Eres el Peregrino Número

viernes, 24 de enero de 2014

CAMINO DE SANTIAGO POR LA COSTA (ASTURIAS Y GALICIA)

   Ribadesella/Ribeseya y El Ríu Sella, junto al Arenal de Santa Marina

Con esta imagen de Ribadesella/Ribeseya, en Asturias, por donde pasa el Camino Norte o de la Costa, queremos inaugurar un apartado de este blog dedicado a esta histórica ruta xacobea costera. Su mismo origen es muy anterior incluso al culto de Santiago, el itinerario se basa en gran medida en la calzada romana Brigantia-Ossaron (A Coruña-Oyarzun/Oiartzun -o Irún-) que comunicaba toda la cornisa cantábrica y que, a su vez, seguía pasos naturales muy anteriores, como lo demuestran los castros o fortificaciones de la Edad del Hierro existentes o, mismamente, los aún más antiguos campos de túmulos megalíticos del Neolítico y la Edad del Bronce que hallamos en todo su recorrido. Con el tiempo, la ancestral calzada pasó a ser Camino Real, esto es, "camino del rey o del reino", camino público (más o menos teoricamente, pues también había peajes, llamados entonces "portazgos"). La toponimia ha plasmado en estos trechos su impronta caminera: El Camín Real, Camín Rial, Camiño Real, Caminu Real, La Venta, Posada, La Calzada, etc.etc.etc.

     La Veciella (Caravia). Costa de túmulos y sirenas.

Ya desde su más remota memoria el milenario camino costero tuvo ramales, desvíos y variantes. El trazado que llegó a nuestros días no siempre seguirá necesariamente el más antiguo en todos sus tramos, porque además en la costa había ciertos inconvenientes, uno de ellos las desembocaduras de los ríos: ahora existen puentes pero hasta el siglo XIX las numerosas rías que forman los cursos fluviales en su desembocadura había que pasarlas en lancha, no siempre con todas las garantías de seguridad. Resultaba entonces además que no siempre había embarcaciones ni barqueros que cruzasen viajeros a la otra orilla, o si los había, el precio del pasaje era causa de protestas, tal y como reseñan las crónicas, con un precio no siempre asumible mismamente para un viajero, arriero o mercader, no contemos para un peregrino que, las más de las veces, había de caminar con "lo puesto", mendigando o soliticitando auxilio y limosna en las numerosas instituciones hospitalarias fundadas a lo largo del trayecto, bien porque era pobre de por sí o bien porque entonces no era seguro (tampoco ahora), ir con más dinero de la cuenta por estos indómitos caminos en los que, a lo largo de la mayor parte de la historia, hubo pícaros, ladrones y salteadores. Estas razones obligaban a muchos, peregrinos y transeúntes en general, a tomar desvíos alternativos para remontar las rías hasta algún puente o vado existente en el interior del país. A veces incluso dejaban la costa y se dirigían a los valles y cordilleras de tierra adentro, aprovechando todo tipo de sendas y pasos. La búsqueda de posadas, alberguerías y hospitales de peregrinos era otro motivo para dispersarse en la red de caminos existente en el litoral, si bien había uno principal, aunque no siempre necesariamente el mismo, pues dependía de muchos factores cual era el más escogido en cada época y momento. Luego, al recuperarse las sendas jacobeas, no fueron señalizadas todas estas vías, en parte para no inundar el mapa de trayectos alternativos, si bien se eligió en la mayor parte de los casos el mencionado itinerario principal o más empleado, al menos el que lo era hasta el siglo XVIII.

            Avilés, soportales de la calle Rivero, por donde pasa el Camino

A veces, no en demasiados puntos por suerte, aunque sí en unos cuantos, las carreteras y más recientemente las modernas autovías han afectado al Camino, no siempre tan bien tratado como se merece pese al bombo y platillo que caracteriza muchas promociones de la ruta xacobea a nivel oficial e institucional. En estos casos se han ofrecido soluciones alternativas por senderos próximos, o abriendo algún paso peatonal de nuevo cuño, pero en otros no ha quedado más remedio que desplazar a los romeros a caminar por el arcén. Por suerte repetimos, ello se ve altamente compensado con otros trechos de verdadero encanto, tanto por su paisaje agreste y natural, como por su entorno rural, los parajes marinos, el patrimonio y otros numerosos alicientes que harán de esta una ruta inolvidable que le invitará a volver y a repetir.

              El Camino en las playas de Celoriu (Llanes)

Haciendo un poco de historia, cuando se descubrió el que se tiene por el sepulcro del Apóstol Santiago en Compostela, el primer Camino y por tanto llamado Camino Primitivo, es el que siguió el primer peregrino conocido, el rey Alfonso II El Casto, quien salió de su corte de Oviedo/Uviéu, la naciente capital asturiana, en una fecha no del todo exactamente determinada pero que rondaría los años 813-830 (hace justo 1200 años). Dada la magnitud del acontecimiento y la promoción a nivel general que se dio del hallazgo, no tardarían en acudir peregrinos desde todos los rincones de Europa, aprovechando naturalmente esta calzada costera y camino real, así como sus variantes. Entonces se daba la circunstancia que las vías situadas algo más al sur, en la meseta, no eran seguras, pues en gran parte estaban bajo dominio directo musulmán y otras expuestas a sus periódicas razzias, existiendo incluso una "tierra de nadie" (término y circunstancia sujeto a discusión), donde no existía una autoridad oficial palpable que pudiese proteger efectivamente a quien anduviese por esos andurriales.

