Eres el Peregrino Número

martes, 24 de febrero de 2015

EL MOLÍN DE LA REAZ (SALAS, ASTURIAS). ROMÁNTICO PARAJE ENTRE LA TUPIDA FORESTA

El Molín de La Reaz, viejo molino harinero en la ruta a Doriga y Cornellana (Salas)
San Marcelo o Samarciellu. El Camino baja desde El Freisnu por la línea de casas del fondo
 Acabamos de entrar en el concejo de Salas. En descenso desde El Freisnu hemos atravesado la aldea de Samarciellu o San Marcelo hasta salir a la rotonda que comunica con la autovía. Estamos bajando al valle del Narcea, ruta a Cornellana, a unos 35 kilómetros al oeste de Oviedo/Uviéu, capital de Asturias y comienzo del Camino, en lo que vendría a ser una segunda etapa del recorrido para la mayor parte de la gente que, normalmente, equivaldría cada una a una jornada de andadura, si bien cada persona puede dividirlo en los días que plazca, pueda y convenga.


Sea como sea, las señales nos llevan, desde este pueblo hacia la rotonda que comunica el Corredor del Narcea con la Autovía de La Espina y luego nos desvían a la izquierda por un encantador sendero entre praderías y frutales...


Vamos al pie del Monte Payón.


Es el valle que, pendiente abajo forma el Regueiru Doriga o de El Freisnu, que baja de la montaña a desmbocar al río Narcea, aquí plantado de manzanos.


 Bajamos un poco entre los prados.


Nos acercamos al arroyo.


Trayecto bien pisado, trillado y hermoso.


Allí suena el río.


Estamos en las vegas del Regueiru Doriga, un riachuelo muy selvático en sus riberas de frondosa arboleda, el cual cruzamos por la pasarela de madera de La Meredal.

Pasamos al otro lado.

Riachuelo y Camino...

De pronto nos llama la atención aquel tronco caído sobre lo que a primera vista parece una cabaña.

 
Son las ruinas del que fue El Molín de La Reaz, evocador edificio de piedra, entre musgo, arboleda y helechos, que aún conserva parte de su estructura exterior, con tejado a dos aguas, de tejas


En el interior totalmente deteriorado, aún se ven algunos elementos como el rodendu o rodeznu, aspas que giraban con la fuerza del agua del río canalizada hasta aquí, haciendo funcionar la maquinaria, esta completamente deteriorada.


También conserva el molino su güeyu, el "ojo" por el que sale el agua de vuelta al río tras mover en su interior la maquinaria de la molienda.


Desde aquí continuamos camino hasta las casas de La Reaz. Es un paso estrecho pero bueno de caminar, en este tramo tan frondoso.

Camino desde el molino a la quintana de La Reaz, viendo ya las casas del lugar.


Una gran panerona, que sin duda albergó las cosechas de trigo y maíz, tal vez también escanda, que se molía en La Reaz.


De esta manera travesamos la quintana de La Reaz, donde el sendero se ensancha, tras pasar bajo una panera de ocho pegollos o pilares, siguiendo luego nuestro andar por una caleya o callejuela, entre casas de labranza y cuadras.


Y esta es La Fonte la Reaz, del año 1903.


Buena agua para apagar la sed del peregrino. Buen agua y... Buen Camino. No obstante beber agua de fuentes debe hacerse con las máximas precauciones.


Agua que brota de dos buenos caños.


Tras abandonar este típico caserío nos introducimos por el túnel bajo la autovía y salimos al otro lado en Doriga o La Doriga, la cabeza de la parroquia, llamada también Santolaya (Santa Eulalia) las Dorigas, para distinguirla de sus "vecinas" del norte: San Antolín, San Esteba y San Xustu las Dorigas, comarca de Salas al este del Narcea, valle al que bajamos en polongado descenso.

Doriga, a la derecha su torre-palacio, a la izquierda la iglesia, descenso al valle del Narcea y Cornellana
Doriga. El Camino viene de La Reaz por las casas de la izquierda a salir a la iglesia