| La catedral de Santiago desde la portada del Colexio de San Xerome. Praza do Obradoiro |
Santiago, con su hermano San Juan el Evangelista a su izquierda y, seguidamente, San Francisco, esculpidos frente a la Praza do Obradoiro y la fachada occidental de la catedral compostelana formando parte de la portada del antiguo Hospital de Santiago, histórico alojamiento de peregrinos fundado por el arzobispo Diego Gelmírez pero no en este lugar, sino al otro lado del conjunto catedralicio, en la actual Praza da Inmaculada, frente a la portada norte del magnífico templo, la de A Acibechería, antigua Puerta del Paraíso
Esta magnífica portada fue traída aquí en 1652 para formar parte del nuevo Colexio de San Xerome o San Jerónimo, trasladado desde aquel lugar después de que más de un siglo antes el hospital de peregrinos hubiera sido suprimido y pasado a ser Colegio de Santiago el Mayor en 1522, fundado por el arzobispo Alonso III de Fonseca para estudiantes pobres y artistas, pasando en 1555 a ser de San Jerónimo o San Xerome y constituyendo parte del germen de la actual Universidade de Santiago de Compostela
| Hostal dos Reis Católicos, antiguo Hospital Real, enfrente y al otro lado de la Plaza |
La construcción del Hospital Real en 1501, actual Hostal dos Reis Católicos en honor a sus fundadores (Parador de Santiago de Compostela), hizo que seis años más tarde el papa Julio II ordenase en una bula la extinción y supresión de “los quatro hospitales que havía en la ciudad de Santiago, que son el Hospital Viejo de Santiago Alfeo, de Sancta María del Camino, Sancta Ana y Sant Andrés”. para que sus rentas pasasen a este. Aunque dicha anexión se frustró y el Hospital Viejo de Santiago Alfeo funcionó algunos años más, llegó a desaparecer y a transformarse en centro de enseñanza dependiente de la Universidad por iniciativa del mencionado arzobispo Alonso III de Fonseca, quien, consecuencia de sus profundas inquietudes culturales también fundaría en 1519 el Colegio de Santiago Zebedeo en Salamanca, más conocido como Colegio o Colegio Mayor del Arzobispo Fonseca
Llegados al siglo XVII, los monjes San Martiño Pinario, sito frente la Puerta da Acibechería, compraron el edificio para ampliar su monasterio y el Colegio de San Jerónimo o de Artistas vino a este lugar, donde ya estaba, al lado, el Colegio de Fonseca, en origen de Santiago Alfeo (Santiago el Menor), fundado también por el arzobispo en su pazo familiar, que veremos después, sito más atrás y a la derecha, al comienzo de la emblemática rúa do Franco, otro de los edificios e instituciones universitarias primigenias
La Universidade de Santiago de Compostela, que tiene actualmente su Rectorado en este Colexio de San Xerome, fue fundada por Lope Gómez de Marzoa en 1495 según sus escrituras, a lo que hay que añadir las que suscribe con Diego de Muros II y Diego de Muros III para crear un estudio de Gramática
A ello se une la fundación en 1544, justo detrás de este y del que dependía, del Colegio Santiago Alfeo (el ahora Colexio de Fonseca) por el citado Alonso III de Fonseca, hombre culto de su tiempo como hemos dicho, mecenas y amigo de Erasmo de Róterdam, quien consolidará los estudios universitarios con varios colegios unificados en los que se impartirán Teología, Gramática y Arte y a los que se añadirán las carreras de Derecho y Medicina. Recibirá el aval de los papas Julio II en 1504 y Clemente VII en 1526. En 1555 será reconocida como Universidad Real y protagonizará un continuo crecimiento hasta hacer de Santiago una de las grandes ciudades estudiantiles del mundo
La construcción de este edificio "de líneas puras y apenas dos cuerpos de altura, en el que se insertó el pórtico medieval, procedente del dicho Hospicio", como leemos en Wikipedia, estuvo a cargo del arquitecto Bartolomé Fernández Lechuga, quien trabajaba también en la ampliación del monasterio de San Martiño Pinario que ocasionó el traslado de este colegio. Lo leemos bien explicado en el blog de Juan Manzanares Baeza, Fotografía e Historia:
"... la Universidad contó con sus servicios, confiándole entre 1636 y 1637 el proyecto del nuevo Colegio de San Jerónimo que le Claustro preveía trasladar de la Azabachería a un nuevo emplazamiento en la actual plaza del Obradoiro, junto al Colegio de Fonseca, cumpliendo así la vieja aspiración de unir ambos colegios.
Como la falta de recursos era el principal inconveniente para que este sueño se hiciera realidad, el rector don Gabriel de la Calle encargó a Bartolomé Fernández Lechuga la realización de las trazas del nuevo colegio para presentarlas ante el Consejo Real y así conseguir el respaldo y el apoyo económico imprescindible para ello, pero éste no llegó. Aún así, las trazas de Lechuga no se desecharon y años mas tarde, en 1659, cuando la Universidad pudo asumir la construcción del nuevo edificio, estableció como condición que José de la Peña utilizara el proyecto anterior. Dichas trazas del arquitecto baezano se conservan en el Archivo Histórico Universitario de Santiago".
Y así llegamos a esta magnífica portada del antiguo hospital de peregrinos aquí trasladada por entonces, "curiosa obra de finales del siglo XV saturada de arcaísmo románico", como dice el erudito historiador y arqueólogo jacobita Manuel Chamoso Lamas en su Guía de Santiago de Compostela; es decir, estaríamos ante una portada de clarísima inspiración románica (al menos en su disposición y estructura de arco de medio punto) en un tiempo en que ese estilo ya era historia e imperaba el gótico, anunciando ya el Renacimiento
Sin embargo, otros especialistas, como leemos también en Wikipedia, afirman que "Este elemento arqueológico fue mal interpretado en años pasados, al tomarse por un larga persistencia de hábitos constructivos de los maestros arquitectos gallegos y prueba del arraigo del arte románico en Galicia"
A la izquierda de la portada, las imágenes de la fotografía con las que hemos empezado esta entrada de blog: la más cercana a la puerta es Santiago con su hábito peregrino seguido de su hermano San Juan Evangelista y de San Francisco de Asís, quien según la tradición habría peregrinado a Santiago en la segunda década del siglo XIII y fundado el monasterio de su nombre, un poco más al norte de esta Praza do Obradoiro. Consultamos nuevamente a la imprescindible Xacopedia:
"En italiano, Francesco d’Assisi. Monje y fundador de la Orden Franciscana (Asís, Italia ca. 1182-1226). Es uno de los santos católicos universalmente conocidos y el personaje que dio lugar a más discusiones (quizá por su relevancia) sobre si llegó a peregrinar o no a Santiago. Apenas hay datos que lo confirmen, pues en los textos de sus contemporáneos nada se dice. Tampoco ningún otro lleva a rechazarlo. San Buenaventura (1218-1274) aludiría de manera breve a esta posibilidad, que también defienden ciertos estudiosos italianos.
Una fuerte tradición a lo largo del Camino Francés y en la propia ciudad compostelana apoya las tesis partidarias de la peregrinación. Queda precisar el año en que la llevaría a cabo; la mayoría estima que tuvo lugar en 1212 ó 1214; también se han barajado los años 1213 y 1215. En 1964 se conmemoraron en Santiago los 750 años de su peregrinación, y se sostenía que peregrinó en 1214.
Se supone que realizó el viaje acompañado de un grupo de hermanos, creando a su paso diversas fundaciones franciscanas. Las crónicas cuentan que, estando un día de oración en la catedral compostelana, recibió una revelación sobrenatural en la que se le decía que su orden crecería mucho. Sobre la falta de huellas precisas se ha señalado que sería para él un viaje de fuerte contenido espiritual, interior, en tiempos en que su orden, fundada en 1209, era aún desconocida en España.
Si queremos explorar la posible experiencia peregrina de San Francisco, no tenemos más remedio que remitirnos casi en exclusiva a la tradición existente a lo largo de la ruta francesa. En ella, la memoria de su posible paso sale al camino con frecuencia. El gran santo mendicante llegaría a España a través de la vía francesa más meridional (la Tolosana o de Arlés), entrando en el Camino Francés por Aragón y convirtiéndose en el peregrino jacobeo más famoso de cuantos siguieron esta ruta. Se han apuntado otras opciones.
De su posible paso quedan huellas en distintos puntos de la ruta francesa por España: son, sobre todo, las fundaciones que se le atribuyen. Es el caso de Jaca, Aragón, donde crearía el desaparecido convento de la orden. Las crónicas franciscanas defienden que fue en Sangüesa, Navarra, el primer lugar del Camino español en el que se detuvo el santo a descansar, aprovechando para fundar un primer convento, predecesor del actual. La posible estancia de San Francisco en esta localidad navarra -en el que hoy es el núcleo histórico de Rocaforte- dio origen a diversas tradiciones. Se conservan algunas, como la que relata la fuente en la que bebió y la piedra en la que se sentó para descansar, que llevan su nombre.
Se ha comentado la posibilidad de que se desviase en León hacia San Salvador de Oviedo, por la fama de sus reliquias. Sin embargo, siguiendo el propio Camino Francés también se rastrea su leyenda en lo que fueron los conventos franciscanos de Astorga. Hasta principios del siglo XIX se conservó una carta atribuida al santo ordenando la fundación.
Ya en Compostela, la única huella perdurable de la estancia del santo de Asís se relaciona de nuevo con una fundación: la del convento de San Francisco. Una inscripción del siglo XVI de origen desconocido conservada en su portería y una fuerte tradición popular -que algún estudioso compostelano defiende como auténtica- sostienen que San Francisco encargó a su hospedero en la ciudad, Cotolay, la construcción del convento, después de lograr del abad del vecino monasterio de San Martiño Pinario la cesión de unos terrenos próximos, conocidos como Valdediós, a cambio de un foro anual consistente en un cesto de pescado.
El contrato original del acuerdo, firmado por el propio santo de Asís, se lo habrían regalado los monjes de Pinario al rey Felipe II durante su estancia en Compostela (1554). Esta renta se mantuvo hasta el siglo XVIII. La puesta en marcha del primer recinto conventual tendría lugar en 1214, algún tiempo después de la partida del santo, si se apuesta por este año como el de su peregrinación.
Se ha dicho que el compostelano fue el primero convento franciscano en territorio español, lo mismo que se afirma en Jaca o Sangüesa en relación con sus respectivas fundaciones. Es una rivalidad en la que ninguna de las partes va más allá. Se dice y ya está. El cenobio compostelano, como muestran excavaciones recientes, tiene su origen en el siglo XIII. La estructura actual procede casi toda ella de los siglos XVII y XVIII. Una hermosa estatua (1930) del artista gallego Antonio Asorey recuerda ante la fachada del convento, ahora con parte de sus instalaciones dedicadas a servicios hoteleros, al santo de Asís".
En cuanto a San Juan el Evangelista (nunca confundir con el Bautista), su representación sin duda está relacionada tanto por su parentesco con Santiago como a su cercanía a Jesús, quien les dará su sobrenombre de Hijos del Trueno por su carácter, según las Escrituras:
"Juan y Santiago, a quienes la Biblia presenta como “los hijos del Zebedeo”, comparten un notable protagonismo en vida de Cristo. Ambos trabajaban juntos como pescadores en el lago Tiberíades y dejan esta actividad para incorporarse al grupo de los primeros discípulos de Jesús, a quien los uniría un cierto grado de parentesco y amistad, tal y como se discute desde antiguo sin resultados concretos. Los dos son escogidos por el que consideran el Hijo de Dios para formar parte del selecto grupo de los doce apóstoles. Sobre todo, los dos hermanos figuran, junto con Pedro, como los más próximos a Jesús. Los evangelios ofrecen numerosos ejemplos de esa relación preferente con el maestro: están entre los escogidos para ver la resurrección de la hija de Jairo, para presenciar su transfiguración como Hijo de Dios y para acompañarlo en la oración en el huerto de Getsemaní, poco antes de ser detenido para su crucifixión.
La estrecha relación entre los hermanos Zebedeo y de estos con Jesús también parece evidenciarse cuando le piden abiertamente ciertos privilegios en el futuro reino de los cielos, aunque la respuesta, entre críptica y evasiva, no les dé esperanzas. Este suceso, por cierto, confirmaría el carácter decidido y vehemente de los Zebedeo, motivo por el que Jesús les da el sobrenombre de Boanerges [hijos del Trueno]. Podría ser también indicativo del fuerte afán religioso de los hermanos".
En cuanto a Santiago, fundamento del culto, peregrinaciones y rutas jacobeas desde el siglo IX, podemos decir que es llamado el Mayor para diferenciarlos de otros santiagos de los evangelios, como el Santiago el Menor o Alfeo bajo cuya advocación se creo el Colexio de Fonseca y otros. Tanto la Xacopedia como la Wikipedia, por citar dos fuentes de información que 'tenemos a un click', dedican amplios artículos a todos ellos y a esta controversia sobre la identidad de cada uno. Compartimos parte de la entrada que le dedica la segunda a Santiago el Menor, cuya cabeza estaría además en la capilla de las reliquias de la catedral:
"En el Nuevo Testamento existen varias personas con el nombre Santiago. Santiago el Menor es mencionado en el mismo en unas cuatro ocasiones, donde se le hace alusión en conexión con su madre María (tradicionalmente identificada con María de Cleofás) y su hermano José,siendo solo en Marcos donde se le menciona como el Menor. Como evidentemente se ha considerado que Santiago, hijo de Alfeo, es denominado allí como "el Menor" para distinguirlo del otro apóstol Santiago, hijo de Zebedeo, este segundo ha sido llamado el Mayor (quizás porque era más alto) para mantener dicha distinción.
Mateo dice que hay dos apóstoles llamados Santiago:
Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Santiago hijo de Zebedeo y Juan su hermano; Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano, Santiago hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo, Simón el cananita y Judas Iscariote, el que también le entregó.Mateo 10:2-4
Lucas confirma lo mismo, el primero sería llamado Santiago el Mayor y el segundo Santiago el Menor.
Simón, a quien también llamó Pedro, y a Andrés su hermano, Santiago y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo y Tomás, Santiago hijo de Alfeo, Simón al que llamaban el Zelote, Judas hermano de Santiago y Judas Iscariote, que llegó a ser traidor.
