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jueves, 17 de septiembre de 2015

GRANDAS DE SALIME Y SU MUSEO ETNOGRÁFICO (ASTURIAS): EL SUEÑO DE UN FERREIRO, VISITA OBLIGADA DE TODO VIAJERO Y PEREGRINO

Entrada al Museo Etnográfico de Grandas de Salime. Puerta abierta al Camino.
El Camino entra en Grandas
Por los bosques del monte del Coto de Grandas los peregrinos han llegado por fin a las primeras casas de la villa de Grandas de Salime, capital de este concejo, el más occidental de Asturias en el Camino Primitivo. Aquí cruzamos la carretera AS-14 para dirigirnos al centro de la población.


Dejamos atrás el lavadero, restaurado.


Y nos dirigimos hacia el centro de la villa grandalesa por la Avenida del Ferreiro, viendo a la derecha parte de las dependencias del celebérrimo Museo Etnográfico de Grandas de Salime, sito en el mismo Camino y que queremos visitar. Domina la población el monte de A Bornela de 748 metros de altitud.


Muy cerca del Camino pero más separada del centro y en los campos de nuestra derecha está la Casa del Hospital, el que fue antiguamente el Hospital de Peregrinos de Grandas de Salime, muy reformado a haber sido transformado en casa de labranza. Su primera mención escrita responde al Archivo Parroquial de Grandas del año 1576 aunque es fácil que existiese desde bien atrás. No obstante se desconoce si el edificio actual conserva elementos originales a consecuencia de aquella reforma.


La villa de Grandas nació al amparo de este camino de viajeros, arrieros y peregrinos cuyo origen es muy anterior al propio culto al Apóstol, milenarios pasos naturales que fueron transformados en calzadas y caminos reales en la antigüedad, tanto este que va a Galicia como los que van de norte a sur comunicando la costa con el interior. Si esto pasaba antes con las viejas sendas también sigue pasando ahora con las carreteras. Grandas de Salime está en un importante cruce entre Oviedo/Uviéu y Lugo vía A Fonsagrada y la carretera que comunica con la costa por los concejos de la cuenca del Navia.


Tomando la Avenida del Ferreiro nos acercaremos a un lugar excepcional que, reiteramos, recomendamos conocer, el Museo Etnográfico de Grandas de Salime, en realidad mucho más que un museo, una demostración palpable de que muchas veces los sueños se hacen realidad, el sueño de un ferreiro, José Naveiras Escanlar, Pepe El Ferreiro.


Para ello no tenemos más que seguir el mismo Camino, que discurre a lo largo de la avenida precisamente llamada del Ferreiro, un oficio de hondísima tradición en toda la comarca del Navia, tanto en su vertiente gallega como asturiana.


Una estupenda casa, la antigua Rectoral, es la sede del museo, inconfundible, de piedra, pero con algunas paredes de carga y pintadas, asomándose arriba una galería. Esta fachada de la calle es lo primero que vemos...


Pasamos bajo sus muros.


Y nos presentamos a la puerta de la antigua rectora, ahora Museo Etnográfico de Grandas de Salime.


Allí a la puerta hay varias inscripciones, como esta en el dintel...

Entre ellas una de pizarra que pone "Camín de Santiago".

Desde el Camino al Museo.


Según entramos, pasamos por El Cabanón hacia adelante, con partes que vinieron del arruinado pueblo de Salime y numerosos enseres agrícolas, herramientas, arados, carros del país... los responsables nos atenderán, pues allí mismo está la recepción, no dudemos en consultarles todo aquello que tengamos a bien.


El Cabanón a la izquierda, por ahí se entra.. Primeramente, donde están las ventanas con luz, es la recepción.


El Corral es el espacio alrededor de la Casa Rectoral, este museo se inauguró en el año 1984 en los bajos del Ayuntamiento pero enseguida quedó pequeño y fue trasladado aquí en 1989, a la que popularmente se llamaba la Casa del Cura, construida en 1814 y conservada tal cual era, a excepción de determinadas restauraciones y mínimas reformas para albergar varias dependencias de este ejemplar museo etnográfico.
 

Mirando para El Corral está El Corredor, entre El Cabanón y la Casa Rectoral, con numerosísimas piezas y elementos expuestos por doquier...


