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domingo, 11 de octubre de 2020

VILOALLE, EL COTO DA RECADIERIA Y SAN LÁZARO: ENLACE CON EL CAMINO NORTE EN MONDOÑEDO (GALICIA)

A Ponte de Viloalle

Viniendo del Pazo do Bo Aire, parroquia de Masma, llegamos al puente sobre el río del mismo nombre y entramos en Viloalle, otra parroquia mindoniense, a un paso ya, a muy escasos metros, de la ciudad, capital que fue de una de las antiguas provincias del viejo Reino de Galicia. Este es el Camino que, llamado Ruta Cultural das Catedráis, recorre buena parte de la costa cantábrica gallega, desde Ribadeo a la Ría de Foz, de allí a la antigua San Martiño de Mondoñedo, la catedral dicen más antiguas de España, o de todo el sur de Europa, y de San Martiño aquí, acercándonos a la nueva sede mindoniense establecida por la reina Urraca en 1112 y 1117, trasladando con ella incluso el topónimo, del preindoeuropeo mund, monte, y el celta onna, río, fuente, río, corriente fluvial...


Este puente, A Ponte Vella, fue muy importante en las comunicaciones de Mondoñedo, siendo ya reparado a principios del siglo XVII, tal y como comentábamos ya en la entrada de blog del tramo anterior, en la parroquia de Masma


El puente es ahora peatonal, pues para la carretera se ha construido uno nuevo al lado otro, enteramente de hormigón


Andrés García Doural en la Crónica Negra de Viloalle, dentro de su Miscelánea Mindoniense, nos informa que, a los pocos meses de la proclamación de la II República, hubo en este puente un tiroteo por cuestiones políticas que, si bien no ocasionó víctimas, mereció la atención de la prensa de la época, en concreto El Progreso del día 10 de septiembre de aquel año:
"El ocho de septiembre de 1931, muy cerca de la medianoche, el vecino de la parroquia de Santa María de Viloalle de Mondoñedo, Sebastián Gómez Maseda, más conocido como “Bastián de Peña”, al pretender pasar sobre el viejo puente sobre el cauce del río Masma, también conocido como “Da Penamoura”, unos individuos realizan cuatro disparos de arma de fuego sobre su persona.

Una pareja de la guardia civil que se hallaba en las proximidades del lugar, al escuchar el ruido de las detonaciones, se acerca al lugar y observa la presencia en medio del citado puente de un grupo de cuatro individuos, los que al divisar a la pareja de guardias, intenta desaparecer del lugar, favorecidos por la oscuridad de la noche.

Los sospechosos de realizar los disparos, pese a la oscuridad, no lograron burlar a la pareja de la guardia civil y son reconocidos y detenidos. Sus nombres eran: Ignacio Picaza Rodríguez, vecino de Mondoñedo, Luis Trigo Chao “Gardarrios”, Emilio Polo Cabado y José Pérez “do Rego”. Los detenidos fueron puestos a disposición del juez del partido.

Sebastián tuvo la fortuna de que ninguno de los disparos efectuados hiciera impacto en su persona, pero sí que lo atemorizaron durante mucho tiempo. Después de los años transcurridos del suceso relatado, algunos vecinos mayores de Viloalle aseguran que el motivo del incidente fueron las simpatías políticas de los involucrados en el mismo"

Al otro lado del puente, ya en Viloalle, llegamos a la carretera LU-P-3108 y continuamos a la izquierda


Por ella caminamos en dirección a Figueiras, aunque apenas un par de metros...


Y es que seguidamente, dando vista a O Casal, llegamos a esta bifurcación y tomamos la carretera de la izquierda, que sigue la orilla del Masma


De frente tenemos las alturas de la Serra da Toxiza, que nos han servido de referencia prácticamente desde que entramos en el concello de Mondoñedo, con su pico cimero en los 833 metros de A Toxiza, pero con otros picos prominentes como Pena Corveira (769 m) 744el Pico da Lebre (783 m), El Penido dos Gatos (744 m), A su izquierda, en los llamados Montes de Viloalle, está el lugar de Os Castelos, recinto castrexo investigado en su momento por el profesor del Instituto de San Rosendo Don Francisco Mayán, con un grupo de alumnos, el cual aparece a veces mencionado como Castelo da Toxiza


Y dando vista a Os Castelos y A Toxiza entramos en el barrio de O Casal, uno de los que conforman esta parroquia de Viloalle


