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martes, 14 de mayo de 2019

LAFUENTE: LA IGLESIA ROMÁNICA DE SANTA JULIANA, LA CORRALADA Y EL ALBERGUE DE PEREGRINOS (CAMINO LEBANIEGO)

Entrando en Lafuente, Lamasón. Al fondo  la iglesia de Santa Juliana y arriba el Colláu Joz
El Camino Lebaniego, siguiendo durante un buen trecho la carretera CA-282, deja Sobrelapeña, capital del municipio cántabro de Lamasón, y entra en Lafuente, viendo a lo lejos el Colláu Joz o Collada de Hoz, a unos 658 metros de altura, paso del valle del Nansa al valle de Liébana, próxima cima de nuestro itinerario en este Camino Lebaniego


A nuestra derecha tenemos los grandes peñascos de la Sierra de Arrio, que llegan a los 1.002 metros de altitud en el Cuetu'l Castillu. A la izquierda unos de los barrios de Lafuente, El Corral de Gómez


Al comienzo del pueblo hallamos una joya del Camino, la iglesia románica de Santa Juliana


Está al lado mismo de la carretera y es un pequeño templo rural que no obstante presenta una profusa decoración y numerosos detalles cincelados y esculpidos que merece la pena pararse a descubrir


La iglesia es de una sola nave y conserva el ábside semiricurcular tan característico de numerosos templos románicos. Este ábside arranca al principio en recto desde la nave, un detalle que, junto con otros, le atribuye una cronología de entre finales del siglo XII y principios del XIII


Este ábside, que es lo primero que vemos según llegamos, está dividido verticalmente por dos columnas dobles que se apoyan abajo en unos contrafuertes que delatan una cierta transición arquitectónica al gótico. Se nota que las piedras centrales fueron en su momento recolocadas tapando muy posiblemente la tan clásica ventana central que daba luz al interior del altar, la cual ha desaparecido. Entre las columnas y los contrafuertes pasa la cenefa ajedrezada que recorre este ábside horizontalmente


La luz al altar la proporcionan dos ventanucos laterales sitos en cada uno de los tramos rectos en los que arranca el ábside. Los canecillos que sostienen los aleros del tejado están bellamente trabajados con numerosos motivos y filigranas


Estos son los canecillos historiados del tramo recto del lado sur


Este de la izquierda tiene forma de rollos y el siguiente es de inspiración vegetal, una especie de palma. Son elementos muy usuales en el románico que además de lo decorativo tendrían una razón alegórica vinculada a elementos de la naturaleza, equilibrio, vida, eternidad, etc


Especialmente bellos son los dos siguientes


Parece una pareja abrazada de hombre y mujer...


Otro es una especie de rueda, o hebilla,,, forma circular rodeada de otros elementos


Reparemos también el el borde existente sobre estos canecillos cincelado con multitud de rombos. La repetición sería en sí misma una representación del infinito, aunque la interpretación de los símbolos siempre está abierta al debate


Este sin duda es un lobo. Los animales también están ampliamente representados en el románico, si bien ciertas especies salvajes aparecen mucho más en las iglesias de concejos montañosos, donde más abundan


En buena parte con estos símbolos se representarían ejemplos moralizantes, ejemplos de vicios, pecados, castigos... destinados a una población que mayoritariamente no sabía leer, y que ayudarían con la palabra a explicar doctrinas y dogmas...


Estos son los canecillos de la parte semicircular del ábside...




Las columnas tienen arriba sus respectivos capiteles. Estos parecen elementos en rotación


A continuación más canecillos en la parte circular


Más canecillos de la parte circular



Una copa nos recuerda al Cáliz y el Santo Grial


Al otro lado de la carretera, casa montañesa con piso alto y corredor, y establo a la derecha. Arriba la Sierra de Arria


Bordeamos así todo el ábside contemplando canecillos y capiteles


Los capiteles de las otras dos columnas parecen lisos o casi. A partir de allí los canecillos son de elementos vegetales o rollos






Los del tramo recto del ábside que mira a la carretera. El de la derecha parece carecer de decoración


El de la izquierda es de estructura simple


A su derecha otro en forma de rollos


Y luego otro que parece una copa, cáliz o Grial


Los canecillos de la nave son lisos. El ventanuco de esta parte del ábside es más grande y cuadrado que el de la fachada sur


