| Praza das Praterías desde la puerta del mismo nombre de la catedral (portada sur) |
Esta es la Praza das Praterías vista desde la portada sur de la catedral de Santiago de Compostela, la llamada Porta das Praterías o Puerta de las Platerías por los antiguos artesanos comerciantes plateros que aquí se establecieron, vendiendo joyas y objetos de plata con la que trabajaban a los peregrinos, fundamentalmente de motivos religiosos, alguna de cuyas tiendas siguen existiendo en la actualidad. A esta pequeña pero muy coqueta plaza podemos llegar bien desde la Praza do Obradoiro por la rúa de Fonseca (a la derecha) o desde la Praza da Quintana (a la izquierda) tras ver la Porta Santa. Ahí, una casa porticada con arcos de medio punto es desde 2015 la sede del Museo das Peregrinacións e de Santiago
A la derecha es la Torre del Tesouro, la cual forma parte del edificio del claustro renacentista-plateresco de la catedral de Santiago, obra ejecutada entre 1521 y 1590 con proyecto de Juan de Álava y Gil de Hontañón promovida por el arzobispo Alonso III de Fonseca a quien está dedicada la calle que llega a sus pies a esta plaza. Este claustro sustituye a otro anterior gótico que era más pequeño y en su planta baja vemos alguna de las platerías de esta Praza das Praterías
La torre se hizo para guardar el tesoro de la catedral, como su nombre indica, y parece que imita las pirámides escalonadas precolombinas o los templos mesopotámicos. Sus diez niveles o escalones decrecientes se interpretan como símbolo de la perfección
La configuración actual de la plaza se fraguó de los siglos XVI al XX, es decir, desde que se hizo el claustro plateresco a la construcción, a la izquierda, del edificio porticado del actual Museo das Peregrinacións e de Santiago antes citado, antigua sede del Banco de España. Se trataba de otro gran tránsito comercial similar, al norte al de la rúa da Acibechería o de los artesanos azabacheros. Aquí predominaban los plateros u ourives 'orfebres', pero en el entorno de la catedral también había curtidores, artesanos del cuero, especializados en cinturones y bolsas, concheiros o vendedores de conchas de vieira, así como artesanos de latón o picheleiros, entre otros
En medio de la plaza está la Fonte dos Cabalos, 'Fuente de los Caballos', obra del escultor Juan Pernas de 1825, a quien el cabildo catedralicio le había encargado la remodelación de esta plaza en la que esta fuente, al estilo de las fontanas italianas, muestra una hermosa decoración, en este caso cuatro caballos echando agua por los caños dispuestos en su boca. A mediados de ese siglo XIX el escultor Juan Sanmartín y Senra, le añadió la representación del Arma Marmórica, Marmárica o tumba de Santiago, con una mujer sentada sobre ella mostrando una estrella en su brazo alzado, símbolo de la ciudad, por lo que se la ha dado en llamar Alegoría de Santiago
La estrella simboliza la que apareció en el bosque de Libredón señalándole al eremita Paio o Pelayo en lugar donde estaba la tumba de Santiago el Mayor y sus discípulos Teodoro y Atanasio, según la tradición evangelizador de Hispania, suceso que pondría en conocimiento del obispo Teodomiro de Iria Flavia y este a su vez daría aviso a la corte ovetense de Alfonso II que, siempre según crónicas bastante posteriores a la época, habría acudido a verificar el hallazgo, fundando las primeras comunidades de monjes guardianes del sepulcro, origen de la ciudad
El historiador Manuel F. Rodríguez, en su imprescindible libro Santiago de Compostela para los peregrinos. Guía secreta, nos ofrece esta y otras explicaciones posibles:
"... muestra, en línea ascendente, el arca, como símbolo del sepulcro de Santiago; una dama sentada sobre el arca, interpretada como la Religión para unos, o la ciudad de Compostela, para otros; y un haz de luz o estrella sobre la mano alzada de esta que simboliza las luminarias que revelaron en el siglo IX la perdida tumba del apóstol o, según opiniones, las estrellas de la Vía Láctea que marcan el camino hasta el extremo oeste al que Santiago habría llevado la palabra sagrada. La misma simbología, también muy visible y unida en este caso en este caso a la concha, culmina la casa del frente sur de la plaza, la casa do Cabildo (s. XVIII)"
Y ahí tenemos, efectivamente, dicha Casa do Cabildo que, como su propio nombre indica, fue de las muchas que pertenecieron al cabildo catedralicio que y cierra por el sur esta plaza. Una espléndida construcción barroca que se hizo como pared embellecedora del lugar, de imponente fachada pero de muy escaso fondo y muy estrecha, plagada eso sí de símbolos jacobitas
"El solar de la Casa del Cabildo estaba ocupado originalmente por tres viviendas que se abrían a la Plaza de Praterías. Dos de estas viviendas avanzaban más allá de la fachada actual, dificultando según escritos de la época el giro de los carros cargados de materiales de construcción que venían desde la rúa del Vilar y cruzaban la Plaza de Praterías el Hospital Real ( Hostal de los Reyes Católicos), los Colegios de Fonseca y San Gerónimo, que por aquel entonces se encontraban en obras. Esta circunstancia, sumada a la intención de dotar de mayor espacio y belleza a la Plaza de Praterías, lleva al Cabildo a adquirir dos de las tres viviendas, que serán demolidas, mientras que la tercera, en la esquina con la rúa Raíña, mantiene su independencia. Esta circunstancia de partida y la capacidad del arquitecto Sarela para resolver de manera unitaria la fachada barroca envolviendo las tres viviendas son las claves para entender el proyecto".
"En la Casa del Cabildo se está ante una operación de búsqueda de prestigio que una institución con enorme poder en la ciudad lleva a cabo «para desaogo y hermosura de las Platerías». Solo así es posible entender un edificio de las características de la Casa del Cabildo, donde de la tríada clásica "firmitas, utilitas y venustas", la utilitas casi desaparece. La Casa del Cabildo es una tela escénica, un fondo barroco para la Plaza de Praterías. En este sentido el planteamiento de Sarela no dista mucho del concepto de "edificio-anuncio" que el arquitecto estadounidense Robert Venturi desarrollará 200 años después. Ambos coinciden a la hora de formular un tipo de arquitectura en que la fachada es un hecho autónomo del contenido funcional. La fachada del Cabildo se tira a cordel siguiendo la línea de la rúa Fonseca, sin importar en absoluto que el fondo interior del nuevo inmueble se reduzca a 2,70 m haciendo imposible cualquier distribución funcional de vivienda. Con la finalidad de otorgarle el mayor espacio a la plaza, se configura una solución de fachada con un desarrollo muy plano de molduras y marcos lo que le confiere un aspecto de bidimensionalidad a la fachada hasta llegar a la cornisa a partir de la cual se despliega todo el alarde escultórico de la época. Se está ante el característico barroco de placas gallego, que dibuja con difuminados trazos de sombra toda suerte de motivos sobre un lienzo de piedra. La orientación norte de la fachada hace que la luz que baña la fachada sea siempre difusa y salvo a primera hora de la mañana, la percepción de la Casa del Cabildo es la de un decorado pintado, lo que remite de nuevo al fondo escénico, a la escenografía urbana, al juego barroco, al "edificio-anuncio".
"¿Dónde queda pues la utilitas? ¿Cómo sería la vida en las dos viviendas de la Casa del Cabildo? Debido al poco espacio disponible se habilitan dos viviendas de dos plantas comunicadas por las escaleras centrales que de este modo son compartidas en la vida cotidiana de las dos familias. En la planta primera, sobre las bóvedas de piedra, se sitúan las cocinas, con sus solados cerámicos para evitar incendios, y con sus chimeneas que se desarrollan por el interior de los muros que delimitan la caja de escaleras, mientras que a planta segunda se llevan los dormitorios, separados de la cubierta por el bajocubierta no habitable (en gallego: fallado) En el bajo se crean cuatro tiendas que la propiedad arrienda a los plateros de la ciudad, lo que le reporta grandes beneficios, dado que desde 1418 la conocida como Plaza dos Ourives es el único espacio donde está permitido a los orfebres y plateros trabajar y vender sus productos".
"La Casa del Cabildo cuenta con dos enormes gárgolas en los extremos de su cornisa que alejan el agua que se recoge en cubierta de la monumental fachada. Estas piezas vuelan más de 2,40 m desde la fachada y están talladas en un único bloque de granito de 3,75 m de largo y unos 1900 kg de peso. Durante la obra de rehabilitación de la Casa del Cabildo se prestó especial atención a la restauración de las gárgolas para ponerlas nuevamente en uso, ya que estas se encontraban inutilizadas y el agua de los canalones ocultos de cubierta se sacaba mediante bajantes (circunstancia que estaba provocando el lavado del terreno en la zona de la rúa del Vilar a no estar la bajante conectada a la red de saneamiento). Su renovación supone la recuperación tanto de su imagen como de su funcionamiento, elementos que forman parte de la memoria histórica de la Plaza de Praterías. De forma didáctica se dejan vistos desde el interior del edificio los extremos de las dos gárgolas con el fin de que los visitantes puedan valorar la magnitud del esfuerzo que supuso elevar semejantes bloques de granito hasta su posición actual".
En 2012 pasa a formar parte del Museo das Peregrinacións e de Santiago, unido a la casa contigua del nº 1 de la rúa da Raíña antes citada, adquirida también en 2008 y a la que se le une interiormente para darle la profundidad que no tenía, con una intervención realizada en 2011:
"La Casa del Cabildo irá teniendo diferentes arrendatarios pertenecientes a los diferentes gremios de artesanos de la ciudad que explotarán comercialmente el bajo del edificio. El Cabildo pierde la propiedad en 1855 con la desamortización de los bienes de la Iglesia realizada por Pascual Madoz, que pasará por diferentes manos hasta 2008, año en que el edificio es expropiado por el Consorcio de Santiago.
La intervención sobre la Casa del Cabildo se enmarca dentro del programa de rehabilitación de monumentos del Consorcio de Santiago y se ha desarrollado en paralelo a la Remodelación del Antiguo Banco de España para su adecuación como sede del Museo Nacional de la Peregrinaciones y de Santiago, situado en la misma Plaza de Praterías. Con estas dos actuaciones el Consorcio recupera y revitaliza uno de los centros neurálgicos de la Ciudad Histórica poniendo a disposición de los ciudadanos y visitantes de Santiago de Compostela, dos nuevos equipamientos públicos. El Consorcio de Santiago adquiere la titularidad de la Casa del Cabildo, así como la del inmueble anexo en la calle Raíña, 1, el 15 de diciembre de 2008, fecha del acta de ocupación del edificio. A partir de este momento la Oficina Técnica - Taller de Proyectos del Consorcio de Santiago se pone a trabajar en la redacción del Proyecto Básico y de Ejecución "Intervención en la Casa del Cabildo" llevando a cabo un intenso trabajo de revisión y actualización de la información del estado actual mediante un ingente trabajo de campo. La documentación planimétrica base realizada para el Plan Director se toma como punto de partida y se completa sobre todo con nueva información sobre el estado original del inmueble en Raíña, 1, sobre el que también se interviene en 2011. El 1 de julio de 2010 se aprueba la financiación de las obras de "Intervención en la Casa del Cabildo" con fondos del 1% Cultural generado por la contratación de obra pública del Ministerio de Fomento del Gobierno de España. El Ministerio de Fomento a través de la Secretaría General de Relaciones Institucionales y Coordinación, en cumplimiento de la Ley de Patrimonio Histórico Español, tiene un programa presupuestario para las actuaciones relacionadas con el 1% Cultural, consistente en la realización de las obras necesarias para su conservación, mejora y rehabilitación. Finalmente la Casa del Cabildo abre sus puertas al público el 9 de enero de 2012 con la exposición inaugural "Compostella dicitur" realizada por el Consorcio de Santiago y en la que se recrea la ciudad de Santiago de Compostela en el siglo XIII. De esta forma y tras tres años de ardua labor técnica y de gestión administrativa el Consorcio pone a disposición del uso público la Casa del Cabildo, abriendo sus ventanas de nuevo para que ciudadanos y visitantes puedan asomarse desde esta tribuna privilegiada al espectáculo de la Catedral de Santiago de Compostela".