Lucas 6, 14-16
De acuerdo con la tradición católica, Santiago el Menor sería el mismo "Santiago, el hermano del Señor" que se entrevistó con Pablo; el Santiago mencionado en la Carta a los Gálatas como una de las "columnas de la Iglesia"; el que tomó la palabra durante el Concilio de Jerusalén, evidentemente un líder de la comunidad, al que Pedro había mandado anunciar su liberación; quien quedó a cargo de la Iglesia de dicha ciudad cuando la dispersión de los apóstoles por el mundo y fue su primer obispo; el Santiago a quien Judas menciona como su hermano al inicio de su carta; y el autor de la Carta de Santiago.
Santiago, hermano de Jesús es considerado por la doctrina católica como el primo de Jesús, mientras la Iglesia ortodoxa lo considera como hijo de José de un matrimonio anterior. Otros afirman que se trata de personas diferentes, como sucede con la doctrina protestante.
¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él.
Marcos 6:3
Cabe recordar que en la sociedad del lugar, de naturaleza tribal y patriarcal, el término "hermano" cubría un amplio número de parientes cercanos, y no necesariamente implicaba el ser "hermano de sangre", es decir, hijo de los mismos padres".
A la derecha tenemos a San Pedro en la figura más cercana a la puerta, también muy identificable siempre con las llaves del cielo, quien sería el personaje bíblico más cercano a Santiago además de su hermano San Juan Evangelista, y por supuesto el propio Jesús. Estos primeros discípulos ya eran pescadores, socios y compañeros, antes de conocer al Mesías. La tradición jacobea los une en su labor evangelizadora en el occidente del Imperio Romano. El famoso Codex Calixtinus del siglo XII, la gran guía física y espiritual del peregrino medieval, los cita a los tres como los más próximos y favoritos de Cristo, en una interpretación, de nuevo discutida, de los diferentes santiagos de los evangelios
San Pablo es reconocible por su espada y su presencia aquí cabe pensar que puede estar relacionada con su posible predicación en España, al menos en la Tarraconense, tradición muy afianzada pero tampoco plenamente segura históricamente (como la del propio Santiago incluso, siempre históricamente nos referimos). Ambas tradiciones los representan como primeros evangelizadores de la zona más occidental del Imperio, al oeste de su centro en Roma, donde estaba San Pedro
Nos queda hablar del tercer santo de este lado, a quien el erudito historiador y peregrino Manuel F. Rodríguez identifica con Santo Domingo de Guzmán o con San Marcos en su libro Santiago de Compostela para los peregrinos. Guía secreta. El primero fue fundador de la Orden de los Predicadores, dominicana o de los dominicos, descendiente de gallegos y fundador del monasterio de San Domingos de Bonaval sobre la entrada del Camino Francés en el Santiago intramuros por la Porta do Camiño
De ser San Marcos estaría vinculado a la tradición jacobea por la capilla del Monte do Gozo, que dio nombre a la aldea situada en la subida al mismo y antes de ver desde allí las torres de la catedral, de la que dice la hermosa leyenda fue fundada por este santo en un llamativo episodio de su peregrinación, que nos cuentan en rinconesdesantiago.com:
"Es una capilla muy pequeña con planta rectangular que está situada en la entrada de Compostela por el camino francés, en el inicio del Monte do Gozo.
Esta capilla posee la particularidad de que su puerta está orientada al este y no hacia el poniente como la mayoría de los templos de la cristiandad. Esta diferencia tiene un motivo que nos explica la leyenda.
Pasado el riachuelo de Lavacolla, había que subir la cuesta de A Rexidoira. Subía como peregrino San Marcos, que venía a visitar al Apóstol Santiago. Casi a la mitad de la cuesta, le alcanza otro peregrino más joven, que trae un varal con sandalias muy gastadas. Muy hablador y, en apariencia, buen conocedor del Camino, San Marcos le preguntó: -"Ya que sabes tanto del camino y de los hospedajes, dime cuánto falta para llegar a Santiago".
-"Oh, mucho, contestó el muchacho. Yo vengo de Alemania y falta otro tanto. ¿Ves cuántas sandalias? Pues otras tantas tendré que gastar, ya que Santiago está al final de la Tierra, en el extremo del mundo".
San Marcos, que estaba ya cansado se descorazonó, hizo una capilla, le puso la puerta al naciente y ya no anduvo la legua que le hubiera llevado a la Basílica de Santiago. En aquel tiempo se designaba rey de la peregrinación al primero del grupo que desde el Monte del Gozo divisaba Santiago".
Detalle de las filigranas en forma de racimos y hojas, temática vegetal de honda inspiración románica
Miramos ahora hacia lo alto, hacia el arco de medio punto y su tímpano, todo ello preciosamente cincelado con numerosos personajes en una composición que nos recuerda por su estructura al Pórtico de la Gloria de la catedral, si bien la temática es netamente diferente, pues por ejemplo este tímpano está presidido por la Inmaculada
A sus pies un ángel porta el escudo de cinco estrellas de los Fonseca en honor a su fundador, blasón que mira hacia el suelo en este intradós cincelado con filigranas y bellamente ondulante
A la izquierda de la Inmaculada Concepción están Santa Margarita a la izquierda y Santa Marina, bien reconocible por la espada y la rueda de su martirio, a la derecha
A la derecha de Santa Catalina se reconoce al Arcángel San Miguel, ambos "santos protectores contra la muerte y de los moribundos, advocaciones ligadas al origen hospitalario de la institución", leemos en Fundación Jacobea. No olvidemos que los hospitales de peregrinos evolucionaron de hospedajes para romeros pobres y vagabundos al cuidado de enfermos, pues la peregrinación no es la excursión más o menos dura y largo de nuestros días, era todo un reto espiritual y vital en el que, dados además los conocimientos médicos de la época, era común enfermar e incluso morir
Sobre la Inmaculada, en la clave del arco, está Santa Ana, madre de María y abuela de Jesús, quienes aparecen también representados en su regazo. Arriba en la fachada se ve el escudo real
A izquierda y derecha cinco santos y santas, diez en total, se extienden por la arquería: son María Salomé, María Cleofás, María Magdalena y Lucía, junto con los doctores Jerónimo, Agustín Gregorio Magno y Ambrosio, más los diáconos Lorenzo y Esteban. Volvemos a consultar la web de la Fundación Jacobea:
"Sobre el arco abocinado se disponen once figuras, con particular importancia de las figuras femeninas, destacando en el centro la Virgen María –en realidad una Santa Ana triple, en tanto que representa a Santa Ana, la Virgen y el niño- y a sus lados María Cleofás y María Salomé, figuras muy poco presentes en la iconografía religiosa pero sí en la ciudad de Santiago como madres respectivamente de Santiago el Menor y Santiago el Mayor. El resto de las esculturas representan a santas y santos padres de la Iglesia, figuras ligadas al saber y la escritura, así como a la Magdalena, sin duda un guiño al viejo hospital de peregrinos, pues el culto a la Magdalena particularmente vinculado a los hospitalidad en el Camino de Santiago".
Los cinco de la izquierda. Sobre cada uno de ellos hay cincelado un arco de medio punto engalanado con rosetas
Los cinco de la derecha a partir de Santa Ana con María y Jesús. Una especie de arquivolta exterior, en realidad en arte una chambrana, presenta cuidados motivos vegetales de hojas nervadas
Un detalle de dichos motivos y una vista más de frente del escudo real con la corona, entre las ventanas de la planta alta
Si la puerta está abierta veremos el patio interior clasicista, actualmente acristalado, estilo renacentista de José de la Peña de Toro
Fijémonos también en la planta alta en las balconadas salientes de barandilla de hierro forjado, sostenidas sobre ménsulas de piedra lisas
Son muy parecidas a las de la balconada correspondiente a la tercera planta exterior del edificio renacentista del claustro de la catedral, obra plateresca de los arquitectos Juan de Álava y Rodrigo Gil de Hontañón de la que puso la primera piedra en 1521 el mismo arzobispo Alonso de Fonseca III fundador de estos colegios. La construcción del claustro renacentista incidiría en la creación de nuevos espacios tanto dentro de la catedral: la sacristía, el Tesoro, o las capillas de las Reliquias y de San Fernando, etc., como fuera con rúas y plazas
Sobre el tejado del Colexio de San Xerome empieza a asomar la llamada Torre da Vela de la catedral, otra de las obras acometidas en ese periodo que coincidió con el traslado aquí de este colegio desde Acibechería. Del claustro catedralicio y de este Colexio de San Xerome escribe Isaac Otero en sus Crónicas de la emigración el 18-5-2020, citando al erudito especialista Manuel Vilar Álvarez y a su obra monográfica A Praza do Obradoiro...
“Das tres fachadas do claustro, é a occidental a que mira para a praza do Obradoiro. Foi levantada entre os anos 1568 e 1590, primeiro baixo a dirección de Xoán de Herrera e, despois dun parón por causa das epidemias que afectaron á cidade, continuaron no 1577 baixo a dirección de Gaspar de Arce”, señala el historiador Manuel Vilar Álvarez en su obra monográfica A Praza do Obradoiro, Ediciones ‘A Nosa Terra’, colección ‘Arte na Pedra’, ‘Concello’ de Santiago, 2005.
Las obras, no obstante, proseguirán hasta entrado el siglo XVII, cuando el arquitecto Xácome Fernández les dé remate con una última planta abierta con columnas. Éstas terminan en unas ‘zapatas’ que soportan una alargada cornisa que le otorga un aspecto verdaderamente palaciego al edificio. Digamos que esta planta va sobre otras dos: la última exhibe un largo balcón con una baranda de hierro. Todo ello transforma el edificio en otro espacio privilegiado más para apropincuarse a la gran plaza. Recordemos que Xácome Fernández diseñará la torre de ‘la Vela’, la cual corona la esquina de esta parte del claustro. Será, pues, la última referencia visual de la plaza del ‘Obradoiro’ hacia la parte sur.
“Chama a atención o seu remate escalonado de influxo certamente italianizante”, nos indica Manuel Vilar. Desde luego, esta nueva obra del claustro va a sobresalir por sus altos volúmenes, así como por sus líneas rectas. Lo cual va a repercutir en gran medida sobre su entorno, es decir, la plaza de ‘As Pratarías, la ‘rúa Xelmírez, el término de la ‘rúa do Franco’, al igual que el flanco sudeste de la ‘Praza do Obradoiro’. Claro que, si bien, como en la esquina con el ‘Pazo Arcebispal’, no haga exactamente ángulo recto con la misma. Ello no impide, empero, incidir determinantemente en la estructuración y ordenación de la espaciosa Plaza.
En caso de referirnos al ‘Pazo de San Xerome’, habremos de evocar el año 1521, en la época en que –en el lugar del antiguo Hospital, situado en la ‘Acibecharía’– existía un colegio denominado ‘Santiago Apóstol’, en el cual se enseñaba, entre otras materias Gramática, Lógica y Filosofía. Pero hacia la mitad del siglo XVII los frailes benedictinos de ‘San Martiño Pinario’ compran el edificio para ampliar la ‘fábrica’ de su Convento; aunque lo que compran en verdad es el sitio, no los materiales. La mayor parte de éstos irán para su actual ubicación en una ampliación del ‘Pazo de Fonseca’: el cierre de uno de los laterales de la plaza de ‘O Obradoiro’, ordenando el espacio que se encontraba entre el remate de la ‘rúa do Franco’ y la ‘rúa’ que descendía hacia las huertas por la esquina suroeste de la Plaza, hoy en día rotulada como ‘avenida de Raxoi’.
En el momento en que se sitúa este nuevo lugar, el Colegio llega ya bajo la denominación de ‘San Xerome’, debido a estar estimado éste como uno de los santos más sabios de la Patrística de la Iglesia Católica. Así, pues, debemos entender que este edificio es una ampliación del de ‘Fonseca’. Conviene poner de relieve su fachada, en concreto, su puerta y las esculturas que la enmarcan y decoran."
Aquí a la derecha empieza la rúa do Franco, hacia la que nos encaminamos ahora con la idea de recorrer todas las plazas en torno a la catedral, dirigiéndonos ahora a la Praza da Acibechería, donde está, entre otras maravillas, la portada sur catedralicia
Este mirador sobre O Obradoiro del frente exterior del claustro es conocido como la Galería de la Balconada y es, como la Torre da Vela, obra de 1615 del arquitecto Jácome Fernández. Una larga serie de columnas jónicas sostiene la estructura de su cubierta
Dejamos a nuestra izquierda pues la Praza do Obradoiro y la formidable fachada barroca de la catedral, con sus dos grandes torres, 'cápsula' todo ello que envuelve la fastuosa obra románica anterior, incluyendo el Pórtico de la Gloria del maestro Mateo, al que le dedicamos la entrada pertinente. El barroco también envolvió al palacio-fortaleza del primer arzobispo compostelano Diego Xelmírez (anteriormente era obispos), por cuyo Arco do Pazo Arcebispal salíamos a O Obradoiro desde la Praza da Inmaculada y rúa da Acibechería (portada norte de la catedral y antiguo solar del Hospital del Glorioso Apóstol Santiago, primer sede del Colexio de San Xerome o San Jerónimo)
"No hace muchos años, era éste el lugar de encuentro de todos los estudiantes, tanto novatos como veteranos, quienes enseñaban a los primeros, en pocas horas, el buen arte de beber vino del Ribeiro en taza. Pero con el paso de los años, los gustos fueron cambiando y los nuevos estudiantes prefieren ahogar sus penas -o alegrías- en cerveza, lo que desplazó a otras zonas el peculiar colorido de principios de curso con el que se engalanaba esta calle. Restaurantes con buen marisco, exquisitos caldos del Ribeiro o sabrosas empanadas, entre otras muchas especialidades, se degustarán en cualquier local de esta calle..."
