| El Camino en el valle del río Chamoso. Detrás la Casa de Bouzas |
Al oeste de la villa de Castroverde, capital de este concello, el Camino de Santiago atravesará la llanas vegas y bosques del valle del río Chamoso, que forma un pasillo natural hacia la ciudad de Lugo, al sur de la cual dará sus aguas al Miño. En nombre de Chamoso viene del prerromano lama 'ciénaga, terreno pantanoso', que evolucionaría al significado de lodazal, barrizal, o pradería húmeda, como es normal en estos terrenos tan llanos cuando llueve o se desbordan los ríos. En la alta Edad Media aparece como Flammoso o Flamosus y fue el nombre de uno de los once condados suevos en Galicia
Al valle del río Chamoso llegamos bajando de Castroverde a la aldea de San Miguel, cabeza de la parroquia de Camiño, o San Miguel do Camiño, con su caserío diseminado a lo largo del Camino que le dio nombre, antigua "vila de San Miguel do Camiño" cuando fue parte de la encomienda o posesión de la Orden de Santiago, establecida en estos parajes
| Peregrinos llegando a San Miguel do Camiño |
En documento de finales del siglo XII, los propietarios de la villa de San Miguel do Camiño reconocieron el señorío de esta tierra por parte de la Casa de San Marcos de León, fundación y sede de la Orden de Santiago, asumiendo vasallaje y tributo. Villa tenía por entonces el significado de pequeña población o núcleo rural, o simplemente 'granja', heredero de la villae romana. Nos lo cuenta así el erudito cronista Xosé María Gómez Vilabella en la web del Concello de Castroverde:
"El 15 de agosto de 1187, los propietarios de la localidad de San Miguel do Camiño reconocieron el señorío de la Casa de San Marcos de León —perteneciente a la Orden de Santiago—, bajo cuyo dominio se encontraba dicha localidad. Esto no solo se aplicaba a este lugar, sino también a otros varios dentro del distrito (cuyos nombres desconocemos hoy en día). Se establecieron las obligaciones derivadas de este acuerdo —concretamente, el vasallaje y el pago de tributos—; no obstante, se desconocen tanto las cuantías exactas como la naturaleza de dichos tributos, ya que no figuran en el documento original conservado en el Archivo Histórico Nacional (A.H.N.). Don Fernando Roderici formalizó este reconocimiento en nombre de la citada localidad. Este fuero fue publicado por Eduardo de Hinojosa en una recopilación de documentos sobre la historia de las instituciones en León y Castilla, abarcando desde el siglo X hasta el siglo XIII".
(Quien conozca el gallego es mejor lea el texto original que puede hallar donde hemos citado)
Dejamos a nuestra izquierda el ramal de Casa de Minguitos, un grupo de casas al lado del Camino, donde hay un interesante conjunto etnográfico: fijémonos en la vivienda del fondo, bajo la que pasa la rúa
Nosotros seguimos de frente y en llano por A Corredoira Vella, el antiguo camino, asfaltado en este tramo a su paso por el pueblo
Un mojón con su concha y su flecha, mas otra flecha pintada en el muro, indican sin pérdida la dirección a seguir
Y en la placa del mojón la distancia que nos queda hasta la Praza do Obradoiro de Santiago de Compostela: 120 kilómetros... y poco más. Si le quitamos cien sabremos la distancia al centro de la ciudad de Lugo
Muchos peregrinos hacen la etapa hasta Lugo del tirón, otros, sobre todo los que ha salido de O Cádavo, que son diez kilómetros más, gustan de dividirla en dos, parando a medio camino en Vilar de Cas, donde está el albergue A Pociña de Muñiz, o un poco más adelante, en la Rectoral de Romeán, haciendo un pequeño desvío al sur de Gondar, ya en el concello de Lugo
A nuestra derecha vemos las casas de Trasorras, aldea que también pertenece a esta parroquia de San Miguel do Camiño del concello de Castroverde. El río Chamoso, aunque no lo vemos, baja por su boscosa ribera desde el otro lado del Monte Reboleiras (591 m), procedente de su nacimiento en O Vitureiro, parroquia de Montecubeiro, resultado de la unión del Rego da Esbaradoira y del Rego de Lameirón, nacidos ambos en A Serra do Miradoiro. En esta zona es llamado río Recesende y río San Miguel. De esta parroquia y sus aldeas sigue contando Xosé María Gómez Vilabella:
"En cuanto al «Camiño» —empezando por los romanos (¿y quién sabe si es anterior a ellos? Los romanos lo copiaban todo; ¡así fue como heredaron la cultura griega!)—, no cabe duda de que la calzada «romana» fue, en realidad, construida por los lugareños, los nativos (y, tal vez, algún que otro esclavo).
En las laderas de los montes Bidueiros, Trasorras y Coto —una zona que abarca las aldeas o pueblos de San Miguel y Trasorras—, el nombre Trasorras invita al análisis. ¿Podría provenir de tras (detrás de) y orras —en relación con horrea (graneros o almacenes de víveres)—? ¿O quizás de trans orra, que significaría «más allá de las colinas» o «detrás de los montes»?
En Castroverde hemos ganado la chaira lucense, prolongación al sur de A Terra Chá. El terreno no es tan llano como señala su nombre cuando toca atravesarla caminando, o pedaleando, pero ya hemos dejado atrás las etapas más montañeras, con sus puertos y continuas subidas y bajadas, del Camino Primitivo
Llega ahora otra fase pues del Camino, muchos recuerdan con nostalgia las montañas, duras y abruptas, aunque tremendamente bellas, que han dejado atrás, pero este paisaje, de abundantes praderías, bosques y pueblos diseminados, también nos encandilará en este nuestro trayecto a la antigua Lucus Augusti
Pasamos bajo unos castiñeiros. El tráfico es normalmente muy escaso, apenas el de los residentes, solo pasa algún vehículo pero, entre ellos, puede haber tractores, camiones de ganado, de servicio a las fincas, furgonetas de reparto, etc.