En el museo cada pieza es un mundo y cada espacio expositivo un universo de sabiduría popular y universal. Los guías os mostrarán y orientarán en todo cuanto querais saber.


Arados...


Carretillas.


Miniatura de una antiguo mazo hidráulico.


Piedras y ruedasde afilar...


Corredor y hórreo de cubierta vegetal.


En el museo se exponen piezas traídas principalmente de Grandas y de todos los conceyos asturianos y gallegos de los alrededores, aunque también hay algunos elementos del centro de Asturias y otros lugares.


Esta es la magnífica maqueta del mazo de Mazonono en Santalla d'Ozcos, maqueta de un ingenio hidráulico para la industria metalúrgica de fraguas y ferreiros, que puede ponerse en funcionamiento para admiración del visitante.


Cada detalle está cuidado al máximo.


Impresionante trabajo.



En medio de El Corral contemplamos El Hórreo, con cubierta vegetal de teito...

Tetrasquel y constructor. Año 1874
Interior del hórreo.


Arados y ruedas de carro del país.


De diferentes estilos.


Panera también la tenemos en el museo, un poco más allá del hórreo...


Pegollos hechos de piedra de pizarra, llamativamente ovalados.


De todas maneras la visita suele empezarse por el interior de la Casa Rectoral, edificio original del museo etnográfico, donde andando por El Zaguán llegaremos a A Lareira.


A Lareira, lar u hogar, antaño la estancia más importante de la casa campesina, donde se comía, cocinaba y se hacía vida, se elaboraba el pan, se trabajaba, se recibía a la gente, se charlaba, buscando el calor de la lumbre.


El Pote.

En torno a A Lareira.

Asomados a la ventana.


Una sala está dedicada a las labores textiles, con todos los útiles empleados en la elaboración del lino y la lana, así como sus prendas... "fusos, telares, tornos de filar, a lanzadeira...".


Cuadro de trabajos con el lino.



Telares...


Mantas...


Colores...











Pero en lo que es propiamente A Sala, espacio del que hasta el siglo XIX nada más disponían las casas más pudientes, se exponen piezas con ella relacionada: el comedor, camas, vajillas, retratos, armarios, alacenas, y muchísimas cosas más.



Pieza de la famosa Cerámica del Rayu que viene de Siero (centro de Asturias), con su clásico trisquel.


Al fondo la máquina de coser.


Antiguos tocadiscos.

Antiguo baño, hasta con el trono o sanitario.

Máquinas de liar cigarrillos.


Aquellas viejas cámaras de retratar.


Fotos antiguas.


Cama o leito.


Otra cama.


Los cuartos  o habitaciones, con cama de relleira o tabla y xergón o colchón de hojas de planta de maíz, dan paso al cuarto de baño, del que antaño nada más disfrutaban los más ricos.


La bañera.


Una pared está llena de xugos o yugos para vacas y bueyes, así como gaxapos o zapicos para la piedra de afilar las guadañas, pasando revista luego a las monturas para las caballerías, El Taller del Zapateiro, A Forxa del Ferreiro, El Taller del Carpinteiro, con la Tornería de fabricación de cuencos de madera, A Taberna con bar-tienda y la Bodega con Llagar de Vino y Alambique para aguardientes de orujo (estamos en tierra vinícola).


Todos los rincones expositivos están basados en artesanos, negocios y establecimientos que existieron realmente en Grandas de Salime y su entorno.


Taller de zapateiro.


De la Zapatería Manolín.


Antiguo cartel.



Xugos o yugos.


Collares para poner en el cuello de los perros y evitar que el lobo los ataque o al menos que no se les lance, por instinto, al cuello.


Gadaña y ferros de cabruñar, martillar el filo de la guadaña antes de afilar.


Una antigua tienda.


Pelleyos, llenadora de botellas y alambique.


Fueron célebres los antiguos alambiqueiros.


Botella de la desaparecida marca de gaseosas Grandalesa.


Llenadora de botellas.


Pellejos de vino y molinillo.


Las estanterías atestadas.


La báscula, el tapete y la baraja española.


La antigua tienda mixta, comercio y bar.


El mostrador o barra despachar.

Sierras, serruchos, foces...

En la bodega.


Lagar de vino. Estamos en la zona vinícola del occidente asturiano. Un poco más al norte en Pesóz/Pezós existe un museo del vino.


