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sábado, 17 de octubre de 2020

A FERVENZA DE VILOALLE (MONDOÑEDO, GALICIA): UN PARAÍSO EN EL CAMINO. INSPIRACIÓN DE NARRADORES Y POETAS

Poza da Fervenza de Viloalle
Yendo de A Cabana al Coto da Reicadieira: a la derecha a la Fervenza de Viloalle

Los peregrinos que llegan a Mondoñedo siguiendo el Camiño Cultural das Catedráis o Variante Marítima, se acercan, en A Cabana, parroquia de Viloalle, al paso del río Tronceda por A Ponte Nova, donde, recibiendo las aguas del Valiñadares, empieza a ser conocido como Masma. Se abre aquí un abanico de posibilidades para llegar a la ya muy muy cercana ciudad de Mondoñedo: de frente, al otro lado del puente, está la carretera LU-160, que podemos seguir por su arcén, pero nosotros preferimos cruzarla y recorrer, más amenamente, O Coto da Recadieira, visitando su castro, que tenemos en el monte de enfrente, donde está A Pena do Unto, llena de leyendas, así como también, abajo a la izquierda, A Fonte de Augas Sulfurosas, descubierta por el médico y poeta mindoniense Manuel Leiras Pulpeiro

Pero antes incluso, tenemos una muy buena visita más a recomendar: antes de llegar al puente tomar el ramal de la derecha para conocer el maravilloso espacio natural y área recreativa de A Fervenza de Viloalle, o Fervenza do Coto, un espacio natural e histórico digno de visitar


También desde A Fervenza, luego de visitar el paraje y cruzar la gran pasarela sobre su hermosa cascada o fervenza, podríamos seguir hacia Mondoñedo por la carretera LU-160, aunque nosotros en este caso vamos a recomendar volver aquí para ir también a los citados castro y fuente del Coto da Recaideira


El lugar es muy visitado por vecinos, viajeros, turistas, visitantes y, claro está, peregrinos, no solo del Camiño das Catedráis o Variante Marítima, sino también por romeiros del Camino Norte oficial que se desplazan desde San Lázaro, o desde el mismo Mondoñedo, a conocerlo, aprovechando además la cercanía de los alojamientos y centro de actividades, documentación e información de estos caminos que tiene Luis Fernández Ansedes en la finca El Remanso


Por aquí abajo a nuestra izquierda pasa el río Tronceda, viniendo de A Fervenza


Y ahí están las casas del Coto da Recaideira, sobre el río y la LU-160, ocultos por la arboleda


Junto a ellas pasa el camino que escogeremos para ir a Mondoñedo 

Nosotros de momento nos dirigimos a la Ferveza do Coto, subiendo por esta pista asfaltada


Pasamos una torre eléctrica. En A Fervenza, como veremos, hubo una pequeña central eléctrica inaugurada en 1893, para abastecer de luz eléctrica, en principio el alumbrado público, a Mondoñedo


El monte, como casi todos los del concello, ha sido intensamente plantado de eucalpitos


Al este otra vista de alguna de las casas de O Coto da Recaideira. Por las de la izquierda se sube al castro y a la Pena do Unto


A lo lejos el Padornelo (618 m), que se yergue sobre el valle del Valiñadares...


Es fácil de reconocer por sus antenas en la cima. Alguna de sus laderas ha sido repoblada con árboles autóctonos


Ahora nuestro camino sigue subiendo...


Poco más arriba llegaríamos a una bifurcación


Aquí tenemos una disyuntiva: arriba primeramente iríamos al canal del río, que llevaba agua a la vieja central, y abajo a la izquierda al área recreativa. Vamos a recorrerlo todo, es indistinto pues ir por un sitio o por otro, por lo que escogemos ir primero al área recreativa


En esta senda el suelo pierde el asfalto y es casi llano


En esta siguiente bifurcación seguimos a la derecha por la pista principal, que sube muy ligeramente


Y ahí tenemos el claro donde encontraremos el área recreativa, un lugar grabado con cariño en la memoria por muchas generaciones de mindonienses


Hay una gran explanada y bancos y mesas de piedra...