El hábitat, como estamos viendo, es muy disperso, una casa o dos aquí y otra unas decenas de metros más allá. A los lados se extienden las fincas, casi todas dedicadas a prados de 'diente y guadaña', pero también hay algunos cultivos
Ahí tenemos, por ejemplo, espléndidas huertas en el terreno de la siguiente casa, junto a la que pasaremos enseguida
El río está a cierta distancia, a unos 300 metros más a la derecha, pero pronto también nos acercaremos a él, incluso pasando por encima sobre un pequeño puente, antes de adentrarnos en los frondosos bosques a A Penalonga y Souto de Torres, donde el Camino se desviará del curso del Chamoso para tomar la vía más directa a Lugo en dirección a Vilar de Cas y Gondar
A la izquierda es evidente el trabajo de desmonte que se hizo en su día para ensanchar el viejo Camiño Real y permitir el paso de vehículos. La inauguración de la carretera de Lugo en 1894 relegó a estas históricas sendas a vías pecuarias o de comunicación local
Los troncos cortados y apilados, resultado del trabajo de los madereros, señalan nuestra aproximación a dichos bosques
Aunque pisamos suelo duro, de asfalto abrasador con el calor, se avanza bastante cómodamente en todo este itinerario atravesando el pueblo de San Miguel do Camiño, topónimo caminero por excelencia
Pasamos delante del corral o delantera de la casa que veíamos aproximándonos y nos acercamos a una bifurcación
En la bifurcación vamos a ir a la derecha: hay un mojón indicador en la vereda de enfrente, aunque apenas lo vemos desde aquí
Cartel anunciando actuaciones de 'mejora' en el Camino. Por experiencia, cuando los veo me echo a temblar, casi siempre conlleva el alicatado y aplanado del Camino, lo que a veces destruye antiguo empedrado, veredas verdes y algunos elementos del patrimonio caminero, como han denunciado varios historiadores y especialistas
De momento, a su paso por el pueblo el Camino sigue asfaltado atendiendo a las necesidades de comunicación del vecindario
En esta segunda bifurcación continuaremos todo recto, es decir, a la izquierda, contemplando este magnífico caserón de piedra sin revocar y gran cubierta a cuatro aguas, de estructura piramidal y louxas de pizarra
Desde esta parede o murete de piedra tenemos una hermosa vista del valle del río Chamoso o Recesende, con sus prados, frutales, bosquetes, que se extienden hacia la Casa de Bouzas, cercano hito caminero, al que llegaremos en unos pasos...
Otra muy hermosa vista del valle con las huertas y praderías en primer término y al fondo los bosques hacia A Pena Longa y Recesende: "Un valle fértil, frondoso de árboles. Limita con Rebordaos, Castroverde (Vilariño), Recesende y Souto de Torres", señala Gómez Vilabella sobre este tramo del valle y la parroquia que en él se asienta
Paso a paso nos vamos a ir aproximando a la ribera del río Recesende o Chamoso, que en realidad no vamos a ver hasta estar literalmente encima de él, aunque sí sus hermosas vegas
"La iglesia se encuentra algo apartada de las casas de labranza dispersas —y, por tanto, del Camino Primitivo— en un lugar llamado A Pena, una pequeña elevación que domina los prados. Y, desde luego, hay prados, dada la abundancia de agua en la zona: los manantiales de A Insua, Os Canos do Rei, Os Pacios, A Bica Ferreira, O Fidalgo, Pestana, O Ferreiro, Souto Vello (justo al lado del Camino) y O Penedo (pregunta aquí por la leyenda de «A Peseta»); así como A Bouciña, As Bouzas… Todo esto, sin olvidar los diversos arroyos —O da Ponte (que cruza la carretera C-630), Souto Vello, Pena do Raposo, Bica Ferreira, Pacios…—, ¡todos los cuales terminan desembocando en el río Chamoso!"
La parroquial, detrás de la que vemos el cementerio, sigue el eje este-oeste de las iglesias medievales, con la cabecera mirando al este. Arquitectónicamente en su exterior el templo que ha llegado a nuestros días no parece tener una relevancia especial, pero sí artísticamente en numerosos elementos del interior:
"Se trata de una construcción sencilla: consta de una sola nave, un presbiterio más elevado y de mayor tamaño con cubierta a cuatro aguas, un arco triunfal semicircular y una sacristía en el lado norte. Tanto la nave como el presbiterio presentan techumbres de tablas de madera. En su interior, alberga un retablo neogótico y varias imágenes de escayola. Entre otros elementos, destacan una cruz procesional de madera de un metro de altura, un cáliz de plata del siglo XVII (de 0,20 metros), un incensario metálico de estilo gótico y una lámpara de metal blanco".
Fijándonos un poco más podemos apreciar un par de interesantes pináculos rematados en esfera en la cabecera, así como su esbelto campanario en forma de torres que alberga dos campanas: una de ellas el del fabricante de campanas Moisés Díaz, con taller en Palencia que trabajó entre los siglos XIX y XX, y la otra sabemos por su inscripción que es del año 1896 pero de fabricante desconocido, según la web 'campanera' Badaladas, de la que podemos consultar sus fichas
El Camino sigue llano y pasa entre dos grandes fincas haciendo un poco de curva a la izquierda, dirigiéndose hacia las últimas casas, a cierta distancia también unas de otras
Contemplamos a nuestra izquierda otra preciosa vista de la llanura al pie del Pico de San Miguel y del Monte Queimado. Tanto el viejo camino como la carretera aprovecharon el paso natural que constituye este valle. La carretera un poco más elevada bordeando la ladera del monte, evitando la muy acuosa veiga
Este valle fértil y caminero llamó la atención a los santiaguistas del siglo XII, la labor de su Orden era la de extenderse por los caminos de peregrinación para proteger a los romeros caminantes y sostener la guerra contra los musulmanes, para ello y para su propio mantenimiento interno arrendaban sus tierras a los colonos. Por ello tenían rama religiosa y rama militar
La Orden de Santiago se había fundado no mucho antes de tener presencia también aquí, en el año 1160 (otros dicen 1170) por el rey Fernando II y un grupo de caballeros, como leemos en la Historia de la Orden de Santiago en la web de la Diócesis de Toledo:
"La Orden Militar de Santiago fue fundada en el año 1160 por Fernando II de León y 12 caballeros que decidieron formar una congregación religiosa contra los ataques de los musulmanes y proteger a los peregrinos hacia Santiago de Compostela.Su enseña fue un distintivo de la cruz en forma de espada. El rey de León Fernando II es reconocido como el primer caballero de la orden por ser padre y fundador, cediéndoles tierras en Cáceres en el año 1170, frontera entonces con los reinos musulmanes.Los primeros monjes militares se llamaron Hermanos de Cáceres, Congregación de Cáceres o Señores de Cáceres y se extendieron tomando posesiones por el resto de Extremadura, Astorga y la ribera del río Tajo. Parece ser, aunque no lo confirma la historia, que se enemistaron con el rey de León Fernando II, el que fuera su fundador y primer caballero y los desterró de su reino en el año 1170. Decidieron por tanto acudir al rey de Castilla.Su primer Maestre fue Pedro Fernández a quien el rey de Castilla Alonso IX (hijo de Fernando II de León) les cedió el Castillo de Atalaya para que fuera su convento principal.Alfonso VIII en el año 1174 les cedió el monasterio de Uclés para que defendieran la frontera y desde entonces la población de Uclés fue sede la esta Orden.Participaron en la batalla de las Navas de Tolosa en 1212, pero motivado por la acumulación de riquezas y el poder político, la Orden se desvió de su misión primitiva y los Reyes Católicos en el año 1493 se hicieron cargo del Maestre y de sus posesiones.Desde entonces el título de Caballero de Santiago es puramente honorífico".