"Es una edificación proyectada y dirigida en 1758 por Clemente Fernández Sarela, que la trata a manera de fachada con el exclusivo objeto de cerrar digna y noblemente la Plaza de las Platerías por el lado sur", nos indica el historiador y arqueólogo jacobita Manuel Chamoso Lamas en su guía de Santiago de Compostela, a lo que añade lo siguiente:
"En su desarrollo, de tres cuerpos finamente modulados, se traduce ese afán por crear impresiones escenográficas a base de un rebuscado, original y efectista, atuendo decorativo que, abandonando el ya claudicante sentido naturalista del barroco, hallase una nueva senda en la valoración plástica de los volúmenes y formas geométricas"
Al fondo es la rúa de Xelmírez, dedicada al fue primer arzobispo de Compostela (pues el papa Calixto II le concedió la categoría de Iglesia Metropolitana en 1120) , quien auspició las paralizadas obras de la catedral románica iniciadas en tiempos del obispo Diego Peláez en 1075. A la derecha, en la rúa do Vilar, en la llamada Casa do Deán, estuvo antaño la Oficina del Peregrino (donde expedían las compostelas o certificados de haber hecho el Camino), trasladada en 2015 a la rúa das Carretas, al pie de la Praza do Obradoiro
"Es necesario entender esta plaza y las dos anteriores como el escenario natural de los peregrinos históricos, antes o después de acudir a la basílica. En ellas descansaban, buscaban alojamiento y, sobre todo, realizaban sus compras de recuerdos jacobeos -conchas, figuras de Santiago, bordoncitos de metal, higas, etc.-, ansiando patentar su viaje compostelano, tanto ante los demás como ante ellos mismos. Lo cuenta por ejemplo el peregrino francés Guillaume Manier (1726): "Al salir (de la catedral a As Praterías) hicimos nuestras pequeñas compras: rosarios y figuritas de plomo, así como chismes pequeños y graciosos". Eran el elemento físico que permanecía. Por eso se reconvertían en reliquias con las que muchos se hacían enterrar"
Desde aquí tenemos una maravillosa vista de la Praza das Praterías con la Fonte dos Cabalos en medio, todo ello bajo la impresionante Torre do Reloxo y ante la espléndida Porta das Praterías o Puerta de las Platerías de la catedral, a la que subiremos por las famosas escaleras donde tantos peregrinos aprovechan para hacerse las inolvidables fotos de grupo, obra del año 1705 del arquitecto barroco Simón Rodríguez de Castro. Más a la derecha empezamos a reconocer la Praza da Quintana, donde se encuentra la Porta Santa, que se abre a los peregrinos cuando el día de Santiago cae en domingo: el Año Santo Compostelano...
Al fondo, por la Porta das Praterías, salió despedido el famoso botafumeiro o incensario de la catedral en 1499, en uno de los escasos accidentes conocidos durante su espectacular manejo. Eso sí, con gran susto de todos los presentes, muchos de ellos del distinguido séquito y autoridades que acompañaban a la Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos y futura reina consorte de Inglaterra como primera mujer de Enrique VIII
Y aquí tenemos las fachadas exteriores del claustro de la catedral por sus lados oriental (Praza das Praterías) y meridional (rúa de Fonseca). Sobre ella vemos un poco de la Torre da Vela, hecha en 1615 a imitación de la Torre del Tesouro pero más pequeña. Su nombre de debe al gran pendón que ondeaba en ella durante las fiestas de Santiago
Volvemos nuevamente nuestra vista a la hermosa fachada de la Casa do Cabildo, magníficamente descrita también por el historiador Juan Conde Roa en su guía de Santiago de Compostela para El viajero independiente:
"Sobresale de todo el conjunto la valoración plástica de sus volúmenes y de sus formas geométricas. La decoración se centra en la parte superior, con la balaustrada que remata el edificio adornada con diversos motivos jacobeos. Quizá sorprenda al viajero el carácter más ornamental que funcional de esta fachada, ya que su misión es la de cerrar la plaza a modo de telón, pues su fondo apenas supera los dos metros"
"La "Casa do Cabildo" un maravilloso biombo de granito" es como se refiere a ella Asar Fernan Rodri en la página de Pichileiros, para la que escribe un muy pormenorizado artículo:
"A mediados del siglo XVIII, el Cabildo de la Catedral de Santiago, cierra su programa de reformas en la Plaza de Platerías con la construcción de la hoy conocida como CASA DO CABILDO (actual nº 5 de la plaza) entre los años 1755 y 1759.
Esta obra busca potenciar la dignidad y grandeza de la ciudad. La Casa do Cabildo se concibe a modo de una gigantesca bambalina barroca de piedra, un nuevo decorado teatral urbano, que tiene como función monumentalizar el frente sur de la Plaza de Platerías y ocultar el caserío posterior a la vista de los viandantes, especialmente fieles y peregrinos que saliesen de la Catedral por su puerta meridional. Tal carácter decorativo, así como su destino a viviendas de artesanos del la ciudad, y no a residencia de un canónigo, pese a ser una obra capitular, explican sus peculiares medidas y escasa profundidad: 31,48 metros en Platerías, 6,07 metros en la Rúa do Vilar y 4,44 metros en la Rúa de Fonseca.
La primera noticia documental sobre las intenciones del Cabildo de adecentar la fachada sur de Platerías, data del 25 de junio de 1754, fecha en que se celebra un cabildo donde el Deán Policarpo de Mendoza propone que se adquieran las dos casas que hacen esquina a la Cruz do Vilar junto con la que hace fachada a la Rúa de Fonseca, que era propiedad de la Fábrica o Depósito, institución dependiente del Cabildo catedralicio que gestionaba y mantenía la Capilla de Música con las rentas de la tercera parte del Voto de Granada y algunas propiedades de la ciudad. Y así, dado que el Fabriquero estaba ausente, los prebendados encargan al canónigo maestrescuela Diego Juan de Ulloa la obtención de los tres referidos inmuebles.
La obra que se proyecta, se basa en una arquitectura visual calculada para ser contemplada desde diferentes puntos de visión, tanto desde los dos niveles de la Plaza de Platerías, como desde el desembarco de las calles aledañas, buscando efectos diversos según la observación del espectador, sea desde cerca o desde lejos. La extraña factura "a cordel" del edificio, explicable por la intención de facilitar el tráfico de carros y monturas, como también la presencia de los chaflanes, se rompe en su coronamiento, donde la arquitectura adquiere densidades y movimientos, hacia atrás y hacia delante, jugando con el vacío y el macizo, la luz y las sombras, que manifiestan las posibilidades y ductibilidad de la piedra."
Fernan Rodri nos presenta además su completo esquema decorativo en base a siete tramos verticales divididos por pilastras que rematan arriba en una baranda de bustos de la que surgen una docena de pináculos y, en medio, una gran peineta con obelisco y estrella en lo alto, la cual dio su nombre popular a la casa:
"Cuenta la fachada con un repertorio de motivos decorativos muy imaginativos, sino extravagantes y ostentosos, de inspiración local (motivos jacobeos) francesa (rocallas), italiana (órdenes arquitectónicos, bustos de la balaustrada y obelisco) y alemana-holandesa (placas geométricas), todo ello destinado a estimular las superficies del edificio y despertar la admiración de los viandantes. A sorprender también contribuía la policromía del edificio: la tonalidad parda del granito, el blanco del albayalde de los enmarques de la planta baja (hoy desaparecidos), el tradicional color verde de las carpinterías (hoy pintadas en otro color) y el dorado refulgente de las bolas de las barandas de los balcones y, es de suponer, de la estrella del remate dispuesta sobre el obelisco de la Peineta, en donde se representa el escudo capitular, todo ello junto, es la causa de que al inmueble se le conociera popularmente como la Casa de la Estrella".
La puerta de la casa está formada por dos hojas laterales y un paño central, tratándose de la original, como del edificio original es también el cierre de las tiendas de los bajos, compuesto por tres hojas. Un banco de piedra de gruesa moldura saliente es la base del escaparate y tiene encima un tragaluz o claraboya cuadrilonga cerrada con reja. La puerta también la tiene pero su decoración es diferente. En la clave del dintel de puerta hay una concha y a los lados cintas de rocalla de remate avolutado. Las ménsulas que sostienen el balcón presentan también la concha jacobea
La construcción del edificio fue patrocinada y financiada por el Depósito de Música de la Catedral, administrado por el canónigo maestrescuela Diego Juan de Ulloa, prebendado procedente de Roma y establecido en Santiago de Compostela desde 1733, el cual había mandando hacer su casa unos años antes también con proyecto de Fernández Sarela, la ya citada Casa do Deán, sita a continuación. De las anteriores casas que aquí había en este solar, las cuales influyeron en la concepción del nuevo edificio, sabemos también por Fernan Rodri:
"En el momento previo a la construcción del Palacio barroco, el solar se hallaba ocupado por tres casas, la primera habitada por el mercader Manuel Martínez de Mestas, y era propiedad del Real Priorato del Sar, la segunda casa, habitada por la familia Otero, propiedad de la Universidad, y la tercera que era propiedad de la Fábrica de la Catedral. Las dos primeras casas van a ser compradas por el Depósito de Música y luego completamente demolidas. En cambio, la propiedad de la tercera va a continuar en manos de la Fábrica, que solo autorizará derruir una parte, la que da hacia la Plaza de Platerías, manteniéndose el resto, la actual nº 1 de la Rúa da Raíña. La primera de estas casas, empezando por la izquierda, contaba con dos fachadas, una a la Plaza de Platerias por el norte y otra a la Rúa do Vilar, por el este. Todo el frente del Vilar era asoportalado, terminando la hilera de soportales de esa vertiente de la calle y permitiendo la desembocadura del gentío en Platerías. Contaba con una columna como elemento de sostén y albergaba en su bajo, una tienda adintelada con su puerta y dos mostradores (tableros) para trabajar y ofrecer productos a la venta. En el frente de Platerías, en el bajo, se abría el arco adintelado del soportal y se disponía una puerta de dos tiendas, una ventana y la puerta de acceso al edificio.
A cordel con esta primera casa, se hallaba la segunda, la casa de la familia Otero, que era más baja que la anterior, constando de un bajo y una única planta. Sus límites eran la Plaza al norte y tres paredes medianeras, una a la izquierda con la citada casa de Martínez de Mestas, otra a la derecha con la casa de la Fábrica, pared que todavía existe, aunque recortada, de unos 68 cm de espesor, una tercera, trasera con la casa de Juan Suárez Flores, que también perdura. La tercera casa, la llamada casa de la Fábrica, es la única de las tres que sobrevive hoy en día, habiendo solo perdido la fachada a Platerías, serrada al construirse la Casa do Cabildo, conserva inalterada su forma en "L", al sobresalir un brazo corto hacia la Plaza, pero que va a ver suprimida su pared norte de cierre al ser sustituida por el séptimo tramo o pasillo (contando de izquierda a derecha) de los siete en los que se divide verticalmente la fachada del nuevo edificio barroco. Tal planta provoca que presente originalmente, cuatro frentes y varias medianeras. El citado frente hacia Platerías del "esconce" (que como digo desaparece) sustituído por la obra de Fernández Sarela, aunque en él se seguirá disponiendo el acceso, que es el portal actual de la Plaza con el nº 6. Un segundo frente , del "esconce", hacia el oeste, hacia la Rúa de Fonseca, donde la pared original de la casa aparece envuelta por el muro barroco (actual) obligando a tapiar las ventanas originales. Un tercero, retranqueado, también hacia la Rúa de Fonseca y de orientación norte que conserva el muro original, aunque los vanos pueden haber sido modificados, y un cuarto, hacia el oeste, en la Rúa da Raíña, que también se mantiene, aunque con cambios en los vanos: la puerta abierta hacia la Raíña ostentando el nº 1 de la citada calle, es probable que se trate de un antiguo acceso a las cuadras de la casa, debiéndose su presente amplitud a una intervención moderna. La configuración y alturas actual de bajo y tres plantas, se corresponde "a grosso modo",con la original.
La configuración de las dos casas demolidas, junto a la superviviente de la Fábrica, explica muchas de las características del diseño del Arquitecto Fernández Sarela para la Casa do Cabildo. En primer lugar, la escasa profundidad de la planta del inmueble se debe al deseo del Cabildo por ampliar la superficie de la Plaza, lo que llevó a reducir la superficie construida. La premisa del Cabildo de 1754 de que la intervención sirviese principalmente "para el desahogo y hermosura" de Platerías, explica tanto esta construcción "a cordel" del nuevo edificio, con un desarrollo muy plano de molduras, marcos y soportes en el bajo y primeras plantas para no interrumpir el tráfico de personas, carros y monturas, como la reducción de la parcela edificable a favor de la Plaza. Así se entiende la poca profundidad interna del nuevo inmueble, alrededor de 2,83 metros en el extremo este y 2,63 metros, en el extremo oeste, así como sus 414,39 m2 de superficie construida y 206,67 de superficie útil".
