domingo, 25 de mayo de 2014

A PORTA DO CAMIÑO: EN LAS ANTIGUAS MURALLAS DE SANTIAGO DE COMPOSTELA (GALICIA) AS CASAS REAIS, SANTA MARÍA DO CAMIÑO, LA CAPELA DAS ÁNIMAS Y O ESCURIÑO


A Porta do Camiño y Rua das Casas Reais

El Camino entra en el corazón del casco histórico de Santiago de Compostela, atravesando la ciudad desde San Lázaro a San Pedro y Bonaval, llegando a la que fue A Porta do Camiño. Su nombre se debe a que aquí estuvo una de las puertas de la ciudad amurallada, la del Camino principal, el de Castilla y Francia, y por eso fue también esta la considerada como puerta principal, así como la calle intramuros (rúa das Casas Reais), donde había, y sigue habiendo, tiendas, comercios, artesanos, mesones, posadas y, actualmente, albergues y pensiones


También era llamada Porta Francíxena, paso de los peregrinos francos, y Porta de San Pedro, por ser entrada por la rúa de San Pedro, solar de San Pedro de Fóra, antiguo monasterio extramuros, tal y como escribe Rosario Valdés Blanco-Rajoy, del  Instituto de Estudios Gallegos “Padre Sarmiento” CSIC-Xunta de Galicia en La capilla de los Neira de Luaces en la iglesia compostelana de Santa María do Camiño (SS. XVI-XIX), uno de los templos camineros y relacionados con las peregrinaciones que nos encontraremos en este recorrido "intramuros" en dirección a la catedral:
"La llamada “Porta do Camiño” de la ciudad de Santiago de Compostela corresponde a la antigua “porta Francigena” que menciona el Códice Calixtino como “primus introitus” de la urbe. No solo era la entrada correspondiente al Camino Francés por tanto, una de las más transitadas de la ciudad, sino también el nexo de unión entre la ciudad amurallada y el antiguo arrabal de San Pedro, el primero y quizá el más populoso de Compostela que se habría creado en el siglo X, en la márgenes del propio camino, extramuros y en el entorno del antiguo monasterio de “San Pedro de Afora”
"El Camino Francés se denominó más tardíamente como Camino de Castilla y a su paso por el arrabal compostelano, llevaba el nombre preciso de “Rúa de San Pedro” con que se conoce hoy en día. A mediados del siglo XVI las rúas de San Pedro y Hortas eran las dos calles principales de la ciudad por el tráfico de personas y mercancías; según varios testimonios de la época, ninguna de ellas estaba empedrada por lo que “[...] las dichas calles ban muy fondidas e las casas quedan muy altas e descobiertos los cimientos y en muchas partes ha menester para subir a ellas dos o tres grades y están muy peligrosas para se caer […]” y en el invierno el agua de la lluvia, traía “[…] muchos lodos y fosas de tal manera que no pueden por ellas andar ni caminar a pie ni a caballos sino con trabaxo [… ]”, todo ello iba en detrimento de los vecinos, moradores “[…] e peligrinos e romeros y caminantes (...)"

La muralla fue desapareciendo paulatinamente y en el siglo XIX, con las necesidades urbanísticas, los nuevos edificios fueron incorporando sus muros a su propia estructura, tirándose algunas porciones para abrir calles. Por ello no es extraño que en excavaciones o en obras aparezcan cimientos, restos y señales de la fortificación


Ya en el siglo XV la muralla resultaba casi inservible ante el cese de las amenazas invasoras, aunque en 1596 se realizó una inspección militar de las mismas durante las guerras con Inglaterra, ya que no era improbable un ataque por mar. Los propios vecinos quisieron reparar algún tramo por su propia mano en siglos posteriores, tal vez para evitar derrumbes, pero incluso en alguna zona llegó a utilizarse como basurero


La muralla, aunque desaparecida, fijó la fisonomía actual de la ciudad y su entramado, siendo totalmente perceptible al observar un plano de su callejero lo que fue la ciudad intramuros. Hubo una primer cerca mandada construir en el año 968 por el obispo Sisnando II, al lado de la entonces pequeña iglesia que después sería la catedral, defensa que abarcaba, además del santuario del Apóstol, la actual Praza da Quintana y el monasterio de San Paio de Antealtares



Al mismo tiempo. existía un dispositivo exterior de foso y empalizada. Entonces las principales amenazas podían ser un desembarco normando en las cercanas rías o una razzia o incursión musulmana, que fue lo que pasó: ciudad, templo y muralla fueron derribadas por la incursión de Almanzor en el 997, que respetó no obstante la tumba del Apóstol


La muralla hubo de ser reconstruida tiempo después por mandato del obispo Cresconio entre los años 1037 y 1068 porque las posibles amenazas de invasión no cesaban. Esta nueva fortaleza era bastante mayor y medía unos dos kilómetros, más o menos como la de Lugo, comprendiendo unas 30 hectáreas en su interior. Es la muralla que llegó al  siglo XIX y que, según dice el Libro V del Codex Calixtinus de Aymeric Picaud...
"siete son las entradas y puertas de la ciudad. La primera se llama Puerta Francesa"

Eran sus puertas principales esta Porta do Camiño o Francíxena, la Porta Fraxeira, por donde entraban el Camino Portugués y el de la Ruta do Mar de Arousa y era también comunicación con Fisterra y otros puertos gallegos, y la Porta de Mazarelos, de la que se conserva un arco y, en un edificio anexo, se perciben partes de una de sus torres defensivas, además por ella entraba el vino de Ribeiro y el de Ulla, así como cereales castellanos


Era esta la puerta escogida por los peregrinos procedentes del sureste, mientras los que entraban por el norte por el Camino inglés lo hacían por la llamada Porta da Rúa da Pena


Esta Porta do Camiño fue llamada así porque era de entre todas la del camino más transitado con diferencia, empleada normalmente por monarcas y altos dignatarios para entrar en la ciudad así como los nuevos arzobispos, realizándose en ella parte de la ceremonia de su toma de posesión, tal y como nos dice la Xacopedia, que desfilaba desde la ciudad extramuros con representantes de los gremios de Compostela, autoridades municipales, el Cabildo con el deán al frente, familiares, amigos y demás cargos, siendo esperado aquí por el capellán mayor con una bandeja para las llaves de la ciudad, en señal de bienvenida y reconocimiento, siendo presentado el escudo de armas del nuevo prelado, que habría de cincelarse en las obras que bajo su mandato se hiciesen en la ciudad



La Rúa de San Pedro desembocaba ante la Porta do Camiño, donde se efectuaba dicho ceremonial de recibimiento y entrega de las llaves a los arzobispos compostelanos -señores de la ciudad-, cuyos blasones se pintaban sobre el arco de la entrada. En Un paseo por la historia de Casas Reais, trabajo publicado en la página Picheleiros por el escritor, investigador y divulgador Asar Fernan Rodri, se nos relata cómo era aquel ceremonial:
La PORTA DO CAMIÑO tuvo desde siempre una especial significación en el marco de la ciudad. Era el escenario donde tenía lugar una parte importante de la ceremonia de "bienvenida" y "toma de posesión" del nuevo Arzobispo como señor de COMPOSTELA, el lugar en el que se fijaban las nuevas "armas arzobispales", pintadas expresamente para una ceremonia de recepción que se iniciaba mucho antes y que con frecuencia propiciaba agrias disputas entre la Institución Catedralicia y la Municipal que, celosa de su protagonismo, pugnaba por ocupar un lugar junto al nuevo Prelado. Dos días antes de que el nuevo Arzobispo llegara a los términos del Arzobispado, un comité de recepción al frente del cual figuraban dos legados (dignidad y coéngo) se dirigía al Monasterio de SOBRADO para cumplimentarlo en nombre del CABILDO. Desde ese momento, los representantes capitulares se convertían prácticamente en su sombra, acompañándolo en todo momento, ya fuese en la mesa, en los paseos, o en la retirada nocturna a sus aposentos, impidiendo así, que los delegados municipales, que también se desplazaban para hacerle llegar el "parabién" de la ciudad, les usurpasen su lugar. Y este cometido tratarían de mantenerlo los capitulares durante el viaje de regreso, que, de ser posible, se haría a caballo y no en Litera, por que esta solo tenía capacidad para albergar al Arzobispo y a uno de ellos. Una vez llegados a COMPOSTELA, sería objeto de atención por parte del CABILDO, que fijaba el día para hacer su entrada pública, previa comunicación al CONCELLO. Ese día por la mañana, el Arzobispo se dirigía al Convento de SANTA MARÍA DE CONXO en compañía de los dos legados y del séquito que hicieran con él el camino desde SOBRADO, y por la tarde, después de "completas" el cuerpo capitular salía a su encuentro. Acabados los saludos y presentaciones obligadas, el cortejo se pone en marcha. Una vez en SANTIAGO, la comitiva discurre por fuera de la ciudad hasta la PORTA DO CAMIÑO, donde un Capellán Mayor aguarda con la bandeja de plata que contiene ocultas bajo un tafetán, las llaves de la ciudad que el Fabriquero, previamente, haría "refulgir".  
Entonces el Deán, sin bajarse de su caballo, hace entrega de las llaves al Arzobispo "como su legítimo Señor". A continuación, toda la comitiva enfilaba camino de la CATEDRAL por la RÚA DA PORTA DO CAMIÑO (hoy CASAS REAIS). Este trayecto constituía un recorrido con fuerte carga simbólica para el cual se engalanaba todo el recorrido con construcciones provisionales, como los tres arcos financiados por el CONCELLO para conmemorar la entrada de MAXIMILIANO DE AUSTRIA en 1603. Esta calle, también era conocida como VÍA FRANCÍGENA, que según PÉREZ COSTANTI, recibió su nombre de un antiguo Palacio que se derribó en el siglo XVIII, en el que se alojaron en 1502 FELIPE EL HERMOSO y su esposa JUANA LA LOCA."
 
Se sabe tenía aquella puerta y doble arco y a cada lado una torre cuadrada, así como al lado un edificio donde se pesaban las mercancías. Como el resto de la muralla, salvo algunas porciones, fue derribada entre los años 1800 y 1835. Estas calles que la circundan eran el perímetro del antiguo foso; Blanco-Rajoy nos ofrece este testimonio del siglo XVII, cuando la Porta do Camiño aún estaba en pie:
"En el año 1670 Domenico Laffi clerigo boloñés, que visita por segunda vez la ciudad compostelana dice que esa puerta era toda de mampostería; tenía una fuente junto a ella y un puente delante. El puente cruzaba un pequeño riachuelo que discurría contra la muralla de la ciudad por la parte de oriente; en sus márgenes, entre las puertas del “Camiño” y la de “Mámoa”, estaban establecidas una serie de curtidurías cuyas ordenanzas habían sido aceptadas por el concejo en el año 1503. En ese negocio tenía parte la iglesia de Santa María13, que se encontraba junto a la misma puerta dentro ya de la ciudad, a mano izquierda de la llamada “rúa do Camiño” que conducía directamente hacia la catedral"


Justo antes de tomar la calle, a la izquierda, A Fonte da Porta do Camiño sería la sucesora de la antigua que estaba junto a la citada puerta, donde los peregrinos saciaban su sed y se lavaban después del largo camino, como leemos en Piedras del Agua, Trabajo Fin de Grado de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Santiago de Compostela:
"En la entrada del Camino Francés, el más antiguo de todos, a la zona monumental de Santiago se encuentra situada la Fonte de Porta do Camiño, lugar en el que los peregrinos saciaban su sed y se lavaban después del largo camino. 
Escritos sobre ella que la datan del S. XVI y XVII nos indican que la fuente es de construcción muy antigua. Los documentos del S. XVI ponen de manifiesto su importancia, pues se trataba de una fuente utilitaria con un pilón para dar de beber a los animales al final del camino. D. Gregorio de Seoane, en la Real Provisión de Carlos V, indica que esta fuente, junto con tres más, echan poca agua y, en algunos casos, ninguna. 
Planos fechados en 1744 la representan como una estructura cuadrangular con escalones descendentes, pues el surtidor estaba situado por debajo del nivel del suelo, antiguamente adosada a la muralla. Este dato puede indicarnos que contaba con un manantial propio. En el S. XIX se la dota con una arquitectura monumental en forma de estructura cúbica que termina en un elaborado pináculo de alcachofa y el escudo de la ciudad en la parte frontal. Los escalones descendientes dan acceso a los dos caños del manantial."

Esta, según la inscripción, fue construida por iniciativa del Concello o Ayuntamiento en 1834


Dos caños manan agua sobre sendos sumideros, a ellos se baja por cuatro peldaños de escaleras a ambos lados de la fuente, la cual, como tantas fuentes históricas, ha quedado como elemento ornamental desde que de dispone de agua corriente en todas las casas:
"No hay documentos que muestren cómo era en el pasado, pero en 1834 el Ayuntamiento reedificó la fuente municipal que vemos hoy en día. Cuenta con una tipología de “templete” que recuerda a las fuentes romanas parietales, dando un aire muy administrativo de utilidad pública."


La fuente actual se hizo unos meses antes de la definitiva desaparición de la Porta do Camiño, cuyo final narra de esta manera Fernan Rodri:
"Los peregrinos que se dirigían al encuentro del APÓSTOL por el CAMINO FRANCÉS, se acercaban a la ciudad por la RÚA DE SAN PEDRO, y al comenzar el recorrido de su último tramo, más estrecho y descendente, aparecía ante ellos, incrustada en su muralla, la Puerta de la ciudad denominada PORTA DO CAMIÑO, compuesta por dos arcos superpuestos a través de los cuales se daba acceso a la RÚA DE CASAS REAIS. Debido a sus escasas dimensiones para el paso de los carros, en el año 1800 se derriba el arco inferior. Treinta y cinco años después, será objeto de una nueva acometida, esta vez irreversible. El 31 de julio de 1835, al mismo tiempo que se ordenaba el derribo de los soportales de la RÚA DA ZAPATERÍA VELLA, se toma la decisión de "proceder a su demolición y franquicia de aquel paso..." La ciudad iba perdiendo poco a poco su cordón fortificado, sin que nada ni nadie pudiese evitarlo. Entre 1750 y 1850, desaparecen todas las puertas de la ciudad, a excepción de la PORTA DE MAZARELOS, que sigue en pie ajena a los vaivenes de la vida moderna."  

Al Pasar la Porta do Camiño seguiremos a la rúa das Casas Reais, vía actualmente peatonal, histórica calle en la que se fundó, en el año 1400, un hospital dedicado a atender a los pobres, bajo la advocación de San Miguel, que estuvo un poco más adelante y del que hablaremos enseguida dada su relación con la ya muy cercana iglesia de Santa María do Camiño


Mucho después de desaparecidos el Hospital de San Miguel y la Porta do Camiño se estableció, en el primer edificio de la izquierda y allá por el año 1902, la fábrica de chocolates Jesús Raposo y Compañía, "que endulzará los paladares de los compostelanos durante casi noventa años", dice Asar Fernan Rodri


En nuestros días hay una sucursal bancaria y, a continuación la Panadería-Pastelería Porta do Camiño


En la siguiente esquina y a la derecha, estaba la Farmacia Cigarrán y ahora es el Hotel Casas Reais, nombre de esta calle que recuerda que en ella tuvo sede la Real Audiencia de Galicia, "a la que los compostelanos renunciaron en favor de A Coruña", escribe Javier Rosende Novo en El Correo Gallego del 31-10-2024: 
"Casas Reais es un nombre que recuerda que en esta calle estuvo instalada la Real Audiencia de Galicia, a la que los compostelanos renunciaron a favor de A Coruña. Anteriormente se denominaba Calle del Camino porque, atravesada la puerta de su nombre, enlazaba con el camino de Santiago, la principal ruta de peregrinación a Compostela, que concluía en dicha puerta, conocida también como del Camino de Castilla o Francígena (de Francia), por donde los peregrinos se adentraban en la ciudad y donde tenía lugar el primer acto de recepción del Arzobispo como su señor cuando se preparaba para tomar posesión de ella, recordándonos que la ciudad se trataba de un señorío eclesiástico y no de realengo."

A partir de aquí, la rúa das Casas Reais sube suavemente en dirección a la Praza de Cervantes, uno de los hitos del Camino antes de llegar a la catedral. Se trata de "un recorrido que acabó perdiendo todos sus soportales y que fue sometido al correspondiente proceso de alineaciones que se fue imponiendo desde el siglo XIX", escribe también Rosende Novo


Pasamos bajo esta gran galería acristalada mientras no queremos perdernos detalle de lo que podemos ver en cada rincón. Más que una calle de trataba de todo un barrio, leemos en El Complejo de las Casas Reales de la Real Audiencia de Galicia en Santiago de Compostela, cuya sede estaba unos metros más allá y calle arriba:
"El complejo de las Casas Reales es el conjunto de edificaciones y espacios vacíos que formaban parte de un mismo dominio o propiedad. En el estudio se han identificado 27 piezas independientes entre las que se encuentran casas, almacenes, huertas, torres y palacios.
El complejo se encontraba dentro de la ciudad histórica, en el primer tramo del camino francés de peregrinación a Santiago dentro de la trama urbana. La puerta principal del edificio central se situaba en el medio del paño de fachada y abría hacia el este, alineada con el propio camino de Santiago que era también el camino hacia Castilla. 
En la primera mitad del XVI ese conjunto de edificaciones albergó la primera sede de la Real Audiencia del Reino de Galicia. En el edificio principal se situaba la Audiencia y residencia del gobernador de Galicia. En torno a ella edificios de servicio que incluían un archivo de papeles, una cárcel, una huerta, etc. En su conjunto, el complejo formaba un distrito real dentro de la ciudad arzobispal."

Esta era la calle principal no solamente para los peregrinos sino para la mayor parte de los viajeros que entraban en la ciudad, procedentes tanto de toda España como del resto de Europa. Otros caminos, el inglés, el portugués, etc., tenían otras puertas y rúas pero esta era insistimos, la de mayor trasiego, por eso fue originalmente llamada calle del Camino o rúa do Camiño


A la izquierda hay un callejón de los muchos que transversales a las calles principales, forman parte característica del paisaje urbano del casco antiguo compostelano, pero dejemos que nos guíe Asar Fernan Rodri:
"Del otro lado de la calle se observa un estrechamiento a través del CALLEJÓN DE OLIVEIRA y la vista, atravesando un arco, alcanza la pared del fondo de SANTO AGOSTIÑO, produciendo esa secuencia de espacios un cierto misterio que nos induce en el descubrimiento de lo desconocido. En este CALLEJÓN DE OLIVEIRA, tiene lugar un suceso muy importante en la "trama" de la novela negra CRIME EN COMPOSTELA que en 1984 publicó CARLOS GONZÁLEZ REIGOSA."

Efectivamente es la Ruela da Oliveira, que dejaremos a nuestra izquierda y que casi no veremos al pasar de lo estrecha que es, pero aún mucho más estrecha es, en su parte más angosta, detrás de esta manzana de casas, su 'hermana' la rúa (calle) Oliveira (casi el mismo nombre), por eso Carlos López la llama La calle que casi no existe en La Voz de Galicia del 28-8-2021:

"La Rúa da Oliveira es tan estrecha que por ella no transitan ríos de gente, sino riachuelos, que desembocan en la Rúa Travesa. El cronista, conocedor de la calidad y abundancia de las viandas de los restaurantes santiagueses, deja el yantar para después de la visita a la calle, por miedo a ver aumentado su perímetro abdominal al punto de quedar encajonado como un buque en el Canal de Suez. El cronista gasta sombrero, y por la misma razón hoy no se ha puesto el de ala ancha. La rúa da Oliveira es la única calle donde en lugar de agorafobia, se siente claustrofobia. La única de Santiago en la que no llueve: solo llovizna, pues la lluvia no cabe. 
El cronista, de camino, pasa por la Praza do Obradoiro, donde repara en un mimo haciendo la estatua. El mimo hace tan bien de estatua que se le posan las palomas. Un gaitero callejero pasa tocando y con una hilera de monedas siguiéndole, como ratones al flautista de Hamelín. 
La Rúa da Oliveira es tan estrecha que hasta el aire ha de adelgazarse para pasar por ella, y parece diseñada expresamente para que paseen egipcios, los cuales, como de todos es sabido, caminan de perfil. Es paso recomendable para aquel que se haya excedido levemente en el consumo de bebidas espirituosas, pues su angostura, las paredes tan próximas, le proporcionan amparo a poco que se desvíe de la línea recta. Es de suponer que, en los pasacalles, los músicos la recorren en fila india, y tañen instrumentos pequeños como flautines y ocarinas. Y que los dueños de perros llevarán de la correa únicamente estilizados galgos italianos, schnauzer enanos y chihuahuas. Los niños juegan en el empedrado al fútbol con pelotas de ping pong. Adyacente a ella, se encuentra la Ruela de Sae se Podes, y el cronista enseguida cae en la cuenta de que se llama así porque carece de salida, y no porque se le haya dedicado a ningún eximio ciudadano o preeminente dama que se llamase Sae se Podes. 
En la pequeña plaza que nace fruto de cruzarse la Rúa da Oliveira y la ruela homónima se levanta un olivo cargadito de años. Es este árbol símbolo de la paz, la que se respira aquí. El cronista estima que el milagrero Santiago Apóstol bien podría obrar el prodigio de que el olivo diese aceitunas rellenas de anchoa. O, cuando menos, de pimiento. Su sombra es de color verde oliva, y entre sus ramas canta un pájaro verde oliva. El cronista imagina que las raíces ahondan en la tierra para llegar al agua fresca de la Fonte dos Cabalos, que trotan alegremente por la Praza de Praterías. 
Vuelven los peregrinos a Santiago. Alguno quizá piense aventurarse por la Rúa da Oliveira, una de las más angostas de nuestra piel de vaca y también de la piel de toro. Háganlo los más enjutos y absténganse los entrados en arrobas. 
La Rúa da Oliveira es tan estrecha que deberían hacerla de un solo sentido peatonal. Y no plantar en ella árboles, sino bonsáis. Al declinar el día, se encienden sus lindos faroles, aunque para iluminarla bastaría una luciérnaga. Por la noche, la Rúa da Oliveira duerme, y sueña que es una gran avenida."

Efectivamente, y aunque el Camino NO VA POR allí, la existencia de un arco a manera de pasadizo hace que llame la atención y, como dice Carlos, algún peregrino se aventure a verlo de cerca. Encontrándose, justo antes, el cruce de rúa con ruela donde está la pequeña plaza en la que crece el olivo de da nombre al lugar. Carlos Rey en el periódico El Español del 11-3-2021 nos da la razón de la existencia de esta y otras ruelas:

"Santiago es una ciudad repleta de calles y plazas emblemáticas y, entre otros muchos aspectos únicos, cuenta con la callejuela más estrecha de Galicia y la segunda de España, aunque hay diferentes versiones. ¿Cuál es la correcta? 
Las dos candidatas son de sobra conocidas: están la Ruela de Entrerrúas, situada entre la Rúa Nova y la Rúa do Vilar, dos de las calles más concurridas del Casco Histórico, y la Rúa da Oliveira, que conecta Casas Reais con la Rúa Travesa.

Las dos candidatas son de sobra conocidas: están la Ruela de Entrerrúas, situada entre la Rúa Nova y la Rúa do Vilar, dos de las calles más concurridas del Casco Histórico, y la Rúa da Oliveira, que conecta Casas Reais con la Rúa Travesa.