No deja de ser chocante que la Orden de Santiago no surja ni en Santiago ni en Galicia, sino en el Reino de León, en concreto en Cáceres, según la versión que nos ofrece Wikipedia:
"La Orden de Santiago es una orden religiosa y militar surgida en el siglo xii en el reino de León. Debe su nombre al patrón de España, Santiago el Mayor. Su objetivo inicial era proteger a los peregrinos del Camino de Santiago y expulsar a los musulmanes del Al-Ándalus durante la reconquista.
La Orden tuvo su origen en la ciudad de Cáceres a partir de la anterior Orden de los Fratres de Cáceres. El Gran Maestre de Santiago de Compostela fomentó esta conversión a cambio de que la Orden, en su avance hacia el sur, no reclamase la devolución del arzobispado a Mérida, donde había estado hasta que la invasión de los musulmanes recomendó su traslado al norte, a Santiago de Compostela.[1] Tras la muerte del gran maestre Alonso de Cárdenas en 1493, los Reyes Católicos incorporaron la Orden a la Corona de España y el papa Adriano VI unió para siempre el maestrazgo de Santiago a la corona en 1523.
La primera República suprimió la Orden en 1873 y, aunque en la Restauración fue restablecida, quedó reducida a un instituto nobiliario de carácter honorífico regido por un Consejo Superior dependiente del Ministerio de la Guerra, que quedó a su vez extinguido tras la proclamación de la segunda República en 1931.
La Orden de Santiago, junto con las de Calatrava, Alcántara y Montesa, se reactivan y vuelven a nombrar caballeros en el reinado de Juan Carlos I. Destaca su continuidad histórica hasta el día de hoy y los fines religiosos de alabanza a Dios, santificación personal y defensa de la fe. Esta distinción es otorgada por Felipe VI a propuesta del Real consejo".
Nos acercamos a la siguiente casa, también estilo residencial, con buena y llana finca separada del Camino por murete y vallado. A la derecha se extiende un frondoso piñeiral, separado del Camino por un murete de piedra
A partir de aquí desaparece el asfalto y la senda se transforma en pista de zahorra, camino de la Casa de Bouzas, la última del pueblo
Observemos cómo cambia el paisaje más inmediato: así estaba este tramo del Camino hace unos años
La senda se estrecha un poco pero hay espacio de sobra para los andarines
La casa debe estar relacionada con la llamada Casa dos Bouzas existente en el barrio de A Fortaleza, al pie de O Castelo de Castroverde, la cual muestra los escudos de don Baltasar Santiso Osorio Rancaño Herbón y Moreda y su mujer doña María Pedroda Maldonado Andrade y Moreda, según sus inscripciones
Sin embargo en esta no parece haber en la fachada, al menos hoy en día, ningún linajudo blasón. Es una gran casa bloque de planta cuadrada, o que tiende a serlo, con enorme cubierta piramidal a cuatro aguas, hecha de pizarra
El Camino es aquí un bellísimo sendero en larga recta que hace una magnífica línea de fuga en esta marcada perspectiva
A la derecha, restos de antiguas construcciones; a la izquierda un largo muro cubierto de vegetación sigue paralelo al Camino en todo este largo trecho
Un valle en el que se estableció aquella Orden de Santiago que, de la misma manera en la que su fundación nada tuvo que ver con la ciudad de Santiago, su sede tampoco, tal y como nos sigue contando la Wikipedia:
"Entre 1157 y 1230, la dinastía real se dividió en dos ramas opuestas, por lo que la rivalidad tiende a oscurecer los inicios de la Orden. Aunque Santiago de Compostela, en Galicia, es el centro de la devoción a este apóstol, no es ni la cuna ni la principal sede de la Orden. Dos ciudades lucharon por tener el honor de ser la sede de la Orden, León, en el viejo reino de ese nombre, y Uclés en el nuevo reino de Castilla".
Prado abajo a la derecha discurre el río Chamoso o Recesende, al pie de los bosques de O Coto (632 m), topónimo abundante en la toponimia, pues no se refiere a coto señorial ninguno sino a 'cueto', en este caso el que separa a esta parroquia de la de Rebordaos, al otro lado de la colina
Sí existió aquí el coto de Gomeán, que toma el nombre de dicha parroquia del vecino concello de O Corgo, el cual "era jurisdicción de la catedral de Lugo, que afora esta, en 1486, al regidor de la ciudad de Lugo", explican en el documento de Delimitación del Camino Primitivo de la Xunta de Galicia, por lo que entendemos que ya no sería este valle señorío de los santiaguistas, es posible que tras los traumáticos episodios de su participación en las guerras y políticas castellanas del siglo XV, los cuales llevarían a que los Reyes Católicos asumieran el control supremo de la Orden en 1493, otorgada por el papa Alejandro VI
A partir de dicho vado ambos, río y camino tenderán a separarse, el primero hacia el pueblo llamado también Chamoso, al sur de Lugo, y el segundo tomando la ruta más directa y corta a la ciudad, como seguimos leyendo en el referido documento de la Xunta de Galicia, aportando documentos del Archivo Histórico Nacional:
"... la ruta continuaba por Pipe, cerca de Santa María de Moreira, tal como consta en un documento de Meira que data de 1534: «situado en la parroquia de Moreira, partiendo de la gran roca que se encuentra junto al Camino Francés —y por debajo de este— que conduce a la ciudad de Lugo»; desde este punto, proseguía hacia Soutomerille, que aparece en la documentación medieval como Souto Meyrille. Aunque el trazado tradicional pasaba por S. Paio de Arcos, Paderne y Romeán, hasta el siglo XIV discurría por Gondar —donde existió un hospital que fue abandonado posteriormente cuando la ruta cambió de trazado—. Así lo atestigua un acuerdo alcanzado en 1369 entre el obispo de Lugo y la priora de Santa María a Nova de Lugo: «Ítem, os cedemos el hospital de Gondar, junto con sus rentas, derechos y pertenencias, dado que la citada ruta ha sido desviada hacia otro lugar y dicho hospital ya no acoge a los pobres, ni cumple el fin para el que fue fundado».
El nombre de la vecina parroquia de Rebordaos tiene que ver con estos bosques, pues Gómez Vilabella nos explica que tienen que ver con la raíz rebor, que da 'rebolo', 'rebollo' y similares nombres que designan a una especie de roble, el Quercus pyrenaica
"El rechazo hacia la casa de Castro por parte de la Iglesia de Lugo —ya patente durante la época del primer señor, don Alonso, debido a los abusos que este cometió contra el clero lucense— perduró durante mucho tiempo. Por este motivo, se aceptó la intervención del conde de Monterrei, don Sancho de Ulloa, sujeta a una serie de condiciones; entre ellas, la restitución de ciertos bienes que habían sido incautados. El conde permaneció en Castroverde; de hecho, en 1474 se hace mención a la «casa fuerte de Castroverde», la cual cuenta con...Don Sancho de Ulloa, conde de Monterrei. Sin embargo, los Reyes Católicos apoyaron a Isabel de Castro —casada con Pero Nuño, meriño maior (magistrado principal) de Valladolid— y, en 1477, obligaron a don Sancho de Ulloa a renunciar al señorío de Castroverde y Luaces. Años más tarde, el conde de Monterrei seguía inmerso en litigios, tratando de incorporar Castroverde a su propio patrimonio. A principios del siglo XVI, tras anular la Corona las cláusulas testamentarias establecidas por don Fernando de Castro en 1458, se concedió en 1512 una licencia real para vender el señorío de Castroverde y Luaces a un comprador concreto y preexistente: la Casa de Altamira".