Amparada por sus orígenes por la iglesia compostelana, la universidad hizo revivir a Compostela con su vida estudiantil cuando las transformaciones sociopolíticas del siglo XIX menguaron el poder que el estamento eclesiástico ejercía sobre la ciudad desde su misma fundación, entrando en una decadencia de la que se superpuso. En nuestros días es el turismo quien ha tomado el relevo, pero llegando a unos extremos de turistificación y masificación que vienen causando no pocos problemas, ruidos, precios, convivencia, para los habitantes del casco antiguo
"Tras la desaparición del Seminario de Estudos Galegos, "incautado" por la Universidad de Santiago el 1 de agosto de 1940 (según la memoria redactada el 14 de julio de 1941 por Jesús Carro, secretario del propio Seminario), los miembros supervivientes de la institución promovieron su recreación en el seno del CSIC. El hecho se materializó a fines de 1943 con la creación del Instituto -ésta era ya entonces la denominación usual de los centros del CSIC-, que se puso bajo el amparo del sabio benedictino Fray Martín Sarmiento (1695-1772), conforme a la idea barajada ya en tiempos del viejo Seminario. El selecto elenco de sus miembros y colaboradores, así como la trayectoria y aportaciones del propio centro a lo largo de la segunda mitad del pasado siglo, convirtieron al Instituto de Estudios Gallegos "Padre Sarmiento" (en adelante IEGPS) en lugar de encuentro de los más destacados estudiosos de la humanística gallega y en uno de los referentes inexcusables de la vida cultural y científica de Galicia.
Después de varios años de carencias, dificultades y limitada actividad, en 1994 el CSIC procedió a una profunda reorganización del IEGPS, que reorientó como un centro propio de investigación, dotándolo además de personal científico y administrativo.
Este proceso de recuperación y reactivación de sus actividades científicas y culturales culminó en el año 2000, con la firma de un convenio con la Xunta de Galicia que convirtió al IEGPS en un centro de investigación mixto, o de titularidad compartida, motivo por el que al frente de su Comisión Rectora -paritaria- figuran los presidentes de la Xunta de Galicia y del propio CSIC." *(Consejo Superior de Investigaciones Científicas)
"El devenir histórico de la Biblioteca Universitaria de Santiago de Compostela, una de las más importantes bibliotecas universitarias españolas, ha dado como fruto una colección de libros, revistas, mapas y otros materiales bibliográficos que permiten comprobar, por ejemplo, la riqueza cultural de las órdenes religiosas, como se puede apreciar en las valiosas contribuciones bibliográficas recibidas con motivo de la expulsión de los jesuitas en el siglo XVIII y de la desamortización del siglo XIX. Revisando la colección se puede apreciar el influjo del movimiento intelectual de la Ilustración (época de consolidación y esplendor de esta biblioteca). Podemos conocer las lecturas que construyeron el pensamiento de ilustres gallegos como Manuel Ventura Figueroa, el arzobispo Lago González, Jacobo de Parga y Puga o el escultor Felipe de Castro. Podemos rastrear el influjo de Italia en la cultura del renacimiento en España; conocer uno de los conjuntos bibliográficos singulares más interesantes, la Biblioteca América; o trazar la historia cultural de Galicia a través de su fondo gallego.Pero comencemos por el origen de la Biblioteca Universitaria de Santiago. El fondo inicial procede de las donaciones de los primeros maestros del Colegio de Fonseca y de la compra de la librería del obispo Carmona que estaba en manos del Cabildo compostelano.1 En los Libros de Claustros y documentación de la época custodiada en el Archivo Histórico Universitario se encuentran referencias a la primitiva librería de la Universidad del siglo XVI.Sabemos que estaba situada en el Colegio fundado por el arzobispo de Santiago Alonso III de Fonseca. Las noticias recogidas sobre la Librería tenían que ver con los frecuentes robos que sufría, su escaso horario, los pleitos entre los colegiales de Fonseca y la Universidad a cuenta de su custodia o las incomodidades del local que la alojaba. No resulta claro cuál era la ubicación de la Librería desde mediados del siglo XVI hasta 1717 en que se decide dotarla de un local propio, que se construye entre los Colegios de San Xerome (sede actual del rectorado) y el Colegio de Fonseca (sede actual de la Biblioteca Xeral).El hallazgo de una copia notarial del inventario de la Librería del año 15733 nos permite aproximarnos al estudio de los fondos con que contaba por aquella época: libros aportados por los maestros del Colegio y la compra al Cabildo de la biblioteca particular del obispo Carmona. Entre las obras que pertenecían al religioso estaban representados el derecho canónico, la biblia, la teología moral y sermones, fundamentalmente.En el siglo XVII las frecuentes desapariciones de obras motivaron que el Claustro decidiera solicitar al papa Clemente XI una bula, que bajo pena de excomunión, prohibiese sacar de la Librería cualquier obra. La bula se expide en 1714.Los años finales del siglo XVIII serán testigos del verdadero esplendor de la biblioteca. Las ideas de la Ilustración (a la que Galicia no será ajena) están en el origen de la reforma de las enseñanzas y del nuevo plan de estudios de la universidad compostelana aprobado en 1772.A la biblioteca se la dotará de sus primeras constituciones y empezarán a redactarse los primeros catálogos. Además, ampliará los horarios de consulta y se desterrará el nombre de Librería definitivamente, concibiéndose la biblioteca como un verdadero servicio público. En este cambio de orientación de la biblioteca existe un protagonista destacado: Francisco del Valle Inclán, catedrático de la universidad y primer bibliotecario director, autor del primer catálogo de la biblioteca y de su reglamento.Otro elemento importante en el siglo XVIII que condicionará la formación de la colección compostelana es la expulsión de la Compañía de Jesús. Sin duda constituyó un hecho de especial transcendencia para todas las bibliotecas universitarias españolas, pero para Santiago supuso la incorporación de las riquísimas librerías de los colegios de jesuitas de Galicia, entre ellos además del de Santiago, el de Monterrey, de donde proceden las dos biblias en vitela, y en menor medida, fondos de los colegios de Ourense, Monforte, Pontevedra y A Coruña".
Arriba, sobre la puerta del balcón de la planta alta, el escudo de las cinco estrellas de los Fonseca con el símbolo de los prelados, emblemas del fundador Alonso III de Fonseca
"El siglo XVIII es pródigo en donaciones importantes como la del escultor Felipe de Castro o la de Manuel Ventura Figueroa, que desempeñó importantes cargos públicos durante los reinados de Fernando VI y Carlos III.Más donativos llegan en el XIX: en 1826 se incorpora el legado de Francisco de Paula Cousiño, pariente de Fray Martín Sarmiento y compuesto en su totalidad por manuscritos. Se trata mayoritariamente de cartas que el benedictino dirigía a su familia y amigos donde expone diversos asuntos en el estilo erudito de este escritor, capaz de pasar en la epístola de un tema netamente familiar a la crítica de la utilidad de una obra pública o las cualidades de una planta medicinal. En 1850 llegan los 350 volúmenes de la biblioteca de Jacobo de Parga y Puga, especialmente rica en romanceros, libros de caballería, obras raras y valiosas.Pero el impulso fundamental a la colección de la biblioteca universitaria es el resultado de la incautación de los bienes eclesiásticos y la posterior incorporación de las Librerías de los conventos suprimidos en Santiago de Compostela: Santo Domingo, Santa María de Conxo y San Martín Pinario. Por este procedimiento llegan 76 incunables (de los 141 con los que cuenta la biblioteca) y la joya de la colección, el Libro de Horas, además de una notable cantidad de impresos.A finales del XIX se incorporan al fondo de la biblioteca 150 ejemplares procedentes de la venta de la biblioteca de los Duques de Osuna que el Estado distribuyó entre la Biblioteca Nacional, la Biblioteca del Senado, la Biblioteca del Congreso y las bibliotecas universitarias, como la de Santiago de Compostela.En el siglo XX existen tres hitos importantes en el devenir de la biblioteca: el depósito de la biblioteca de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago, la adquisición por suscripción popular de la biblioteca del arzobispo Lago González y la fundación de la Biblioteca América. Respecto al primero de ellos es obligado decir que los fondos de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago constituyen una valiosa fuente de información para los investigadores, especialmente en lo que se refiere a la historia de Galicia.Manuel Lago González fue arzobispo de Santiago y era considerado por sus coetáneos un hombre extraordinariamente culto en varias disciplinas como la historia, la literatura o la botánica, además de las propiamente vinculadas a su carácter sacerdotal. A lo largo de su vida reunió unos 6.000 volúmenes, que recogían lo variado de sus aficiones así como 41 incunables de gran interés. A su muerte en 1925, el entonces rector de la Universidad de Santiago, Luis Blanco Rivero, impulsó una suscripción popular para evitar la disgregación de esta biblioteca. De este modo en 1929, la biblioteca fue incorporada a los fondos de la universidad".
Aquí tenemos el Árbol de las Ciencias. La tradición cuenta que aquellos estudiantes indecisos sobre la carrera que deseaban cursar habían de dar tres vueltas sobre sí mismos ante él y luego, de espaldas, señalar con el dedo hacia atrás y sin mirar ni tocar el cristal. Allí donde el dedo señalase esa era la materia que habrían de escoger en sus estudios universitarios...
En una hornacina en la pared de la primera planta, cerrado por verja con cristal, un árbol muestra las carreras que se estudiaban en la universidad antiguamente, composición basada en El Árbol de la Ciencia, obra del famoso filósofo, teólogo, escritor y beato mallorquín Ramón Llul, cuya explicación compartiremos de Wikipedia:
"Posiblemente la obra más importante de Llull en el sentido enciclopédico, ocupa numerosos volúmenes, lo que hace que en 2007 no se haya editado completa.
En esta pieza, el beato recurre a una analogía común en él: la comparación orgánica, en la que cada ciencia se representa como un árbol con raíces, tronco, ramas, hojas y frutos. Las raíces representan los principios básicos de cada ciencia; el tronco, la estructura; las ramas, los géneros; las hojas, las especies; y los frutos, los individuos, sus actos y sus finalidades".
"El árbol de la ciencia es un clásico en las visitas turísticas a Santiago de Compostela: aunque no es un reclamo por sí mismo, todo aquel que llega a la Praza do Obradoiro desde la Rúa do Franco detiene la vista en él, toma una fotografía o lleva a cabo su famoso ritual.
Aunque el actual contexto lo dificulta, siempre ha sido habitual ver a la gente dar tres vueltas ante esta escultura de hierro para señalar uno de los trece pergaminos -en latín- que se esconden entre sus ramas y así encontrar su vocación entre las disciplinas que se ofrecían antiguamente se impartían en la Universidad de Santiago de Compostela (USC).
El árbol de la ciencia es un símbolo que parte de la obra homónima de Ramón Llull, un texto de carácter enciclopédico creado a finales del siglo XIII y en el que se comparan los diferentes ámbitos del saber con las ramas de un árbol.
En lo simbólico, este árbol ha sido representado en múltiples ocasiones del mismo modo que en la escultura de la Rúa do Franco, con pequeños pergaminos entrelazados entre sus ramas. En ocasiones también ha ido acompañado de sabios, encargados de podarlo para equilibrar las diferentes ramas del saber.
El árbol de la ciencia es el símbolo desde su fundación en 1939 del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la institución que a día de hoy tiene su sede en el edificio en el que se encuentra esta famosa escultura."
Y es que Carlos Rey nos ofrece además una interesante aclaración, se trata en realidad de un tercer edificio entre los colegios de San Xerome y de Fonseca, al que pasamos ahora al pasar bajo la torre:
"El edificio en el que se encuentra el árbol de la ciencia fue construido a principios del siglo XVIII para albergar la biblioteca del Colexio de Santiago Alfeo, que posteriormente pasaría a ser conocido como Colexio de Fonseca y hoy como Pazo de Fonseca.
Así, aunque habitualmente se dice que está en la fachada de Fonseca o de San Xerome, realmente se encuentra en un edificio que, si bien se encuentra flanqueado por estos dos, fue construido más tarde.
Además de como biblioteca de Fonseca, este edificio, catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC), acogió el Seminario de Estudos Galegos y, tras ser restaurado por los arquitectos Vaquero y Baselga, pasó a albergar la sede del Instituto de Estudos Galegos Padre Sarmiento entre 1943 y 2001.
En ese mismo año pasó a convertirse en la sede de la Delegación en Galicia del CSIC, que desde su creación en 1985 había estado en el Instituto de Investigación de Agrobioloxía de Galicia, en la compostelana Avenida de Vigo".
" En sentido estricto, es la portada colegial, antes acompañada de unos hermosos postes con función protectora, pero aprovechadas como soporte propagandístico de la liberalidad del fundador, el gran y único referente de la plaza, regularizada en su manzana septentrional a finales del siglo XVIII y centrada desde mediados del siglo pasado por una modesta fuente (que, como muchas otras en la ciudad, no mantienen su ubicación original) y delimitada por un anodino perímetro arquitectónico en el que destaca la fachada posterior de un ecléctico inmueble con acceso por la . Sin embargo, esta plazuela, como otras tantas de esta ciudad, tiene un especial encanto al que contribuye en la actualidad, en este caso, el ambiente ajardinado moderno de sus camelios".
"Denominada en gallego fonte do Franco, se trata de una fuente legendaria, actualmente sin agua, situada al inicio de la histórica rúa do Franco, en Santiago de Compostela. La tradición la considera el punto donde se detuvieron a beber los bueyes que transportaban en un carro el cuerpo de Santiago, indicando así el lugar donde este quería ser enterrado.
Por Porta Faxeira, citada en el Códice Calixtino como una de las siete puertas que daban acceso a intramuros de la ciudad de Santiago de Compostela, entran los peregrinos procedentes del Camino Portugués. López Alsina relaciona esta antigua puerta (hoy inexistente) y la rúa do Franco con la vía comercial establecida entre el puerto fluvial de Iria, en Padrón, y Santiago de Compostela.
Algunos historiadores dicen que debe su nombre a que allí nació el ilustre Fonseca, conocido como el Franco por antonomasia; otros lo atribuyen a Bretenaldo Franco, que pudo ser uno de los primeros peregrinos que llegaron desde tierras ultrapirenaicas; y muchos piensan que puede deberse a la costumbre de considerar como francos a todos los peregrinos, ya que franco tenía en un principio el significado de ‘extranjero’.
Según la tradición, por allí entraron los bueyes salvajes entregados por la reina Lupa, convertidos milagrosamente en mansos, que arrastraron el carro que trasladó los restos del apóstol Santiago desde Iria. Dice el Códice Calixtino (s. XII) que, gracias al Apóstol, “tanta mansedumbre y lentitud se apoderó de ellos, que los que al principio se acercaban corriendo para ocasionar una catástrofe impulsados por su atroz bravura, luego con la cerviz baja confían espontáneamente su cornamenta en manos de los santos varones”.