Vemos el puente, A Ponte de Viloalle, A Ponte de Pedra, o A Ponte de Pena Moura, por estar al lado de este otro barrio de Viloalle. Presenta tres arcos, el del medio apuntado u ojival y los de los lados de medio punto. Al final del capítulo dedicado al tramo anterior de este camino, comentábamos ampliamente las obras en él efectuadas empezando en el siglo XVII. Su actual estructura data de 1758 y fue recientemente restaurado


En lo concerniente al Masma también hemos hablado muchísimo de él a lo largo de esta ruta, pues hemos pasado por su desembocadura en la Ría de Foz, puerto que fue de San Martiño de Mondoñedo y en buena parte del actual, pese a estar sensiblemente más apartado del Mar. Aún a mediados del siglo XVIII el obispo Antonio Sarmiento de Sotomayor estaba ilusionado con la posibilidad de hacerlo navegable hasta su sede episcopal


En Viloalle, ya muy cerca de aquí, casi podría decirse que nace el Masma, pues con este nombre se le conoce a partir de su unión con el Valiñadares, que viene de Mondoñedo, y con el Figueiras. Antes, aguas arriba, es el río Tronceda y, en su nacimiento real, en la Serra do Xistral, Rego de Pedrido


Su orilla, densamente arbolada, está a nuestra izquierda...


Y a nuestra derecha las casas de O Casal, bajo los penedos de Portocorvo y sus plantaciones de pinos y eucaliptos


Aquí, en esta veiga, el camino hace una pronunciada curva a la derecha, apartándonos unos metros de la orilla


Luego viene una recta hasta aquel grupo de casas de O Casal


A la derecha buenas huertas en esta fértil ribeira...


Viene un trecho recto...


Y pasamos a la izquierda de esta filas de casas, donde hay un buen cabazo...


El camino es aquí totalmente llano y, salvo la cuesta de O Coto da Recadieira, así será ya hasta la catedral de Mondoñedo


En nuestro entorno más inmediato, fincas abiertas...


A la izquierda, O Grandal, hacia donde nos dirigimos


De frente, Casa Rivas


Pasamos también a su lado...


El perro guarda la hacienda...


Más huertas y cultivos


A nuestra derecha está el monte de Lourido, solar de As Casas dos Mouros, antiguos castros galaicos sin fosos, atribuidos a los míticos mouros, nombre genérico que en la mitología popular englobaría a todos los antiguos, los no cristianos, como eran los pobladores castrexos, no teniendo que ver con los musulmanes propiamente dichos ni con habitantes norteafricanos, aunque tienden a confundirse. De ese enclave hablábamos viniendo de Masma, pues se ven a la altura de uno de sus barrios, Marquide


Al pie de As Casas dos Mouros, otro de los barrios de Viloalle, A Pena Moura, topónimo también vinculado al anterior y de evidentes resonancias mitológicas, referido a mouras o encantadas


Nos acercamos a un cruce...


Unas flechas azules con las letras VM (variante marítima), nos indican ir a la izquierda


Pasamos esta preciosa casa de piedra...


A la derecha una fuente


Está junto a un seto silvestre, con muro de piedras y al lado un banco como buen asiento


Brota agua de un caño...


Vemos fue instalada por el Concello de Mondoñedo en 1998


Desde la fuente, vemos la fachada principal de la casa, orientada al sur


Y continuamos ruta por los campos del barrio de O Grandal


Enfrente de esta caseta hay una bifurcación: vamos a la derecha


Atención a las señales de la Variante Marítima


A continuación, nada más pasar la caseta, otra bifurcación: ahora a la izquierda


Al fondo, Os Castelos y A Toxiza nos sirven de referencia


A la izquierda, un grupo de casas forman una pequeña rúa. Más allá,.. oculto por la vegetación, está el río. En la distancia el Monte de Camba (283 m), solar que fue de una antigua dehesa nacional para suministro de madera a la armada, de la que también hablamos viniendo de Masma, actualmente plantada de eucaliptos


Vamos ahora hacia las últimas casas de O Grandal...


A la izquierda, la primera, Casa Gema


A la derecha una vivienda de más reciente construcción


Más a la derecha, buenas huertas y, en el monte, eucaliptos


Y más eucaliptos enfrente, cuando dejamos O Casal y volvemos a acercarnos a la orilla del Masma...


Apreciamos el ensanche de la carretera local, en el talud a la derecha


El camino serpentea, pero el río no se ve, a nuestra izquierda, tapado por la densa vegetación ribereña 


Entre los eucaliptos una pequeña finca en la ribera


LO que parece haber sido tal vez un gallinero...


Carretera adelante bordeamos un penedo...


Grandes rocas, de formas caprichosas, formaciones naturales pero que parecen haber sido esparcidas y colocadas por las manos de un gigante...


