Eres el Peregrino Número

jueves, 25 de diciembre de 2014

LA ESCALERONA, LA ESCALERA FANTASMA Y LOS JARDINES DEL NÁUTICO: DEL HOSPITAL DE CARIDAD Y PEREGRINOS AL DÚO DINAMICO Y MIGUEL RÍOS. TORRE Y BALNEARIOS (GIJÓN/XIXÓN, ASTURIAS)

La Escalerona
En nuestro recorrido por el gijonés Paseo del Muro llegamos a La Escalerona, la mayor escalera de la playa de San Lorenzo o San Llorienzo, construida en 1933 por el arquitecto municipal José Avelino Díaz y Fernández Omaña.


Es La Escalerona otro de los grandes símbolos de la ciudad y su franja costera, monumental escalera estilo racionalista erigida en plena República, hecha en hormigón pero con elementos en hierro y bronce, gran mirador y escalones que bajan en todas direcciónes formando un gran abanico, es tan atractiva que no pocas personas optan por tomar el sol en su explanada o sentándose en sus escaleras, sobre todo cuando sube la marea.


No menos característica es su columna con reloj y termómetro para saber la temperatura ambiente, así como otros aparatos metereológicos, todos ellos protagonistas de lecciones magistrales espontáneas a cargo de improvisados especialistas en climatología, amigos, conocidos o "gente que pasaba por allí". 


Antaño en este frente costero hubo varios balnearios, desaparecidos los últimos con las reformas del gobierno municipal de la guerra civil y de los que pronto hablaremos.


La Escalerona  se hizo dentro de lo que hoy llamaríamos un "plan de empleo", basado en obras públicas para paliar los efectos del paro tras el crack del 29 en la Bolsa de Nueva York que afectó inmensamente a todo el planeta a lo largo de largos y  funestos años.


La escalera antigua se había quedado pequeña y se decidió hacer esta, no sin oposición, ya que hubo concejales que preferían que el dinero se invirtiese en una casa de socorro. Unas décadas más atrás, cuando la Playa San Llorienzo aún no resultaba "apetecible" hubo un proyecto para construir aquí un matadero, incluso de inicaron la obras, pero al final fueron suspendidas por el Ayuntamiento.


El acto de inauguración de La Escalerona contó con la presencia del alcalde Gil Fernández Barcia, del Partido Reformista, el arquitecto Díaz Omaña, el ingeniero de caminos Ramón Argüelles, el contratista Jesús Gargallo, concejales, otras autoridades, funcionarios municipales y un muy numeroso público que no quiso perderse la ceremonia.


De entonces acá quedar en La Escalerona es una buena invitación para una cita, no solo en verano, pues constituye un lugar estupendo para esperar si se llega demasiado pronto o si otros se retrasan y donde es fácil localizarse inmediatamente, si no es arriba es abajo, paseando por las escaleras o haciendo tiempo mirando al mar.


El conjunto fue rehabilitado en el año 2002 por Miguel Díaz y Negrete.
 

 
Pero... hay una "escalera fantasma": está entre la Escalera 3 y La Escalerona, pues allí puede verse la que fue una de las dos escaleras primigenias del viejo paredón, ya que su hueco fue rellenado con hormigón y se nota el contraste.

 
Si lo deseamos podemos comprobarlo fácilmente bajando a la playa y descubriendo en el muro este curioso elemento.


Está La Escalerona en una muy estratégica posición en la bahía gijonesa.


A un lado se divisan los edificios del casco antiguo: el Colegio San Lorenzo, la capilla de San Llorienzo de la Tierra, la Torre de los Jove-Hevia, la antigua pescadería, la parte posterior del Ayuntamiento...


La iglesia de San Pedro y el barrio de Cimavilla o casco antiguo.


El Campo Valdés, el Colegio Santo Ángel, el Real Club de Regatas...



Cimavilla desde La Escalerona.


Y al otro lado contemplamos los edificios del barrio L'Arena con el tramo de paseo hasta aquí desde El Puente del Piles. A la izquierda toda la zona de Casablanca...


Sube la marea...


Baja la marea...


L'Arena...


Zona de Casablanca y El Bellavista con Les Caseríes y subida a La Providencia (Somió).


Los Mayanes, playas de piedras y pedreros, el Sanatorio Marítimo, el Parque de San Llorienzo...


El Cervigón, Rosario Acuña, El Rinconín, playa y camping.



Además de a La Escalerona ya hemos llegado a Los Jardines del Náutico: filas de bancos, ensanchamiento del paseo y edificio central hostelero en una gran explanada triangular abierta a la playa, con jardines y zonas verdes.

