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sábado, 20 de abril de 2019

CABANZÓN: LA TIERRA DEL GAITERO JOSÉ SUÁREZ BÁRCENA Y DEL TAMBORITERO JOSÉ SORDO. TORRES DE LEYENDA EN EL CAMINO LEBANIEGO EN CANTABRIA

Cabanzón desde el Camino
 Llega el Camino Lebaniego a Cabanzón subiendo desde La Vega de Camijanes, en el valle del Nansa, dando vista a las montañas que, al oeste, son la divisoria de Cantabria y Asturias. Estamos en el municipio de Herrerías, famoso como su nombre indica por sus fraguas, alguna de las cuales sigue funcionando y puede visitarse, si bien en Cabanzón, alejado un tanto del río, dispone de otros tesoros y legados del pasado que vamos presto a descubrir...


A lo lejos, aquel monte de rocosa cima es La Pica de Campana (349 m), ya en términos del concejo asturiano de Peñamellera, El Valle Baju


Antes de acabar la dura rampa miremos a la izquierda


Arriba en lo alto de este cueto donde pastan las vacas


Vemos una gran encina. Ya en 1753 en el Catastro de Ensenada se menciona la abundancia de encinares en este municipio de Herrerías, muy propio de los terrenos ricos en roca caliza


Al lado está la capilla del cementerio, atalaya visual sobre el entorno


Este es el cruce con el camino del cementerio: nosotros vamos a la derecha


Aquí en medio del cruce vemos el mojón del Camino Lebaniego que nos indica seguir hacia las casas de Cabanzón, viendo primeramente el barrio de El Campo


Cabanzón se halla en lo alto de un cueto que domina un gran panorama, desde los valles del Nansa a los Picos de Europa, los cordales costeros y las montañas de Asturias


Aparece mencionado por primera vez en un documento en el año 1111, en el Cartulario del Monasterio de Santillana del Mar, donde se recogen sus posesiones, si bien estos parajes estaban poblados desde la remota prehistoria, a tenor de los muchos hallazgos localizados en las inmediaciones


Dentro de los convulsos episodios medievales, dentro de las antiguas Asturias de Santillana, aparecen los vecinos como vasallos de los condes de Castañeda


Testimonio de aquellos tiempos es la famosa Torre de Cabanzón, que ya vemos desde aquí. En origen debió formar parte de un sistema defensivo en torno al valle del Nansa y sus caminos pero luego fue reformándose como casa-fuerte de dominio y administración del territorio


Recientemente restaurada, ha recuperado sus almenas y el tejado original a cuatro aguas


El entorno es eminentemente ganadero, con extensas praderías de pasto...


Es interesante saber que con las reformas liberales decimonónicas Cabanzón pasó a formar parte del Ayuntamiento de Val de San Vicente en 1822, si bien pasó a formar parte de Herrerías en 1835


De aquí era oriundo el célebre gaitero José Suarez Bárcena El Gaiteru Cabanzón, nacido aquí a primeros del siglo XX, del que se cuenta empezó a tocar con una flauta artesanal hecha de cañavera, y que tuvo su primera gaita de adolescente, al cambiarla por un perro de caza en San Vicente de la Barquera. Acostumbrado a la flauta no tardó en dominar el instrumento, comenzando a tocar por todos los pueblos de la zona acompañado al tambor de su sobrino José Sordo. Tenía casería con algo de ganado y coadministraba unas fincas de los Gómez Acebedo,  pero su sustento, el de su mujer y el de sus ocho hijos venía dado por su oficio de gaitero, siendo además constructor de pajuelas para gaita, afinando las de otros gaiteros. Hacía gaitas con la piel de los cabritos que mataba por encargo de la vecindad. Dejó de tocar en fiestas, ferias, romerías, etc. a primeros de los años 70 y falleció en 1981. Alguno de sus temas ha inspirado a míticos grupos folk como Luétiga, en concreto el tema A lo ligeru Cabanzón de su disco Cernéula



