Eres el Peregrino Número

lunes, 23 de noviembre de 2015

RINLO: PUEBLO MARINERO DEL CONCELLO DE RIBADEO (LUGO, GALICIA) -VARIANTE MARÍTIMA-


Llegando a Rinlo por la senda costera
Costa del concello de Ribadeo
Los peregrinos que realicen la Variante Marítima recorren por la Ruta do Cantábrico la costa del concello de Ribadeo hasta llegar a Rinlo, pueblo al que nos aproximamos siguiendo la senda costera del Cantábrico a lo largo de un delicioso trayecto a lo largo del borde de los acantilados desde Illa Pancha.


La senda litoral sigue la sinuosidad del frente costero. Una carretera local permite atajar, no muy lejos del aeródromo de Ribadeo, al norte de la parroquia de Vilafamil, pero se aleja unos metros de las calas y ensenadas. Ambas confluyen antes de llegar a Rinlo.


Al fondo vemos ya algunas casas del pueblo, así como la iglesia.


Estos son los campos llanos de la rasa costera en las inmediaciones de Rinlo, ante el Monte Coroa, los cordales costeros de A Mariña lucense.


Zona eminentemente ganadera. Antaño, como en todos los puertos de pescadores, existía una perfecta simbiósis entre campo y mar, pues marineros y aldeanos itercambiaban el producto de sus faenas, pescado por huevos, carne, hortalizas, frutas, leche, etc.


 Un poco más a la derecha, el monte do Mondigo.


A Granda, al norte de San Xillao y al lado de Rinlo.




También veremos un antiguo molino harinero, el cual aprovecha el agua de un rego o arroyo como fuerza motriz de su maquinaria hidráulica. Testimonio de los tiempos en los que el pan se hacía en casa y cada cierto tiempo había que llevar el grano a moler, principalmente trigo y maíz.



La línea de costa, siempre muy próxima, al norte a nuestra derecha. Parajes como el Foxo de Vilaframil, y Cavanarda jalonan el recorrido hacia Rinlo.


Es aquí donde hallamos  unas placas con textos explicativos que nos informan que nos encontramos con una furna o gran cavidad natural del terreno formada por la erosión marina.



Guardado por una empalizada, estas hondonadas atrajeron siempre la inventiva popular, haciéndolas protagonistas de leyendas de grutas encantadas y tesoros escondidos por los míticos mouros, palabra que en líneas generales designa a "los paganos", los no "cristianos", o los más antiguos
 pobladores de estos lugares.






Aquí podemos optar por dirigirnos a Rinlo por la carretera o desviarnos a la derecha, dejando el asfalto.


Fincas de la rasa costera cerradas, algunas de ellas, por muros de piedra.


El pueblo, siempre a la vista. Al otro lado de aquellas casas pasa la carretera.


En este hábitat se delata la doble vertiente, campesina y marinera, de Rinlo y su entorno.



Una fuente en el Camino.


Por una placa descubrimos que es una donación del benefactor Jesús Rodríguez Murias, emigrante que hizo fortuna en las américas y que realizó numerosas iniciativas en beneficio de su tierra natal.


El mismo benefactor tuvo a su cargo la construcción de las escuelas de Rinlo y la traída de agua corriente a Ribadeo.


Pasamos al lado deO Foxo Redondo y O Cerredo.


Mesas y bancos de hormigón, área de descanso ante el mar.



Entrando en Rinlo por la  Ruta do Cantábrico.



Si nos desviamos unos metros por este paseo, desde A Punta Lapela tendremos unas excelentes vistas de Rinlo y su puerto de pescadores, el cual fue ballenero en el pasado.


La Enseada Areosa forma un refugio costero que propició el nacimiento de un poblado pesquero, existente al menos desde la Edad Media.



María Antonia González Postigo "Toña", percebeira recordada en esta placa del Camino, homenaje a ella y a todos los fallecidos en el mar.