 
Los Jardines del Náutico se disponen formando un gran espacio triangular, todo ello resultado de los derribos de los edificios aquí situados en manzana dentro de las reformas urbanas de la Gestora Municipal del Frente Popular en 1936, al comienzo de la guerra civil.


Aquí estuvo anteriormente el Hospital de Caridad, en un caserón donado por Juan Nepomuceno Cabrales a esta insitución, fundada en 1804 por el párroco Nicolás Ramón de Sama para antender a los más necesitados y que con la donación de este benefactor y su cuantioso legado pasaría a tener una nueva sede permanente en aquella fecha.


En los actuales jardines había también cuartel, escuelas y otras viviendas y edificaciones. José Antonio García Gutiérrez Toño, nos cuenta en sus Efemérides Gijonesas que trataban de evitar a quienes se dedicaban a vivir de la caridad, aún acudían supuestos "peregrinos" y gentes que decían ser de la aldea y que se les había arruinado la cosecha, certificándose incluso expulsiones en el caso de los primeros, y es que de alguna manera sucedería al anterior Hospital de Corraxos o de peregrinos pobres que hubo en Cimavilla, el barrio antiguo, hospital desaparecido al quedar afectado por la Ley de Desamortización de Bienes Eclesiásticos, la Desamortización de Mendizábal de 1836. En la guerras carlistas acudieron al hospital numerosos heridos y enfermos que elevaron sus gastos, ya años antes había pasado fuertes apuros económicos, pese a las ayudas y donaciones o la inversion en materiales para una sala de autopsias, a cargo del Ayuntamiento.


A su lado estaba el Asilo, que funcionó en precario y fue arrendando al Consistorio, que a su vez lo realquilaba al Ministerio de la Guerra para guarnición del acantonamiento Jovellanos. También en precario hubo Casa de Socorro, por su parte las escuelas, que ocupó la Banda de Música Municipal creada en 1899, fueron causa de protestas porque los ensayos allí celebrados molestaban a los pacientes. En 1901 los ingresos aumentaron tanto que los internos fueron enviados a La Cadellada, en Oviedo/Uviéu.


 Tras las demoliciones, el lugar habría de esperar a la postguerra para ser urbanizado, convocándose un concurso de ideas que incluía la ordenación de espacio ajardinado y bar con servicios para atender a los bañistas y usuarios de la playa, concurso que ganó Sierralva gracias a un proyecto de Pedro Cabello Maíz que contemplaba numerosos elementos de gusto marinero, barco, faro y mástiles.


Su época dorada fue entre los años 1960-63 con la celebración de las cuatro ediciones del Festival Melodía de la Costa Verde, al ser uno de sus escenarios, junto con el Teatro Jovellanos, el Teatro Arango y la Plaza de Toros. Aquí vinieron Los Sonor, Mike Ríos, Los Tres de Castilla, Sandra Le Broc, Lolita Garrido, Los Pekes, Luisa Linares y Los Galindos, María Dolores Pradera, el Dúo Dinamico, Oliveros, Serenella, Juan Carlos Monterrey y muchos más, siendo cubierto el evento por la radio y prensa de ámbito estatal, todo un "boom" de aquella.


Los jardines estaban a cargo del arquitecto Manuel Marco, con parterres geométricos, setos, plantas, así como palmeras y tamarindos a modo de cierre, se llenaban de mesas y sillas a manera de terraza veraniega mientras los cantantes actuaban en el pabellón.


En 1975 se procedió a la demolición de aquel bar que fue local de moda en la ciudad y en los años 90, con motivo de de la remodelación de El Muro, que incluyó estos Jardines del Náutico, obra de D. Cabezudo y J. Paraja, se le dió la forma que vemos hoy día, con otro nuevo establecimiento de ocio y terrazas.


Tras él hemos de fijarnos en la fachada del Hotel Alcomar, antigua Ferretería Vasco-Asturiana.


Edificio estilo Art-Decó de los hermanos Busto, en 1940, un estilo al que se "regresó" momentáneamente en la posguerra al no agradar demasiado a las nuevas autoridades el hasta entonces imperante racionalista.



También mirando a los Jardines del Náutico y entre altos bloques producto de la época del desarrollismo tenemos, en la calle Cabrales 34, el edificio de pisos construido con proyecto de Enrique Álvarez Sala en 1944.


