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sábado, 28 de marzo de 2015

SAN DOMINGOS DE BONAVAL: "VEN ET ME VAL", VEN Y SÁLVAME: SANTIAGO DE COMPOSTELA

San Domingos de Bonaval
Rúa de San Pedro y una de las tores de la catedral de Santiago de Compostela
Acercándonos al centro histórico de Santiago, el tránsito por la rúa de San Pedro es una delicia: filas y filas de casas con sus balconadas asomando a la calle empedrada, fachadas blancas y de granito, ventanas blancas y galerías, comercios, negocios, locales de todo tipo, cafés, tascas y restaurantes, vía de acceso tradicional a lo que fue Santiago "intramuros", con las agujas de la catedral asomando al fondo en todo momento


La emotividad del acontecimiento es incomparable, no se puede pedir más para nuestra llegada. En este momento, teniendo ya de frente la Porta do Camiño pasaremos por Bonaval, donde una pequeña plaza a nuestra derecha, la Praza 8 de Marzo, habrá de llamar nuestra atención... y no solo por sus terrazas

 

La plaza cuenta con un cruceiro del siglo XIV que representa escenas de Cristo camino de la Cruz, recoge la tradición de un condenado a muerte, Jean Tourón, pobre e inocente del cargo de asesinato por el que iba camino del patíbulo, quien rogó a la Virgen en gallego antiguo: "Vem et me-val" (ven y sálvame)


La Virgen piadosa hizo que el infortunado falleciese allí mismo de repente y sin sufrir, razón por la que el barrio, donde hay un convento dedicado a Santo Domingo, recibiese el nombre de Bonaval



Justo ahí mismo y un poco más arriba, el antiguo monasterio de San Domingos de Bonaval


San Domingos de Bonaval es ahora el Museo do Pobo Galego y Panteón de Galegos Ilustres, muy cerca del Centro Galego de Arte Contemporánea, abiertos ambos edificios a una plaza, también de San Domingos, antiguos terrenos monacales, que mira directamente a la Porta do Camiño, donde confluyen las rúas das Rodas y da Virxe da Cerca, por donde continuará nuestro periplo hacia la catedral de Santiago.


Por su parte, el monasterio de San Domingos de Bonaval, una tradición piadosa atribuye su fundación a Santo Domingo de Guzmán en 1219,  pero la peregrinación e intervención del santo revelan ser una leyenda más que una realidad. La iglesia es de estilo gótico-renacentista y albergua el Panteón de Gallegos Ilustres. Dispone de varias capillas y preciados retablos, siendo panteón de linajudas estirpes..


 El convento se reconstruyó a partir de 1695 por mano de Domingo de Andrade siendo su impuslor el Arzobispo Antonio de Monroy, cuyo escudo ostenta la fachada, así como la imagen de Santo Domingo.


La torre se atribuía la mismo arquitecto pero pudiese ser inspiración de Fernando de Casas Novoa, también al cargo de numerosas obras aquí y en otros monumentos de Santiago, destacando la fachada barroca de la catedral. Sí es más seguro que la triple escalera helicoidal del convento sea obra cierta de Domingo de Andrade. El claustro es obra algo anterior, pues fue encargada su reforma en 1621 a Leonel de Avalle, sustituyendo al antiguo claustro medieval


Tras conocer esta emotiva historia, salimos de la pequeña plaza de Bonaval hacia la Porta do Camiño, con la sensación de saber un poco más del espíritu, la esencia y la idiosincrasia de los rincones por los que pasa nuestro periplo peregrino, rumbo ya a la rúa das Casas Reais y de la Capela das Ánimas.