Nos acercamos ahora a ver la portada principal, que mira al oeste, como es común en estas iglesias


Antes tenemos aquí un texto explicativo



La gran portada oeste muestra sobre ella una cornisa de canecillos lisos. La espadaña del campanario es un elemento añadido a posterioridad


Esta gran portada presenta nada menos que seis arcos de medio punto, lisos, y sostenidos por tres columnas a cada lado en cuyos capiteles se centra la iconografía existente


Estos son los capiteles del lado izquierdo


Es un elemento esquemático a base de ondas y dos huevos


Palmas en el capital central de este lado izquierdo. Es llamativo que las palmas aparecen en todo este territorio desde milenios atrás labradas en las estelas funerarias de los antiguos cántabros vadinienses pobladores de estos lugares desde antes de la llegada de los romanos


Capitel exterior del lado izquierdo. Tal vez nos hallemos en esta parte ante una alegoría del paso al otro lado, después de la muerte, pero es hablar por hablar


Vamos a los del lado derecho


La verdad es que son también especialmente llamativos


Empezamos por el más próximo a la puerta, como hicimos con los del otro lado. Este presenta figuras indudablemente humanas


Primeramente reparamos en esta, que parece coger algo con las manos. Conociendo otros casos similares parece que estuviese cantando y tocando un pandero


Los otros podrían ser danzarines agarrados, si bien el de la izquierda parece un cuadrúpedo


Pasamos a los dos siguientes...


El del medio presenta una gran rueda o estrella de seis puntas y a su izquierda una de cinco. Las pentalfas y hexapétalas son motivos empleadísimos en el arte desde la más remota antigüedad. En un principio representarían símbolos solares, los cuales en un significado religioso tal vez revelasen el principio de solarización o la unión del alma del difunto con lo divino, con Dios, tal y como aparece también en las antiguas estelas. Arriba las piñas tal vez sean una alegoría del Bien o un equivalente a la granada como fruta del Paraíso


En el capitel más saliente unas figuras serpentiformes enrrolladas unas con otras nos recuerdan a primera vista las leyendas de la piedra de la culebra existentes en toda Europa y otras partes del mundo. Piedra mágica contra los venenos y picaduras, conseguida según viejas historias cuando se quitaba a siete culebras que echaban la baba sobre la cabeza de una de ellas, solidificándose y formando esa piedra


Realmente las piedras de la culebra no son otra cosa que fósiles o similares a los que se les atribuían estos orígenes y propiedades sanatorias contra el veneno de las serpientes, las cuales han aparecido incluso en ofrendas. Diversos antropólogos buscan significados religiosos sobre la unión de fuerzas que hace posible la creación del mundo, el huevo cósmico


Al lado de la iglesia hay plantado un tejo, árbol sagrado antes del cristianismo pero que se planta desde tiempo inmemorial en los campos de iglesias y de capillas, árbol de la vida pues es de hoja perenne y siempre verde, árbol de la muerte por la alta toxicidad de alguno de sus componentes, y árbol de la eternidad por su larga vida de varios siglos...


Damos así la vuelta alrededor del templo de Santa Juliana de Lafuente


Vemos ahora los canecillos de la parte sur, también lisos. El tejado de la nave es de madera cubierta de tejas


Aquí hay un pórtico o cabildo que guarda la portada sur


Es también románica si bien más pequeña que la occidental


Tiene cuatro arcos lisos que parecen tender a una forma ojival, otro ejemplo de transición al gótico


Aquí los capiteles, uno a cada lado, muestran inspiración vegetal. Este es el derecho


Y este el izquierdo


Pasamos así al interior, accediendo a la nave. Vemos de frente el altar e interior del ábside y a su izquierda un oratorio lateral


El techo de la nave es de madera, como es común en muchas iglesias románicas rurales, pero la bóveda del ábside es de piedra, otra característica de este estilo


En lo alto unos pequeños rosetones cincelados en la piedra



Las columnas del arco triunfal o toral, el del altar, están labradas, principalmente en basas y capiteles


Hay una cenega a cada lado y que sigue sobre los capiteles: estos son los del lado izquierdo, los más reseñados