En El Náutico disponemos de una de las elegantes casetas acristaladas del servicio de información Infogijón, la de La Escalerona, para atención turística y que entre otras funciones "no oficiales" están la de servir, su parte exterior, para que los bañistas se muden de ropa y se calcen, entre su parte trasera y los jardines que dan a la calle Jovellanos, así como que aprovechen para peinarse y acicalarse un poco gracias al reflejo de sus paredes de cristal, ya que no en vano y como hemos dicho El Náutico nació, desde su mismo origen, para dar servicio a los usuarios del arenal.


Además de bañistas y paseantes, un nuevo "grupo humano" se ha hecho relativamente frecuente en este paseo, sobre todo en verano: los peregrinos que mochila a la espalda y palo en mano realizan el Camino de Santiago de la Costa.


 La calle Jovellanos se cruza aquí con nuestro paseo, allá quedan, entre los edificios, la Plaza del Parchís y el Antiguo Instituto, al pie del Sagrado Corazón, La Iglesiona.



 Es también Toño quien nos dice que en los antiguos edificios de Jovellanos que miran al Náutico estuvo en los años cuarenta del pasado siglo Radio Lamilla, negocio de reparaciones eléctricas, así como las oficinas de la ONCE, esta calle fue ya en aquel momento escogida para instalar unos altavoces, parecen casi un antecedente de la inauguración en los años ochenta de la histórica Radio Minuto, ahora Ser Gijón, en la esquina con el Paseo del Muro. En la fachada de Cabrales estuvo la Frutería Palenzuela.


 Al otro extremo de los Jardines del Náutico tenemos otro edificio notable: el del Varsovia.


Es el edificio situado en la calle Rectoría 1, estilo modernista del arquitecto Manuel del Busto del año 1902, piso bajo (con un muy célebre establecimiento de hostelería que dió denominación al lugar, El Varsovia) y otras cinco plantas encima mas una torre en esquina arriba del todo, rematada en aguda pica.



Tras la rehabilitación del también arquitecto Fernando Martín en 2006 le ha sido devuelto todo su esplendor, perdido en parte durante las reformas de los años setenta, con la sobresaliente reconstrucción de la citada torre, que es la que le da su clásico aspecto.


Balcones, arcos, columnas en el más puro estilo modernista.



Y hasta cerámica policromada de Zuloaga que le confiere su tan vistoso porte, cuando a Xixón se le llamaba la pequeña Londres por el gusto británico los edificios levantados en aquel período.



It's very, very british...







Justo después, en la esquina siguiente y también mirando al mar, tenemos el inmueble realizado con la iniciativa del maestro de obras Benigno Rodríguez en 1883, estilo neoclásico, tres plantas (la del nivel de la calle tamién con usos hosteleros) mas buhardilla en el tejado.


Y seguidamente cruzamos a la  pequeña plaza dedicada al arquitecto José Avelino Díaz y Fernández Omaña, con fuente en medio, echando el agua, como la de Pelayo en El Muelle, por la boca de un león, en este caso león solitario. Ahí tenemos el Colegio San Lorenzo, con su patio de recreo y
pegado a él la Torre de los Jove Hevia con su Capilla de San Llorienzo, que le da nombre a la playa, cuya denominación autóctona, recogida en coplas y dichos populares ha quedado muy relegada por la de San Lorenzo.


Se trata de la capilla de San Llorienzo de la Tierra en la que see organizan exposiciones, sobre todo de pintura, donde no es extraña la presencia del propio autor vendiendo sus obras, conservándose además una inscripción del año 1668. De aquí partía hace más de cien años una procesión marinera de lanchas hacia otra capilla dedicada a este santo, San Llorienzo de la Mar, que estaba en la Isla La Tortuga o La Fontica, frente al Cabo San Llorienzo.


La forma original del topónimo aparece ya recogida por el propio Jovellanos en una carta del 5 de diciembre de 1804 en la que, hablando del término asturiano enguedeyar y desenguedeyar nos presenta este cantar propio de aquella celebración entre las dos capillas diciendo "ahí va su texto gijoniego":

                                                         Vengo de San Llorienzo de la Tierra
                                                         voy pa San Llorienzo de la Mar
                                                         enguedeyar, enguedeyar, enguedeyeme
                                                         nunca me pude desenguedeyar
.

 Dentro de las múltiples acepciones del verbo enguedeyar en este caso parece claro que, como otras muchas similares, las estrofas hacen referencia al significado de mantener relaciones amorosas con otra persona, algo totalmente corriente en las fiestas. El actual santuario de La Providencia es, emplazado más arriba del antiguo, el sucesor del de San Llorienzo de la Mar.


La portada es de arco de medio punto y frontón curvo cortado en la cúspide. Se organizan exposiciones, sobre todo de pintura, donde no es extraña la presencia del propio autor vendiendo sus obras, conservándose además una inscripción del año 1668.