Por su parte su sobrino José Sordo El Tamboriteru Cabanzón nació en 1924 y en 1936, con solo 12 años como hemos dicho, empezó a tocar con su tío José Suárez por toda la contorna, al que le acompañó toda su vida. Luego tocó con los gaiteros Tonín Gandara y el asturiano Ignacio Noriega



Al norte vemos las montañas que se extienden hacia el mar. A la derecha nos llama la atención la cicatriz de una montaña: El Collado


Es la carretera CA-181, que recorre el valle del Nansa desde Pesués. Allí está el famoso Mirador del Poeta. En medio de la foto es el Cueto del Collado, por donde subió el Camino, viniendo de La Central de Trascudia, en la Senda Fluvial del Nansa, hacia Camijanes


En la distancia reconocemos la planicie de El Llano (223 m), que se exitente entre las rías de Tina Mayor y Tina Menor y ante el mar, que por poco no llegamos a ver desde aquí


Justo antes de las primeras casas de Cabanzón hay una fuente...


Antaño venía aquí todo el vecindario a por agua y a dar de beber al ganado, antes que se tuviese agua corriente en las casas y cuadras


A la entrada de Cabanzón se "aparcan" los artilugios agrícolas de los tractores, dispuestos a dar servicio cuando se necesite


En este primer cruce, nada más llegar, iremos a la izquierda


Según las indicaciones estamos a poco menos de 7 kilómetros de Cades con su albergue de peregrinos. El siguiente albergue es el de Lafuente, a 14 kilómetros. Aún nos aguardan más de 44 hasta el monasterio de Santo Toribio de Liébana, si bien las distancias "engañarán un poco" en las etapas más montañosas pues se incrementará el esfuerzo de los peregrinos


La carretera baja ligeramente y pasa entre las casas...


Fijémonos en la fachada de la izquierda, con sus piedras salientes



A la izquierda huertas...

Un muy agradable paseo en Cabanzón


Bifurcación y a la derecha


A mano derecha hay una pequeña plaza a manera de explanada


Es también un pequeño "parque móvil" de vehículos y maquinaria. Nosotros seguimos de frente, fijándonos en esa fila de casas, la primera con portalón, la siguiente con corredor


Pegada a la del corredor una con portada de arco de medio punto, de notable antigüedad


Sobre el arco un viejo escudo


Los detalles del blasón han quedado borrados


Caminamos en llano entre más casas con terreno


Magnífico portón de acceso a una quinta


Otra casona-palacio a la izquierda


Antiguas cuadras y/o caballerizas y seguidamente la mansión


Llama la atención la hermosa fachada adintelada


Llegamos así a un cruce, en el que iremos a la izquierda


Pero no dejemos de admirar, a la derecha, otra hermosa vivienda tradicional, esta con cortafuegos y corredor


Más allá está la iglesia parroquial de Cabanzón, dedicada a Santa Eulalia de Mérida. Es barroca y tiene en su interior un retablo del siglo XVIII. En el exterior hay además un humilladero representando a la Virgen de la Dolorosa


Salvo que queramos visitarla, recorriendo el pueblo y conociendo además el monumento natural que es La Encinona de Cabanzón, el Camino no se dirige hacia ella sino, como dijimos, sigue del cruce a la izquierda


Dejamos atrás pues la casa de corredor y cortafuegos, con su finca


Desde el Camino, más allá de esta finca, seguimos viendo la iglesia y su entorno


Al lado un sauce llorón


De frente vemos de nuevo, asomando sobre los tejados de las casas, la Torre de Cabanzón, hacia donde se dirigen nuestros pasos


Cruzamos pues la calle


Y nada más cruzar nos topamos con esta bifurcación, en la que iremos a la derecha


En medio, el mojón del Camino Lebaniego nos libra de dudas


La cruz y la flecha...


Subimos suavemente junto a esta fila de casas y cuadras de piedra...


La de la esquina ha sido bellamente restaurada


Andamos a la sombra de sus viejos muros...