Pasamos al pie de la gran torre de alta tensión, que tuvimos como referencia visual, mientras vamos acercándonos a los bosques ribereños
Aquí se acaba pues el maizal. La hierba tiende a ir ocupando el suelo del Camino, pero se mantiene expedita siempre de vegetación la línea por donde más pisan los peregrinos
En este lugar hay, además de un tramo empedrado un pequeño puente o pontella para pasar el río, formado este por bloques de piedra granítica
A nosotros es un lugar que nos gusta mucho y tiene una importancia histórica evidente en la configuración del Camino de Santiago en base a la orografía. "Una etapa para disfrutar del paisaje", titula el escritor y erudito cronista peregrino Antón Pombo en su Guía del Camino de Santiago. Camino Norte, como lo son todas las del Primitivo, es cierto, pero aquí ya sin demasiada epopeya montañera, solo llevar bien el largo trayecto a Lugo
Será pues un paisaje de prados y bosquetes ribereños que dan paso al 'gran bosque', este extendido sobre todo a nuestra derecha, a veces formando una intrincada barrera vegetal, prácticamente selvática
De todas maneras nos hemos separado, hace un instante lo cruzábamos y caminábamos a su lado y ahora ya lo tenemos al otro lado de este prado. La línea de árboles revela su curso
Para los amantes de la naturaleza el trayecto será maravilloso, todo en la foresta y al lado de la verde campiña fluvial
El Camino será además muy llano y muy recto, insistimos, lo que será un alivio físico en nuestro recorrido hacia Lugo sin perjudicar para nada al paisaje, ni mucho menos, tal y como estamos comprobando
Paisaje que se va volviendo más introspectivo, en el que vemos solo lo más inmediato, pero también sujeto a cambios: fijémonos en esta foto
El valle, llanísimo y con maíz recién plantado, forma el pasillo natural del que tanto hablamos, cerrado aquí entre el Pico de San Miguel y las estribaciones meridionales del Monte do Coto
El mismo lugar, ya avanzado el verano, algo menos verde y más pardo y terroso. Observemos los cambios del paisaje más cercano incluso entre dos estaciones tan próximas, unos dos meses de diferencia
Seguimos con fotos del bosque en primavera. Tras una corta cuesta volvemos a llanear
Fijémonos en que el Camino discurre a una cierta altura de desnivel respecto al prado, evitando cualquier sorpresa con las crecidas y desbordamientos. Y es que estos arroyuelos, con las lluvias torrenciales, suelen desparramarse e inundar la llanura, o al menos humedecerla tanto que la convierten en cenagal, de ahí chamoso, impracticable para el paso
El que el obispado lucense salvaguardase con tanto ciño sus intereses, se debe a que toma esta comarca en torno a la ciudad la consideraba, además de su huerto y despensa, su principal fuente de ingresos con las rentas que cobraba a los campesinos, además de su vía de comunicación inmediata con todos estos enclaves y con los demás centros de poder y decisión
Un par de antiguas chantas o chantos, grandes lajas de pizarra hincadas verticalmente para delimitar fincas y caminos, posiblemente las que quedan de toda una franja que debió existir en el pasado
Al lado, una antigua entrada a la finca, que tiempo parece no se usa. Avanzamos a la sombra del tupido bosque por esta senda de tierra, hierba y piedra suelta
Y es que el Camino avanza ahora entre sendos muros, que deben ser de los tiempos del Camiño Real, el Camiño Vello o Corredoira Vella
El valle, siempre a la vista y muy cerca, el Monte Queimado ya va quedando muy atrás...
Y ahora, otro trecho sumamente recto, junto a más chantas, cubiertas de hiedra, que jalonan el Camino a la izquierda
El bosque se hace lineal, los árboles pueblan densamente las márgenes del Camino pero, a los lados, divisamos prados más allá del ramaje
A la izquierda, ciertamente como en todo este itinerario, seguimos viendo la llanura de la veiga del Chamoso, libre de árboles hasta la vegetación y el arbolado ribereños
Pero es que ahora, a nuestra derecha, vemos también los prados en cuesta que bajan de las casas de la aldea de A Penalonga 'la peña larga', que pertenece a la parroquia de Recesende, otra de las que forman parte del concello de Castroverde
Recesende, topónimo existente en otros lugares de Galicia, sería 'la villa de Recesendius' antropónimo germánico, visigodo en concreto, según la etimología, el nombre de algún antiguo posesor altomedieval
Parte de la aldea se extiende a lo largo de la carretera local LU-P-1208, que comunica la carretera de Lugo (LU-530) con el pueblo y parroquia de Rebordaos, sito un poco más al norte, y parte siguiendo un camino vecinal paralelo
Se cuenta que en estos parajes camineros hubo, durante la francesada, una escamaruza contra una partida napoleónica, matándose a todos los soldados menos a un sargento llamado Bousón que quedó malherido y fue cuidado. Cuando sanó no pudo regresar con los suyos y se casó con una moza de estas aldeas, teniendo descendencia
Es muy posible que se tratase de un soldado del ejército del mariscal Soult, que a principios de enero de 1809 persiguió al del general inglés John Moore en dirección a A Coruña, siendo constantemente hostigadas por improvisadas partidas guerrilleras locales, tanto en su avance como en su retirada
Esta historia del 'último soldado de Napoleón' que se quedó en Recesende, que existe en otros lugares y en otras y guerras, y que como todas está en el tenue difumino entre lo real y lo legendario, la cuenta así gran cronista Gómez Vilabella en el apartado que a esta parroquia le dedica la web del Concello de Castroverde:
"Se cuenta que en su puente tuvieron lugar encarnizados enfrentamientos con un destacamento francés durante la Guerra de la Independencia. La historia relata que solo perdonaron la vida a un hombre —un tal «Boudón», cabo o sargento—, debido a que se encontraba gravemente herido. Para no dejar rastro de la matanza, enterraron a los muertos y, valiéndose de cubos de agua extraídos del río, lavaron cualquier señal de lo sucedido. Boudón fue llevado a A Meda; una vez recuperado, ¡allí se quedó! Se casó con una heredera —aunque no se sabe si en francés o en gallego—, pero lo cierto es que dejó descendencia".