Es el llamado capitel de los Magos


Muestra a la izquierda, en la parte que mira a la nave, un bajorrelieve que popularmente se dice está vinculado con la representación llegada de los Reyes Magos portando sus regalos


En medio tres figuras más. La del medio sostiene un niño o niña, la de la derecha un libro. Si lo anterior fuesen los Magos esto podría revelar ser Santa María con el Niño en la Epifanía, pero relacionado directamente con la fe cristiana de Santa Juliana de Nicomedia, la patrona del lugar, cuya madre era agnóstica y su padre pagano perseguidor de los cristianos, ella se hizo bautizar en secreto y rechazó casarse entregándose a Cristo. No obstante Eleusio, joven senador, pactó con su mano con su padre, ella le recibió pero en el acuerdo matrimonial puso de condición que Eleusio llega a ser juez y prefecto de la ciudad, puesto al que llegó, pero entonces Juliana le añade otra condición: su conversión al cristianismo


Eleusio avisó al padre de Juliana, quien dijo "Por Apolo y Diana, más quiero verte muerta que Cristiana", respondiendo ella "Mi Salvador es Jesucristo en quien tengo puesta toda mi confianza". Así durante la persecución de Maximiano es torturada con estaño derretido y fuego y encarcelada para que renegase de sus creencias cristianas


A la derecha, mirando hacia el interior del altar, se ve una de las más características representaciones iconográficas de Santa Juliana, cuando encerrada para que abjurase de su fe, peleaba contra el diablo, que la tentaba para que renegase, diablo al que agarra al cuello con una cadena o soga, si bien se le aparecía como ángel de luz para mostrarle como cosas buenas aquellas a las que renunciaba


La basa, con sus motivos decorativos


Vamos ahora a la columna derecha


El capitel también está historiado


Se observan más figuras, de difícil interpretación, es muy posible que sean también escenas de la santa, quien finalmente fue decapitada el 16 de febrero del año 304. Más tarde llegó la paz de Constantino, cesaron las persecuciones y el cristianismo pasó a ser religión oficial del Imperio Romano. Así sus reliquias fueron recuperadas por la matrona Sofronia para llevarlas a Roma, pero a causa de una tempestad su barco se refugió en el puerto de Pozzuoli, en Campania, donde se construyó un templo que sería destruido con la invasión de los lombardos. El traslado llevó a confusión entre Santa Juliana de Nicomedia y Santa Juliana de Cumas, no sabiéndose a ciencia cierta si son dos personas diferentes o la misma


Dos personajes y una piña en la sección que mira a la nave. Las reliquias de Santa Juliana


Tres personajes en la parte central, la más grande. Parecen llevar túnicas  y el del medio ¿Santa Juliana?, un libro en las manos sobre una bandeja


En algunas representaciones medievales de la victoria de Santa Juliana sobre el demonio este es representado como un dragón, atado y a sus pies. Es posible que sea lo que podemos interpretar en el lado de este capitel que mira al altar


Empezando el siglo XIII se sabe que las reliquias de la mártir, que corrían peligro fueron trasladadas, unas a Nápoles, otras a Bruselas, y tal vez otras más a otros lugares, como la Abadía de Santa Juliana, en Santillana del Mar, fundada entre los siglos VIII y IX, con la que este santuario estuvo sin duda vinculado


La basa y su decoración, similar a la de la otra columna


La bóveda del ábside, recorrida por una cenefa-imposta


Motivos vegetales y geométricos




Pequeñas hornacinas en los laterales del altar, para objetos litúrgicos



La iglesia fue restaurada en los años 70 del siglo XX y declarada Bien de Interés Cultural en 1983


Desde el altar vemos toda la nave hacia la portada occidental, antaño la principal


A la derecha la pila bautismal



Volvemos al exterior por la portada sur, viendo a su izquierda ahora al salir la pila del agua bendita a su izquierda



Vista así la iglesia salimos de nuevo a la carretera, que es el Camino, viendo al otro lado el barrio de La Fuente la Llosa


Enfrente tenemos paneles informativos y señalización del Camino Lebaniego


Lo usual es seguir adelante por la carretera, tanto para ir al albergue de peregrinos de Lafuente como para subir a Burió y de allí al Colláu Joz. No obstante se ha señalizado también el que debió ser el camino antiguo y original, que atraviesa Lafuente de parte a parte, desde La Corralada a Los Pumares, yendo también al albergue. Este camino baja a la izquierda entre las casas


Nos acercamos pues a estudiar ambos itinerarios, pues de los dos hablaremos


Primeramente este panel nos indica el trayecto que nos aguarda


Un gran mapa de foto-satélite y textos...