Y salimos a otra encrucijada


Seguimos de frente...


Dejamos atrás el curce


Casas a nuestra izquierda


Palacio rural de frente, a nuestra derecha


Y la Torre de Cabanzón enfrente, en medio de una finca cerrada con muros de piedra


La Torre de Cabanzón es de planta cuadrada, hecha de mampostería menos los esquinales, que son de sillería. Su estructura actual es propia del siglo XIV aunque parece construida sobre otra anterior, del XII. Se supone perteneció al señorío de los Rábago


Si nos asomamos a ver más allá del muro vemos que la torre tenía una muralla exterior o cerca rodeándola, su entrada, de arco de medio punto, no coincidía con la de la torre para dificultar el acceso del enemigo en caso de ataque, estando obligado a recorrer el espacio intermedio. Es de tres metros de altura y está almenada, posee además un estrecho pasillo de ronda


A los lados de la puerta hay aspilleras en forma de ojo de cerradura


Esta forma peculiar delata que es parte de la estructura más tardía, de finales del siglo XV al menos o de princios del XVI, pues está hecha para el disparo de pequeñas armas de artillería ligera, ya empleadas por entonces

Cada lado de la torre mide unos 10 metros pero se desconoce como sería su altura original pues, dentro de los avatares políticos del siglo XV, muchas fortalezas fueron derribadas o al menos desmochadas, esto es, quitarles sus pisos más altos, una veces como castigo y otras como prevención de ser empleadas contra la Corona en un momento en el que los monarcas recuperaban poder frente a la nobleza feudal, de fidelidad muy cambiante en las continuas guerras civiles al trono castellano acontecidas en aquellas centurias bajomedievales


En esta fachada hay una ventana ajimezada


Y a cada lado una tronera


Troneras estrechas y rectangulares también habilitadas para el disparo



Los pocos vanos existentes son muestra de la estructura más antigua de la fortaleza, la datada en el siglo XII


Luego de ver la fortaleza iremos saliendo de Cabanzón para tomar el camino de Cades


Atravesamos esta zona urbanizada y nos dirigimos a aquella rampa del fondo, con sus largas barandillas


Abajo es la carretera CA-855 que comunica con Merodio, en Peñamellera, y con Cades. Pronto volveremos a encontrarla


Vemos las señales...


Y empezamos a subir junto a la torre eléctrica


Abajo una gran explanada a manera de bolera. Más allá un abrevadero


Tras de nosotros vemos otro de los ángulos de la torre


Es la facha sur, donde también hay un vano, apuntado, y algunas troneras



Las almenas, reconstruidas y hechas ventanas, con el también recuperado tejado a cuatro aguas


La que no vemos es la fachada norte, donde está la puerta de acceso a la torre, que no parece ser la original pues la primitiva se supone estaría rematada en forma de arco


Esta rampa es una verdadera atalaya sobre Cabanzón y sus alrededores


Sobre la carretera a Merodio vemos la otra parte del pueblo, enfrente de la iglesia, barrios de Conceju y El Cau. A lo lejos las montañas que cierran al oeste este sector del valle del Nansa, con el Monte las Llaves (337 m) y el Picu los Moros (3576 m), de mitológicas resonancias de los épicos moros, esto es, los pobladores antiguos, los paganos, verdadera acepción tradicional de la palabra


Al oeste, mirando hacia Asturias, el valle de La Riega del Escajeo, que sube hacia Merodio


A la derecha La Pica la Campana (349 m), llamada así por su forma de suaves laderas, y a la izquierda, más lejos, Peña Cornosa (349 m), ambas ya en Asturias y sobre el valle del Deva


En medio está el collado de Prau Vieju, paso a Merodio. A lo lejos asoma un picacho calizo


Es la emblemática Pica Peñamellera, de 765 metros de altitud, divisoria entre El Valle Baju y El Valle Altu (Peñamellera Alta y Peñamellera Baja), atalaya sobre Asturias y Cantabria. desde el Nansa al Cares y Deva, de los Picos de Europa al Cuera


