Eres el Peregrino Número

viernes, 15 de agosto de 2014

DE SAN PAIO DE SABUGUEIRA A SAN MARCOS Y EL MONTE DO GOZO: LAS GANAS DE LLEGAR A SANTIAGO DE COMPOSTELA

Monumento al Peregrino en el Monte do Gozo, ante Santiago de Compostela y su catedral
A Esquipa

Tras bordear el Aeropuerto de Santiago de Compostela, ya en el concello de Santiago, los peregrinos se acercan por la parroquia de Sabugueria al lugar de A Esquipa, muy cerca ya de la ciudad del Apóstol pero a la vez aún sin ver las ansiadas agujas de la catedral, solo las estribaciones del Monte do Gozo en la lejanía nos advierten que, aunque queda poco para llegar a la Praza do Obradoiro, aún nos aguardan algunas cortas subidas. La emoción es no obstante para muchos absolutamente indescriptible.

Así en Sabugueira llegamos a la aldea de A Lavacolla. El hábitat residencial convive con el rural, pues hay muchas fincas de cultivo, maíz principalmente, si bien ahora ya no será tan usual ver esos grandes rebaños de vacas que fueron la imrponta dominante en la escena de la fauna doméstica hasta ahora...


Hay alguna casa campesina preciosamente restaurada.


Y un hermoso pazo...


El peregrino curioso y observador no dejará de percatarse que en la lejanía se ve otro templo en la distancia, se trata de la capilla de San Roque de Lavacolla, santo de honda tradición romera y peregrino, tal y como hemos visto en las numerosas advocaciones a él dedicadas a lo largo de todo el Camino.


San Roque de Lavacolla, visto a lo lejos 

 Abajo, la carretera, unas escaleras y un cruceiro. Abundan casas de comidas, bares y alojamientos.


En medio, el Quiosco de la música.


Cruceiro con Cristo crucificado y la dolorosa


Nos dirigimos a la iglesia parroquial de San Paio de Sabugueira, alta y esbelta, con traza actual del año 1840, estilo clasicista, de espigada y alta torre del campanario.

El Camino sigue a la derecha de la iglesia.


Y continúa por estos campos


Aquí cruzamos la carretera nacional y tomamos el ramal a Vilamaior, al lado de otro mesón.


Atención a la indicación


Muestras de arte socarrón


Bajamos al río Lavacolla.


Al llegar a la orilla tomamos el descío de la derecha, donde vemos la pasarela peatonal.


El río Lavacolla


Momento foto.

Pasarela y río Lavacolla, el baño preceptivo...

Allí hay una vega verde, pequeña, que es el emblemático lugar en el que se dice que los peregrinos respetuosos de los parajes simbólicos y las tradiciones más auténticas y ancestrales, se bañan y lavan su ropa (de ahí Lavacolla), antes de entrar en Santiago de Compostela.


De todas maneras hoy en día se pone en duda tanto la pretendidamente histórica tradición como la filiación del topónimo Lavacolla, de siempre aparentemente relacionado con la palabra lavar.


Aún así es preciso decir que no puede asegurarse totalmente esta etimología. La Toponimia, que no siempre es una ciencia exacta, esboza otra teoría como razón posible: la palabra lava referida a zona de pastos y colla como colina.


Ciertamente hay que considerar que los peregrinos, sino enteramente, se sabe que acostumbraban a lavarse al menos el cuello para estar mínimamente presentables al entrar en la ciudad, pero que la distancia y el esfuerzo que aún quedan, si bien no es mucho, es lo suficiente como para tener que lavarte otra vez antes de llegar, claro que es verdad que las consideraciones higiénicas de aquel entonces no eran las de ahora y un baño se daba, según las circunstancias, cada bastante tiempo.


Luego del ritual del baño, también relacionado con las "purificaciones espirituales" tan usuales en numerosas creencias y religiones, nos hemos dado un buen "bautismo peregrino" para acometer la siguiente empresa, subir al Monte do Gozo


Y es que nos bañemos o no nos bañemos, que tal y como está la cosa hay que tener mucho cuidado con el agua y sus garantías sanitarias, vamos a tener oportuniad de sudar un poco más para subir seguidamente esta cuesta, llamada A Rexidoira

La cuesta dispone de senda peatonal

Son los esfuerzos que nos quedan antes del triunfo...