La subida por Burió y luego la bajada a Cicera, donde también hay albergue, para luego ir a Lebeña, ya en el desfiladero de la Hermida


Luego subida por Allende a Cabañes, que también tiene albergues, público y privado, para luego por Pendes y bajando cerca de Castro Cillorigo seguir el valle del río Deva hacia el sur y por Tama y Ojedo llegar a Potes, también con albergue de peregrinos y otros muchos alojamientos, antes de llegar Santo Toribio de Liébana


También vemos un poco de información dedicada al pueblo y su patrimonio


1) EL CAMINO POR LA CARRETERA


En este caso vamos a emplear el que viene a ser el trayecto más empleado para seguir ruta; seguir unos metros más por la carretera CA-292, hasta llegar al ya cercano cruce con el ramal que sube a Burió y empezar el ascenso al collado


La señal indicadora nos dice que estamos a 30 kilómetros de Santo Toribio de Liébana. A simple vista puede parecer que un buen andarín llegaría en una jornada, y así puede ser, pero nos esperan tramos casi de alta montaña, con largas y duras subidas y bajadas, por lo que lo óptimo sería seguramente dividirlas en dos, para disfrutar además del mucho y buen paisaje y patrimonio que nos aguarda en este itinerario


Desde el cruce de la iglesia la carretera es recta y llana y no ofrece mayor problema


A nuestra derecha vemos un molino que funcionaba con el agua que cae, en cascada, desde las alturas de Arria, el arroyo de La Fuente la Llosa


Este arroyo que baja en torrente es el que le da nombre al pueblo: Lafuente


A nuestra izquierda la parte de atrás de la Casa de La Corralada. El otro camino pasa al otro lado


Arriba en Arria los murallones de peña caliza gris-blanca dominados por el Picu la Cueva (1.002 m)


Abajo el valle del río La Bárcena, que aguas abajo llaman de Lafuente al venir desde aquí


Pasamos la siguiente casa


Y ya estamos en el cruce para ir a Burió, donde dejamos la CA-282 para subir a la derecha. Arriba en lo alto el Cuentu'l Castillu (1.002 m), otra de las máximas cotas del Puertu de Arria


Losa indicadora del Camino Lebaniego


También tiene la flecha amarilla del Camino de Santiago pues desde el Lebaniego puede continuarse a enlazar con el Camino Frances siguiendo desde Santo Toribio el Camino Vadiniense


Estas son las flechas y cruces rojas del Camino Lebaniego. El albergue está un poco más adelante, en Los Pumares


Y empezamos una de las fuertes subidas con consiguientes bajadas que nos aguardan de aquí a nuestra meta en el monasterio de Santo Toribio de Liébana, la cuesta de Burió


El camino es carretera local ancha y estrecha que rápidamente gana altura


Curva a la izquierda


La Miés del Perujo, desde aquí tenemos una maravillosa vista del valle, con Lafuente abajo


En primer lugar el barrio de La Fuente la Llosa, en medio la iglesia de Santa Juliana y más allá El Corral de Gómez y La Puente


En la siguiente bifurcación iremos a la izquierda


Y seguimos subiendo


Todo recto y de frente hacia Burió


Señales camineras


A la izquierda de las peñas de Arria los montes de Burió (765 m) y al lado la gran collada del Colláu Joz (637 m). A la izquierda del collado el Picu Joz (764 m)


Debajo de nosotros la carretera y las casas de Lafuente formando una calle por donde va el otro camino, son los barrios de La Corralada, La Puente, La Aldea, La Roja, Solhorro y La Barcenilla, todo ello bajo los montes de Sampedrillas y la Mesa Gándara Llana. A lo lejos al sur el Picu Trespeñas (944 m)