¿Leyenda o realidad?, todo puede ser posible en estos disputados parajes de tan estratégico camino que todos quisieron dominar, la Orden de Santiago, los obispos de Lugo, las linajudas estirpes gallegas y hasta los mariscales de Napoleón
Camino que se ensancha notablemente, se domestica y alicata nada más salir de este bosque encantado de 'cuento de meigas'. Veamos el canalillo de aguas sobrantes de algún arroyo o manantial que cruza el Camino, aquí amplia pista de zahorra
Cuneta asentada y asegurada con bloques de piedra y otro canalillo cruzando la pista revelan los problema que surgen con el agua cuando llegan las lluvias en este terreno llano y chamoso, como dice el mismo hidrónimo del río
Del lugar se sabe documentalmente, informa como siempre Gómez Vilabella en sus pesquisas históricas, desde que en el año 998 el obispo Pelayo de Lugo realizó una importante donación a este templo, en al que se incluían propiedades en el mismo Recesende, que pertenecían a una particular llamada Gotina y a su hermana, "hijas de Fernando Bermúdez"
En el año 1920 el investigador Miguel García Teijeiro descubrió tres tumbas en el campo frente al atrio de la iglesia, se trataba de sarcófagos excavados en la misma roca de un afloramiento granítico y cubiertos por losas de piedra bien trabajadas y rellenas de tierra pero sin restos humanos, si bien en una de ellas aparecieron dos hachas de cuarzo cristalizado, en lo que tiene visos de ser algún tipo de ofrenda. En la actualidad hay hasta ocho y se sabe de más, que desaparecieron al construirse un muro de la iglesia
Lo más antiguo de la iglesia de Recesende era una capilla perteneciente a la Casa de Teixeiro, la cual se encuentra al lado. Dicho santuario primigenio constituiría el actual cuerpo de la nave, donde hay un sepulcro con las leyendas: "Sepultura de Fernando Sanjurjo de Rubinos, fundador de la casa" y en el centro, al pie del escudo: "Dejo de aniversario dos misas cantadas cada mes Año 1637".
El collado en el que se asienta es un solar castreño, por lo que podríamos estar ante un hallazgo vinculado con la cristianización de la zona, a tenor además de la interesante información que nos ofrece Galicia Máxica:
"Los sepulcros antropomorfos de Recesende son ocho y están en el punto más alto de la croa del castro, sobre un saliente rocoso. Se orientan este-oeste, propio de los enterramientos de la religión cristiana.
Los enterramientos podrían ser las tumbas de alguna familia de abolengo o con grandes posesiones de terreno. A veces, las propias tumbas se excavaban en un punto privilegiado desde donde se pudiera divisar las propiedades.
Estas tumbas fueron descubiertas en 1920 y lo más curioso es que tres de estos sepulcros parecían estar bien sellados y rellenos de tierra, tal y como se enterraban a los difuntos en este tipo de sarcófagos. Sin embargo no había restos de cuerpos pero aparecieron dos machetas de cuarzo cristalizado".
Reconocemos el estilo de las iglesias dieciochescas barrocas-neoclásicas más o menos similar a otras parroquiales de la comarca: presbiterio o cabecera grande, cuadrada y cuatro aguas con sacristía anexa en la parte posterior, nave rectangular con cubierta a dos aguas y poderosa espadaña del campanario. Al lado está el cementerio
El templo está a una distancia considerable, y además cuesta arriba, para visitarlo quien hace andando el Camino de Santiago, pero estimo sumamente interesante conocer la descripción que del mismo y su interior realiza Gómez Vilabella:
"Una iglesia sencilla, situada junto a una magnífica casa señorial y coronando una colina. Cuenta con una nave rectangular de 5,20 x 9,20 metros. Dispone de una entrada principal y otra lateral en el muro sur, ambas adinteladas; una espadaña de un solo arco que alberga una campana; y una cubierta a dos aguas de losas de piedra sobre una estructura de madera, sostenida por dos vigas transversales.
El presbiterio mide 5,60 x 5,65 metros; es más ancho y alto que la nave, presenta una cubierta a cuatro aguas y está separado de la nave por un arco triunfal de medio punto. El suelo está formado por losas de granito. Detrás del presbiterio se encuentra la sacristía, de 2,75 x 5,45 metros; es más baja y pequeña, con una cubierta a tres aguas.
El retablo mayor es sencillo y data del siglo XVIII; consta de dos cuerpos, cada uno con cuatro columnas lisas. Entre las figuras se incluyen: san Cipriano (el santo patrón, 1,15 m), san Roque (1,00 m), santa Bárbara (0,80 m), san Antonio (0,65 m) y san Francisco de Asís (0,60 m). Todas las tallas son de calidad mediocre. Sobre las puertas de la sacristía hay dos relieves heráldicos pertenecientes a la casa señorial adyacente, vinculados a la familia Teixeiro.
En el lado izquierdo hay un retablo sin valor particular, que contiene un relieve que representa la Decapitación de san Juan Bautista (0,85 m) y una imagen de la Inmaculada Concepción (1,05 m). También hay un cáliz de plata sencillo (0,23 m) y una cruz procesional de metal".
Dada la existencia, como hemos dicho, de topónimos semejantes, algunos relativamente cerca, es curioso apuntar que en el Archivo Histórico Nacional se encuentra mezclada la documentación relativa a este Recesende de Castroverde con el Recesende del concello de Baralla desde 1386 hasta el siglo XVIII cuando, como todo este territorio, pertenecía a los condes de Altamira, quienes siempre ausentes lo gobernaban por medio de un 'mayordomo', pero no pensemos en los de las películas inglesas palaciegas, sino en el cargo de administrador-representante de la propiedad
Sobre la iglesia, su entorno y los sarcófagos queremos recomendar el espléndido reportaje fotográfico de Galicia pueblo a pueblo, en el que se comparan con los cerca de doscientos localizados por la asociación Patrimonio dos Ancares:
"El colectivo Patrimonio dos Ancares ha realizado un estudio sobre los sarcófagos existentes en la provincia de Lugo, descubriéndonos que la comarca lucense con más sarcófagos es la de Lugo, en la que destacan este municipio de Castroverde; el de O Corgo; Lugo y GUNTÍN. Otras comarcas con un número elevado de sarcófagos son la Terra de Lemos (con especial riqueza los municipios de Pantón y O Saviñao), Sarria (la mayoría están en Paradela), Terra Chá y A Ulloa.
La asociación informó de la localización de 196 sepulcros de los 283 que lograron registrar en sus diferentes consultas, y lamentaron que únicamente 67 de los mismos aparezcan catalogados en el inventario de la Xunta de Galicia.
Patrimonio dos Ancares lamentó el estado de conservación de la mayoría de sarcófagos y la falta de información sobre los mismos, ya que el único municipio que cuenta con paneles junto a los sepulcros es Castroverde".