El paraje es muy frecuentado, sobre todo con buen tiempo, era un poco la playa de Mondoñedo, el investigador Andrés García Doural escribe de ello así en su Miscelánea Mindoniense:
"Siendo prácticamente unos niños, familias enteras y amigos de Mondoñedo, acudíamos al área recreativa del Coto de la Recadieira los domingos y algunos días festivos, principalmente en la estación del verano, casi siempre cargadas nuestras madres de cestos llenos de comida y de los utensilios necesarios para el baño"

Y es que a la izquierda se baja a la fervenza, la cascada, donde el Troceda forma además una fantástica poza que pronto iremos a conocer. Al fondo hay un tendejón con mesas y bancos corridos, y una caseta para almacén, en lo que fueron antiguas instalaciones de la central eléctrica: la casa-fabrica


Se celebran xiras o comidas festivas campestres, encuentros familiares, vecinales, etc.


Parrilla para cocinar...


Comida en el tendejón


Aprovechando la explanada se celebran también juegos populares, tal que este A Chave


La chave es un objeto de hierro, en torno al medio metro de altura, puede tener diferentes formas, esta por ejemplo, tiene la de una gran punta de lanza, otras veces es un gran palo o clavo de hierro, normalmente con dos o tres aletas de diferente tamaño


Se tira la chave a una cierta distancia con unas fichas circulares, también de hierro, de unos 16 mm de grueso y unos 78 mm de diámetro aproximadamente. No es una medida exacta pero sí han de ser circulares, como grandes monedas


Se juega por parejas, compitiendo cada uno de los dos con con su respectivo contrincante de la pareja contraria


Hemos conocido diferentes maneras de puntuar, al ser un juego popular existen ciertas variantes, que tienen que ver también con la forma de la chave. No obstante en campeonatos y competiciones oficiales hay un reglamento de juego, como es natural

Cuando la ficha acierta y choca con la llave se produce un característico ruido metálico y estalla el alborozo entre los espectadores


No se sabe su origen. Se ha especulado con que, al ser piezas metálicas, y tener ese nombre, chave o llave en otros lugares, como Asturias, tuviese que ver con ferroviarios, o con mineros, y sus enseres, material o herramientas, pero no se ha encontrado ninguna documentación ni pieza que permita demostrarlo con seguridad


La Colección de Juegos Tradicionales del Museo del Juego, lo define así:

 "JUEGO DE LA LLAVE (GALICIA, ASTURIAS Y LEÓN)

Es un juego de lanzamiento de precisión que se practica en Galicia y Asturias. Juego muy popular pero que tiene muchas variantes de juego. Podemos distinguir, entre las modalidades gallegas, tres variantes en función de la forma de la llave: 1) Chave en aspa que se juega en la provincia de Orense. 2) Chave de lengua, que se juega en A Coruña y 3) Chave de horquilla, típica del Ferrol.

 Pellos: son unos discos de hierro o plomo, de características variables según la modalidad de juego, aunque suelen tener las siguientes medidas: Diámetro, 6-8 cm., grosor, 18-20 mm. Y peso, de 400-750 g. 

Desarrollo del juego: toman parte equipos entre cuatro y seis jugadores. Antes de comenzar la partida, los jugadores lanzan sus pellos para elegir compañero. 

La partida comienza, lanzándose cuatro pellos, dos por un jugador de un equipo y otros dos por un jugador del otro. Se pacta el número de juegos, pero cada uno se disputará a 60 tantos. Cuando un jugador golpea directamente la chave, se le dan ocho puntos y al pello que queda más próximo a la chave, se le otorga también un punto"


En competiciones como esta hay naturalmente, copas y trofeos


Y los emotivos actos de entrega de premios. Atrás, la antigua casa-fabrica, construida con gruesos muros de piedra, antigua sala de máquinas, y que tiene debajo otros dos niveles que pronto vamos a ver


Los campeones posan para la posteridad...


