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jueves, 24 de marzo de 2016

CORCUBIÓN: LA CARRERA DE "EL GLORIOSO"


Viniendo por el paseo marítimo desde Cee entramos en el concello de Corcubión viendo la villa capital del mismo esplendorosa ante su flota pesquera, anclada en la ría de su nombre.


Un lugar ideal para admirar el paisaje de la villa de Corcubión y su estuario.


El puerto y el centro histórico. Más arriba en la montaña está localizado el castro de Quenxe, antecesor de la actual Corcubión.


En el centro de la villa asoma, tras los edificio de primer alíena de costa, la iglesi de San Marcos da Cadeira, estilo gótico marinero, que pronto conoceremos.


El puerto. Sito en un paso fundamental del Camiño a Fisterra desde Santiago, el paso de peregrinos está resgistrado desde la Edad Media. Formó parte del condado de Traba pero luego fue pertenencia de los extensos dominios del Conde de Altamira. 


El maravilloso paseo de Cee a Corcubión.


Favorecido como Cee por su estratégica posición en el Camiño a Fisterra, Corcubión fue abrigo de barcos y puerto de pescadores, armándose varias naves de guerra en los conflictos del s.XVII con Inglaterra.


Proseguimos por el paseo marítimo hacia el centro de Corcubión.


En el año 1747 la ría y puerto vieron las singladuras de El Glorioso, navío de línea que aquí arribó trayendo 4 millones de pesos de plata de las minas americanas luego de derrotar a una flota de buques enemigos. Aquí sería reparado de urgencia antes de partir para volver a combatir en el Cabo San Vicente en otro terrible combate naval, episodios conocido como La Carrera de El Glorioso.


El origen de Corcubión se sitúa en los antecedentes de la población actual cercanos castros galaicos sitos en las cercanías, como el de Quenxe. El topónimo sería prerromano y se basaría en corcu que en celta o luso-galaico sería equivalente a redondo y bión, como equivalante a agua, sin duda algo así como agua o estuario redondo, lo que estaría en relación con su forma de concha en la ribera de la ría.


Ya en época romana las peregrinaciones al Ara Solis o altar del sol en Fisterra harían de este un enclave importante en las rutas terrestres y marítimas en la comarca de los nerios, pueblo galaico citado por los autores clásicos.


La riqueza piscícola y el puerto de abrigo serían fundamentales en su nacimiento y desarrollo.


 Luego de los castros, la población se asentó un poco más atrás del Corcubión actual, en lo que es San Andrés de Canle. Sería en la baja Edad Media, con el cese de las incursiones vikingas, cuando se habitaría con más garantías la orilla ribereña, naciendo el Corcubión que hoy conocemos, simbolizado en la fundación de la iglesia de San Marcos da Cadeira.


La advocación de San Marcos, patrón de Venecia, sustituyendo a San Andrés en la parroquia antigua, delata la intensa relación portuaria con navegantes venecianos y de otros muchos puntos del orbe mediterráneo y atlántico.


Pasaría Corcubión a la influencia de los condes de Traba y más posteriormente a los de Altamira. En el silgo XVIII aparecen las industrias de salazón de mano de la arribada a Corcubión de familias nobles y burguesas catalanas que aquí se instalaron. Destacaba entonces Corcubión en la pesca de la sardina y el congrio.


También en la centuria dieciochesca  se erige el Castelo do Cardenal para defensa contra flotas enemigas, el cual formaba parte de una estructura defensiva con los cañones del fuerte de Ameixenda en Cee, al otro lado de la ría. Con ambas se efectuaba la estrategia del fuego cruzado desde ambos flancos contra cualquier ataque marítimo.


La leyenda habla además de una gran cadena que se tendía entre ambas riberas del estuario ante cualquier presencia de naves enemigas, impidiéndoles el acceso. Más tarde, en 1809, Corcubión padecería estragos durante la represión francesa ante el levantamiento de las villas y concellos de la Costa da Morte contra la ocupación napoleónica, desbaratado en el desastre de A Ponte Olveira.


A partir del siglo XIX la prosperidad de Corcubión se manifiesta urbanísticamente en la construcción de nuevos edificios de estética modernista y de burguesía industrial...


Elegantes y enormes galerías...


Corcubión: la ría más alta de las Rías Baixas...


Es Corcubión la cabeza de uno de los concellos más pequeños de Galicia, formado por dos únicas parroquias, San Marcos de Corcubión y San Pedro da Redonda. La primera sería el casco urbano y la segunda el entorno rural.


En el siglo XX durante por la emigración, la villa y concello de Corcubión no decaería en sus actividades sociales y culturales y mientras sus hijos crearían colectividades gellegas en Argentina mientras que los que se quedaron participarían activamente en los movimientos políticos y asociativos que quedarían paralizados al estallar la guerra civil, recobrándose décadas después.


Un pequeño parque al lado del puerto.


Anuncios del famoso Mercado Medieval de Corcubión.


Las casas del paseo...


 Azulejos del paseo...


Vista del recorrido desde la playa de Cee...


Monte Cruceiro da Armada, por donde baja el Camiño a Fisterra...


Camiños Cháns y Cee


Vista de Cee y su playa...


Camiños Cháns




 La señalización nos informa que hemos de separarnos del paseo marítimo para adentrarnos en el interior...


Conchas peregrinas...


Hay que cruzar la calle.


Nobles edicificios de piedra, madera y cristal...


Hitos del Camino.


A poco menos de 14 kilómetros de Fisterra. El verdadero Kilómetro Cero.


Rúas de Corcubión.


Cabeza de Lobo labrada en una fachada...


Hornacina con una imagen piadosa al lado de una ventana. Quizás un San Antonio.


Proseguimos nuestros andares bajo balcones y galerías...


Muros y paredes de piedra donde se han puesto conchas xacobeas indicando el periplo urbano del Camino.


Llegamos así a la majestuosa iglesia de San Marcos da Cadeira, patrón de Corcubión.