Nuestra imaginación cree ver en ellos cualquier cosa que se nos venga a la mente...


Como si una gran cara nos mirase con ojos oscuros y profundos...


Seguimos camino...


Más penedos...


Entre ellos crecen los eucaliptos...


Miramos ahora a la izquierda...


Vemos el agua: es A Poza do Masma o Pozo do Naseiro, allí el río Masma recibe el agua del Rego de Figueiras 


Fila de pinos, entre el camino y una finca


Montes de A Camposa y A Fraga, cerrando el valle por el oeste...


Gran peñón al borde del camino...


Y llegamos al puente sobre el Figueira, afluente del Masma, en el barrio de A Ferrería, un topónimo vinculado a viejos ingenios hidráulicos, ferrerías. Hubo también varios molinos


Una hermosa fila de árboles delata el paso del río...


A la derecha penedos de O Pombeiro (399 m), Más allá el Coto do Pombo (609 m), muy reconocible por su peculiar forma


Eucaliptos y pinares en su rocosa cumbre. Llama la atención las abundantes referencias a pombos, palomas, y a corvos, cuervos, en estos picachos


Forma aquí el río un muy hermoso valle...


El puente dispone de buenas barandillas...


Y así pasamos sobre el Rego de Figueiras, del que habla así García Doural en la tan recomendable Miscelánea Mindoniense:
"El río de Figueiras nace en A Fraga das Vigas, perteneciente a la parroquia de San Pedro de Labrada (Abadín). Desciende por el lugar de As Vigas, donde sus aguas son aprovechadas para mover la piedra de un molino harinero y producir energía eléctrica para sus habitantes (dinamo). Continúa su descenso por el lugar de Os Agros, donde sus aguas son aprovechadas de nuevo en otro molino harinero. Más abajo atraviesa los terrenos de A Fraga Vella y recibe por su margen derecho las aguas del regato del “Curro do Obispo”. Penetra en el territorio de la parroquia de San Martiño de Figueiras, donde su fuerza motriz es aprovechada para mover las piedras de varios molinos harineros y para la producción de energía eléctrica. En el lugar de “A Coutada”, en su margen derecho, fue costeada la construcción a comienzos del siglo XX por el industrial Sr. Barro de Chavín (Vivero), una amplia y extensa canalización, para desviar una parte importante de su caudal, para la producción de energía eléctrica en el barrio de La Ferrería de Viloalle. Ésta importante obra quedó en proyecto"

Informa también de los molinos del lugar y de su unión con el Masma
"En el lugar conocido como “Pena Auguiña”, donde existen enormes piedras de granito en su cauce, sus aguas se sumergen por entre estas grandes rocas y prácticamente desaparecen. 
En el barrio de la Ferrería, sus aguas mueven de nuevo las piedras de varios molinos harineros. En el lugar conocido como “A Presa Dos Mosquitos”, se le unen las aguas del “Rego de Augalba”, que descienden precipitadamente desde el “Campo de Vilachá”. 
El río de Figueiras desemboca en el paraje conocido como “O Pozo do Naseiro”, donde, después de un recorrido de unos 17 kilómetros, sus aguas se juntan con las del río Masma"

Forma el río aquí además un hermoso valle, cercado y rodeado de montañas


Al fondo, una bifurcación


A la derecha fincas en las que se aprovecha para pasto esta fértil veiga...


Pacen las vacas en la ribera, bajo los penedos de O Pombeiro


En la bifurcación iremos a la izquierda...


Y continuamos en llano por esta esplendorosa vega donde se unen el Figueiras y el Masma


Arriba a nuestra derecha Monteagugo y, en lo más alto, los aerogeneradores del parque eólico de Pena Corveira (769 m), una de las principales alturas de la Serra da Toxiza...


Fincas separadas por alambradas, lo que denota sus usos ganaderos


A la izquierda una tapia cierra un terreno en el que se alza un gran abeto


 Vamos llegando al monte de A Lama das Ras...


Allí está la capilla de San Ramón, si bien su advocación original sería la de Nosa Señora da Pastoriza. Pronto pasaremos delante de ella y, si queremos, la visitaremos, pues está justo encima del camino....