Cuenta la Leyenda áurea que “los discípulos del apóstol prefirieron que fuera Dios el que decidiera el lugar de sepultura de su maestro por lo que, rechazando el ofrecimiento de Lupa, y después de recuperar el cadáver en el Pico Sacro, permitieron que fueran los toros los que marcaran el emplazamiento exacto, dejándoles errar a su capricho hasta que se detuvieran, cosa que hicieron en un campo denominado arcis marmoricis, y que con el tiempo se llamaría Santiago de Compostela”.
Manuel Murguía señala que la leyenda del Apóstol Santiago está por completo impregnada de celtismo y la relaciona en este sentido con Román, evangelizador de Cornualles (Inglaterra): “Cuando muere Román, se deja a merced de los bueyes que conducen la carreta en que va el cadáver que señalen el lugar en que el santo quiere ser enterrado. Atraviesan el bosque y, al llegar al sitio en que se levantan las más robustas encinas, se detienen y allí, por lo tanto, se cava la sepultura. Lo mismo en la leyenda de Santiago Zebedeo. Sus discípulos conducen los venerados restos en un carro al cual uncen toros salvajes, y en el lugar en que estos se paran, allí depositan el cuerpo inanimado del Apóstol.” Murguía cree que el lugar donde fue enterrado Santiago era un “vasto edificio consagrado al dios celtogallego que se adoraba en el lugar en que se detuvieron los bueyes que conducían en el carro el cuerpo del Apóstol”.
Recoge también la tradición que los bueyes, tras beber en la fuente, ya no quisieron dar un paso más, lo que fue interpretado por los discípulos de Santiago como una indicación divina de que ese era el lugar elegido. Otras versiones de la leyenda dicen que el agua brotó del suelo cuando los bueyes se pararon y se pusieron a escarbar en la tierra.
La fuente, a la que se le atribuyeron propiedades curativas, sobre todo de las enfermedades de los ojos, hoy ya no mana agua. Tiene una inscripción en la que se dice que fue reconstruida en 1830. Antonio Fraguas señala que su fama se debe a que allí recuperó la vista San Franco de Siena (s. XVIII), del que el dramaturgo Agustín Moreto escribió en el siglo XVI la obra de teatro San Franco de Sena o el ciego de mejor vista y lego del Carmen. Parece que San Franco pudo dejar como recuerdo de su milagrosa curación el bordón con el que peregrinó, que se guarda en una columna relicario de la catedral compostelana, junto al bordón en forma de tau que supuestamente encontró el obispo Teodomiro en la sepultura del apóstol Santiago.
Junto a la fuente, visitada en tiempos medievales por muchos peregrinos, se construyó una sencilla capillita que hoy acoge una imagen de Santiago representado como peregrino, con el típico sombrero jacobeo decorado con una concha de vieira, lo mismo que la esclavina; con su mano derecha sostiene el bordón, que como dice el Códice Calixtino es “la defensa del hombre contra los lobos y los perros”, que representan al “diablo tentador del género humano”; la calabaza, como es tradicional, va colgada del bordón; en la mano izquierda porta el Libro de los Apóstoles, que alude a su evangelización por estas tierras, causa por la que sus discípulos trajeron aquí su cuerpo para ser enterrado. Una inscripción en la piedra dice: “Limosna para el Santo Apóstol que, según la tradición, paró su santo cuerpo en este sagrado lugar.”
Y aquí, en esta sublime portada del Colexio de Fonseca o de Santiago Alfeo, la primera figura, abajo a la derecha, es la de la Virgen de los Placeres que nos ha mencionado Javier Rosende Novo, "destacando por su belleza, calidad plástica y serena expresividad", como dice Manuel Chamoso Lamas en su guía, señalando "que fue objeto de singular culto popular"
Existe una iglesia de esta advocación, antes Virgen de Quitapesares, en Pontevedra, ya venerada en la Edad Media, a la que se encomendaban para pasar la barra de arena del puerto, y de la que se dice que por su intercesión los navíos de Francis Drake (por cuya causa se ocultarían los restos de Santiago en la catedral, 'perdidos' durante más de tres siglos) no pudieron atravesar dicha franja arenosa, librando a la población de su ataque
La airosa puerta de Fonseca, mudame mostró sus estatuas y relievesprimorosos, encanto del artistay del gran hospital, la incomparableobra del genio, ante mis tristes ojosen el espacio dibujose altiva
Entre las columnas y a la izquierda de la portada tenemos a Santiago Alfeo, nombre primigenio del colegio
Y a la derecha de San Ildefonso, San Pablo, que junto con San Pedro eran por entonces patrones de otros de los colegios universitarios
Así pues, podríamos decir que la portada del Colegio fue concebida para ensalzar el carácter de “Templo de Sabiduría” de la Universidad y, a la vez, homenajear a la familia de su fundador Alonso de Fonseca".
Este colegio fue mandado construir por el arzobispo Alonso de Fonseca adaptando la casa donde él había nacido y que pertenecía a su influyente familia, para ejercer la función pedagógica. Comenzó a funcionar en el año 1544 y en él tendrá sede la Universidad Compostelana creada con el patrocinio de su familia a principios de siglo. La fachada es de estilo renacentista. Consta de dos cuerpos con estatuas góticas en los intercolumnios y en los nichos del friso. En el centro de la fachada, en el medio del friso que separa los dos cuerpos con los que cuenta el edificio, destaca el escudo con las cinco estrellas de los Fonseca, rodeado de las imágenes que representan a los Doctores de la Iglesia".
Y salimos ya a este bellísimo claustro universitario, obra del arquitecto renacentista Rodrigo Gil de Hontañón. Se trata de un "hermoso y romántico claustro de factura plateresca con arcos escarzanos y admirable crestería", dicen el escritor Pemón Bouzas y el historiador Xosé A. Domelo en Santiago de Compostela ¿Y después del abrazo al santo qué?:
"Rodean este claustro otras dependencias de singular valor, como el Aula de Grados, un magnífico salón artesonado, o la Biblioteca de América, trasladada a este colegio de Fonseca desde el edificio de la Universidad"
Para Conde Roa este claustro "es uno de los más entrañables de la ciudad. Hermoso y elegante, con dos cuerpos de altura, remata en crestería plateresca". La planta baja o deambulatorio distribuye las diferentes dependencias del colegio de la misma manera que en los claustros monacales y este "cuerpo inferior se apoya en curiosos pilares de frentes rehundidos"
La construcción del Colegio de Santiago Alfeo o Colexio de Fonseca fue el impulso definitivo de la Universidade de Santiago de Compostela, cuyo germen fue un Estudio de Gramática fundado por Lope Gómez de Marzoa en 1495 a manera de escuela para pobres y cuya sede estaba en San Paio de Antealtares, al otro lado de la catedral (Praza da Quintana, al este). De estos inicios universitarios compostelanos nos cuenta también Carlos Rey para El Español, edición del 20-2-2021, con el artículo titulado El Pazo de Fonseca: la sede original de Santiago de Compostela:
"El Pazo de Fonseca es un pilar fundamental en la historia de la Universidade de Santiago de Compostela (USC): fundado como Colexio de Santiago Alfeo, era su sede cuando ésta fue nombrada Universidad Real, en 1555.
El origen de la Universidade de Santiago se sitúa en 1495, con una iniciativa del notario Lope Gómez de Marzoa para construir un colegio para estudiantes pobres.
Para ello recurrió al abad de San Martiño Pinario, el benedictino Juan de Melgas, quien cedió varias aulas del monasterio de San Paio de Antealtares a cambio de bienes por un valor de 50.000 maravedís.
Sin embargo, en 1499 la orden decidió rescindir este contrato y convertir San Paio de Antealtares en un convento para las monjas benedictinas, si bien las clases continúan.
La segunda tentativa de Lope Gómez de Marzoa se produce en 1501, cuando de la mano del deán de Santiago, Diego de Muros II, y el obispo de Canarias Diego de Muros III, fundan el Estudio General, donde se ofrecían enseñanzas de gramática a clérigos y estudiantes pobres en un inmueble de dos pisos en la Rúa Nova
Una bula del papa Julio II confirmaría en 1504 la fundación de este estudio, pero el origen del Colexio de Fonseca arranca más adelante: en 1522, el arzobispo Alonso de Fonseca empieza a gestionar la creación de un nuevo estudio, al que llamaría Colexio de Santiago Alfeo.
Así, una bula del papa Clemente VII da el visto bueno a la creación de este Colexio de Santiago Alfeo, que podría impartir estudios de Teología, Derecho, Artes y Gramática.
Alonso de Fonseca dejó el proyecto cerrado en su testamento de 1531, incluyendo tanto la dotación a los ejecutores como el proyecto de construcción -diseñado por Juan de Álava y supervisado por Alonso de Covarrubias-, que se realizaría sobre la propia casa en la que había nacido el arzobispo, en la Rúa do Franco.
En 1542, el Colegio de Santiago Alfeo absorbió al Estudio General -denominado entonces Estudio Viejo- y en 1550 finaliza definitivamente su construcción, tras lo que se empiezan a redactar las primeras Ordenanzas de la Universidad de Santiago.
En 1553 se promulgan estos primeros estatutos, que establecen que la universidad contará con cátedras de Artes, Teología, Cánones y Gramática, así como con dos bedeles que controlarán la seguridad, la higiene y la regularidad de la actividad docente.
Acto seguido, el canónigo Pedro Maldonado de la Carrera es nombrado como primer rector. En 1555, la Universidad de Santiago es reconocida como Real Universidad, al mismo nivel que las grandes universidades de Castilla.
Uno de los elementos más característicos del Colexio de Fonseca, sin embargo, no llegaría hasta un siglo más tarde: su espectacular fachada, orientada hacia la Rúa do Franco, fue diseñada por Diego de Romay y finalizada en 1688.
Durante sus siglos de vida, el Colexio de Fonseca tuvo todo tipo de usos, desde colegio mayor hasta facultad de Medicina o Farmacia, pasando por ser sede del Seminario de Estudos Galegos o lugar de acogida de los católicos irlandeses.
Tras el franquismo, el Salón Artesonado del Colexio de Fonseca fue la sede del Parlamento de Galicia entre 1982 y 1989, cuando se mudó a su actual sede en el Pazo do Hórreo.
Actualmente es la sede de la Biblioteca Xeral de la USC y alberga tesoros como el "Libro de Horas de Fernando I", el libro más antiguo de Santiago -datado alrededor del 1055- o la Biblioteca América, creada desde 1904 por el impulso de un emigrante gallego en Latinoamérica, Gumersindo Busto".
"El gran patio exhibe finas arcadas rebajadas sobre esbeltas columnas prismáticas en el primer cuerpo, en tanto en el segundo arcos escarzanos con apoyos lisos se asientan sobre aparentes balaustradas", describe en su guía Manuel Chamoso Lamas la impronta constructiva de este edificio declarado en 1931 Bien de Interés Cultural. En Fundación Jacobea lo describen así:
"El claustro o patio del Colegio es un espacio arquitectónico de gran harmonía y equilibrio, con planta cuadrangular y dos cuerpos de altura, organizados horizontalmente en 24 espacios. En el primer cuerpo se trata de arcos escarzanos apoyados sobre altas pilastras; mientras que el superior se organiza a modo de galería, con arcos carpaneles y una rica balaustrada inferior. Pero sobre todo, sobresale el remate del segundo cuerpo, un hermoso remate o cornisa labrada casi como una filigrana o pieza de orfebrería, en el mejor estilo del plateresco español".
"Retrato de carácter introspectivo de Alonso III de Fonseca, fundador de la universidad compostelana, en actitud de meditación y estudio. Es la caracterización del humanista, del intelectual, iconografía que nos remite al referente contemporáneo, que en mayor medida refleja esta actitud: el Pensador de Rodin. Lo presenta sedente en actitud reflexiva incidiéndose, en este caso, en su relación con Erasmo dado que mantiene sobre una de sus piernas el volumen correspondiente al Enchiridion militiis christiani (1503). Así, Fonseca aparece ante nosotros como un meditabundo humanista"
"El Enchiridion Militis Christiani, también llamado Manual del caballero cristiano, es una obra de Erasmo de Róterdam, de gran importancia en la Europa del siglo XVI. Fue escrito en 1503 y en 1526 su publicó por primera vez en España, "impreso por su mandado en la insigne Universidad de Alcalá de Henares en casa de Miguel de Eguía", tal y como se lee en el colofón del volumen.
Las ideas básicas del libro son:
-El caballero cristiano debe tener una serie de armas para defenderse en el mundo: conocimiento de la ley de Dios, oración interiorizada...-Rechazo de las formas externas de culto y, por tanto, de las imágenes.-Exaltación del juicio propio sobre el de la mayoría.
Se trata de una obra fundamental del erasmismo en la que se dan las claves que para su autor debe seguir el buen cristiano. Según el historiador Pierre Chaunu, fue el libro «más leído, el más frecuentemente editado en los treinta primeros años del siglo XVI» así como el «culmen del evangelismo humanista»
"Enquiridion" significa «libro manual» que resume la enseñanza de un maestro. Con este título nos dio Epicteto sus famosas sentencias morales. Hoy lo traduciríamos por «libro de bolsillo», fácilmente manejable y que se puede llevar a todas partes. Un compañero y amigo inseparable.
"Enquiridion" significa también «arma manual y personal de defensa», fácilmente manejable, como una daga, un puñal, un machete.
El "Enquiridion del caballero cristiano" ("Enchiridion militis christiani") fue concebido en el siglo XVI como manual de doctrina, «de cristianismo interior», por Erasmo de Rotterdam (1467-1536). En él se ensaya un método nuevo de defensa del cristianismo frente a sus enemigos. Se proponen las estrategias de lucha: el conocimiento y seguimiento de Cristo como Maestro y Capitán, la lectura y la experiencia de la Escritura Sagrada y la oración personal.
