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miércoles, 12 de agosto de 2015

CABO FISTERRA: EL FINAL DEL MUNDO CONOCIDO Y EL ALTAR DEL SOL

Cabo Fisterra desde la subida al Monte Facho.

El Camino llega a su destino: el Cabo Fisterra, el cruceiro ante el Monte Pindo y boca de la Ría de Corcubión nos recibe ante la majestuosidad de uno de los parajes más mágicos y evocadores del mundo. Aquí se acaba la cuesta que, siguiendo la carretera desde Fisterra y la iglesia parroquial de Nosa Señora das Areas, nos lleva al Cabo.


Este cruceiro es también un lugar muy especial. Al mismo tiempo que el Sol se oculta por un lado del océano la Luna emerge por el otro, sobre las alturas del mítico  Monte Pindo, el Olimpo Gallego en una espectacular simbiósis...


El Cruceiro de Cabo Fisterra y el Monte Pindo simbolizan también esa transición entre el paganismo y el cristianismo. Las seculares peregrinaciones al Ara Solis o altar del sol que aquí se venaraba vieron su evangelización en la culminación del viaje a Santiago aquí, llegando a la punta de la tierra que como una cuña se adentra en el océano. Ya desde la Edad Media se registra este paso de romeros a Fisterra, para los que se fundaron varios hospitales de peregrinos, cuya memoria, aparte de en la documentación, se advierte hasta en la misma toponimia.



El Cruceiro y el Faro de Fisterra.


Primeramente caminamos hacia el edificio conocido como O Semáforo.


O Semáforo, antigua sede de vigilancia marina remodelada en su momento para hotel y cafetería...


 Explanada y Camino al Faro. Aquí está el verdadero Kilómetro Cero de los caminos a Santiago...



Expectación por fotografiarse...



También aquí puede asistirse al impresionante espectáculo de ver a la Luna emerger después de ver al Sol sumergirse al otro lado del Atlántico...



Mítico y mitológico Monte Pindo...



Ría de Corcubión...


Los Delfines de Fisterra, sobre el Camino...


Los Delfines de Fisterra, símbolo del mar y de las míticas navegaciones transoceánicas, entre la épica leyenda, la realidad y la fantasía narrada en viejas odiseas, como la de San Balandrán


Al sur se extienden la boca de la Ría de Corcubión, separando las Rías Altas de las Rías Baixas, cuyos cabos y promontorios divisamos más al sur... Punta de Lens, Punta Insua y, aún más allá, el Cabo Corrubedo.



O Semáforo de Fisterra y el Faro al atardecer...






Otro video de la zona del faro desde O Semáforo de Fisterra. Este a mediodía.


En las rocas que miran al paseo y al faro, numerosas placas inmortalizan la memoria de ilustres vecinos, viajeros y visitantes...







El Faro de Fisterra. Pese a que en la antigüedad se pensaba que era el lugar más occidental de la tierra conocida, de ahí el nombre de Fisterra (Finis Terrae) en realidad en la misma Galicia existen promontorios situados aún más al oeste, como el Cabo Touriñán


El paraje fue escenario de naufragios y cruentas batallas navales y el actual faro es del año 1853.




Alegoría comercial xacobea a las puertas del Faro de Fisterra...



Además de su vinculación a la ruta xacobea como culminación de la peregrinación a Santiago, todo el  entorno del faro es rico en tradición mágica y religiosa, piedras sacras oscilantes y sepulcros míticos, piedras de la fertilidad y santuarios que cristianizan cultos antiquísimos, muchas veces vestidos con el hábito de santos y vírgenes...


Desde todo el cabo se contemplan los fantásticos atardeceres y puestas de sol que hicieron de este un lugar sagrado desde hace milenios...


Culto al sol que se "zambulle" en el océano para resurgir mañana.


Escriben ya de él los grandes geógrafos clásicos de la antiguedad y se hablaba de un altar dedicado al Sol, Ara Solis, en este lugar en el que miles de personas siguen viniendo a ver el espectáculo de contemplar al astro rey "sumergirse" en las aguas del océano.