El porqué de la estrechez de estas calles, por las que difícilmente pueden pasar dos personas a la vez, está claro: como en toda ciudad amurallada y, por lo tanto, con espacio limitado para la construcción, las viviendas intentaban aprovechar hasta el último metro o, en este caso, hasta el último centímetro. 
La más popular de las dos es la Ruela de Entrerrúas, una consideración que procede de su ubicación, cerca de Porta Faxeira y zona de paso habitual para quienes caminen entre la Alameda y la Catedral de Santiago. (...) 

Sin embargo, esta calle, pese a que suele ser la primera callejuela que viene a la mente al preguntar por la más estrecha de Santiago, no lo es, ya que su anchura mínima es de alrededor de 90 centímetros. 
La calle más estrecha de Santiago se encuentra en el otro extremo del Casco Histórico, en su entrada desde el Camino Francés: la Rúa da Oliveira, con una anchura mínima de apenas 70 centímetros en uno de sus extremos 
El hecho de que esta zona sea menos transitada le ha restado popularidad, ya que, aunque Casas Reais sea una calle muy concurrida, la Rúa da Travesa, donde se encuentra su extremo más estrecho, no lo es tanto. 
La calle es bastante ancha en su origen, en la Praza da Oliveira, pero se va estrechando conforme se acerca a la iglesia neoclásica de Santa María do Camiño, reconstruida en 1770 por Miguel Ferro Caaveiro para sustituir el anterior templo románico. 
En la calle también se encuentra el la tapería y bar A Gamela, cuya terraza se encuentra en otra calle muy llamativa, la Rúa de Sae Se Podes. 
Sus 70 centímetros no le permiten ser la calle más estrecha de España, ya que los 41 centímetros de “el Callejón”, situado en la localidad zaragozana de Urriés, ostentan ese honor. "

Visitemos o no dichas rúa y ruela da Oliveira, el Camino como tal sigue de frente subiendo suavemente por la rúa das Casas Reais, pasando frente a la farmacia del mismo nombre que la calle


"Tras el durísimo camino, la llegada unía al encuentro con Santiago la posibilidad de resacirse al fin de tantas penurias. Comer y dormir eran objetivos destacados de quien se lo podía permitir, de ahí el éxito y el número de estos locales", escribe Manuel F. Rodríguez en su libro Santiago de Compostela para los peregrinos. Guía secreta, explicando que los peregrinos de antaño podían alimentarse, como alojarse en los hospitales de acogida existentes en la ciudad, así como en los centros religiosos


Otros con más posible, como el británico Adrew Boorde, en 1532, daban cuenta de los manjares de la tierra ampliamente: "Con gran hambre llegamos a Compostela, en donde había carne y vino en abundancia", plasma en la que se considera la primera gran guía de viajeros de Europa The Fyrst Boke of Knowledge. Esta rúa sigue manteniendo bien alta su fama gastronómica como pronto tendremos ocasión de comprobar


Seguimos de frente pues pero hemos de decir que, a nuestra derecha, es la rúa de Entremuros, que antiguamente circunvalaba por adentro todo el perímetro de la muralla de la ciudad, como nos recuerda El Correo Gallego con motivo del hallazgo de un tramo de dicha muralla, a fecha 11-7-2008:
"La muralla, construida en el siglo XI, fue uno de los elementos más emblemáticos y definidores de Compostela, y cuando perdió su uso defensivo fue utilizada en muchas ocasiones como soporte de construcciones que marcan su perímetro. Cabe destacar que en el callejero, además de Entremuros también se conservan Entremurallas, Entrecercas, las diferentes puertas y los Pexigos (postigos). (...) 
El lienzo de muralla descubierto en el número 19 de la rúa de Entremuros mide diez metros de largo por dos y medio de ancho y cinco de alto. Además, también se conserva el paseo por el que circulaban los vigilantes, y que estaba cubierto por el parqué de la vivienda. Según los estudios, en el fragmento se conservan restos del muro del siglo XI y otros posteriores, del XV. Entre ambos se aprecian los vestigios de las antiguas almenas defensivas. También figura una conducción de agua que debía servir para que los guardianes se abastecieran, ya que en el torreón existía una vivienda que contaba incluso con chimenea. El fragmento de muralla es actualmente la pared de una vivienda y, en el bajo, la academia Eureka. Una parte del pavimento de la casa está realizado con azulejos de una antigua fábrica situada en la rúa de San Pedro."

Hermosos edificios de época por todo el casco histórico, unos de piedra, otros mayormente blancos. Balcones salientes de hierro forjado, balcones y galerías destacan en su estructura arquitectónica de este "emporio monumental y turístico", como lo define el gran escritor, pionero en la señalización, estudio y divulgación de las rutas jacobeas, Antón Pombo en su tan reeditada y consultada Guía del Camino de Santiago:

"La ciudad del Apóstol no se acaba en los ritos de la catedral y las plazas y rúas que la circundan, ámbito casi siempre tomado por los turistas. Como mínimo, una jornada completa debería ser destinada a conocer un conjunto declarado Patrimonio Mundial (1985) que se encuentra entre los mejor conservados de Europa"

Siguiendo por la rúa das Casas Reais tal vez veamos una concha labrada en la piedra del dintel de la casa del nº 38 (abajo a la izquierda de la foto), lo que quiere decir que era propiedad del cabildo de la catedral; así lo leemos en El poder urbano del cabildo compostelano:estudio de las marcas de propiedad capitularen las casas del casco histórico deSantiago de Compostela, de Miguel Ángel, del historiador Miguel Ángel Cajigal Vera:

"Durante la Edad Moderna el cabildo catedral de Santiago de Compostela vivió el apogeo de su promoción artística y arquitectónica, convirtiéndose en uno de los principales comitentes de la España barroca gracias, especialmente, al gran caudal económico que obtenía de sus rentas y patrimonio. El lenguaje barroco ofreció al cabildo un vehículo óptimo para la plasmación de una nueva estética jacobea de resonancias triunfales que no sólo inundó la fábrica catedralicia sino que también impregnó otros elementos del patrimonio capitular. Parte singular y destacada de dicho patrimonio son las viviendas capitulares, elemento fundamental del esplendor barroco la ciudad de Santiago, así como protagonistas de su tejido urbano desde su misma génesis. 

La mesa capitular poseía una considerable red de casas en la ciudad de Santiago desde el siglo XII que la convertían en el principal propietario del caserío urbano. Estas viviendas, desarrolladas en origen para dar servicio a los propios canónigos, fueron determinantes durante el primer desarrollo urbano de Compostela, configurando el sector de las Rúas a través de su propia distribución. 

De esta manera, podemos decir que fue la arquitectura residencial la que provocó la particular forma de la ciudad en este espacio, entre la Rúa do Franco y la Rúa Nova, como respuesta al crecimiento del propio cabildo catedralicio, reformado por Diego Gelmírez. Durante el proceso renovador de estas arquitecturas residenciales, llevado a cabo en la Edad Moderna, se hizo patente la necesidad de marcar la propiedad de las diferentes instituciones sobre los inmuebles. Fue así como nacieron las marcas de propiedad, método que permitía hacer público el patronato que cada institución compostelana poseía sobre cada uno de sus bienes urbanos."

Siguiendo por la rúa das Casas Reáis, informa Asar Rodri, estuvo, a la izquierda en los números 34 y 36, la tienda de Ultramarinos Celada


Y  a la derecha estuvo el antiguo Hospital de San Miguel, que acogía a los peregrinos, a un paso ya de la catedral. "En los números 23, 25 y 27, estuvo instalado el antiguo Hospital de SAN MIGUEL, fundado en en el siglo XIV para recoger a los pobres y peregrinos desamparados", explica Fernan Rodri y del que nos cuentan así en El Santiago oculto de los peregrinos:
"Aquí estuvo el hospital de San Miguel o de Nuestra Señora del Camino, creado en el siglo XIV para acoger a peregrinos y pobres, que recibían atención gratuita durante un tiempo indeterminado. Compostela tuvo diversos hospitales para caminantes a lo largo de los siglos.
La pequeña solidaridad 
Santiago contó con varios pequeños hospitales que atendían a los peregrinos pobres y enfermos. Se constata al menos una docena. Representaban la solidaridad de la ciudad con los visitantes que le daban el prestigio, la vida y su razón de ser. En ellos recibían casi siempre una atención muy escueta, pero al menos contaban con un techo bajo el que refugiarse en una urbe donde la lluvia era frecuente. 
Los promovían y sostenían diversas entidades religiosas y civiles. La hospitalidad con los peregrinos, vistos como una representación de Jesús en la tierra –“Yo soy el camino”, dijo este–, era muy valorada y a ella recurrían los más pudientes para congratularse con Dios. 
El primer hospital 
Uno de estos hospitales fue el de San Miguel, fundado con los bienes testamentarios de un canónigo de la catedral a principios del siglo XV. Estuvo vinculado a la inmediata iglesia de Santa María do Camiño. En su tiempo, era el primer albergue en el que podían residir los peregrinos al entrar en la ciudad. Atendía a los que llegaban sin recursos y a los que podían pagarse su comida. Contó con biblioteca con libros en distintos idiomas para los peregrinos."

Posteriormente a su demolición se construyeron estos edificios de los citados números 23 y 25, este segundo el del Café Bar La Flor, que abre sus puertas aquí a la derecha


Una muy interesante combinación de miradores de galería acristalada en el segundo piso, balcones de hierro forjado en el primero y bajos comerciales de techos altos. De ambos nos cuenta amenamente Asar Fernan Rodri:
"Siguiendo el sentido ascendente de la calle, esta se cierra a la vista del peatón y produce una sensación de intimidad, cuando nos salen al paso, una serie de edificios de arquitectura muy compostelana, los números 25 y 23, obras del Arquitecto MANUEL PEREIRO CAEIRO. En 1898, realiza PEREIRO la casa nº 25 por encargo de BERNARDO VAAMONDE, casi gemela del nº 23 colindante, de la cual se distingue por tener un balcón en una línea en la búsqueda de un Modernismo que llegaría con los comienzos de siglo, y una Galería más depurada, con un remate de CORNISA más rico en detalles. En el bajo de este edificio, se abrió en el año 1943, la cafetería LA FLOR, que en el 2010 cambió de propietario, pasando a regentarlo actualmente, SANDRA FUENTE y MANUEL CAMIÑA. El edificio colindante, con el nº 25, es la primera obra en esta calle del Arquitecto MANUEL PEREIRO, realizado en el año 1881 por encargo de DOMINGO CARREIRA. 
Obra con tres huecos por planta, balcón corrido en el primer piso con remate superior de los huecos característicos de la obra de PEREIRO de sus primeros años, quizás inspirados en los huecos de la fachada del PALACIO DE RAXOI. Se remata la fachada con una planta de Galería sencilla. En 1858, en los bajos de este edificio, J. CASAS CHICO instaló su Ferretería, de gran solera en la ciudad. Después de 159 años, permanece abierta al público, hoy regentada por ENRIQUE VILLAVERDE que sigue, impertérrito, detrás de un mostrador "ligneo" atendiendo, amablemente, a los clientes...."

A la izquierda, en el número 30, estuvo, instalada en el bajo, la fábrica de Chocolates La Compostelana, fundada por Manuel García Torres, O Chocolatero, que a su entrada "había acondicionado unas mesas con sus sillas, para que los compostelanos nos tomásemos allí mismo un buen tazón de chocolate calentito, acompañado por aquella música procedente del fondo del local que producían las máquinas fabricando el dulce manjar: ¡¡chocolochat!! ¡¡chocolochat!! ¡¡chocolochat!! ¡¡chocolochat!!..."


A la derecha, en el nº 23, no debemos olvidarnos de la histórica Ferretería Casas Chico, uno de los comercios más antiguos de Santiago, de la que escribe para La Voz de Galicia del 22-8-2022:
"En el número 23 de Casas Reais, un rótulo de hierro sobresale de su fachada empedrada. «Ferretería Casas Chico», dice en letras blancas teñidas de óxido sobre un fondo rojo. Justo debajo, cuelga en la misma banderola la palabra «bodegón» y una fecha, «desde 1858», el año en que fue fundado el antiguo negocio del casco histórico de Santiago que surtió de alicates, tornillos y hasta piedras de afilar a los compostelanos durante 160 años. Aunque en el 2019 fue reconvertido en un establecimiento hostelero, este restaurante ha sabido mantener viva la historia del local y proyectarla tanto en el exterior como en el interior. «¿Pero esto es una ferretería o un bodegón?», preguntan muchos al traspasar sus puertas, desconcertados con un trampantojo que fascina a propios y extraños, ya sean vecinos de la ciudad que no conocían el giro que ha dado Casas Chico o turistas sorprendidos por la peculiar puesta en escena.
Algunos entran solo para sacar fotos, constata el dueño del bodegón, Alfonso Moldes (quien dirige también A Fuego Lento en la rúa do Vilar), y asegura que es habitual que lleguen personas en busca de material de ferretería. Él tenía claro, desde el principio, que quería mantener la estructura del viejo comercio, desde las gavetas de madera en las que se almacenaban cientos de referencias hasta el robusto y viejo mostrador de madera de castaño, reconvertido ahora en una barra de bar rematada en mármol blanco para elevarla y ennoblecerla. 
«Queríamos darle la vuelta para que se viesen todos los cajones internos, pero fue imposible... Aún así, muchos clientes pasen dentro para verlo, y nosotros encantados de enseñárselo», indica este hostelero procedente de la zona de Vigo que lleva ya 40 años en el sector. «Incluso hemos respetado las pequeñas roturas de las estanterías, porque le daba carácter, aunque sabemos es algo que vamos a tener que cambiar con el tiempo», añade. 
Siendo el pulpo de la ría —junto a la carne ao caldeiro— una de las estrellas de su carta (de hecho, hay un puesto de pulpeiro instalado en la misma entrada), construyeron una mesa corrida imitando las de las pulperías, aunque en este caso la superficie es de cristal y se sostiene sobre una vía de tren del siglo XIX que consiguió en Avilés el equipo de arquitectura que diseñó el proyecto (con Rafa Novio a la cabeza). 
La antigua oficina del patrón es hoy un reservado con mucho encanto que conserva la caja fuerte original. Las neveras, motores y otro equipo pesado de restauración fueron hechos a medida y están plenamente integrados en el espacio. Y, como atrezzo, hay barriles de vino en un lugar que apuesta por recuperar el ambiente de las tazas y las palomitas, así como la cocina gallega popular, en esta señorial calle santiaguesa. Confiesa Alfonso que antes incluso de abrir recibió «críticas brutales» por querer dinamitar una parte de la historia local para montar un negocio hostelero, pero está claro que este no es un restaurante más. Casi tres años más tarde, asegura, lo siguen felicitando por el respeto que mostró hacia el pasado del local y cómo hizo que se convirtiera en un atractivo más para su negocio.  
«Hacemos comida de pobres, adaptada a un restaurante. La premisa es centrarnos en el plato gallego, en un marco muy interesante. También ofrecemos distintas carnes, tanto gallegas como ibéricas y algo de marisco, lo que nosotros llamamos moluscada, con mejillón, navaja y otros productos de concha de la ría, todo a la brasa», destaca el dueño del bodegón Casas Chico, un hombre que habla en prural de su negocio porque siente que «sin el equipo yo no soy nadie». Cuenta que le costó conseguir un proveedor constante de pulpo de la ría pero, «curiosamente, en contra de lo que se piensa, no sale más caro que el pulpo africano». 
Las escaleras que suben al almacén, indica, solo son transitadas por el personal porque, «por normativa, no se puede utilizar este espacio para el público, aunque sería un sitio interesante para hacer una sala aparte». Entre muchas otras curiosidades, en el baño para mujeres el colgador es un rastrillo y el mueble, típico de los años 70, es una propiedad familiar que Alfonso rescató de casa de sus padres. «Reciclamos muchos elementos que encajaban con el ambiente, como el labavo exterior, hecho con un bidón de gasoil en el que encajamos una pileta para enjuagar las manos». 
Cuando se inaguró el bodegón, allá por noviembre del 2019, no se imaginaba que se avecinaban tiempos tan duros para la hostelería ni que tendría que cerrar las puertas del restaurante solo cinco meses después por el estado de alarma. «Ya empezábamos entonces a tener un pequeño flujo de turistas, que se iban enterando por el boca a boca. Desde los hoteles de la ciudad nos mandan a muchos de sus huéspedes, y es bonito que te apoyen así. Sobrevivimos, tras el confinamiento, gracias al público local gallego y son los que siguen llenando el local en meses como febrero y abril. Para nosotros, los sábados son uno de los mejores días, por ese movimiento que genera la Praza de Abastos en su entorno, y es un orgullo que nos visiten tanto los santiagueses como los extranjeros». 
Reconoce Alfonso que «no le pongo mucho interés» a la promoción a través de las redes sociales, y deja más bien que sean sus clientes los que recomiendan Casas Chico, aunque sí ha aparecido en alguna publicación dirigida a viajeros, como en una de las líneas aéreas de Portugal."

Vista hacia arriba, balcón y galería...


Es dar un paso y nos encontramos nuevas maravillas arquitectónicas, estilo modernista, las de las casas números 21 y 19 que nos seguirá explicando Feran Rodri...


Esta del nº 21 fue construida en 1913 con proyecto del arquitecto Jesús López de Rego para Jesús Raposo Rivadulla, también con bajo comercial y dos plantas:
"Fachada resuelta con eje de simetría central, ejecutada con ZÓCALO, DINTELES y RECERCADOS en cantería vista. Las plantas altas en cachotería revestida con argamasa de cemento, imitando el despiezado de la primera planta. Llama la atención en esta fachada lo equilibrado y a la vez variado tratamiento en su composición. Se observa el predominio del "hueco" sobre el vano en la planta baja, para su adecuado uso comercial, predominio del vano con dos huecos en la planta primera y paño de vidrio de Galería tradicional en la planta superior, enmarcados por las franjas verticales de las falsas PILASTRAS laterales. En cuanto a los detalles constructivos ornamentales, es de destacar el uso de sencillos MEDALLONES en los laterales de la BALCONADA y de la Galería, los DINTELES de los huecos de la planta primera, el original modelado de su franja decorativa entre los huecos, los excepcionales CAPITELES de los PILARES de la planta baja y el exclusivo diseño de la carpintería de las puertas de acceso, dentro de la planificación modernista de la época."

En el bajo abría sus puertas la fábrica de Chocolates Raposo, que luego se fue a la rúa Orfas nº15, dando paso al negocio de ultramarinos y semillas de Alfredo Gianzo Codesido. Ahora está el Restaurante Orixe, así glosado por el gastrónomo Carlos Rey para Gastrosantiago, del periódico El Español del 21-10-2020:
"Cociñeiros, Labregos, Gandeiros, Mariñeiros" es el sobrenombre de Orixe, un restaurante situado en la Rúa das Casas Reais que nace del amor al producto y la voluntad de ponerlo en valor con recetas construidas a partir de recuerdos de la niñez. 
Su fundador, el muradano Martín Pais, se decidió a crear Orixe tras trabajar durante seis años como director de operaciones de una gran empresa de restauración entre Madrid y Barcelona. 
"Veía que fuera de aquí se le daba mucho valor al producto autóctono, cosa que nosotros muchas veces no hacemos: nos lo dicen más los de fuera que los de aquí, y eso que tenemos la gran suerte de que no estamos muy industrializados y aún se está produciendo de forma muy artesanal", relata. 
Martín Pais estuvo dándole vueltas un tiempo al nombre del restaurante, Orixe, que "refleja todo lo que quería hacer": volver a Galicia, defender el origen del producto y la recuperación de recetas tanto familiares como extraídas de la tradición oral y escrita. 
Para dar forma a la carta de Orixe empezó a recabar antiguas recetas de su abuela, su madre, su madrina o sus vecinas, todo ello aderezado con los recuerdos que él mismo tenía de su infancia. En medio de este proceso también pudo recuperar una antigua semilla de tomate que se cultivaba en su casa o una fresa autóctona, productos que ahora forman parte del día a día del restaurante. 
"En este proceso, que duró unos tres años, fui recuperando productos que habían caído en el olvido, así como platos de huerta y de mar a los que no se les daba importancia y estaba prácticamente olvidado", prosigue. 
A la hora de escoger un local, Martín tenía claro que quería volver a Santiago, donde había vivido desde su adolescencia, y operar en el Casco Histórico, aunque lejos de las calles más turísticas y masificadas. 
"Quería que mi restaurante fuese para gente de Santiago que valora este tipo de gastronomía y para un turista que valora el producto y está abierto a aprender", explica Pais. 
De este modo, en un local repleto de antigüedades -mesas de madera de castaño de 200 años, teléfonos antiguos, maletas con las que emigraron los abuelos de Martín…- arrancó hace ya cuatro años la andadura de Orixe. 
El arranque del local no pudo ir mejor: cuando la pandemia obligó a echar el cierre, Orixe tenía el cartel de completo de miércoles a domingo y estaba a punto de cerrar el contrato para abrir un local en Madrid. Tras el estado de alarma, arrancó también otro proyecto en el que ya habían estado trabajando: Orixe Ultramarinos, situado a escasos metros del restaurante. 
"No queríamos que la gente esperase por una mesa sin tener a donde ir y muchos clientes nos preguntaban dónde comprar algunos de los productos que ofrecíamos, así que decidimos crear un espacio con un ambiente muy similar al de Orixe en el que tomar algo o adquirir los productos que servimos", explica. 
Para dar forma a este negocio, Martín se inspiró en el ultramarinos que regentaban sus padres, que funcionaba como tienda y como bar e incluso como centro sociocultural, dado que tenía la primera televisión del Concello. De hecho, el local está decorado con algunas de las básculas del antiguo ultramarinos. 
El ultramarinos, en el que se pueden adquirir desde quesos hasta vinos o algas, lleva como sobrenombre "Tendeiros, Viñateiros, Picheleiros", también como guiño a los vecinos de Santiago. Además, su catálogo está disponible para la compra online y hace envíos a toda España. 
Durante el estado de alarma también lanzaron la iniciativa "Salvemos Orixe", a través de la que los clientes podían comprar bonos para ayudar al restaurante que se podían canjear durante los próximos cinco años. En paralelo, han inaugurado recientemente el Club Fedello, un club gastronómico con ventajas para los clientes.
Si tiene que escoger un plato predilecto y aunque todos tienen una historia detrás, Martín se decanta por su "Arroz de mariscos ao estilo da Miña Madriña", creado a partir de los recuerdos de su niñez en la playa: su padre y su padrino iban a recoger el marisco que encontraban por la costa –cangrejos, mejillones, almejas, berberechos o incluso camarones-, tras lo que su madrina elaboraba este arroz. 
"Nunca hubo un arroz tan rico como el que hacía mi madrina; el de ahora se parece mucho", explica Martín, quien recuerda la última vez que sus padres fueron a comer a Orixe y pidieron el arroz. "Mi padre se emocionó porque dijo que de verdad le recordaba al de ella".

Vista de la fachada de frente; de este restaurante escribe, para la sección Vivir GastroGalicia del mismo periódico, la periodista Beatriz Castro en artículo publicado el 26-10-2022:
"Entrar en el Restaurante Orixe es como aventurarse en un viaje por la Galicia más tradicional. Nada de lo que está allí es fruto de la casualidad, sino que decoración y carta están pensadas para servir de recuerdo del valioso pasado gallego, para así poder traerlo desde la memoria al presente. 
Entramos en el número 21 de la Rúa Casas Reais, en Santiago, para descubrir Orixe de la mano de su fundador, Martín Pais, y de paso conocer un poco más sobre todo lo que tiene que ofrecernos nuestra tierra, Galicia. 
Orixe: volta á terriña

Tras unos años fuera de Galicia, en 2017 Martín decidió volver para crear su propio proyecto: Orixe, un nombre que englobaría esa vuelta a sus raíces, al origen de los productos y a la recuperación de recetas familiares. "Quería crear el proyecto en mi tierra para desde aquí lanzarlo fuera", explica, "está pensado para crecer como un concepto que enseñe la gastronomía y cultura gallega".

