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jueves, 14 de agosto de 2014

VILLAORIL. NAVIA, ASTURIAS: DEVOCIÓN MARIANA EN LA "FESTA DAS GALEGAS"

Santuario de Villauril
Villauril desde el Camino
En la parroquia naviega de Piñera o Piñeira, tras la iglesia y el albergue público de peregrinos sito en las antiguas escuelas, se sigue unos 200 metros por la carretera y se desciende luego a la derecha por una caleya al arroyo de Rounín, el cual pasaremos sobre unas piedras. Después la subida es por una deliciosa pradería hacia Villaoril o Villauril, en concreto las casas del Campo d'Arriba, cerca de Las Canteiras, donde volvemos a llanear, teniendo allá nuestra izquierda el núcleo principal del pueblo, concentrado en torno al venerado santuario mariano reedificado totalmente en 1968.


Aunque no está en el mismo Camino estimamos conveniente dedicarle un muy especial apartado dado su enorme interés para las peregrinaciones de toda la zona asturgallega.


Se trata de un lugar de gran tradición romera y enorme devoción en toda la comarca, con su Fuente Santa, sita algo más abajo del santuario, de la que manaba agua hacia arriba. Un enclave centro de numerosos milagros, con apariciones y leyendas. Aquí fue encontrada una estela del siglo X que demostraría la existencia de un primitivo templo que sería reconstruido hacia 1613 y enriquecido con numerosas donaciones.

Retablo barroco de la Virgen
La estructura del antiguo edificio quedó integrada en el nuevo
En su interior el retablo de la Virgen es barroco, pues el santuario antiguo quedó integrado dentro de la obra más reciente. No está en el mismo Camino pero sí muy próximo y es obligado mencionar su interés e importancia, con indulgencias papales de 1759, llegando a juntarse algún año hasta 50.000 personas. Dada su devoción también en la vecina Galicia es su fiesta llamada Festa das Galegas, por la cantidad de romeras y romeros gallegos que aquí acuden anualmente en la grandiosa romería y fiesta del 28 de septiembre.



La Virgen de Villauril.


Ante la iglesia, una hermosa carbayeira es campo de romerías...


 Campos abajo de la iglesia (al fondo de la foto), podemos venir al origen de todo a la Fonte Santa.


Bajada a la Fonte Santa.


 La fuente sagrada está cercada por una tapia con picudas almenas. Unas escaleras comforman la bajada al lugar por donde mana el agua, sacralizado por un cruceiro.


Fuente y cruceiro. Se entra al sacro espacio por las escaleras del fondo.


Cruceiro, imangen de la Virgen con el Niño.


Nos acercamos a la fuente.


Cruceiro, imagen de Cristo crucificado.


Bajamos las escaleras...


Y llegamos a la fuente propiamente dicha.


El caño del que mana el agua, y sobre él una imagen de la Virgen.


Imagen de la Virgen.


El cruceiro desde la fuente.


Como suele acontecer, estos lugares sagrados tan venerados tienen historia, tradición y milagros. La parte legendaria afirma que un vecino estaba trabajando en el campo, quitando malezas, cuando halló una imagen de la Virgen, la cual quiso coger tan admirado y aprisa que en la acción se partió el brazo, pero curándose este al momento, por lo que avisó a la vecindad, disponiéndose ponerla en un lugar algo alejado del mismo del suceso, pero la talla de la Virgen retornaba milagrosamente al día siguiente al sitio de su descubrimiento, por lo que, viendo lo extraño y sobrenatural del suceso, se decidió hacer allí su capilla. En ese paraje la vecindad encontró la Fonte Santa, colocándose entonces allí una cruz de piedra con la imagen de Cristo a un lado y de la Virgen María al otro.


Ya como noticia totalmente histórica, hacia la mitad del siglo XX se descubrió aquí una lauda sepulcral con el texto: "Hobit famula dei aragonti confessa pridie klos apriles era DCCCCLXI" ( "falleció la sierva de Dios Argonti, monja, el día antes de la kalendas de abril de la era 961" -31 de marzo del año 926-). Se trata de la estela de la que antes hablábamos, pues ella demuestra una antiquísima devoción de este enclave, con una fuente tenida por santa y milagrosa y una carbayeira o robledal, elementos sagrados desde la más remota noche de los tiempos, cristianizados desde los albores de la evangelización de estas tierras.


Aquel primigenio templo del que se tiene noticias estaba en tan mal estado en el siglo XVII que se decidió acometer profundas reformas a cargo de don Juan Alonso, del linaje naviego del Marqués de Santa Cruz. A parecer su madre doña Elvira Valdés había dejado este mandato a sus hijos en testamento. En 1701 Baltasar Cifuentes, de la misma estirpe, mandaría pintar un cuadro que reseñase todos los milagros que la vecindad de la comarca atribuye a la Virgen de Villauril. Sería en esos tiempos cuando se realiza la talla de la santa y su retablo, netamente barrocos, aunque la imagen fue restaurada en 1846 y 1924.



Los cuadros serían reimpresos en 1857 y en ellos se detallan 84 de esos milagros, para los que es preceptivo acudir andando a esta ermita, como el de la niña María de la Vega de Píndolas que curó su sordera de nacimiento, o el del vecino que curó una enfermedad infecciosa de sus brazos con el agua de la Fuente Santa. Los fieles suelen rezalizar los últimos metros de rodillas o descalzaos, ofreciendo ex-votos y oraciones, llegándose algún año a registrarse la afluencia de más de 50.000 personas. Las también mencionadas indulgencias fueron concedidas en el año 1759 por el papa Clemente XIII, para las personas que rezasen a la Virgen la Salve, un Avemaría y las Letanías Marianas.


Si visitamos tan venerado santuario mariano regresaremos prontamente al cercano camino, para seguir ruta por Villauril...