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lunes, 24 de febrero de 2014

PLAYA DE PONIENTE, GIJÓN/XIXÓN (ASTURIAS): RECUERDOS DEL ARENAL DEL NATAHOYO Y LA PLAYA PANDO

Playa de Poniente y Cimavilla. Gijón/Xixón
Al atravesar la ciudad de Gijón/Xixón siguiendo el Camino de Santiago Costanero, bien por el trazado señalizado a lo largo de la Avenida de la costa, o bien por el paseo marítimo de El Muro (recomendando), hacia el histórico barrio alto de Cimavilla y El Muelle, ambos circuitos confluyen en la Playa de Poniente, playa artificial en terrenos de antiguos astilleros, pero que a la vez estos estaban construidos sobre el que fuese el Arenal del Natahoyo, Mar o Playa de Pando, también denominado El Playón por su gran extensión, pues abarcaba toda esta gran franja costera occidental de la ciudad, desde la vieja dársena local hasta el Monte Coroña, playa bien resguardada del nordestazu o vientos del nordeste por el Cerro Santa Catalina (L'Atalaya), por eso en 1858 la reina Isabel II, aprovechando su visita oficial a Asturias, decidió tomarse aquí los saludables "baños de ola" prescritos por sus médicos. Iba en su viaje acompañada de su esposo Francisco de Asís, y sus hijos Alfonso, Principe de Asturias, y la Infanta Isabel, junto con un gran séquito en el que destacaban su confesor, el Padre Claret, el general O'Donell, presidente del Consejo y las duquesas de Alba y Bailén, según nos informa Oscar Muñiz en El Libro de Gijón, autor que nos dice que para el baño real hubo de construirse una majestuosa caseta con ruedas y raíles sobre la arena, diseño del ingeniero Nava, caseta que se movía hacia atrás o adelante según subía o bajaba la marea, estando su parte trasera en el agua para que la reina se zambullese desde ella en la mar sin dificultades. Automáticamente, por imitación, todo el mundo acudió a bañarse a partir de entonces a este playón y el tirarse al agua, costumbre hasta entonces no tenida por propia de gentes "elevadas" se transformó en todo lo contrario, naciendo el turismo playero en nuestra ciudad, baños de ola reconfortantes y aconsejados por los facultativos de "los importantes", por lo que, a causa del fenómeno de emulación, empezó a ser practicado por personas de toda condición. Tanto fue así que en 1873 el alcalde Eladio Carreño publicó un bando prohibiendo que la gente se bañase desnuda bajo multa de cinco a diez pesetas, o que ambos sexos se bañasen juntos, pues entre la zona masculina y femenina habría de habilitarse una separación de 30 metros, señalándose que los usuarios empleasen vestidos "no escandalosos". También copiando a la reina se pusieron unas casetas móviles para servicio de los bañistas. Todo aquel romántico idilio con la Mar de Pando terminaría a partir de 1872, al autorizarse a la Sociedad de Fomento la construcción de un muelle en el lugar, y aunque hubo seria oposición por cuanto conllevaba de "cargarse la playa" al final los muelles del Fomento y Fomentín ocuparían el frecuentado sable. Incluso hechos los nuevos diques mucha gente siguió yendo a esta apacible playa hasta que fue definitivamente transformada en puerto industrial y astilleros, desplazándose entonces los bañistas a la de San Llorienzo o San Lorenzo.

Playa de Poniente y Dique Este. Al fondo, el centro de talasoterapia Talasopiniente
 Más de cien años después, la nueva Playa de Poniente, aunque no recogió ninguno de los nombres autóctonos de los antiguos arenales, revivió aquellos episodios que dieron origen del turismo de playa en esta ciudad, la tercera playa urbana de Xixón, 500 metros de largo, espaciosa, 140.000 metros cuadrados en bajamar y 40.000 con las pleamares, con rampas y escaleras de acceso, servicio veraniego de socorristas y diversas intalaciones, como las duchas. Ante ella un extenso paseo es un lujo para andarines, patinadores y ciclistas, donde se celebran en ocasiones fiestas y eventos. La multitudinaria Foguera de san Xuan en Xixón se hace en la misma arena. Anteriormente a la playa había aquí un pedreru: El Castrillón.

La baliza de Piedra Sacramento, frente a la playa
Enfrente de la playa suelen verse a las bajamares Los Serrapios, rocas que afloran en la superficie del agua, El Serrapio de Tierra, El Serrapio de Fuera, La Piedra del Vendaval,  al igual que la zona de baxíos o bajos de San Xusto, escenario de dramáticos naufragios como el de La Camareta, embarcación que se fue a pique con 23 pescadores de Cimavilla que faenaban en estas aguas, allá por el año 1874, tal y como nos relata Víctor Labrada en Al Aire de Cimadevilla, quien también nos narra las andanzas del padre de Teresina Pucheru, célebre personaje del "barrio alto", cuando este andaba por aquí a oricios. Más visible siempre, a baxamar y a mar llena es la baliza de Piedra Sacramento, un pequeño faro de seis metros en medio de la bahía, instalado en 1925, pintado de verde con base cuadrada de hormigón, el cual señala la entrada al puerto deportivo, pues entre este y otro situado en el dique Santa Catalina o Punta Lequerique marcan un canal de 100 metros de anchura, navegable para la embarcaciones que entran a puerto. Más al norte, la visión de La Campa Torres sobre el Puertu del Musel, completa esta estampa totalmente marinera, urbana e industrial. Así, continuaremos camino hacia otros lugares interesantes: el Acuario, el Museo del Ferrocarril (antigua Estación del Norte) y algunos más en el barrio de El Natahoyo

La Playa de Poniente y El Musel al fondo
 Videos de la Playa de Poniente en invierno (arriba) y en verano (abajo)

Texto basado en nuestro libro:
Editado por Gran Enciclopedia Asturiana, año 2013