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viernes, 11 de septiembre de 2015

DE SAN VICENTE A LA CATEDRAL DE SAN SALVADOR: OVIEDO/UVIÉU (ASTURIAS)


Llegando al antiguo monasterio de San Vicente
En nuestro recorrido por el casco histórico de Oviedo/Uviéu y dirigiéndonos a la catedral hemos tomado la calle San Vicente y, tras pasar junto al Monasterio de San Pelayo, el de Les Pelayes, tenemos el grande y soberbio templo de Santa María la Real de la Corte, que fue pertenencia del poderoso monasterio de San Vicente.


Consagrada en 1592 pasó a ser iglesia parroquial con esta advocación en 1836, tras la Desamortización de Mendizábal.


El monasterio como tal fue fundado por los monjes Máximo y Fromista en el año 781, luego de asentarse en este lugar unos años antes, reinando Fruela I. Es el origen de la ciudad de Oviedo/Uviéu, independientemente de la más que posible existencia de un poblamiento anterior. El edificio fue reconstruido varias veces, primeramente en los siglos XI y XII, extendiéndose luego en el XVII hacia la huerta de los monjes y la muralla, en la actual calle Paraíso. Es entonces cuando adopta su fisonomía actual.












El santuario es la parte del monasterio que quedó en posesión de la iglesia tras la Desamortización de Bienes Eclesiásticos de Mendizábal en 1836, pasando a ser la parroquial de Santa María La Real de la Corte.


 El santuario mira a la Plaza de Feijoo...


Plaza de Feijoo, donde se alza, mirando a su vez hacia este antiguo monasterio de San Vicente en el que residió 55 años, la estatua del Padre Fray Benito Jerónimo Feijóo, en pose pensadora de este gran erudito de la Ilustración, teólogo y ensayista, autor del Teatro Crítico.


La obra es de 1953 y su autor es Gerardo Zaragoza.



En esta misma plaza se encuentra la Facultad de Psicología de la Universidad de Oviedo.


Siguiendo la calle y pasando bajo un túnel en arcada, el Arco de San Vicente.


Aquí una placa nos dirá que estamos ante lo que fue el antiguo Monasterio de San Vicente, fundado en el primer asentamiento de la ciudad por los monjes Máximo y Fromista, quienes poblaron y roturaron la tierra con una primera comunidad en el año 761, reinando en Asturias Fruela, aún con capital en Cangas de Onís/Cangues d'Onís.


El documento fundacional refleja esta fundación monacal veinte años después, en el 781, el famoso Pacto de San Vicente. Dada la relación desde su mismo origen con el amparo real y de la nobleza, constituyó uno de los monasterios más influyentes y poderosos de Asturias hasta la Desamortización de 1836.


Fue reconstruido varias veces, la primera en la baja Edad Media, cuando ya dependía del Obispado y en el siglo XVII se extendió hacia la muralla, como hemos dicho.



Su fábrica actual es renacentista y barroca, siendo el claustro obra del siglo XVI, pues sutituye al anterior que sucumbió en el gran incendio de la ciudad acaecido a comienzos de aquella centuria, claustro que es sede hoy en día del Museo Arqueológico de Asturias.


El monasterio fue disuelto en 1836 con la Desamortización de Bienes Eclesiásticos de Mendizábal y declarado Monumento Hitórico-Artístico en 1962.

 

Siguiendo hacia la catedral pasamos junto a otras dependencias monacales.


Rosetón.


Artístico empedrado.


Siguiendo Camino...


La misma calle nos llevará a la Casa del Deán Payarinos, obra de Juan Miguel de la Guardia (año 1909).


La casa es el actual Conservatorio Superior de Música Eduardo Martínez Torner.


Enfrente avanzamos hacia esa acogedora plaza...


Estamos en la hermosa plaza arbolada de La Corrada del Obispo, mencionada por primera vez en el año 1177.


La traza actual de la plaza corresponde a la reconstrucción de la ciudad tras el pavoroso incendio de 1521, si bien una manzana de casas, derribada en 1956, ocupaba buena parte de este espacio.


Según avanzamos hacia la catedral sitúa a nuestra derecha el Palacio Episcopal, construido a partir del incendio de 1521 y reconstruido en 1942. Al fondo a la izquierda el Palacio Arzobispal.


Hermoso frontón renacentista.


Escudo espiscopal y balconada de buena rejería...


A su izquierda se ve la Puerta de las Limosnas, dando allí el cabildo catedralicio pan a los pobres el día del Jueves Santo. Desde su balcón se llamó a la revuelta contra los franceses en 1808.


 Desde esta plaza divisamos bien la torre gótica de la catedral de San Salvador, hacia donde nos dirigimos.


Entre los palacios de La Corrada del Obispo continuamos por el Tránsito de Santa Bárbara, abierto en 1734 al hacerse el puente que comunica el Palacio Arzobispal con la catedral y bajo el que también pasaremos para ir a San Tirso del Real y la catedral de San Salvador.