La construcción de la Casa do Cabildo empezó el 22 de febrero de 1755, cuando llegaron buena parte de los materiales: carros cargados de piedra para la edificación, tablas, madera de álamo para los andamios, clavos y cal asturiana, que vino por mar hasta Pontecesures y de allí vino a Santiago también en carros:
"Se habían establecido tres talleres, uno principal, en la Plaza del Hospital Real, para la construcción del inmueble, y dos secundarios en los lugares donde se va a extraer la piedra, las canteras de Ameixenda en Ames y las de Santa Marta en las afueras de Santiago. Los tres talleres se organizarán ejemplarmente bajo las directrices del Capellán Román de Mourelos y el Maestro Arquitecto Clemente Fernández Sarela. Para la extracción de la piedra, aparte de utilizarse abundante pólvora, los herreros Alonso de Quintáns en la cantera de Ameixenda y Domingo de Mera en la de Santa Marta, manufacturan cada semana, con hierro y acero, docenas y docenas de herramientas y utensilios, tales como cuñas, palmetas, martillos, barras de hierro, macetas, atacadores, barrenas, picos, cubos, argollas, ejes, tirantes... entre otros muchos más.
De esta manera, carros y carros cargados de piedra llegan al taller del Obradoiro de forma constante y semanal. Una vez allí, los oficiales canteros se encargan de la talla final de cada sillar y de su asiento en el nuevo edificio.
El 2 de marzo se empiezan a demoler las tres viviendas desahuciadas y el 2 de mayo se terminan estas tareas con el derribo de paredes y pisos, invitándose a un refresco a los operarios protagonistas. En las jornadas siguientes se traza sobre el terreno la planta del nuevo inmueble y se adquieren los primeros veintitrés carros de arena y varias cañizas para tamizarla. En mayo, junio y julio se traen cientos de carros cargados de mampostería de Santa Marta para el asentamiento de la cimentación y refuerzo de las paredes medianeras con las casas vecinas. Inmediatamente, con la cantería almacenada, la que se sigue trayendo de Ameixenda, y con la ayuda de algunas grúas, se van levantando poco a poco los muros del nuevo edificio. La semana del 7 de junio se inicia la construcción de la fachada y sus pilastras. A comienzos de agosto, la obra ya había avanzado lo suyo, pues el día 8 del mismo mes, se invita a un "refresco general" para celebrar el cerramiento de los cuatro arcos de la esquina de la Rúa do Vilar, y el último día de ese mes, se pavimenta con losas la nueva arcada".
"Inmediatamente, se interviene en la cimentación, anegada de agua de procedencia incierta, y los operarios tienen que trabajar con sus miembros inferiores metidos en el agua hasta las rodillas. Salvado el percance, entre los meses finales de 1755 y el primer trimestre del año siguiente se da un acelerón a la obra, y el 20 de marzo se gratifica con 16 reales y 18 maravedís a los oficiales que participaron en el cerramiento de los arcos de la fachada, es decir, en estas fechas, el lienzo de Platerías alcanza ya el nivel de la primera planta, prácticamente hasta la altura de los capiteles de las pilastras. El 27 de marzo de 1756, se retiran los primeros 10 carros de escombros, tanto del taller del Obradoiro como de la Plazuela del Colegio de Fonseca, lugar este último adonde se habían trasladado los oficiales para tallar los sillares, y de la que saldrán, a partir de esta fecha y semanalmente, cantidades voluminosas de "entullo".
"A partir de abril de 1756, se comienzan a fundir las primeras rejas de hierro para los tragaluces del bajo y se pintan de blanco con "albayalde" y aceite de linaza los antepechos pétreos de las tiendas y los marcos. Pero en esta fecha aún quedaba por construir todo el segundo piso, el entablamento y la peineta que corona el edificio.
En la semana del 14 de mayo, el escultor Francisco Lens tiene terminados los capiteles. En agosto , uno de los balcones de la primera planta está terminado. De seguido se instalan las barandas en ellos y en las puertas-balcones, junto con los batientes de la carpintería de cierre de las tiendas. Se pintan las rejas con albayalde y se aplica betún y aceite en los canales provisionales de evacuación de aguas de la lluvia. La semana del 12 de septiembre se termina el entablamento, de factura muy compleja, y por fin, el 12 de noviembre se termina la fase de la cornisa. Juan de Ulloa está contento, e invita a los oficiales a otro refresco para celebrarlo. Para entonces, tras ciento cuarenta y seis semanas de trabajo, los costes de la obra ascienden a 130.495 reales y 4 maravedís.
A continuación se empieza a trabajar en dos frentes. Por un lado se inicia la división interior del inmueble con tabiques que fueron traídos en más de 40 carros, que llegaban a pie de obra semanalmente, se instala el herraje de algunas puertas y se pavimenta con pizarra la cocina a la manera tradicional. Por otro se interviene en la peineta para la que se trae una piedra de grandes dimensiones que necesitó un carro tirado por tres bueyes, a cuyos carreteros se les gratificó con 3 reales y 26 maravedís. Estamos en los primeros meses del año 1758, Gregorio Fernández y Fernández Sarela se ufanan en el montaje de la peineta y la balaustrada, quizás los elementos más complicados de toda la fachada, que en la semana del 3 de junio están totalmente instalados, colocándose en el extremo superior del obelisco de la peineta, una estrella manufacturada por el herrero Domingo de Vigo. Hacia finales de este año, el número de operarios se reduce al mínimo, doce, concretamente, y es que la obra está prácticamente terminada, de hecho, este año de 1758, es considerado oficialmente como la fecha de terminación de las obras, y así figura en el epígrafe de la fachada.
No obstante, a comienzos de 1759 aún se instalan las bolas de bronce dorado de los balcones, los vidrios de los maineles de la primera y segunda planta y sus emplomaduras, los vidrios de los maineles de las tiendas y algunas cerraduras y herrajes. El pintor Pedro Varela Pimentel, ya ha terminado de pintar de verde toda la carpintería de fachada e interiores. Al mismo tiempo, en estos primeros meses de este mismo año, se trabaja en la reurbanización de la Plaza de Platerías, pavimentándola de losas en ligera pendiente de norte a sur, para lo que se han traído más de veinte carros cargados de losas. Luego, y en relación con el inmueble, se diseña y construye en el centro de la plaza una nueva fuente que sustituye la construida a principios de siglo por Domingo de Andrade, que a su vez sustituía a otra más antigua (al menos de 1449). Esta constaba de un pilón circular y de un grupo central figurativo en el que trabajan varios escultores y tallistas, siendo uno de ellos, Pedro Ramos.
Tras doscientas treinta y ocho semanas de intenso trabajo, o lo que es lo mismo, tras cuatro años y siete meses desde que en febrero de 1755 se iniciaran las obras, la semana del 28 de septiembre se termina por fin todo el nuevo complejo arquitectónico. En total, el importe de los gastos de jornales y materiales para el edificio, la fuente y el arreglo de la Plaza, rondó la cantidad de 180.612 reales y 21 maravedís".
Edícula de la peineta del edificio, donde volvemos a ver la estrella de Santiago y, debajo, una corona que iluminan sus rayos. El resultado fue tan bueno que Sarela firmó como arquitecto, que no como aparejador, y no en cualquier sitio, sino en la misma fachada
A Clemente Fernández Sarela le corresponde la traza directriz del edificio, en cuya fachada estampa con orgullo su firma, un hecho inédito e inaudito en tierras gallegas. El Cabildo había quedado tan satisfecho con la obra, que le permitió al Arquitecto dejar su nombre escrito en piedra sobre el dintel central de la fachada.
Y detrás del trabajo del Arquitecto, tuvo un enorme peso la personalidad del canónigo Diego Juan de Ulloa, el auténtico promotor de la obra, cuyas opiniones hubieron de influir a la hora de idear un conjunto arquitectónico tan original y grandioso en la Galicia Barroca del momento. A pesar de que Juan de Ulloa había delegado la administración de la obra, primero en Mourelos y luego en Pernas, el prebendado Ulloa, participó activamente en el taller. De hecho, aparece citado en las cuentas, bien para comprar partidas de cal, bien para adquirir lotes de clavos, bien para pagar cargamentos de madera, etc. Cada cierto tiempo agasajaba a los obreros con gratificaciones económicas y con la compra de partidas de tabaco y refrescos.
En noviembre del año 1760, ya finalizados los trabajos, Juan de Ulloa deja el cargo de Administrador del Depósito, y trás de sí, una de las obras más hermosas del Barroco compostelano, que hoy todos podemos contemplar, presidiendo y engrandeciendo la Plaza de Platerías."
Las varias tiendas existentes en el bajo son resultado de que en las antiguas casas las había, manteniéndose no solo en la nueva sino incluso aumentando su número:
"La existencia de tiendas en el bajo de la casa original, la de Martínez de Mestas hacia Platerías y el Vilar, explica la presencia de las mismas también en el nuevo inmueble. El aumento de su número, hasta un total de cuatro establecimientos, dos a cada lado del portal de la residencia, con sus correspondientes "bancos" de piedra donde exponer al público sus productos, se debe a los beneficios que obtendría el Depósito de la Catedral de su arrendamiento a los plateros de la ciudad. Las cuatro tiendas se hayan blindadas con pavimentos de gruesas losas de granito para evitar túneles y robos y abovedadas con piedra para evitar "butrones". Desde 1418, la Plaza de Platerías constituía el único espacio urbano donde se permitía a los orfebres y plateros trabajar y vender sus productos. De aquí el nombre actual de la Plaza, antiguamente conocida como Praza dos Ourives, cuando el Arzobispo Don Lope ensancha el perímetro de la Plaza y construye las primeras tiendas de "ourives y especieros".
Y esta es la historia de la casa y de sus propietarios e inquilinos hasta nuestros días, desde los artesanos plateros o ourives hasta los primeros proyectos museísticos, pasando por maestros (hubo un colegio), pintores, la desamortización de bienes eclesiásticos, la expropiación...
"Una vez terminada totalmente la obra de la Casa do Cabildo, el primero en arrendarla enteramente y con sus tiendas a su propietario, el Depósito de Música de la Catedral, será Juan Castañín, pintor catedralicio, por la cantidad anual de 1550 reales, que la ocupará entre 1759 y 1766. A él lo sigue el platero Antonio de Sousa, por 1950 reales, entre los años 1767 y 1769. Este es sustituido en 1770 por el batidor de oro Manuel Vázquez Álvarez, que paga por el edificio 1600 reales, a su vez reemplazado entre 1789 y 1819 primero por el platero Fernando Torreira y luego por Luis Torreira, posiblemente su hijo, que pagan idéntica cantidad por el arriendo. Tras él, un tal Pablo Oubiña se instala en la casa, donde residirá al menos entre 1819 y 1844, pagando cada año siempre 1600 reales.
Los primeros inquilinos de la casa son artesanos de cierto poder adquisitivo, interesados en contar con tienda en la Plaza, la mayoría plateros. Esta vinculación de las tiendas con los habitantes del inmueble explica que desde las de la izquierda parta una escalera de servicio que las comunica con la primera planta. También que en fecha posterior, indeterminada, se abrieran sendas puertas desde las tiendas de la derecha y de la izquierda al zaguán del inmueble.
La historia de este edificio monumental, dio un giro radical con motivo de la pérdida de la propiedad por el Depósito a causa de la Desamortización de los bienes de la Iglesia de Pascual Madoz del 1 de mayo de 1855. A raíz de este suceso lo adquirió la familia González-Moro Cervigón, cuyos descendientes detentaron la propiedad hasta su expropiación en 2008. En esta última fecha, el inmueble contaba con siete co-propietarios, siendo uno de ellos el conocido militar Rafael González-Moro Vela. Tal familia lo ha tenido alquilado durante muchos años, aunque, curiosamente, arrendando el inmueble por plantas.
Una placa dispuesta en el chaflán de la esquina de la Rúa do Vilar deja constancia de como en ella residió el gran pintor de origen albaceteño Mariano Tito Vázquez (1870-1952) que impartía clases en la Escuela de Artes y Oficios y en la Real Sociedad Económica de Amigos del País. Dicha placa se pagó con el dinero de una subasta de sus cuadros previamente expuestos para ello y que se celebró en la Casa de la Parra en 1953. Según Ana Cambeiro López, pariente del pintor, este se había instalado en la segunda planta de la casa a principios del siglo XX con su mujer y cuñada, destinando el apartamento de la izquierda a estudio y el derecho a vivienda de la familia. Los mismos acogieron en su casa a numerosos familiares que vinieron a Santiago a estudiar o trabajar, entre ellos, sus cuatro sobrinos Sofía, Isaura, Juan Antonio y Amelia. En este estudio de pintura se formaron artístas compostelanos como González Blanco, Villafínez, Garabal y Concha Vázquez, entre otros muchos.