La sierra de Cuera, sector entre las Peñamelleras y Llanes, está al norte, asomando alguno de sus picos, como el Picu Jana (607 m), El Picu Llueres (706 m), El Picu'l Paisanu (818 m), o El Picu Corona (819 m). Más allá estarían el Picu Ubricario (1.136 m), Lliñu (1.178 m),si bien la máxima altitud es La Pica Torbina (1.315 m)


Pasemos a ver de nuevo el valle, allí está Casamaría, también parte de este municipio de Herrerías, otra población documentada desde la Edad Media que formó este ayuntamiento ya durante el Trienio Liberal con Camijanes, Cades y Rábago


En Casamaría son famosas sus fiestas de la Virgen de Loreto el primer fin de semana de septiembre, cuando se bendice el ramu y se ofrece a la Virgen, como romería por la tarde y subasta de los roscos de pan


Relacionado con Santo Toribio de Liébana está uno de sus vecinos más ilustres, Gregorio Molleda, religioso que fue procurador en Roma del Cabildo de Lima para su canonización. Fue además obispo de Cartagena de Indias, de Trujillo, y arzobispo de Chuquisaca


La iglesia parroquial, bajo la advocación de la Virgen de Loreto, es producto de una reforma de los siglos XIX y XX sobre una anterior de la que se conserva un ábside gótico


Dejamos la zona de las barandillas y sigue la cuesta carretera arriba...


Salimos a estas fincas...


Y nos dirigimos a estas casas


Desde aquí nos despedimos de Cabanzón con estas excelentes vistas


Pasamos entre la casa y el establo


Y coronamos la cima de la colina


Seguidamente empezamos a bajar


En la bifurcación continuamos a la derecha


Por allí sigue la bajada, es la zona de El Arco


Atentos al mojón del lebaniego


Vista de otro valle, al sur, formado por los ríos del Molino y La Cornita. Por allí va el Canal de los Saltos del Nansa, el que alimenta la Central Hidroeléctrica de Trascudia o Herrería desde el embalse de La Palombera


Paisaje de campos y bosques, muretes de piedra


Atrás quedan también las Peñamelleras


Y las colinas, valles y collados de Casamaría


A lo lejos asoma ahora Merodio o Merodiu, ante La Pica Peñamellera


Caminamos en bajada...


Admirando este paisaje


Al sur la Sierra de la Collada, cuya cota máxima llega a los 631 metros. Abajo majadas pastoriles en El Pernal, La Ería de Otero y El Cagigal...


Continúa así la bajada...


Portilla de una finca


Más vaquerías


Los verdes pastos de Cabanzón


Seguimos en descenso como en un largo tobogán...


A lo lejos unas casas


Campos de La Ermita


Aquí salimos a la carretera CA-855


Aquí está La Ermita, donde hay una casa en la actualidad


Cruce: nosotros seguimos por la carretera, tomando esta curva a la izquierda


Luego de un tramo recto subimos unos metros a la izquierda


Apenas hay arcén. Lo mejor en estos casos es ir por la vereda de la izquierda bien arrimados a la orilla de la carretera para ver los coches de frente


Cruce y curva a la derecha


Ante nosotros los altos de Otero, ruta a Cades


La carretera se vuelve un tanto sinuosa


Serpentea por las laderas...


