Eres el Peregrino Número

martes, 7 de junio de 2016

CAPILLA DE LA BIENVENIDA Y BIENVENIDA A LA POLA POR EL PUENTE DE RECUNA Y EL RAYU (SIERO, ASTURIAS)


Capilla de la Bienvenida, Siero

Pasando el puente que, a manera de pasarela peatonal de madera, salva el río Recuna, el peregrino se dirige a La Pola, capital del concejo de Siero, viniendo desde el pueblo de Aveno y dejando la parroquia de Samartino para entrar en la de Marcenao en medio de un paisaje sumamente frondoso.


Estamos caminando bajo la falda norte del solar de otro de aquellos legendarios castros que dominaban el valle del Nora, El Picu Castiellu.


El Camino va en estos metros en paralelo al río...


Poco a poco va subiendo y se aparta de la ribera.


Bosque y fincas, con sus cierres de alambrada.


Delicia de sendero.


El increíble placer de caminar pisando con crujir las hojas secas caídas de la enrramada.


Y en otoño las castañas.


Helechos en las veredas.


Sombría y umbría...


Hojas y senda...


El frescor del bosque.


El Camino forma una caja.


Tramo de sensible belleza.


Los oricios de les castañes...


Frutos del árbol...


Frutos caídos. Ir a recoger castañas se llama en Asturias dir a la gueta y con ellas se hace la comunitaria fiesta de los amagüestos.


Los cruces están señalizados pero sigamos siempre el camino que, en dirección oeste, se dirige a La Pola, la capital del concejo de Siero.


El paisaje se transforma un poco en los claros del bosque aprovechados como pastos.


Vista atrás...


Y vista al norte, La Peña Careses, gran paredón de peña caliza y atrás el boscoso cumal de El Picu Fariu con sus 731 metros de altura.


El Picu Fariu es una grandiosa atalaya natural sobre el centro de Asturias, desde el Mar Cantábrico a los valles interiores, desde los puertos marítimos a los puertos de montaña en la cordillera.


Silvestre hermosura caminera.


El acebo, acebu, carrascu o xardón...


Hojas brillantes y llamativos frutos rojos...


Continuamos avanzando.


Mas arboleda...


Volvemos a internarnos en el boscaje.


El sol se filtra en las ramas y hojas componiendo estas una mágica celosía natural.


El Camino se ensancha...


A la derecha, un banco de madera.



Una caballería.


Excelente montura...


¿El caballo blanco de Santiago una vez más?


El caballo blanco nos observa...


O será el bromista diañu burlón que tiene la facultada de transformarse en montura para arrojar al suelo al desprevenido que lo cabalgue?


Mejor siguamos andando.


Al norte, en Samartino, quintanas y aldeas como La Viña y La Venta, topónimo caminero por excelencia.


Valle del río Recuna, afluente del Nora y al fondo el boscoso monte de La Iría.


La paz y el sosiego que el caminante alcanza en el plácido sendero.


Vista hacia el valle...


Cruce de caminos: atendamos a las señales y tomemos el de la izquierda.


Fijémonos en las flechas amarillas.


Un trayecto memorable..


El Camino forma aquí una "U" y en su fondo se agolpan los erizos de las castañas.


Paso a paso en el frondoso castañéu...



Hojas de castaño o castañal...


Sol y verde...



Continuamos junto a más fincas, en ligera subida por el monte El Cuitu.



Más vistas al norte de lugares de Samartino: Vega, Viña de Baxo, El Ferredal, La Felguera, La Venta...


Hay algunos caseríos tradicionales y viviendas de más reciente construcción.


Por allí pasa la carretera local AS-331, en dirección a La Pola.


Panorámica de admiramos desde el sendero...


Para adentrarnos otra vez en el bosque encantado...


Piedras en el Camino.


Un banco en medio de un prado.


De pronto, en un claro del bosque de este monte de El Cuitu, llegamos entre carbayeras y castañales hasta la ermita del Cristo de la Bienvenida, en un bellísimo campo rodeado de árboles y restaurada por iniciativa vecinal tras años de abandono.


A lado del santuario y en su mismo campo un pequeño oratorio con una placa recuerda la memoria de un peregrino.




Un tejo ha sido plantado tras su ábside cuadrado, árbol de reminiscencias religiosas cristinas y anteriores...