Un buen remonte


La subida acaba cuando vemos, de frente, Vilamaior y, más allá, Neiro.


Camino de Vilamaior tenemos ahora una buena y llana recta.


También en Vilamaior comparten espacio viviendas residenciales, turismo y trabajos agropecuarios e incluso ganaderías.


Atraveando Vilamaior. Al fondo hay un cruce, subiremos a la izquierda.


Peregrinas en Vilamaior. Tras una corta cuesta delante de esta casa seguiremos en el siguiente cruce a la derecha


Bar y habitaciones


Pasamos sobre el Rego de Vilamaior


Desde el Rego de Vilamaior subimos unos metros hacia Neiro


Neiro.


Ahora iniciamos un itinerario a lo largo de un frondoso bosque de carballos en una zona ecológicamente protegida por su valor medioambiental...


Carretera que nos llevará a San Marcos y el Monte do Gozo


Llana y cómoda de caminar


A ciertas horas, principalmente las mañanas de verano, la afluencia de personas es grande.


Es un lugar que, pese al asfalto, es cómodo de caminar.


Más peregrinos

El pasiaje se va abriendo y aparecen algunas plantaciones de eucaliptos.


Luego pasamos junto a las instalaciones de la Radiotelevisión de Galicia (RTVG).





Más eucaliptos, una larga recta y una nave industrial.


Gran cantidad de gentes coinciden aquí


Al fondo hay un cruce donde vamos a la izquierda


Y pasamos por el camping Monte do Gozo, donde hay bar


Enfrente están las instalaciones de Radiotelevisión Española (RTVE).


Luego, más allá y siguiendo a la derecha enfrente del centro hípico, nos aguarda esta cuesta.


No es muy larga pero sí muy significativa...


Las rectas del Monte da Lagoa, parroquia de Bando.


No siempre hay tanta gente. Las tardes son de poco tránsito de peregrinos en comparación con las mañanas, y esto más bien en verano, que cierto es que se trata de la época en la que la inmensa mayoría de la gente puede hace el Camino.


Romeros a Santiago...


¡Adelante!



La cuesta acaba pronto y enseguida llegamos al pueblo de San Marcos.


Por fin concluyen las sosas rectas de la rasa de A Lagoa al llegar a San Marcos, aldea cuyas casas se concentran principalmente en las márgenes de la calzada, una a continuación de otra. Se ha edificado bastante últimamente pero se mantiene la esencia del sabor rural en sus hermosas praderías y construcciones populares.


Por fin San Marcos


Arriba se divisa el monumento religioso instalado en el alto del Monte do Gozo o Monxoi, hacia donde nos dirigimos. La visión de la cima de ese monte era y es también ocasión de júbilo y alborozo para muchos peregrinos


Monte do Gozo y su monumento


Seguimos de frente junto a este hórreo


Y tomamos la rúa de San Marcos


Dirigiéndonos hacia el pueblo


Esta es la cuesta de San Marcos

Por donde suben los peregrinos al Monte do Gozo

Al final aún no se vislumbra el final de la ascensión


Llegan más romeiros


Vienen y van...


Allí culmina una primera parte de la subida.


Allí, en aquellos árboles del fondo, sí que se distingue el final de la cuesta, que en este último trecho es más moderada


Seguimos avanzando


Casas restauradas


Marcando el territorio


Hay algunos bares


Y ya estamos en el Monte do Gozo...


En el alto, al lado del Camino y de la cúspide de la montaña se encuentra la capilla dedicada al santo que da nombre al pueblo: San Marcos, en un hermoso y concurrido campo, donde numerosos romeros acuden a sellar sus credenciales y visitar al santo legendario.


Al decir legendario no lo hacemos por capricho, la tradición afirma que esta capilla la hizo el propio santo tras ser picarescamente engañado por un peregrino.


Cuenta la leyenda que iba San Marcos peregrinando a Santiago, cansado y fatigado después de muchos días, semanas, meses, caminando. estaba ya precisamente en este mismo lugar pero al andar y andar sin ver la ciudad le desesperaba enormemente, tal y como nos pasa hoy en día a muchos de nosotros en este tramo, que pese a lo cerca que está, aún no se divisa, solo colinas y colinas.



Pues estaba así aquí San Marcos, caminando descorazonado, cuando se encontró con un joven romero con el que enseguida entabló conversación, dado que el mozo parecía conocer bien el Camino y llevaba, hombre previsor, un buen piño de sandalias colgando del bordón, para reponerlas según las iba gastando.