El Enquiridion, concebido como manual de doctrina'y método de defensa del cristiano de a pie, descubre la «philosophia Christi», lo que es el cristianismo, e invita a vivirlo en su verda dera esencia. Hay un cristianismo exterior de prácticas añadidas que se ha de superar para llegar a un cristianismo interior. Un cristianismo abierto a todos y no exclusivo de nadie. Este es el mensaje nuclear que contienen las páginas del presente volumen: hay que abrazar la verdadera sabiduría, que es Cristo. En Cristo «todas las cosas sufren un trueque maravilloso». De este modo se convierte en el prisma a través del cual hay que verlo y juzgarlo todo. El soldado de Cristo ha de elegir y optar por la sabiduría del Evangelio y rechazar la sabiduría mundana. La crítica demoledora que Erasmo hace de las desviaciones y corrupciones introducidas en la conducta de los cristianos ha de entenderse desde esta visión de la auténtica esencia del vivir cristiano.
El Enquiridion demostró ser en su tiempo, sobre todo en España, un instrumento de renovación de la vida y de la piedad cristianas..."
Abajo, en el pedestal y en placa vemos la frase Gallaecia Fvlget, 'Galicia brilla', colocada aquí conmemorando el quinto centenario de la Universidade de Santiago de Compostela (1495-1995)
"El impresionante despliegue pirotécnico de anoche me hizo recordar la expresión Gallaecia Fulget que escribio Álvaro Cadaval en 1544 en la piedra que rodea el Patio de Fonseca, para homenajear a Lope Sánchez de Ulloa encargado por Carlos I de poner en marcha la universidad compostelana hace más de 500 años.
... Nunc magis atque magis Gallaecia fulget alumno qui dedit hunc patriae tantum generosus honorem. Sanctius ipse Lupus propia de stirpe creatus ut Musis gratum faceret tenebrasque fugaret omnibus hoc breviter complevit amabile munus quo populus merito, proceres et concio tota innumeras tanto grates pro lumine reddunt.... Ahora más y más Galicia brilla con su alumno que dio este generoso honor a su patria. Este Lope Sánchez, de su estirpe, para hacer un don grato a las Musas y poner en fuga las tinieblas para todos cumplió en breve tiempo el amable encargo con el que el pueblo por el mérito, los próceres y toda la corporación dan innúmeras gracias por tan gran luz.
Álvaro de Cadaval (1505-1575), humanista que redactó orgullosamente este texto, fue el primer catedrático de gramática de la Universidad de Santiago.
Como, típico de esta tierra, colofón agridulce de la gloria que expresa, parece que murió loco y bastante pobre. En su testamento hay un inventario de sus bienes; entre ellos:
Catorze cucharas de palo y una escobilla vieja.Un pedaço de una red de pescar.Iten una espada.Unos çapatos de nino.algunos libros de Ovidio, Platón, Tito Livio, Homero en latín y griego."
"En su arquitectura se suma el edificio colegial del siglo XVI, al que se añade, en los momentos postreros de esa centuria la llamada torre del Reloj. Después, con el inicio del siglo XVIII, se le añadirá, hacia el lado sur, un nuevo espacio dedicado a Hospedería. Ya en los años medios del siglo XIX, en tiempos del recordado rector Viñas, se dispone un jardín botánico – hoy abierto al público- en la parte posterior de este conjunto universitario que verá, en el siglo XX, como se acorta tal espacio ajardinado en su parte septentrional para ubicar ahí una nueva ala que se destina actualmente a depósito de fondos bibliográficos universitarios
"La arquitectura del claustro se completa con un importante ciclo iconográfico compuesto por numerosos medallones con relieves figurados que poseen un papel no sólo ornamental, sino que proporciona también un mensaje, un contenido que se desea transmitir al visitante. En este caso, la mayor parte de las figuras retratadas pertenecen a la monarquía o a los arzobispos compostelanos, enviando un mensaje relativo a la jerarquía y linaje de quienes hicieron posible la institución".
El Colegio de Fonseca puede considerarse pues cuna de la Universidade de Santiago de Compostela, pues es aquí donde se asienta definitivamente tras sus inestables comienzos, contando con su primera sede permanente y base para su futura expansión, "pues fue fundado en 1522 por el arzobispo Alonso Fonseca III para la enseñanza de Artes, Teología, Derecho Civil y Derecho Canónico", reafirman en Santiago de Compostela Turismo
"Hay un periodo determinante en la historia de Compostela que podríamos nombrar como Época de los Fonseca durante la cual los tres arzobispos que la familia Fonseca da a la sede compostelana levantarán algunos de los edificios más importantes de la ciudad y, sobre todo, crearán, a partir del original Estudio Viejo, la Universidad de Santiago. Los Fonseca impulsarán especialmente la construcción de edificios para albergar centros educativos."
"Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre el lugar de su nacimiento. Para unos, nació en Santiago de Compostela alrededor de 1476, mientras que otros afirman que nació en Salamanca. Era hijo del arzobispo de Santiago de Compostela Alonso de Fonseca y Acevedo y de su prima María de Ulloa, señora de Cambados, hermana de Sancho Sánchez de Ulloa, I conde de Monterrey, ambos hijos de Lope Sánchez de Ulloa XI señor de Ulloa, —a su vez, hijo de Gonzalo Ozórez de Ulloa, X señor de Ulloa—, y de Inés de Castro. Era hermano de Diego de Acevedo y Fonseca que casó con Francisca de Zúñiga y Ulloa, II condesa de Monterrey.
En su juventud, cuando estudiaba en Salamanca, tuvo un hijo con Juana de Pimentel, Diego de Acevedo y Fonseca. Este contrajo matrimonio con Elvira de Acevedo y fueron los padres de Juana de Acevedo Fonseca, I condesa de Fuentes de Valdepero y señora de Cambados, casada con Pedro Enríquez de Acevedo.
Estudió Artes en la Universidad de Salamanca, pero no están documentados su estudios en Teología y Derecho.
Arzobispo de Santiago de Compostela
Cuando tenía 32 años, en 1507, su padre quiso retirarse del arzobispado y que le sucediera Alonso III. Para soslayar la prohibición eclesiástica de que un hijo sucediera al padre, tuvo que ir a ver al papa, Alejandro VI, viajando a Roma y a Nápoles. Para resolver el problema Pedro Luis de Borja —sobrino del papa— fue nombrado sucesor por un brevísimo período y renunció después. En 1509 Alonso tomó posesión como arzobispo de Santiago y ocupó el cargo hasta 1523.
Tuvo que hacer frente a Rodrigo Osorio de Moscoso, conde de Altamira, por sus intromisiones en el señorío de las Tierras de Santiago y puso freno a las injusticias de los gobernadores mediante su proximidad a los monarcas y al papado. Mantuvo pleitos con los monjes benedictinos de San Martín Pinario, en un momento de resurgimiento de esta Orden en Galicia.
Fueron memorables los solemnes funerales que ofició por la muerte de su padre en 1512. A ellos acudió Gonzalo Fernández de Córdoba, conocido como el Gran Capitán, que ofreció sus armas victoriosas al Apóstol Santiago.
Liderazgo político
Asumió las reivindicaciones de la aristocracia del Reino de Galicia y se puso al frente de los reclamantes, a lo que contribuyó su nombramiento por Carlos I de España como miembro de su Real Consejo. Así, en las Cortes de Santiago y de La Coruña, se puso al frente de la protesta de la aristocracia gallega por su exclusión en las dichas cortes. El reino de Galicia estaba representado por Zamora, lo que fue motivo de una demostración de agitado descontento ante las puertas del convento de San Francisco, donde se reunieron los procuradores castellanos y flamencos.
Organizó el 14 de diciembre de 1520 la Asamblea de Mellid, representativa de la clase dirigente del Reino de Galicia. En ella se acordaron las siguientes posiciones:
-Mantener al reino de Galicia al margen de la sublevación comunera castellana.-Exigir el voto en Cortes para dicho reino.-Solicitar una casa de contratación de comercio para La Coruña.
Realizó también labores de mediación en el levantamiento de las germanías valencianas, por encargo de Carlos I.
Arzobispo de Toledo
A la muerte del cardenal Cisneros (1517), fue propuesto como arzobispo de Toledo y Primado de las Españas, pero Carlos I, nombró a Guillermo de Croy. Guillermo falleció muy pronto, por lo que Fonseca pudo ser nombrado arzobispo en 1523 y el 26 de abril de 1524 tomó posesión del cargo por medio de sus procuradores.
Bautizó al príncipe Felipe, futuro Felipe II de España, el 5 de junio de 1527 en la iglesia de San Pablo en Valladolid. Asentó su residencia en Alcalá de Henares (que por entonces pertenecía a la archidiócesis de Toledo), donde falleció el 4 de febrero de 1534. Fue enterrado en Salamanca. Su hijo, Diego de Acevedo, fruto de las relaciones con la aristócrata Juana Pimentel, estuvo al servicio del rey y tuvo mayorazgo en Galicia.
Impronta cultural
Llamó y favoreció a intelectuales, artistas y humanistas. Fundó en Salamanca, en 1519, el Colegio Mayor de Santiago, el Zebedeo, más conocido como Colegio Mayor de Fonseca o Colegio del Arzobispo, para los clérigos gallegos que allí estudiaban.
Alcanzó la bula del papa Clemente VII del 15 de marzo de 1526 para la fundación, en Santiago de Compostela, de un Colegio nuevo con el título de Santiago Alfeo,el actual Colegio de Fonseca. En ella se autorizaba a construir un colegio nuevo o a ampliar el existente Estudio Viejo fundado por Lope Gómez de Marzoa, anexionar las rentas de este y establecer las enseñanzas de Artes, Teología y Derecho. En su testamento de 1531, marcó las líneas generales de su fundación. Este colegio sería la matriz de la Universidad de Santiago de Compostela.
Su labor humanista tuvo proyección continental. Tuvo correspondencia con Erasmo de Róterdam, a quien prestó su apoyo. Situó a la Iglesia gallega y posteriormente a la Iglesia española en las corrientes culturales de la época".
"El Humanismo cristiano y las nuevas ideas de prestigio derivadas de la cultura erudita y cosmopolita del Renacimiento propician que los miembros del alto clero compostelano -en especial el arzobispo Alonso III de Fonseca (1509-24)- se preocupen por la reforma y engrandecimiento de la catedral y de la sede apostólica. Además de reformar la fábrica catedralicia y el urbanismo circundante, con la construcción de un nuevo y monumental claustro, Fonseca III funda el Colegio de Teología, Artes y Cánones, ubicado en un moderno edificio denominado Colegio de Santiago Alfeo, construido al final de la rúa do Franco, en el lugar de la casa natal del prelado".
"Alcanzó la bula del papa Clemente VII del 15 de marzo de 1526 para la fundación, en Santiago de Compostela, de un Colegio nuevo con el título de Santiago Alfeo, el actual Colegio de Fonseca. En ella se autorizaba a construir un colegio nuevo o a ampliar el existente Estudio Viejo fundado por Lope Gómez de Marzoa, anexionar las rentas de éste y establecer las enseñanzas de Artes, Teología y Derecho. En su testamento de 1531, marcó las líneas generales de su fundación. Este colegio sería la matriz de la Universidad de Santiago de Compostela"
Y así, "Juan de Álava presentó los planos del Colegio en 1532, fueron en parte modificados por Alonso de Covarrubias, y poco antes de 1544 Rodrigo Gil resolvió siguiendo una sencilla tipología civil. La portada presenta un clasicista arco de triunfo, erigido a la gloria de la familia Fonseca, y concebido como entrada al templo de la sabiduría cristiana", continúa la Xacopedia
"Hace siglos queSantiago de Compostela es algo más que una simple ciudad. Dentro de la majestuosa fachada de la catedral se encuentran los restos del apóstol, y durante más de mil años, el lugar se ha convertido en el punto final del Camino de Santiago. Con una caminata que puede partir desde diferentes comunidades españolas, la capital gallega es el enclave más importante y representativo de todo el fenómeno jacobeo.
La imponente ciudad medieval, sin embargo, tiene mucho más por ofrecer. Existen una serie de rincones que prestan maravillosas experiencias en lo que respecta a historia. El Colegio Fonseca, también conocido por otros nombres como Pazo de Fonseca, Palacio de Fonseca o Colegio de Santiago Alfeo, es un edificio que cuenta con tantas denominaciones por haber ofrecido diversas utilidades a lo largo del tiempo.
El Colegio de Fonseca forma parte de una de las universidades más antiguas del mundo
El Colegio Fonseca fue fundado y mandado a construir en el siglo XVI por el arzobispo Alonso III de Fonseca. El eclesiástico, obispo, mecenas y hombre de culto, utilizó gran parte del espacio de su antigua casona familiar para levantar un edificio de estilo puramente renacentista, y posteriormente se convirtió en una parte de la Universidad Compostelana.
Alonso de Fonseca fue el responsable de impulsar tanto económica como culturalmente la Universidad de Santiago de Compostela, y a día de hoy se la considera como una de las facultades más antiguas del mundo y con más tradición de toda Galicia".
"En un dominio tan propicio al razonamiento y al estudio, lo oportuno es justamente la exaltación sentimental de la Compostela universitaria. Con el propósito de resumir esta idea, vale la pena recordar la lección que pronunció Alonso Zamora Vicente el 27 de abril de 1992, durante el acto inaugural del nuevo edificio de la Facultad de Filología. Feliz como orador en la Casa donde comenzó su trayecto universitario, don Alonso recordó los rasgos que adoptaba Santiago cuando él era un joven docente. Una de las señas más vivas en su memoria de aquella Compostela de los años cuarenta «es la penetración, tan visible, entre la vida de la ciudad y la de la Universidad». Costumbrismo y academia: las conversaciones en los cafés y la lectura de los Cancioneros gallego-portugueses en la Biblioteca del Arzobispo Lago. Y aún más: las miserias de la posguerra y las estrecheces provincianas ligadas a nuevas ilusiones, colmadas dificultosamente al cabo de los años. En todo caso, los tiempos cambiaron para mejor, y el mundo académico de la ciudad dejó muy atrás aquella etapa en que había «un profundo hiato entre las tareas propias de la Universidad, en las que brotaba un halo de temblorosa autenticidad, y el tejemaneje de las faramallas oficiales, plenas de improvisación, simpleza y vacuidad».