Y allí abajo, donde acaba el valle, Los Pumares. El albergue de peregrinos está en el grupo de casas a la derecha


La carretera pasa el puente del río y sube al Colláu Joz, donde nos la volveremos a encontrar para luego dejarla antes de bajar a Cicera


Y aquí enlaza con este el otro camino, que viene del albergue de Lafuente luego de separarse de este enfrente de la iglesia. Los dos trayectos, siendo ya uno, suben a Burió. Pasamos ahora a explicar este otro itinerario:

2) AL ALBERGUE DE LAFUENTE POR LA CORRALADA Y LOS PUMARES:



Enfrente de la iglesia de Santa Juliana iríamos en este caso no por la carretera sino por el camino que sigue, paralelo a ella, unos unos metros más abajo, por La Corralada, viendo al fondo al oeste el Colláu Joz con el pico de este nombre (764 m), el emblemático paso del Nansa a Liébana


Estamos en lo que sería, recalcamos, el viejo camino medieval y la ruta más propiamente histórica que atraviesa este pueblo de Lafuente


Pasamos así el puente, La Puente, sobre el arroyo de La Fuente la Llosa que baja de la Sierra de Arrio. Arriba a la izquierda son los montes de Las Navas


Aquí está el punto de información a los peregrinos del Camino Lebaniego: Peregrino Lebaniego Digital, con señal de wifi



Al otro lado del puente el viejo lavadero rehabilitado


A la derecha el puente de la carretera


La Fuente la Llosa desemboca sus aguas en La Bárcena...


Y aquí está la casa de La Corralada


El Camino pasa a su izquierda, al lado de su muro con verja, admirando desde él el corredor de esta casa solariega montañesa


Enfrente de La Corralada hay una explanada en la que se ensancha el Camino entre ella y estas casas


Esta es la majestuosa portada con gran arco de medio punto y escudo en lo alto que da paso a la corralada o espacio delantero cerrado que da nombre a esta casona y al lugar


Si nos fijamos veremos a los lados dos cabezas de piedra, representan un hombre a la izquierda y una mujer a la derecha, son llamadas la Pareja de Lamasón


El hombre se distingue por su barba


 La cabeza femenina tiene debajo labrada la inscripción:

"CTS pasan que no vuelven - Año 1625"



No se sabe bien qué significan las iniciales CTS, quizás Cuerpo de Cristo, tal y como aparece en algunos templos. Para otros es una abreviatura de la palabra cuantos, lo que significando "Cuantos pasan que no vuelven hará referencia al camino al cementerio. Existe asimismo la tradición que las cabezas no son de aquí sino que proceden de un monte cercano y les fue grabada esa fecha al colocarlas en este lugar en ese año. De verificarse eso estaríamos hablando de un arte más antiguo, medieval o incluso castreño, pues las representaciones de cabezas totémicas son muy usuales en esos tiempos. Estaríamos eso sí, como en el caso de la iglesia, sólo elucubrando


El escudo, arriba, está muy gastado por el paso del tiempo


Apenas son a verse sus dibujos cincelados


Viendo el interior de La Corralada descubrimos que la cuadra, pegada al palacio, es muy antigua


En su fachada hay un blasón más antiguo que el de la portada pero mejor conservado, entre sus armas parece ostenta las de los García...


Y así, dejando La Corralada, seguiríamos camino...


El suelo está hormigonado, como es usual en pistas y calles de pueblos ganaderos. El trayecto es mayormente llano


En este primer tramo el camino, estrecho para vehículos, pasa encajonado entre las cuadras, las casas y el muro de la ladera que lo separa de la carretera, que sigue en paralelo unos metros más arriba


Los barrios de Lafuente nacieron al amparo de este camino, muy transitado desde la antigüedad, paso natural de entre los valles del Nansa y de Liébana pero además ruta que enlazaba el puerto de San Vicente de la Barquera, antaño además de pesquero, ballenero y comercial, de los más importantes del Cantábrico, con los puertos de montaña que comunican con la meseta leonesa y castellana


Además de los peregrinos a Santo Toribio fue este por lo tanto un itinerario comercial de la máxima importancia, muy recorrido por arrieros transportando mercancías y pastores trasladando los rebaños según la estación del año de los pastos de la costa y valles interiores a los de los altos de la cordillera, y viceversa


Es una verdadera calle mayor


Portones de las cuadras


Barrio de La Aldea


El paso de peregrinos y la cercanía a los Picos de Europa, además de los propios atractivos de estos valles, ofrecen nueva alternativa económica y ocupaciones a las tradicionales labores agropecuarias


Muchas de las fachadas son de piedra


Barrio de La Roja


Hay tendejones y cobertizos hechos de piedra y madera


Los corredores se asoman al camino...