El castro de O Outerín no estaba ahí por casualidad, sino que tenía unas privilegiadas vistas sobre el valle y su pasillo natural. Sobre los topónimos Recesende y demás nombres y palabras germánicas asentadas en la toponimia gallega dejamos nos amenice con excelente disertación y retranca en gran Gómez Vilabella una vez más:
"¡Y que luego digan que los suevos no vinieron! Llegaron desde Francia, pasando por Irún y atravesando la franja cantábrica —concretamente por la ruta que discurre a través de Asturias—, recorriendo la conocida Via Lucus Augusti-Gigia (un camino constantemente transitado, ya fuera a pie o a caballo), lo que sin duda generó una gran actividad y dio mucho que hablar. A su paso, los suevos fueron dejando grupos de personas —junto con su ganado— en lo que más tarde se denominaría pressuras: asentamientos dedicados principalmente a la ganadería, establecidos a ambos lados de la ruta. Estos asentamientos perduran hoy como testigos vivos, junto a una rica variedad de topónimos menores: Vilauriz, Landriz, Frontoi, Bergland, Recesende, Quetesende, las dos Bascuas (una en Montecubeiro y la otra cerca de Lugo), Gondel, Rois, Suegos, Mondriz…"
Al fondo, hay una cuadra de piedra, un tanto apartada de las demás casas del pueblo, así como en el Camino un mojón jacobita
Volvemos a ver a O Outerín. Gómez Vilabella apunta además que "En un inventario de bienes usurpados a los canónigos lucenses, fechado en 1133, figura: «Recesendi hereditates cum familiaris».
Unos metros más adelante vemos el cruce de la carretera LU-P-1208 antes citada con la carretera de Lugo (LU-530)
Atención porque no vamos a salir a la carretera general para nada, sino que, llegando al asfalto de la LU-P-1208 iremos a la derecha
La carretera LU-P-1208 hace aquí una curva muy cerrada a la izquierda y bordea unas ruinas, cubiertas totalmente por el follaje
Cuando se practica algún desbroce salen a la luz estas ruinas, no sabemos si acaso vinculadas al Mesón de Recesende. No deberíamos confundirlo con el Mesón da Cabra, también en esta parroquia de Recesende pero situado más al sur de O Outerín, en el secular camino entre Castroverde y O Corgo
Viene ahora una rampa cuesta arriba a la sombra de esta hilera de árboles extendidos a nuestra izquierda
Aquí apreciamos los trabajos de ensanche de la carretera realizados en su momento. El desmonte efectuado se ha cubierto totalmente de vegetación
Pero como otras tantas repetimos, esto no sino cuestecitas en comparación con aquellas subidas de La Espina Fonfaraón, El Palo, Berducedo, Buspol, Grandas de Salime, Alto do Acevo, A Fonsagrada, A Lastra, A Fontaneira o A Vaqueriza, que ya hemos dejado a nuestras espaldas
Fijémonos en lo que hemos subido en un momento: allí abajo ha quedado la carretera de Lugo, muy cerca ya del Mesón de Souto, al sur de Souto de Torres, pueblo al que nos encaminamos. Más allá son los bosques que pueblan esa parte del valle del río Chamoso. A la derecha es el Monte do Marco y a la izquierda de nuevo O Outerín
Al fondo tenemos la Pena do Picato (636 m) y el Penedo Redondo (602 m), en A Canteira dos Bidueiros y en la frontera de Castroverde con el concello de O Corgo. Más a la izquierda es el Monte de Goi (622 m). A sus pies se ven algunas casas de las parroquias de Monte, donde han aparecido también sarcófagos, por lo que Gómez Vilabella sigue aportando información al respecto:
"García Teijeiro menciona los sarcófagos de la Casa de Camba, añadiendo que también los descubrió en Bidueiros, Espasande, Rebordaos, Outeirín de Recesende, etc. Según el propio García Teijeiro, el uso de estas tumbas se extendió hasta la época de la monarquía asturiana; además, señala su presencia cerca de la puerta de la iglesia de San Antolín de Bedón, detalle que implica un linaje de asentamiento suevo siguiendo la Via Lucus Augusti-Gigia" .Sobre la jurisdicción de los Condes de Altamira durante el Antiguo Régimen".
Y aquí tenemos otra esplendorosa vista de O Outerín con su bosque, iglesia y praderías que nos sirve para reparar en el cuello de botella que forma aquí el valle del río Chamoso, sobre el que se alzaba el castro
Sigue la larga y cerrada curva de la LU-P-1208 pero hemos de prestar atención, pues no llegaremos por ella a A Penalonga sino que la dejaremos en este lugar, tomando una senda a la izquierda que vuelve a meternos en un bosque
El mojón está un tanto alejado de la vereda: si vamos atentos lo veremos bien, sino corremos el riesgo de pasar de largo
Pasamos enfrente del mojón y bajamos rápidamente por otro frondoso souto, casi una selva de intrincada fronda y follaje
Sigue la curva a la derecha mientras perdemos altura rápidamente, se nos dice que una rica fauna de lobos, perdices, zorros, jabalíes, liebres, corzos y codornices habita la fronda. De todas maneras los animales son espantadizos y es sumamente difícil verlos. Alguna vez hemos querido captar alguno con nuestra cámara, pero han pasado como centellas a esconderse en la espesura
A continuación y sin dejar de bajar, arranca una curva a la izquierda en medio de esta inmensidad verde
Observemos la caja caminera, muy ancha, así como las paredes terrosas a ambos lados. La de la izquierda, orientada al norte, se cubre totalmente de hierba y musgo
La hojarasca tiende también a amontonarse mucho más en la vereda izquierda que en la derecha
Otra vez la maravillosa sensación de vernos inmersos en la exuberante naturaleza boscosa del valle del río Chamoso
La bajada se acaba rápidamente y volvemos a llanear, realmente aún no hemos entrado en el corazón del bosque, pues hay prados a la izquierda
Y es que ahí volvemos a ver la carretera de Lugo. Este pequeño subeybaja que acabamos de hacer nos recuerda un poco al de anteriores etapas, pero ya 'en miniatura'
Otra vista del estrechamiento del valle al pie de O Outerín y entre este y la cuesta de Penalonga por la que acabamos de subir, y bajar...