Desde aquí vemos, además de las torres de las campanas y la carraca de la catedral, antes citadas, la de la vela, justo detrás de la de este colegio y, a la derecha, asoma otra torre que sí tuvo y tiene reloj, la Torre do Reloxo, también llamada A Berenguela por el arzobispo Berenguel de Landoira, quien se supone hizo construir su precedente, una torre medieval defensiva reformada siglos después. Se alza sobre las plazas de Praterías y la Quintana
"El apelativo de "ciudad de la renta", con el que se la denominó durante varios siglos, apoyaba su razón de ser, si se tiene en cuenta que las instituciones eclesiásticas de mayor rango, las diversidad de comunidades religiosas establecidas, el gran número de clérigos y un grupo de aristócratas basaban su principal fuente de ingresos en las rentas, el mismo cauce que aplicaban también otras instituciones como la Universidad o el Hospital Real"
"Desde finales del siglo XVIII hasta la II República, la población de la ciudad se mantuvo estancada, lo que justifica la decadencia económica y social que Compostela sufre en ese periodo. El comercio, puntero en toda la región, empieza a decaer también. Además, pierde su condición de capital provincial, pasando ésta a A Coruña. Lo mismo ocurre con la Audiencia y la Capitanía General. En vista de todo esto, a la ciudad no le quedaban más que dos instituciones fuertes: la Iglesia y la Universidad. Ante estos hechos Compostela se encasquilló en una sociedad religiosa, sin miras de futuro, en donde la más mínima desviación al margen del poder eclesiástico estaba penada y duramente castigada. En este ambiente, ¿qué sociedad podría evolucionar?"
Y otro blasón solariego, este dividido en sus cuatro cuarteles
"Salamanca. En las últimas horas ha quedado definitivamente cerrado el convento de las Úrsulas al abandonarlo sus ocupantes, demasiado mayores para seguir viviendo en él. En su interior se encuentra enterrado Alonso de Fonseca y Ulloa, apellido que inmediatamente vinculamos a uno de los colegios históricos de Salamanca: el Colegio Mayor Arzobispo Fonseca, fundado, precisamente, por Alonso de Fonseca y Ulloa, que fue arzobispo de Toledo e hijo de arzobispo: su padre fue Alonso de Fonseca y Acebedo, arzobispo de Santiago, y durante algún tiempo de Sevilla por un cambalache que hizo con su tío, arzobispo sevillano. Cuando este quiso recuperar su sede se encontró con la oposición del sobrino, hubo cruce de espadas, intervención del Papa y un dicho que pasó para la historia: El que se fue a Sevilla, perdió su silla.
Su padre, Alonso de Fonseca y Acebedo había nacido en Salamanca y fue bautizado en San Benito, iglesia que reformó a su costa. Su hijo, Alonso de Fonseca y Ulloa, no solo fundó el Colegio de Fonseca, sino que también fundó el Colegio de Santiago Alfeo en Santiago de Compostela, semilla de la actual Universidad de Santiago, llamado popularmente Colegio de Fonseca y al que se refiere la famosa canción de la tuna."
"En estas circunstancias históricas fue cuando según relataba don Alonso de Fonseca en su Libro de los Fonsecas, también titulado Línea derecha y descendencia de la Casa de don Pedro Rodríguez de Fonseca o Linage y Derecha sucesión de la Casa Antigua de Fonseca, «vinieron de Ungria dos hermanos con familia y criados, cuyos nombres era Pierres y Payan de Vngria, hijos descendientes de la cassa rreal de Vngria, según por sus harmas lo mostraban, que era quatro cruses coloradas y una estrella en medio, en campo de horo. Llegados a España con familia de parientes y criados, en ciertas fustas, hacia la parte de Galicia que es entre duero y miño, adonde desembarcaron y rresidieron algunos días, y fueron patrones naturales del monasterio de Meteluz».Estos son los orígenes legendarios de la Casa de Fonseca. Hay que hacer algunas apreciaciones al respecto. Los genealogistas españoles Gándara, Lope de Haro y Barcelós aceptaron en su día la teoría del origen centroeuropeo, frente a otros estudiosos que apuntan antepasados godos, sefarditas, etc. Incluso Argote, en su Lucero de Nobleza, los hace remontar a la Antigüedad clásica. El doctor Tomás Teresa León planteó este problema en un breve trabajo sobre Juan Rodríguez de Fonseca, adscribiéndose -tras un estudio de las diversas aportaciones- a la opinión que fray Felipe de la Gándara expresó en su Nobiliario de armas y triunfos de Galicia: «son dos hermanos príncipes de sangre real de los reyes de Hungría, Pierres y Payan, que vienen a España en tiempo del rey don Alfonso el sexto a servirle en la santa guerra contra los moros». Apoyó además el Dr. Teresa esta hipótesis del origen húngaro en las investigaciones de Portela Pazos y López Ferreiro; así como en la copia de los testamentos que el marqués de la Lapilla y de Monesterio entregó a la Real Academia de la Historia, y en la Relación de la Familia Fonseca que se encuentra en el Archivo Secreto Vaticano.Los hermanos García Carraffa, en su Enciclopedia Heráldica y Genealógica Hispanoamericana puntualizan esta cuestión, barajando -por supuesto-- el posible ascendiente húngaro: «Se desconoce de manera precisa el origen de este linaje, no obstante su gran lustre y antigua nobleza ... Unos tratadistas creen que es originario de Portugal. Otros afirman que su primitiva casa radicó en Galicia. Otros dicen que procede del Rey don Ramiro 11 de León. Y otros finalmente, aseguran que desciende de la casa real de Hungría, por haber sido progenitor un príncipe de aquel país, que vino a Galicia en unión de un hermano suyo, refiriendo a este propósito un fabuloso suceso que no recogemos por pertenecer al campo de la leyenda»
"Evidentemente, se precisa cierta cautela a la hora de hacer una valoración de la «hipótesis húngara». No hay que olvidar que los estudios de genealogía se fundamentan en unas fuentes en ocasiones viciadas por los afanes de altos entronques y linajes de los interesados, que se hacen patentes -a veces ni siquiera con visos de realidad- en la documentación. El mismo Teresa León hace ver como en el caso de los Fonseca, este posible ascendiente centroeuropeo supondría haber superado «la moda» de entroncar con los godos ...Es probable que el origen húngaro de la Casa de Fonseca sea legendario, o mejor dicho, que lo sea el tratamiento que se le ha dado, pero, dentro de las posibilidades que ofrece la leyenda, no deja de ser -por lo menos- verosímil. Efectivamente, don Alonso situó el asentamiento de Pierres y Payan en la península en tomo a la «era de nuestro Señor de 1100»9, es decir, la «era de césar de 1062»1 º. Por tanto, cabe suponer que su partida de Hungría debió ser hacia 1060, o tal vez en los últimos años de la década de los 50 del siglo XI, cuando ocupaban el trono Andrés 1 (1046-1060) o Bela 1 (1060-1063), ambos de la dinastía de los Arpad. Sus reinados se caracterizaron precisamente por la inestabilidad, desenvolviéndose en medio de intrigas, usurpaciones y leventarnientos protagonizados por la alta nobleza. Es probable que en medio de estas banderías, Pierres y Payan se vieran obligados a salir del reino.Como explicación de esta expatriación, los citados genealogistas, así como Tomás Teresa, presentaron un causa desinteresada, probablemente relacionada con un cierto espíritu caballeresco, de cruzada -no hay que olvidar que en 1604 se organizaría en Europa una cruzada para la reconquista de Barbastro, entendiéndose esta como un asunto que atañía a toda la Cristiandad- al decir que «vienen a España en tiempo del Rei do Alonso el sexto a servirle en la santa guerra contra los moros»Sin embargo, don Alonso de Fonseca -sin ser excesivamente explícito-- proporciona algunos datos que parecen apuntar más bien a una salida forzosa, o cuanto menos, bastante «interesada». Ya hemos visto como, describiendo su llegada, mencionaba que venían con sus familias y criados, es decir, con sus «casas movidas», buscando sin duda un nuevo asentamiento. Quizá pensaron en poblar las tierras reconquistadas por ellos, más que en una aventura caballeresca, a la que habrían comparecido de otra manera".
"Sea como fuera, hay otras fuentes documentales que remiten a ese origen húngaro, desde Pierres, sin señalar tampoco los ascendientes de este: proceden estos testimonios de la documentación del señorío de Coca y Alaejos, depositada en el Archivo de la Casa de Alba, en el Palacio de Liria. El Dr. Teresa León no hace referencia a ello, solo cita el Libro de los Fonsecas en una copia o extracto que hay en la Biblioteca de la Academia de la Historial. No parece que haya llegado al original ni tampoco a los Arboles genealógicos desde Pierres y Payan de la Casa de Hungria, ni la Genealogía de los señores Fonsecas y Memorial de los orígenes de las casas que poseen y de sus servicios desde Pierres y Hungría.Otro dato que parece apuntalar la procedencia centroeuropea es la descripción de las armas. El escudo de Pierres y Payan lo formaban cuatro cruces de gules en campo de oro con estrella en el causón, mientras en el de los Fonsecas hay solo cinco luceros de gules en campo de oro; aunque el argumento de la similitud podría utilizarse exactamente al revés, es decir, pudo el presunto autor de la «hipótesis húngara» fundamentarse en este argumento a la hora de buscar una raíz histórica a la casa de Fonseca, independientemente del origen legendario de las armas, que ahora veremos".
"En cualquier caso, entronque o no el linaje de don Juan Rodríguez con los príncipes húngaros, exponemos brevemente la genealogía de los primeros Fonseca, que no deja de tener un gran interés. Teresa León considera a don Pedro Rodríguez de Fon seca, que murió en 1419 como «primer vástago histórico de la familia». A nuestro parecer, habría que matizar esa afirmación: es verdad que a partir de Pedro Rodríguez hay unanimidad en las fuentes documentales, cosa que no ocurre, sin embargo, al exponer los gentilicios de sus ascendientes. Este es un hecho que no puede considerarse anómalo, tratándose de una genealogía altomedieval, y que responde a la falta de uniformidad en el sistema de expresión genealógica, a la flexibilidad en la denominación gentilicia, al transmitirse de una generación a otra, y a la pluralidad de testimonios documentales al respecto.Don Alonso de Fonseca -fuente principal manejada por nosotros en lo que a esto se refiere-, con gran inquietud por demostrar el origen histórico de su estirpe afirmaba, al ir desglosando los distintos antepasados de Pedro Rodríguez de Fonseca, que existía constancia documental de todo aquello, que se conservaba entre los papeles viejos de familia, con otros privilegios que guardaba el señor Fonseca. Por tanto, el primer vástago histórico no sería don Pedro sino su abuelo, Vasco Méndez de Fonseca -entendiendo por histórico aquello demostrado por la existencia de pruebas documentales y testimonios escritos-, ya que, si nosotros no hemos visto esas fuentes, Alonso de Fonseca si que las manejó.Los García Carraffa citan como «primer caballero Fonseca de quien se tiene noticia a don Men Rodríguez de Fonseca»
"Sin embargo, es preciso volver al inicio de la relación que hizo don Alonso. Pierres y Payan desembarcaron en la costa gallega; uniendo su gente con los naturales de la tierra, lograron conquistar la sierra de la Estrella, y descendieron hasta el valle, hacia un lugar llamado Quintana de la Fuente Seca o Fuenseca, y lo acercaron. «Otro día, y pasada la noche en esta determinación y santo propósito, y venido el día claro y sereno aparecieron en el cielo cinco estrellas coloradas, por donde conocieron la señal de nuestro Señor que les invitaba a que peleasen». Efectivamente, ganaron aquel día la Quintana, acordando por ello «poner en sus armas de allí adelante cinco estrellas coloradas, porque con tales armas fuese contemplada la Pasión de Nuestro Señor».Continuaron peleando y tomaron el Soto de Luimir. Como ya tenían dos fortalezas, los hermanos decidieron dividirse las tierras y la gente, sorteando a quien habría de corresponder cada una de las casas fuertes. Payan se quedó con el Soto, conocido también como «Coutiño», y Pierres con la Quintana de Fuenseca, tomando el apellido Fonseca, porque, al ser el suyo extraño, «los de la tierra y comarca se lo llamaban», refiriéndose a él como Pierres de Fuenseca.Una vez asentado en su territorio, Pierres se casó con Ynes Basquez, y fueron padres de Men González de Fonseca, a quien los Carraffa denominan Men Rodríguez de Fonseca. Ambas fuentes coinciden en señalar que este contrajo matrimonio con doña Dordia González. Fue -según la Enciclopedia Heráldica .. . - señor de Quintana de Fuenseca o Fonseca, «floreciendo» hacia 1100. Algunos autores afirman que «se halló en 1085, en la conquista de Toledo y que pasó a Portugal con don Enrique de Borgoña, a quien trajo en dote aquel estado su esposa doña Teresa, hija del rey don Alfonso VI de Castilla»
Guerrero con yelmo alado; aparecen tanto personajes de la milicia, que nos llevan a un pasad más medieval y feudal, como otros de la época del arzobispo, de hábito más cortesano
"Cuando El Correo Gallego allá por 1877 ve por primera vez la luz, Santiago de Compostela es una bulliciosa ciudad de provincias, con cierto aire señorial, de poco más de 40.000 habitantes. Valle-Inclán, dirá de ella que «de todas las ciudades españolas, la que parece inmovilizada en un sueño de granito, es Santiago de Compostela”. Manuel Machado, que a principios del siglo XX fue bibliotecario de la Universidad Compostelana, nos habla de “callejas sonoras, por donde el agua eternamente corre” y Pérez Lugín, quien mejor describió la ciudad de finales del Siglo XIX, sentencia “aquí en Santiago, cada piedra te es un capítulo de Historia, cuando no un tomo entero”.
En las rúas de la zona vieja nos salen al encuentro estudiantes y clérigos, ambos vestidos al estilo de la época. Los primeros, ataviados con sus capas y sombreros y siempre deseosos de juerga, mientras que los segundos más recatados con sus sotanas y bonetes cubriéndose del frio compostelano, con ademanes y porte casi episcopales.
Los estudiantes hacen que la ciudad tenga en esta época una jovialidad extraordinaria. Comparten su tiempo entre las aulas y el baile del Casino en la rúa del Villar, que para los más trasnochadores termina a las siete de la mañana atravesando la Catedral para acortar su camino a casa evitando la Quintana. Recorren el Paseo de la Herradura y visitan las tascas del Franco antes de callejear por las rúas alumbradas todavía por gas, que les da un halo de misterio que lo impregna todo, como la niebla nocturna y la humedad que cala las piedras milenarias. Y como no, rondan también las casa de las chicas a las que pretenden, arropados por compañeros de la Facultad miembros de la Tuna Compostelana.