Huertas en la ribera de La Bárcena...


El paso se estrecha...


Y luego se abre a una pequeña plaza, Solorru


Enfrente las llamadas Casas de los Moros, son muy antiguas, posiblemente medievales. La palabra moro, más que definir a los norteafricanos, se emplea en las leyendas populares y la toponimia para referirse a los antiguos


Las portadas, de arcos de medio punto que tienden a lo ojival, delatan su antigüedad


Solorro significa debajo del hórreo. Aquí estuvieron los pegollos o pilares de un hórreo desaparecido


En otra ventana otro escudo con los linajes del lugar


Dentro del esquema de valores de la época se sabe que en el siglo XVII varias familias de Lafuente demostraron su hidalguía ante la Real Chancillería de Valladolid, cosa que les otorgaba ciertos privilegios aunque también algunos deberes


Atravesando la plaza el camino sigue a la derecha


Pasando junto a La Cuadra, entre estas casas


Y sube ligeramente unos metros, barrio de La Barcenilla


El paso sigue siendo estrecho, no para los viandantes, pero sí para cualquier tipo de vehículo, hasta para un carro


Las flores engalanan la calle y las entradas de estos domicilios


No pocas casas han sido reformadas


Cuadra con gran portalón, era un espacio de distribución dedicado a varias faenas


También algunas casas tienen portalón


Con puertas a la vivienda y al establo. Son también espacio de socialización, protegido de la lluvia y el sol


Arriba una pequeña buhardilla


Otro tipo de construcción, viviendas tradicionales estrechas y altas separadas por gruesos contrafuegos


La cantidad de casas y su diposición hace pensar que Lafuente tuvo que ser una población caminera bastante importante en las rutas de Cantabria


La actividad tradicional de todo el valle de Lamasón se centraba en la agricultura, con plantaciones de maíz y alubias. Antaño se plantaba también lino, pues la ropa, como era común, muchas veces se hacía en casa. Muchos molinos trabajaban con el agua de los ríos, llegando a contabilizarse en Lafuente nada menos que 11, de los que ninguno funciona en la actualidad


Es común ver troncos y leña apilada para el invierno...


Un poco más allá, en un descampado, hubo un antiguo molino, desaparecido


Dejamos las últimas casas de La Barcenilla


Y pasamos el solar del antiguo molino



Nos dirigimos así a las casas de El Bejar, paso a Los Pumares, que ya vemos al fondo arriba


Primeramente pasamos el puente sobre el río Garmasín, otro de los que nacen en el macizo de Arria



Y nada más pasar el puente empezamos a subir


La cuesta de El Bejar


Un poco más arriba, en la carretera, está el desvío que sube a Burió, por donde va el otro camino


Las casas están a la derecha, las fincas a la izquierda


Tomamos así la cuesta a Los Pumares, topónimo relacionado con antiguas plantaciones de manzanos


Caminamos entre las fincas


En El Bejar hubo también molinos, pero apenas quedan ni los restos


Sierra de Arriba. Justo encima de la cabaña está la peña de La Robre y a su izquierda La Carnacavá y La Lastra la Boriza, bajo el Picu la Cueva


Va acabando la cuesta hormigonada


Y llegamos nuevamente a la carretera CA-282, que cruzamos para entrar al barrio de Los Pumares


Es el camino al albergue de Lafuente


Subimos un poco al lado del sauce llorón


A la derecha vemos esta casa de galería


Y salimos a esta gran plaza ante la que se disponen casas y cuadras


Un poco a la izquierda sigue el camino


Justo al lado izquierdo de esta casa de corredor


Seguidamente llegaremos a una bifurcación


Seguimos a la derecha


El camino llanea en este ramal derecho


Los Pumares se extiende también linealmente a lo largo del camino histórico de Liébana