Tras la muerte de Mariano Tito, se quedan con la vivienda dos de sus sobrinos. La maestra Isaura López Vázquez, que daba clases en una escuela que había formado en el apartamento izquierdo de dicha planta, con el nombre de Colegio Particular Martín de Herrera, aunque popularmente se le llamaba "la escuela de Platerías", y a su hermano Juan Antonio López Vázquez, que regentaba una pequeña frutería en el menguado espacio del portal, utilizando los peldaños de la escalera para exponer el género. Ambos acogieron en la casa a los jóvenes de la familia que vinieron a estudiar a la Universidad, recordándose todavía hoy con nostalgia las reuniones en los balcones para ver las procesiones o como subían por unas escalerillas del desván a la terraza de la "baranda de los bustos" de la cubierta para ver los fuegos del Apóstol, tomar el sol y tender la ropa. Esta función de los balcones de la casa como palcos para las fiestas de la ciudad podría explicar la presencia de argollas en la fachada del edificio que, más que para colgar tapices y colgaduras con los que engalanar el edificio, pudieran haber servido para sujetar los toldos que entoldaban la ciudad con motivo de algunas fiestas o de procesiones.
La familia deja la casa a finales de los ochenta, quedando desde entonces el inmueble deshabitado y sin ninguna función. En los años cuarenta y cincuenta, la primera planta había sido ocupada por la familia Hermo, siendo el padre de dicha familia, Brigada del Cuerpo de Intendencia, abandonando la casa en los años setenta, aunque no se han localizado más datos. (...)
La Casa do Cabildo figura incluida en el Plan Especial de la ciudad Histórica con el nivel uno, la máxima protección. Ello explica que en marzo de 2007, la Junta de Gobierno Municipal, decidiese adquirirlo para instalar en él un centro de interpretación de la ciudad vinculado al nuevo Museo del Banco de España, rechazándo la propuesta de la familia propietaria de restaurarlo para abrir en él una exposición de trajes de los siglos XIX y XX. Como consecuencia, el inmueble fue expropiado por el Consorcio en el 2008, tras ser tasado en 2.289.290 euros. El Ministerio de Fomento y el Ayuntamiento firmaron un convenio el 26 de octubre de 2010 para la financiación de las obras de rehabilitación, a la que se destinaron 924.038,06 euros, intervención ya terminada y abierta al público desde hace ya unos años".
Capítulo aparte son las tiendas, cuya existencia ha sido respetada por ser donde tienen su taller y comercio los miembros de una reconocida familia de plateros compostelanos, la Platería Joyería Augusto Otero:
En cuanto a las cuatro tiendas, desde 1906 las tiene arrendadas la familia Otero, maestros plateros compostelanos muy conocidos en la ciudad, que todavía ocupan hoy las dos tiendas de la izquierda con una joyería de nombre "Joyería Augusto Otero". El primer arrendador fue Bernardino Otero, platero originario de la zona de O CARBALLIÑO (Ourense) que destina las de la izquierda al actual negocio de venta de productos de platería y las de la derecha a talleres para su manufactura. Por estos últimos, pasaron muchos aprendices que luego abrieron sus propios puestos en la ciudad. El nombre del fundador todavía se recuerda por ser uno de los autores de la urna con los restos del Apóstol de la Catedral. Hacia los años veinte se hace cargo del negocio su hijo Augusto Otero y este a su vez se lo traspasa al suyo, también de nombre Augusto Otero, en los años cincuenta. Los hijos de este último, Chelo, Augusto y Fernándo constituyen los actuales inquilinos.
Dado su carácter histórico, y pese a la enajenación del inmueble por el Consorcio, el alquiler de las tiendas ha sido respetado, manteniéndose su actividad en la actualidad. A la familia Otero, le siguen correspondiendo también las tiendas de la derecha, cuyo uso han cedido provisionalmente para integrar el "circuito museable" actual del edificio rehabilitado".
"El platero más importante en el inicio de la saga familiar fue Bernardino Otero Ramos. No tenemos registro de su nacimiento ni conocemos con seguridad quienes fueron sus padres. En 1845 se recoge a dos hermanos, José Otero y Manuel Otero, “hijos de Andrés Otero”, como alumnos de la Escuela de Dibujo de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, y al primero de ellos se le señala como platero. Por cronología, José Otero podría tratarse del padre o tío de Bernardino, y por lo tanto con quien hubiese aprendido el oficio. Según sus descendientes, no tienen conocimiento de esta relación familiar y creen que fue su bisabuelo Bernardino el primer platero de la familia.
Lo que sí conocemos es el matrimonio de Bernardino con Concepción Martínez Lamas, con quien tuvo un único hijo, Augusto Otero Martínez, quien continúo con su labor al frente del obrador. Las listas de mesas electorales sitúan a la familia en rúa do Hórreo por lo menos a partir de 1915. Por otro lado, en 1922 el Ayuntamiento le concedió un permiso para reedificar la casa número 2 de la rúa do Vilar, que se refiere al local de la platería que tenía en propiedad. Los periódicos compostelanos se lamentaron profundamente de su muerte en 1923, indicando que en su entierro fue asistido por los plateros Manuel Bacariza y Ricardo Martínez, los dos orfebres más importantes de la Compostela de la época.
Los periódicos también recogen la muerte de su mujer, María Luisa Carreira, en 1959, nombrando en la esquela a su hijo Augusto y a nueve nietos, todos hijos de este: Concepción, Agripina, Socorro, Isabel, Bernardino, Augusto, Luis, Rosa y María, mencionándose también bisnietos. Como nos ha hecho saber la propia familia, hubo un hermano mayor llamado Jesús que fue médico, pero murió muy joven. Los tres varones, Bernardino Otero Carreira, llamado como su abuelo, Augusto Otero Carreira, llamado como su padre, y Luis Otero Carreira, continuaron el oficio familiar.
En las matrículas industriales del Ayuntamiento, Bernardino Otero Ramos aparece recogido desde 1908 en la tarifa 4 –artes y oficios– en la categoría de “esmaltadores y engastadores de piedras finas”, con obrador registrado en Praterías. Corroborando esta fecha, por la prensa hemos sabido que el obrador se fundó en 1907. El platero aparece hasta 1924, siendo sustituido por su hijo, Augusto Otero. Este aparece en dos tipos de contribución, en la tarifa 1 como “vendedor de joyas de oro, plata y platino al por menor”; y en la tarifa 4 como “orífice platero”, puesto reservado para los mejores artífices de Santiago. En ese momento, dicho puesto estaba ocupado por él, junto con Andrés Lado, Santiago Rey y la viuda de Bacariza, certificando así la consolidación e importancia de Augusto Otero en el panorama de la platería de su época. El resto de plateros solían agruparse, como lo había hecho su padre, en la categoría inferior de “engastadores de piedras”.
Otro de los documentos en los que podemos encontrar registrada la actividad profesional de los plateros de la época son los almanaques y anuarios de comercio, publicaciones con información industrial y comercial editados en ámbito estatal, que tuvimos oportunidad de consultar en la Biblioteca Nacional de Madrid. Estos documentos registran a Bernardino y Augusto, quien aparece como “Hijo y Sucesor de Bernardino Otero” y además, en una de las escasas ocasiones en las que un platero se destaca tipográficamente sobre el resto, como en un pequeño anuncio.
Sabemos que Bernardino Otero Ramos fue discípulo de Ricardo Martínez, el mejor platero de su generación y artífice oficial de la catedral de Santiago. Una noticia de 1904 informa de la apertura del obrador de Otero, señalándole como “el que fue auxiliar del acreditado platero de la Catedral, D. Ricardo Martínez”, y como ya hemos expuesto, su maestro le asistió en su entierro. Evidentemente Augusto aprendió el oficio en el obrador de su padre, donde se formarían a su vez sus hijos, Bernardino, Augusto y Luis.
Sabemos que el obrador fundado por Bernardino Otero Ramos estaba ubicado en la plaza meridional de la catedral de Santiago, donde de forma tradicional se emplazaron los locales de los plateros desde el nacimiento de la propia ciudad, y que es llamada por ello praza das Praterías. Esta cambió de nombre en 1915, durante un breve periodo de tiempo, en honor al arzobispo Martín de Herrera, por lo que en los documentos aparece mencionada de ambas formas. Concretamente, su local estaba ubicado en los bajos de la Casa del Cabildo, en el flanco sur de dicha plaza, haciendo esquina con la rúa do Vilar. Esto explica la noticia a la que ya hemos aludido, en la que en 1922 el Ayuntamiento le concedió un permiso para reedificar la casa número 2 de dicha calle, y allí se emplazó la casa mortuoria de su mujer en 1959. De hecho, cuando en 1937 se da noticia de la ubicación del obrador del hijo, se sitúa en “rúa del Villar, y Platerías, 5”, que se refieren al mismo emplazamiento. Actualmente, su nieto Augusto Otero Carreira mantiene abierta dicha tienda, mientras que los otros dos nietos, Bernardino y Luis, se trasladaron a locales del flanco occidental de la plaza, emplazados en el claustro de la Catedral, encontrando así en la actualidad tres tiendas de la familia Otero en la praza das Praterías".
"El resplandor de los metales preciosos ilumina Compostela desde hace siglos. El sello de los orfebres marcó con, oficio y arte, el callejero de la ciudad. Algunos de los nombres de las arterias del casco antiguo proceden de los artesanos gremiales que, durante generaciones, crearon con sus manos productos que ahora salen del vientre de cualquier máquina programada. En Praterías, la artesanía continúa deslumbrante sobre el metal. En la Casa del Cabildo, la joyería Augusto Otero lleva desde el año 1906 mostrando artículos elaborados a mano en sus escaparates. «Son objetos de plata y oro vinculados a Santiago y a las peregrinaciones», explica el propio Augusto Otero que, junto a sus hermanos, constituye la cuarta generación de su familia en el mundo de la platería. En la vitrinas se exhiben bandejas y elementos decorativos fabricados manualmente a través de la técnica del cincelado, «consistente en dibujar sobre la lámina de plata para después repujar».
Alejandro Otero forma parte de esta familia de artesanos. Atiende en uno de los establecimientos que se encuentran en los bajos de la catedral. «El mejor azabache es el que viene de Asturias y aquí ya quedan pocos artesanos que trabajen bien con él», confiesa este joven, cuyo bisabuelo trabajó en la arqueta de los restos del Apóstol a finales del XIX. El oficio, como antiguamente, pasa de padres a hijos en este gremio que continúa deleitando a propios y extraños con sus creaciones".
"En el interior, el vestíbulo y la escalera también tienen un tono aristocrático, que domina el resto del palacio. La casa debe su nombre a que fue utilizada como casa de huéspedes por los decanos de la catedral . La tradición de la posada se remonta a una de sus propietarias, doña Juana de Ulloa, cuyo nombre está ligado a la historia de la ciudad. Esta noble acogió a visitantes ilustres y con el tiempo, los obispos extranjeros se convirtieron en los invitados favoritos de la casa"
Volvemos a la Praza das Praterías para ver el antiguo edificio del Banco de España, cuya construcción entre 1936-49 (guerra y parte de la posguerra por medio) hizo desaparecer dos notables edificios de finales del siglo XVII del arquitecto Domingo de Andrade. El proyecto de este estuvo a cargo del arquitecto Romualdo de Madariega Céspedes y fachada principal de Luis Menéndez Pidal, arquitecto del Patrimonio Artístico, que fue también director de la obra
Tras su final como sede bancaria en 2004 en 2006 se propuso adecuarlo para instalar en él parte de los fondos y oficinas del Museo das Peregrinacións e de Santiago. Tras una profunda reforma cuyo proyecto se aprobó en 2007 y dirigida por Manuel Gallego Jorreto. En 2010 sería premiado con la Medalla de Oro de Arquitectura
"... su objetivo inicial era abordar la historia de la ciudad y el fenómeno de las peregrinaciones. Tras varios años cerrado al público, abrió definitivamente sus puertas en 1996 como museo de titularidad estatal y gestión transferida a la Xunta de Galicia
Su actual denominación, establecida en 2007, reivindica su carácter como "institución museística nacional y centro de documentación, investigación e interpretación de Santiago y de las peregrinaciones".
La adquisición de nuevas colecciones y la necesidad de ampliar espacios y mejorar servicios, llevó a la incorporación en el año 2015 del edificio de la Plaza de Platerías, antigua sede del Banco de España, que es la nueva sede expositiva del Museo. Fue rehabilitado entre 2009 y 2012 por el Consorcio de Santiago como segundo el proyecto del arquitecto Manuel Gallego Jorreto. Además del edificio de Platerías el museo cuenta con una sede administrativa en la denominada Casa Gótica, uno de los escasos ejemplares de arquitectura civil del siglo XIV que se conservan en Santiago.
El Museo de las Peregrinaciones y de Santiago es de titularidad estatal y gestionado por la Xunta de Galicia."
