Eres el Peregrino Número

lunes, 21 de septiembre de 2015

A FONTE DO PASTIZAL, CRUZÁNDONOS CON EL ANTIGUO CAMINO A CASTILLA: RUTA A VILARDONGO Y PEDRAFITELAS (A FONSAGRADA, LUGO, GALICIA)

A Fonte do Pastizal. Concello A Fonsagrada
Saliendo de O Padrón
Tras venir desde la cercana villa de A Fonsagrada salimos del pueblo de O Padrón, que fue propiedad de la mítica Orden de los Caballeros de San Juan de Jerusalén, mitad guerreros y mitad frailes, caballeros hospitalarios guardianes de las sagradas rutas de peregrinación desde Tierra Santa hasta Roma y Santiago, herederos de parte de las riquezas del Temple, y que después, según los lugares que iban conquistando o reteniendo, pasaron a denominarse Orden de Rodas y Orden de Malta.


Una encantadora senda nos dirige, junto a los pastizales, a un bosque. es la ruta hacia A Serra do Hospital, solar del antiguo Real Hospital de peregrinos de Santiago de Montouto, hito de la historia del Camino Primitivo.


Pero aún hemos de pasar por aldeas como Vilardongo, Pedrafitelas y el mismo pueblo de Montouto.


Al norte Carracedo, sobre el río da Proba. En días claros y soleados podemos ver a nuestra derecha el valle por el que va el viejo camino desde A Proba de Burón, cerca de A Bastida, camino antiguo y sino olvidado sí muy poco frecuentado y parcialmente señalizado. Era A Proba capital de un extenso concello que abarcaba los actuales de Negueira y A Fonsagrada, luego su esplendor decayó y con él aquel milenario trayecto.


La alargada sombra del peregrino con el sol de la mañana.


Ahora nos internamos en la selva natural...


Bosques de A Fonsagrada.


Tramos de tupida selva.


Primero son los carballos y con ellos los castaños, árboles autóctonos entre zarzas y helechos, terreno llano y cómodo.


Con sol, el pinar opera filtrando la luz como una celosía natural de madera y hojas, pinares a los que llegamos al cruzar la carretera LU-530 y pasar junto al camposanto.

 
La penumbra, casi nocturna a veces, del tupido pinar...


Y la Brétema, niebla en los pinares.

Los pinos tornan a enseñorearse del paisaje con su verdor intenso pero sombrío, efecto filtrador de la luz, tanto con los rayos del sol como con el gris de los días nublados, o el rezume del agua en sus ramas y hojas en días de niebla o lluvia, que no deja de recordarnos la mucha literatura a ellos dedicada por los escritores gallegos y plasmada hasta en el mismo Himno de Galicia, "Os Pinos", de Eduardo González Pondal Abente, O Bardo (1835-1917), poeta del Segundo Renacimiento Gallego.


Salimos a la carretera LU-530 hasta el cruce con la carretera de Navia de Suarna y Carracedo. Aquí estaba la encrucijada del antiguo Camino a Castilla.


A la derecha, justo antes de esta cruce, está la famosa Fonte do Pastizal, de popular romería en el mes de septiembre.


A Fonte do Pastizal, cuidada estructura de piedra, donde la gente recoge agua para cocinar pero, lástima, beber directamente de estas deliciosas y frescas fuentes no es siempore médicamente recomendable aunque sea agua potable. De todas maneras es un buen lugar para pararse, recolocando bien los cintos de nuestras mochilas, ajustando nuestras botas, aprovechando para consultar los mapas y luego, bien preparados, emprender el trayecto hacia Vilardongo, de nuevo entre pinares...


Mesas de piedra cerca de la fuente y al comienzo de un nuevo tramo boscoso, un buen lugar para sacar los bocadillos y sentarse un poco


La fuente, aún cerca...


Está en un verdadero claro del bsoque.


Pues junto a las mesas de piedra una señal nos llevará nuevamente al corazón del monte de pinos.


Y allá vamos...


El sol de la mañana, saliendo a nuestras espaldas.


Pongamos siempre buena y abundante protección solar, aún en días nublados.


Pasamos por la zona de O Piñeiral y ahora una señal, y luego otra, advierten que seguimos por la pista correcta. Aquí es donde se inicia una bajada.


Poco más allá cruzamos nuevamente la carretera y retornamos al arbolado más silvestre de castañeiros y carballeiras...


Senderos de gloria... de gloria de la naturaleza.


Hay fincas al lado de los setos silvestres.


Sombría umbría...


Enramada de suma belleza.


