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viernes, 27 de junio de 2014

EL PUENTE DE CORNELLANA (ASTURIAS). EL PASO DEL NARCEA Y EL REY DEL RÍO

El Puente del Narcea en Cornellana, paraíso de la trucha y el salmón "el rey del río"

En La Rodriga, concejo de Salas, a unos 35 kilómetros al oeste de Oviedo/Uviéu, principio del Camino Primitivo, nos disponemos a cruzar el puente sobre el río Narcea y pasar a Cornellana por este paso en la carretera N-634. Como hito histórico podemos decir que por aquí cruzó también en 1810 la columna invasora del general Bonet, la última vez que los franceses napoleónicos entraron militarmente en Asturias, lo cual dio origen a una copla popular: "mucho se holgaría Grao, e igualmente Cornellana, si al pasar el buen Bonet, el puente se desplomara".


El actual puente sobre el Narcea se construyó para sustituir a otro mucho más antiguo: La Ponte Vieya, que desapareció hacia 1580 por culpa de una gran crecida del río y que estaba un poco más al sur, en La Ponte o Casas del Puente, por donde vinimos aquí bajando de El Freisnu y Doriga.


Con el tiempo este nuevo puente se transformó y amplió, pero para los automóviles. Para los viandantes nada más ofrece un estrechisimo paso junto a la carretera.

Por aquí cruzó también en 1810 la columna invasora del general Bonet, la última vez que los franceses entraron en Asturias, lo cual dio origen a una copla popular: "mucho se holgaría Grao, e igualmente Cornellana, si al pasar el buen Bonet, el puente se desplomara". 


Aquí vive el salmón, "el rey del río".


Nos hallamos en zona de pesca salmonera por antonomasia, todos los conceyos de esta comarca están hermanados con otros municipios y villas de buena parte de la Europa Atlántica, desde Francia a Irlanda, Escocia y Noruega, en la promoción de este pez que es además culturalmente todo un símbolo, sin ir más allá en la propia cultura celta, el pez de la sabiduría.


Y aquí El Campanu, es prácticamente un animal venerado. El primer salmón que se pesca en la temporada, todo un acontecimiento que salta, por unos días, a las primeras planas de los periódicos y con el que se abren informativos de radio y televisión.


Es el regreso del animal sabio que remonta los ríos buscando su propio origen, pues sin saberse cómo, localiza rápidamente aquel en el que nació, al que vuelve para desovar, exactamente en el lugar en el que vio la luz por vez primera, todo un portento y un misterio de la naturaleza.

                                     


Nada extraño por lo tanto que los celtas lo considerasen emblema de la inteligencia y el conocimiento.


No en vano Cornellana celebra El Campanu y la Feria del Salmón y esa es la razón por que se mire aquí tanto por este curso fluvial, ya que si el salmón es el rey, Cornellana es la reina, la reina del río...


El paso entre el borde del puente y la carretera es, repetimos, muy estrecho y de poco acomodo para los viandantes, pero espacio hay, disfrutando de unas excelentes panorámicas del Narcea tanto hacia el norte: El Pontón, bajo los montes de La Cruz d'Arenas, Las Carrilonas y El cantu las Nisales, ya en Las Campas (Pravia)...


...como también hacia el sur, siempre con las riberas verdes y frondosas, formando playas fluviales de cantos rodados, donde se ponen los pescadores, divisando al horizonte el cordal de El Picu Pedroliu, El Llombu l'Ayalga, Xuncéu, El Llanu la Sierra, El Picu Piñinas, El Picu Grande... conformando un paisaje de ensueño.


 
Puente que ya pasamos  nosotros  cerca del antiguo Portazgo o Portalgo, edificio neoclásico de 1835, pequeña casita con columnas que vemos allá a mano derecha, antecediendo a los primeros edificios de Cornellana


Cornellana, la villa de Cornelio según la etimología latina, lugar cercano a antiguos castros astures, como el de El Monte la Cabra, pero que nació de alguna villa romana o altomedieval, propiedad ese tal Cornelius, villa agrícola que luego crecería al amparo de su estratégica comunicación y de la fundación del importante monasterio de San Salvador, a donde pronto llegaremos


Realmente las señales nos indican ir hacia el antiguo monasterio de San Salvador de Cornellana desviándonos, justo antes de la población, a la izquierda

Podemos ir a coger sitio al albergue de peregrinos, sito en el viejo convento, y luego conocer el centro de Cornellana, mientras la vemos, de camino, en medio de esta hermosa vega en la que se asienta.