Sobre los inicios nos cuenta el fundador que contadas personas sabían que estaba trabajando en este proyecto. De hecho, el día de la apertura no avisaron a nadie: ni amigos, ni familia, ni medios. "Simplemente abrimos las puertas", afirma. El resultado: un local completo e incluso cola.

Tras unos años fuera de Galicia, en 2017 Martín decidió volver para crear su propio proyecto: Orixe, un nombre que englobaría esa vuelta a sus raíces, al origen de los productos y a la recuperación de recetas familiares. "Quería crear el proyecto en mi tierra para desde aquí lanzarlo fuera", explica, "está pensado para crecer como un concepto que enseñe la gastronomía y cultura gallega".

Sobre los inicios nos cuenta el fundador que contadas personas sabían que estaba trabajando en este proyecto. De hecho, el día de la apertura no avisaron a nadie: ni amigos, ni familia, ni medios. "Simplemente abrimos las puertas", afirma. El resultado: un local completo e incluso cola.

Una semana después de esa apertura celebraron la inauguración con gente cercana y clientes que aun hoy en día siguen siendo asiduos del local. "Tenemos clientes locales y también de todas partes de España que vienen a Santiago expresamente para comer aquí", cuenta. Y para agradecer esa fidelidad Martín y su equipo de Orixe decidieron crear el Club Fedello. "Una comunidad de clientes que forman parte de nuestra clientela habitual y cuenta con ciertos privelegios", explica, "como poder disfrutar de experiencias gastronómicas, descuentos… y tener siempre una mesa disponible".

Respecto a cociñeiros, labregos, gandeiros y mariñeiros 

Detrás de la rica gastronomía gallega se encuentra una gran cantidad de profesionales en la recogida y trata de cada uno de los productos que la componen. Cociñeiros, labregos, gandeiros e mariñeiros… el sobrenombre de Orixe no es casual, sino que pone en valor el trabajo de toda esa gente que día a día hace posible que sobre nuestra mesa estén todos esos productos de calidad que nuestra tierra ofrece. 

Nos explica Martín que todos los productos que componen las recetas de Orixe siguen unos procesos sostenibles y naturales. "Hacemos las cosas como se han hecho siempre", afirma, "cultivamos verduras y hortalizas sin químicos, criamos animales en libertad y sin piensos artificiales, practicamos pesca de bajura…". Y así es como consiguen componer una carta con productos 100% gallegos y de muy alta calidad. “Presumimos de que aquí todo lo que se come es de Galicia”. 

Recetas que cuentan la infancia de Martín 

Centrándonos en la carta podemos ver como curiosamente la mayoria de los platos se han desarrollado a partir de vivencias propias de Martín, como el  ‘Arroz al estilo Miña Madriña’. Y al preguntarle por el plato favorito de la carta Martín tiene claro que el ‘Pescado a la muradá’ es lo que más piden sus clientes. “Es el pescado tal y como lo tomábamos en mi casa, en Muros, cada noche”, comenta. 
Otro plato estrella es la empanada, hecha siempre con de producto de temporada: xoubas, pimientos de Herbón con ternera gallega, pulpo con grelos, mejillones, carne de cocido… y la más llamativa: merluza y berberechos con concha. "Los añadimos al relleno de la empanada con la concha para que abra dentro y suelte todo el jugo", explica, "a la gente le llama mucho la atención". Como anécdota Martín nos contó que hace poco una mesa pidió empanada de entrante y le gustó tanto que volvió a pedirla de postre. "Nos dijo que no había probado una empanada igual", afirma. 
También cabe destacar la ensalada de tomate, un plato muy simple cuyo elemento clave es que el propio tomate está cultivado por ellos mismos, madurado en planta sin químicos ni abonos, tan solo cáscara de huevo, agua de ortigas y ceniza de leña para evitar plagas. "Lo preparamos con pimiento de Herbón, almendra tostada, aceite de oliva virgen extra y escamas de sal negra", comenta Martín. 
...y decoración que revive el pasado de Galicia 
Trato y decoración van de la mano desde que entras en Orixe, puesto que el sentimiento es el mismo que si entrases en una casa familiar, humilde y de costa, de la Galicia de antaño. "Queremos que la gente salga de aquí con la impresión de haber sido bien acogido en nuestra propia casa", afirma. 
Ambientado en una casa tradicional gallega, la primera zona recrea la entrada de una casa mariñeira, con azulejos para evitar el desgaste por la humedad y salitre del mar, se trata de una zona donde antiguamente incluso se metían los barcos. La zona central sería el sobrado de la casa familiar, que se usaba como una zona multifuncional (comedor, salón e incluso velatorio cuando alguien fallecía). "Está llena de detalles: desde las paredes ahumadas por el humo de las lareiras hasta un sombrero Sancosmeiro, que fue de mi propia bisabuela", explica, "y mesas de madera de castaño de más de 200 años". 
Al fondo, la barra está inspirada en una cocina antigua y cuenta con un grifo de cerveza muy original, que los comensales deberán descubrir a su paso por Orixe. Por último la zona de baños, que serían los establos, y un pequeño guiño a la historia familiar de Martín en un faiado lleno de maletas que aluden a la inmigración a Latinoamérica, damajuanas del antiguo ultramarinos de sus padres, nasas típicas de Muros… "Aquí nada está puesto porque sí", asegura. 
Ultramarinos Orixe: guiño a tendeiros, viñateiros, picheleiros 
El primer mes de confinamiento Martín decidió abrir un punto de venta de alimentación en plena zona vieja de Santiago. "Fuimos el primer negocio de Galicia que abrió en plena pandemia", afirma, "la gente cerraba y nosotros abrimos". Inspirada en el ultramarinos que regentaban sus padres en el pasado, Martín ha desarrollado el concepto de vinos y vermús a granel. La primera vez que vas compras la botella y el producto; las siguientes veces traes la botella y tan solo pagarías el interior. "Con esto reducimos el gasto innecesario de envases", detalla. 
El por qué de esa apertura primero estuvo enfocada a servir a la gente del casco histórico para que no tuviese que desplazarse hasta la zona nueva o a grandes centros comerciales. Una vez pasada la pandemia sirvió para que toda la gente interesada en comprar el producto que probaban en el restaurante pudiese hacerlo. "Siempre nos preguntaban dónde comprar la empanada, el queso, el aceite… así que montamos la tienda que también está disponible online con envíos a toda España", concluye. Que nadie se quede sin disfruta de todo lo que Orixe tiene que ofrecer."

Primer piso de balcón y segundo de galería


Detalle decorativo vegetal en franja en el primer piso


En el balcón, la estrella de Santiago y la concha de los peregrinos


Filigranas en al bajo...


Seguidamente, en el nº 19, tenemos el segundo edificio modernista a destacar, Casa Cotos, construido entre 1913-1914 por el arquitecto José Franco Montes, con tres plantas, zócalo de cantería de granito y fachada de sillarejo revestido de mortero de cemento y filigranas del mismo material, así como techo de pizarra, justo en el mismo lugar donde estuvo antaño el Pazo dos Condes de Priegue, más conocido como A Casa da Favorita


Promovió su construcción José Cotos López y su primer proyecto, de 1913, consistía en planta baja y planta primera a la que en 1914 se le añade la segunda planta. Esta hecho con zócalo de cantería y fachada de cachotería revestida de mortero de cemento, material del que están hechos los detalles decorativos. Leemos nuevamente a Asar Fernan Rodri:
"Es interesante la racionalidad de planificación de esta fachada, que sin modificar la línea de CORNISA del primer proyecto, se soluciona eficazmente la fachada de planta adicionada. A destacar también el elaborado trabajo en los detalles figurativos y vegetales empleados en la decoración de la fachada. Mención especial por su singularidad, merece el tratamiento "estucado" del techo, ZÓCALO de madera del portal, puerta interior y LUCERNARIO de caja de escalera."

Fijémonos en el techo y en la última planta, cuyo revestimiento exterior es de pizarra

Motivos florales y geométricos en el segundo piso

Detalles en las ventanas del primero

Destacan sin duda estas figuras de niños entre parras de uvas, todo ello moldeado en mortero de cemento


Casas Reais, 19 de Santiago: una edificación con muchos secretos es el título que Ana Gayoso le pone a este reportaje, de nuevo para El Español, de fecha 27-8-2021, en el que nos cuenta de leyendas y también de escenario cinematográfico:
"Dicen que cada ciudad alberga cientos y cientos de tesoros que pasan desapercibidos ante nuestra mirada, muchas veces despistada y en otras tantas ocasiones fija en la pantalla de nuestros teléfonos móviles. Si levantásemos la cabeza nos sorprenderían infinidad de edificaciones que llevan ahí toda la vida y en las que no hemos reparado todavía.
Este podría ser el ejemplo de la casa situada en el número 19 de la compostelana rúa de Casas Reais, en una de las entradas al casco histórico de Santiago. Seguros estamos de que en el caso de que hayan decidido alzar la vista se sorprenderán ante semejante construcción, aparentemente abandonada, pero que, tal y como informaron durante el año 2020 y después de décadas, la propiedad solicitó la autorización para la rehabilitación del inmueble y acondicionamiento de hasta ocho viviendas que podría albergar en su interior. Se dice que el inmueble, por el que se llegó a pedir 5 millones de eurosestá a la espera de que le sea concedida la licencia pertinente. 

El edificio levantado en el año 1913, comúnmente conocido como Casa de Cotos, pertenece al estilo modernista es obra del arquitecto vigués José Franco Montes y tiene tres plantas de altura y un curioso jardín trasero. La leyenda dice que incluso hay pasadizos secretos que comunicarían diferentes estancias del solar, pero quizás esto solo sean eso, cuentos de dudoso origen, quién sabe. 
Lo que sí sabemos es que pese a esa apariencia impresionante todavía sorprende mucho más descubrir que se construyó tras derribar un antiguo pazo, el imponente Pazo de los Condes de Priegue, que sobrevivió hasta la primera década del siglo XX, pero del cual se desconoce si alguna vez estuvo habitado por los condes que por aquel entonces tenían fijada su residencia en A Coruña. 
El edificio que hoy vemos tiene tres alturas pero en un primer momento disponía solo de dos, la planta más baja se realizó en cantería y la más altas se resuelven en mampostería revestida de cemento. El alto, sobre la cornisa, está abuhardillado y revestido de pizarra y se puede apreciar que pertenece a una segunda etapa de construcción. La fachada tiene gran riqueza decorativa y en ella podemos distinguir desde angelitos, girasoles y otros elementos florales. El interior del portal es de estilo ¨art nouveau¨, con puertas y detalles de madera y  el techo tiene unas molduras que imitan telas de araña. 
La fachada tiene gran riqueza decorativa y en ella podemos distinguir desde angelitos, girasoles y otros elementos florales. 
Tal es la espectacularidad de la construcción que si ustedes se fijan con mucha atención en el minuto 20 de la película ¨La sombra de la ley¨ de Dani de la Torre, el protagonista Anibal Uriarte, interpretado por el gallego Luis Tosar, sale por el majestuoso portal de ese edificio, en una cinta ambientada en la segunda década del siglo XX." 


El Camino sigue de frente todo recto calle arriba, viéndose ya la 'torre' de la Capela das Ánimas, otro de los grandes edificios históricos que jalonan esta rúa, cerca de donde habría estado la Real Audiencia de Galicia

Pero antes de seguir podremos ver y visitar, a nuestra izquierda, la iglesia de Santa María do Camiño, templo barroco-neoclásico, obra de Miguel Ferro Caaveiro, maestro de obras de la catedral de Santiago y arquitecto municipal, acabada en 1770 en el solar de una iglesia anterior, de estilo románico-gótico, de la que se sabe documentalmente por primera vez por el testamento, fechado en 1279, donde hace donaciones a diversos templos compostelanos, así como en otro testamento, este de 1348, María López, vecina de Compostela


La iglesia de Santa María do Camiño está especialmente relacionada con los peregrinos, pues formaba parte de los templos camineros donde los romeros jacobitas oraban a sus diferentes devociones antes de entrar en la catedral, además de estar al lado del antiguo Hospital de San Miguel, para atender a los romeros, fundado en testamento por el canónigo de Santiago Ruiz Sánchez de Moscoso, con una capilla de esa advocación y una huerta en la parte trasera, así como biblioteca para libros de oración, Teología, Derecho Canónico, Medicina y Física


Rosario Valdés Blanco-Rajoy, además de estudiar e investigar la capilla-panteón de esta familia, que veremos en el interior, aporta datos sobre la historia de aquel antiguo templo:
"La primera noticia que se refiere a esta iglesia de Santa María do Camiño, la encontramos en el testamento del cardenal de Santiago Lorenzo Domínguez, fechado en el año 1276, donde se menciona junto a otras iglesias y ermitas de la ciudad de Santiago que reciben una manda del cardenal: “ […] Ecclesiis sce. Trinitatis et sci. Pauli de pedre. sci. Laurentii de trasaltu. Sce Susane. Sce. Marine de Heremita sce. Marie de Rua noua. Sci. Benedictii. Sci. Michaelis de cisterna et sce. Marie de Rua de Camino binos sls. […]”. De igual manera, “sta. Maria do camio” vuelve a recibir un legado en el año 1348, que le deja en su testamento María López, vecina de Compostela.

Muy próximo a la iglesia de Santa María estaba el hospital para peregrinos de San Miguel fundado por el canónigo de Santiago, Ruy Sánchez de Moscoso quien dejó para ello su “[…] cassa de morada na dita Rua do Camiño destas portas adentro […]”, tal como se dice en su testamento abierto en el año 1400, el establecimiento reunía un mesón que debería llamarse del “Santo Spirito” y un hospital “nomeado de Santa María”. Además de las salas destinadas para dormitorio y servicio de los acogidos, había una huerta en la parte de atrás, una capilla dedicada a San Miguel y una biblioteca con libros de oraciones, de teología, filosofía, derecho canónigo, medicina y física. Posteriormente este hospital sirvió también, para acoger a “[…] pobres y enfermos, naturales del reino […]”; en 1760, fue anexionado al hospital de San Roque, sito en la misma ciudad de Santiago, próximo a la “Porta da Pena”. 

En las últimas décadas del siglo XIX, todavía recordaba Bernardo Barreiro la casa que ocupaba el solar del antiguo hospital en la “rúa do Camiño”, que aunque había sido reedificada en el siglo XVIII, conservaba “[…] sus escudos de armas de los Moscosos, cinco cabezas de lobo, abiertas las fauces y sacando largas lenguas; formando un rinconcillo al lado de las antiguas casas de la Real Audiencia de Galicia, sin ventanas, las puertas desvencijadas y como bienes de menores [… ]”. Barreiro dice también que “[…] el antiguo edificio construido a la muerte del fundador Ruy Sánchez de Moscoso, como del siglo XV, era una casa-capilla de estilo ojival, según consta en varios documentos, con una torre y sus campanas y sobre el pórtico una hornacina con la imagen de San Miguel […]”

Aquella iglesia medieval sería, como la actual, de una única nave de planta rectangular y su cubierta era de madera. Esta iglesia sería reedificada entre 1747 y 1749, si bien otras fuentes registran obras al menos hasta 1751. En ellas e demolió y se construyó de nuevo la capilla mayor, gótica, que veremos en el interior, para darle más anchura. Luego, en 1770 o 1771, se rehicieron la nave y la fachada principal de esta iglesia siguiendo el proyecto realizado por Ferro Caaveiro  


Reanudados los trabajos del templo barroco en 1771, con los planos del arquitecto Miguel Ferro Caaveiro, fueron los maestros de obras Juan López Freire y Tomás del Río, quienes asumieron la construcción de la iglesia reutilizando los materiales del templo medieval por la cifra de 53.000 reales de vellón, si bien, diversos problemas constructivos hicieron que otro maestro de obras, el benedictino fray Plácido Caamiña, reformase los planos de la fachada


La magna puerta de acceso dispone de cuatro grandes pilastras jónicas que resaltan un magnífico frontón, "un templo que no figura en la parte principal de los manuales, pero que sobresale por belleza y armonía de líneas", leemos en la página del Centro Virtual Cervantes, "pero que sobresale por belleza y armonía de líneas (...), alzada en la encrucijada que forman las rúas Travesa y Oliveira". Los textos explicativos existentes en el mismo santuario nos informan así de esta magnífica fachada:

"El frontis de la iglesia se compone de una sola calle, en respuesta a su interior de nave única, flanqueada por pilastras pareadas de orden jónico, de fustes lisos que se elevan sobre altos pedestales y se coronan con capiteles con volutas de delicada plasticidad. Sobre estos soportes se apoya el entablamento partido sobre el el vuela el airoso frontón cúbico, ligeramente quebrado y partido con su parte inferior para dejar espacio al óculo, protagonista indiscutible de la composición del imafronte"


No cabe duda del gran protagonismo de este magno óculo, rodeado de laureles y coronado, por el que pasa a través de él la luz natural al interior. Es posible que en un principio estuviese proyectado para colocar una vidriera y no un cristal liso

Arriba, unos detalles de la torre-campanario, de cuatro vanos y bellamente ornamentada

Podemos incluso oír sus campanadas en la web Badaladas


El texto del Centro Virtual Cervantes informa además que "hay en sus muros algún vestigio románico, solapado por la mampostería neoclásica", se trata de las cruces de consagración labradas que podemos ver a ambos lados de la puerta


Fijémonos a la izquierda, ahí sale a la rúa Travesa la rúa da Oliveira antes citada, en la zona de su máxima estrechez. De ello y de la iglesia nos dice así Javier Rosende Novo en El Correo Gallego:
"El nombre de la Rúa Travesa es uno de esos claros exponentes que alude dentro del callejero a su condición física dentro del plano. Emplazada entre Casas Reais -la antigua rúa do Camiño- y la rúa de San Bieito -en otro momento Curro de San Agustín, convento que se levanta en sus proximidades-, muestra como notas más peculiares la Iglesia de Santa Maria del Camino (que actuaba como iglesia palatina de los condes de Priegue, cuya residencia se localizaba a pocos metros en otra calle, la de Casas Reais) y uno de esos pocos ejemplos de edificio en isla -aislado- que todavía se mantienen en el caserío compostelano. 
También presenta al otro lado de la embocadura o entrada meridional un diminuto “sal si puedes” y, junto a Santa Maria, uno de esos callejones de extrema exigüidad que contribuyeron en su momento a imprimir carácter a la población."


Accediendo al interior, la nave, como hemos dicho, sería el resultado de las obras acometidas en 1770, mientras que al fondo, la capilla mayor, fue a la que se dio mayor amplitud en los trabajos de 1747-1749 respecto a la medieval anterior


La nave, en su primer tramo, se haría en 1751: a los lados, sendos oratorios y, a continuación, dos confesionarios, frente por frente


Aquí tenemos otro elemento excepcional, una escena, policromada y evidentemente restaurada en su momento, procedente del tímpano o espacio bajo el arco de la portada antigua, medieval



Es la imagen de la Epifanía, la Adoración de los Reyes Magos al Niño Jesús y la Virgen de Belén; la inscripción del dintel revela que se hizo en 1425, dentro del estilo gótico entonces imperante



Al otro lado, la pila bautismal

A la derecha o lado de la epístola, capilla-oratorio con una imagen de Santiago peregrino del primer tercio del siglo XIX, obra de Antonio Sanjurjo

Como vemos, las reformas y mejoras del santuario continuaron tiempo después de su construcción dieciochesca


A la izquierda o nave del evangelio otro conjunto similar al de Santiago y de la misma estructura y época, con imagen de la Inmaculada


Además de Los Neira de Luaces, fueron patronos de Santa María do Camiño los miembros de la familia de los Moscoso, que fundaron, como hemos visto, el Hospital de San Miguel para pobres y peregrinos vinculado a este santuario. Muchos se hicieron enterrar, según costumbre, en el interior del templo, aunque no se conserven los sepulcros. Sin embargo, en este mismo lado de la izquierda o del evangelio, que es el norte, oculto tras uno de los confesionarios, se conserva un arco apuntado que pudo formar parte del sepulcro, estilo arcosolio, de Ruy Sánchez de Moscoso, de quien nos escribe, como de otros miembros de la estirpe, Rosario Valdés Blanco-Rajoy: 
"También en el interior del templo, empotrado en el muro norte de la nave y oculto trás la estructura del confesionario que antecede al retablo de la Aurora (antes de San Gabriel), se encuentra un arco ligeramente apuntado y de gruesos bocelones, que debió cobijar el sepulcro del fundador del hospital de San Miguel, Ruy Sánchez de Moscoso; en su testamento consta que dicho sepulcro estaba “[…] dentro en na capella de santa María do Camino a os pes da sepultura do meu aboo, Juan Bidal do Camino, çibdadao de Santiago a quen deus perdon en na outra sepultura conjunta co a sua cerca do altar de San Gabriel arcangeo que hesta fora das gradecelas do altar maior da dita capella as quaes sepulturas ambas scriptas e labradas y estremadas hestan dentro en dous arcos como por ellas pareçe […]”. Jerónimo del Hoyo describe estas mismas sepulturas de la siguiente manera: “[…] Al lado del Ebangelio desta dicha capilla [de Santa María do Camiño], antes de entrar en la capilla mayor, hay dos arcos con dos entierros. Dicen son del que fundó y dotó el hospital de San Miguel, que en el de más arriba está el dicho fundador y en el otro sus padres 

Estos sepulcros de los Moscoso quizá se integrasen en el contexto fundacional de una capellanía familiar, dado que Urraca de Moscoso en su testamento, fechado en el año 1498, dejo una partida “[…] para alumbrar la lámpara en la capilla de sta. maria del camino desta dicha cibdad [de Santiago]” y encarga que el día de su entierro le digan misas, además de otros frailes y clérigos de Compostela, “[…] el mi capellan de sta. maria del camino […]”. Sea como fuere, los sepulcros han desaparecido, habiendo en la pared del arcosolio que se conserva, un escudo partido por una banda con tres veneras, que nada tiene que ver con los Moscoso. (...) también las tumbas que estaban en el cuerpo de la iglesia y en el coro fueron desmanteladas en el año 1619, al mismo tiempo que se abrían nuevas sepulturas a la entrada de la iglesia de las que hoy tampoco queda nada."


Efectivamente, otro miembro muy destacado del linaje es Urraca de Moscoso, que también dejó en su testamento una donación a esta iglesia, documento bien estudiado por Carlos Calderón, del Centro de Estudios Clásicos y Medievales de la  Universidad Nacional del Comahue en Doña Urraca de Moscoso: de la crónica a su testamento. Perfil de una noble gallega de la segunda mitad del siglo XV, documento fundamental para conocer de esta estirpe y de las costumbres de la nobleza gallega bajomedieval en lo relativo a sus últimas disposiciones y voluntades:
"La última voluntad de Urraca de Moscoso constituye la culminación del proceso de evolución del testamento femenino desde mediados del siglo XII hasta fi nes del XV, período durante el cual se fueron gestando las pautas que los caracterizan, sistematizadas y cristalizadas por la actividad notarial laica y eclesiástica.

La primera percepción es que se trata de un documento destinado a garantizar el trasiego de bienes del testador a los beneficiarios; a ello debe añadirse las cuestiones de orden espiritual relacionadas con la salvación del alma y el destino final del cuerpo. Ambas requerían de ciertas manifestaciones de expiación de culpas (“que me quera perdonar todos mis pecados e maldades”) hecho que presupone la asociación de la riqueza poseída a la obra salvadora y el mantenimiento post mortem de las desigualdades sociales dado que a mayor riqueza, mejores posibilidades de alcanzar la vida eterna. 