Se sabe que el santuario natural era visitado por numerosos navegantes del mundo antiguo al llegar a este enclave, pero no solo navegantes, hay quien sostiene que la propia peregrinacion jacobea por tierra se superpone a otras anteriores que acudían a este extraordinario lugar de cultos solares, divinidades que, con diferentes nombres, se veneraban en toda Europa.


La resurrección del Sol, que se sumerge en el Mar Tenebroso para renacer al día siguiente, evocaría para el cristianismo la resurrección de Cristo. La fecha del propio solsticio de invierno, en torno al 25 de diciembre, la fecha en la que el Sol vuelve a ganar terreno en horas de luz venciendo a la oscuridad de las tinieblas, fue adoptada como fecha oficial del nacimiento de Jesús.



No es extraño que por ello exista toda una serie de sencillos rituales cargados de simbolismo en este cabo y en las playas cercanas como la Praia da Langosteira, donde la tradición dice desembarcó la barca de piedra con los restos del Apóstol, es preceptiva para un baño purificador en el que el peregrino renace para una vida nueva.


El historiador romano Lucio Anneo Floro ya nos informa del Ara Solis o Altar al Sol que se ubicaba en este Promontorio de los Nerios, gentilidad galaica que poblaba esta costa.


Allí el militar Decimo Bruto, que recorría como triunfador este litoral, se asomó a ver el fantástico pero para él sobrecogedor espectáculo del sol sumergiéndose bajo las aguas y echando una llamarada.



Un poco más allá del Faro de Fisterra, a la izquierda, sigue el Camino.



Desde aquí se controla el tráfico marítimo de nada menos que el 70% del tonelaje bruto mundial. El actual faro es del año 1853 y elimina determinados añadidos que le afeaban.


Su luz se ve desde muchísimos kilómetros a la redonda y tiene también unas grandes "bocinas" antiniebla asomando en las ventanas del edificio de atrás y las veremos después de bajar las escaleras, en el sendero que va a la cruz allí abajo emplazada.




En la punta del cabo. El lugar que se tuvo en el mundo occidental como el extremo de la Tierra, creencia que pervivió durante milenios, aunque siempre hubo leyendas tanto de infiernos y precipicios al vacío como de que el océano era navegable y al otro lado había mucho que explorar y conocer...


Las ropas se queman en el mismo cabo como manera de prescindir de lo material, así como por supuesto, ver el milagro de la resurrección simbolizado en la puesta del sol.



El rito de la quema, aparentemente tan mágico y entrañable, hasta ahora practicado solo por unos pocos, se está convirtiendo de todas maneras en una costumbre desastrosa e insalubre que se va masificando y a la que habrá que poner coto.



La Bota de Fisterra, uno de los muchos simbolismos que encontramos en este señalado paraje, bota de peregrino que parece esperar el regreso de su compañera, robada, sustraída, arrancada, perdida o como se quiera decir, hace tiempo...



Y más allá O Centolo, O Centolo de Fisterra, recia roca testimonio de trágicos naufragios
tan tristemente característicos de la Costa da Morte que se extiende desde aquí hacia el norte a lo largo de una buena franja del litoral gallego.




Maravillosos atardeceres también en la punta del cabo...







Desde el Faro vamos a ir subiendo ahora al Monte Facho...


Hay pista asfaltada y desde aquí tendremos impresionantes vistas del cabo...




Al sur el Monte Pindo...


Aquí mismo, subiendo al Monte do Facho, unas piedras perforadas nos recuerdan que en el mismo cabo y monte hay enclaves arqueológicos sin apenas explorar, como las Penas Santas o piedras oscilantes.




Misterios y enigmas que le dan aún mayor emoción a nuestra peregrinación...


Artesanas cruces cristianas sobre enclaves de ensueño y resonancias paganas...


Evocadores penedos...





Aquí, viendo la ría de Corcubión, una pista de tierra nos llevará a otro paraje mítico... el Monte San Guillerme.


Y es que dentro del Monte do Facho se sabe de asentamientos de población casi olvidados (Vilar Vello) y ruinas de templos de la fertilidad, como el de San Guillerme, en cuyo leito do santo (lecho del santo) las parejas buscaban la fecundidad sagrada, cristianización de creencias muy antiguas y que durante siglos fue el santuario cristiano situado más al occidente del mundo...