"Mención especial merecen los restos arqueológicos exhibidos, tanto los encontrados en Compostela como los procedentes del Castelo da Rocha Forte, referente simbólico del poder feudal, y que explica la preponderancia de la ciudad en el medievo bajo el señorío del arzobispo Compostelano".
"Hacia los años 820-830, bajo el reinado de Alfonso II y en el pontificado de Teodomiro, obispo de Iria, se descubre el sepulcro que se identificaría como la tumba de Santiago. Surge la peregrinación a Compostela, va configurándose el Camino de Santiago, reflejo simbólico de la Vía Láctea. A partir del siglo XI se consolida y en los siglos posteriores consigue su gran esplendor. Las diferentes rutas, las infraestructuras o el urbanismo que se genera a lo largo de su recorrido aparecen aquí reflejados:El relato del museo quiere subrayar al peregrino como actor protagonista de la peregrinación. Las motivaciones, los libros de viaje, los medios de transporte, la protección y la asistencia en el viaje, la indumentaria y los recuerdos de peregrinación aparecen ilustrados a través de interesantes fondos de la colección.En la primera planta se destaca la importancia de la literatura y de la música de la peregrinación como lenguaje universal de los peregrinos. A continuación reciben una referencia especial los principales símbolos jacobeos –venera y cruz de Santiago– con una selecta representación de bienes culturales que explican su origen y su uso, tanto simbólico como decorativo".
"El espacio central en esta planta, se dedica a los diferentes tipos que se fueron generando para representar a Santiago, como Apóstol, Peregrino y Caballero. Nos introducimos así en la iconografía jacobea, de la que se expone una pequeña selección de los fondos con que cuenta el museo. Entre las numerosas obras de pintura, escultura, tejidos, grabado, etc, destacan las tablas de Juan de Flandes y Juan de Juanes (siglo XVI).Termina la visita en esta planta con singulares producciones artísticas que nos hablan de la presencia de Santiago en el mundo, tanto en España como en el resto de Europa. Destaca el especial arraigo que tuvo en América el culto al Apóstol".
El lugar donde se localizaron los restos identificados como el sepulcro del apóstol Santiago se transformó en un santuario en torno al cual surgiría el Locus Sancti Iacobi. Un pequeño núcleo rural que daría origen, a lo largo de la Edad Media, a la ciudad de Santiago de Compostela. En la segunda planta, a través de una estudiada selección de piezas, así como de recursos audiovisuales, se explica tanto la evolución del templo dedicado al Apóstol como el desarrollo urbanístico de la ciudad:
"La vida económica está presente en la exposición a través de las obras producidas durante siglos en los talleres de los artesanos y en las actividades de los gremios de la ciudad: cambiadores, zapateros, grabadores y sobre todo azabacheros y plateros. El redescubrimiento de los restos del Apóstol en el año 1879 da comienzo a las peregrinaciones modernas y redunda en la revitalización de la ciudad y del Camino hasta conseguir alcanzar el auge actual. En la tercera planta concluye la visita con una panorámica excepcional del conjunto histórico de Santiago, en una pequeña área de esparcimiento que permite el acceso a la cafetería."
Saliendo del Museo de las Peregrinacións e de Santiago volvemos a la plaza, dominada por la impresionante Torre do Reloxo. Dentro del debate sobre su autoría, o sucesivas autorías, Manuel Chamoso Lamas asegura que la comenzó el arzobispo Rodrigo del Padrón en 1316, quien terminaría su primer cuerpo y, más tarde, la fortificaría el citado Berenguel de Landoira. A continuación llegaría la fase Alonso II de Fonseca (padre de Alonso III de Fonseca, el de la obra del claustro). "Al gran arquitecto Domingo de Andrade estaba reservado crear la más monumental y bella de las torres, la cual construyó de 1676 a 1680". La Xacopedia sigue esta misma cronología constructiva:
"Famosa torre de base gótica y culminación barroca de la catedral de Santiago de Compostela, donde se sitúa la campana principal del templo, muy vinculada a los peregrinos históricos y conocida popularmente como la Berenguela. Recibe esta denominación de la propia torre, por haber sido concluida como conjunto defensivo durante el mandato del arzobispo francés Berenguel de Landoira. Las obras las había iniciado su antecesor Rodrigo del Padrón, ambos en las primeras décadas del siglo XIV. Se ha conocido, además, como torre de la Trinidad. Su altura es de 72 m.
La actual estructura de la torre, que mira a las plazas de A Quintana y As Praterías, punto habitual de entrada en el templo de los peregrinos procedentes del sur de España, la levantó el gran arquitecto Domingo de Andrade entre los años 1676 y 1680 sobre la base gótica del siglo XIV. El resultado fue la que está consideraba como una de las torres más hermosas del mundo"
"Cuando se hace de guía ocasional en Compostela, al enseñar la fuente de Los Caballos, se suele preguntar al turista si sabe dónde están las patas traseras de los caballos. Al acercarse el curioso a investigar, cuando se asoma al pilón, es el momento para empaparle de agua y darle de este modo el bautizo de bienvenida a la ciudad. Este "rito" también se puede aplicar en la fuente de la plaza de Cervantes, en donde se encuentra un busto del escritor sobre un pilar, entonces se cambian las patas traseras de los caballos por los pies de Cervantes."
"La Praza das Praterías está situada delante de la puerta Sur de la catedral. Fue un espacio ceremonial, festivo y comercial muy importante para la ciudad de Santiago. Situado frente a la catedral, era un punto obligado de tránsito para santiagueses y turistas.∗ En su parte central se sitúa la Fonte das Praterías o como actualmente también se conoce: Fonte dos Cabalos. Su nombre proviene de su situación, pues la Praza das Praterías era el lugar del gremio de los plateros. A su vez, este era un lugar sagrado en el cual se refugiaba a los delincuentes y en el que estaba prohibidas las detenciones por justicia civil. ∗ Pertenecía al Cabildo, el cual se encargaba de su conservación y de que estas normas se respetasen.
Lo que no mucha gente sabe es que la fuente que vemos actualmente en la Praza das Praterías no es la primera que fue construida en ese lugar.
Debido a su popularidad y dinamismo, en los siglos XIV o principios del XV recibió partes de la Fonte do Paraíso, como su concha pétrea. Ésta se denominará la "Primeira Fonte das Praterías".
Tras la remodelación que sufrió la ciudad en la época del Barroco de la mano de Simón Rodríguez, el gran maestro santiagués, en 1704 la fuente se trasladó del atrio superior de la fachada Sur a la parte baja de la plaza. Esta nueva construcción debía tener una apariencia acorde con el esplendor que la rodeaba. Por ello surge una nueva fuente que comienza a erigirse en 1705 de la mano de Domingo Andrade recibiendo el nombre de "Segunda Fonte das Praterías" y se da por finalizada en 1706. ∗ Realizada a partir de granito, metales, plomo, betún y mármoles preciosos de colores y bronce, la Fonte das Praterías representaba en sí misma el preciosismo que se buscaba en la época. Los objetos que rodean a esta representación simbólica de la ciudad tenían relación directa con ella: la urna jacobea, la cartela en la que se dibuja la cruz de Santiago y la estrella metálica. Esta estrella es el icono de la tumba del Apóstol, que aparece en multitud de relieves de escudos heráldicos de la ciudad, representaciones, grabados y dibujos. Una vez terminada, su resultado fue deslumbrante: su gran pilón de granito, esculturas de sirenas, conchas marinas, sus dos tazas-conchas y detalles propios del ornamental estilo de Andrade, como son el uso del mármol y el remate “piramidal” ∗, que hacen de esta fuente algo digno de ver y admirar.
Esta fuente, como muchas otras obras, forma parte de un gran número de obras que no han sobrevivido hasta la actualidad. La fuente de Andrade fue modificada por Clemente Sarela, constructor de la Casa del Cabildo, a causa del deterioro del mármol, los cambios de temperatura y humedad de la ciudad gallega. Entre 1754 y 1759, aparece en Santiago, la "Terceira Fonte das Praterías" en la cual el mármol no ocupa lugar. El granito policromado es el material utilizado para su construcción, mucho más modesta que la original, con adornos geométricos. Esta nueva fuente no era un monumento, pues estaba exento de grandeza y colorido. Se construyó como algo temporal, sin las características del Barroco-Rococó propias de la época, que sí se muestran en la Casa del Cabildo. ∗ No conocemos cómo era su aspecto, ni su forma, pues la fuente de Clemente Sarela no fue la última Fonte das Praterías.
Una vez superada la época del Barroco Compostelano, surgió en el S. XIX la "Cuarta Fonte das Praterías". De la anterior no hay apenas información, por lo que no podemos saber si se mantuvo algo de lo creado por Sarela o Andrade o si lo que vemos actualmente pertenece en su totalidad a una nueva obra. ∗ Fray J. Conde y Juan Pernas diseñaron y esculpieron esta cuarta fuente, con sus hipocampos, la columna central, la urna y la estatua con la estrella. Conocemos de la existencia de 3 artistas que fueron llamados a elaborar exclusivamente detalles muy concretos de la estatua, la urna y la base de nubes que la sustenta o el árbol central, pero no tuvieron mayor relevancia en la realización de esta fuente. ∗
Esta "Cuarta Fonte das Praterías" comenzó a ser construida en 1825 y se dio por finalizada en 1826. Cuenta con un gran pilón de cuyo centro se eleva un pilar de base cuadrada sobre el cual surge una estructura en forma de islote redondeado que puede figurar una playa en la que hay cuadro hipocampos. En el centro surge un árbol central de estructura cilíndrica con forma de copa larga y gallonada con relieves y hendidura en forma de gota. Sobre ella hay un tambor cilíndrico con relieves geométricos que sirve de soporte a pequeños surtidores en series de seis colocados a su alrededor, lo que dota a esta fuente de cierta elegancia, pues el agua se eleva antes de caer al pilón. Una vez rematado el árbol comienza la nube y sobre ella una urna o arca funeraria de forma cuadrangular en cuyas caras hay talladas en relieve la cruz de Santiago y la concha de vieira. Sobre la urna nos encontramos la imagen femenina de la matrona sedente en posición típica de las alegorías clásicas que sostiene en la mano una cartela y una cruz de Santiago con varias conchas, que hace referencia a lo religioso. Esta escultura recuerda a las de la época clásica, descalza, con la melena ondulada y vestida con velo y túnica, que eleva la mano derecha en la que porta una gran estrella de bronce mientras observa la portada Sur de la Basílica apostólica. Dicha estrella es símbolo de la Sabiduría. ∗ Según Eduardo Beiras, “[…] puede perfectamente simbolizar a la Ciudad del Apóstolo […]” ∗ pues puede entenderse como una madre que guarda a sus moradores como si fueran sus hijos, los habitantes de la ciudad de Santiago. Para J. A. Tojo ∗ la idea de esta fuente es la de mostrarnos dos puntos contrapuestos, separados por una columna: la parte inferior representaría el mundo terrenal, mientras que la superior suscita lo espiritual.
El hipocampo, animal que tiraba del carro de Neptuno en la mitología romana, es una representación alegórica del triunfo del inframundo marino. Según la mitología clásica, estos seres hacían brotar fuentes del suelo y, tomando al iconografía cristiana, la nube es el símbolo de lo sagrado. Sobre ellos se asienta el arca marmórea de tradición jacobea que corona lo alto de la fuente. Las conchas que la adornan simbolizan la Inmortalidad, en este caso del Apostol.
Las fotografías de Thurson de 1866 nos muestran que el color no estaba ausente en esta "Cuarta Fonte das Praterías". A pesar de no ser una fuente con un carácter preciosista como la realizada por Andrade, en la fuente de Fray Juan Conde el albayalde blanco cubría la estatua, el arca y las nubes. La cruz de Santiago y la concha estaban pintadas de granate. La antigua estrella que coronaba la fuente fue reutilizada para la nueva: el bronce con el que estaba realizada se fundió y se creó una nueva estrella mucho más compleja y pesada que conservaba una particularidad que compartía con sus dos predecesoras: “los juegos de agua a base de finos chorros que salen de las ocho puntas de la estrella de remate de la fuente”. ∗ Esto nos demuestra que el significado simbólico de todas las fuentes fue el mismo, al igual que su localización.
En 1992 se llevó a cabo la restauración del deterioro de la piedra a causa de los efectos físicos y mecánicos. Las esculturas que la conforman fueron desmontadas pieza a pieza y restauradas. Tras seis meses la “nueva” fuente fue inaugurada".
¡Fita aquel branco galán,
olla seu transido corpo!
É a lúa que baila
na Quintana dos mortos.
Fita seu corpo transido,
negro de somas e lobos.
Nai: A lúa está bailando
na Quintana dos mortos.
¿Quén fire potro de pedra
na mesma porta do sono?
¡É a lúa! ¡É a lúa
na Quintana dos mortos!