Allí veremos sobre nosotros La Torre Vieja, la torre románica de la catedral ovetense, con sus ventanas de arco de medio punto, construida hacia el año 1000 sobre estructuras anteriores prerrománicas. Abajo hay una portada barroca hecha por el cabildo catedralicio para salir directamente al Tránsito de Santa Bárbara y Corrada del Obispo.


En esa portada fue instalada hace años una puerta metálica con la imagen de San Slavador, imitando la talla románica que se venera en el interior de la catedral.


 Unos textos en asturiano de Constantino Cabal completan la decoración.


Formidable estructura. Allí asoma la otra torre, la torre gótica, a la izquierda.


Tránsito de Santa Bárbara: aquí está el puente que comunica el Palacio Arzobispal con el claustro gótico de la catedral.


Por aquí pasamos. Al fondo reconocemos la torre de la iglesia de San Tirso.


Tenemos sobre nosotros las dos torres: la torre románica y por supuesto la torre gótica, emblema de la ciudad, hacia donde nos dirigimos.


Hemos de asomarnos también a esta verja.


Atrás queda el puente del Palacio Arzobispal a la catedral.


La torre románica.


Y es que a sus pies se halla la famosa Cámara Santa, el muro exterior del lugar donde se conservan las Reliquias de San Salvador, en el Arca Santa. La Cámara Santa, es el santuario más antiguo de la catedral, Arte Asturiano del siglo IX donde se custodian la Cruz de los Ángeles, mandada hacer en oro por Alfonso II el Casto, símbolo de Oviedo/Uviéu, y la Cruz de la Victoria, insignia de Asturias, cubierta en oro y pedrerías por mandato de Alfonso III El Magno sobre una cruz de madera que quiere la tradición haber sido estandarte de Pelayo en la mítica batalla de Covadonga. Junto con ellas están la Caja de las Ágatas y el Arca Santa, con numerosas reliquias que fueron traídas de Jerusalén, escapando de la expansión musulmana y que al final, tras larguísimo periplo por el tiempo y por la geografía norteafricana y peninsular, acabaron aquí, en el templo de San Salvador fundado por Fruela y enaltecido por su hijo Alfonso II al trasladar aquí la capital del reino. Estas reliquias en sí mismas ya hicieron de Oviedo/Uviéu un gran centro de peregrinaciones y por lo tanto de llegada de romeros, viajeros, comerciantes, etc. de todo el orbe cristiano, multiplicado todo ello al descubrirse, bajo el reinado del mismo rey (en una fecha que varía entre los años 813 y 834), la que se tiene por tumba del Apóstol Santiago en Compostela, naciendo aquí el primer Camino de Santiago de la historia, al ir el monarca con su séquito (otros dicen que uno de sus representantes) a verificar y confirmar tan trascendental hallazgo. Entre las reliquias destaca el famoso Santo Sudario, denominado popularmente El Pañolón, relacionado con la Sábana Santa de Turín y sobre el que se han hecho numerosas pruebas y estudios científicos, ya que se dice cubrió la cabeza de Cristo en el descendimiento de la cruz. Bajo la Cámara Santa se encuentra la cripta de Santa Leocadia, pues eran en realidad dos santuarios superpuestos.

 
Por suparte la capilla de San Miguel, contemporánea de la Torre Vieja o románica, es el espacio en el que desde el siglo XIII se exponen las reliquias. El mismo antecedente de la Torre Vieja revela ser una anterior hecha para protección de esta Cámara Santa por Alfonso III El Magno, capilla que fue del rey Fruela reconstruida por Alfonso II El Casto tras los ataques musulmanes de los años 794 y 795 a la nueva capital del reino.


Y aquí en este solar, donde apenas hay unos cimientos, se sospecha tuvo su palacio el rey Alfonso II El Casto, quien hizo de esta su capital al comenzar su largo y convulsivo reinado. Año 791. De aquí saldría el monarca con su séquito en una fecha a caballo entre las primeras décadas de la centuria del 800, raudo a comprobar el descubirmiento del sepulcro del Apóstol Santiago en Compostela, siendo este, como tanto se reitera, el origen del Camino de Santiago y de los primeros peregrinos.





Vamos dejando atrás el Tránsito de Santa Bárbara...


Caminando pues ante la fachada sur de la catedral llegaremos a la calle Santa Ana, vieno primeramente la torre de la iglesia de San Tirso del Real.


Y ya tenemos de frente la torre gótica de la catedral, pero a su derecha hay otro elemento fundamental, la fachada prerrománica de la iglesia de San Tirso, joya del Arte Asturiano, contemporánea de los tiempos en los que el Rey Casto levantó sus palacios.


Ábside con la clásica ventana prerrománica de tres arcos con sus columnitas y capiteles de temas vegetales.

Ábside de San Tirso del Real, maravilla del Camino...


Camino que sale a la catedral de San Salvador de Oviedo/Uviéu y a su plaza...