Pero si por algo destaca su fachada es por las caprichosísimas formas que la erosión ha formado a lo largo del tiempo en sus viejas piedras de roca arenisca.



La espadaña del campanario presenta remates en pico y bolas. La capilla está anexa a la torre.


La torre de los Jove-Hevia es una casona palaciega del siglo XVII aunque con traza medieval en su altó torreón de planta cuadrada, cinco pisos de altura y almenas, luciendo en la fachada el escudo familiar, siendo reformada en el siglo XX y abriendo actualmente en su piso bajo una cafetería.




Enfrente del conjunto y a su altura se encuentra la Escalera 2 o Rampla la Pescadería; a partir de aquí El Muro presenta sus clásicas barandillas metálicas con abundantes capas de pintura blanca y sus farolas, donde se arriman los junones de barandilla u oteadores y mirones tan clásicos de los chistes playos, mote con el que conoce a los naturales de Gijón/Xixón y más concretamente a los del barrio de Cimavilla, que vemos aquí por la parte del Campo Valdés y San Pedro.


 Se llaman playos pues esta estaba considerada su playa, cuando allá por el siglo XIX la moda de baños de ola y sol se centraba en la desaparecida Playa de Pando, al otro lado del itsmo que comunica Cimavilla.


Antiguamente, a partir de aquí se extendían los arenales y en 1723 ya se quería poner un "fuerte y elevado muro" que protegiese a la villa de los rigores de "las fuertes avenidas del océano y la invasión de grandes masas de arena, aún más molestas que el mismo mar", muro que no pudo hacerse realidad, mejorando y ampliando el primitivo de Campo Valdés, hasta que Manuel Reguera González se encargara de dirigir las labores para un paredón hecho con los desescombros sacados de limpiar la dársena, obras rematadas en 1782.


Con ocasión de las mismas el hermano de Jovellanos, Francisco de Paula, hizo grabar una inscripción justo donde esta obra arrancaba, bajo la cuarta cruz de piedra del calvario existente ante el Campo Valdés: "De la Casa de Dios, fuerza y adorno. Año 1775", y sería luego Gaspar Melchor de Jovellanos quien vería el potencial de toda aquella zona de arenales cuando proponía plantar, en su Plan de Mejoras,  todo un bosque de pinos con el fin de asentar aquellas dunas e impedirles su avance, ganando incluso tierras de pasto comunal.


El Muro se iría prolongando hasta lo que hoy es la calle Capua, pero en 1837, durante la carlistada o guerra carlista, se considera a Xixón plaza fuerte y se procede a fortificarla con una muralla en forma de estrella que hipotecará su crecimiento durante décadas. No sería hasta 1877 cuando los terrenos de la fortificación revertirían al Ayuntamiento, coincidiendo con las primeras concesiones en El Fomento que harían que los bañistas de Pando hubiesen de venir aquí si querían seguir disfrutando de sus jornadas de playa. De esta manera, aquella primer caseta de baños de Justo del Castillo, concedida en fecha tan temprana como 1874, a la que se accedía desde El Muro por un puente y  se sostenía sobre pivotes al estilo de los palafitos, sería transformada tras arruinarse en un temporal para convertirse en el balenario Las Carolinas en 1887, siguiendo la estela del ya entonces abierto de La Favorita, junto a lo que después sería La Escalerona, fundado en 1885.


También en 1887 nace La Sultana, frente la calle Ezcurdia, en La Garita, pese a algún inconveniente con la prolongación del paredón de El Muro, y es que ya en 1867 el Ayuntamiento aprobaba el plano del "ensanche del Arenal" para ganar aquellos inmensos terrenos, un proceso que arrancó cuando en 1850 Félix Valdés de los Ríos, marqués de Casa Valdés, solicitó al consistorio que le vendiera aquellos terrenos arenosos, cubriéndolos después con la tierra y limo que sacaba del dragado del muelle, por concesión en subasta.


Allí se parcelaron terrenos, se edificaron las primeras casas y se abrieron nuevas calles.


La Garita, un punto estratégico pues hasta allí llegaba el viejo paredón del muro dieciochesco, recibía este nombre por haber antaño un centinela con su refugio, convirtiéndose en el topónimo yha casi olvidado de toda aquella zona. por la que acabamos de pasar para venir al Náutico.


Es denominada también esta escalera, como hemos dicho, La Rampla la Pescadería, que es el edificio hacia el que nos dirigimos: justo después de la pescadería están el Ayuntamiento, el Campo Valdés y la iglesia de San Pedro, entre otros. Todos los iremos viendo.