Prau de entrañables romerías, cuando se celebra la procesión de la santa, una talla de la Virgen actualmente guardada en la cercana capilla de Santa Lucía, en Vega.


Esta advocación de La Bienvenida se dice viene de la antigua existencia de un  monasterio en el cercano pueblo de Vega, el cual vemos desde aquí en el valle, cuyo prior recibía a los peregrinos con una libra de pan y un xergón o colchón de hojas de maíz a manera de bienvenida.


Al norte, en las vegas del Recuna, se encuentra como hemos dicho el lugar de La Venta, donde hubo precisamente posada caminera.


Ábside cuadrado, la capilla en su traza actual parece obra antigua, del siglo XVI ó XVII, tal vez sobre un santuario anterior y remozada posteriormente.


Cara oeste.


Este es el famoso azafrán falso o quitameriendas. Colchicum montanum.


Azafrán falso por su parecido con el azafrán y, aunque es de su misma familia botánica, este es tóxico.


Quitameriendas pues su aparición coincide con el final del verano y principios del otoño, esto es, el final de las meriendas campestres con el cambio de estación y temperatura.


Despachapastores o en Asturias espantavaqueiros hace referencia a la marcha, en la época de la floración, de los pastores trashumantes con sus rebaños hacia brañas de climas más cálidos para pasar el invierno.


Maravillas del campo de la capilla de La Bienvenida...
 

Tras pasar a su alrededor la dejamos atrás...


Pasamos al lado del pequeño texu.


El Camino sigue por el bosque de El Cuitu.


Las flechas amarillas nos orientan sobre la senda a seguir.


Es casi llano, solo una muy leve subida...


Y a la sombra.


Ya vemos, próximos, los altos edificios de la zona más nueva de La Pola, capital del concejo de Siero, en torno al nuevo Mercado de Ganados y La Venta la Uña.


Cruce de caminos entre las fincas, saliendo del bosque, donde tomaremos la dirección de la derecha.


Pista asfaltada.


Vaques Roxes.


Vista de Vega, al norte. El valle del Recuna. Allí estuvo El Molín de Vega, viejo molino harinero que trabajaba con la fuerza motriz del agua de su cauce, olvidado en las frondosas orillas.


Paso continuo de peregrinos camino de La Pola.


Caminamos sobre la cresta de una colina que mira a dos valles: el de Recuna está al norte, al sur el del Nora.


Un poco más de bosque.


Y fincas.


Nos acercamos a un pueblo.


Nos acercamos a Curuxéu, pueblo de la parroquia de Marcenao. Su topónimo procede de la palabra asturiana curuxa (lechuza) y delata la abundancia, al menos antaño, en estos parajes que aún conservan buenas extensiones de arbolado autóctono.


Pasamos entre las casas de Curuxéu.


Agradable caminar.


Hórreo centenario sobre el Camino.


Casas de labranza azulejadas.


Ahora sí que vemos bien, al sur, el valle del río Nora, que nos acompañará hacia la capital asturiana y aún más allá. En el medio están los barrios de La Plazuela y La Quintana.


En La Quintana se encuentra la iglesia parroquial de Marcenao, bajo la advocación de la Santa Cruz (derecha de la foto.)


En las proximidades se hallaba la Malatería de Marcenao, sita en "el camino que viene de Francia", de la que tenemos noticias desde 1274 y de la que se sabe que a finales del siglo XVI ya estaba en ruina. Además de malatos o leprosos es fácil que atendiese también a peregrinos, sobre todo enfermos.


Vemos este paisaje desde las casas de Curuxéu.


Nos dirigimos hacia las últimas casas.


Encantadora arquitectura popular asturiana con largos y bellos corredores sobre el Camino.


 Un rincón lleno de belleza rural.



Los vecinos se asoman a vernos pasar.


Casa con pegollos, similares a los de un hórreo.


De nuevo el bosque.


Nueva vista de la iglesia de Santa Cruz de Marcenao, con Peñamayor al fondo. Tuvo el templo una imagen de San Lázaro, patrón de los leprosos y por lo tanto relacionada con la antigua malatería del lugar. La imagen se halla actualmente en el Museo de la Iglesia, en Oviedo/Uviéu.


Un poco más al sur existe, en Guariciu, una Fuente los Milatos y un Regueru los Milatos, sin duda vinculado a las curaciones que los afectados realizaban con agua de fuentes y manantiales considerados milagrosos o salutíferos.