Ferramentas de carpinteiro.



Cepillos y demás instrumental.



Táladros o berbiquí.


Constructores de carros.


Bancos de carpinteiro.


Hachas de diferentes estilos y formas.


Cestos.


Más táladros, ferramentas de galocheiro, zoqueiro, madreñeiro, fabricante de zuecos de madera.


Ruedas de carro del país.


En el taller del ferreiro.


Productos de la fragua.


El barquín o fuelle que da aire a la forja.


Máquinas e instrumental.



Zapicas para la leche, el vino...


La gaita...


En la ventana...


Concos. fueron famosos os cunqueiros del suroccidente astur, artesanos trashumantes de la madera y por supuesto os torneiros, los que hacían vasijas y recipientes de todas clases con el torno de trabajar la madera.



Haciendo corredores para las casas y los hórreos.




En torno del torneiro que hace los cuencos de madera.




También tenemos en el exterior la Casa del Molineiro y El Molín, cuyo banzao o cubu donde embalsa el agua vino de Villaperi, en Oviedo/Uviéu. A Eira es el espacio de suelo con losas de piedra donde se hace A Mallega o Maya, desgranando trigo y centeno.


El molino puede ponerse a moler. 


En la casa del molinero hay exposiciones como la del Samartín o Matanza del cerdo.


Para guardar la harina...


La muela.


Visitando el molino y sus rincona.




Báscula.


Dento y fuera, a cada paso hay una historia que contar. Ayudados por los guías conoceremos los elementos que componen el museo, su historia y funciones...


Aunque cada uno daría para todo un tratado de Etnografía. Al fondo el cortín para guardar os trobos o truébanos, antiguas colmentas hechas de tronco de árbol, guardándola de las hambrientas apetencias los osos golosos.



Molín de rabilar, de los que funcionan dándole a la manivela.



Sacos.


Mullidas para vacas y bueyes.



Un gran caserón es A Casoa, casona de la pequeña nobleza rural, hecha con materiales de Casa El Méndez, de Pezós, al lado de Grandas, con escudo de los Álvarez de Castrillón, de Casa José de Pepe Sanzo, también en Pezós. Una artística ventana fue esculpida por el escultor japonés Tanadoru Yamaguchi desinteresadamente.


En A Casoa pasaremos por la tienda de ultramarinos, la barbería, sastrería, la muestra de ruedas de carros o la exposición de madreñas, donación de Alfonso Fernández Canteli, presentadas por tipos y áreas geográficas.


También hay aquí una tienda mixta.


Sobre el mostrador...


Se vende de todo...


A la puerta...


Báscula y pesas.


Antiguos carteles.


Cestas...


Correos...


Mercancía hasta en el techo.


"Hay de todo..."


La vieja máquina del café...


Cosas antiguas y modernas.


Antiguo proyector.


Billetes antiguos.



Más espacios expositivos dedicados a la pesca.


Al fondo vemos la Casa Rectoral y la entrada por El Cabanón.


Distribución del calzado de madera en la zona.


Esta es la exposición de madreñas, donación de Alfonso Fernández Canteli.





Hasta con símbolos políticos...


 Pesas y medidas...


La escuela, cita también ineludible...


Cartel descriptivo de los efectos del alcohol.


Mapas y carteles con las partes del cuerpo humano...


Las perchas de los niños y niñas.


También llegaremos al Hospitalillo (como el de los obreros del embalse)...


Rayos X.


Disponer de estos servicios en Grandas de Salime en aquella época fue todo un adelanto.



El dentista.


 Silla del Dentista.


Antigua fábrica de gaseosas local, La Grandalesa.


Y sifones...


Botellas de sifón.


Botellas de gaseosa.


A la mesa...



Otra vez en el exterior tenemos la Capìlla.


En el interior hay un retablo que vino de la desaparecida iglesia del pueblo de Salime.


Todo esto y mucho, muchísmo más, podeis verlo en el Museo Etnográfico de Grandas de Salime, cuyo fundador, pionero y alma mater es José Naveiras Escanlar, Pepe El Ferreiro, impulsor y creador de una pequeña gran utopía que se hizo realidad, recogiendo durante años cacharros y trastos viejos que nadie quería y con los que después, con apoyos de acá y allá, fue naciendo un sueño y haciéndose tal y como hoy es, a cargo de un consorcio entre Ayuntamiento, Principado, Universidad, Asociación de Amigos del Museo y otras entidades.