Es así que los codicilos, el de Doña Urraca no constituye una excepción, están determinados por una lógica cuantificadora en la que prima el intercambio de bienes materiales por prebendas espirituales."

Sobre el confesionario de la izquierda, un medallón con la imagen de San Pedro en actitud de oración


Sobre el de la derecha, San Pablo, también rezando. Se atribuyen también al taller de Antonio Sanjurjo


Soberbia vista del altar y su cabecera, la obra de la iglesia barroca arrancaría aquí, con la demolición del ábside, que sería gótico, construyéndose seguidamente esta capilla mayor de planta cuadrada, alzado con muros de mampostería encalada atados a los ángulos con pilastras cajeadas y cubierta con bóveda de arista. Justo antes del altar, dos espléndidos retablos


Este es el de la Virgen de la Aurora, realizado hacia 1737 por el taller de Miguel de Romay, en el que aparece la Virgen María con sus padres Santa Ana y San Joaquín, a la derecha, y San José con el Niño, a la izquierda


La imagen de la Virgen de la Aurora es del siglo XIX y se atribuye asimismo al escultor Antonio Sanjurjo, al igual de los medallones de San Pedro y San Pablo que acabamos de ver y la imagen de Santiago Peregrino


El retablo de Santa Bárbara es del taller de otro maestro, Miguel de Romay, realizado hacia 1737, es decir, antes incluso que se acometiese la reforma o reedificación barroca del santuario. Su estructura arquitectónica se articula con pilastras cajeadas que sostienen un amplio arco de medio punto con el intradós cóncavo y decorado con cabezas de querubines


La imagen de Santa Bárbara destaca por el refinamiento de su talla y policromía. Adopta una aristocrática pose, sentada ante la torre donde había sido encerrada por su padre para preservar su belleza, viste ropas de gran riqueza y porta la palma del martirio en su mano izquierda, mientras la otra la dirige devotamente al pecho, a la vez que dirige su mirada al ángel que le muestra el ostensorio con la Sagrada Forma. Se indica así el carácter intercesor de la santa, cuyos devotos no morirían sin recibir la sagrada comunión


Se completa esta escenografía barroca con las imágenes de Santa Lucía (a la derecha), con el plato con los ojos y la palma del martirio, y de Santa Catalina de Alejandría (a la izquierda), portando la palma del martirio y la espada con la que fue decapitada por orden del emperador romano Majencio (306-312), a cuyos pies se representa como un demonio vencido. En cuando a su autor, Miguel de Romay, adjuntamos su biografía extraída de Wikipedia:
"Miguel de Romay (Forcarey (Pontevedra) 1670 ca.- Santiago de Compostela 1740 ca.) fue un escultor y ensamblador español que desarrolló su actividad artística en Galicia, pertenecía al círculo de discípulos del escultor Mateo de Prado
Algunos de sus primeros trabajos los realizó para la Catedral de Santiago de Compostela, entre ellos los órganos, el retablo de la Soledad (1708) y los tornasoles de los púlpitos. Obras posteriores son los retablos mayores de la capilla de la Orden Tercera de San Francisco de Santiago de Compostela y el retablo mayor de la iglesia colegial de Iria Flavia (Padrón) realizados entre 1711 y 1715, ambos son espléndidos retablos barrocos que se caracterizan por los soportes de orden salomónico, fuste trazado con cinco espiras y capitel corintio. Entre 1730 y 1733 siguiendo planos de Casas Novoa, construyó el retablo mayor del monasterio benedictino de San Martín Pinario (Santiago de Compostela), obra cumbre de la retablística barroca española, que fue restaurado íntegramente en 1990. Asimismo, también en colaboración con Casas, realiza los retablos de la iglesia conventual de las Capuchinas de La Coruña en el segundo tercio del siglo XVIII En el año 1736 finalizó uno de sus trabajos fundamentales, el Tabernáculo de la capilla de los Ojos Grandes de la Catedral de Lugo. Otra de sus obras, el retablo del Santuario da Virxe da Barca en Mugía, resultó destruido en un incendio el 25 de diciembre de 2013."

Y este es el grandioso retablo mayor, barroco, realizado por Manuel de Leis en 1748, cuya biografía encontramos en la Real Academia de la Historia:
"Manuel de Leis forma parte del grupo de retablistas que se movieron en torno a los grandes maestros del barroco, como Fernando de Casas y Simón Rodríguez. 
Se formó, según la doctora Folgar, en el taller de Antonio Afonsín. Con este maestro talló en 1721 el retablo llamado “de Prima”, trazado por Simón Rodríguez. Después, entre 1730-1733 colaboró con Miguel de Romay en el magnífico retablo mayor de San Martín Pinario, de acuerdo con el proyecto de Fernando de Casas. También con trazas de Simón Rodríguez realizó en 1737 los retablos de la capilla del Cristo de Conxo, así como los laterales de la capilla de la Tercera Orden de Santiago, éstos en colaboración con Francisco das Moas. 
Después de efectuar varios reparos en el retablo mayor de la capilla del Rosario de Santo Domingo de Bonaval, que había hecho en 1666 Pedro Taboada, trazó en 1740 la espléndida obra de ebanistería de la urna sepulcral para la procesión del Santo Entierro de Santiago, que talló Tomás Fontenla en ricos materiales (carey, marfil, plata y profusión de maderas nobles) incrustados en su arquitectura de palo de rosa, y cuya trascendencia en el mobiliario compostelano llegó hasta las credencias y cómodas de la capilla del Pilar de la catedral compostelana. 
Retablos de cierta entidad son los de Santo Toribio de Mogrovejo (1747) y su réplica de San Juan Nepomuceno en la iglesia de la Universidad de Santiago, donde las formas arquitectónicas y decorativas siguen derivando de Simón Rodríguez. 
Mucha mayor envergadura tiene la “máquina” principal de Santa María del Camino, documentada en 1758. Es llamativa la presencia de columnas salomónicas en el primer cuerpo en fechas tan avanzadas del siglo XVIII. En cambio, ya en el retablo principal de Santa Eulalia de Vedra, del mismo año, utilizó estípites, y donde la vinculación con Simón Rodríguez se hace muy evidente es en el avance del cuerpo principal y en la gran placa que domina el conjunto. 
Antes de la última obra suya documentada, hay que citar el retablo de la iglesia parroquial de San Miguel de Moreiras, y también se han puesto en relación con Leis los retablos de Santiago de Gres (Vila de Cruces, Pontevedra) y de San Ramón en Santa María de Conxo. 
La última obra que realizó de que se tiene constancia fue la conclusión del actual retablo de San Antonio de la catedral compostelana, antaño dedicado a San Fructuoso, que había iniciado en 1729 y concluyó ahora en 1766, con el característico avance en forma de dosel coronando la calle principal. 
Manuel de Leis debió de morir a finales de la década de 1760."

En lo alto remata el retablo Dios Pater en acción de bendecir con la mano derecha y con la bola del mundo en la izquierda, surgiendo de las nubes, donde vemos unos querubines


Debajo, y entre San José y San Antonio, una imagen neoclásica de la Inmaculada Concepción, pisando la serpiente y rodeada de ángeles y querubines, obra del escultor compostelano Manuel Prado Mariño


Imágenes rococó de Bieito Silveira: a la izquierda San Juan con la Cruz y el Cordero, a la derecha de nuevo Santiago Peregrino...


El Sagrario, también con la Inmaculada Concepción


Al lado norte de la cabecera están los sepulcros de los Neira de Luaces, marqueses de Camarasa. La capilla, si bien un añadido a la estructura original, es una de las partes conservadas de la antigua iglesia anterior a las reformas dieciochescas, como explica bien Rosario Valdés Blanco-Rajoy en su trabajo:
"Se conservó, sin embargo, la capilla funeraria que actualmente se conoce con el nombre de los marqueses de Camarasa o de los condes de Amarante, por los descendientes de los Neira y Luaces que fueron en realidad sus primeros patrocinadores y también los primeros en enterrarse en dicho lugar"

En 1561 era regidor de Santiago Gonzalo de Otero de Luaces, quien dispuso en su testamento construir en la por entonces iglesia medieval una capilla para su sepulcro y el de su linaje. Seguimos leyendo el texto de Blanco-Rajoy:
"En el año 1561, el regidor de la ciudad de Santiago Gonzalo de Otero de Luaces (Gonzalo el Mozo), en su testamento firmado el mismo día de su muerte que acaeció en la madrugada del 7 de septiembre de ese mismo año, mandó “[…] que cuando dias fuere finado de me llevar desta vida presente, mi cuerpo seya sepultado en la capilla junto a la capilla de Santa María del Camino la qual fizo, fundo e hedifico Juan de Uteyro vecino e regidor que fue desta ciudad defunto que aya gloria que la qual dicha capilla e dentro della mando me digan por siempre jamas una misa rezada en cada día lunes por la mi anima e demás antepasados […]”. Gonzalo el Mozo dejó por cumplidores de su manda y testamento a su segunda mujer María de Neira, a Lopo Diaz de Gayoso y Gómez Álvarez de Cardoso, secretario de la Real Audiencia. Un mes más tarde, en octubre de 1561, la viuda de Gonzalo -María de Neira- es nombrada tutora de sus hijos.

La capilla a la que se refiere el testamento permanece todavía en pie. Fue construida en estilo gótico ojival tardío. La edificación constituye un cuerpo independiente de planta rectangular, que se adosa al lado Norte de la cabecera de iglesia de Santa María do Camiño; en sus primeros tiempos funcionó como sacristía."


La capilla es de un estilo gótico ojival tardío, de planta rectangular de dos tramos, aunque su acceso se hace a través de estas arquerías de medio punto, y es que los trabajos en la capilla se sucedieron a lo largo del tiempo:
"En el año 1605 consta que el regidor de la ciudad de Santiago Juan de Neira de Luaces contrata al cantero Melchor López para que hiciese “[…] un arco de piedra de grano labrada y escodada de la parte de a dentro con un relebo y salisa afuera de quattro de dos de la pared que esta echa, la qual tiene de hacer en la capela que tiene el dicho regidor junto a capilla y Parroquia de Nuestra Señora del Camino y sirve de sacristía […]”; por el contrato firmado, Melchor López debía efectuar la obra supervisado por oficiales y siguiendo las trazas que le había dado el escultor Juan de Moreiras. Además se especifica lo siguiente: “ […] la pared que se tiene de derribar para hacer el arco la tiene el dicho Melchor Lopez de hescorar y tiene que dexar segura y fuerte de suerte que por su caussa no aga sintimiento a la dicha pared y harcos, ni cinborio de arriba […]”. 

El escultor Juan de Moreiras, que aparece en el contrato, es también mencionado en relación a su oficio en varios documentos fechados en 1612, 1631 y 163669; en ese último año se le encarga hacer una imagen de San Cristóbal para el retablo de la iglesia de Remesar70. En cuanto al cantero Melchor López, encontramos múltiples referencias entre los años 1600 y 1631 que lo sitúan trabajando en el Hospital Real y en otras casas, iglesias y monasterios de la ciudad de Santiago y en su comarca, siendo quizá lo más destacable los paños de pared con sus arcos y los enlosados que realizó en los claustros del colegio de la Compañía de Jesús y del monasterio de Santa María de Conxo. Al mismo cantero se le pagó en el año 1619 por hacer importantes reformas en la propia iglesia de Santa María do Camiño, que consistieron fundamentalmente en “allanar” las sepulturas del coro y del cuerpo de la iglesia, de calear y blanquear el dicho coro y de labrar y asentar otras veinte sepulturas en el cementerio de la iglesia, a la entrada.

El contrato establecido entre Juan de Neira y Melchor López nos informa de que la capilla funeraria de los Luaces de Neira funcionó también como sacristía y que a comienzos del siglo XVII, todavía estaban por hacerse las últimas obras para comunicarla y dejarla abiera al interior de la iglesia através del arco trazado por Juan de Moreiras. Esto parece deducirse del hecho de que se diga en el documento, que el arco debía hacerse derribando la parte correspondiente de la pared medianera, sin que la obra afectase a la estabilidad de las demás estructuras del templo, entre las que se mencionan expresamente “ […] la dicha pared y harcos […]” y también el “[…] cinborio de arriba […]”. La constatación en esos momentos de la existencia un cimborrio en la iglesia de Santa María, nos hace suponer que la antigua fábrica medieval ya habría sufrido por entonces importantes reformas, si no había sido derribada del todo. El cimborrio se elevaría sobre la cabecera, contribuyendo a dar mayor luminosidad a la capilla mayor; dicha estructura sostendría o bien una cúpula, o bien una cubierta abovedada. Constituye una solución muy innovadora, que encuentra en Compostela un único paralelo en la capilla del Hospital Real73. El cimborrio de Santa María sería demolido con toda probabilidad a mediados del siglo XVIII, momento en que se amplió y se rehízo la capilla mayor.

Los dos arcos de medio punto sencillos y lisos, que actualmente dan entrada a la capilla funeraria de los Neira de Luaces, también deben ser producto de la misma reforma del XVIII, ya que en nada se parecen al arco que trazó Moreiras que -tal como se dice en el contrato susodicho- era de piedra de granito labrada y escodada por dentro, con un relive y “salisa” por fuera. Las obras de ampliación ochocentistas debieron implicar el derribo del muro en que se abría ese arco."

Sin duda, al entrar a la capilla, nuestra atención se centrará en estos arcosolios, uno con un caballero orante y otro con un pequeño retablo, ambos con sendos blasones sobre ellos 
"En el muro norte de la capilla funeraria se abren dos arcosolios de desiguales dimensiones, se ubican uno por cada tramo del recinto y tienen arcos de medio punto que están descentrados con respecto a los arcos formeros de las bóvedas, con las que nada tienen que ver desde un punto de vista estilístico. Ambos arcos ornan el intradós con pinturas que simulan casetones. Sobre ellos figuran dos escudos en forma de cartela y dispuestos a la valona, uno de ellos contrapuesto por razón de cortesía, donde se recogen los emblemas propios y bien conocidos de los Neira y Luaces; las representaciones son en cuartelados igualmente contrapuestos, y presentan una ligera diferencia en cuanto a la disposición de las figuras alusivas a los Luaces. Nada cabe precisar en cuanto a la cronología de estas piezas, pues su factura podría corresponder a un amplio período, entre la segunda mitad del siglo XVI y principios del XVII."

De los dos arcosolios, este, el más grande en tamaño y con una escultura orante, representa a de Gonzalo de Neira, marqués de Camarasa, vestido de caballero, del primer cuarto del siglo XVII. Leemos en los textos informativos existentes en la iglesia:
"Destaca la altivez aristocrática del retratado, vestido con media armadura y calzas ricamente bordadas, con el rostro descubierto, mostrando bigotes y perilla bien cuidados y el cuello protegido por una gola rizada. Porta el marqués espada al cinco y rosario en la mano derecha, mientras la otra reposa sobre su rodilla izquierda. Hinca la derecha sobre un cojín y dirige su vista hacia el altar de la iglesia. "

Y esta es la explicación que nos ofrece en su estudio sobre esta capilla-panteón familiar Rosario Valdés Blanco-Rajoy:
"El nicho del arcosolio del lado de poniente está ocupado por una yacija sepulcral sobre la que se encuentra una estatua orante. La estatua está labrada en granito caleado y revela cierta preocupación realista que se expresa en el tratamiento detallado de la indumentaria, de los rizos del peinado y de la barba, pero sobre todo en la caracterización del rostro y en la expresión solemne de la cara. La cabeza de la figura emerge de una amplia gorguera rizada que rodea por completo el cuello. La gorguera es circular, de borde ancho encañonado y cerrada, muy al uso de lo que se estilaba en tiempos de Felipe III, entre el último cuarto del siglo XVI y el primer cuarto del siglo XVII. En esa época, el empleo de la gorguera fue constante, puesto que los caballeros se las ponían incluso con las armaduras de corte como es el caso que nos ocupa. La figura viste coselete o media armadura, que como ya era habitual en la primera mitad del siglo XVII, se reduce a determinadas piezas del total que se componía con anterioridad; esto es, el caballero lleva peto y espaldar, guardabrazos que cubren parte de los pectorales y los hombros, los brazales con sus correspondientes codales, las rodilleras y los zapatos herrados. Sobre el coselete luce una banda cruzada -expresiva de un rango militar- y por debajo asoman las calzas enriquecidas mediante listones bordados. En la mano derecha que cae a un lado del cuerpo, porta un rosario. Apoya la otra mano sobre la rodilla izquierda, que está doblada sobre el suelo; a esa rodilla se arrima la empuñadura de la espada. La pierna derecha permanece hincada sobre un rico cojín rematado con cuatro borlas. Al lado del caballero, un escabel cubierto con holgado tapete sustenta las manoplas y el almete de vista entera, con burelete y plumas. (...)

El personaje que representa la estatua orante de esta capilla de Santa María, pertenece -por su indumentaria castrense- al estamento militar; por esto y por la época en que puede inscribirse la escultura desde un punto de vista estilístico, dicho personaje podría ser Gonzálo de Neira y Luaces Bermúdez de Castro, hijo de don Juan de Luaces de Neira y de María de Mendoza y Bermúdez de Castro y nieto de Gonzálo el Mozo y María de Neira, quien a la muerte de su padre acaecida en el año 1608, heredó el señorío de Oca. Este personaje fue -como sus antecesores- regidor de Santiago y además ostentó el cargo de capitán de infantería. En 1606, participó con 1550 vasallos, en la guerra de Flandes. Casado con María de Pardiñas, señora de Vilardefrancos, murió el 5 de junio de 1648 sin descendencia, por lo que (como ya hemos visto más arriba) el señorío de Oca pasó a su hermana Catalina."

En el sepulcro, aparece el escudo familiar y, sobre él, una inscripción, también explicado por esta erudita en su obra:
"Precisamente, el escudo con cartela y banderas acoladas, que actualmente está en el frontal del sepulcro, presenta en cuartelado las armas de los Luaces, Neira, Castro, Bermúdez y en el escusón, las de los Mendoza de la Vega, propias de la Casa del Infantado que los Menoza gallegos -de origen sevillano- tomaron modernamente como suyas. El escudo, labrado en una sola pieza de granito enlucida con un color pardo amarillento, se encuentra encastrado entre otras dos piezas ornadas con una sucesión de bandas verticales -rebajadas en el interior- que estilísticamente nada tienen que ver con la piedra heráldica. Todo indica que el sepulcro fue abierto por el frente para poder efectuar más de una inhumación, conservándose en cualquier caso el escudo, al que posteriormente se le añadirían las piezas laterales, uniéndolas como están con mortero de hormigón."

En cuanto al texto y descripción de las frases escritas en la banda superior del sepulcro, esta es un descripción:
 En el canto de la cubierta de la yacija hay escrita una leyenda con letras varias veces repintadas en dorado sobre fondo negro, que reza así:
VENERANDAE MEMOR.[IAE] JOSEPHA EMM.[ANUELA] GIR.[ON] PIM.[ENTEL] JOACH.[IM] GAIOSO MARCH.[IONIS] CAMARASIAE. COMITIS AM[A]RANTES. / HISP.[ANUS] PROCER. OP.T[IMUS] CONJ.[UX] HIC SITA E:[ST] VIX.[IT] AN.[NOS] TANT.[UM] XXXIV. M.[ENSES] II. D[IES] XXIV. OBIIT III ID[US] NOV.[EMBRIS] AN[NO] MD[C]CCXVII
Obviamente esta leyenda nada tiene que ver con la figura orante, ni con el escudo del frente de la yacija, si no con Josefa Manuela Téllez Girón Pimentel, marquesa de Marguini, nacida en Barcelona el 17 de agosto de 1783 y fallecida en Santiago el 11 de noviembre de 1817. Fue hija de los duques de Osuna y estuvo casada con Joaquín Gayoso de los Cobos y Bermúdez de Castro, XII marqués de Camarasa y último señor de Oca, nacido en 1778 y muerto en 1849.

Para esta señora, uno de los más destacados escultores compostelanos del momento, Manuel Prado y Mariño (1773-1822), trazó el proyecto de un ambicioso mausoleo en la capilla mayor de Santa María do Camiño, que debería ser construido con mármoles traídos de Asturias; para llevar a cabo dicho proyecto, la capilla mayor tendría que ser reformada. El mausoleo nunca llegó a realizarse. Poco después de haber sido abandonado el proyecto, muere Manuel Prado y la familia encarga para la capilla funeraria, un altar con su correspondiente retablo que se instaló aprovechando el nicho del arcosolio del lado Este. Se debió desmantelar en ese momento cualquier enterramiento que pudiera haber ahí."

Las capillas funerarias, según revela en su estudio esta historiadora e investigadora, formaban parte de los símbolos sociales de la sociedad compostelana por aquel entonces, fuertemente dividida en estamentos:
"En esos momentos la urbe santiaguesa era refugio destacado de la sociedad estamental, con una presencia de hidalgos que superaba la media de la cota nacional. Al lado de éstos y al menos hasta mediados del siglo XVII (momento en que cambian las circunstancias), existía un grupo de mercaderes muy activo que comerciaba intercambiando productos locales, del resto de España, de Europa y también de la Carrera de Indias. Por entonces la familia de los Luaces había logrado ya situarse a la cabeza entre los más adinerados de la ciudad; para Gelabert Gónzalez, constituyen el paradigma de los burgueses que amasaron su fortuna en el comercio y que al cabo de no más de tres generaciones, terminarían convirtiéndose en hidalgos y grandes señores rentistas, que progresivamente habrían ido transformando el capital móvil (producto de la actividad mercantil), en capital fundiario dependiente principalmente de los bienes de la tierra. 

En ese proceso de cambio y ascenso eran imprescindibles las relaciones familiares en cuanto a política matrimonial se refiere, las relaciones interpersonales de carácter socio-económico y las relaciones políticas en el ámbito del gobierno municipal52. Así por ejemplo, ser regidor de Santiago suponía estar integrado en el aparato fundamental del poder de la ciudad y disponer por ello, de una plataforma de promoción de primer orden. En principio, el cargo de regidor perpetuo pertenecía en propiedad a su titular por concesión real, formaba parte del patrimonio familiar y estaba reservado a la oligarquía nobiliaria; se estimaba como una distinción honorífica adicional, ya que su ejercicio resultaba ser sumamente gravoso. Esto último explica que con el tiempo gentes de procedencia plebeya se fuesen infiltrando en la composición del cabildo de regidores gracias a su fortuna personal

En ese mismo juego de relaciones, el patrocinio de capillas constituía una práctica que prestigiaba a quién la llevaba a término y era claro reflejo del éxito alcanzado por algunas familias, que con ello disfrutaban de ciertos privilegios y gratificaciones, como eran el derecho a ocupar los bancos principales del templo y el derecho de sepultura en su interior; incluso podía ser inicio para acreditar la hidalguía. Precisamente el afán por afirmar la cohesión y posición social del grupo familiar de pertenencia y el deseo de transmitir y perpetuar el orgullo y la memoria del linaje explica la heraldización del espacios funerarios, fenómeno -que como veremos- es más que evidente en la capilla de los Neira de Luaces. 

En la mentalidad de época, todo ello iba unido a la obtención de beneficios espirituales. No sólo se trataba de construir y dotar determinados recintos, sino que además las capellanías eran un tipo de fundaciones eclesiásticas privadas (con origen en la Edad Media y típicas del Antiguo Régimen), por las que se vinculaba a perpetuidad un conjunto de bienes materiales (casi siempre raíces), con la obligación de cumplir con las cargas espirituales, estipuladas por el fundador, entre las que indispensablemente se encontraban un determinado número de misas. Las capellanías implicaban además indudables ventajas fiscales y se hacían en muchos casos para evitar la merma de los bienes vinculados, beneficiándose del usufructo."