Este es el ambiente que el escritor y periodista Alejandro Pérez Lugín, describe en su inmortal “La Casa de la Troya”, publicada algunos años más tarde y cuya edición de la Librería Gali, abierta al año siguiente, lucirá orgullosa en su escaparate de la Rúa del Villar, otro de los lugares frecuentados por universitarios.
La Casa de la Troya como otras muchas pensiones compostelanas proveían a los estudiantes universitarios de cama y colchón, ya que no habitación, pues las más de las veces varios compartían la misma y de comida elaborada con más voluntad que calidad.
Años más tarde, ya en pleno siglo XX, aparecerán otros estudiantes y otras casas de la troya, ya que se produce en la ciudad la irrupción de los Colegios Mayores. Una de las instituciones educativas más perdurables en la historia, que aparecidos en el siglo XIV, habían caído un poco en el olvido, a pesar que desde sus inicios habían servido de apoyo material clave a las universidades.
Atendiendo a la demanda social, en los años 40 y 50 la USC abre tres Colegios Mayores. En esa década también se inaugurará el Colegio Mayor La Estila, iniciativa privada promovida por dos jóvenes catedráticos y probablemente uno de los más activos de Santiago, cuya construcción resultaría clave para el desarrollo urbanístico de la ciudad hacia el norte. Años más tarde llegarán otros: San Agustín, Gelmírez, Arosa y la Residencia Universitaria Teniente General Barroso, son los mejores ejemplos.Los Colegios Mayores son entidades educativas y culturales de la Universidad, y cumplen una importante función clave en ese sentido. Favorecen la convivencia entre estudiantes, potencian el diálogo interdisciplinario, muy necesario si cabe en una Universidad cada vez más especializada; además de los propios valores sociales que genera la convivencia y que ayudan a confirmar una personalidad universitaria.Durante muchos años estos han sido uno de los ámbitos de mayor actividad cultural de nuestra ciudad, ayudando a su vez a poner más en relación a los diversos actores de la Universidad (principalmente, profesores y estudiantes) y a esta con la propia Sociedad.Conferencias con embajadores, artistas, políticos que gobiernan o que están en el exilio, escritores de éxito o sólo vocacionales, deportistas laureados; seminarios con profesores de la universidad; actividades de solidaridad; ligas deportivas; viajes de estudio, etc., son sólo algunas de la actividades que se organizan hoy en día en los Colegios Mayores. Instituciones modernas, del siglo XXI, respetuosas de sus tradiciones y siempre con vocación de servicio y de lealtad a la Universidad, sin perder de vista su papel complementario de la formación que los estudiantes reciben en las aulas. La Universidad forma profesionales, los Colegios Mayores personas".
"No es la época de Carmiña y Gerardo, los protagonistas de La Casa de la Troya, que hoy estarían desubicados en Compostela. Muchos de sus colegas estarían esparcidos por los campus gallegos y el ambiente estudiantil perdería muchos enteros. Esa merma ambiental es la que notan hoy muchos empresarios que viven de la Universidade, y es acorde con el declive estudiantil. El dueño de Casa Román, un popular restaurante que se nutrió de los universitarios durante 32 años y tuvo que echar el cierre recientemente, comentó con tono luctuoso que apenas quedan jóvenes que hacen vida en Santiago.
Y muchos colegas comparten su tesis, y la sufren. Los comedores se van vaciando del bullicio proveniente de las aulas. Antes de Casa Román no tuvo más remedio que ponerle el candado otro espacioso establecimiento poblado de educandos, el Rey David. Era también un punto de referencia y su muerte fue una crónica anunciada para otros establecimientos de similar vocación.
Algunos supieron reconducir el rumbo y orientarse hacia otra clientela bastante fija, como son los peregrinos. Lo ha hecho, por ejemplo, Casa Manolo, situado cerca de la Praza de Abastos, que mudó las filas estudiantiles por las de romeros ansiosos del menú asequible. Casa Calo, que redujo sus menús hasta la mínima expresión, le dio el turno a los obreros y luego a la nada. ¿Y dónde va el arroz a la cubana que los chicos se zampaban en Cardenal Payá? La lista no es corta.
Pero la propia rúa do Franco, símbolo de la vida estudiantil, ha perdido cualquier signo de identificación con la explosión de las aulas, inmersa en su vocación turística. Un grupo de hosteleros ha querido rescatar esa tradición tacera y universitaria, compatibilizándola con los visitantes, y en ese empeño aún anda.
Y es que, como lamenta el dueño del fenecido Casa Román, muchos estudiantes se han ido pero bastantes otros, gracias a los medios de locomoción actuales, hacen vida diaria en sus localidades en vez de en Santiago. Las pensiones estudiantiles se codean a precios económicos por la supervivencia.
Pero no son solo la hostelería y el hospedaje quienes lloran la depresión universitaria. El tejido económico de la ciudad está salpicado de negocios con insuflación estudiantil. Xaquín Mato, que regenta una papelería en el Ensanche y es presidente de la asociación de vecinos de la zona, ha visto mucha juventud entrando y saliendo del local en sus buenos tiempos. Pero «a xente das facultades xa non compra. Isto xa non ten nada que ver co de hai quince anos». Caso curioso es que hasta hace unos pocos cursos Mato denunciaba el jaleo provocado por los chicos en las galerías hosteleras de la zona, a menudo insufrible. Y hoy ve casi deprimido que «so ves a catro ou cinco rapaces por alí». En su entorno hay otros negocios con ambiente estudiantil. En la línea de otros empresarios cree que «os estudiantes vanse a diario ás súas casas porque lles sae más rentable que vivir aquí». Él, entre tanto, resiste: «Aguanto para non pechar».
Lejos quedan las escenas dominicales de las tardes de los 80 y 90, con miles de chicos y chicas llegando a sus pisos y residencias para pasar la semana cargados con sus cajas de plástico con comida casera. Y las colas en los locutorios telefónicos. Y por supuesto, la movida nocturna por la semana, que ha desaparecido literalmente. En alguna víspera de festivo se oye algo de algarabía, y la policía suele actuar de aguafiestas en media docena de pisos en la madrugada de los jueves. En los 90 no llegaría un ejército para detener las hordas de estudiantes que se entregaban a la fiesta y que improvisadamente cortaban el tráfico al no caber ni en los bares ni en las aceras. «Llevo 30 años trabajando en la noche y nunca la vi tan muerta», ha dicho Mamés Garfias, disyóquey que desde la cabina de la discoteca Liberty vio pasar a varias generaciones universitarias. Desde hace más de un año este céntrico y amplísimo local, referente en las noches locas de Compostela, está cerrado a la espera de que regresen los tiempos de la muchedumbre.
Triste y sola Sola se queda Fonseca Triste y llorosa Queda la Universidad Y los libros Y los libros empeñados En el monte En el Monte de Piedad
"¿Sabías que "la Fonseca" a la que hace referencia la canción que cantan todas las estudiantinas de España e Hispanoamérica es esta plaza? Se localiza entre las rúas de Franco y Raíña, frente al colegio universitario de Santiago Alfeo, popularmente conocido como Colegio de Fonseca y sede de la Biblioteca General. El vals, que habla del final del curso y las nostalgias estudiantiles, fue estrenado en 1879 por la Tuna Compostelana. Fue incluido en la banda sonora de las películas “Pasa la Tuna” (1960) y “A la pálida luz de la luna” (1985)."
La canción, obviamente, hace referencia al momento en el que acaba el curso, cuando la Universidad, y esta plaza, se quedan vacías de estudiantes y su ambiente, 'triste y sola, triste y llorosa'. Los estudiantes, para volver a casa, habían de empeñar los libros en la entidad benéfica del Monte de Piedad, que en Santiago de Compostela abrió sus puertas el 1 de febrero de 1880 en el cercano convento de San Agustín o Santo Agostiño; después estuvo en la Praza das Ánimas y As Casas Reais, al paso del Camino. Esta es la letra completa:
Adiós ciudad de mi querer,
donde, por tradición, mi carrera estudié.
Adiós mi Universidad,
cuyo viejo reloj no volveré a escuchar.
Las calles están mojadas
y parece que llovió.
Son lágrimas de una niña,
por un amor que perdió.
Triste y sola, sola se queda Fonseca,
triste y llorosa se queda la Facultad,
y los libros, y los libros empeñados
en el Monte, en el Monte de Piedad.
No te acuerdas cuando te decía,
a la pálida luz de la luna,
y no puedo querer más que a una,
y esa una, mi vida, eres tú.
Triste y sola...
"Sola se queda Fonseca, triste y llorosa queda la Universidad». Así cantaban (y cantan) las tunas, expresando el vacío que dejan en la ciudad compostelana los estudiantes que marchan al finalizar el curso. También se quedarán silenciosas y solas, tristes, las aulas de todos los demás centros docentes de Galicia. El bullicio propio de la gente joven es señal de vida y de alegría. Pero el curso termina, las aulas enmudecen y las tunas universitarias subrayan la tristeza de todas ellas, al cantarlas simbolizadas en el pazo de Fonseca. El nombre le viene del arzobispo Alonso de Fonseca y Ulloa, un hombre del Renacimiento nacido en la rúa del Franco, que en 1526 lograría del papa Clemente VII una bula para la creación de ese colegio que sirvió para articular la joven Universidad de Santiago. El final de las clases supone en muchos casos decir adiós; en primer lugar, a los compañeros, algunos de los cuales se han convertido en amigos y a quienes dudamos si acaso volveremos a ver. También se despide a la ciudad que se deja, y que entonces miramos de una manera especial. (...)
La universidad queda triste y llorosa. La canción que sirve de motivo habla también de que «las calles están mojadas y parece que llovió», pero aclara que son lágrimas de una niña (por entonces las tunas eran masculinas y los hombres todavía no lloraban). El llanto ayuda a eliminar la tristeza, que con toda seguridad estaría vinculada al amor. Tristeza y amor resultan inseparables, pero ambos sentimientos son ondulatorios y a veces se producen interferencias. Don Ramón de Campoamor lo formula muy bien. Con seguridad el amor es el ingrediente más común en los tiempos tristes de la gente joven y el causante de muchas lágrimas. Pero nuestra canción de hoy termina bien: a modo de consuelo, los tunantes rematan evocando la pálida luz de la luna y declarando un amor exclusivo. Ya hemos reunido a todos los socios de la tristeza: la separación y la despedida, el amor, la noche, y unas lágrimas."
"El vals “Fonseca”, también conocido como “Triste y sola”, es uno de los pocos cantares propios de la estudiantina del siglo XIX que ha resistido el paso de los años, llegando a estar presente hoy en día en los repertorios de nuestras actuales Tunas Universitarias.
Estrenado en 1879 por la Tuna Compostelana, que ese año realizó una gira por La Coruña y Ferrol, tal vez fuera obra de sus por entonces directores musicales, los violinistas Manuel Valverde y Dorado.
La letra que de este vals actualmente se canta presenta dos circunstancias dignas de reseñar: en primer lugar se dice “triste y sola se queda Fonseca” lo que a todas luces es un error pues hace referencia al Colegio de Santiago Alfeo, conocido popularmente como “El Fonseca” por el arzobispo don Alonso de Fonseca y Ulloa, nacido en Santiago, que obtuvo bula papal en 1526 para la fundación del Colegio, debiera por tanto decirse “triste y solo”; en segundo lugar la letra nombra al Monte de Piedad que no fue fundado en Santiago de Compostela hasta el año siguiente, 1880, aunque probablemente ya en el anterior 1879 fueran bastantes las noticias publicadas respecto al establecimiento de la benéfica institución destinada a proporcionar préstamo a muy bajo interés.
La primera partitura de la que se tiene constancia está editada en Madrid por Grafispania en el año 1962, y cuenta con arreglos de Gregorio Urbistondo Menéndez."
"Situada entre la Rúa do Franco y la Rúa de Raíña, cerca de la Plaza del Obradoiro y de la Plaza de Platerías, la Plaza de Fonseca se erige como un enclave vital en el corazón de Santiago de Compostela. Este espacio, conocido por ser el alma de «el Franco», destaca no solo por su vibrante ambiente de tapas sino también por su rica historia y valor cultural. La Plaza de Fonseca es un punto de encuentro imprescindible tanto para lugareños como para turistas, quienes se ven atraídos por su encanto y la proximidad a importantes monumentos".
"Paralela al Franco, es una pequeña rúa no famosa por su historia o sus edificios, sino por sus magníficos bares y restaurantes donde te sirven unas tapas excelentes.
Lo más interesante de la Rúa da Raiña es la leyenda sobre su nombre: Según nos relata Sánchez Rivera, en sus «Notas Compostelanas», en 1326, un año después del fallecimiento de su esposo D. Dionis, ocurrido el 8 de enero de 1325, decidió la Reina Isabel de Portugal, venir en peregrinación a Santiago, ofreciendo al Arzobispo D. Berenguel unos preciados presentes que fueron correspondidos con una escarcela y un bordón, ambos depositados a su muerte sobre su ataúd.
Según cuenta la tradición, la reina volvió a Compostela en el año 1335 pero esta vez haciéndose pasar por una mendicante más, hospedándose en una pequeña posada que se dice había en una casa de la calle que hay a espaldas de la rúa del Villar, en cuya parte posterior está la fuente y Capilla del Apóstol, denominada hoy calle del Franco.
A la calle en que estaba esa casa en la que se hospedó la Reina Isabel, se le dio, siglos después, el nombre de calle de la Rainha o de la Reina, cuyo nombre aún conserva".