Merece la pena, peregrino, si puedes, descansar en Grandas, estás a medio camino de Santiago y el cuerpo lo agradecerá. Si visitas el museo etnográfico comprobarás que el consejo no es en vano.


La chocolatera.


En la cocina de carbón...


Hermosa cocina.


Planchas antiguas.


Antigua sastrería.


La Barbería...


En la galería...


Pistolas antiguas.


Y escopetas...


Artículos de pesca...


Salimos del museo de vuelta al Camino.


Los amantes de la historia y gente sensible hacia el Camino y su patrimonio en general, aún tienen mucho que ver a escasos metros de aquí, por ejemplo la antigua Colegiata de San Salvador. Sigamos ruta pues, por la Avenida del Ferreiro...


Allí vemos La Colegiata y aquí la izquierda el Ayuntamiento de Grandas de Salime, donde estuvo antaño en su planta baja el primer etnográfico, antes de ser trasladado en 1984 a la antigua rectoral.


Luego ese mismo local estuvo habilitado muchos años para ser el albergue de peregrinos. El Ayuntamiento es un inmeueble de dos plantas que ostenta el blasón de Grandas, así como el reloj, con un campanario el tejado hecho de hierro forjado. Justo a su izquierda y cruzándose con la Avenida del Ferreiro está la calle Pedro de Pedre.


Es una calle famosa por sus cafés, fondas y casas de comidas. Grandas no es muy grande en extensión pero sí animada y alegre en días señalados, con sus famosas fondas y gastronomía, oportunidad que no hemos de dejar pasar para deleitar nuestro paladares con los manjares de la tierra, que, como toda esta comarca interior asturgalaica que vamos a recorrer, tiene en el cerdo uno de sus principales "suministradores", pues de él salen los preciados embutidos, como el botelo  o botillo, lacones, chorizos, morcilla, para los buenos potes, así como los uños o manos del puerco y la cachola, su cabeza. Los caldos, fabas, navizas o repollos, callos, roxois o grasa del cerdo frita, berzas y cachelos, son otras de las especialidades que podemos probar para recobrar nuestras fuerzas y ánimos, al igual que los platos de cabrito, carne roxa o a la maragata, los chuletones de buey, no olvidándonos de la trucha de río, tan abundante, o de la buena mano para los pescados tráidos de la costa, principalmente el congrio, sin dejar de lado el pulpo. Es Grandas zona también vinícola, encuadrada dentro de la denominación común Vino de la Tierra de Cangas, que abarca a todo el suroccidente asturiano. Los postres son apreciados por sus roscones, flanes caseros y brazo de gitano, miel de brezo, chicharrones y mantecadas, tartas y las maravillas o rosquillas fritas. Grandas es también quesera, aquí se elabora el Queso de Oscos, en el cercano pueblo de A Farrapa, por el que muy pronto pasaremos, queso de vaca, presentado en forma de barra, cilindro o de tetilla, siguiendo la tradición que antaño promocionó el monasterio de Villanueva de Oscos/Vilanova d'Ozcos, desde la Edad Media, dueño de gran parte del territorio...


También algún menú para peregrinos...


Y un poco de tertulia en el café.


Hace años el albergue público de peregrinos que ocupaba el local del primer museo se trasladó también algo más arriba a la derecha de la iglesia, en la Avenida de la Costa. Este es el Albergue de Peregrinos El Salvador de Grandas de Salime, la última villa, la última capital de municipio asturiano que encuentra el peregrino antes de entrar en tierras gallegas, siguiendo la ruta jacobea del Camino Primitivo. La próxima etapa continúará hacia  el Alto do Acevo y se adentrará en tierras lucenses del concello de A Fonsagrada.


Al lado mismo de La Colegiata está el Parque Príncipe de Asturias. Muy cerca abre sus puertas el albergue privado de Casa Sánchez.
 

El Camino, desde la Avenida del Ferreiro y pasado el Ayuntamiento y Plaza de la Constitución, toma la calle Carmen pasando a la izquierda de La Colegiata de San Salvador de Grandas de Salime, buena oportunidad para visitarla.