En el lado occidental de la capilla, restos de antiguas pinturas:
"El lienzo de la pared del poniente de la capilla aparece ornado hoy en día, con pinturas muy del gusto decimonónico, que representan un dosel cuyo cortinaje arranca de una corona rodeada de haces de luz dorados. Estas pinturas constituyen la última intervención efectuada en la capilla funeraria, que adquirió por entonces la configuración definitiva con que ha llegado hasta nuestros días."

Pasamos ahora al segundo arcosolio, este con un sencillo retablo neoclásico del primer tercio del siglo XIX, sigue el orden toscano y es otra de las obras de Antonio Sanjurjo, "sucesor que fue de Manuel de Prado en los trabajos de imaginería efectuados para la iglesia de Santa María"


En él se muestra la escena de la Circuncisión del Señor en un relieve flanqueado por los bustos de San Sebastián y San Roque


A los lados, sendos medallones ovales representan a San Esteban a la izquierda y a San Roque a la derecha con el perro y vestido con hábito de peregrino, de las que el historiador del arte Otero Túñez afirma que "parecen obras de taller"


Otro medallón, de tamaño y estilo diferente pero también oval, "ensalzado entre sartas de laureles, enmarca el busto de un prócer representado de perfil al más puro estilo clasicista; el personaje es difícil de identificar, aunque no es descabellado pensar que pueda tratarse del propio marqués de Camarasa", escribe Rosario Valdés Blanco-Rajoy


Aquí, una ventana orientada al este da luz natural a la capilla, fundada en un momento de gran ebullición constructiva, de los muchos que tuvo la ciudad de Santiago de Compostela:
"La construcción y dotación de las capillas funerarias privadas actuó como un elemento más, capaz de dinamizar la producción artística de la ciudad de Compostela. En ellas trabajaron canteros, escultores, entalladores y pintores locales, que se formaron y emplearon al abrigo de los grandes maestros que por entonces se hallaban en Santiago realizando obras de gran envergadura en los principales edificios de la ciudad. La notable renovación urbana que experimentó Santiago a partir del siglo XVI como centro religioso y cultural de Galicia que era, dio cabida a la proliferación de talleres de artistas y artesanos de muy variado alcance, que encontraron mecenazgo no sólo entre los clérigos y religiosos, sino también entre la élite laica representada por las grandes casas nobiliarias, junto a otros títulos menores y también por los burgueses más destacados de la urbe.

Los encargos que solía hacer éste último grupo se centraban principalmente en sus casas y palacios urbanos, en las capellanías de su propiedad y también en sus fortalezas, ya que en este período muchas de ellas se reformaron para adaptarlas a las exigencias de los nuevos tiempos."

Los dos tramos de la capilla están cubiertos por bóvedas de crucería o bóvedas estrelladas, con arcos apuntados. En el centro de cada una de las bóvedas aparece una estrella de cuatro puntas, entrecruzada por las nervaduras de los arcos. Dejemos que nos lo explique con su buena y amena erudición Blanco-Rajoy:
"La capilla de los Neira de Luaces tiene planta rectangular distribuida en dos tramos cubiertos con sendas bóvedas de crucería de arcos apuntados; los soportes o aristones de las bóvedas se apoyan en sencillas ménsulas que sobresalen de la pared a media altura; la excepción la constituye el aristón central del lado sur, ubicado entre los los dos arcos de la entrada, que se sustenta sobre una pilastra de sección semicircular. Los aristones se abren en forma de abanico trazando cuartos de círculo tangentes. En el centro de cada una de las bóvedas, los bordes de los círculos dibujan una estrella de cuatro puntas, entrecruzada por las nervaduras de los arcos. Las nervaduras se dinamizan con la alternancia de molduras cóncavas y convexas, que les confieren un acusado relieve. 

La clave de la bóveda oriental de la capilla, se orna con la cruz floronada y cargada de cinco veneras de los Ribadeneira, mientras que a la clave de la bóveda del lado de poniente se le sobrepuso en época posterior a su construcción, un escudo partido. En el primer cuartel de este escudo se distingue la cruz floronada cargada de veneras y debajo las fajas y los peces de los Gayoso. En el segundo cuartel se disponen dos calderos con sierpes y una bordura con otros siete calderos semejantes, cuya atribución no puede precisarse. Por su tipología este escudo puede ser datado en las últimas décadas del siglo XVI o en las primeras del siglo XVII, lo que permite relacionarlo en un momento próximo al entronque de los Neira y Luaces con los Gayoso y Noguerol"

Únicamente los emblemas heráldicos aparecen pintados en ocre, rojo, verde y oro, el resto de las bóvedas fue encalado en su momento:
"Hoy en día las bóvedas de la capilla de los Neira de Luaces están recubiertas con cal, excepto en lo que atañe a los emblemas heráldicos, que aparecen repintados en ocre, rojo, verde y oro. Es muy posible que originariamente se concibiese dotar a todo el conjunto arquitectónico de policromía, como era propio del estilo de la época. Sabemos con certeza que en el año 1537 el pintor Pedro Noble (o Nobre) contrató en veinte ducados la obra de pintura al temple de la capilla mayor de Santa María do Camiño y además dos escudetes de armas de la manera “[…] que están de bulto en los monumentos [sepulcros] de la dha capilla […]”. En el contrato se explica con detalle la obra decorativa, en la cual entraban follajes, lazos, racimos, florones, etc.. Cabe la posibilidad de que los monumentos, a los que se refiere el documento, sean los de la capilla de Juan de Outeiro que por lo que sabemos, estaba adosada a la cabecera de la iglesia; de ser esto así resultaría que estaría ya construida en esa fecha."
Blanco-Rajoy nos llama la atención sobre un elemento muy importante que podría pasarnos desapercibido, formando parte del enlosado, una lápida sepulcral de granito que, de la inscripción en ella grabada, podemos saber que es la tumba de Gonzalo de Luaces:
:TIAGO:MVRIO A 7DE SET:DE:156[…] 
I DE SVA MVGER […] 
[…]IA DE NEIRA […] 
MO
"La información que aporta la inscripción -aunque incompleta- es coincidente con lo dicho en el testamento de Gonzalo de Luaces el Mozo, por lo que con toda probabilidad esta losa debió pertenecer a su enterramiento. Parece estar fuera de su emplazamiento originario habiendo sido reaprovechada para pavimentar la capilla. A esta pieza cuando menos, le acompañaría otra pieza más, donde figurase el nombre del finado y el cargo que desempeñó como regidor de la ciudad Santiago, de cuyo topónimo podemos leer las dos últimas sílabas escritas en el extremo superior izquierdo del epígrafe. Es muy posible que esta losa formase parte del frontal de una yacija funeraria que originariamente podría estar empotrada en uno de los dos arcosolios que tiene la capilla en el muro norte. El estilo y la disposición de tal enterramiento tendría paralelos en otros sepulcros coetáneos, que aún podemos ver en distintas iglesias y capillas de la ciudad compostelana.

Gonzalo el Mozo estuvo casado en primeras nupcias con María Pérez; de este matrimonio nació Francisco de Luaces. De su segundo matrimonio con María de Neira nacieron Juan de Otero (también llamado, Juan de Neira de Luaces), Juana de Neira y Catalina de Neira (también llamada Catalina Vargas, como su abuela materna). 

María de Neira era hija de Juan de Otero, quien (...) es señalado en el testamento de Gonzalo el Mozo, por ser el fundador de la capilla familiar de la iglesia Santa María. Este último dato permite retrotraer la fecha de construcción de dicha capilla a la primera mitad del siglo XVI, cuando el padre de María de Neira ejerció como regidor de la ciudad de Santiago.

Juan de Otero fue hijo de Diego de Neira y estuvo casado con Catalina de Vargas. Crespo del Pozo dice de él que adquirió numerosas tierras y propiedades entre los años 1537 y 1541. De los Neira nos dicen los García Carrafa que era apellido gallego originario de la provincia de Lugo, en donde tuvieron antiguas casas hidalgas, particularmente en los partidos judiciales de Becerreá y de Sarria. Es muy posible que Juan de Outeiro y Gonzalo de Luaces el Mozo estuviesen emparentados antes de que llegasen a ser suegro y yerno respectivamente, ya que a la coincidencia de los apellidos se añade la procedencia común de ambos, en tierras lucenses. (...)

"Gonzalo de Luaces el Mozo y su segunda mujer María Neira estaban afincados muy cerca de la iglesia de Santa María, en calle de la Algalia de Abajo, transversal de la “rúa do Camiño”. Tenían allí una “casa de morada” -que según el Crespo- fue comprada por el matrimonio poco después de su boda, celebrada en el año 154649. En su solar se construiría posteriormente uno de los mejores palacios de la ciudad de Santiago, levantado por sus descendientes y conocido como palacio de los marqueses de Camarasa o de Amarante. En dicha casa es donde testa y muere Gonzalo de Luaces; en su testamento consta que él mismo, junto con su mujer María de Neira, hacen vínculo y mayorazgo con los bienes de ambos y nombran sucesor a su hijo Juan de Neira Luaces y a sus legítimos descendientes, estableciéndose las condiciones a las que estaba sujeta la sucesión y dejando el usufruto a María de Neira."


La capilla de los Neira de Luaces es además lo que ha quedado a la vistas de las sepulturas de patronos y protectores del templo que se enterraban en su interior, pues las tumbas que estaban en el cuerpo de la iglesia y en el coro fueron desmanteladas en el año 1619, al mismo tiempo que se abrían nuevas sepulturas a la entrada de la iglesia de las que hoy tampoco queda nada, al menos a la vista e identificables, , a no ser únicamente el posible resto del sepulcro del fundador del hospital de San Miguel, Ruy Sánchez de Moscoso


Una vez visitada la iglesia, tan relacionada con los peregrinos y el Camino hasta en su misma advocación y en su vinculación con el Hospital de San Miguel regresamos al exterior


Dice Asar Fernan Rodri que la iglesia de Santa María do Camiño fue en sus inicios empleada por el Conde de Priegue como santuario palaciego, por lo que hizo acondicionar el espacio existente entre ella y su pazo "para mayor vista de su Palacio" conformando esta "pequeña Plaza de gran calidad"


Su pazo urbano, como hemos dicho, estaba en el lugar donde se alza ahora el magnífico edificio modernista que veíamos antes, del arquitecto José Franco Montes, el cual es"es un ejemplo de la secesión vienesa, un movimiento vinculado al modernismo que este maestro, junto al también vigués Manuel Gómez Román, se encargó de introducir en Galicia. Se trata de una edificación de cemento cuya parte baja es de granito, con un primer piso en el que destaca la mampostería y un ático cubierto de pizarra, «no que vivía o servizo, a pesar de ter unhas vistas maravillosas con toda seguridade», explica Javier Raposo, historiador y guía turístico para la Radiografía de los monumentos de Santiago de  Xoan A. Soler para La Voz de Galicia del 26-6-2026
 

Fue en el siglo XVII cuando el rey Felipe IV otorgó el Condado de Priegue a Baltasar de Sequeiros Sotomayor Zúñiga y Silva, caballero de Santiago, ostentando su antiguo pazo el escudo familiar de los Sequeiros Sotomayor, Silva y Ozores


Los Priegue habitaron este su palacio hasta finales del siglo XIX o principios del XX, cuando es adquirido por el citado José Cotos López, quien va a demolerlo para encargar el proyecto de esta casa al prestigioso arquitecto, cuya biografía encontramos en Wikipedia:
"José Franco y Montes (Vigo, 21 de enero de 1879-ídem. el 31 de julio de 1939) fue un escultor, arquitecto y político español. 
Arquitecto de la Real Academia de San Fernando, profesor de las Escuelas Superior y Elemental de Artes e Industria de Vigo y de la municipal de la misma ciudad,arquitecto municipal de Vigo y arquitecto diocesano de Tuy. Fue vicepresidente y fundador de la Asociación de Arquitectos de Galicia (actual Colegio de Arquitectos gallego), fundador de la Cámara de la Propiedad Urbana de Vigo, secretario del Partido Liberal de Vigo, concejal del ayuntamiento de Vigo por el Partido Liberal, teniente de alcalde del ayuntamiento de Vigo y alcalde en funciones, diputado provincial por Pontevedra. También fue escultor. 
Historia 
Nacido en Vigo (Provincia de Pontevedra) en 1879, hijo de Manuel Franco y Franco (concejal de Vigo) y Matilde Domonte. Hace sus primeros estudios y bachillerato en el colegio de los Jesuitas de Camposancos (La Guardia, Pontevedra). Estudió arquitectura superior en Madrid acabando la carrera con 24 años. Casó con Emérita Fernán-Díez en la iglesia de Santiago de Vigo en 1915. Sólo tuvieron una hija, Matilde Franco y Fernán-Díez, que casó con el marqués de la Sala de Partinico, Manuel Santiago Thomás de Carranza y de Luque-Romero. 
En 1905 es nombrado arquitecto municipal de Vigo y en 1906 vicepresidente de la Asociación de Arquitectos de Galicia. En 1908 funda la Cámara de la Propiedad Urbana de Vigo. En 1909 es elegido secretario del Partido Liberal de Vigo y con 30 años se convierte en concejal del Ayuntamiento de Vigo. Fue también diputado provincial y concejal honorífico de La Coruña. En 1916 es nombrado arquitecto diocesano de Tuy. Queda viudo el 10 de junio de 1936. Fue nombrado teniente de alcalde de Vigo en 1938, ostentando el cargo de alcalde en funciones de Vigo. Fue nombrado presidente del Patronato local de Formación Profesional de Vigo en el mismo año. 
Su obra, de estilo modernista, se desarrolla desde 1904 hasta el final de su vida. Entre sus proyectos destacan: 
-Chalet del Pilar, Vigo (Pontevedra), hoy "Casa de la Juventud" en calle López Mora n.º 31. 
-Obras de adaptación del colegio de los Jesuitas en Camposancos (La Guardia, Pontevedra). 
-Iglesia de santa Cristina de Sabarís en Bayona (Pontevedra). 
-Ayuntamiento de la Estrada (Pontevedra). 
-Colegio del Apóstol Santiago de los Jesuitas, calle Sanjurjo Badía en Vigo (Pontevedra). 
-Casa Palacio de Estanislao Núñez Saavedra (fue quemada durante el levantamiento militar de 1936). 
-Obras en Lugo y Santiago de Compostela. 
-Casa de los Condes de Torrecedeira (Vigo, Pontevedra). 
-Casa de Joaquín Pérez Boullosa, en Plaza de Compostela nº24. 
-Casa de los hermanos Suárez, en Montero Ríos n.º 2."
Antiguo Palacio de Priegue. Foto Picheleiros - Asar Fernan Rodri

En el antiguo palacio vivió Antonio Pintos, uno de los comerciantes más importantes de Santiago a finales del siglo XIX y que tenía una ferretería en sus bajos, siendo además constructor de obras. Del final del histórico pazo leemos en El Correo Gallego del 26-4-2021:
"Cualquiera que camine actualmente por la rúa das Casas Reais, una de las vías de entrada al casco histórico, ya no encontrará en el número 19 el imponente Pazo de los Conde de Priegue. El edificio sobrevivió hasta la primera década del S.XX, cuando fue derribado para albergar otra construcción. Tal y como recuerda el actual conde de Priegue, sus bisabuelos lo vendieron alrededor de 1911, pero no tiene constancia de su llegaron a vivir en él, ya que tenían casa en A Coruña y después se mudaron a otro pazo, el de Anceis. Pese a su antigüedad, todavía son muchos los vecinos de la ciudad cuya historia ha llegado hasta sus oídos."

De este el nuevo edificio añade El Correo Gallego que, "después de varios años a la venta por hasta cinco millones de euros, la propiedad solicitó autorización para la rehabilitación del inmueble y un máximo de ocho viviendas en su interior"


Retomamos así el Camino por la rúa das Casas Reais con la Capela das Ánimas asomando entre los edificios al fondo. "Aún cuando apenas se conservan restos de la muralla, el recinto monumental de la ciudad ofrécese perfectamente delimitado. Tan solo permanece en pie una de sus puertas, pero el recuerdo vivo de las restantes mantiénese con sus con sus viejos nombres en el nomenclátor actual, siempre en Compostela popular y evocador", escribe el eminente historiador y arqueólogo Manuel Chamoso Lamas en su libro-guía de Santiago de Compostela


Siguiendo los pasos de Picheleiros, de Fernan Rodri, sabemos que, colindante con Casa Cotos, estaba el negocio de quincalla, mercería, paquetería y géneros de punto de Juan M. Pintos San Martín, sucesor de Viuda de Manuel Neira Torrado, en un edificio, el nº 17, obra también del arquitecto Manuel Pereiro, este por encargo de Manuel Neira Torrado, de 1898 


El siguiente, el nº 15, también es proyecto suyo, tres años anterior, de 1895, este encargado por la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Santiago y que forma un solo solar con los números 4 y 5 de la Praza das Ánimas, que está a continuación. En sus bajos hubo un estanco durante mucho tiempo:
"Y desde aquí, la calle se estrecha y se hace un poco más lúgubre, pero no por ello, menos hermosa. La vista se recrea contemplando la caligrafía de los magníficos ejemplos de balcones Barrocos de las casas números 14 al 22, coronadas por luminosas Galerías y algún que otro escudo de armas en sus fachadas"

La calle 'se hace un poco más lúgubre' pero lo compensa, reflejando el sol, la grandiosidad de la Capela das Ánimas, pese a que solamente vemos una pequeña parte lateral desde aquí, la hace más bien parecer una iglesia por su tamaño, "otra de las joyas de la arquitectura compostelana del siglo VIII. Proyecto de Ferro Caaveiro retomado por Ventura Rodríguez, este compacto ejemplo de la sobriedad del Neoclasicismo, en el que pocos elementos decorativos se muestran al exterior", dicen Pemón Bouzas y Xosé A. Domelo en su libro Santiago de Compostela ¿y después del abrazo al santo qué?. Pronto tendremos ocasión de comprobarlo plenamente, así como que, en el interior, la sobriedad exterior da paso a una gran imaginera


"El trazado urbanístico impuesto por la presencia del gran Santuario, eludió en Compostela la aglomeración característica de las ciudades medievales", afirma asimismo Chamoso Lamas; "por el contrario, la proyección de las grandes plazas determinó un desarrollo urbano perfectamente geométrico, que el sentimiento estético ponderativo del Renacimiento primero y el sentido ornamental del barroco después, habrían de dotar de un ritmo y de unas proporciones monumentales", como bien comprueba el peregrino que se adentra en la ciudad


"Después de entrar en la ciudad por la llamada puerta francesa de la desaparecida muralla -actual Porta do Camiño- subían por la llamada calle Francígena -también conocida como calle del Camino y hoy como Casas Reais y Ánimas- y desembocaban en la plaza del Campo -hoy de Cervantes- que era en aquel tiempo el centro comercial de la ciudad. Desde aquí iniciaban la bajada por la rúa da Acibechería hasta la plaza del mismo nombre, que daba a la catedral por su puerta norte, el principal acceso histórico de los peregrinos. Eran menos de 200 metros de recorrido, al final del cual aparecía rotunda la ansiada basílica", cuentan de este ultimísimo tramo antes de la catedral de Santiago en la Xacopedia, por la que nos enteramos de los varios nombres de esta rúa


"Ciudad a medio camino entre el cosmopolitismo más sorprendente, fruto de la presencia de peregrinos y turistas de todo el mundo, y la tradición más inmutable, nunca deja de sorprender y de revelar sorpresas. Desde 1981 es la capital de la Comunidad Autónoma de Galicia, leemos también en otro apartado de la Xacopedia, el dedicado a la ciudad


A nuestra izquierda, otro de los callejones laterales que vamos encontrado a nuestro paso, acercándonos a la Capela das Ánimas y a algunos antiguos palacios de esta rúa, los cuales miraban a la desaparecida Sede de la Real Audiencia de Galicia en Santiago de Compostela, título además del libro de E. Cueto Álvarez y S. Abelleira Méndez, en el que nos ofrecen una reconstitución gráfica de todo lo que era un complejo urbano:
"Actualmente la literatura científica reconoce la existencia en el pasado de unas Casas Reales como origen del topónimo de la conocida calle compostelana. Además, diferentes autores coinciden al señalar la actual Capilla General de Ánimas como ubicación más probable de unas casas propiedad de la corona, si bien ninguno ha propuesto una reconstitución gráfica de las mismas ni se ha deslindado con precisión su extensión y posición. Tampoco ha detallado ningún autor el número y tipo de edificaciones que componían las Casas Reales y mucho menos su organización interna. 
En este sentido podemos afirmar que el desconocimiento sobre la configuración arquitectónica de las Casas Reales es grande y que con la publicación de «La sede de la Real Audiencia del Reino de Galicia en Santiago de Compostela, cinco siglos de historia urbana» se llena un vacío historiográfico que resulta extraño en una ciudad tantas veces estudiada como es Santiago de Compostela. 
Desde que en 1886 Bernardo Barreiro nombrase las Casas Reales y las asociase con la Capilla General de Ánimas ha existido cierta confusión al vincular dicha institución con el hospital de San Miguel. El propio López Ferreiro contribuye a esta confusión al consolidar dicha asociación con la publicación entre 1898 y 1909 de su monumental Historia de la Santa Apostólica y Metropolitana Iglesia de Santiago, un texto en el que nuevamente se relacionan ambas instituciones. Consideramos no obstante que el análisis crítico de la literatura existente que abordamos en la primera parte de nuestra investigación es suficiente para aclarar esta cuestión. De hecho, la ubicación del hospital de San Miguel y el origen de la confusión entre dicho hospital y la fábrica que albergó las Casas Reales fueron estudiadas por Ángel Rodríguez González en 1967."

"Los nombres de las calles cuentan parte de la historia, usos y costumbres de la ciudad", y es que volvemos a Ana Gayoso y a sus artículos 'compostelanos' en El Español, cuando nos dice:
"Paseando por el casco histórico de la capital gallega uno puede disfrutar de la belleza que supone mirar para las fachadas de las casas o incluso para el empedrado que hay bajo nuestros pies. También es sencillo dejarse atrapar por el sonido de la lluvia o incluso por ese color gris que transforma los colores compostelanos.  
Pero hay algo en lo que seguro que muchos no han reparado y está ahí, dando nombre al lugar por el que pasamos."

Vamos pues a fijarnos en los edificios de la izquierda donde, en el nº 20, abrió en 1938 y en plena Guerra Civil la Taberna O Porrón, "a los pies del poderoso "blasón" que asoma, desafiante, en su fachada", dice Fernan Rodri, y "que a lo largo de 70 años apenas cambió su fisonomía", añade:
"Un espacio principal a la entrada, un salón trasero y una terraza interior, en donde las numerosas generaciones de clientes fueron dejando su firma en forma de inscripciones en la pared. En 1984, ISABEL, la hija de RAMÓN, se hace cargo del negocio junto con su marido, RAMÓN VILLAVERDE, manteniendo la tradición del local, hasta que un proceso judicial por el estado en el que se encontraba el edificio, los obligó a cerrar el local, de forma definitiva, el 24 de julio del año 2006. Fueron setenta años de cuncas, queimadas, sangrías, pinchos con sabor gallego, porrones llenos de dulce vino, y muchas, muchas conversaciones."


