Eres el Peregrino Número

domingo, 6 de octubre de 2013

A MESA, LA QUIETUD DE UN VALLE EN MEDIO DE LAS MONTAÑAS (GRANDAS DE SALIME, ASTURIAS)

El Camino se acerca a la iglesia parroquial de Santa María de A Mesa
A Mesa, en el medio del valle, tal y como se ve desde el Camino
 El peregrino que hace el Camino Primitivo entra en el conceyo de Grandas de Salime por la parroquia de A Mesa, viniendo de Berducedo por los montes de A Prida da Madera y A Camposa, bajando a un nuevo valle, El Valle del Carbayín, desde donde distinguiremos el pueblo, que iremos viendo ya desde las curvas de esta calzada, aquí asfaltada, pueblo preciosamente dispuesto en la vaguada que cierran ambas cordilleras, la de Berducedo y la coronada por El Pico Buspol, de 1.120 metros de altura, que se alza sobre la aldea, con sus aerogeneradores.


La parroquia de A Mesa fue uno de los territorios que dieron origen al municipio grandalés: en la Edad Media toda esta comarca pertenecía a la Iglesia oventense, pero en 1584 los vecinos pagan la redención de su independencia, aprovechando la Desamortización de Felipe II, por la que una bula del Papa Gregorio XIII, el seis de abril de 1574, cede al rey el control de extensos territorios eclesiásticos, agradeciendo de alguna manera la intervención de la armada española en la batalla de Lepanto.


Aquí, como en otros munchos lugares, los habitantes abonarían una cantidad al Estado para disponer de su propia jurisdicción administrativa, siendo entonces cuando las parroquias de Salime, Vilarpedre y A Mesa formarán el Conceyo de Salime, mientras que Grandas y Trabada constituirían otro, hasta integrarse en 1836 el primero en el segundo, naciendo así Grandas de Salime.


Siguiendo las señales pronto llegamos al pueblo...


El pueblo son unas pocas casas en medio de este valle, con la escuela, actual albergue de peregrinos, en medio, y la iglesia a la izquierda.

Bajamos poco a poco y entramos en A Mesa.

Tejados de pizarra, característica dominante en el paisaje rural. Al fondo a la derecha tenemos la iglesia, hacia la que se dirige una vereda peatonal a la derecha de la carretera.


El valle muestra sus verdes campos donde descubrimos los excelentes pastizales de carne roxa de ternera, fundamento de cooperativas ganaderas.


Pasamos junto a las primeras casas de A Mesa.


Aquí a mano derecha vemos una quintana muy hermosa, de piedra, con hórreo y espacio delantero, lleno de plantas que le dan alegre colorido primaveral.


Y a la derecha otra casa, esta con colorista rosaleda.


Aquí a la derecha hay un banco de madera desde el que tenemos buenas vistas de A Mesa y la subida a Buspol.


Aquí arranca la senda peatonal que va a la iglesia.


Losas pizarrosas hincadas, llamadas chantas, separan el Camino de las fincas a la derecha. A la izquierda hay una barandilla o pasamanos de madera.


En la rosaleda...

El Camino ante la iglesia parroquial de Santa María de A Mesa, bajo la línea de eólicos de la montaña.

Santa María Magdalena da Mesa, construida entre los siglos XVII y XVIII, en medio de un campo, ligeramente elevado como un pequeño cueto, con algunos carbayos, cuyo ábside mira de espaldas al Camino. Realmente está situada sobre un túmulo prehistórico de varios milenios de antigüedad, cristianizando un lugar de culto ancestral.


No nos resistimos a visitar tan sugerente lugar.


Damos la vuelta al campo de la iglesia, a la sombra de los carbayos.


Y accedemos al interior, con tejado de madera a dos aguas...


Adentro, un arco de medio punto alberga el ábside el altar, con retablo e imaginería.