El musgo cubre las cortezas.


Filas de árboles...


El espíritu libre del bosque atlántico...


Peregrinos a lo lejos...


Se cruza otra vez la LU-701 y el Camino comienza a subir.


Camino que es ahora un sendero que se ensancha según se acerca a las primeras casas de Vilardongo, Veiga, cuesta arriba...


Viejísima señalización xacobea, debe ser de los carteles puestos en 1993 cuando se promocinó grandemente la ruta xacobea en aquel Año Santo Compostelano.


Junto al cruce del Caserío de Veiga, el camino llaneará, al lado de aquellos pinos.


Rosales y fardos de yerba, señales de zona poblada...


Vilardongo, estamos en la parte alta del pueblo. Aquí seguimos en llano pero ya percibimos la cuesta a Pedrafitelas,


Buenas huertas y buena tierra junto al Camino


Larga línea de cumbres en el horizonte.


Altas cordilleras que a veces ocultan sus crestas entre las nubes...


Aún hay nieve en las más altas cotas. Cumales de Ibias y Os Ancares, más allá de Negueira


Montañas y picachos mayestáticos.


La mayor parte de las pocas casas de Vilardongo están abajo en la carretera, las vemos ahora, cuando subimos un poco. La aldea a nuestra izquierda...


Y a nuestra derecha naves ganaderas, pinos y pastos.


Con tan magnífico panorama seguimos de frente y un hórreo con cruceiro nos llamarán la atención por su porte, belleza y elegancia.


El cruceiro y las montañas...


Comienzo de otro recuesto en el que el Camino parece estrecharse un poco transformándose en una bella senda montañera...


Es la subida a Pedrafitelas.


Vilardongo abajo, en la carretera y al sur las montañas a contraluz irguiéndose sobre la espesa niebla de la cuenca del  Navia...


Paisajes de ensueño.


La carretera de Lugo abajo, nosotros, arriba...


Subimos y subimos.


Más vistas de Vilardongo...


Extrarodinario panorama hasta Os Ancares, qué maravilla.


Abajo la carretera LU-530. Al sur el Cueto Rebolín.


Junto a unos pinos a mano derecha y fincas a la izquierda acaba la ascensión...


Ya tenemos a nuestro alcance la Serra do Hospital, donde hallaremos las cabañas del que fue el histórico Hospital de Peregrinos de Santiago de Montouto, uno de los más importantes del Camino, protagonista de una interesante historia que vamos a conocer... pero hay que subir, precisamente, de Pedrafitelas al pueblo del que ostenta el nombre: Montouto.


Pero la sube la niebla en nuestra ruta a Pedrafitelas y Montouto, pueblos fonsagradinos de los que ya vemos naves de vacas y algunas casas, pronto la blancura las ocultará nuestra mirada, será una sensación mágica, pero aquí quedaremos convocados en una nueva entrada de blog para contemplar, con más claridad, estos paisajes plagados de naturaleza, tradición, leyenda y belleza...


Gotas de niebla condensadas en los pinos de Pedrafitelas...

Telas de araña sembradas de gotas y peregrinos bajo la niebla y los pinos...


Caminando entre el pinar y la alambrada.


Grandes rebaños, ajenos a nuestro paso y a las vicisitudes del tiempo.

La niebla filtra la luz que parece que estuviésemos caminando a lo largo de un luminoso campo de oro. Sensación mágica y colorista pero absolutamente natural

Brañela, una braña o majada ganadera al otro lado de la montaña, sobre el estrecho valle el rego del mismo nombre. Al fondo es Xestoso, por arriba va el otro camino, el que sube de A Proba de Burón


Valle del Rego de Brañela.


Unas imágenes más "despejadas".


Ricos pastos y verdes praderías.


Camperas de As Marcadas do Couso.


Brañela...


Peregrinos en la niebla.

El inquieto rebaño los ve surgir de la nube...


El Camino entre los cierres de las fincas

Vacas y terneros. Al fondo el Alto de Xestoso.


Camino de Pedrafitelas.


Hermosa bajada...


Con el chubasquero puesto, pues la niebla cala hasta el tuétano..


Xestoso en la distancia, paso del camino que viene por A Proba de Burón, muy olvidado.


En el cruce Pedrafitelas queda a la izquierda, junto a la carretera LU-530.


Nosotros seguimos de frente por el bosque.


Subida a Montouto, Pedrafitelas también quedó atrás

Mirador en la cuesta, quizás otro día tengamos mejor vista

Señalización a Montouto, ruta a los altos de la sierra