Xacobeas en el suelo.


Tomamos pues la senda fluvial que recorre esta ribera directa al viejo monasterio, viendo toda la villa y las montañas y colinas que la circundan.



Cornellana.


Aquí el Narcea recibe las aguas del río Nonaya, que forma el gan valle cenral que atraviesa el concejo de Salas de este a oeste. En  medio había un molino. La línea de vegetación a la derecha de la foto es la de la canal que desviaba el agua del río y luego volvía a él, haciendo previamente rodar el rodendu y las muelas de su maquinaria de la molienda.


Cornellana y vista al sur, a la subida al pueblo de Suburriba o Sobrerriba, por donde continuará el Camino.


Senda con farolas para alumbrado y bancos para sentarse.


Cornellana, o Curniana, fue siempre enclave de paso y parada, memoria de camineros y carreteros, arrieros, agricultores, ganaderos, tratantes, indianos y posaderos. Fondas y tabernas, mesones y hospederías, que fueron los antecesores de los actuales restaurantes, cafés, hoteles, talleres, tiendas y demás negocios, muchos de ellos de gran renombre.


Cornellana y la carretera junto a El Portalgo.


Seguimos ruta, de banco a banco, de farola a farola, junto a estas extensas fincas y dando vista al viejo molino,


Vista al oeste de Cornellana,  confluencia de los valles del Narcea y del Nonaya.


El molino. Si desde aquí quisiésemos ir a la población antes que al monasterio una senda comunica con esta ruta fluvial.


Cornellana bajo las alturas de La Llomba.


La arquitectura indiana también está presente en Cornellana.


Pastos en torno a la población.


El molino y Cornellana.


Y las huertas.


Vamos ahora hacia unos árboles, en la orilla del río Nonaya.


 El río de frente.


A la derecha las casas de Cornellana...


Y de frente el monasterio, al que llegamos en plenas obras...


El monasterio de San Salvador de Cornellana fue la institución más influyente en Salas durante siglos, pues hasta 1827 ocupaba gran parte de su territorio. Luego en 1835 se suprimió el cenobio dentro de las medidas desamortizadoras de la época y el templo pasó a ser la parroquial de Cornellana, cambiando la titularidad de San Salvador por la de San Juan Bautixta. Toda la construcción es Monumento Histórico Artístico, iniciándose en 1989 las primeras labores de restauración, luego paradas durante más de dos décadas hasta que, dado el deterioro y el derrumbe parcial de alguna de sus estructuras, se acometió recientemente el trabajo de reparar todo el tejado, labor que todavía continúa.


El precedente del famoso albergue de romeros a Santiago que aquí abre sus puertas es el siguiente: el monasterio tuvo a su cuidado un hospital de peregrinos, citado en escritos de romeros franceses del siglo XVIII, pero ya documentado desde la centuria del 1500, hospital situado en este extremo de La Ponte Vieya, el puente viejo cuyos cimientos pueden verse junto a la carretera en La Ponte o Casas del Puente, viniendo de Doriga a La Rodriga y Cornellana y por ello era llamado "Hospital de Allende la Puente". Por el río se estableció un servicio de barquerías que duró muchos años, evitando en la medida de lo posible que viajeros y romeros siguiesen una ruta alternativa, la Senda Ribereña del Narcea, donde existieron fondas y hospitales para los romeros y los arrieros... pero esa ya es otra historia.



Y aquí, ante este impresionante triple ábside semicircular de la fundación románica y contemplando Cornellana justo al norte, esperamos por la apertura del albergue de peregrinos, mientras admiramos esta construcción: San Salvador de Cornellana, reclamando, como no podía ser de otra manera, que el viejo conjunto monacal sea integramente restaurado y que, con el 1,5% cultural se invierta en ponerlo en valor y darle actividade y usos beneficio de vecinos y visitantes, incluyendo a los peregrinos, tal y como se ha hecho ya en otros antiguos monasterios ( San Juan de Courias o San Pedro deVillanueva pueden ser dos buenos ejemplos de como dar uso práctico, efectivo y beneficioso de tan grandes, por tamaño, arte e historia, monumentos asturianos).