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domingo, 20 de noviembre de 2016

LA IGLESIA DE SAN PEDRO DE OREÑA, ANTE PUERTO CALDERÓN Y LOS PICOS DE EUROPA: BAJADA A CABORREDONDO Y SAN BARTOLOMÉ (ALFOZ DE LLOREDO, CANTABRIA)

El Camino sube a lo alto de la iglesia de San Pedro de Oreña
En Oreña los peregrinos caminan sus primeros metros por el municipio del Alfoz de Lloredo, viniendo de Santillana del Mar por Arroyo. Aquí, una vez cruzado el regato de Rogería y pasadas las primeras casas, subimos a la solitaria iglesia de San Pedro de Oreña, en lo alto de un cueto, hermosa atalaya natural sobre las tierras circundantes.

 
El actual templo es del siglo XVI y tiene trazas de gótico y renacimiento, si bien ha tenido numerosas reformas y hasta reconstrucciones, como las realizadas tras las destrucciones de la guerra civil.


Se sabe que antes de ella existía una ermita citada en el siglo XII, pues es cuando, corriendo el mes de septiempre del año 1111 la reina Doña Urraca dona sus dominios en el lugar para construir una nueva iglesia en la que se rezase por la salvación del alma de su padre, siendo entonces cuando se edifica, entre otras cosas, la torre.


Celebrándose, como es habitual, los concejos o asambleas del pueblo en el pórtico del templo (las iglesias y otros santuarios tenían también una función laica en ese aspecto), este se estaba quedando pequeño, por lo que se decide, en el año 1577, emprender una severa actuación que duplicará el tamaño del santuario en longitud y altura. Las obras finalizaron el 1608


Esta es la puerta segunda, la que se hizo durante las obras amparadas por la reina Urraca


Y esta es la de la puerta primera, cegada, la del viejo eremitorio anterior


Volviendo afuera descubriremos otros detalles


Como el de la restauración de 1956, veinte años después de su destrucción al comienzo de la guerra civil


En esta capilla lateral hay asimismo un bello frontón de inspiración renacentista



Estamos muy cerca del mar, al norte vemos el Cantábrico, más allá de los campos de Los Hoyos y El Coterón, sobre los que se alza la aldea o barrio de Torriente.


Más allá se sitúa la ensenada de Puerto Calderón, un puerto natural desde hace milenios en el que algunos quieren ver el Portus Blendium romano que otros sitúan en Suances, más al este. Pudiese ser uno de los puertos en los que desembarcó la flota de Aquitania durante las guerras de conquista romana del territorio cántabro. Puerto Calderón tuvo notable importancia en la baja Edad Media pues estaba libre de las trabas que les ponían a otros embarcaderos menores para no hacer la competencia a los puertos de la Hermandad de la Cuatro Villas, por la que se impedía que, cuatro leguas al este o al oeste de ellos (Santander, San Vicente de la Barquera, Laredo y Castro Urdiales) se embarcase o desembarcase pescado. Puerto Calderón quedaba pues fuera de esta disposición y era además el puerto natural de Santillana del Mar, cabeza de las antiguas Asturias de Santillana. Más tarde, al suprimirse aquellos privilegios, Puerto Calderón fue perdiendo su esplendor aunque fue la salida comercial del zinc que se explotaba en el lugar, en la Punta del Poyo, donde aún hay bocaminas. Es actualmente puerto deportivo y de algunas lanchas de pesca. Una leyenda repetida en muchos lugares de la costa cantábrica era que fue una ensenada de refugio de submarinos alemanes en la Segunda Guerra Mundial


Justo al sur, ladera abajo, está el barrio de San Roque. Más allá es Perelada con su prehistórica cueva de Cualventi donde se han hallado testimonios de presencia humana desde los concheros cantábricos y Edad del Bronce hasta la Edad Media. El paraje debió ser por tanto un paso natural, terrestre y marítimo, desde hace milenios, y el emplazamiento estratégico de este santuario nos hace pensar en que debía ser un lugar de especial relevancia desde la más remota antigüedad.


Nosotros no bajamos a San Roque, vamos en dirección oeste, en liviano descenso al barrio de Caborredondo


Allí divisamos, majestuosas, las míticas cumbres de los Picos de Europa. En concreto el macizo oriental o Andara y un poco del central o Los Urrieles. Prácticamente no se ve el occidental, El Cornión.