Por aquella ladera verde bajo los peñascos sube el camino a Burió y el Colláu Joz o Collada de Hoz


Fijémonos en el pequeño azulejo con flecha amarilla en el cobertizo de la derecha indicándonos la ruta a seguir


Allí está el último núcleo de casas, al final del valle. Burió está justo encima, pero no lo vemos, oculto por las faldas de la montaña


Pasamos entre fincas y muros de piedra


Estamos justo al final del valle, en su extremo occidental


La pista es relativamente ancha y de cemento. No dejemos de estar atentos al paso de vehículos pues en detereminados momentos suele haber bastante actividad con las labores campesinas



Huertas

Cuetu'l Castillu (1.002 m)


Rebaños de vaca tudanca


Con sus grandes cuernos es la evolución autóctona del uro prehistórico representado ya en el arte rupestre desde hace decenas de miles de años


Especialmente resistente y fuerte esta raza fue aprovechada además de para leche y carne para los trabajos más duros, siendo notablemente importante para el trabajo del campo y para tirar de los carros en los difíciles caminos y carreteras montañosas de Cantabria y de Palencia. La mecanización de las labores agrarias y la llegada de razas especializadas en la producción láctea hizo disminuir su número drásticamente desde  las 90.000 cabezas a primeros del siglo XX a las 60.000 a mediados de la centuria y a las apenas 10.000 a finales, recuperàndose en la última década hasta más de 12.000. Se cría principalmente en Cantabria, Palencia y Burgos y ha sido llevada a áreas naturales de Holanda pues su presencia favorece el crecimiento del brezal autóctono, por lo que es de alto interés ecológico


Ante nosotros, un grandioso caserón


Luego una casa con corredor y cortafuegos


Cruce y a la derecha


Otro buen ejemplar de arquitectura montañesa


Por aquí sigue el camino


Llegamos así a otra explanada a manera de plaza que se distribuye en calles


Atentos a la siguiente señal


A la derecha, por aquellas casas, saldremos de Los Pumares para ir a Burió


Pero antes hemos de ir al albergue de Lafuente, que ya vemos desde aquí. Para ello primeramente pasaremos nuevamente un puente sobre el río Garmasín y, de frente a aquel garaje, iremos a la derecha


Más arriba del albergue, por aquel cueto monte arriba, sube el camino al Colláu Joz o Collada de Hoz


Para ir al albergue subiremos esta cuesta


Allí hay una bifurcación


Al albergue a la izquierda, a seguir el camino a la derecha


Estas son las señales...


Primeramente vamos al albergue de Lafuente


Dispone de 18 plazas en literas y está disponible todo el año. Hay servicio de manutención, desayuno y cena comunitarios


Tiene un hermoso prado alrededor y ofrece excelentes vistas del barrio y del valle, además de la subida al Colláu Joz en la ruta a Cicera


Desde el albergue de peregrinos retomamos el camino


Regresamos pues al cruce señalizado


Y seguimos de frente...


Subimos junto a las cuadras


Algunas en ruinas


Y aquí continuamos a la izquierda


Pasamos junto a aquel tendejón donde hay leña apilada


Y seguimos subiendo...


Llegamos a la Fuente los Pumares, saliendo ya del barrio y del pueblo...


El camino sigue justo por encima...


Y sube entre los prados de las laderas de Arria


Los Pumares abajo a nuestra derecha


Más allá, por Las Navas, vemos la carretera CA.282 subiendo al Colláu Joz o Collada de Hoz


De frente una buena cuesta


Ya tenemos una buena perspectiva del valle. Al fondo El Bejar y los barrios de Lafuente a continuación de la iglesia. Todos ellos se extienden linealmente casi un kilómetro


Hay alguna huerta


Pero predomina el pasto


La Barcenilla abajo


El Bejar y el cruce de la carretera a Los Pumares atrás


La Miés del Parujo


Abajo las casas en calle de La Corralada, La Aldea, La Roja, Solhorru...


Y aquí enlazamos con el otro camino, que sube de la carretera viniendo de la iglesia


Es la subida a Burió y el Colláu Joz, puerta del municipio de Peñarrubia y paso a Liébana






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