Eres el Peregrino Número

jueves, 14 de enero de 2016

"¡VIVA SAN ROQUE Y EL PERRU!": DANZA PEREGRINA Y GRANDIOSA ROMERÍA DE LLANES (ASTURIAS)

San Roque. Llanes.
El peregrino que deja atrás el puente, sobre el ríu Carrocéu, dando vista al muelle llanisco, puede ahora seguir de frente por la calle Mercaderes en dirección a la Plaza de San Roque, solar del hospital de peregrinos fundado extramuros en 1330 por el presbítero don Juan Pérez de Cué y cuya capilla, muy reformada, es actualmente solar de renombradas romerías, al cargo del bandu de San Roque, uno de los tres existentes en esta villa, toda una historia muy vinculada a la tradición jacobea y que continúa hasta nuestros días, con solemnes procesiones, fiesta y danza de San Roque, danza peregrina con los danzantes vistiendo atuendo de peregrinos a Santiago, reminiscencia del secular paso de romeros por la población, los cuales marcaron incluso su folkolre, cánticos, fiestas, romerías y tradiciones. No en vano fue el mismo San Roque un santo peregrino por excelencia.



Fiesta siempre remarcada con el tradicional saludo de ¡viva San Roque y el perru!. El perro de San Roque que siempre le acompaña en su iconografía, lamiéndole sus llagas y heridas.



Enfrente de la plaza se situaba la Puerta de la Villa, donde arranca ahora la calle Mayor, por lo que esta fundación hospitalaria se hallaba justo al lado de la antigua cerca amurallada. Es de destacar que, como era usual en muchos hospitales de peregrinos de la época, sus bienes fuesen escasos y no estuviesen bien administrados.


Sus ingresos eran fundamentalmente limosnas, donaciones y testamentos. En sus libros se reseña la llegada de muchos peregrinos, sobre todo franceses e italianos, además de flamencos y alemanes, siendo más cercanos los vascos y cántabros, pero incluso aparece un "natural de la corte de Constantinopla" convertido al cristianismo durante la conquista de Orán en 1782, registrándose también por supuesto numerosos llaniscos. Si se daba el caso que algún romero a Santiago fallecía en su estancia, se celebraba un funeral de caridad con "vigilia cantada y misa rezada", aportando el Gremio de Mareantes toda la cera necesaria para las velas.