Eres el Peregrino Número

jueves, 11 de julio de 2013

"O Cego Andante" por Pablo Quintana


"SI POR CANTAR ME PAGARAN
HABIA DE CANTAR BIEN,
PERO COMO NO ME PAGAN
CANTARÉ CONDESDÉN"
Hay una gran variedad de cantigas y romances de ciego recogidas a lo largo de todo el Camino y no sólo en las cercanías de la Catedral de Santiago; melodías incorporadas tradicionalmente y a veces con historias populares e incluso con letras derivadas de cánticos religiosos.

Hablábamos en un reciente posteo acerca de Florencio de Fontaneira... y vale la pena compartir con Uds tab el trabajo de un renombrado músico asturiano como es Pablo Quintana, cuyo trabajo quedó registrado en un disco de la serie Recolleitas editado por el Sello Ruada; en donde había recogido en directo las canciones del último ciego cantor que vivió en el país: Florencio da Fontaneira. Quintana también recogió una parte de su trabajo en varios vídeos editados por la Xunta de Galicia (uno de ellos dedicado, por ejemplo, a la técnica tradicional de tocar la gaita) y en programas de radio ya desaparecidos como A garmalleira .

Todo esta labor la comenzó Quintana en su aldea natal, situada en las cercanías del pueblo asturiano de Taramundi, en donde desde la adolescencia comenzó a interesarse por la cultura tradicional. A partir de ahí, este músico inició una actividad de recogida y grabación que lo ha convertido en uno de los mayores especialistas de etnografía musical que existen en Galicia. Este trabajo lo compaginó con actuaciones constantes por toda la geografía gallega, en donde frecuentemente estaba acompañado por músicos de la calidad de Michel Canadá o Bernardo Martínez, componente de otro grupo mítico de música tradicional como Doa.
La música que acompaña al presente video pertenece a su álbum "O Cego Andante".


El arpista gallego Emilio Cao, registró una preciosa version en su legendario álbum "A Lenda da Pedra do Destiño" editado por el sello Guimbarda. Un sello muy comprometido con la música de raíz en la década de los '70.

Ábreme a portiña, ábreme o postigo, dame do teu lenzo ¡ai meu ben! que veño ferido. Pois se vés ferido vés a mala hora, que as miñas portiñas ¡ai meu ben! non se abren agora. Miña nai esperte, nin tanto dormir, veña ouvir un cego ¡ai meu ben! cantar e tañir. E se il canta e pide dalle pan e viño, dille ó triste cego ¡ai meu ben! que siga o camiño. Non quero seu pan, nin quero seu viño, quero que Rosiña ¡ai meu ben! me ensine o camiño. Culle, ou Rosiña, a roca e o liño, vai co triste cego ¡ai meu ben! decirlle o camiño. Anda, ou Rosiña, máis outro pouquiño, son curto de vista ¡ai meu ben! non vexo o camiño. De condes e duques xa fun pretendida e agora dun cego ¡ai meu ben! véxome rendida. Eu non che son cego, nin Dios o permita, sonche o conde Alberto ¡ai meu ben! que te pretendía. Adeus miña casa, adeus meus quintais, adeus compañeiras ¡ai meu ben! para nunca máis.