Toda una sesión fotográfica


No paran de funcionar las cámaras.,.


Sí se necesita para jugar una buena explanada, como esta. Más arriba están la pequeña presa y el canal
 

Según datos de García Doural, en enero de 1892, los miembros de la recién creada Sociedad Electricista Mindoniense, D. Jesús Adrián, D. Francisco Armesto Vinuesa, D. Nicanor González y D. Apolinar Sánchez, solicitan al Concello se apruebe su proyecto de instalación de alumbrado público en Mondoñedo, mediante un motor hidráulico en esta fervenza o salto de agua, sita entre el Coto da Recadieira y los montes de Viloalle, proyecto que fue autorizado a los pocos días, ocupando ya la fincas rústicas y urbanas precisas para instalar ya los postes o aparatos necesarios para los primeros estudios a tal fin


Luego del salto, de trece metros de altura, con una cantidad de 600 litros por segundo, el agua del río Tronceda es canalizada hasta aquí a lo largo de un canal de unos 250 metros abierto en la roca, el cual termina en un tubo de hierro de 32 metros de largo, 70 centímetros de diámetro interior, e inclinación de 40 grados: he aquí sus restos. Al lado suben las escaleras hacia la canalización y presa


Pero antes de subir al canal vamos a bajar a lo que es propiamente la fervenza que da nombre a este enclave


Al lado de las mesas de piedra están las escaleras que bajan al río, aquí encajado en un estrecho desfiladero


Bajemos con cuidado, pues hay bastante desnivel...


Unas barandillas nos ayudan


Las escaleras, peldaño a peldaño, aprovechan la forma de este paso natural entre las rocas


Y ya empezamos a ver la espectacular fervenza, con su sonoro estruendo al caer el agua en cascada...


Aquí acaban las escaleras...


 Y aquí tenemos la fantástica poza y zona de baños de A Fervenza. Escribe Armando Requeixo en Álvaro Cunqueiro e Mondoñedo:
"A Fervenza é una paraxe natural de gran fermosura que debuxa o río Tronceda preto da súa desembocadura no Masma. A Paisaxe é extraordinaria, tanto pola vexetación autóctona coma polos inmensos bloques graníticos e, sobre todo, polos abanqueiros que o tronceda crea ao paso por este lugar, verdadeiramente espectaculares cando o caudal do río é abondoso"

Y estos son los versos amorosos de Leiras Pulpeiro, allá por el otoño de 1905, rememorando este precioso lugar:
¿Acórdaste da tardiña
que pasamos na Fervenza?...
¡Inda vexo aquil cachopo
ramalludo, que, a man dreita,
nos cubría, e nos gardaba
da xente que iba pra a festa!...
¡Inda sinto eu a lentura
do molido de folgueiras,
que, pra sentarnos, tivemos
naquela bouza costenta!...
¡Inda coido que teu bafo,
recendo a recandea,
me da na cara, ó falares
pra me contares aquelas
túas cousas, qu eeu porfiaba
que dunha vez me dixeras!...
¡Inda nubrado-los ollos,
la cabeza un forno feita,
penso que teño, cal tiña
cando asgazamo-la xesta
rebrincando e arrolamos
asta o fondal, coma pedras!...
¡ Inda tamén...; pero chito!
que é millor que cale a léngoa
e as lembranzas sigan mortas,
si, ó revivilas, se aceira
como se aceira una chaga
que dende entón leveo aberta!...

¡ Dios che perdoe; e que a entrambos
no ceio xuntos nos vexa!

Entre esos grandes penedos, el tronceda forma ya su fervenza, que más abajo será un torrente. Aquí es el más bello de los remansos, rodeado de naturaleza y arbolado... 


Un lugar ideal para bañarse, una verdadera piscina natural...


