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viernes, 18 de marzo de 2016

O LOGOSO Y HOSPITAL: CASTROS, GIGANTES Y PEREGRINOS EN EL CRUCE DE CAMINOS A FISTERRA Y A MUXÍA


Monte O Sino, con Ponte Olveira y Olveiroa a sus pies...

Salimos de Olveiroa dejando la carretera nada más marchar del pueblo por un cruce a mano izquierda que sigue una senda sobre el Rego de Santa Lucía, al lado del lavadero...


La ruta está bien señalizada, con conchas e hitos xacobeos, además de las clásicas flechas amarillas.


Pequeña presa y remanso.



Antigua cruz de piedra con inscripciones...


El Camino se estrecha encajado entre fincas y arboleda...


Pero es senda bien trillada la cuesta que sube ya desde aquí al Alto do Sino.


Llegamos a una pista asfaltada que dejamos en la Costa de Olveiroa, la cuesta que sube a las montañas. Aquí tomamos esta ancha senda a la derecha, enlosada en su primer tramo.


Los eólicos han hollado la placidez de estas serranías donde antiguas civilaciones enterraban a sus difuntos hace 4.000 ó 5.000 años en túmulos o mámoas...


Abajo al fondo vemos el Encoro (embalse) da Ponte Olveira, en el río Xallas, que da nombre a la comarca.


Uno de los varios embalses para aprovechamiento hidráulico de la fuerza de este emblemático río que desemboca en el mar en la espectacular Fervenza de Ézaro, cascada sita en el pueblo de este nombre, Ézaro, no en el mismo Camino pero sí no demasiado lejos de Cee, por lo que si se tiene oportunidad no queremos dejar de aprovechar la ocasión para recomendar su visita.


Pasiaje del río y embalse a nuestros pies.


Bajo el Monte do Sino...


Monte de O Castelo. Está encima de O Logoso y en su cima se advierten restos de murallas y construcciones que delatan la existencia de un castro o recinto fortificado galaico de milenios de antigüedad. Otros dicen que pudiese ser una fortaleza medieval, lo que no excluye uno de otro pues muchas construcciones castrexas fueron aprovechadas durante muchos siglos. A su lado se sitúa A Pena do Gato, inmensa mole granítica en equilibrio a modo de penedo, muy característica en Galicia. Más abajo sería A Pena das Cabras, refugio de pastores y rebaños. Otra piedra en equilibrio está más allá, A Pedra do Brazal, donde la leyenda dice que un gigante que moraba en el castro ofrecía sus sacrificios a los dioses de la montaña. Tierra de hondas tradiciones legendarias en un paso secular hacia el mar poblado desde la más remota noche de los tiempos...


A nuestros pies el río baja con fuerza entre el sotobosque...


Espectacular meandro donde el río ruge bravío al chocar sus corrientes con las rocas del cauce...


Paisaje abrupto de la montaña gallega. Arriba O Campo do Espiño.


Vemos la senda que sube a Logoso, al pie de O Castelo...


Pero primero habremos de bajar al puente de Vao de Ripas, hecho sobre el Rego do Hospital, que baja del pueblo de este nombre, Hospital, por donde pasaremos después de O Logoso y donde hubo antaño hospital de peregrinos.


Vao de Ripas, del latín vadum, vado o paso de río.


Puente restaurado en el año 2005.



Hermoso cauce el del Rego do Hospital.




Tamos enlosado y empedrado al pasar el puente, sin duda para evitar los barrizales que aquí se formaban antaño...


Venimos subiendo y, volviendo la vista atrás, tenemos una buena panorámica del Monte do Sino...


Es una cuesta no demasiado largo pero sí bastante pronunciada, aunque pintoresca y hermosa...


Varios caballos se asoman a ver pasar a los peregrinos...



Pronto el ascenso no se hace tan duro y se llega a llanera para entrar en O Logoso...


O Logoso a la vista.


Entrando en O Logoso.


Hórreo de piedra.


Y el albergue-bar O Logoso.


El Camino sigue a la derecha, donde está la entrada al albergue.


Entramos a darnos un merecido descanso...






O Logoso, donde vivió el célebre ferreiro Xan do Logoso, persona de ingenio que construyó en su ingenio hidráulico una minicentral para su taller, la cual podría aprovecharse para dar luz a las casas del pueblo, aunque varios vecinos se negaron por miedo a que se incendiasen las viviendas con la energía eléctrica. Sea como fuese fue el primero en poner luz eléctrica en una aldea del concello de Dumbría y fue alcalde en la República, según datos del investigador García Quintáns...


A la mañana siguiente los peregrinos salen del albergue...



Y avanzan entre las casas del pueblo...



Predomina también aquí la piedra en las construcciones...


El hermoso valle del Rego do Hospital. Al fondo en aquel monte están As Tres Pedras, sin duda milenario límite megalítico que en la actual separan las parroquias de Olveiroa y Dumbría. Poco más abajo pasa la carretera, en la ladera del monte, donde se ven algunas casas y hay alojamientos.