Ahí está A Rectoral.
Como en tantos casos, aquellos "clónicos" edificios de escuelas de los años 40-50 fueron aprovechados para diferentes usos, como es este el caso: Albergue de Peregrinos de A Mesa
Poco después de la iglesia, empezando un ascenso, tenemos la escuela, uno de esos edificios-tipo prácticamente iguales en todos los sitios y que se hicieron en los años 50, con aula abajo y vivienda para los maestros arriba: no mucho después empezó la concentración escolar y estos inmuebles quedaron en muchos casos abandonados, pero a veces sirven de vivienda, a veces de sede vecinal o local social y otras, como en este caso y más que encontramos en el Camino, son aprovechadas como albergues de peregrinos, con su baño y literas.

Caballos en los campos lindantes con el albergue
El albergue de A Mesa está en un preciosísimo campo, ante una encrucijada.


Damos desde aquí vista al pueblo y a la iglesia, al Cordal de Berducedo, coronado por El Monte de Bedramón, A Pena da Palanca, A Pena del Corvo, A Pena del Grillo, Penabernaz... un magnífico paisaje de postal del que disfrutamos sentados, pues el terreno, tanto el de la escuela como el del campo de la iglesia, dispone enfrente de mesas y bancos de madera para comer, sentarse para encandilarse con el panorama, consultar mapas y guías, o como no, los tan necesarios momentos dedicados al relax, la meditación, o simplemente dejar la mente en blanco, algo que en este Camino podremos conseguir, a poco que nos lo propongamos, a menos si no somos, como tantas veces ocurre, demasiado prisioneros del calendario, del reloj, o de las inquietudes mundanas.


Mesas en el campo de la iglesia.


Pero  hay al menos unos días en los que la bucólica paz de la aldea se transforma en grandiosa romería que inunda de jolgorio el valle, las fiestas de San Pedro, a las que acuden vecinos de aquí y de todos los contornos, así como muchos grandaleses que ya no viven en el pueblo pero que aél retornan en fecha tan señalada. Hay una gran comida de hermandad bajo la carpa, a la que invitan a los peregrinos que pasan y por supuesto a los que pernoctan.



Desde el albergue, en este cruce tomamos el ramal de la derecha para comenzar la subida a Buspol.


En esta subida vemos nuevas panorámicas de A Mesa, aquí desde la otra vertiente. Ahora vemos al este El Cordal de Berducedo, con A Pena Palanca de 1.128 metros de altura, A Pena del Corvo (1.095 mts.), A Pena del Grillo con 1.058 metros y A Pena Toalla de 1.064 metros de altitud.


Por allí baja la carretera que viene de A Prida da Madera, a donde llegamos desde Berducedo.


Montes de Bedramón y laderas de Buxón al sureste.


Al noroeste paisajes de El Palo en la remota distancia.


La impresionante tajada de las demoliciones hechas en la montaña durante la minería romana del oro siguen viéndose a muchos kilómetros.


Es La Fana la Freita. sobre ella asoma El Pico Cimeiro. Paso todo ello de la Ruta de los Hospitales.


El Camino realiza una curva en tan prolongada subida. Aquí durante un tramo entramos en términos del concejo de Allande.


Después de dar vuelta a una curva y ganar más altura la dura cuesta se suaviza.


 Hay unos hermosos peñascos o penedos en lo alto de las crestas serranas, grandes moles de piedras casi cuadrangulares, muy sugerentes


El Penedo del Rayo y Os Coriscos.


Valíalonga. Pastizales en las cumbres.


Os Pozos, El Pozo de Lavandeira.


Vaquerías.



El Pico Buspol y sus 1.121 metros de alto se ven al sur.



 Y los parques eólicos.


Volvemos a entrar en el concejo de Grandas de Salime y nos desviamos a la derecha, viendo al oeste las seranías del Acevo, paso a Galicia.


Aquí vemos Buspol, donde hubo antaño hospital de peregrinos y desde donde se ve muy bien la capital del concejo, la villa de Grandas. No obstante la vista engaña, aún nos aguarda una larguísima bajada al Salto de Salime y vuelta a subir hasta allí.