Contando la historia de San Marcos
Naturalmente San Marcos le preguntó por cuánto faltaba hasta Santiago, a lo que el romero le dijo: "Oh, falta mucho. Yo vengo de Alemania y falta otro tanto, ¿ves cuántas sandalias?, pues otras tantas tendré que gastar porque Santiago está cerca del fin del mundo" (alusión a Fisterra).


San Marcos, al oir aquello se deprimió, se quedó estupefacto, desesperó totalmente y arrojó la toalla, desistió de dar un paso más, abandonó la peregrinación, construyó la capilla, que ni siquiera mira hacia la ciudad de Santiago sino en sentido contrario, y aquí se quedó hasta hoy.


El otro peregrino, por su parte, lo que deseaba era que San Marcos se quedase atrás aposta pues, en cualquier grupo de gente se considera que, todo aquel que llegue primero a la cercana cima, era coronado "rey de la peregrinación", lo que, aparte de la satisfación moral, tal vez significase alguna gracia especial.


Esta es la capilla de San Marcos y esta su leyenda


Dos figuras de ángeles flanquean la capilla desde el tejado

Las leyendas y su origen, un enigma de los tiempos y del Camino
Cima del Monte do Gozo desde San Marcos
Sea como sea, aquí está San Marcos, a cinco kilómetros de la Praza do Obradoiro y a un paso de la cumbre del Monte do Gozo pero... no avanzó ni un paso más. 

San Marcos y su gran afluencia de gentes


Por eso tantos peregrinos inician aquí la tradicional carrera a la cercana cumbre, 379 metros de altura, en la que se alza un conjunto monumental religioso rememorando la visita del Papa Juan Pablo II en 1982. Quien primero llega arriba y ve las torres de la catedral ha de ser proclamado "rey de la peregrinación", toda una proeza para los agotados viajeros y aún más tras la ascensión por San Marcos. Según testimonios antiguos, aquí caían de rodillas y entre sollozos los peregrinos de antaño, cantando y alborozándose por haber llegado sanos y salvos a la Ciudad del Apóstol


Antiguamente emprender una peregrinación no era un juego de niños, muchos no lo contaban, enfermaban por las duras condiciones, otros agotaban las fuerzas, no pocos perecían asaltados por bandidos o en alguna trifulca, no disfrutaban de una buena alimentación, los centros asistenciales eran insuficientes, no había médicos ni noticias de casa, si se agotaba el dinero había de mendigarse o suspender la peregrinación, existía una notable picaresca, no era difícil morir de inanición o desfallecer extenuados, toda una odisea.


 Además, el regreso, había de hacerse andando. Las peregrinaciones por mar solían ahorrar kilómetros a caminar, pero incurrían en peligros de naufragios, como tantas veces pasaba y otros inconvenientes, incluyendo abordajes. En la mayor parte de los casos se trataba de una verdadera penitencia autoimpuesta por algún motivo, peregrinación que podía durar años. Poco que ver, por suerte, con la situación actual y las ventajas y asistencias de las que disfrutan los peregrinos de nuestros días. Por esta razón la emoción de llegar a ver Santiago con las agujas de sus torres asomando sobre las casas de la ciudad era absolutamente indescriptible.


En días despejados la vista abarca un buen radio en todas direcciones


Símbolo del Camino a su llegada a Santiago. Monxoi, O Monte do Gozo


Disfrutamos de unas excelentes vistas de Santiago aunque lamentablemente cada vez más tapadas por algunas plantaciones de eucaliptos y arbolado ornamental.


San Marcos y el Monte do Gozo, una odisea en aquel entonces...


Inmensa y mayestática monumentalidad.

Siguen llegando peregrinos

Ante el monumento...


El Monte y la ciudad...


Yolanda D’Augsburg Rodrigues, artista brasileña, fue la autora de tan magna obra.



Llegan a la carrera unos, al trote otros, al paso casino muchos, todos unos tras de otros, a veces más  a veces menos, escalonadamente.


Y de aquí, continúan hacia Santiago


Un poco más al sur, en aquella otra colina del monte, está el famoso Monumento al Peregrino desde el que sí que se ve bien la ciudad del Apóstol. No todos los visitantes ni romeros lo saben y no pocos se quedan sin conocer tan emblemático y emotivo lugar dado que no está en el mismo Camino sino alejado unos metros.