"En la praza de Fonseca, a 100 metros de la Catedral de Santiago, se encuentra uno de los restaurantes más históricos de Compostela, el San Jaime. Aunque cuenta con más de medio siglo de historia, lleva 32 años en manos de la misma familia. Primero, a cargo de los padres de Miguel Calviño y Ana Cabanas y desde 2010 son los dos primos los que están al frente del local.Miguel y Ana apostaron por introducir conceptos nuevos pero manteniendo la esencia del restaurante, que es la de ofrecer una cocina tradicional gallega. "La base es la cocina tradicional que ya hacían nuestros padres, mantenemos las mismas recetas, pero le fuimos dando ese toque más moderno", explica Miguel Calviño.Los protagonistas de su cocina son los productos gallegos de proximidad como el pescado salvaje de la ría o la carne gallega. "Estamos en una zona que tiene muy buen producto tanto en mar como en tierra", comenta Miguel: "Trabajamos con proveedores de Muros y de Ribeira, con carnicerías de Santiago, con el Mercado de Abastos... Nuestros padres ya trabajaban así y es algo que siempre hemos mantenido".Cuentan con una carta fija y variada, con carne, pescados y arroces, que intentan ir adaptando a los productos de temporada. Además, fuera de carta tienen sugerencias del día. "El 95% de la carta es sin gluten y también cuenta con opciones para vegetarianos", explica Ana Cabanas. Entre los platos más demandados destacan el arroz con bogavante o las cazuelas de pulpo con almejas, algo "que sorprende mucho" entre sus clientes.Miguel y Ana apostaron por introducir conceptos nuevos pero manteniendo la esencia del restaurante, que es la de ofrecer una cocina tradicional gallega. "La base es la cocina tradicional que ya hacían nuestros padres, mantenemos las mismas recetas, pero le fuimos dando ese toque más moderno", explica Miguel Calviño.Los protagonistas de su cocina son los productos gallegos de proximidad como el pescado salvaje de la ría o la carne gallega. "Estamos en una zona que tiene muy buen producto tanto en mar como en tierra", comenta Miguel: "Trabajamos con proveedores de Muros y de Ribeira, con carnicerías de Santiago, con el Mercado de Abastos... Nuestros padres ya trabajaban así y es algo que siempre hemos mantenido".Cuentan con una carta fija y variada, con carne, pescados y arroces, que intentan ir adaptando a los productos de temporada. Además, fuera de carta tienen sugerencias del día. "El 95% de la carta es sin gluten y también cuenta con opciones para vegetarianos", explica Ana Cabanas. Entre los platos más demandados destacan el arroz con bogavante o las cazuelas de pulpo con almejas, algo "que sorprende mucho" entre sus clientes.Además del restaurante, son muy características las tapas que ofrecen en el bar con cada consumición, en especial la tortilla y las croquetas.San Jaime cuenta con una amplia carta de vinos, con unas 130 referencias entre las que nos encontramos vinos de todas las Denominaciones de Origen gallegas, así como de otras partes de España. También incluyen referencias de países como Francia, Alemania y Portugal.Un clásico entre los estudiantesEn su primera etapa, el San Jaime era todo un clásico entre los estudiantes de la ciudad. Comenta Miguel que aquellos estudiantes que ahora ya tienen más de 60 años, regresan al local para rememorar viejos tiempos.Actualmente cuenta con un perfil de cliente diferente. Su ubicación, al lado de la Catedral, hace que reciban muchos turistas pero los responsables reconocen que cuentan con mucho cliente local. "Nuestros padres siempre nos insistieron en la importancia de cuidar al cliente, tanto al turista como al local, y esa es una señal de identidad que nos diferencia", explica Ana".
"La rúa do Franco concentra buena parte de la oferta gastronómica del casco histórico. Sus restaurantes recogen la herencia de los taberneros medievales que se asentaron allí para atender a los peregrinos (los francos, entendidos bien como cualquier peregrino llegado a través de los Pirineos, como ‘hombres libres’ o como ‘Nación Franca’) que dieron nombre a esta calle. Muchas de sus casas conservan aún, grabados en piedra, símbolos como la concha, que las identifican como posesiones del Cabildo compostelano, el árbol –símbolo de San Martiño Pinario- o las cinco estrellas del escudo de la Universidad compostelana.Sus estudiantes instituyeron para la vida nocturna el ‘rally París-Dakar’, legendario recorrido nocturno que empezaba y terminaba en los bares de dichos nombres. En cada taberna era obligatorio beber una taza de vino y contar un chiste.La Rúa del Franco finaliza en Porta Faxeira, un espacio amplio en el que convergen otras Rúas y que es perfecto para tomar algo en alguna de sus agradables terrazas".
"El Palacio de Fonseca es un emblema de la Plaza de Fonseca, su robustez e imponencia contrastan con la sencillez y el encanto de la plaza, dando lugar a un paisaje único e inigualable. Cada piedra y cada arco del Palacio cuentan una historia, llevándonos en un viaje al pasado académico de la ciudad.
No sólo sirve como recinto de incontables conocimientos y sabiduría, sino también como un vínculo inquebrantable entre el pasado y el presente. A través de sus pasillos y estanterías, podemos apreciar el legado cultural y educativo que ha forjado la identidad de la ciudad. Por ello, al visitar la Plaza de Fonseca, es imprescindible detenerse a contemplar la majestuosidad del Palacio y su significado para Santiago de Compostela".
Junto con bares, restaurantes y cafés fondas, hoteles y pensiones abren sus puertas en estas rúas varias joyerías-platerías, la cuales anuncian nuestra proximidad a la cercana Praza das Praterías y, por supuesto, las tiendas de recuerdos. Vemos ahora ante nosotros la Torre da Vela de la catedral, obra de Jácome Fernández de 1615 que, como otra torre similar, la del Tesouro o Tesoro, de la que hablamos en la correspondiente entrada de blog, tiene forma de pirámide escalonada de diez escalones decrecientes simbolizando posiblemente la perfección. Se supone pudo inspirarse en las pirámides aztecas o en palacios mesopotámicos
"Los orfebres compostelanos trabajan principalmente con plata de Ley y azabache. Son depositarios de un antiquísimo saber que se remonta a los tiempos fundacionales de la ciudad y en la actualidad conservan y transmiten las antiguas técnicas que fueron pasando de padres a hijos a lo largo de los siglos hasta nuestros días.
Los auténticos y tradicionales emblemas y amuletos del Camino y Compostela actualizados y de tendencia. Conviven los antiguos símbolos hechos con técnicas tradicionales con diseños actuales en diferentes técnicas con plata de ley como el esmaltado en colores.
Los más emblemáticos y tradicionales son la concha de vieira, la cruz de Santiago, la figa, el botafumeiro, realizados en plata y azabache, siguiendo la antigua técnica de los Ourives de Compostela.
La marca Ourives de Compostela garantiza que aquellas piezas que la llevan han sido creadas con metales nobles por orfebres compostelanos utilizando las técnicas tradicionales de los antiguos gremios de plateros y azabacheros de la ciudad de Santiago.
Los orfebres compostelanos trabajan principalmente con plata de Ley y azabache. Son depositarios de un antiquísimo saber que se remonta a los tiempos fundacionales de la ciudad y en la actualidad conservan y transmiten las antiguas técnicas que fueron pasando de padres a hijos a lo largo de los siglos hasta nuestros días
Los nuevos orfebres y diseñadores que apuestan por conservar lo mejor de la orfebrería tradicional e innovar en técnicas y diseños todos ellos con el denominador común del saber hacer orfebre.
Destacan por su investigación en el desarrollo de técnicas innovadoras, descontextualización de materiales y se caracterizan por sus diseños actuales, minimalistas y en ocasiones de marcado carácter vanguardista".
Al pie de nuevo pues del edificio catedralicio, en concreto de la fachada exterior meridional del claustro, iremos a la derecha por la rúa de Fonseca...
A la derecha el comercio de Souvenirs Corticela, una de las tiendas de recuerdos del casco antiguo
La rúa sube suavemente viendo al fondo parcialmente dos edificios muy importante de la Praza das Praterías, en primer lugar y aunque solamente de lado la Casa do Cabildo y, al fondo y con soportales de arco de medio punto, el antiguo Banco de España, sede desde noviembre de 2015 del Museo das Peregrinacións e de Santiago.
Y a la izquierda A Buxeira, fundada en 1993 en lo que fue un antiguo taller de fontanería. Era común que el cabildo catedralicio alquilase estos locales a comerciantes, no solamente plateros, de la ciudad
Escudo con la 'estrella de Santiago', la que según la tradición señaló al eremita Paio, Pelagio o Pelayo la ubicación del sepulcro del Apóstol y que, según la leyenda, daría nombre a Compostela, Campus Stelae, 'Campo de la estrella', si bien es una etimología muy discutida. Debajo hay tres querubines. La concha señala que es propiedad del cabildo catedralicio
Este claustro, renacentista, que cuando lo veamos por dentro repararemos en la aún importante influencia del gótico, sustituye a uno anterior, gótico pleno, promovido por el arzobispo Juan Arias, quien realmente planteó toda una gran catedral en este estilo, en un proyecto que terminó desechado posteriormente, si bien se localizaron algunos de sus cimientos en la Praza da Quintana, a continuación de la Praza das Praterías. De su historia nos cuenta en catedraldesantiago.online:
"La construcción del claustro de la Catedral de Santiago de Compostela comenzó como un proyecto ambicioso para complementar el conjunto catedralicio y dotarlo de un espacio acorde con su importancia espiritual y administrativa. Aunque los primeros intentos datan de la época del arzobispo Gelmírez en el siglo XII, fue en el siglo XIII cuando el arzobispo Juan Arias impulsó la edificación de un claustro en estilo gótico. Este primer claustro, de menores dimensiones y situado a un nivel inferior al actual, dejó vestigios que aún se conservan en los subterráneos de la catedral, como sarcófagos y la base de un torreón defensivo del siglo XIV.
Con el paso de los siglos, los conflictos entre la mitra, la nobleza y la burguesía gallega dificultaron el mantenimiento del claustro medieval, que sufrió deterioro y quedó obsoleto. Fue a principios del siglo XVI cuando Alonso III de Fonseca destinó recursos significativos para la construcción de un nuevo claustro. Las obras, iniciadas en 1521, se extendieron casi siete décadas, concluyendo hacia 1590. Este prolongado proceso de construcción, plagado de obstáculos como el derribo de edificios contiguos, permitió consolidar un claustro monumental que hoy se erige como una de las estructuras más destacadas de la arquitectura española".
La rúa lleva el nombre de Fonseca en honor al tan recitado Alonso III de Fonseca, el arzobispo fundador del Colegio de su nombre, en origen de Santiago Alfeo, y promotor de la magna obra de este claustro. Un auténtico protagonista de esta entrada de blog
"El silencio sepulcral que reinó a lo largo del recorrido solo se rompió al detenerse en cada una de las paradas, en las que, tras el rezo, se repite: «Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, que por tu santa cruz redimiste al mundo». Tras salir de la Catedral, los cofrades siguieron por la Praza da Inmaculada, Travesa das Dúas Portas, rúa de San Francisco, Praza do Obradoiro, rúa de Fonseca, Praterías, rúas de Xelmírez y A Conga, A Quintana, y nuevamente Praterías, para terminar en la Catedral. El Vía Crucis llenó de emoción el casco viejo, donde compostelanos y visitantes lo siguieron con emoción".
"Nació en Buenos Aires, hijo de emigrantes, y en 1916 se instaló en La Coruña. Hizo el bachillerato en La Coruña y estudió Derecho en Santiago de Compostela. Allí participó en la actividad política y cultural estudiantil. Ejerció de abogado laboralista en La Coruña y fue miembro del Partido Galeguista.
Según el historiador y periodista Carlos Fernández Santander, Seoane podría ser el autor que, bajo el pseudónimo de Hernán Quijano, escribió Galicia Mártir - Episodios del terror blanco en las provincias gallegas. Este libro, publicado en París y Argentina en 1938, narra la sublevación militar y la feroz represión en las provincias de Pontevedra y La Coruña entre agosto y diciembre de 1936.
Se estableció en Buenos Aires, donde estuvo en contacto con otros compatriotas exiliados del franquismo, como el pintor Leopoldo Nóvoa y la activista gallega María Miramontes (1895-1968).
En los primeros años de la década de los '40 colaboró con la revista Unidad por la Defensa de la Cultura, órgano de la Agrupación de Intelectuales Artistas Periodistas y Escritores.
Trabajó como pintor para la Galería Gordons de Buenos Aires, siendo su director artístico Roberto Mackintosh, experto y gran conocedor de su obra.
En 1963 empieza con Isaac Díaz Pardo el Laboratorio de Formas, para recuperar la cerámica de Sargadelos, incluyendo Ediciones do Castro, entre otros proyectos.
En 1977 salió un volumen con su obra poética integral.
En las últimas décadas de su vida, alternó la residencia en América con viajes a Galicia. Se le dedicó el Día de las Letras Gallegas en 1994.
Fue nombrado miembro de número de la Academia Nacional de Bellas Artes.
Aquí está la tienda de Regalos Fonseca, también especizalizada souvenirs compostelanos. La siguiente, ya haciendo esquina con la rúa da Raíña, es la Platería O Pórtico, otra de las que dieron nombre a la ya muy cercana Praza das Praterías, llamada por los muchos plateros que se instalaron en esta zona desde el medievo "para producir y vender todo tipo de objetos de plata a los peregrinos, entre ellos figuras de Santiago y conchas de vieira, el emblema jacobeo más universal", explica la Xacopedia
Los plateros se instalaron a lo largo de la fachada sur de la catedral, de la misma manera que los azabacheros lo hicieron por la fachada norte, dando nombre a la rúa da Acibechería, por donde hemos entrado siguiendo el trazado jacobita más empleado, por A Porta do Camiño hacia As Casas Reais y Praza de Cervantes. Parece que los primeros tuvieron su germen en los concheiros o vendedores de conchas y estos segundos en los cambeadores o cambiadores, encargados de cambiar moneda a los muchos peregrinos que acudían a Santiago. Recordemos que Diego Xelmírez tuvo el privilegio de poder acuñar moneda propia
En 2012 pasa a formar parte del Museo das Peregrinacións y de Santiago, unido a la casa contigua del nº 1 de la rúa da Raíña antes citada, adquirida también en 2008 y a la que se le une interiormente para darle la profundidad que no tenía, con una intervención realizada en 2011
Desde aquí tenemos una maravillosa vista de la Praza das Praterías con la Fonte dos Cabalos en medio, todo ello bajo la impresionante Torre do Reloxo y ante la espléndida Puerta de las Platerías, a la que subiremos por las famosas escaleras donde tantos peregrinos aprovechan para hacerse las inolvidables fotos de grupo. Más a la derecha, la Praza da Quintana, donde se encuentra la Porta Santa, que se abre a los peregrinos cuando el día de Santiago cae en domingo: el Año Santo Compostelano...


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