Arriba vemos el 'poderoso blasón' que ha dado en pensar que fue alojamiento de importantes personajes durante sus visitas a Santiago:
"Pero este edificio nº 20, sin embargo, fue algo más que el domicilio de una Taberna en la que se escribió parte de la historia de esta ciudad. Según algunas fuentes, en este edificio vivió PEDRO I EL CRUEL, hijo de ALFONSO XI y MARÍA DE PORTUGAL. Nacido en BURGOS en 1334, se vio obligado a huir de las tropas de ENRIQUE DE TRASTÁMARA cuando fue nombrado REY de CASTILLA. La leyenda dice que se refugió en esta vivienda entre 1366 y 1370. En los años cuarenta del siglo pasado, el edificio pertenecía a la familia de médicos de JOSÉ MORENO SEGOND, JOSÉ ASOREY SEGOND, y PILAR ASOREY. En agosto de 1942 vendieron la propiedad a un matrimonio procedente de CASTILLA, MARÍA DEL PINO PRIETO y su esposo LADISLAO PÉREZ LLANOS. Previo desembolso de 58.000 de las antiguas pesetas, cerraron el contrato de compra ante el Notario de la ciudad del APÓSTOL en aquella época, GONZALO REY FEIJÓO. La pareja decidió entonces alquilar el inmueble. Diferentes inquilinos le darían uso como Escuela, Fonda, Hotel, vivienda familiar, Hogar para estudiantes y finalmente, la Taberna O PORRÓN. Después de una rehabilitación integral del edificio, parece ser que se convertirá en un Hotel. "

El blasón, de cerca, con una gran corona saliente


Otro autor de crónicas locales, Jesús Tomé, en Rúa de Casas Reais, artículo publicado en La Voz de Galicia del 16-4-2022, nos dice que O Porrón fue también el Bar Órdenes "o la playa de Noia por sus famosas tapas de berberechos"

Y este es el Pazo de Fondevila, en As Algalias, hecho a mediados del siglo XVIII por  de Clemente Fernández Sarela dentro del gusto y estilo de los pazos barrocos compostelanos. Su decoración destaca por la esquina en chaflán con un gran escudo bajo frontón circular. Los balcones volados y las enmarcaciones de los mismos y de las ventanas son otro aspecto a resaltar:

"Esta panorámica de balcones Barrocos remata con el balcón de esquina en chaflán con escudo perteneciente al PALACIO DE FONDEVILA, con el nº 14. En 1761, CLEMENTE FERNÁNDEZ SARELA demostró sus aptitudes para adecuar el "palacio urbano" a una red viaria tan complicada como la de COMPOSTELA. Ese año, se le encomendó la construcción de este Palacete urbano. Iba a tener como inquilino al Regidor PEDRO VARELA DE FONDEVILA, de ahí le viene el nombre a este edificio. El problema que aquí se presentaba era compaginar su tamaño con la estrechez de la vía pública y la presencia de dos plazas. FERNÁNDEZ SARELA lo solucionó con dos fachadas diferentes y el corte en chaflán de la esquina que une ambos frentes y facilita el tránsito de los carros que subían hacia la PLAZA DO CAMPO.  
Y el balcón corrido de la primera planta, tan importante en una calle como esta, salva con soltura el inconveniente que supone la esquina, abalanzándose hacia el exterior con el característico "vuelo" que parece desafiar a la gravedad. Este edificio posee en su interior un espléndido ejemplo de escalera Barroca, que en 1945 necesitó de una importante reforma. "

Pasando bajo su gran balcón admiramos la monumental pared de la fachada este-suroeste de la Capela das Ánimas, o Capela Xeral das Ánimas, sufragada por la Cofradía General de Ánimas de Santiago y cuya construcción comenzó el 8 de abril de 1784 con proyecto de Miguel Ferro Caaveiro, maestro de obras de la catedral de Santiago y arquitecto municipal de Santiago y dirección del maestro de obras Juan López Freire, consagrándose el 31 de agosto de 1788 bajo la advocación del Santo Cristo de la Misericordia. Fernan Rodri nos explica la sensación que se tiene al llegar al pie de esta mole:
"Y en este punto, y después de recorrer con la mirada las casas blasonadas de los números pares con sus ricos balcones Barrocos, la vista choca y rebota contra una enorme pared ciega de piedra de granito. Es el muro exterior que da al naciente de la Iglesia DAS ÁNIMAS. Aquí encontramos un espacio abierto regular, plaza de pequeñas proporciones dominada por la inmensa mole de este muro que produce una cierta sensación de aplastamiento, sin ningún elemento que amortigüe su escala."

Primeramente se hizo el santuario, cuando la Cofradía das Ánimas compró una manzana de casas situada enfrente de este solar, donde había estado antiguamente el Hospital y Seminario de Pobres Impedidos y Niñas Desamparadas, hecho a su vez sobre los edificios de la Real Audiencia que, hasta el siglo XVI, habían estado aquí y que motivaron que la antigua Rúa do Camiño pasase a ser más conocida como Rúa das Casa Reais. Consultamos nuevamente a Rosario Valdés Blanco-Rajoy, basándose en los estudios del historiador Bernardo Barreiro:
"... en la misma calle -un poco más arriba del hospital de San Miguel- se encontraban las casas que desde comienzos del siglo XVI, albergaron la sede la Real Audiencia de Galicia junto con sus cárceles18. La sede ocupaba además de la llamada casa principal, otras casas accesorias que le eran colindantes, lo que dio lugar a que partir de entonces y hasta hoy, el tramo de la calle en que se ubicaba la Real Audiencia se conociese como “rúa das Casas Reais”. A juzgar por el plano que de estos inmuebles levantó Juan López Freire entre los años 1782 y 1783, la casa principal era una residencia de carácter señorial con capilla propia, cuyas dependencias se distribuían y organizaban en torno a un patio porticado, con tres arcos abiertos en cada uno de sus cuatro lados; la construcción puede adscribirse -cuando menos- al final de la Edad Media, comienzos de la Edad Moderna.

López y López dice que en la misma manzana de la calle, estuvo también la casa del Dr. Beltrán abogado del Concejo, en donde se hospedó Felipe el Hermoso con su esposa Juana en 1506, cuando vinieron de Flandes para posesionarse del trono de Castilla." 

En 1999 se descubrió una arcada gótico-renacentista emparedada en una pared medianera de una casa en rehabilitación colindante a esta Capela das Ánimas. Según los estudios realizados formaría parte del palacio de la antigua Real Audiencia de Galicia a principio del siglo XVI, cuyo complejo de casas, al ser propiedad de la Corona, fueron llamadas Casas Reales o Casas Reais


Al fondo de la plaza tenemos el Conservatorio Histórico de Santiago, escuela de música que vino aquí en 1956, ocupando el edificio de la antigua Caja de Ahorros.


Fundado en 1877 por la Sociedade Económica de Amigos do País pasó a régimen de Cooperativa en 2005. Su historia está recogida por José Ramón Arufe Vidal y Leslie Freitas de Torres en De academia musical a conservatorio. Una breve semblanza de la escuela de música de la económica santiaguesa (1877–1953), publicación de la que compartimos lo siguiente:
"La Económica, desde su nacimiento, ha proporcionado varias enseñanzas a la comunidad como ya se ha mencionado. Con todo, en la primera mitad del siglo XIX, la instrucción musical era un vacío aún existente en la institución. Por ello, en septiembre de 1877 la Comisión Curadora, administradora e intermediaria entre sus socios–funcionarios y la dirección de la Sociedad, propuso a la Económica su implantación (...)

En sus inicios, las clases de la academia musical se han impartido en el salón de reuniones de la Comisión Curadora, situado en los bajos del Monasterio de San Martín Pinario. El espacio en cuestión no sólo albergaba la escuela de música, sino también las demás escuelas patrióticas de la Sociedad.

En virtud del creciente número de matrículas en las diferentes escuelas, ese espacio quedó insuficiente. Por ello, la Real Sociedad solicitó al gobierno el alquiler del edificio de San Clemente, solicitud que fue denegada puesto que, en ese momento, el mencionado inmueble alojaba un cuartel. (...)

Si bien que, tras varias instancias, en 1883 la Económica logró su cambio a este edificio: «El aumento creciente de las escuelas y trabajo hizo necesario otro local, que el gobierno se ha servido otorgar en el edificio de S. Clemente, al lado de la escuela de veterinaria. Adquirió de esta manera la corporación un grandioso salón de sesiones, otro en que está la biblioteca y varias habitaciones más» 

La escuela de música ha estado en las dependencias del edificio de San Clemente hasta 1945, año que le cambiaron provisionalmente al edificio del Instituto Masculino (actual Facultad de Filosofía de la Universidad de Santiago de Compostela).

(...) en 1956, ya con el título oficial de Conservatorio, su sede fue transferida al edificio de la antigua Caja de Ahorros en la plazuela de Salvador Parga, donde actualmente comparte sus instalaciones con la sede de la Real Sociedad Económica de Amigos del País."

La plaza está dedicada a Salvador Parga Torreiro, uno de los primeros miembros de dicha Real Sociedade Económica de Amigos do País, de la que llegó a ser director, pero esto es solamente una mínima parte de su gran trayectoria, biografiada así por la Real Academia de la Historia:
"Estudió la carrera de Derecho en la Universidad de Santiago con resultados brillantes y premios académicos, doctorándose por la Universidad Central de Madrid en 1865. Desde entonces ejerció como profesor de la Facultad de Derecho de Santiago, de la que fue catedrático y vicedecano. 
Prohombre del monterismo en la ciudad de Santiago e hijo del Sexenio Revolucionario, su discurso de apertura del curso académico universitario de 1870- 1871 es un manifiesto a favor del sufragio universal sin restricciones (analfabetos, pobres, etc.), incluyendo el sufragio femenino. Igualmente, otorgaba un papel fundamental al Derecho en la regeneración de la sociedad, siendo partidario de la reforma del sistema foral gallego, aunque no abogaba por su desaparición. 
Desde muy joven formó parte de la Sociedad Económica del País de Santiago, de la cual fue director años después. Fue miembro de la Academia Compostelana de Jurisprudencia (1871), de las sociedades económicas de La Habana (1881) y Sevilla (1884), de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas (1884), de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación (1884), de la Academia de Gracia (1884), de la Academia de Jurisprudencia de Granada (1886) y presidente de la Junta Superior de la Academia Compostelana de Jurisprudencia (1874). En Santiago compaginó la vida académica con los cargos de director de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad, de la que fue director y fundador, además de consejero del Banco de España y vicedecano del Colegio de Abogados. 
Desde 1892 y hasta su fallecimiento fue senador representando a las sociedades económicas del noroeste de España (Santander, Asturias, León, Zamora, Ribadeo y Santiago), saliendo reelegido en todas las elecciones. 
Su actividad parlamentaria se caracterizó por la participación en no pocas comisiones encargadas de aprobar la construcción de carreteras y ampliar la red ferroviaria. No dejó de lado cuestiones de un valor más simbólico a nivel personal, pero de no menos interés general, como su participación en la comisión encargada de conseguir para la Catedral de Santiago la declaración de monumento nacional (1896). Se comprende, pues, que no descuidase su faceta política a nivel local, como concejal en el Ayuntamiento de Compostela. Por sus méritos en la enseñanza fue nombrado comendador de mando de la Real Orden Española de Isabel la Católica el 14 de mayo de 1889. 
Pocos meses antes de morir nació su nieto Isidro Parga Pondal que, años más tarde, se convertiría en un reconocido científico de prestigio internacional, perpetuando así el lustre familiar."


Según avanzamos contemplamos otra de las fachadas del Pazo de Fondevila del que en la página del Centro Virtual Cervantes nos ofrecen una descripción del mismo dentro de su contexto histórico y social:
"La impresión de nobleza austera se acentúa en la rúa de Casas Reais. Sin duda, no es nuevo el espectáculo que ofrece esta vía. En el siglo xix, fue bulliciosa y comercial, pero antes sirvió de dominio residencial al patriciado compostelano. Muchas fueron las casonas que se asomaron a sus lindes. De ahí su nombre: casas reales. Hoy, sólo nos quedan dos muestras de esta efusión palaciega: el pazo de Fondevila y el palacio viejo del Conde de Aranda, distinguido por servir de sede a la primera notaría que se registró en nuestro país. No por casualidad, ambas edificaciones coinciden en la plaza donde abre su pórtico la iglesia de las Ánimas. Al cabo, es probable que más de un habitante de esas mansiones haya tenido que purgar sus excesos ardiendo en las azuladas llamas del purgatorio. Aunque de manera forzada y nada académica, esta conjetura sobrenatural queda sugerida por la contigüidad de los tres edificios que mencionamos.  

El responsable de diseñar el Pazo de Fondevila a mediados del siglo xviii fue Clemente Fernández Sarela. Los críticos identifican a este palacio con el paradigma del barroco compostelano. El motivo es fácilmente descriptible: tanto la Casa del Cabildo como este palacio son obra del mismo autor, maestro del estilo que dio en llamarse barroco de placas. Cuidadoso en la ornamentación de sus edificios, Fernández Sarela no escatimó detalles en esta oportunidad: balcones volados, ventanas primorosamente encuadradas y un frontón sobre el escudo que ilumina la esquina de la casa."

Y este es el 'escudo que ilumina la esquina de la casa': "La decoración se centra en la esquina en chaflán del edificio, en la que podemos apreciar bajo un frontón circular, un ostentoso escudo. Es también destacable el enmarcado de los ventanales y los balcones volados", como describen en Santiago Turismo


Sigue explicando de este pazo Javier Raposo para Xoan A. Soler y su Radiografía de los monumentos compostelanos:
«Mándallo edificar o alcalde Pedro Varela Fondevila, irmán do bispo auxiliar de Santiago Xoán Varela Fondevila, ao arquitecto barroco Clemente Fernández Sarela, que naqueles mediados do século XVIII era algo así como Santiago Calatrava a día de hoxe, un dos máis famosos arquitectos». Se trata de una edificación de tres alturas que hace esquina ante la Capela das Ánimas«bebedora de tódalas características do barroco de placas compostelán, herdadas do gran Simón Rodríguez: ventás e portas encadradas, balcónsvolados, esferas, placaxe e frontón co escudo en chaflán, moi decorativo e maxestuoso».

Muchos recordarán este pazo por haber sido una biblioteca a principios del presente siglo, perteneciente a la extinta Caja Madrid. En aquellos años era totalmente visitable y se encontraba en perfecto estado, «pero a cousa cambia no 2019, cando foi mercada por un grupo de restauración culinaria moi famoso, chamado La Penela, coa idea de convertilo nun restaurante de cociña galega». En ese instante se cierran sus puertas, pues a pesar de haber sido anunciado, el local hostelero nunca llegó a abrir. El uso social, si es que vuelve a tener alguno, se ha esfumado.  
Su estado es bueno en el interior, pero el exterior deja mucho que desear. Se fue dejando ir, sin mantenimiento, hasta el punto de que tiene la placa donde se explica su historia totalmente rota, se ve claramente sucio y, sobre todo, tiene las ventanas y puertas de su planta baja tapiadas con tablones repletos de pintadas y restos de adhesivo de antiguos papeles que allí fueron pegados. Llaman más la atención los cables que bordean su fachada que los escudos y adornos barrocos que cuelgan de ella.


A su derecha, otro pazo urbano compostelano, Casa Bazán, con elementos medievales, góticos y reformas posteriores, varios blasones y una apasionante historia que nos relatará también Fernan Rodri en Picheleiros, donde nos da cuenta de sus ilustres inquilinos y de las entidades y establecimientos que en ella tuvieron sede:
"Y el otro edificio que conforma la Plaza, frente a la Iglesia, y pegado como una lapa al PAZO DE FONDEVILA con el que hace esquina, es el nº 12 que recibe el nombre de CASA BAZÁN con su gran ARCO GÓTICO en su PORTALÓN de entrada y cuatro BLASONES repartidos por su fachada, en los que se aprecia una Luna ranversada en el centro acompañada de dos estrellas en lo alto y tres en la parte baja, que nos indican que esta casa perteneció a los LUACES, familia noble originaria de LUACES (LUGO). Aquí vivió Don PEDRO MARTÍNEZ DE LUNA Y PÉREZ DE GOTOR, uno de los miembro de la familia LUACES.  
Según la novela de PÉREZ LUGIN (LA CASA DE LA TROYA) aquí vivió también LEONOR DE GUZMÁN, la amante favorita del REY ALFONSO XI, que a su vez era amada por un fraile compostelano. Este trío amoroso sirvió de base para que los Libretistas ROYER y VÁEZ escribieran un Libreto que se representa en la ÓPERA titulada "BEL CANTO" de GAETANO DONIZETTI, un drama en cuatro actos, estrenado en PARÍS en 1840, que cuenta con el único libreto que tiene como escenario a COMPOSTELA. Si nos acercamos al PORTALÓN de entrada de esta CASA BAZÁN y lo atravesamos, nos encontraremos con un "rústico" ZAGUÁN y una amplia escalera de dos tramos y sencillos peldaños en piedra a los que se sujetan unos BALAUSTRES metálicos de formas rectas. Y a la izquierda, como disimulada, una puerta ancha pero de escasa altura, con su puerta de vieja madera entornada, que invita a traspasarla. Si lo hacemos, nos encontraremos en territorio del que ANTONIO FERNÁNDEZ GONZALEZ, es dueño y señor. Estamos en la IMPRENTA ATLAS, que en 1950 aposentó sus reales en esta esquina de la noble CASA BAZÁN.   
Ahí están las vetustas maquinas de Tipografía desafiando el paso de los años, incansables. Y ahí sigue ANTONIO FERNÁNDEZ, un hombre serio, amable, educado, con los clientes "de toda la vida". Pertenece a la tercera generación de Tipógrafos que fundó su familia, oriunda de BETANZOS, que instalaron su primera Imprenta en los bajos del PAZO DE BENDAÑA. De ahí viene su nombre, del ATLAS "que sujeta el mundo", la escultura que adorna la fachada del PAZO en la PLAZA DO TOURAL.   
Pero esta noble CASA DE BAZÁN, también acogió en su seno, más exactamente en su Entreplanta, una Academia de Seminaristas, la ACADEMIA DE MODESTO ANIDO. Cuando QUIROGA PALACIOS acometió la construcción del SEMINARIO MENOR, una Comisión presidida por MODESTO ANIDO, logró el milagro: Adquirir docenas de parcelas en el monte de BELVIS (BUENA VISTA). Allí se levantaría el imponente edificio con capacidad para 500 alumnos. En 1953, año en que PÍO XII nombra Cardenal a QUIROGA PALACIOS, comenzaron las obras. Se inauguraría en 1958, resolviendo el problema de los seminaristas que no disponían de Casa propia ni apropiada."

Al acercarnos a verla, admiramos también esta fachada del Pazo de Fondevila, con otro de sus balcones volados y su escalerilla de acceso en forma de medial luna y en bajada a la puerta principal


Puerta ojival, marcadamente gótica, de Casa Bazán, al igual que, si bien con otro modelo, el arco sobre la ventana de la derecha. Está incluida entre Las cinco casas más antiguas de Santiago de Compostela:
"En la fachada del número 12 de Casas Reais, casi enfrente de la Iglesia de Ánimas, encontramos el gran arco gótico del siglo XV que hace de portalón de una vivienda situada en uno de los rincones mágicos de Compostela: enfrente, la Iglesia de Ánimas y la plaza de Salvador Parga o del Conservatorio; al lado, el Palacio de Fondevila, del siglo XVIII.

Sobre la fachada, cuatro escudos recuerdan el origen de esta casa noble, edifi­cada por los Luaces, en cuyo emblema se dibujan una media luna menguante y cinco estrellas."

El escudo de los Luaces sobre la puerta, "En campo de azur, una estrella de oro, surmontada de un creciente ranversado, de plata, y acompañada de otras cuatro estrellas de oro, una en cada ángulo del escudo."


Y este está en el tímpano de la ventana de la planta baja; tiene uno más pequeño encima, rematado en una cruz


Los otros dos están a los lados de la segunda ventana por la derecha del primer piso


En Xenealoxía. org dicen así de este apellido:
El solar primitivo debió estar en el lugar de Luaces (a.° de Pol y p.° de Lugo). Casa muy importante de los Luaces fué de la ciudad de Mondoñedo, donde campean muy repetidos los emblemas heráldicos de esta familia señorial gallega en diferentes labras heráldicas de sus distintos moradores, particularmente de D. Luis de Luaces, de 1554. Otras casas levantaron los Luaces: 
En Labrada (a.° de Abadin, en el p.° de Mondoñedo). 
La de la ciudad de Santiago, hoy de la propiedad del Marqués de Aranda y Señor de Rubianes, de principios de XV, situada en la calle de Casa Reales, frente a la capilla de las Animas, cerca del palacio de los Condes de Amarante, edificado en la rúa de la Algalia de Abajo, en terrenos que pertenecieron a los Luaces santiagueses

Cuando se trasladó la Real Audiencia de Galicia, los Luaces, con su pazo enfrente, adquirirán terrenos en ese lugar de la ciudad, sigue explicando Rosario Valdés Blanco-Rajoy:
"Al otro lado de la “rúa do Camiño”, enfrente del lugar donde estuvo la Real Audiencia, se conserva -todavía hoy- otra casa-palacio en la que destaca la portada principal con un arco conopial de amplio dovelaje. En su fachada se colocaron varios escudos que ostentan -entre otras- las armas de los Luaces; esta casa la tuvo Bernardo de Luaces, que a mediados del siglo XVI había creado uno de los mayorazgos más importantes de Santiago con “[…] las casas de este Mayorazgo frontero de las casas reales de dicha ciudad..."

El lugar no podía ser más estratégico, la vía principal de acceso a Santiago, donde habría además mucho espacio para construir, tanto casas nuevas como sustituyendo a otras más antiguas


Las Casas Reais siguieron en pie durante bastante tiempo más, pues pasaron a una obra de beneficencia, siendo varias de ellas compradas después por los Luaces:
"En 1545 la Real Audiencia se traslada a la ciudad de A Coruña y casi un siglo después, concretamente en 1641, las casas de su antigua sede son cedidas a María Cores para que estableciese el “Hospital y Seminario de Pobres Impedidos y Niñas Desamparadas”; la intención primera de esta última institución fue la de se recluyesen en ella a las mujeres de “mal vivir”. En 1730 se le incorporó la acogida de los tullidos hasta el punto de que en 1771, sus bienes y la propia fundación pasaron a engrosar los fondos de la “Casa de Pobres Tullidos Recogidos y Niñas Desamparadas” establecida en el nuevo asilo del barrio de Tarás, conocido como Asilo de Carretas, que fue fundado por el arzobispo Rajoy. La anexión significó el abandono de su antiguo emplazamiento. En el tiempo en que funcionó el hospital, se fueron vendiendo varios de los inmuebles de la plazuela y del callejón de las “Casas Reais”. Precisamente fueron los descendientes de una rama familiar de los Luaces (que por entonces ostentaban los títulos de señores de Oca y condes de Amarante), los que compraron al menos tres de estas casas, cuyo dominio era de “las Niñas Desamparadas”, a las que pagaban por ello rentas y pensiones." 