Piscina y... ducha natural


El camino sigue el curso de la corriente, a la izquierda, pero antes vamos a ir a la derecha, a conocer otro lugar muy interesante


Seguimos el sendero hacia aquellas rocas


Rocas que forman aquí un pequeño abrigo natural


La poza, a la izquierda, magnífica en cualquier estación


Nos metemos por estos recovecos...


Y admiramos otra espectacular vista de A Fervenza


Son los dos niveles inferiores a los que nos hemos referido de la antigua casa-fabrica, que volvemos a ver arriba


Escribe García Doural, siguiendo datos del periódico El Baluarte de Galicia del 16 de marzo de 1893:
"...la casa-fábrica, que consta de tres cuerpos: el inferior en el que está colocada la cámara de hierro de la turbina; el segundo destinado a la transmisión horizontal de la fuerza desarrollada por aquélla y el tercero, que es la sala de máquinas, de 54 metros cuadrados de superficie. Esta edificación fue construida unos pocos metros más arriba de la cascada de la Fervenza, con gruesos muros de cantería. La dinamo fue construida en los talleres Oerlikón de Suiza. La maquinaria era de lo más preciso y más moderno en ese momento"

Vamos a ir primeramente al interior, donde hay una cueva: la estancia de la cámara de hierro de la turbina


Los visitantes se acercan a conocerla


Luis Fernández Ansedes, de El Remanso y la asociación xacobea Abrindo Camiño, hace de guía y cicerone en esta visita...


La cámara de hierro se conserva razonablemente bien, herrumbrosa pero casi intacta


Las máquinas fueron bendecidas por el Arcediano de la catedral el día de la inauguración de la primera fábrica de luz eléctrica de A Fervenza, el 19 de marzo de 1893, dado que el obispo no pudo acudir debido a una indisposición. Se había propuesto en su momento realizar un ensayo sorprendente y magnífico alumbrando la Praza da Catedral y algunas rúas mindonienses, pero a causa de un temporal hubo de ser pospuesto


Vamos ahora pues unos metros más atrás...


Y empezamos a subir, bajo este gran penedo...


Y vamos al siguiente nivel, justo debajo de la que fuera sala de máquinas


Gruesos muros, como una muralla...


A Fervenza desde lo alto...


Una puerta, tirada abajo, nos permitirá ver el interior...


Naturalmente siempre y cuando tengamos luz pues, lo que son las cosas, la primera fábrica de electricidad hace mucho que se ha quedado a oscuras...


Las piezas que transmitían la fuerza desarrollada abajo por la turbina. El día de la inauguración, el pesta y director de El Baluarte de Galicia, D. Alfredo García Dóriga, improvisó en el banquete unos versos:
“Y como el pueblo siempre ama
todo lo que el sabio piense,
hoy la región mindoniense
la luz eléctrica aclama;
Más vió faltar a esa llama
un motor o una influencia…
Y Dios en su omnipotencia
nos señaló con el dedo
muy cerca de Mondoñedo
las aguas de la Fervencia"

Visitadas estas instalaciones, volvemos a bajar...


Volvemos a pasar al pie de las escaleras por las que bajábamos del área recreativa


Y seguimos por la senda entre las peñas...


Otro tramo de barandilla...


Luego un poco de vallado bajo este peñasco. Fijémonos en las raíces de los árboles aflorando a la superficie


Abajo toma forma la formidable cascada del Tronceda, río que hizo de Mondoñedo una de las primeras ciudades de Galicia, antes que Lugo, o Vigo, por ejemplo, en tener alumbrado eléctrico. Al poco de inaugurarse se nombró una comisión para decidir la distribución de las lámparas de alumbrado en rúas, calles y edificios públicos. Hubo resistencia a la colocación de algunos postes en ciertas propiedades, por lo que el Concello hubo de declarar la obra de utilidad pública y aplicar la expropiación forzosa


Sigue el sendero por la ladera del monte, que cae a pico sobre el río, casi verticalmente


Y aquí, un pequeño paso sobre un arroyo...