Llegamos a un cruce de caminos, en el que nos dirigimos a la izquierda, hacia El Calero.



Antes de llegar a El Calero, donde hay turismo rural, nos desviamos por ese camino a la izquierda.



Valle del Nora, al sur.


El Camino, al oeste.


El valle del río Recuna, al norte.


Buena sombra...


Campos de El Rebollalín. Al fondo al norte, un poco a la derecha de la foto, reconocemos la iglesia de Samartino.


Iglesia de Samartino, consagrada a San Martín que, aunque no podemos reconocerlos desde aquí, conserva importantes elementos medievales, como su portada románica.


Al fondo, montes de Les Matones, La Paredona y La Iría...




Pasamos junto a las casas de El Rebollalín.


Al sur la carretera general, la autovía y algunas naves entre las casas de La Granxa, Curuxeo, Cotariellu o Guaricio (parroquia de Marcenao) , delatan la proximidad al casco urbano poleso en pleno valle del río Nora.



De pronto el Camino pierde asfalto y anchura. Lo hace cuando nos desviamos aquí a la derecha.


Y vuelve a ser un coqueto sendero rural.


Arbustos...


Cruce y a la derecha...


Camino de tierra junto a las fincas...


Otro tramo sumamente encantador.


Extensas praderías...


Castaños y zarzas...


Alambradas de pastos.


Allí hay un puente.


Puente medieval del río Recuna, de un solo arco...
.

Placa explicativa.


Cruzamos el puente.


Mágico lugar.


Puente y río.


Al otro lado, una luminosa vega y área recreativa, ideal para tomarse el bocadillo.



Paso sobre el río, a manera de presa, que vemos desde el Camino...




Aquí nos extasiamos contemplando este bucólico rincón de Siero.



Hermosísimo salto de agua...





Sube el Camino...


Fuente en la orilla...


Mana agua...


La pista sube, hormigonada.


Llegamos a unas casas.


Al norte vemos nuevamente la iglesia de Samartino, así como va quedando atrás El Picu Fariu...



La Peña Careses y El Picu Fariu.


Y El Picu Castiellu de La Collá.


Ahora pisamos asfalto...


Maíz.


El Camino viene y atrás, al este, tenemos una buena perspectiva del Picu Castiellu de Marcenao, bajo el que acabamos de pasar.


Estamos ahora atravesando el pueblo de El Rayu, parroquia de Samartino, famoso por su antigua tradición alfarera, cerámica que tuvo gran renombre en toda Asturias desde el siglo XVIII.


Su origen se sitúa a primeros de aquella centuria, cuando Juan Cónsul funda una fábrica con el objetivo de igualar en calidad a la cerámica de Talavera y satisfacer la demanda de este producto en el mercado asturiano. La ampliación hecha por sus descendientes en 1740 integraría a los artesanos tradicionales en la nueva factoría pero en 1777 esta pasaría a  los operarios, quienes se distribuirían por diferentes talleres de la aldea. En 1936 el último alferero, Senén Puente, puso fin a esta saga cuando se dedicó a fabricar otro tipo de utensilios más comerciales, pues las modernas fábricas también pusieron fin a aquella producción artesanal. Había varias calidades y la más fina llegó a ser la clásica de las clases pudientes: son por lo general piezas de la vajilla pero también botijos, jofainas, bacinillas, etc. con adornos naturalistas. Actualmente se conservan piezas por parte de particulares y hay diversas colecciones y muestras.


Campos de El Rayu.


En El Rayu salimos a la carretera local AS-331.


Hay casas de elegantes balcones y largos corredores, esencia de la arquitectura tradicional asturiana.


Estrecho paso para caminantes.


Conchas xacobea y flecha amarilla.


Caserones que muy posiblemente tuvieron vinculación con los antiguos alfares...


Viviendas nuevas...


Praderías...


Al sur, a la derecha de la foto, asoma el picacho calizo de Peñamayor...


Hermosa quintana...


Entramos en el casco urbano de La Pola a la altura de las piscinas, justo al norte de La Venta la Uña, donde ahora está el Mercado de Ganados y los nuevos y altos edificios de la población.


En El Rebollal nos desviamos a la derecha por el barrio de El Rebollal para ir al centro de la población, La Pola, capital de Siero.