Representa el monumento a dos gigantescos peregrinos, alborozados ante la visión de Santiago y las torres de su catedral.



Estábamos antes refiriéndonos a la emoción desbordante vivida por los peregrinos de antiguamente cuando, tras increíbles vicisitudes y peligros en los arriesgados caminos de antaño, llegaban a Monxoi, el Monte do Gozo, divisando con delirio y algarabía las agujas de las torres de la catedral de Santiago, sobresaliendo en la lejanía encima de la ciudad, con la Praza do Obradoiro a 5 kilómetros escasos.


Unos rezando y otros bebiendo vino, todos acaban de rodillas de una manera u otra, celebrando el haber conseguido lo que en aquel entonces sí era una verdadera hazaña.


De ahí proviene el topónimo Monte do Gozo, el goce experimentado por conseguir culminar este afán. Monxoi es la pronunciación gallega del francés Montjoie, monte de la alegría, del júbilo, del gozo, expresión de los peregrinos francos al llegar a las cumbres desde las que se dominan los espacios sagrados de la cristiandad, como es el caso de La Manxoya o Manjoya, al sur de Oviedo/Uviéu, ciudad donde empieza el Camino Primitivo.


También se habla de la expresión de alborozo "Mon Joie, Mon Joie" (Mi Alegría, Mi alegría en parca traducción literal). como origen del topónimo





Ahora, podemos continuar hasta la Ciudad del Apóstol o bien quedarnos aquí, en las instalaciones del Monte do Gozo, verdadera Ciudad del Peregrino


Calle central y grandes barracones, donde la gente espera a la apertura...


Ya llegan porla mañana


Descansar aquí para bajar más tarde o al día siguiente, frescos y recuperados, a la Ciudad del Apóstol


Pese a las voces que pedían conservar el Monte do Gozo como espacio natural e histórico a preservar, haciendo este complejo vacacional un poco antes o un poco después, finalmente se decidió urbanizarlo


 Hay Centro Europeo de Peregrinaciones, calles de pabellones, en cuesta abajo, con habitaciones de varias literas, para cientos y cientos de personas, así como tiendas, lavandería, cafeterías, motel, etc


Monumento a la peregrina


Curando sus pies.



Más abajo, el Camino baja a la ciudad por la rúa do Gozo...

Debajo del trueno y la tempestad, bajo la lluvia y los vientos, el peregrino sigue fiel a sus pensamientos, conjurando por el camino a los elementos...


Mojados pero felices


Los peregrinos siempre en Camino

Nos detenemos ante esta parcela, donde un artista muestra su pétrea obra a la vista de los peregrinos, alegoría de la cantería gallega, alegoría de Galicia entera.


Símbolos y carteles


Formas y figuras


Un cruceiro preside el lugar


Obra de maestros canteros y escultores


Alegorías xacobeas


Fotografíando el lugar.

La senda desciende unas escaleras y pasa sobre el valle del río Sar encima del viaducto de la Rúa da Ponte San Lázaro, en el que se ha habilitado un paso peatonal con suelo de madera junto a la carretera. Llegamos a Santiago en día de lluvia, chove en Santiago, momento y circunstancia que ha cautivado desde siempre a muchos espíritus y corazones, desde los más humildes romeros a las máximas figuras de la cultura universal.


La senda desciende unas escaleras y pasa sobre el valle del río Sar encima del viaducto de la Rúa da Ponte San Lázaro, en el que se ha habilitado un paso peatonal con suelo de madera junto a la carretera. Llegamos a Santiago en día de lluvia, chove en Santiago, momento y circunstancia que ha cautivado desde siempre a muchos espíritus y corazones, desde los más humildes romeros a las máximas figuras de la cultura universal.

Chove en Santiago
meu doce amor
camelia branca do ar
brila entebrecida ao sol.

Chove en Santiago
na noite escura
herbas de prata e sono
cobren a valeira lúa.

Olla a choiva pola rúa
laio de pedra e cristal.
Olla no vento esvaido
soma de cinza do teu mar.

Soma e cinza do teu mar
Santiago,lonxe do sol
agoa da mañan anterga
trema no meu corazón.


Suelo enlosado

Ante nosotros, el barrio de San Lázaro, nombre derivado de una malatería que allí existió durante siglos, cuando leprosos y peregrinos coincidían en el Camino, a la entrada de la población.