No se sabe a ciencia cierta el porqué del topónimo. Está extendida la creencia que tiene que ver con que son montañas que se ven desde muy mar adentro y representan la tierra europea para muchos navegantes. Para otros autores estaría relacionado con la mitología clásica y el mito del Rapto de Europa, traído por las legiones romanas, quizás romanizando alguna leyenda anterior similar. Precisamente allí sitúan algunos historiadores el Mons Vindius o Monte Blanco (por la nieve pero también por la clara roca caliza) de la última resistencia contra la invasión de las tropas de Augusto a "donde antes habrían de subir las olas del mar que no las armas de Roma", si bien otros lo hallan en otros puntos de la Cordillera Cantábrica, o incluso a esta en su extensión. Sea como fuere lo cierto es que, desde mucho antes, los navegantes griegos ya los conocían en sus singladuras hacia Bretaña en busca del preciado estaño para fabricar bronce (aleación de estaño y cobre, tal y como se refleja en la Ora Marítima de Rufo Festo Avieno. La primera referencia escrita al topónimo actual es la Rupes Europa del año 1530 escrita por Lucio Marineo Sículo


En el entorno de Los Picos, como popularmente se los conoce, se yerguen otras "sierras menores" como Peña Sagra, Las Cuerres, La Collada...


Sierras costeras algunas, que se extienden paralelas al mar, hasta Cuera en Asturias y más allá, separadas unas de otras por el surco de los ríos que nacen en sus estribaciones.


La señalización nos orienta en esa dirección, ruta a Santiago por Cóbreces, Comillas y Unquera


El pueblo se emplaza en las vegas del arroyo de La Cueva del Valle


Antes de llegar a Caborredondo encontramos un oratorio a mano izquierda.


Hay un banco para sentarse y admirar el paisaje


Una tabla de madera tallada nos informa que estamos en el santuario


La entrada del eremitorio, al otro lado, mira al sur


Tenemos en el interior un Cristo crucificado y otros dos bancos a los lados


Vemos flores y ofrendas


Desde Morucón seguimos ruta, camino abajo


Son los campos de El Robinal, Linares, Ronias, Rodero, Valdemar, La Canal...


La costa del mítico Puerto Calderón


 Todo en recta y cuesta abajo...


Ante Caborredondo las señales nos indican ir a la izquierda



Y atravesamos el barrio por la carretera CA-920.


Casa a mano derecha


Y a mano izquierda está la ermita de San Bartolomé, antiguamente (hasta el siglo XVI) de Santa Coloma. Su fábrica primitiva se remonta a los siglos IX y X.


Llama la atención el ábside semicircular, con un diminuto ventanuco que da luz al altar. Este ábside representa una reforma románica aquí acontecida en los siglos XI o XII. Es rectangular pero con sus esquinas en chaflán.


Hemos de fijarnos también en los gastadísimos canecillos que sostienen el alerón del tejado


Algunos representan cabezas humanas



Otros cabezas de animales, que se revelan ser de cabras, ovejas, vacas, o similares...



También hay motivos geométricos o naturalistas


Pero predominan las cabezas de animales


 La pequeña espadaña del campanario es un añadido muy posterior


En el paraje fueron halladas cerámicas con estriado y pintura, datadas en los años 1003 y 1111. Nuevas señales del antiquísimo poblamiento de esta franja costera


En la fachada sur vemo más canecillos cincelados




En esta fachada sur, al lado de la puerta de arco de medio punto hay una representación del Crucificado


Es evidente  que se trata de un elemento también bastante posterior a la fundación del templo



En torno al santuario hay un bello campo ajardinado


A la orilla del arroyo de La Cueva del Valle


Incluso hay una caseta con patos...


Fauna fluvial...


Seguimos camino, cruzando el puente


Y seguimos recorriendo Caborredondo


Por allí salimos del barrio, cerca del bar y al lado del albergue de peregrinos Izarra


Comenzamos una pequeña subida...


Casa de corredorm balconadas, cortafuegos...


Y Oreña ya queda atrás


Bajo la iglesia de San Pedro...


La cuesta acaba, en dirección suroeste, dando vista a otro valle


Vamos pues a Cigüenza y Novales