La verdad es que el lugar está lleno de rincones preciosos


El arroyuelo también forma su pequeña cascada


Y otra bajada, con barandillas, al pie de una torre eléctrica. El compromiso de aquella primera experiencia de alumbrado público en Mondoñedo se basaba en estos puntos, recogidos por Doural:
"1)- Se alumbrará la ciudad con dos mil bujías, divididas en lámparas de diez a cincuenta y una, colocadas en los puntos que el Ayuntamiento designe al efecto. 
2)- El alumbrado durará desde el oscurecer al amanecer, con una tensión de 100 Woltios, o sea con toda su intensidad hasta las doce de la noche y de 80 a 85 durante el tiempo restante.  
3)- El municipio abonará por este servicio tres mil quinientas pesetas anuales y dos mil de una sola vez en el término de un año, en concepto de indemnización del material empleado en su instalación, que quedará en beneficio del Ayuntamiento, siendo por cuenta de la Sociedad que al efecto se formó, la renovación de las lámparas que en sucesivo se consuman. El Ayuntamiento de Mondoñedo facilitará los medios necesarios, al objeto de que por el vecindario no se ponga obstáculo alguno para el tendido de los cables"

Con el tiempo, la fábrica de luz se hizo pequeña, aumentó el consumo y hubo de hacerse otra con más potencia río arriba. Hoy en día diversas iniciativas acometen la recuperación de todo este entorno


Uno de los elementos recuperados es, precisamente, la pasarela de madera, sustituyendo al que la eléctrica mindoniense había construido para el paso de sus operarios y de algunos vecinos con terrenos en el monte


Era también muy utilizada por los vecinos de Mondoñedo que acudían a pasar el día en A Fervenza, pues suponía un muy buen atajo, viniendo por San Lázaro y el Coto da Recadieira. Así lo recuerda García Doural:
"Cuando atravesábamos el modesto puente de madera, al que le faltaba con frecuencia alguna tabla de su piso, al escuchar el fuerte estruendo del agua al golpear con las rocas y al notar un pequeño balanceo al pasar los primeros caminantes, se apoderaba de nosotros el miedo a una posible caída"

Efectivamente, la pasarela estaba convirtiéndose en un peligro y, tras unos problemas al negarse la empresa por entonces encargada a repararla, terminó tirándola a primeros de los años 70


En el año 2011, dentro del proceso de rehabilitación de los elementos de este enclave natural, histórico e industrial, el Concello inaugura esta nueva pasarela, construida entre los meses de mayo y junio de aquel año


A la izquierda, otra abandonada instalación eléctrica de antaño


Llegamos a la pasarela y nos disponemos a cruzarla


Nos proporciona unas impresionantes vistas de A Fervenza do Coto o de Viloalle, donde el río Tronceda baja encajado entre altos paredones de granito, formando cascadas. El mayor de estos saltos es este, de unos 15 metros de altura


Un buen lugar para hacer un alto, contemplar, sacar fotos...


A la derecha, el arroyo por el que pasábamos antes, cayendo al río Tronceda, que forma aquí otra poza


Mirando abajo, no cuesta nada figurarse la sensación de aquellos que pasaban el antriguo puente de madera, sin algunas tablas y un poco oscilante...


Una auténtica maravilla y portento de la naturaleza...


Miramos también al otro lado, donde la cascada ya ha dado paso a un remanso...


Recóndito y bucólico panorama ante nosotros...


sigue pasando la gente...


Llegamos al otro lado


El sendero sigue ladera arriba... podemos recorrerlo


Y tener esta otra perspectiva del río, más calmoso


Y también, si lo deseamos, podemos salir a la carretera LU-160 y seguir por su arcén hacia Mondoñedo. Pero como ya hemos dicho, nosotros preferimos ir por el Coto da Recadieira y conocer también la Fonte de Augas Sulfurosas, el castro y la Pena do Unto...



