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miércoles, 31 de julio de 2013

OVIEDO/UVIÉU (ASTURIAS). CAPILLA DE LA BALESQUIDA

La capilla de La Balesquida
En la misma Plaza de Alfonso II El Casto, mirando justo de frente a la catedral de Oviedo/Uviéu, comienzo del Camino Primitivo, tenemos la Capilla de la Balesquida, de grandísima tradición romera. Santuario de la Virgen de la Esperanza, que rememora a doña Velasquita Giráldez, en romance asturiano medieval Balesquida. Se trataba de una dama poderosa, de origen franco, memoria de los asentamientos en la ciudad de personas y familias venidas de la actual Francia y centro de Europa, atraídos por la vitalidad del lugar como gran centro de peregrinaciones (Las Reliquias del Salvador), lo que dio lugar a numerosas fiestas y ferias basadas en las célebres romerías. Estos francos acudieron con sus negocios comerciales y se hicieron vecinos plenos de la capital asturiana en poco tiempo. En el año 1232 Velasquita hizo donación en testamento a la cofradía de alfayates o sastres de muchas propiedades y bienes a cambio que estos sufragasen misas en su memoria y por su salvación.

Tijeras: símbolo del gremio de los alfayates o xastres (sastres)
Entrada a la Capilla de la Balesquida
Altar e interior del templo
La Virgen de la Esperanza
La catedral desde La Balesquida
La romería de los cofrades, perfectamente documentada en toda su historia, dio origen a las fiestas de La Balesquida, anunciadas por heraldo a caballo y que culminan con el Martes de Campu, donde se reparte el bollu preñáu de pan relleno de chorizo, así como el vino a los socios de la cofradía, que sigue existiendo en toda su plenitud tras esta laguísima trayectoria histórica. Se sale a los campos y plazas de la ciudad y sus alrededores, o a los bares, restaurantes y sidrerías, a dar cuenta de los manjares de la tierra. Esta afición a las fiestas ha dado nacimiento a esa copla o coletilla que dice: "xente d'Uviéu, tambor y gaita", a la que los ovetenses responden con un "y los d'alredor gaita y tambor". Unas tijeras en la ventana de la esquina hacen referencia a aquel gremio de los xastres  o sastres. La capilla tiene otra historia menos alegre, antaño en ella pasaban su última noche los condenados a muerte. Aún así existía algún modo de esquivar la ejecución en el último momento: si lograban saltar desde la mula que les llevaba al cadalso y agarrarse a las cadenas del edificio histórico de la Universidad, se acogían a sus fueros. Este edificio se halla a medio camino entre esta capilla y el Campo San Francisco, lugar de las ejecuciones. Dato de Dolores Medio en su novela Nosotros los Rivero.

La capilla en las fiestas de La Ascensión
Edificio histórico de la Universidad
Muchas historias que contar cuando apenas hemos dado dos pasos del comienzo del Camino Primitivo...