Ante nosotros Sopeña


Empezamos a ver nuevamente el valle del Nansa a nuestros pies


Y a lo lejos las montañas cántabras del Escudo de Cabuérniga y sus estribaciones


Majada pastoril


Estamos en el kilómetro 2 de la CA-855


Al pasar esta casa nos desviamos a la derecha en el siguiente cruce


 A la derecha es el Camino a Otero, uno de los barrios de Cabanzón


Estas son las señales del trayecto


Se ha corregido a mano la distancia a Cades, pues evidentemente hay un error, son 2.7 kilómetros que a paso normal pueden ser unos 40 minutos o menos, no las dos horas y diez minutos del cartel


Tomando este desvío de la carretera llegamos a una gran explanada y un cruce en la Venta de Vallejo, antigua venta caminera de arrieros y carreteros que vemos en la encrucijada con los antiguos caminos a Otero y Casamaría


Aquí, tras la pila de troncos y ante la venta, iremos a la izquierda por el camino de Otero


Este camino de Otero es en la actualidad una carretera local, asfaltada, pero con muy escaso tráfico normalmente


El Camino comienza otra subida


La carretera no es demasiado ancha pero dada la casi ausencia de tráfico es buena de caminar, encarrilada ente los arbustos


Ahora a nuestra izquierda nos asomamos a ver un impresionante panorama del valle del Nansa bajo el monte Cabana (464 m)


Por allí abajo va la carretera CA-181, camino de Puente Arrudo y Cades


Y allí, a lo lejos, Camijanes. Toda esta comarca perteneció durante siglos a las Asturias de Santillana, una de las comarcas históricas que configuraron la actual Cantabria. Más antiguamente se supone fue parte del territorio de Primorias, mencionado en algunos documentos del Reino de Asturias, el cual abarcaría lugares de las actuales Asturias y Cantabria. Es mencionado por primera vez en crónicas de Alfonso III El Magno cuando se hace referencia a repoblaciones de Alfonso I El Católico:

"Eo tempore populantur Primorias, Lebana, Transmera, Supporta, Carranza, Bardulia quae nunc Castella apellantur er pars maritima Galleciae"

(En aquel tiempo fueron pobladas Primorias, Liébana, Transmiera, Sopuerta, Carranza, Bardulia que ahora es llamada Castilla y la costa de Gallaecia)

Hay quien supone que Primorias podría ser el primer territorio bajo dominio de Don Pelayo tras afianzar su independencia


Anteriormente se constata la presencia de los cántabros concanos, a los que dedicaron su atención cronistas y poetas de la antigua Roma. De los concanos cuenta en Punica el poeta y político Silio Itálico que muchos se enrolaron en el ejército de Aníbal durante la II Guerra Púnica, pasando con él los Alpes y entrando en Italia. A ellos y otros pueblos les menciona el gran poeta Horacio en estos versos...

"Utcumque mecum vos eritis, libens
insanientem nauta Bosphorum
temptabo et urentis harenas
litoris Assyruu viator,
visam Britannos hospitibus feros
et laetum equino Sanguine Concacum
visam phaeretratos Gelonos

et Scythicum inviolatus amnem"

 Realmente estos parajes estuvieron poblados desde muchos milenios más atrás, como demuestra el yacimiento mesolítico de Barón, con sus pinturas de puntos rojos


Camijanes fue también durante centurias un importante núcleo de ferrerías que trabajaban con el agua del Nansa. Estos herreros o ferrones por condición de su trabajo no pagaban tributos y tenían derecho a su propia administración de justicia pues nombraban a sus propios Alcalde y Escribano


Más arriba el barrio de El Collado y a lo lejos volvemos al ver el monte El Llano, ya en la costa


Soberbio panorama el que se nos ofrece en el camino de Cades


La subida se acaba en Otero


En el primer cruce continuamos de frente por la carretera asfaltada


En el siguiente tenemos un dilema a escoger: la señalización oficial con sus mojones sigue la carretera para empezar la bajada a Cades. Pero a la derecha un desvío, también bien señalizado, nos ofrece la posibilidad de ir a Cades por la pista que se dirige a las ruinas de la iglesia de San Pedro y de allí ir a Otero antes de bajar a Cades, donde nos espera la hospitalidad de sus gentes, el albergue de peregrinos y otros alicientes que queremos recomendar en el maravilloso periplo peregrino por el Camino Lebaniego. Nos toca ahora a nosotros decidir por cual de los dos caminos queremos ir en este cruce de Otero



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