¿Quén fita meus grises vidros
cheos de nubens seus ollos?
É a lúa, é a lúa
na Quintana dos mortos.
Déixame morrer no leito
soñando con froles d'ouro.
Nai: A lúa está bailando
na Quintana dos mortos.
¡Ai filla, co ár do céo
vólvome branca de pronto!
Non é o ar, é a triste lúa
na Quintana dos mortos.
¿Quén brúa co-este xemido
d'imenso boi melancónico?
Nai: É a lúa, é a lúa
na Quintana dos mortos.
íSi, a lúa, a lúa
coronada de toxos,
que baila, e baila, e baila
na Quintana dos mortos!
¡Fíjate en aquel blanco galán,
mira su transido cuerpo!
Es la luna que baila
en la Quintana de los muertos.
Fíjate en su cuerpo transido
negro de sombras y lobos.
Madre: La luna está bailando
en la Quintana de los muertos.
¿Quien hiere potro de piedra
en la misma puerta del sueño?
¡Es la luna! ¡Es la luna
en la Quintana de los muertos!
¿Quién se fija en mis grises vidrios
llenos de nubes sus ojos?
Es la luna, Es la luna
en la Quintana de los muertos.
Déjame morir en el lecho
soñado con froles de oro.
Madre: La luna está bailando
en la Quintana de los muertos.
¡Ay Hija, con el aire del cielo
me vuelvo blanca de pronto!
No es el aire, es la triste luna
en la Quintana de los muertos.
¿Quien brama con este gemido
de inmenso buey melancólico?
Madre: Es la luna, es la luna
en la Quintana de los muertos.
¡Sí, la luna, la luna
coronada de tojos
que baila, y baila, y baila
en la Quintana de los muertos!
"Las primeras grandes campanas que tuvo la catedral compostelana y la propia Torre del Reloj fueron regalo del que fue quizás el rey francés más devoto de Santiago, Luis XI. Este envía en 1483 a tres peregrinos en su nombre -su maître y dos consejeros- para que gestionen la instalación de dos campanas costeadas por él en la catedral, que serán transportadas por mar. Se colocaron al año siguiente en esta torre, que desde ese momento también se conoció como “torre del Rey de Francia”. La ofrenda de Luis XI dio lugar a que surgieran varias leyendas. Las escucharon y las cuentan los propios peregrinos".
"Es tal su esbeltez que todavía se dice en Santiago a las mozas airosas "Vas feita una Berenguela. Aunque hace décadas que el badajo de la campana fue sustituido por uno de madera, pues el de bronce rompía los cristales y adelantaba partos, todavía impresiona oír las doce campanadas de la noche con las espaldas pegadas a la torre, subiéndose al banco de piedra corrido".
"En mayo de 1589 Drake, tras participar como vicealmirante de las fuerzas navales británicas en el victorioso enfrentamiento con la Armada Invencible, ordena continuar el acoso a España y sus ejércitos atacando por mar la ciudad de A Coruña con unos veinte mil soldados.
Este hecho produce una gran preocupación en el Arzobispado compostelano, a donde llegan noticias de que Drake pretende tomar la ciudad herculina y avanzar hacia Santiago, profanando previsiblemente las reliquias apostólicas, tanto por ser uno de los símbolos religiosos de España como por el rechazo que la peregrinación jacobea provoca en la mentalidad protestante británica, que la consideraba una perniciosa superstición. El Cabildo catedralicio y el arzobispo, Juan de Sanclemente, previa intervención divina, deciden ocultar a toda prisa las reliquias -símbolo imprescindible del culto compostelano- en el entorno del altar mayor.
Finalmente, los coruñeses, con la heroína local María Pita al frente, rechazan a los atacantes y, de paso, su pretendida marcha a Santiago. No hay datos que corroboren las pretensiones británicas de avanzar hacia la ciudad compostelana y continuar hacia Portugal, con los riesgos que tal acción conllevaba, ni tan siquiera que cultivaran una inquina especial y particular al apóstol Santiago. Tampoco se sabe el motivo del ocultamiento de las reliquias pese a la pronta desaparición de la amenaza de Drake, ya que permanecieron escondidas hasta llegar a perderse la memoria de su emplazamiento. Para algunos estudiosos, es posible que la Iglesia compostelana desconociese ya en aquel tiempo el lugar exacto de localización. Supuestamente habían quedado en el interior del edículo apostólico tapiado en el siglo XII al realizar las obras del altar mayor de la catedral, pero también se han barajado otras posibilidades".
"Realizó un llamamiento internacional para reavivar el sentido de la peregrinación a Santiago. La llamada, dirigida a los prelados de las diócesis católicas, tuvo un escaso eco, por múltiples causas, pero abrió un camino que retomarían más tarde con éxito, y con mejores medios, otros arzobispos locales, sobre todo el cardenal Quiroga Palacios, desde los años cincuenta.
Las multitudinarias peregrinaciones promovidas por José Martín de Herrera fueron las primeras de la historia organizadas de principio a fin. Llegaron desde toda la archidiócesis compostelana y desde las diócesis gallegas. También las hubo del resto de España y el extranjero, aunque en mucha menor proporción, mucho menos concurridas y con un carácter más libre".
"Las peregrinaciones organizadas, siempre multitudinarias -con cientos o miles de participantes-, contaban con una férrea organización, al frente de la cual estaban los sacerdotes parroquiales y una serie de representantes del Ayuntamiento y de la Iglesia compostelana. Estos últimos se encargaban de tener dispuestos servicios de asistencia y acogida, las calles engalanadas y la catedral preparada. El rigor religioso, en línea con el talante del arzobispo, era máximo y el orden con el que desfilaban por las calles de la ciudad y entraban en la catedral los participantes era inusual. El primer año santo con esta nueva orientación fue el de 1909. El cardenal llegó a recibir dos peregrinaciones extranjeras -una inglesa y otra alemana-, que marcaron un hito en este inicial renacer. No menos relevante resultó 1915, en tanto que en 1920 se observa una leve disminución en la afluencia y el número de peregrinaciones, sin duda debido a la grave enfermedad del prelado y su avanzada edad -ochenta y cinco años-, que le impidieron actuar con el empuje anterior".
Además refundó la Archicofradía del Apóstol Santiago y recuperó la tradición jacobea de Padrón con su atención a Santiaguiño do Monte. Apoyó la gran exposición gallega en Compostela y en 1915 se le organiza en la ciudad un gran homenaje en el que se inaugura esta placa, obra del reconocido escultor Marino Benlliure, en esta plaza que durante un tiempo llevó el nombre del prelado, quien marcó el Camino que otros seguirían y cuya culminación habría de ser el famoso Xacobeo'93 con la revitalización institucional de los caminos de Santiago decidida de todas las administraciones españolas tras el trabajo de bastantes pioneros no siempre comprendidos
"En 1537, Rodrigo Gil de Hontañón comenzó a diseñar la fachada de la catedral compostelana que mira hacia la plaza de Platerías y que se conoce con el nombre de Fachada del Tesoro, si bien las obras no comenzaron hasta 1543.
La fachada se organiza como si la de un palacio se tratara y se inspira en la del palacio de Monterrey que, por los mismos años, construyó en Salamanca el propio Gil de Hontañón.
De tres cuerpos, el inferior presenta grandes arcadas de medio punto en cuyas enjutas se encuentran medallones que, en altorrelieve, muestran los rostros de lo que se ha interpretado como el árbol genealógico de Cristo por vía materna. En el cuerpo intermedio, se abren una serie de ventanas coronadas por un friso y entre las cuales aparecen relieves decorativos. Por último, en el cuerpo superior, se abre una galería de arcos de medio punto separados por pilares cajeados, algo que introdujo Gil de Hontañón en Galicia. Corona el conjunto una bonita balaustrada plateresca.
El mérito de esta obra de Gil de Hontañón reside en que él es capaz de armonizar una obra de estilo renacentista con el románico catedralicio, que por entonces no contaba con los añadidos barrocos que hoy la caracterizan. El estilo austero del arquitecto, en que el paramento tiene valor por sí mismo y no por su decoración, que es casi inexistente, hace que este dispositivo arquitectónico se funda visualmente con el valor románico de la catedral".
Por aquí vemos los escaparates de los ourives o plateros, que dieron nombre a la plaza, cuyo antiguo gremio, de los más influyentes de Santiago, prosperó con las peregrinaciones y abarcaba a esmaltadores y joyeros, siendo por aquel entonces prácticamente todo de producción propia, lo que requería gran pericia dado el material valioso con el que trabajaban. De ellos nos explica también Manuel F. Rodríguez:
"Elaboraban sobre todo emblemas e insignias jacobeas, los signum peregrinorum o reallia, en plata y otros metales. Las piezas más populares eran las pequeñas conchas y bordoncitos en estaño y plomo -también en hueso- con las que los peregrinos adornaban sus sombreros y capas".
"El viaje a la trascendencia. Y concentraban en ellos la intensidad de la experiencia para siempre. Muchos podían llevarlos a la tumba, como se ha descubierto en numerosos cementerios de Europa. En este sentido, el fallecido anhelaba que le ayudasen a ser identificado en el más allá como peregrino de Santiago".
Además de la venta a fieles y romeros los plateros hacían piezas y vendían para la misma catedral, que regulaba su trabajo. Una de las obras más grandes hechas por ellos fue el frontal del arzobispo Diego Xelmírez y su baldaquino (s. XII). Actualmente los comerciantes han ido adaptándose a los tiempos y a una creciente competencia industrial de materiales baratos
"Al final de las tiendas de plateros, bajo la fachada del Tesoro y pegada a la catedral, se da una curiosa solución arquitectónica barroca que en forma de concha con la cruz de Santiago aplica el arquitecto Simón Rodríguez a esta esquina"
Y esta es la concha con la cruz de Santiago, vista de cerca. Manuel F. Rodríguez la explica en el apartado de su libro titulado Claves para el peregrino:
"La parte inferior del ángulo formado por el Tesoro y la fachada de As Praterías concluye suspendida sobre una hermosa estructura pétrea rematada a modo de concha de peregrinos invertido (s. XVIII), una atrevida solución arquitectónica para permitir el casi imposible paso por debajo de una escalera de comunicación con las tiendas de plateros."
"Aquella torre protegía el flanco occidental de la catedral, pero estaba situada donde hoy se encuentra el Palacio de Rajoy, en la Plaza del Obradoiro. El error de denominar "Berenguela" a la actual Torre del Reloj radica en la confusión entre ambos torreones, aunque su función original como estructura defensiva sí conecta su historia."
"El aspecto actual de la Torre del Reloj se debe al maestro Domingo de Andrade, quien en 1676 asumió la tarea de convertirla en una majestuosa estructura barroca. Sobre el cubo medieval original, Andrade construyó un segundo cuerpo octogonal decorado con templetes, trofeos y sartas de frutas, culminando con una cúpula y linterna. Esta última actúa como un faro iluminado durante ocasiones especiales del calendario jacobeo.
El gran vano del primer cuerpo, rodeado de templetes circulares, albergó la histórica campana de las horas, fundida en 1729. Aunque esta ya no se usa, las campanas actuales, instaladas en 1990, siguen marcando las horas. El reloj, con una esfera de mármol en cada lado y diseñado por Andrés Antelo en 1831, aún requiere un relojero para darle cuerda a diario.
Con sus 70 metros de altura, la Torre del Reloj es un símbolo inconfundible de la catedral y una obra maestra del barroco. Desde su origen defensivo hasta su función actual como referencia temporal y lumínica, este imponente monumento combina historia, arte y devoción en el corazón de Compostela".
Esta fachada fue restaurada en el año 2019. Pasando la primera década del siglo XXI se acometieron una serie de obras de restauración en todo el conjunto catedralicio que llevaban muchísimo tiempo pendientes. Durante años unas u otras partes del edificio se hallaban cubiertas de andamios. La restauración se extiende luego a edificios y elementos circundantes, como el Pazo de Raxoi, el Hostal dos Reis Católicos (antiguo Hospital Real), o la Fonte dos Cabalos
"Ejemplos son la inclusión de escudos y pináculos, las fachadas divididas en tres cuerpos (mientras que las renacentistas están divididas en dos) y las columnas de tradición renacentista. Llegó a su máxima expresión durante el reinado de Carlos I, especialmente en Salamanca, aunque también floreció notablemente en otras ciudades de la península ibérica como León y Burgos y en el territorio de Nueva España que hoy es México. Considerado a veces corriente renacentista y otras estilo propio, recibe a veces los nombres de protorrenacimientoy primer renacimiento como rechazo a considerarlo un estilo en sí mismo".