Las sensaciones de caminar por un bosque no podrían ser más diferentes para los peregrinos de antaño, siempre temerosos de las acechanzas del bandolerismo endémico y de una constante sensación general de inestabilidad que prevaleció en gran parte de Europa durante siglos
Salteadores de todo pelaje pululaban por los senderos recónditos y solitarios, junto con una amalgama de pícaros, no pocos de ellos haciéndose pasar por peregrinos. Si bien las penas eran severas, y solían aplicarse, la necesidad extrema no podía contener los peligros, sobre todo en época de hambres, pestes y guerras
Y así, de la misma manera que había instituciones, disposiciones, órdenes religiosas, leyes que amparaban a los romeiros, había otras que ejercían lo contrario. La abundancia de poderes locales feudales y post-feudales, los cuales tenían potestad para hacer justicia a su manera, si lo mismo podían proteger que subyugar al vecino, qué no harían con el extraño, al extranjero, al desconocido, siempre sospechoso de algo
Llegamos ahora a un lugar sumamente bello y lleno de encanto en su sencillez, al menos en lo que a mí concierne, pues siempre me detengo a sacar alguna fotografía
Un arroyuelo del que nadie hasta ahora nos ha sabido decir su nombre ni figura en los mapas que consultamos cruza el Camino para entregar sus aguas al aún cercano río Chamoso
Sobre él se ha dispuesto uno de esos pasales, bloques de piedra a manera de pasarela, para pasar sobre él y cruzarlo
Cuando va con poca agua casi puede vadearse con un paso largo, pero las piedras húmedas, mojadas o sumergidas pueden ser propensas a inesperados resbalones
El rego o regato, más al sol: realmente las piedras del lecho del río parecen formar parte de un empedrado
El resto del fondo comprobamos que es más arenoso. En verano no suele haber casi agua, pero el nivel sube hasta las rodillas en invierno, primavera, o épocas de lluvias
Estos peregrinos no se han arriesgado y ha preferido pasar por el pasal. Ni que decir tiene que no es lugar para gracias y acrobacias, solo pasar adelante y listo
Un poco a la izquierda hay un 'minipuente' formado por una sola piedra con cierta forma de arco de medio punto sostenida o encajada entre otras dos, una a cada orilla. Suelte estar tapada por la vegetación pero aquí la pudimos encontrar bien a la vista
Y es que la historia del Camino de Santiago lo es también y muy especialmente la de sus puentes, grandes y pequeños, pues todo cuenta y todo simboliza el paso 'al otro lado'. "La peregrinación a Santiago favoreció el desarrollo de una red de caminos que atravesaban la península, originariamente, sobre la base de calzadas romanas que intentaban sortear o bordear ríos y acuíferos", leemos en la famosa Xacopedia
Paisaje intensamente primaveral en el souto, bosque y bosques que dieron nombre a Souto de Torres, el siguiente pueblo y parroquia del concello de Castroverde en el Camino de Santiago
El topónimo Souto está claro, pero... "¿Dónde están las torres? Está claro: torres —en plural— que cubren y protegen estratégicamente la calzada romana; y, de paso, un puesto de peaje para el cobro de tasas: ¡primero para Roma y, más tarde, para los señores feudales! En 1509, el documento menciona «Soto da Torre». (¡Qué más da si se trataba de una sola torre o de varias!)", explica Gómez Vilabella de nuevo
Y a ello añade "Es un terreno bastante llano, rico en árboles: robles, castaños, abedules, pinos, árboles frutales, etc. Hay pocos habitantes, pero gestionan explotaciones agrícolas considerables".
Aún no vemos esos caseríos ganaderos, ni nada del pueblo, pero no tardaremos en hacerlo cuando salgamos de esta "zona de suaves curvas y frondoso arbolado", como la describen en Románico digital, ya que la iglesia, que va a ser el primer edificio que nos vamos a encontrar, a pie de camino, es de ese estilo artístico, si bien bastante tardío
Los bosques de los tiempos de las llamadas 'peregrinaciones históricas' o de la 'literatura odepórica', la de los relatos dejados por escrito por los caminantes jacobitas, eran además mucho más grandes y, por si fuera poco, las 'fieras salvajes' mucho más numerosas
“El báculo es la defensa del hombre contra los lobos y los perros […]. Por el perro y el lobo se designa el diablo tentador del género humano […]. El hecho de que el morral sea un saquito estrecho significa que el peregrino, confiado en el Señor, debe llevar consigo una pequeña y módica despensa. El hecho de que sea del cuero de una bestia muerta significa que el peregrino debe mortificar su carne […] con hambre y sed, con muchos ayunos, con frío y desnudez, con penalidades y trabajos. El hecho de que no tenga ataduras, sino que esté abierto por la boca siempre, significa que el peregrino […] debe estar preparado para recibir y para dar”
Como cada vez más campos que fueron antiguos pastos se ha plantado de eucaliptos, especie de crecimiento rápido destinada a las fábricas de celulosa
Cuando crezcan más, este trecho sin duda será más sombrío. El paisaje, para bien y para mal está en constante evolución
Otro miedo, más atávico, podía acongojar a los romeiros en los bosques, especialmente si se les echaba encima la noche, diablos burlones, sátiros, fantasmas, duendes, meigas, mouras, y ninfas con sus encantamientos, lobishomes, y todo un elenco mitológico que abarca desde la santa compaña al terrible vakner o lobo gigante que vio el obispo y peregrino armenio Martiros de Arzendjan en su peregrinación, realizada acabando ya el siglo XV
Buena parte de esos mitos, seres del inframundo, brujas, encantadas y ánimas en pena estaban muy extendidos pues, con diferentes nombres, eran comunes en toda Europa y de tener en cuenta que su llega hasta las mismas paredes de la catedral compostelana, donde todos pueden ver al famoso fantasma del peregrino, en la Praza da Quintana, que se aparece absolutamente todas las noches. En la catedral ovetense del Salvador supimos también de Oria 'la peregrina endemoniada'. Salir a los caminos no era siempre la alegre 'excursión'. más o menos dura y larga que en buena parte consiste en nuestros días, también había retos ante apariciones, más positivas pero a veces severamente aleccionadoras, de la Virgen y los santos, sobre todo el mismo Santiago, como en la leyenda de los treinta caballeros lorenenses, entre otras muchas
Y aquí otro regato de desconocido nombre cruza también el Camino en uno de esos rincones que se nos antojan tan especialmente entrañables
Y ahí tenemos asimismo su correspondiente pasal. Estos arroyuelos nacen en las profundidades de la fronda, monte arriba, por la zona de Silvades, al oeste de A Penalonga
Vadeando a paso largo, o pasando por el pasal, la cuestión es pasar, como dice el poeta Antonio Machado y canta Joan Manuel Serrat...