Además, aún nos queda por conocer otro lugar muy importante de esta Fervenza: la presa y el canal



Por ello, volveremos a cruzar la pasarela


Aprovecharemos, cómo no, para sacar alguna foto más...


Y regresamos al otro lado...


Volvemos a subir las escaleras...



El rego o arroyo...


El paso entre las rocas...


La vista de la gran poza de A Fervenza


Hay ahora algunos bañistas...


Subimos de nuevo por las escaleras del área recreativa...


Atravesamos la explanada...


Pasamos la pequeña piscina aquí ubicada...


Y tomamos las escaleras que suben hacia la tubería


Y así ascendemos, escalón a escalón


Pasamos junto a la vieja tubería


Y seguimos escaleras arriba...


Bifurcación: es indistinto, si bien a la izquierda vamos directamente a la presa y canal y a la derecha a los aparcamientos


Y aquí llegamos a la presa, precisamente al lado de la esclusa


Otro buen lugar para detenerse unos instantes, hacer un alto y extasiarnos con la belleza de este sitio y la tranquilidad y sosiego que transmite


Conversaciones en la orilla...


Y ahora emprendemos la marcha. canal adelante


Un estrecho pasillo al borde del agua...


Abajo el área recreativa



La pequeña piscina, la tubería, y la pista por donde llegamos a la Fervenza. Más all´ça A Recaideira


Y a lo lejos, O Reguengo, bajo las faldas del Padornelo, por donde va a Mondoñedo e Camino Norte, viniendo de Vilanova de Lourenzá


Continuamos ruta por el canal


Un precioso sendero entre el agua y el bosque, en la ladera que cae hacia el río


En este tramo predomina el ribereño bosque autóctono


Continuamos todo recto, no hay pérdida posible


El camino está bien trillado y bien pisado...


Abajo a nuestra izquierda el río, el Tronceda, que nace en la Serra do Xistral, a 920 metros de altura, entre el Pico de Xistral y el de Cadramón, llamado Pedrido aguas arriba, el cual baja en torrente en parajes como este


Sus rápidos y cascadas son su principal característica, viniendo desde esa altitud para ganar prontamente el valle y empezar a ser llamado Masma


Y continuamos avanzando por el largo sendero, unos 250 metros de recorrido por el canal


El sol se refleja en el agua, con luminosos destellos...


Pequeña pasarela de tablas...


El Tronceda siempre cerca...


Inmersos en el bosque fluvial y montesino


Aquí, otra esclusa del canal


Y una pequeña presa...


Cuando río y canal llevan poca agua puede seguirse un poco más, pero mejor descalzarse


Y caminamos por aquí, unos metros más


Llegamos al comienzo de este canal, en una pequeña presa que forma otro de los remansos del río


Por allí baja el Tronceda...


Otro rincón inolvidable en nuestro camino...





Según el tiempo que dispongamos, podemos quedarnos en este bello tramo del curso fluvial... pero llega en algún instante el momento de volver, otra vez pasando encima de esta pequeña presa...


Y recorriendo de vuelta todo el canal


El mismo paisaje, pero  en sentido contrario...


Ya vemos otra vez al fondo las casas de A Recadieira


Y caminamos por el borde de la presa del área recreativa...


Volvemos a ver la explanada y la casa-fábrica


Apuramos el paso todo adelante...


Llegados a este pùnto, a la esclusa, para volver al camino hacia A Cabana y el Coto da Recaideira no es necesario volver a bajar las escaleras, sino que del aparcamiento podemos continuar de frente...


Y bajamos por la pista asfaltada a la sombra de los eucaliptos


Enlazamos con el camino por el que fuimos a la Fervenza, en la bifurcación


Y seguimos bajando un poco más...


Ya estamos de nuevo en A Cabana


Retomamos el camino y nos dirigimos a la derecha, hacia A Ponte Nova de Viloalle y el Coto da Recaideira, a un paso solamente ya de Mondoñedo vía San Lázaro






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