La torre escalonada del extremo suscitó diversas teorías, desde que podría haberse inspirado en las pirámides precolombinas y en templos mesopotámicos, a imitar el remate piramidal de ciertos edificios del renacimiento italiano. El significado de su simbología se ha querido explicar en el Camino de Santiago como camino de perfección en el que se va ascendiendo hasta llegar a la gloria, un símbolo del equilibrio divino del universo y un largo etcétera. Es uno de tantos enigmas de la catedral de Santiago que imitó posteriormente, ya lo hemos dicho, el constructor de la Torre da Vela
Y un escudo con la traslación de las reliquias de Santiago por sus discípulos de vuelta a Galicia, la tierra que evangelizó, tras su ejecución en Jerusalén. Entre las olas, un hipocampo pudo inspirar el motivo de la Fonte dos Cabalos
Y ya llegamos al último de los escudos, este que tenemos aquí más cerca, al lado ya de la portada románica de As Praterías
Y en él, de nuevo la estrella de Santiago, señalando el lugar del Arca Marmórica, en la que aparece el texto que la identifica como sepulcro de Santiago de Zebedeo ('hijo de Zebedeo'), esto es, Santiago el Mayor
"La fachada sur o de Platerías -todavía existen plateros en la plaza- es la única que queda de los tres grandes portales primitivos. El Calixtino hace una descripción detallada y entusiasta de tímpanos y columnas que en gran parte sigue siendo válida, a pesar de la remodelación del siglo XIII y los añadidos de la cornisa (siglo XV) y la balaustrada (siglo XVIII). Pero es tal la fuerza y expresividad de las piedras románicas que anula cualquier adorno posterior.En platerías -como en Sangüesa y en San Isidoro de León- vuelve a darse el milagro de todo lo sagrado. La adición de elementos románicos a otros ya preexistentes, también románicos, no desfiguran o confunden éstos, sino que sobrevaloran y enriquecen todos ellos. Al ser cada talla románica un símbolo y al transmitir cada símbolo toda la esencia del espíritu románico, su adición no nos aporta una nueva visión ni nos lleva a la comprensión de un mensaje distinto, sino que nos ofrece nuevos elementos de reflexión sobre un mundo que está representado ya en cada piedra.Esencialmente, los símbolos no son aditivos. El mismo mensaje es guardado en un capitel que en una catedral concebida unitariamente.En la fachada de Platerías conserva las dos puertas que originariamente contaron los tres portales. Sobre once columnas de piedra y mármol se apoyan seis arcos tóricos (tres para cada puerta) que, con una gran moldura floral, enmarcan dos soberbios tímpanos. Sobre los arcos se desarrolla un gran friso, rematado a su vez por metopas y canecillos. Por encima de ellos y separados netamente, dos ventanas con arcos polilobulados y diversas cornisas..."
"Bajo el coronamiento de balaustres dos grandes arquivoltas esculpidas cobijan sendos ventanales, asentándose sobre una especie de antepecho, que en su base permite correr la volada cornisa del gran primer cuerpo que constituye la portada. Canecillos primorosamente esculpidos soportan dicha cornisa apareciendo entre ellos, como en un friso dórico, metopas decoradas con variados florones, recordando idéntica disposición en las portadas de Toulouse, Jaca y San Isidoro de León."
Y aquí tenemos la impresionante iconografía situada entre la cornisa y los arcos de la puerta. Manuel F. Rodríguez dice que esta portada se hizo entre 1103 y 1117 representando al relato de las Tentaciones y la Pasión de Jesucristo, además de que resultó afectada por la revuelta ciudadana contra el arzobispo Diego Xelmírez de 1117 y la reina Urraca I de León que le visitaba, en el que fue incendiado el antiguo palacio arzobispal situado en esta plaza, por lo que fue reconstruida
"Data del año 1078 o 1103 y fue severamente dañada durante los alzamientos populares contra el arzobispo Gelmírez, en la segunda década del siglo XII, por lo que fue reconstruida pocos años más tarde. En los siglos siguientes se le añadieron más figuras románicas procedentes de la llamada Puerta del Paraíso, al lado norte de la Catedral, para crear un conjunto de rica iconografía. En el friso conviven apóstoles, ángeles y signos zodiacales. El centro lo ocupa un estilizado Cristo, a cuyo lado está Santiago. En los portales, el tímpano de la izquierda parece representar la tentación de Cristo; el de la derecha, escenas de la Pasión claramente reconocibles: el juicio de Pilatos, la flagelación y la traición de Judas. Otras figuras como el rey David y la creación de Adán decoran los muros laterales"
"La fachada de las Platerías (Praterías, en gallego) es la fachada meridional del crucero de la catedral de Santiago de Compostela y es la única fachada románica que se conserva en la catedral. Se edificó entre 1103 y 1117 y durante los siglos posteriores se le han ido añadiendo elementos procedentes otros lugares de la catedral.La plaza de las Platerías está delimitada por la catedral y el claustro en dos de sus lados; contigua a la catedral está la Casa del Cabildo.
Consta de dos puertas de entrada en degradación con arquivoltas y tímpanos historiados. Las arquivoltas están sobre once columnas adosadas, tres son de mármol blanco (la central y las de los extremos) y el resto de granito. En la central aparecen las figuras de doce profetas y en las laterales los Apóstoles. Sobre los tímpanos se encuentra un gran friso que está separado del cuerpo superior por una franja sostenida por canecillos grotescos; en este piso se encuentran dos ventanas que están adornadas por arquivoltas románicas".
"... si algún referente histórico-artístico sobresale y sobrevive al paso del tiempo en esta plaza es la magnífica y única fachada románica que conserva la catedral, un ejemplo vivo de este estilo que se difundió a través del Camino de Santiago. Los distintos artistas que trabajaron aquí dejaron también su huella en otros templos del Camino del norte peninsular. Algunas de las esculturas de la puerta de As Praterías, iniciada a finales del siglo XI y concluida a principios del XII, tienen un origen incierto y una desordenada colocación, al proceder de otras partes de la catedral, principalmente de la desaparecida puerta románica Norte o del Paraíso, derribada en la segunda mitad del siglo XVIII para dar paso a la actual. Por suerte, la fachada de As Praterías, con una estructura más sólida y al parecer menos interesante para el Cabildo catedralicio en aquel momento, logró salvarse".
"La fachada de Platerías es un verdadero catecismo para iletrados, que era lo que se pretendía en época medieval: explicar de manera didáctica el Antiguo y el Nuevo Testamento a aquellas personas que no sabían leer y no podían aprenderlo de otra manera", escribe acertadamente la historiadora Marta González Vázquez en la muy recomendable Guía ilustrada de la catedral de Santiago (con dibujos de Joaquín González Dorao). "Hoy ha perdido parte de su carácter, pues se le han añadido muchas piezas procedentes de la antigua Porta Francígena, o puerta francesa (actual fachada de Azabachería, desaparecida en un incendio en el siglo XVIII)".
"En el friso central se encuentra Cristo, con personajes y escenas varias, a su derecha las seis figuras que se ven pertenecen al coro de piedra del maestro Mateo que fueron colocadas a finales del siglo XIX. La disposición original de los elementos iconográficos quedó desvirtuada desde que en el siglo XVIII fueron introducidas numerosas imágenes recuperadas de la desmantelada fachada de Azabacherías. En un medallón central aparece el Padre Eterno (o la Transfiguración) con las manos abiertas y sobre los arcos en el extradós figuran cuatro ángeles con trompetas que anuncian el Juicio Final".
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| Foto: Amaldalvarez CC BY-SA 3.0 (Wikipedia) |
"En la zona superior, sobre las cuatro puertas, hacia el triforio de la iglesia, resplandece con hermosura un llamativo conjunto de piezas de mármol blanco. Aparece, en efecto, allí el Señor en pie, San Pedro a su izquierda con las llaves en las manos, Santiago a la derecha entre los cipreses, y junto a él, su hermano San Juan. A derecha e izquierda están los demás apóstoles. Así pues el muro, por arriba y por abajo, a derecha e izquierda, está bellamente labrado con flores, hombres, santos, bestias, aves, peces, y otros motivos que no podemos describir. Finalmente, sobre los ciborios, hay cuatro ángeles con sendas trompetas que anuncian el día del juicio"
"De las figuras primitivas sólo parecen quedar Santiago y Cristo. El Apóstol aparece a la derecha del Señor y entre dos cipreses. Ambas figuras son de una presencia y belleza extraordinarias. El resto del friso se ha ido rellenando con figuras y tallas procedentes de las distintas fases de la construcción de la catedral, siendo los últimos añadidos de 1884, cuando el canónigo M. López Ferreiro colocó las seis pequeñas figuras situadas a la derecha de Cristo, procedentes del antiguo coro de piedra y que para algunos serían obra de Mateo".
"Por su situación eminente, por su talla desprendida y por la fijeza de su mirada, la presencia de los leones es una de las primeras que influye en el visitante, aún antes de haberse fijado con detalle en ellos. Están constantemente presentes en la contemplación del pórtico. ¿Cuál es el motivo de esa omnipresencia conscientemente buscada por los Compañeros escultores? Nosotros creemos que el de asociar así a la idea del Apóstol el símbolo del León. Porque si a lo largo del Camino el león es un tema constantemente repetido, en Santiago se intensifica, llegando a ser presentados, destacados también, en el pórtico norte, según dice el Códice.
No debemos olvidar que la fiesta de Santiago (25 de julio) está bajo el signo de Leo y que el león ha sido siempre un animal solar. A su vez, el día de la semana puesto bajo la protección solar es el domingo y los Años Santos Compostelanos se han celebrado, desde que el papa Calixto II los concedió, los años en los que el día del Apóstol coincide con domingo. Tiempo y espacio unidos una vez más por la fuerza del símbolo.Pero a su vez el león significa poder y justicia (los leones del trono de Salomón) Cristo Juez y de Cristo Doctor (león de Judá) e, incluso, en la iconografía románica la cabeza y la parte anterior del león corresponden a la naturaleza divina de Cristo, mientras que la posterior a la humana, dada su debilidad.Pero la simbología de los leones centrales es mucho más precisa, constituyendo otra prueba de que los Compañeros constructores -y muy especialmente los "Hijos del Maestro Jaques"- fueron depositarios de un saber esotérico. "En Egipto los leones eran representados por parejas, unidos por la grupa, cada uno miraba a un horizonte opuesto, uno al este, otro al oeste. Vienen a simbolizar los dos horizontes y el recorrido del sol, de una extremidad a otra de la tierra. Vigilando así el transcurso del día, representan el Ayer y el Mañana..." (Dictionnaire des Symboles J. Chevalier y A. Gleerbrant). La transcripción de estas ideas del Camino iniciático es aquí perfectamente clara.Por su relación solar el león nos lleva a la idea de Fuego, como uno de los cuatro elementos ("Fuerza amaestrada y disponible") y también a la del Oro, correspondencia con ésta principal, junto a la solar.Alquímicamente representa el elemento fijo o azufre filosofal. Para Fulcanelli el compos es el mercurio filosofal. Tendríamos entonces en Compostela los dos principios filosofales de cuya unión y maduración nacerá el polvo de proyección.Pero la simbología románica reserva para el león representado a la entrada de un lugar sagrado el papel de guardador del recinto y el de signo de advertencia, "indicador de ruptura entre dos dominios heterogéneos, el profano y el sagrado" (Symboles. Zodiaque). El león románico no prohíbe el paso, sino que avisa al iniciado de que debe de cambiar de talante al traspasar la entrada que guarda".
Y aquí tenemos, vistos de frente, los dos leones del crismón, unidos por la grupa y, a la izquierda de este arco, el tercero de los cuatro antiguos leones originales de esta portada. Seguimos leyendo de los primeros lo siguiente...
"Apoyado sobre ambos leones -de importancia trascendental en Compostela, como se ve-, remachando su significado, los Compañeros constructores dejaron una vez más su firma, el crismón. La unidad del Camino y de quienes levantaron sus lugares sagrados desde los Pirineos a Galicia, es perfecta.
Los "Hijos del Maestro Jaques" esculpen su label en el sitio privilegiado de la fachada. El crismón de Platería es el centro geométrico del portal románico, siendo hasta tal punto así que la prolongación sus cuatro ejes en aspa termina en los cuatro ángulos del pórtico. Es un crismón centro o punto, alrededor del cual se desarrollan los temas más variados, pero que de algún modo se refieren en última instancia siempre a él.
El crismón pertenece al tipo de los que el alfa y la omega están invertidos, pareciendo carecer de la S. ¿Podría leerse ORA? ¿Se trata, por decirlo de algún modo, de un crismón de "vuelta", de "retorno"? No debemos olvidar que el portal meridional del templo románico es el de salida. ¿Nos estará indicando, llegando más lejos, la clave para interpretar la puerta en su pureza primitiva? De lo que estamos seguros es que Platerías es una puerta "dispuesta naturalmente".