Y sería con el traslado del Hospital de las Desamparadas cuando la Cofradía General de Ánimas compró el solar  para construir su propia capilla, cuyas obras comenzaron el 8 de abril de 1784, con planos del arquitecto Miguel Ferro Caaveiro y dirección del maestro de obras Juan López Freire


Y así, este nuevo templo fue consagrado el 31 de agosto de 1788 con la advocación del Santísimo Cristo de la Misericordia


Esta monumental fachada se construyó "en el cambio de siglo, cuando la cofradía pudo comprar y demoler una manzana de casas que impedía el desarrollo y visión del frontis. Para la construcción del edificio, la Cofradía de Ánimas envió varios proyectos a la Academia de Bellas Artes de San Fernando, para ser sometidos a la censura del arquitecto Ventura RodríguezEl plano elegido fue el de Ferro Caaveiro, explican en Wikipedia


Las casas pues, fueron demolidas con el objetivo de construir la nueva fachada para este nuevo templo, el cual fue pagado por la cofradía con las limosnas y donaciones de los fieles:
"La COFRADÍA DE LAS ÁNIMAS, formada por todo tipo de profesionales ilustrados, cubría los gastos de enterramiento de todos aquellos indigentes que morían a pie de calle. Los Cofrades decidieron levantar su nueva Capilla (la anterior estaba junto al Convento de SAN FRANCISCO) en la Plazuela de CASAS REAIS, sobre el solar que ocupaba uno de aquellos viejos Hospitales medievales abandonados. El Arquitecto MIGUEL FERRO CAAVEIRO, que era miembro de la Cofradía, se hizo con el proyecto cuando presentó los planos en 1783. Para su construcción, se compraron los inmuebles que pululaban junto al viejo Hospital y se urbanizó la zona al demolerse las casas que había. Sin embargo, en 1798, todavía era una Iglesia sin fachada, de ella se encargaría el académico MELCHOR DE PRADO. Para su construcción, fue necesario el derrumbe de otras casas que estaban frente al Templo. Es una de las Iglesias más singulares de COMPOSTELA, y un fiel reflejo del carácter gallego, tan vinculado al culto a la muerte, porque esta Iglesia se erigió gracias a las limosnas de los devotos de las ánimas del Purgatorio."

Efectivamente, de la monumental fachada se hizo cargo, posteriormente, el escultor Melchor de Prado Mariño, arquitecto académico, maestro de obras de la catedral de Santiago y arquitecto municipal coruñés, quien realizó este proyecto hacia 1812, tal vez inspirándose en el álbum de dibujos que el citado Ventura Rodríguez tenía para el Sagrario de la Catedral de Jaén. Leemos en la biografía de Melchor de la Real Academia de la Historia:
"El alzado presenta dos pares de columnas de orden gigante sobre podio flanqueando la entrada y sosteniendo la reciedumbre de un entablamento liso y su correspondiente frontón triangular. En 1813 la cofradía de las Ánimas propuso la realización de un atrio ante la fachada de la capilla, también proyectado por Prado, pero que no pudo realizarse por prohibición municipal."

Impresiona verdaderamente esta magnífica fachada neoclásica de cuatro gigantescas columnas jónicas, que sostienen un "vertiginoso fróntón" y, sobre él, dos ángeles arrodillados en el tejado triangular adora a la Santa Cruz. Más abajo un gran óculo aporta la luz natural al interior y, debajo de él y sobre la puerta, un bajorrelieve también policromado de las Ánimas del Purgatorio


Esta escena de las almas, las ánimas, padeciendo los rigores del Purgatorio, llama poderosamente la atención. Está hecha en terracota, piedra poco utilizada en Galicia pues suele ser muy afectada por la humedad. Sin embargo este elementos se conserva notablemente bien y se ha mantenido su característica policromía. En Santiago Turismo se nos transmite una leyenda, posiblemente no real pero muy curiosa:
"En relación con esta obra, se cuenta una vieja historia de venganza artística. Una vez terminada la iglesia, cuando el arquitecto quiso cobrar el encargo, no quisieron pagarle su trabajo. Por ello esculpió el rostro de cada uno de los que le encargaron la obra y los dejó allí para la posteridad, quemándose en las llamas de este purgatorio, ante los ojos de toda la ciudad."

Según antigua costumbre, al pie de este bajorrelieve los peregrinos de antaño se paraban a rezar seis padrenuestros por las ánimas que padecían los rigores del Purgatorio antes de continuar camino hacia la cada vez más cercana catedral, llamándose este lugar la Praza das Ánimas. Como curiosidad a tener en cuenta, decir que la escritora Emilia Pardo Bazán pone aquí uno de los escenarios de su novela Un destripador de antaño:
"Cotorreando así, se les hizo llevadero el camino a las dos comadres. Llegaron a Compostela a tiempo que las campanas de la catedral y de numerosas iglesias tocaban a misa, y entraron a oírla en las Ánimas, templo muy favorito de los aldeanos, y por tanto, muy gargajoso, sucio y maloliente. De allí, atravesando la plaza llamada del Pan, inundada de vendedoras de molletes y cacharros, atestada de labriegos y de caballerías, se metieron bajo los soportales, sustentados por columnas de bizantinos capiteles, y llegaron a la temerosa madriguera de don Custodio."

Detalle de los ángeles orante sobre el frontón, rematado en cruz

Visto el exterior, nos disponemos ya ahora a conocer por dentro esta joya del Camino. En La Capilla General de las Ánimas y el culto franciscano, artículo del 19-7-2014 de José Manuel García Iglesias para El Correo Gallego, este da su versión de todas las fases de construcción del santuario y posterior añadido de elementos, en los que la participación de tantas genialidades parece haber hecho albergar dudas entre unas autorías y otras:

"Nos dicen Fernández Sánchez y Freire Barreiro, por 1885, refiriéndose a esta capilla, que, fuera de la catedral, en ningún templo de Santiago se celebran diariamente tantas misas. Dicense sin falta en el altar mayor desde las cinco de la mañana en invierno y desde las cuatro en el verano hasta las doce y media. Esto sin contar las que á la vez se celebran en los otros altares, sobre todo hasta la hora de nueve .

Quien asciende en Compostela, tras pasar por el sitio en donde estuvo la antigua Puerta del Camino, se encuentra, de frente, con un lateral de la Capilla General de Ánimas, que mira, por uno de sus lados, a una plaza, hoy denominada de Salvador Parga pero que, con anterioridad, se llamaba, también, de Ánimas y, antes, de Casas Reales. Es ésta una obra levantada, en su origen, por la Cofradía General de Ánimas y de la Veracruz que se había fundado en Santiago en 1655.

El hecho de que en 1776 tuviese, nada menos, que cuatrocientos cofrades da cuenta de su importancia. Antes de disponerse en donde hoy la encontramos tuvo un espacio propio en el pórtico de la primitiva iglesia del convento de San Francisco; todavía en ese lugar, que se corresponde, aproximadamente, con la portería conventual, puede verse, a un lado de la puerta de ingreso, una pequeña escultura alusiva a las Ánimas del Purgatorio que bien puede proceder del espacio propio de esta cofradía en ese primer momento.

Serán cuestiones paralelas en el tiempo la concreción de un nuevo templo para los franciscanos compostelanos y la decisión tomada por esta cofradía de contar con un espacio propio. Eran muchas las misas y novenas, en sufragio de las Benditas Ánimas de la Cárcel del Purgatorio , a realizar cada día, las que les llevaron, en 1782, a comprar o permutar un terreno que les valiese para hacer su capilla y, para ello, iban a contar con el espacio del abandonado Hospital de Impedidos y niñas Desamparadas de la Plazuela de Casas Reales que se había integrado en el asilo de Carretas en el año 1771.

Ya en 1783 el Consistorio ha dado permiso para construir la nueva capilla y será un miembro de la propia cofradía, Miguel Ferro Caaveiro, quien, con la censura de Ventura Rodríguez, inicie la obra. Una manzana de casas impedía, sin embargo, en ese momento, construir su fachada centrada con respecto a la nave y se planteó, inicialmente, la idea de hacerla en un lateral, también en esta parte de los pies del templo; tal previsión quedó patente en la obra y su forma, un tanto abocetada, puede verse, enfrentada a la calle, al ascender por Casas Reales. (...)
Ya en 1788 lo fundamental del templo se ha levantado y se consagra, entonces, fijándose como advocación suya la del Santísimo Cristo de la Misericordia. Será Melchor de Prado quien concluya por 1813 esta capilla haciéndose, por entonces, su fachada principal, presidida por un relieve con la representación de las Ánimas. En altura puede verse la cruz entre ángeles orantes, al igual que sucede en la iglesia franciscana. De este modo la fachada en cuestión da testimonio plástico de la propia advocación de la cofradía que la levanta, la de Ánimas y la Vera Cruz."

Primeramente hay un nártex que da acceso a la nave a través de una puerta de arco de medio punto. A los lados sendas hornacinas habrían albergado sus correspondientes imágenes o tallas, o para eso se habrían proyectado. Lo que vemos son dos medallones en el marco de dicha puerta y un tercero encima, en un tímpano de madera que cubre el espacio del arco; los tres representan a las ánimas del purgatorio, en el de arriba recibiendo la gracia...

"A los pies del templo se encuentra un amplio nártex, a modo de pórtico, que deja, a los lados, espacio para la confesión; sobre esta parte, inicial, se monta el coro, en dos alturas diferentes."

A la derecha una mujer en el fuego, mirando a lo alto e implorando redención

A la izquierda un hombre en la misma o parecida actitud, en posición orante

Y admiramos así el interior de este templo de nave única y de planta de salón, con tres capillas laterales a cada lado, sacristía y bóvedas de cañón. Hay un gran arco triunfal dentro del estilo del clasicismo barroco español de los tiempos de Carlos III similar al de la capilla del Palacio Real de Madrid. El altar y la iconografía se basan en la veneración del Santo Cristo de la Misericordia, la religiosidad de la cofradía y al Vía Crucis que aquí se celebra todos los domingos por la tarde. Un programa ideado por el mismo Melchor de Prado, autor de la fachada, junto con algunos de los más doctos cofrades y realizado ente 1803 y 1814. En catedraldesantiago.online se nos dice así:

"Al cruzar el umbral de la Capilla de las Ánimas, el visitante se encuentra con un espacio que reafirma la sobriedad neoclásica prometida por la fachada. El interior presenta una planta de salón de diseño sencillo, con capillas laterales distribuidas a lo largo de la nave. Esta disposición favorece la contemplación y dirige la mirada del fiel inmediatamente hacia el elemento central y más importante: los magníficos retablos del presbiterio. A pesar de su sencillez estructural, el interior se beneficia de una luz bien distribuida que realza los detalles escultóricos."


Sobre el altar una pintura representa a la Gloria, con Jesús en Majestad, el Cristo de la Misericordia, advocación del santuario, con la Virgen María a su derecha y Dios Pater a su izquierda, a continuación San Juan y otros santos y evangelistas, surgiendo de las nubes y rodeados de querubines. Leemos en la entrada de Wikipedia dedicada a esta capilla lo siguiente:

"En cuanto al concepto de altar y al planteamiento del programa iconográfico desarrollado en su conjunto, hay que decir, que responde a la advocación del Santo Cristo de la Misericordia, a la religiosidad de la cofradía y al ceremonial específico del Vía Crucis, celebrado cada domingo por la tarde en la Capilla General de Ánimas. Ideó este programa el arquitecto académico Melchor de Prado Mariño, con el apoyo de los cofrades más formados. Su realización, entre 1803-1814, se materializó en una serie de emotivos y catequizadores relieves en estuco veneciano policromado, modelados por su hermano Manuel de Prado Mariño, escultor de formación académica, también compostelano, que demostró en esta empresa grandes cualidades de escenógrafo."

Jesús a la diestra del Padre, con el Espíritu Santo en lo alto. A la derecha de Jesús la Virgen María y a la izquierda del Padre Apóstoles y Querubines. Estas pinturas fueron hechas entre 1810 y 1815 por Plácido Fernández Erosa, del elenco de artistas compostelanos que se formaron en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando


Estamos en uno de los últimos templos del Camino antes de la catedral, como bien nos recuerda también catedraldesantiago.online:
"Para el caminante que ha pasado semanas o incluso meses en la ruta, esta iglesia representa uno de los últimos hitos religiosos antes de llegar a la Catedral. Su sobria presencia ofrece un contraste inmediato con el bullicio de la cercana Praza de Cervantes, invitando al peregrino a hacer una breve parada de recogimiento. Históricamente, también era un lugar donde se ofrecían oraciones por las almas de los peregrinos fallecidos en la ruta o por aquellos que habían partido. (...)"

El bajorrelieve de la Crucifixión preside el altar mayor y, por lo tanto, el santuario. Manuel de Prado y Mariño, hermano de Melchor, dicen diversas fuentes que fue quien realizó los relieves de la Pasión para el Viacrucis que jalonan casi todo el interior del templo, incluyendo altar mayor y la mayor parte de las capillas laterales, hechos en estuco veneciano en lo que constituyó una ruptura con los tradicionales altares barrocos gallegos de madera policromada. En catedraldesantiago.online atribuyen sin embargo estas esculturas a otro maestro: José Ferreiro:
"El verdadero tesoro artístico de la Capilla reside en sus impresionantes retablos, obra cumbre del escultor gallego José Ferreiro (aunque a menudo se atribuyen, erróneamente, a Prado Mariño). Ferreiro, una figura fundamental del arte barroco-neoclásico en Galicia, volcó en estos conjuntos escultóricos todo el drama y la intensidad de la fe. 
Los retablos principales se centran en la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, sirviendo como una poderosa catequesis visual. Destaca especialmente el grupo escultórico en el altar mayor, que culmina el tema central del templo con una representación impactante de las almas que claman por la misericordia. El arte, en este templo, no es solo decoración, sino una herramienta para la reflexión espiritual y la súplica."

No todos los peregrinos que entran en Santiago se detienen aquí y entran a visitar la capilla, pues las ganas de llegar a la catedral son inmensas, pero puede ser uno de los lugares a conocer posteriormente una vez cumplidos los rituales de llegada a la Ciudad del Apóstol. También entonces se percibirá un gran contraste entre unos lugares y otros:
"Después de la algarabía de la Plaza del Obradoiro y la imponente grandeza de la Catedral, la Capilla de las Ánimas ofrece un necesario respiro. Su atmósfera es de serena introspección.

El visitante encuentra aquí un espacio para reflexionar sobre la devoción y la memoria, temas centrales de la peregrinación. La intensa iconografía de su fachada y sus retablos, centrada en la vida después de la muerte y la redención, sirve como un recordatorio profundo de los valores espirituales que impulsaron la construcción del propio Camino, ofreciendo una perspectiva más íntima y personal de la fe en la capital gallega."

Arriba, la gran bóveda de medio cañón con sus arcos fajones de refuerzo

Fijémonos asimismo en la gran galería o balcón corrido de hierro forjado y en las grandes ventanas que, desde arriba, proporcionan abundante luz natural al interior

Vamos pues a pasar ahora a recorrer todo el templo admirando uno a uno sus famosos bajorrelieves que unos atribuyen a Manuel de Prado y Mariño y otros a José Ferreiro. Leemos nuevamente a José Manuel García Iglesias:

"El resultado final de esta construcción presenta una amplia y luminosa nave única que deja a cada lado una sucesión de cuatro espacios comunicados entre sí que albergan, en los tres más próximos al altar mayor, otros tantos altares. La última del lado del evangelio tiene la condición de ser lugar de paso para acceder al coro. El presbiterio, amparado por una grandiosa arcada triunfal, se articula con las capillas laterales, mediante formas cóncavas a cada lado, a reconocer como el lugar propio de un colateral, en ambas partes, con respecto al altar mayor."

Hay un total de nueve, pero parece que el proyecto era completar las 14 o 15 contempladas en un Via Crucis entero. Sin duda al menos dos serían colocados en las capillas situadas a la izquierda y a la derecha de la entrada. Esta primera de la izquierda, por ejemplo, lado del evangelio, está presidida por un gran cuadro del Sagrado Corazón, la Misericordia Divina o Misericordia de Cristo, patronazgo de esta capilla

Estas capillas son también de arco de medio punto. Debajo del cuadro hay una gran talla de Santa Teresa de Jesús en un altar de madera que nos recuerda a un confesionario. Hay también una imagen más pequeña de San Antonio de Padua en una especie de urna y otro cuadro, también más pequeño, de San Lázaro, patrón de los leprosos, cuya leprosería o malatería dio nombre al barrio de San Lázaro, por el que hemos entrado en la ciudad

Cierra esta capilla una verja-barandilla de hierro forjado en la que se han colocado varios cepillos de limosnas

Un pasadizo de arco de medio punto comunica una capilla con otra, si bien es un espacio cerrado por estas artísticas barandillas

Esta capilla presenta el bajorrelieve que representa la Flagelación de Jesús. De las historia y escenas representadas nos explican de esta manera en la biografía de Manuel de Prado Mariño de la Real Academia de la Historia:

"Recién estrenado el nuevo siglo, en 1803 contrató la que sería su obra más importante tanto en dimensiones como en importancia, y no la concluyó hasta 1814. Se trata de los relieves sobre el ciclo de la Pasión de Cristo para la capilla de Ánimas de Santiago. De gran formato, rodean la iglesia, alojándose bajo arcos de medio punto. Los realizó en estuco veneciano, con gran detenimiento en describir pormenorizadamente cada uno de los pasajes que representan, sin escatimar en multiplicación de figuras de gran expresividad, ni en una minuciosa localización tanto en las escenas en la naturaleza como en los interiores, aunque no siempre logra una eficaz representación de la perspectiva. Los pasajes son los siguientes: el huerto; el prendimiento, la presentación ante Anás y la “Noche Terrible”; Ecce Homo; camino del Calvario; erección de la cruz; Cristo crucificado (éste ocupa todo el fondo de la capilla mayor, por lo que es de mayor tamaño que los otros); en él, el Crucificado, la Virgen y san Juan son obra anterior, en madera, de Juan Pernas. Parece que, en la solución de algunos problemas arquitectónicos de este relieve mayor, colaboró con él su hermano Melchor."

Ambos hermanos, Manuel y Melchor, aprendieron su oficio de su padre Andrés de Prado, maestro de escultura y arquitectura, si bien después realizaron estudios en la Escuela Patriótica de Dibujo, dependiente de la citada Sociedad Económica de Amigos del País, que velaba por todas las artes, donde conocerían, como profesor, a Miguel Ferro Caaveiro

Pequeñas imágenes de santos se colocan sobre pedestales: pasamos a la siguiente capilla

Representación del Ecce Homo. Ciertos autores hacen nietos a Manuel y a Melchor del genial escultor Andrés Ignacio Mariño, mientras otros se decantan por el no menos importante tallista Mateo de Prado. Parece que en principio Manuel aprendía las artes de la escultura también de su hermano Melchor, quien, tras ganar varios premios académicos, fue enviado por el arzobispo Malvar a Madrid para que se formase académicamente como arquitecto, siendo prontamente contratado por el cabildo catedralicio, incluso ganando el concurso de un proyecto a su mismo maestro Caaveiro

El óculo que vemos arriba nos recuerda mucho al de Santa María do Camiño. Como era habitual, y dentro de los conocimientos de la época, los soldados romanos llevan mayoritariamente un atuendo no de su época sino de la que imaginaba el autor, basándose sobre todo en la moda contemporánea al mismo

Son escenas de muy impactante y dramático realismo... ¿pero quién fue su autor realmente?. La Real Academia de la Historia y Wikipedia, por ejemplo, no la incluyen en las de José Ferreiro, aunque sí otras muchas en la misma ciudad de Santiago y otros lugares. Así parece concebirlo José Manuel Iglesias:

"Por lo que se refiere a toda la escultura desde las que se conciben las diferentes escenas, realizada básicamente en estucos policromados, son de la autoría de Manuel de Prado Mariño y llevadas a cabo entre 1803 y 1814. Se completa el programa pictórico, realizado por Plácido Fernández Erosa entre 1810 y 1815, con la representación de la Gloria que puede verse en el arco triunfal."

Al pasar a la siguiente capilla hay un púlpito, desde el que se predicaba a los fieles

Nos acercamos pues a ver esta escena vinculada al Viacrucis de esta capilla

Es el camino al monte Calvario, que vemos detrás y, al fondo, las murallas de Jerusalén. Seguimos leyendo en Wikipedia:

"Los relieves de las Ánimas desarrollan el relato evangélico de la Pasión del Señor, concentrando en un espacio único el itinerario devocional, místico y catequizante del Vía Crucis de un Sacromonte. En las capillas laterales y altar mayor del templo se despliegan las escenas de la Flagelación, el Ecce Homo, el Camino al Calvario, el Alzamiento en la Cruz, la Crucifixión (altar mayor), el Descendimiento de la Cruz, la Lamentación sobre Cristo muerto, el santo Entierro y la Resurrección del Señor."

El hiperrealismo de casa escena es verdaderamente impresionante y sobrecogedor, consiguiendo impactar realmente al espectador, pues expresan movimiento cual si hubiesen sido captados por una fotografía en tres dimensiones

El siguiente bajorrelieve ya no está en una capilla propiamente dicha sino ya dentro del espacio, también delimitado por barandilla, del altar mayor

La Elevación de la Cruz. Manuel de Prado Mariño afirmaba en su currículum que estudió con su hermano los rudimentos de la Arquitectura, lo que le hacía capaz de, además de tallar esculturas, diseñar los retablos, recurriendo a su hermano para las obras de cierta envergadura. Precisamente fue su hermano Melchor quien le proporcionó su primera escultura, en 1791, cuando le encargó las imágenes para los retablos de la Dolorosa y las Ánimas de San Mamede (A Coruña) y, con apenas veinte años, hizo una Dolorosa, un Ecce Homo, cuatro adoradores y un Calvario

Cada escena puede representar varios sucesos a un tiempo: aquí por ejemplo además del levantamiento de la Cruz se ve a los soldados jugándose a los dados la capa de Cristo. Cada detalle había de estar supervisado por la autoridad religiosa competente y erudita para que nada contrastase con el relato bíblico aceptado por la Iglesia

Y ahora nos detenemos ante el altar mayor, que muestra un gran bajorrelieve de la Crucifixión. Continuamos la amena lectura de cantedraldesantiago.online:

"Los retablos principales se centran en la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, sirviendo como una poderosa catequesis visual. Destaca especialmente el grupo escultórico en el altar mayor, que culmina el tema central del templo con una representación impactante de las almas que claman por la misericordia. El arte, en este templo, no es solo decoración, sino una herramienta para la reflexión espiritual y la súplica."

En él, las imágenes de la Virgen María, San Juan y el mismo Cristo Crucificado son tallas de otro artista,  Juan Pernas, cuyo primer maestro fue asimismo su padre, el también escultor Antonio Pernas, tanto es así que algunas obras suyas se atribuyen a su antecesor. José Manuel García Iglesias explica que era seguidor de José Ferreiro:

"El Cristo crucificado, la Virgen y el San Juan de la capilla mayor se han de poner en relación con el escultor Juan Pernas, seguidor de fórmulas propias de José Ferreiro."

Alzando la vista, comprobamos que la bóveda de cañón de esta capilla mayor presenta pinturas de motivos geométricos y florales

Y más arriba, otra completa vista de Dios Padre, Cristo, María, apóstoles y santos, ángeles y querubines

Vendría a ser la culminación de la Vida, Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Seguimos leyendo a José Manuel García Iglesias:

"El espíritu franciscano del conjunto es evidente. Ha sido puesto en relación, oportunamente, este modo de hacer con el propio de las capillas de los Sacromontes europeos. Es especialmente destacable el efecto que produce la contemplación conjunta de los tres retablos centrales y de la Gloria que está encima. El Crucificado se está alzando en un lado, se mantiene erguido, en el centro; y en descendimiento a la otra parte. Todo ello, como antesala de la Gloria misma Las estaciones de un Via Crucis y una amplia serie de devociones, con sus limosneros correspondientes, completan lo que aporta este espacio eclesiástico."