Todo pasa y todo queda
Pero lo nuestro es pasar
Pasar haciendo caminos
Caminos sobre la mar
Sobre la mar y, en este caso, sobre la chaira lucense, pasar el pasal y continuar camino de Souto de Torres por esta verde campiña
Helechos y matorrales crecen en estas veredas, a la derecha los castiñeiros, a la izquierda los eucaliptos
Otro antiguo pastizal más transformado en eucaliptal, especie que cada vez veremos más y más según nos acerquemos a Santiago, a veces en inmensos monocultivos que ocupan sierras enteras
De frente, un hermoso arco vegetal en el castañar. El camino es totalmente llano, lo que nos hace avanzar bien, dependiendo de nuestras fuerzas, naturalmente
Estas son fotos ya bien pasado el mediodía; según pasa la mañana el trasiego de peregrinos disminuye drásticamente por diversas razones
Una es el calor, pero en estas latitudes reservado a días concretos del verano, intensamente calurosos, es cierto, pero no tan abundantes y cotidianos como en caminos más mesetarios y sureños. Ello hace que los peregrinos busquen llegar a su destino a la hora de comer o poco antes
Otras veces es el agobio por no encontrar plaza si no se ha reservado previamente, sobre todo en aquellos albergues que no funcionan con reservas, algo muy extraño hasta hace unos años pero ahora más frecuente, incluso en el Camino Primitivo
Hay muchas razones, situaciones, problemáticas, idiosincrasia de cada persona, circunstancias de cada quien y cada cual, pero no pocas veces es que, por alguna razón, vivimos cotidianamente prisioneros de las prisas y del reloj y no concebimos otra actitud o, si la concebimos, no somos capaces de asumirla, salvo, casos, como el de aquel peregrino que nos decía que "para correr tengo once meses y medio más al año"
Enlazamos con otra senda y el Camino hace un poco de curva a la derecha, siempre llaneando, una sensación diferentes a nuestro periplo por las montañas, que tenemos tan reciente
En muchas ocasiones deseamos hacer demasiadas cosas con el tiempo apurado y justo hasta el último minuto o, simplemente, hemos entrado en la fase en la que prisas y carreras forman parte de lo cotidiano sin necesidad, también incluso en el Camino. De esta manera, si para Goethe la naturaleza era "el gran calmante de la vida moderna", esta puede transformarse en una nueva angustia. Volvemos a compartir, al respecto, de Antón Pombo y su guía caminera jacobita, remarcando además en letras rojas y gruesas...
"Las prisas son malas consejeras, y la obsesión por cumplir objetivos prefijados una pesada carga. Dejarse llevar por las vicisitudes de la ruta, ignorar las etapas diseñadas de antemano o recogidas en las guías, incluida esta, es la mejor consigna"
"Los obstáculos, los imprevistos, forman parte del Camino y nos ayudan a madurar y a ser más fuertes como peregrinos. Algunos renegarán, momentáneamente, pensando en lo cómodos que estarían en su casa, sin padecer sobresaltos ni tormentas, pero esta es la salsa del Camino, al que nadie ha sido forzado a acudir. Y quien tenga que abandonar por razones de fuerza mayor no debe desesperar: esta invitado, y casi obligado, a regresar"
Es otra frase de su libro digna de enmarcar, de tener en cuenta, de no olvidar y de tener siempre presente
El Camino se ha hecho pista ancha, el souto se hace menos denso y ambas cosas parecen señalar nuestra cercanía al pueblo en esta que era secularmente ruta también, de peregrinación local, la Romaría da Virxe dos Milagres o Romaría da Milagrosa, de gran tradición y que se celebra en el campo de la iglesia parroquial de San Tomé que, como hemos dicho, va a ser el primer edificio de Souto de Torres que nos vamos a encontrar. Así la anunciaba Asunción Saavedra Rodríguez el 11 de mayo de 2026:
"Souto de Torres celebra la Romaría da Milagrosa: fe, tradición y un domingo único para toda la comarca
Del 15 al 23 de mayo, la parroquia de Souto de Torres celebrará su tradicional novena a la Virxe dos Milagres. Estos encuentros, que tienen lugar cada tarde a las 21:00 horas, están marcados por un espíritu de reflexión, fe y memoria compartida; son nueve días que tienden puentes entre generaciones y mantienen viva una devoción profundamente arraigada en la vida de la comunidad.
El domingo 24 de mayo es el día central de la Romaría, una invitación a toda la zona para disfrutar de un domingo de mayo especial, lleno de tradición, música y convivencia. A las 13:30 horas, se celebrará una misa solemne seguida de una procesión, recuperando el espíritu de las celebraciones de antaño: sencillas, sentidas y auténticas. La imagen de la Milagrosa recorrerá el entorno de la iglesia, acompañada por vecinos, visitantes y devotos que regresan cada año para compartir este momento tan especial.
A continuación, la «sesión vermú» recuperará el sabor clásico de las romerías tradicionales: el sonido de las gaitas, la animada charla, los reencuentros y esa atmósfera única que solo se vive en los pueblos pequeños cuando la comunidad se reúne para su fiesta local. Y, como manda la tradición, la jornada continuará con un desplazamiento hacia Castroverde para almorzar y seguir celebrando en buena compañía.
Souto de Torres abre sus puertas a todo aquel que desee visitarlo, conocer el pueblo y a sus gentes, y descubrir cómo viven su fe. Esta fiesta es mucho más que un simple recuerdo; es una celebración viva, sincera y llena de alma".
Souto de Torres es un "pequeño núcleo rural rodeado de abundantes bosques de “cárbayos” y castaños con demasiados eucaliptos, entre los que se intercalan prados y tierras de labor. Bosques o “soutos” de los que toma su nombre, que complementa con el recuerdo de castros y otras construcciones de carácter defensivo y que antaño se levantaron en el lugar", explican acertadamente en el muy recomendable blog El Camino de Santiago desde Asturias
"Continúa el Camino por la parroquia de Souto de Torres a través del llamado Camiño Vello que sale junto a la iglesia -con su popular romería de Os Milagres-", dice por su parte Ricardo Polín en el folleto-guía Camino Primitivo a Santiago de Compostela
Parece abrirse un claro en el bosque y, en medio, y al lado del Camino, se distingue una construcción
Es la iglesia de San Tomé de Souto de Torres con el cementerio parroquial, a una cierta distancia también del pueblo. "La iglesia se encuentra algo aislada, con un cementerio frente a ella. Es una estructura sencilla, armoniosa y bien conservada, arraigada en la tradición románica", escribe Gómez Vilabella
Efectivamente, según nos acercamos vemos las trazas de su románico tardío del siglo XIII, muy reformada, pues por ejemplo, lo que parece una cabecera cuadrada, no es tal, sino una sacristía añadida posteriormente, como añadido posterior es igualmente la espadaña del campanario
"El ábside tiene planta rectangular y cubierta de madera a tres aguas. Según evidencian sus muros, ha sido profundamente modificado. La cabecera primitiva ha elevado su altura, hasta ser comparable con la de la nave, y ha ampliado su planta, a la vez que se abren dos ventanas cuadrangulares con derrame externo en los muros norte y sur. Es posible que la sacristía, mucho más baja, se adose al ábside también en esta época, pues el aparejo del muro es muy similar".
Al acercarnos y ver esa puerta en la sacristía y ciertas trazas de la construcción, podríamos sospechar de alguna reforma, pero sigue dando la impresión de ser una cabecera románica, sin serlo
Un murete separa la iglesia del Camino. El cementerio, como en tantas parroquiales gallegas, no se trasladó a otro lugar según las disposiciones higiénico-sanitarias promulgadas a partir del siglo XVIII (pero que tardaron en aplicarse y extenderse) y se mantuvo en el camposanto
Salimos al camino que comunica el pueblo con la carretera de Lugo y vemos de frente, en el campo da Romería dos Milagres, el cruceiro que hizo colocar el párroco Sabino Seijas en 1999














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