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viernes, 13 de septiembre de 2013

CALLE GASCONA: SIDRA ASTURIANA PARA EMPEZAR CON BUEN PIE EL CAMINO PRIMITIVO O PARA PROSEGUIR POR EL CAMINO NORTE HACIA LA COSTA (OVIEDO/UVIÉU, ASTURIAS)

Echando un culín de sidra. Echadora o Escanciadora en Gascona
Catedral y estatua de Alfonso II El Casto
En el suelo de la Plaza de la Catedral o de Alfonso II El Casto, ante la estatua de este rey y en el mismo suelo, una placa de bronce señala al peregrino la posibilidad de iniciar aquí el Camino Primitivo o regresar al Camino de la Costa por Llanera, Corvera y Avilés, que es la opción que nos ocupa.

 
Para ello tomamos la calle del Águila pasando frente al Jardín de los Reyes-Caudillos, sito bajo la torre catedralicia y su "hermana pequeña", la torre del monasterio de San Pelayo.


Jardín con las esculturas de los reyes asturianos hechas en 1942 para conmemorar el milenario de la Cámara Santa, y que son obra de los artistas Gerardo Zaragoza, Víctor Hevia y Manuel Álvarez Laviada.


Esta calle era anteriormente llamada de San Pelayo por razón del monasterio y en la Edad Media formaba parte del barrio denominado Las Posadas o La Alberguería, que en el siglo XVIII sería llamado barrio de Candás. Un águila bicéfala en la portada del convento fue la razón de un cambio de denominación que no se haría efectivo hasta principios del siglo XIX, no sin anteriores disputas entre monasterio y Ayuntamiento sobre su propiedad, llegando este a poner una placa (desaparecida en 1937) asentando su autoridad.


 Bajando entonces por la calle del Águila tendremos a un lado la alta fachada del monasterio Les Pelayes.


Y al otro diversos edificios de viviendas de época, algunos con puertas de arcos de medio punto, en cuyos bajos abren sus puertas comercios y bares. Luego, en el acceso al monasterio, se halla la sede de la Academia de la Llingua Asturiana, a lado de otras dependencias en las que se proyecta inaugurar un nuevo albergue de peegrinos. A ver si es verdad.


 La calle del Águila termina en el cruce con la de Jovellanos.


Cruzamos la calle de Jovellanos, próximos a la Casa Campomanes, obra de Domingo Ruiz de Santayana pero terminada tras su muerte por Francisco de Cubas y Pedro Morán en 1662, ampliándose con más cuerpos y galerías en el siglo XVIII.


Ahora la escultura La Gitana de Sebastián Miranda nos recibe a la histórica calle Gascona, ya fuera de las murallas del medievo.



 Calle Gascona, en la que desde tiempos medievales se asentaron y abrieron sus comercios los gascones, de Gascuña, atraídos, como otros muchos "francos", por la importancia de la capital asturiana como centro económico y comercial, con un continuo trasiego de gentes al ser un gran centro de peregrinaciónes en torno a las Reliquias de la Catedral de San Salvador. Tanto es así que esos mismos francos fueron quienes acuñaron el lema "EL QUE VA A SANTIAGO Y NO AL SALVADOR, VISITA AL CRIADO Y OLVIDA AL SEÑOR"


La calle Gascona es una calle de muy renombradas sidrerías que sacan sus terrazas a la calle: El Bulevar de la Sidra.


Y de muchísima animación y bullicio gran parte de los días.


No faltan gaiteros y músicos varios...

   
Y es que hoy en día la calle Gascona sigue siendo una vía de enorme atractivo, esencia de la cultura sidrera astur, pues en Asturias la sidra, así como la manzana y todo lo con ello relacionado, es toda una cultura y un fenómeno social, al igual que una seña de identidad.

Echando un culín en Gascona: El Bulevar de la Sidra.
 El peregrino que acude a Oviedo/Uviéu bien merece dedicar al menos un día o dos a visitar la catedral y sus tesoros artísticos, arquitectónicos, religiosos... al igual que el casco antiguo y los monumentos prerrománicos, algunos de los tiempos en los que Alfonso II El Casto salió de aquí (o sus representantes), para verificar el descubrimiento de la tumba del Apóstol Santiago en el otro extremo de sus dominios, siendo el primer peregrino conocido y dando origen y nacimiento, no solo al Camino Primitivo, sino a TODOS los caminos a Santiago.

 
Pero las ciudades no son solo sus piedras, son sus gentes, y la calle Gascona ofrece un espacio delicioso para disfrutar de la gastronomía asturiana, asistiendo siempre al RITUAL del ESCANCIADO, o ECHAR SIDRA, con el brazo totalmente extendido, a buena distancia del vaso, fino de cristal.  


 A la voz de "echa un culín" se escancia el néctar dorado, una costumbre que, nacida quizás con la industria del vidirio, hace que la sidra espalme, forme espuma y esta desaparezca rápidamente, siendo el momento de beberla. Este resultado del escanciado resalta totalmente su sabor dándole la más sabrosa de las sensaciones a nuestros paladares, prestos ahora a dar cuenta de los manjares de la tierra en sus numerosas sidrerías. 



Tal es la afición que se celebran constantemente grandes concursos entre los mejores escanciadores.

 

 El peregrino no dejará de disfrutar de todos y cada uno de estos magníficos detalles... para los que existe además un completo vocabulario y expresiones que reflejarán nuestras impresiones para con la sidra que nos escancian. Fiestas especiales y jornadas gastronómicas, al igual que música y canción asturiana completan los muchos atractivos de esta calle, tantas veces animadísima dentro de las sidrerías tanto como afuera, en sus terrazas.


Aquí vemos algunos de los participantes en uno de ellos, ECHANDO UNOS CULINOS al público asistente. El peregrino no dejará de disfrutar de todos y cada uno de estos magníficos detalles... para los que existe además un completo vocabulario y expresiones que reflejarán nuestras impresiones para con la sidra que nos escancian.



Música y animación a raudales...


El Camino baja suavemente por el pavimiento adoquinado de Gascona.


Pasamos al lado de las terrazas...


Allá, el Monte Naranco aguarda por nuestra llegada.


Pero de momento nosotros nos vemos inmersos en el ambiente de Gascona.



Corre la sidra que da gusto...


Premios en Gascona.


Cantares de chigre en las siderías...


Tan buena sidra se acompaña con una excelente gastronomía asturiana.



Llegan los postres...


En el cruce con la calle Víctor Chávarri un gran tonel de sidra y la escultura  Guisandera de María Luisa Sánchez Ocaña (una mujer cocinando en una olla y una niña mirando), componen otro de los símbolos de este entrañable rincón ovetense.



Y el Camino sigue, cruzando la calle Víctor Chávarri y tomando la calle Foncalada.


Aqui hallaremos en el Camino otro monumento excepecional: la fuente La Foncalada.