El bajorrelieve de la Crucifixión descansa sobre un retablo bajo de madera en el que hay varias imágenes religiosas

Formando parte de la talla del propio retablo hay otra representación de las almas o ánimas padeciendo los rigores del purgatorio en es artículo para Pontevedra Viva titulado Historia de la Capilla de las Ánimas y su culto del 8-4-2023:

"Su origen tiente un fundamento bíblico, en el Antiguo Testamento; es un relato sobre la muerte de soldados del ejército de los Macabeos (Mac. 12 38-46). En el 998 San Odión la instituye, siendo abad de Cluny.

El Purgatorio fue una doctrina formulada por los Concilios de Florencia y Trento, y lo podemos definir como el estado transitorio de purificación, necesario para aquellos que habiendo muerto en gracia de Dios y teniendo segura su salvación, necesitan mayor purificación para llegar a la santidad para poder ganar el Cielo.

Hemos de tener en cuenta que el Pueblo Judío estuvo en Egipto, como constructores de las Pirámides y otros Menesteres. El Pueblo Egipcio creía que había vida después de la muerte. Su paraíso se denominaba Aaru, pero para alcanzarlo tenía que viajar por el Duat.

El Duat lo consideraban un mundo místico que era la pasarela para alcanzar El Paraiso. Lo plasman como un lugar lleno de bosques, lagos, zonas en llamas. Los egipcios tenían mapas de este mundo invisible. Tenían que evitar las zonas peligrosas con fuego. Si se equivocaban eran atrapados por demonios y su alma era consumida.

Es posible que estas influencias llegasen a Europa. Se detalló que en 998 el abad de Cluny, San Odión, la instituye. Pudo extenderse por varios ámbitos, lo que motivó que la advocación a las Ánimas (Purgatorio) en los Concilios de Trento y de Florencia la ratificaron como doctrina."

A sus pies, en el sagrario, dos ángeles orantes nos recuerdan a los que vimos sobre el frontón, al exterior. A la derecha hay una imagen de San Roque, en la que, además de enseñando las llagas de su pierna, aparece tanto con el perro como con el ángel de su característica iconografía. A la izquierda vemos a San Antonio de Padua y, más pequeña y a su izquierda, a San José, así como a la derecha, a San Ramón Nonato. Nos lo dice José Manuel García Iglesias:

"Sobre el espacio del altar, como es habitual, está el sagrario y el lugar para la exposición eucarística, en un tabernáculo ante el que se presentan ángeles orantes. A los lados, como santos intercesores, se muestran, hacia el lado del Evangelio a San Antonio de Padua y a San José; y a la otra parte, a San Roque y a San Ramón Nonato. Encima del citado tabernáculo hay una representación de las Ánimas; son siete, como el número de pecados capitales y están dispuestas al pie de la Cruz, símbolo por excelencia de la Redención."

A la izquierda y a la derecha del altar hay pinturas al fresco obra del pintor compostelano Plácido Fernández Arosa, que se formó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando 

Este es el cuadro de la Última Cena, otra de las escenas de la Pasión. Observemos que en la parte inferior aparece un retrato del papa Pío VII en marco ovalado

Mirando a la derecha, veremos el otro cuadro

Es en Lavatorio, cuando Jesús lava los pies a sus discípulos. También presenta abajo un retrato, este del rey Fernando VII

Vamos al siguiente bajorrelieve de los atribuidos a Manuel de Prado Mariño... o a José Ferreiro

El Descendimiento de la Cruz; como todas, escena de gran veracidad y dramatismo, en la que se ve el Desenclavo, "escena que forma parte del ciclo de la Pasión y que se sitúa entre la Crucifixión y el Llanto sobre Cristo muerto. Narra el episodio en que el cuerpo de Cristo es desclavado y bajado de la cruz por José de Arimatea y Nicodemo, que se ayudan, en ocasiones, de escaleras para llevar a cabo esta acción",  explica la profesora de Historia del Arte Laura Rodríguez Peinado en Revista digital de iconografía medieval

Y ya pasamos a la primera capilla del lado de la epístola, con la subsiguiente representación de la Lamentación o Llanto sobre Cristo muerto...

"Esta escena, que forma parte del ciclo de la Pasión, se intercala entre el Descendimiento de la Cruz y el Santo Entierro y narra el momento en que el cuerpo de Cristo se deposita sobre un sudario o sobre la piedra de la unción  y se disponen en torno suyo, prorrumpiendo en lamentos y sollozos, su Madre, San Juan, las santas mujeres, José de Arimatea y Nicodemo. Es un tema muy emotivo, fruto de la piedad popular, que concentra la atención en el drama de la pasión y la contemplación amorosa y doliente con sentido realista y conmovedor, sigue explicando Rodríguez Peinado

Nos fijamos especialmente en esta capilla en la imagen de la Virgen de Fátima con los pastorcillos Lucía, Jacinta y Francisco Marto

A continuación, el Santo Entierro...

Cristo yacente y la Sábana Santa, al fondo el sepulcro

Las tres cruces del monte Gólgota o Calvario y Jerusalén al fondo

A la derecha, la Resurrección del Señor completa esta serie de bajorrelieves de la Pasión

"Para la tradición cristiana, la resurrección corporal fue la restauración de la vida de un cuerpo transformado, inmortal o incorruptible, impulsado por el espíritu,según lo descrito por Pablo y los Evangelios, que condujo al establecimiento del cristianismo.", leemos en Wikipedia

Cristo resucitado en los cielos y el sepulcro vacío, que abre un ángel. Los soldados guardianes sorprendidos y las mujeres, que fueron las primeras que lo vieron, aparecen a la izquierda. Al fondo Jerusalén


Y a la derecha, otra capilla sin bajorrelieve pero con imágenes, la de Nuestra Señora de los Remedios


A la derecha, sobre pedestal, la Inmaculada y a la derecha un confesionario




Antes de salir veremos arriba el coro, sede de la Cofradía de la Esperanza y donde existe una interesante muestra visitable que nos comente José Manuel García Iglesias:

"En la parte correspondiente al coro se guarda una colección en que se encuentran diferentes testimonios artísticos que completan el conocimiento de este espacio. Hay, de este modo, un lugar para planimetría del edificio. También tienen su espacio pinturas, orfebrería, limosneros... en un repertorio que se complementa con otros bienes que proceden de la inmediata iglesia de San Benito y que se nos muestran debidamente identificados.

Dos representaciones del Santísimo Cristo de la Misericordia, que tiene a sus pies a las las Ánimas del Purgatorio, pueden verse en una pintura y en la placa de un antiguo pendón. Llaman especialmente la atención los limosneros, o petos, que aquí se conservan; bastantes de ellos muestran, también, la representación de las Ánimas, como sucede, en otros, que hay en el pórtico de esta capilla-, aún cuando se encuentran aquí, igualmente, otras devociones; es el caso de las de San José, San Roque y San Ramón Nonato, incidiéndose así en el culto a quienes ocupan un lugar, también, en el presbiterio.

Esta colección se ha abierto al público, dentro del programa Compostela Aberta, en el año 2000, siendo promovido por la S.A. de Xestión del Plan Xacobeo. También merecen una mención especial las obras de restauración, en lo escultórico y pictórico, promovidas por el Consorcio de Santiago entre los años 2006 y 2011"


Volviendo al exterior nos damos cuenta que también hay dos hornacinas, una a cada lado de la puerta, vacías pero que estuvieron destinadas a albergar imágenes piadosas


Saliendo al exterior tenemos otro importante edificio en la Praza das Ánimas, el Arquivo Histórico Universitario, que alberga la documentación administrativa y académica generada por la Universidade de Santiago de Compostela (USC) a lo largo de su historia, así como los fondos documentales no universitarios adquiridos, donados o confiados en depósito a la Universidad. Su función consiste en conservarla, ordenarla, clasificarla y facilitar su consulta y uso


Con diferentes ubicaciones, su origen se encuentra en los mismos que los de  la universidad y en la actualidad tiene una vertiente administrativa e histórica, que trasciende más allá de la propia USC, pues con las diferentes transferencias de fondos, por compra, donación o deposición, a lo largo del siglo XX, se ha convertido en un archivo fundamental con fondos documentales indispensables para conocer la historia de Santiago y de toda Galicia pues, por ejemplo, dispone también del archivo municipal de la ciudad, de archivo del Hostal dos Reis Católicos y del de la Capitanía General de Galicia, entre otros muchos, incluyendo notariales, personales y familiares, entre otros. En cuanto a la descripción arquitectónica del edificio echamos mano de Asar Fernan Rodri en Pichelerios:
"Una vez demolidas las viejas casas de planta baja y piso existentes en los números 3 y 5 y la nueva alineación de fachada, consiguiendo con ello el ensanchamiento de la calle, se levanta este edificio comercial, que hoy alberga el ARCHIVO HISTÓRICO UNIVERSITARIO. Magnífico edificio-fachada que dispone de un ancho de 11,75 metros con 82,50 de fachada y frente a tres calles. El proyecto se concibe en función de la amplitud de los espacios a los que da frente, dentro de su propio eclecticismo con tratamiento común a todas las fachadas en dos cuerpos, el de la planta baja ---con su potente IMPOSTA delimitadora--- y el de las dos plantas altas, rematadas por la fuerte CORNISA coronada de PINÁCULOS sobre fajas de PILASTRAS. Destaca sobre las demás la armónica composición simétrica de la amplia fachada a PRAZA DAS ÁNIMAS, con predominio del "hueco" sobre el "macizo" y de ARCO de medio punto TRIPARTITO en la parte central, contrastado con los sencillos ARCOS laterales de menor dimensión separados por PILASTRAS en toda la altura. Hay que destacar la acertada solución circular de la esquina entre las calles ALGALIA DE ABAIXO y CASAS REAIS, que modificó la original en estrecho CHAFLÁN, evitando la discontinuidad geométrica de su volúmen. Esta esquina en CHAFLÁN circular es, sin lugar a dudas, una de las más hermosas de toda la ciudad. Cabe citar también el armónico trabajo de la carpintería de las puertas, integrado en su versión ecléctica con el conjunto de las fachadas. Esta intervención arquitectónica dentro del casco histórico, se estima como otro de los ejemplos en que, con una arquitectura no tradicional sino de su propio tiempo, se contribuye a una mejora cualitativa del entorno. Edificio ejecutado con estructura metálica remachada en su interior; viguetas metálicas de "tablero de ladrillo fino" abovedado en el techo de planta soto y entramado de madera en las plantas superiores. El edificio ha sido rehabilitado interiormente para poder adaptarlo a sus funciones actuales, por el Arquitecto JULIÁN MORENAS, y apenas se conserva la distribución original. "

Enfrente, a nuestra izquierda, la rúa das Ánimas es comunicación directa con el mercado de abastos, del que se dice es el lugar más visitado de Compostela tras la catedral, dato muy a tener en cuenta y especialmente por aquellos peregrinos que gusten de los productos autóctonos al preparar sus cenas comunitarias


En la esquina estuvo la sede del Banco Simeón, fundado por Simeón García de Olalla, que tenía aquí casa y despacho. Tuvo patio interior pero las reformas ocultaron la antigua edificación. El origen de esta banca está vinculado a la industria textil, leemos en La Voz de Galicia del 1-11-2009:
"El fundador de la saga Simeón fue García de Olalla y de la Riva, que emigró desde La Rioja a Santiago en 1845, donde asumió desde 1854 los negocios de su fallecido hermano Timoteo García. Los primeros años fueron decisivos para desarrollar su red de distribución de tejidos en Galicia y su incipiente entidad bancaria. Los primeros pasos de Simeón García estuvieron muy relacionados con su amigo Jorge de la Riva, que estuvieron asociados varios años hacia el 1875. El crecimiento del negocio textil hizo crecer a la Casa Simeón y, con ello, a su banco, con sede en Casas Reais. Al fallecer el promotor, su viuda e hijos formaron en 1889 una sociedad. Entre 1894 y 1969 su capital se multiplicó por 300. En 1984, el Banco Exterior de España se hizo con el Banco Simeón, que pasó a ser del la Caixa Geral de Depósitos de Portugal en el 95. Los almacenes Simeón desaparecen en 1986"

Luego el edificio se reformó para ser la Casa de Jimena y Elisa Fernández de la Vega, luego dependiente de la Universidade de Santiago, Vicerreitoría de Estudantes, Cultura e Responsabilidade Social-USC. 

A nuestra derecha, otra de las puertas de arco de medio punto del Arquivo Histórico Universitario


A continuación, otro edificio de interesante historia que conocemos de la mano de Asar Fernan Rodri:
"Nos paramos un momento delante del edificio nº 6, en donde podemos ver una tienda de venta de ropa reciclada que bajo el nombre de ARROUPA, gestiona la Asociación de CÁRITAS. Pero durante muchos años, y desde su año de fundación en 1949, una Asociación privada mantuvo abierta en este local, una de las Bibliotecas más importantes de la ciudad, por la que pasaron miles de estudiantes. Estoy hablando de la BIBLIOTECA DE BUENAS LECTURAS, una idea que tuvo la Familia SAINDIZ. Gestionada por voluntarios de la Asociación, fue PILAR RAJOY su principal directora, ayudada por ELENA BORRAL, LOLITA GARCÍA y CARMEN TUÑAS, las que durante años dirigieron esta Biblioteca que contaba con cerca de 5.000 ejemplares. Las tecnologías modernas y la apertura de otras Bibliotecas, acabaron por decretar su cierre."   

Y seguidamente, en el nº 4, la casa que Ángel San Millán encargó en 1887 al arquitecto municipal compostelano Manuel Pereiro Caeiro, "Con tres huecos rematados en ARCOS de medio punto en la planta baja (hoy ocupada por una entidad bancaria) y una hermosa Galería en la última planta. A destacar, el imprescindible BALCÓN corrido en primera planta, siempre adornado de hermosas flores", dice Rodri


Es especialmente trascendente saber de la biografía de este arquitecto Pereiro, maestro del eclecticismo, pues nos permite sabe cómo la arquitectura compostelana está impregnada de barroco, renacentismo y clasicismo aún en construcciones posteriores a su época. Compartimos la de la Real Academia de la Historia:
"De origen humilde, se formó como ebanista a la vez que realizaba unos primeros estudios de Dibujo con el pintor compostelano Juan Cancela del Río. 
En 1853 emigró a Madrid para trabajar en los talleres de construcción de la línea del ferrocarril del Mediodía. Posteriormente intervino en las obras de la línea de Pamplona a Zaragoza, hasta que en 1862 fue contratado por el marqués de Salamanca para dirigir la construcción de varios palacetes en el barrio madrileño que lleva su nombre. Durante esta etapa aprovechó para titularse en 1872 como maestro de obras por la Escuela de Arquitectura, retornando a Santiago de Compostela, donde sustituyó, en varias ocasiones, a los arquitectos municipales; de hecho, a partir de 1887 ejerció en la práctica como arquitecto municipal gracias al cargo de “consultor facultativo de obras municipales”, si bien renunció a toda remuneración debido a su paralela y exitosa dedicación a la profesión libre. Fue elegido diputado provincial por Santiago desde 1892 a 1896, siendo nombrado jefe superior de la Administración Civil en 1897 y concejal de la misma localidad en 1901. Su arquitectura se incluye dentro de un estilo ecléctico con variantes clasicistas o neorrenacentistas de acuerdo con el carácter público o privado de los proyectos. La mayoría de sus obras se concentran en Santiago de Compostela, aunque también trabajó intensamente durante la década de 1880 como contratista y maestro municipal en la localidad veraniega de Villagarcía de Arosa, donde proyectó manzanas completas de inmuebles de vecindad y chalets. Las viviendas de Santiago de Compostela consolidaron en la ciudad histórica un estilo ecléctico de gran elegancia, pero adaptado a las tipologías y condicionantes urbanos ya establecidos desde el barroco, como la continuidad con las líneas de soportales. Igualmente reformó muchas casas antiguas y diseñó edificios comerciales, tanto tiendas como establecimientos de mayor envergadura, como la primera sede del banco de Simeón García (1876), y sobre todo el gran inmueble del banco Olimpio Pérez (1886), con su monumental fachada presidida por balcones y miradores de hierro. En las últimas décadas del siglo xix sus proyectos se hicieron progresivamente más recargados y ostentosos, ganando en protagonismo la decoración tallada en la piedra por los hábiles canteros locales, pero sin llegar a incluirse en la moda modernista. Su dirección de obras públicas, para las que no estaba legalmente capacitado, le ocasionó problemas con los arquitectos titulados, como ocurrió en 1890 al retirarse su proyecto para el Asilo de Ancianos de Santiago, que tuvo que ser presentado con la firma de un arquitecto. Como contratista llevó adelante la ejecución del nuevo Mercado de Abastos de Santiago, el Ayuntamiento y la plaza del Mercado de Villagarcía, la sede de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad o el Pabellón de la Sociedad Recreo Artístico e Industrial de Santiago. En la ciudad compostelana estableció un taller de carpintería en el que se elaboraron muchas galerías de madera y vidrio, siendo igualmente responsable de la introducción de la fundición de hierro en este mismo elemento. 
Fundador de la Cámara de Comercio de Santiago y miembro de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, gracias a su prestigio profesional vio cómo en sus últimos años se le colmaba de honores, como las Órdenes de Isabel la Católica y Carlos III con que le distinguió el rey Alfonso XII."

Llegamos al cruce de rúas de O Escuriño: a la derecha es la rúa Algalia de Abaixo donde, en 1999, en una casa de la parte de la calle a la derecha, colindante con la Capela Xeral das Ánimas, se descubrió, en una  pared medianera, una portada gótico-renacentista procedente de aquel pazo de la Real Audiencia de Galicia, propiedad de la Corona, que dio nombre a esta calle por la que vamos y a las casas que formaban parte del pazo

Esta rúa, "que desde el escuriño se dirigía hacia las Rodas. Contaba con acceso propio en la muralla, un postigo o entrada menor, y, más allá, se enfrentaba al Hospital de San Roque o a su huerta, explica Javier Rosende Novo en El Correo Gallego (31-10-2024):

"El nombre (algara) que, probablemente, esté relacionado con la práctica medieval de las incursiones de tropas en territorios foráneos en busca de botín, se ajustaría bien a la zona alta de la ciudad conocida como de la Atalaia, que, desde la estrategia militar, habría que cuidar en tiempos de guerra, pues la ciudad discurría a sus pies y sería presa fácil de la artillería enemiga, que podría tener en el Hospital de San Roque un magnífico aliado para su asentamiento. Otra hipótesis vincula el término a una sustancia de olor intenso utilizada en algunos productos de cosmética y perfumería de origen foráneo que se comercializaría aquí, en proximidad con el barrio judío."

Seguidamente salimos a la rúa Algalia de Arriba por la zona de O Escuriño, el comienzo de dicha calle, de la que sigue contando Rosende Novo, explicándonos el porqué del topónimo de este lugar:

 "... discurre entre las actuales Praza de Cervantes y Porta de San Roque, límites que fueron conocidos por otros muchos nombres, un buen ejemplo de ese ir y venir en el tiempo de las denominaciones urbanas de acuerdo con el momento. Del mismo modo, hoy Algalia de Arriba es un término que se aplica a la totalidad de un recorrido que en otros momentos se dividía en dos, siendo el primero el que reunía los aspectos más relevantes, empezando por el escuriño, al comienzo de la calle, con el que se tropezaba nada más abandonar Cervantes y que recibía este nombre de dos edificios que prácticamente se tocaban en altura, provocando casi la total ausencia de la luz natural en esa zona y que el siglo XIX eliminó.

Abunda en este dato también Asar Fernan Rodri en Un Paseo por la Historia de Casas Reais en Picheleiros:

En este punto se situaba el "nudo" más crítico de toda la red viaria compostelana, una compleja encrucijada en la que se encontraban las dos ALGALIAS, la RÚA DE CASAS REAIS y el ramal de acceso a CERVANTES. La propia denominación del lugar O ESCURIÑO (Pequeña Oscuridad) era significativa, pero lo que le daba nombre al lugar, era el "voladizo" de dos casas que por ser tan pronunciado, no dejaba sitio para el paso de la luz ni permitía su ventilación. Además se veían muy perjudicadas ciertas actividades colectivas, como podían ser las Procesiones, y lo que es más grave, ponían en peligro las demás casas en caso de incendio. Por lo que el CONCELLO tomó la decisión de derribarlas, tomando la forma y alineación de fachadas, tal como se encuentra hoy."


Justo al salir a Algalia de Arriba, nos encontramos con una "casa en pincho", con frente triangular a fachada y aguas a medianera, del siglo XVI


Detrás, una gran pared medianera pintada de blanco es la Casa de Olimpio Pérez, "producida por un cambio de escala en las edificaciones colindantes", nos cuenta también Asar Fernan Rodri. Se trataba de otro banco surgido en la ciudad con el auge de los textiles, tal y como leemos también en el artículo de La Voz de Galicia que citamos en relación al Banco Simeón:

"El desarrollo de la industria textil marcó la economía de Compostela durante buena parte de los últimos años del siglo XIX. Su huella no quedó solo en las construcciones, algunas de ellas transformadas en zonas residenciales desde hace más o menos tiempo, sino también en inmuebles del casco histórico que albergaron en su día a entidades bancarias ahora desaparecidas o absorbidas hace algún tiempo por bancos de mayor peso económico. Algunas de estas entidades nacieron impulsadas por la necesidad de financiación de estos negocios textiles, que llegarán a convertirse en una importante fuente de riqueza económica de la ciudad. Otros incluso fueron propiciados por los mismos empresarios del textil, que desarrollaron paralelamente ambas actividades: la textil y la financiera.

Una pisada de la historia financiera de Santiago está en la praza de Cervantes, donde Caixanova rehabilita el edificio que ocupó hasta no hace muchos años el Banco Gallego. Fue esta la última entidad bancaria que se hizo con el Banco de Olimpio Pérez, fundado en 1845 por el comerciante riojano Manuel Pérez. Durante seis generaciones de esta familia, el banco se mantuvo activo y de su paso por la capital gallega queda, en la sede de su edificio en Cervantes, una placa con los tipos de cambio de monedas extranjeras de finales del siglo XIX; todo un recuerdo de la historia de Santiago. En 1965, la Banca de Olimpio Pérez fue absorbida por el Banco de Crédito e Inversiones y en 1987 pasó a formar parte del Banco Gallego."

A la izquierda y saliendo a la Praza de Cervantes nos encontramos con un edificio que fue de los reformados por Manuel Pereiro, obra de 1884 que le encargó Teresa Buhigas; "viene a representar un "telón de cierre" de la ALGALIA DE ARRIBA en sentido descendente hacia PRAZA DE CERVANTES" explica Asar Fernán Rodri

A la derecha es la tienda de Rosario Rey, con entrada también por la Praza de Cervantes, hacia la que nos dirigimos


Saliendo ya a la histórica Praza de Cervantes, antigua Praza do Campo y O Foro, veremos a la derecha los magníficos soportales del edificio porticado del que fue Banco Gallego y antes el Banco de Olimpio Pérez, según seguimos hacia la catedral y la Praza do Obradoiro. Acabamos esta entrada de blog con las palabras de Rosario Valdés Blanco-Rajoy:
 "...antiguo mercado y centro neurálgico donde a comienzos del siglo XVII se desarrollaban los principales eventos de la ciudad como podían ser el levantamiento de pendones por el rey, las celebraciones por la “buena venida” de los arzobispos y también otros actos de carácter festivo como eran “los toros”, “las máscaras” y las carreras de “la sortija”, que se sucedían a lo largo de una semana con motivo de la onomástica del Apóstol Santiago. En la organización de todo ello participaban activamente los regidores de la ciudad y otras autoridades locales, que además contribuían a sufragar los costos."





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