"Por encima de los cuatro ángeles apocalípticos, un enorme friso se desarrolla a lo largo de toda la fachada. El Códice describe cómo sobre un fondo de mármol blanco se destacaba el Señor rodeado de su colegio apostólico. El friso ha perdido el aire sereno que debió tener con su apostolario para convertirse en un cúmulo de figuras románicas de distinta procedencia. Pero eso no es obstáculo -como ya hemos dicho- para que toda la superficie tenga una coherencia estética que sólo el románico es capaz de lograr y que en esta ocasión está llevada al límite"
Y estos sobre la derecha del friso, parte que vamos a ver ahora antes de proseguir por los tímpanos o espacios interiores de cada arco de la portada, y por las columnas
En primer lugar y a la derecha de Cristo, las seis pequeñas figuras de apóstoles procedentes del antiguo coro románico del maestro Mateo que, ocupando nada menos que cuatro tramos de la nave mayor, fue desmontado entre 1603 y 1604 por mandato del arzobispo Juan de Sanclemente y Torquemada (quien decidió ocultar los restos del apóstol ante la supuesta amenaza de Drake), siendo sus elementos trasladados de sitio (el coro se sustituyó por otro de madera que también se retiró en 1945, para dejar espacio ante dicho altar)
"No debemos olvidar los dos signos zodiacales, sagitario y piscis. ¿Se ha querido señalar algo con estos dos signos exclusivos, procedentes con toda seguridad del portal septentrional? La flecha del primero aparece clavada en el seno de la sirena que agarra el pez"
"La puerta meridional de la basílica del Apóstol tiene dos entradas y cuatro hojas. En la entrada de la derecha, por la parte de fuera está esculpido, en primer término, de modo admirable, encima de las puertas, el prendimiento del Señor. Allí se le ve atado a la columna a manos de los judíos, y azotado con correas, mientas Pilatos está sentado en su trono en actitud de juez. En la franja siguiente, encima de la anterior, aparece la bienaventurada Virgen María, Madre de Dios, con su Hijo en Belén, y los tres Reyes que vienen con su triple ofrenda a visitar al Niño y a la Madre, y la estrella y el ángel que los advierte de que no vuelvan al palacio de Herodes".
"... su decoración monumental está programada en función de la actividad pastoral que un obispo debe protagonizar en su catedral en relación con los fieles. En este sentido es natural que se haga referencia a la penitencia pública que corresponde administrar al obispo de manera solemne el Jueves Santo. La acción sacramental era evocada por “cuatro ángeles con sendas trompetas anunciando el día del juicio”. También era la puerta de difuntos, sirviendo de frente monumental al cementerio que se extendía a partir de él. Por esta razón hay un crismón con el Alfa y la Omega invertidos, dispuesto de manera emblemática sobre dos leones situados en alto. Como puerta de la ciudad, por ella tenían lugar las entradas solemnes en los grandes acontecimientos, siempre que éstos fueran ajenos a la peregrinación. A veces, sobre esta fachada, se han dejado los testimonios monumentales que conmemoran estos sucesos. Sobre la marmórea figura de Santiago se escribió anf(us) rex (Alfonso rey) en recuerdo de la proclamación de Alfonso Raimúndez como rey en la catedral. Aunque, siguiendo las costumbres de otras catedrales como la de León, se ha querido ver en esta portada el lugar donde se impartía la justicia del obispo como señor feudal, pienso que los llamados decretos de Gelmírez señalan el lugar preciso en el que tenía lugar este acto: “En los viernes de cada semana, abiertas las puertas del palacio episcopal, expónganse delante del obispo, de los jueces y de los canónigos las querellas o agravios que hubiere, y resuélvanse”. (Historia Compostelana, Lib. I, cap. 95). (...)La monumental puerta bífora sigue la habitual fórmula de las grandes puertas urbanas del arte romano. Se empleará en algunos edificios románicos del tercio final del siglo xi. Pero en ningún caso la imponente monumentalidad de la catedral compostelana será alcanzada por los templos coetáneos. A este respecto basta comparar con San Sernin de Toulouse, de muy buena escultura aplicada, pero cuya concepción arquitectónica carece de los sutiles recursos que contemplamos en esta portada de Platerías".
"En primer término de la misma entrada, sobre las puertas, están las tentaciones del Señor. En efecto, ante el Señor aparecen unos horribles ángeles como monstruos, que le colocan sobre el pináculo del templo. Otros le presentan piedras incitándole a que las convierta en pan, mientras que otros le muestran los reinos del mundo insinuando que que se los darán si postrándose los adora, ¡cosa que Dios no quiera!. Pero hay también otros dos ángeles blancos, es decir, buenos, a su espalda y por arriba, adorándole con incensarios (...)Y no se ha de echar en olvido que junto a la escena de las tentaciones del Señor, está representada una mujer que sostiene en sus brazos la cabeza putrefacta de su amante, arrancada por el propio marido, quien la obliga a besarla dos veces al día. ¡Grande y admirable castigo para contárselo a todos el de esta mujer adúltera!"
Vamos a pasar ahora desde este tímpano a ver las columnas de la portada, empezando por las de la izquierda, así como los contrafuertes cercanos a ellas, conjunto lleno de figuras procedentes en su mayor parte de la antigua portada románica norte o de A Acibechería. Para Morín y Cobreros habrían sido los mismos los constructores los de esta portada y la de Acibechería:
"Parece seguro que tanto sobre la fachada Sur como sobre la Norte trabajaron los mismos Compañeros escultores ya que apenas pudo haber diferencias de años en la construcción de una y otra. No así con la occidental, posterior en algunos años. El gran maestro autor de ambas portadas es el Maestro Esteban (...). Esteban habría trabajado incluso en los canecillos del ábside (anteriores a las puertas) y abandonaría Santiago (aunque no se tiene la certeza del motivo que pudiera ser que acompañara al gran obispo Diego Peláez para el que trabajó, y que al ser depuesto se retiró a Pamplona, sabiéndose que en 1101 está ya instalado en la capital navarra".
“Y creó Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó”. Génesis 1: 27. “Modeló Yavé Dios al hombre de la arcilla y le inspiró en el rostro aliento de vida, y fue así el hombre ser animado”. Génesis 2: 7.
La tercera figura y situada justo debajo de la anterior es David tocando el arpa, si bien un arpa distinta a la que hoy estamos familiarizados como tal:
"David será representado en muchas ocasiones, tanto en su combate con Goliath, como en su condición de rey de Israel e hijo de Jesé, origen de la estirpe de Cristo.Esta representación se ajusta a la iconografía tradicional del rey-músico: corona de rey, trono, barba y tañendo el arpa con la que calmaba a Saúl y con cuya música acompañaba los Salmos (atribuidos a él)“Al otro día se apoderó de Saúl el mal espíritu de Dios hasta ponerse en trance de desvariar en medio de la casa. David tañía el arpa con su mano, como otras veces, mientras Saúl blandía tenía la lanza en su mano (…)” I Samuel 18: 10"
"magnífica figura del rey David en el contrafuerte izquierdo. David, tanto por su mirada como por la fuerza contenida de sus manos y el sereno reposo de sus pies, se destaca del resto. Los cuidadísimos y rítmicos pliegues de su túnica, la repetición de la idea angular de sus piernas cruzadas y en el arco y la viola, así como la complicación de su trono, nos hablan de otra melodía distinta a la que interpreta el rey músico"
Los cuatro de abajo, al lado del rey David, vistos de frente. El gusto por elementos de mármol es evidente desde la primera basílica del obispo Sisnando I y el rey Alfonso III El Magno, de estilo prerrománico asturiano y consagrada en el 899 sobre el templo que mandarían edificar Teodomiro y Alfonso II El Casto sobre la necrópolis del hallazgo del sepulcro apostólico más de medio siglo antes
A la izquierda, un ángel señala a Adán; en medio Dios señala a Eva y ambos se cubren pudorosamente pues reparan en su desnudez, simbolizando que se dan cuenta de su pecado:
"En la cara exterior hay un personaje que debe de corresponder al ángel que los expulsa del Paraíso mientras que en la interior, Adán y Eva cubren su sexo con las manos mientras otro personaje en medio de ellos, Probablemente Dios, les comunica el castigo a su falta. Indica con el índice derecho la expulsión mientras en su mano izquierda lleva un libro cerrado"
A su derecha, capitel de motivos vegetales, simbolizando posiblemente el paraíso o edén y del que salen, entre el ramaje, algunas caras monstruosas
Y el tercer capitel de este lado izquierdo y más próximo a la puerta, también de temática naturalista-paradisiaca similar al anterior
Ya fuera de las columnas, en el canto de la puerta y bajo el tímpano, una cabeza monstruosa de las cuatro que tienen estas puertas, de la que se pueden ver bien los ojos vidriosos y los colmillos, pudiendo ser leones u osos
Está justo debajo de la escena de los ángeles buenos del tímpano de la Tentación de Cristo
"La trompa con forma de concha fue ideada por Domingo de Andrade y su origen nace de la necesidad de unir el crucero de la catedral con el primer piso del ala norte del claustro.
Sin duda, es uno de los ejemplos más sobresalientes de este tipo de estructuras que, según la leyenda, es también la encargada de sujetar toda la estructura de la Catedral. En caso de quitarse, se vendría todo abajo. Impresionante, ¿verdad?
Este rincón pasa muchas veces desapercibido al estar eclipsado por la propia Plaza de Platerías..."
Sobre San Andrés, otra de las cabezas monstruosas, cuyos rasgos de grandes ojos, fauces entreabiertas, hocico prominente y cierto aspecto de fiereza advertían al fiel, como los tres leones de cuerpo entero antes reseñados, de la entrada en un lugar en el que había que comportarse especialmente bien y con actitud de piedad y sumisión
Y a la derecha, el primero de los capiteles de este lado en relación a su cercanía a la puerta, el cual presenta entrelazos vegetales, un recurso decorativo que pudo tener connotaciones de transmisión de sensaciones de paraíso y eternidad
Habrían venido también de la desaparecida portada románica del Paraíso o Acibechería, la puerta norte tantas veces citada. Arriba es el Pantocrátor de Jesús en Majestad y abajo el Sacrificio de Isaac. Seguimos con la lectura de El Camino iniciático de Santiago:
"En el contrafuerte de la derecha, muy estropeado, puede distinguirse el sacrificio de Isaac. Si el portal Norte representó la Creación y la Encarnación, David e Isaac tenían allí su sitio justificado, anunciando uno y otro la victoria sobre el Mal y la Pasión de Cristo"
Al otro lado, los capiteles están también muy desgastados. El exterior, el de la columna del fuste de mármol de los apóstoles, muestra unas figuras difíciles de identificar
"En este trabajo se aportan datos suficientes que demuestran que alrededor del año 1100 el Maestro de la Puerta Francígena de la catedral de Santiago esculpió una Historia de Betsabé de la que se conservan dispersas las tres piezas esenciales: la mujer con racimos de uvas, la mujer adúltera y la mujer con cachorro de león. Por diferentes avatares, probablemente estas piezas nunca llegaron a estar expuestas juntas (ya no las ve así el autor del Codex Calixtinus), por lo que se muestran ahora en su orden originario por primera vez, y hacen visible este tema perdido después de más de 900 años".
El mármol parece resistir mejor los embates del tiempo...
"La realización de las esculturas principales de esta portada se deben a las manos de tres maestros o talleres. Uno de ellos se identifica como el maestro Esteban, y a él se deben las figuras de Adán, el San Andrés de la jamba, Eva y David. Todas ellas destacan por su vigor, vitalidad, cuidada anatomía y por el tipo de pliegues en forma de U empleados en sus ropas. El segundo responde a la escuela del Cordero, nombre que deriva de la puerta del Cordero de San Isidoro de León, por encontrarse allí esculturas similares a las de esta portada. A éste corresponden las figuras de Cristo en Majestad, colocado en el contrafuerte oeste, el ángel del friso y la represión de Eva. Sus volúmenes son más geométricos y muy pulidos. con anatomías monótonas e inexpresividad en los rostros. El tercer maestro -el de la Traición o del Perdón- es conocido por realizar la expulsión del Paraíso, que se ve en el friso, o los tres apóstoles de la parte superior izquierda; pero sin lugar a dudas su forma de trabajar está reflejada en el tímpano de la puerta derecha. Su estilo es más narrativo que los anteriores y tiende más al bulto redondo".
También podemos pasar, al pie de la Torre do Reloxo, a la Praza da Quintana, donde está la Porta Santa, por la que entran los peregrinos cuando se celebra el Año Santo Compostelano, y que se abre dentro de un solemne ceremonial religioso, para visitar directamente desde ella la tumba del Apóstol la víspera del primer día de dicho año. Se trata de un marcado simbolismo que representa el final de la peregrinación
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