Se forma aquí algo parecido a una pequeña ría, desembocadura del Regato de San Xulián o San Xián, teniendo al otro lado el Porto de Rinlo, sobre el que prosigue la ruta.


El topónimo parece derivar de Rivillus o "río pequeño". En la Edad Media aparece citado como Riilo.


Aquí está el Banco dos Contos, donde la gente se sentaba y se sienta, a contar historias del pueblo y del mar, siempre llenas de vivencias y calor humano.



A mano izquierda podemos desplazarnos al centro del pueblo, encontrándonos con varios de sus afamados restaurantes, esencia de la gastronomía costera de pescados y mariscos.


A la derecha, podemos asomarnos a ver el puerto, inaugurado tal y como lo vemos ahora en 1905. Aunque el embarcadero natural es muchísimo más antiguo naturalmente.


No obstante, la memoria popular señala que el pueblo nació como enclave ballenero aprovechando esta cala o refugio natural.


Nos dirigimos al puente.


En aquel bar-restaurante, a la derecha tenemos el puente y, antes de pasar, veremos unos textos dedicados a la historia de Rinlo.







El mar, a veces furioso, penetra en ocasiones hasta las rúas de Rinlo.


Merece la pena, antes de continuar ruta, realizar un recorrido por estas calles marineras, construidas en estrechas callejuelas, conjurando los embates del mar y sus temporales.




En el centro de Rinlo, las rúas se abren a luminosas y soleadas plazas y jardines. Rinlo está dividido en varios barrios y lugares, tal que O Campo de María Méndez, O Campo de San Pedro, O Campo do Cristo, O Cantal, O Cotarelo y A Virxe Branca.


Más restaurantes y tiendas.



Campo de San Pedro, donde se celebran las fiestas patronales, a finales del mes de junio.


El pueblo ha sido objeto de una restauración integral.



Entrada de Rinlo por la carretera.


Iglesia parroquial de San Pedro.


Rinlo se separó en lo civil y en lo eclesiástico de la parroquia de A Devesa en 1896. Los cultos se oficiaron a partir de entonces en una pequeña capilla que fue sustitida, en la década de los años 30 del siglo XX, por este nuevo templo parroquial, con alta torre-campanario que domina el paisaje.



Regresando al centro urbano.


No pocas casas tienen aire "indiano", el de los antiguos "americanos" o emigrantes a ultramar, principalmente a Montevideo.


Junto a ellas aparecen más construcciones populares, como este cabazo. La casa de don Ioncencio Vázquez Aguiar, otro de los benefactores de Rinlo, es del año 1912 y tiene en el techo una pasarela-mirador que recupera una tradición constructiva de los comerciantes del siglo XVIII.


Regresando al paseo marítimo por las casas típicas de los pescadores y las casas de comidas. Rinlo, tierra de los "rinlegos", destaca por sus productos del mar, siendo actualmente el turismo una importante fuente de ingresos, visita obligada a este pintoresco enclave marinero.


Se dice que el propio Ernest Hemingway visitó Rinlo en uno de sus periplos por España...


De nuevo al puente...


Cruzando el puente.


Vista del puerto.


Vista del pueblo...


Paseo marítimo.





Nos desviamos un momento al puerto. Rinlo cuenta con una cofradía de pescadores de las más antiguas de España.


Aquí está A Virxe do Carme, patrona dos mariñeiros...




Rinlo desde su puerto.




El paseo marítimo deja atrás Rinlo y discurre por el borde los acantilados en ruta a Corno Grande.


Aquí estuvo una de las antiguas cetáreas de Rinlo, aprovechando otro abrigo natural, fundada en 1904.



Vista atrás e la costa ribadense. A Mariña Oriental...


A Cetárea.


Vistas de Rinlo, que va quedando atrás...



Área de descanso...



Ponemos rumbo por el camino hacia Augas Santas (Praia das Catedrais), grandioso monumento natural, como es toda esta hermosísima franja costera del concello de Ribadeo que ahora estamos recorriendo.