Vista de O Logoso desde la carretera. Comprobamos su disposición en torno al Camino y bajo O Castelo y A Pena do Gato.


El Camino pasa por A Ponte Vella do Logoso para llegar a Hospital.


Delicia de paisajes...


Terreno llano hacia el pueblo de Hospital, otro de los que debe su nombre a la antigua existencia de un hospital de peregrinos, fundado en la Edad Media y que fue destruido en las guerras napoleónicas que tanto asolaron estos parajes...


Asoman unas instalaciones fabriles, la Factoría de Ferroatlántica, fábrica de carburos.


Entrando en el pueblo.


Vista de Hospital. La mayor parte del pueblo se sitúa unos metros más allá, a la derecha del Camino.


El Hospital de Peregrinos de Hospital de Ulgoso fue el primero que se tiene noticia en el tramo de Santiago a Fisterra, fundado entre los años 1200 a 1209 por iniciativa de un presbítero local llamado Esteban de Ulgoso (antigua forma de Logoso), un lugar ya mencionado por primera vez en una donación del año 1175 por la que un tal Acenda Alfonso otorga al abad Martín y al monasterio de San Martiño Pinario determinados enclaves en las inmediaciones, lo que demuestra que ya existía cierta relación anterior de estas tierras con fundaciones compostelanas. Formó parte del de Logoso de los hospitales fundados en las rutas marítimas que enlazan Santiago con los puertos de mar.


En el año 1209 Estaban de Ulgoso dona el hospital con su capilla al cabildo compostelano para cuidar a peregrinos y pobres y pone bajo la advocación de Santa María al santuario. Esteban se reservó ser prelado vitalicio vinculando al cabildo con la iniciativa. No dona o relaciona a este con el hospital fundado en Santiago por el obispo Xelmírez en el año 1094 sino con el mismo cabildo, nombrando como colaborador al fraile Martín para atender a "pauperum transeuntium".


En el año 1230 Esteban, o Stephanus de Ulgoso, como entonces firma, renueva esta donación del hospital al cabildo pero señalando que tras él y su colaborador Martín el hospital de Logoso pasará a la órbita del de Santiago, cediéndose las rentas que no van al cabildo a la atención de necesitados y romeros.


Posteriormente se sabe que Juan Fernández de O Porto, escudero y copero del conde de Lemos, estaba a cargo "do espital de Legoso, per hu van a Fiinsterra..." (años 1375-85). Posteriormente ya aparece reflejado en las escrituras Logoso escrito como en nuestros días. Actualmente abre sus puertas el albergue O Casteliño, sucesor de aquella vieja tradición hospitalaria.


En Hospital cruzamos la carretera hacia el Centro de Información ao Peregrino, otro reflejo de una historia de hospitalidad muchas veces centenaria.



Mapa de los Caminos a Fisterra y Muxía. Poco más allá está la bifurcación.


Dejando atrás Hospital volvemos al paisaje de campos y penedos...


De pronto, un recortado monte dibuja su silueta en el horizonte, es el mítico Monte Pindo, el Olimpo galaico. Aún no vemos el mar, pero esos picachos elevan sus cumbres sobre la Ría de Corcubión y ante Fisterra. Un momento memorable.


Saliendo de Hospital, parada en el bar O Casteliño...


Alegoría peregrina...


Tentaciones del peregrino...



Dejamos O Casteliño por un tramo de carretera antigua, sin tráfico...


Rebaños de ovejas y parques eólicos sobre Curvellas y Agro Vello.


Rebaños y la factoría de Ferroatlántica...


Los eólicos, más cerca...


Nos despedimos de Hospital y de las montañas del Alto do Sino y O Castelo...


Y llegamos a la carretera, donde nos encontramos con la bifurcación...


A la izquierda a Fisterra, a la derecha a Muxía...


Camino de Fisterra: Cee. Camino de Muxía: Dumbría. Desde aquí en días claros divisamos perfectamente el mar.


La gran decisión: a Fisterra o a Muxía. Tal y como dice el investigador e impulsor de estas rutas Antón Pombo, "El itinerario directo de Finisterre fue, y es, el camino principal y mayoritario, aunque hoy también es posible visitar antes Muxía y dejar Fisterra para el final."


La decisión no deja de ser objeto de debates y hasta de intensas polémicas, todo hay que decirlo. Se haga como se haga recomendamos conocer las dos rutas. Puede irse directos a Fisterra o ir primeramente a Muxía y luego a Fisterra. Aconsejaríamos en este caso regresar también a Santiago para conocer Sardiñeiro, Cee, Corcubión... y otros hermosos enclaves de la ruta fisterrana. También puede irse primero a Fisterra y luego a Muxía pero, como decimos y recalcamos, la decisión es objeto de importantes debates a todos los niveles...


Sea como sea, a Muxía vía Dumbría no iríamos siempre por carretera, sino que, poco después de aquí, tomaríamos la senda que baja a As Carizas. Y a Fisterra iríamos por el Camiño Real, a lo largo de los Montes de Buxantes y O Marco do Couto.




Video del trayecto de Santiago a Hospital...