            La Torre de Llanes, que fue parte de sus murallas

El Camino Costanero en principio buscaba ir hacia Oviedo/Uviéu, normalmente dejando la costa en Villaviciosa (variante señalizada actualmente desde Grases a Valdediós o Arbazal, La Campa, Sariegu y Siero), pues allí, además de aquella antigua corte, se encontraban las Reliquias de Jerusalén, haciendo de la ciudad un fundamental núcleo de peregrinaciones en sí misma. Su catedral de San Salvador delata la existencia, en su advocación, de esas reliquias de Jesús, la Virgen, los Apóstoles... que llegaron a Asturias (primeramente guardadas en el mítico monte Monsacro) tras largos años de avatares escapando de la invasión musulmana, desde Palestina al norte de África, Toledo, y luego aquí, haciendo caso a aquella máxima medieval de origen francés que dice: "El que va a Santiago y no va al Salvador, visita al criado y olvida al Señor". No obstante los había que seguían de largo siempre por la costa, pues en Gijón/Xixón se registra la existencia largo tiempo de un hospital de peregrinos o corraxos, así como en Candás, para luego continuar hacia Avilés y el occidente asturiano. Esta variante también está señalizada y de las dos nos ocuparemos.

      La Ría de Villaviciosa desde el Camino...


 Lugar en el que estuvo el Hospital de Corraxos en Cimavilla (Gijón/Xixón)

Existieron pues desde el comienzo caminos costeros y caminos interiores, no se oponían sino que se complementaban, cuando en el interior, principalmente en las montañas, nevaba y se hacía peligroso el paso, peregrinos y transeúntes bajaban a la costa. Otras veces era al revés, hartos de vadear rías y ríos los usuarios se encaminaban tierra adentro, sobre todo en temporadas de crecidas y riadas, buscando un puente o un lugar fácilmente vadeable a pie. Luego, al llegar a Galicia o al acercarse, por lo general los peregrinos a Santiago solían ir alejándose definitivamente del litoral, unas veces cruzando la Ría del Eo, por Castropol y As Figueiras a Ribadeo, y otras siguiendo los montes que caen hacia el estuario, desde El Franco en dirección a A Veiga (Vegadeo), para pasar a Galicia por la zona de Abres, algo más al sur. Ahora muchos realizan ese paso por el Puente de los Santos/A Ponte dos Santos, construido en 1987. También aquí nos ocuparemos de estas variantes, la de Vegadeo/A Veiga y la de Ribadeo, bien por el puente o bien pasando en lancha de pasaje la ría por As Figueiras o por Castropol.


Ribadeo, una de las puertas de Galicia en el Camino de la Costa

           A Ponte dos Santos, entre Asturias y Galicia

  As Figueiras



  Castropol

Ya en el interior de Galicia los romeros, como los demás viandantes, buscaban la línea más o menos directa a Santiago de Compostela, siguiendo igualmente caminos reales y sendas históricas anteriores a las actuales carreteras, jalonadas por ventas, posadas, hospitales de peregrinos y demás fundaciones y enclaves atractivos para hospedarse o recibir alguna ayuda, a lo largo de villas y pueblos, con sus ferias y mercados,  que también registran su paso desde tiempo inmemorial, abadías y monasterios fundados al calor de las vías de peregrinación y de los senderos de la antiguedad, los cuales marcaron la impronta de todas las poblaciones por donde transitan los peregrinos: Lourenzá, Mondoñedo, Vilalba, Miraz, Sobrado dos Monxes, Arzúa, y tantos y tantos otros. Estos caminos no solamente eran de peregrinación, originariamente eran las vías que comunicaban las comarcas interiores con las costeras y sus puertos, que de aquella además de pesqueros eran muchos de ellos comerciales, llegando incluso peregrinos por mar.


      A la vista de la catedral de Santiago, llegada al Monte do Gozo

No siempre en la parte asturiana el Camino pasa justo al lado mismo de la línea de costa, en ocasiones se desvía, buscando normalmente el tramo más corto entre villas importantes y fundaciones de acogida, unos pocos kilómetros tierra adentro, adentrándose en la hermosa campiña rural de la mariña o marina, la rasa litoral, con sus pueblos y praderías, e incluso subiendo a algunas colinas y cordales costeros. En algún caso se han señalizado ambas variantes, como la sierra de Las Palancas y Las Ballotas, en el occidente astur.

    Ballota o Val.louta, al occidente de Cudillero/Cuideiru


    La Llera, Colunga. Con las estribaciones del Monte Sueve al fondo

En otras muchas ocasiones el Camino sí pasa por la misma costa, incluso pisando la arena de las playas, como en Celoriu (Llanes), o sobre los acantilados (con posibilidad de bajar al arenal y continuar por él), como es el caso de los arenales de El Visu y La Espasa (Caravia) o las playas urbanas de Gijón/Xixón.


       La Playa la Espasa (Caravia) y acá El Barrigón (Colunga)


   Gijón/Xixón. Playa de San Lorenzo o San Llorienzo

Hemos querido centrarnos en el Camino de la Costa a su paso por Asturias y Galicia por ser para nosotros el más conocido y familiar, así como en este momento el que mejor podemos abarcar. No obstante no descartamos para nada en un futuro, si disponemos de tiempo, medios y conocimiento, dedicar algún apartado a los tramos vascos y cántabros y, porqué no, hablar de las sendas que hacia esta ruta costera vienen desde el litoral de Aquitania. Esperamos que este periplo que aquí iniciamos sea de su agrado, pudiendo hacernos llegar sus comentarios y sugerencias en este blog. No somos realmente especialistas ni historiadores, simplemente entusiastas del Camino, con más corazón y voluntad que recursos. No solo venimos a "enseñar" sino sobre todo a compartir y a aprender.

                                                                                                         Xurde Morán.

   Luarca/L.luarca, capital del concejo de Valdés


 Iglesia de Barru (Llanes), parroquia a la que pertencen Barru, Niembru y Valmori

       Tapia de Casariego y su puerto de pescadores