Por su parte, en las laderas del Monte de Camba aconteció en febrero de 1809 la Batalla del Chao dos Carballos, cuando un grupo de paisanos, mal armados con aperos, se enfrentaron con las tropas francesas que acababan de entrar en Mondoñedo el 25 de enero, un importante contingente de 1.300 soldados de infantería y 700 de caballería al mando de François Louis Fournier, quien posteriormente hará la campaña de Rusia, será nombrado Barón del Imperio Francés, pero caerá en desgracia tras una fuerte discusión con Napoleón. Más tarde, andado el tiempo, Luis XVIII le colmará de nuevos honores, tal y como comentábamos cuando, ya en el capítulo anterior dedicado a este camino, hablábamos ya de esta batalla


Fournier estableció su cuartel en el Seminario de Santa Catalina, realizando una proclama a las autoridades locales con la que pretendía ganarse el afecto de la población. En el Hospital de San Lázaro instalaron su hospital de campaña y exigieron suministro de pan, vino, carne, leña, herraduras para sus caballos, y paja, hierba y cebada, solicitando zapateros y costureras para arreglar sus uniformes. No despertaron muchas simpatías, ni por su actitud ni por las connotaciones políticas de su presencia. Hubo represión y pillaje, llegando algunos vecinos a ser degollados en la oscuridad de la noche. Esto provocó un levantamiento campesino en las parroquias de Mondoñedo y otras colindantes, cuando el 17 de febrero paisanos armados con enseres agrícolas fueron a echar a los veteranos y bien pertrechados soldados napoleónicos, quienes hicieron una escabechina, como dice Doural...
En el combate perecieron 28 de estos paisanos, de los que solo conocemos los nombres de José Vigo, José Iravedra, Simón García, Pedro del Río, José Maseda y Antonio Pérez. 
A todos ellos se les dará cristiana sepultura en los cementerios parroquiales de S. Andrés de Masma y de Stª M ª de Vilamor"

Allí, a la derecha, está la citada capilla de San Ramón que, a veces, con la sombra de los eucaliptos, puede llegar incluso a pasarnos desapercibida


consagrada el 16 de enero de 1726, construcción hecha a expensas de un vecino de Viloalle, el relojero Francisco de Valoría, sita al lado de su casa y dedicada originariamente a la Virxe de Pastoriza pero popularmente más conocida como de San Ramón, pues estas y otras imágenes también fueron donadas por el citado vecino. En enero de 1728 se confirma canónicamente la cofradía que Francisco fundó bajo estas advocaciones. A los ocho meses el fundador fallecería, tal y como explica García Doural en su Miscelánea Mindoniense
"El fundador colocó en su interior varias imágenes, entre ellas la de San Ramón y Nuestra Señora, y funda en su altar mayor la cofradía de San Ramón y Nuestra Señora de Pastoriza. Esta cofradía fue erigida canónicamente el 24 de enero de 1728. 
El 14 de agosto de 1728, se le da sepultura al cadáver de D. Francisco de Valoría en la capilla de Nuestra Señora de Pastoriza de Viloalle, que había fabricado junto a su casa. En el instante de su fallecimiento se hallaba viudo y dejaba de su matrimonio dos hijos llamados María Antonia y Juan Antonio"
En 1758 y tras la visita del obispo de Mondoñedo Don Carlos Riomol y Quiroga el 14 de abril, se construye un pequeño cementerio que estuvo en uso breve tiempo. Luego llegaron los años de abandono hasta que hace unas pocas décadas y siendo párroco en Viloalle Don Manuel Fernández Page, este santuario fue recuperado y se celebra fiesta popular y procesión romera.


Justo antes de la capilla, a la izquierda, una finca con numerosos árboles, frutales y ornamentales, la Finca El Remanso, alojamientos rurales y toda una institución en este Camiño Cultural das Catedráis o Variante Marítima, en el Camino Norte de Santiago y en todos los caminos xacobeos, parada y fonda de peregrinos y visitantes de todas estas rutas, encuentro de viajeros y romeiros y de numerosas iniciativas en favor de Mondoñedo y otros concellos de estas comarcas lucenses
 

El camino sigue de frente hacia el barrio de A Cabana


Pero nosotros vamos a realizar una muy obligada visita...



Pasamos el portón y avanzamos entre los árboles hacia la casa...


Casa rodeada de jardines...


Al frente de El Remanso está José Luis Fernández Ansedes, siempre atento a recibir a sus huéspedes y visitantes y un gran divulgador del Camino Norte de Santiago y de las rutas xacobeas del norte, sino también activo y permanente protagonista de cuantas iniciativas vengan en favor de Mondoñedo y su comarca


Dispone de biblioteca especializada y es una visita indispensable para todo aquel que quiera conocer un poco más de este Camino Norte y de los caminos a Santiago en general...


Un volumen, dedicado al Camino Norte en su tramo de Asturias y Galica, de la Enciclopedia de los Caminos de Santiago, que aquí podemos consultar


Así como todo tipo de publicaciones, folletos, libros, mapas... dedicados a los caminos de Santiago, principalmente el Camino Norte y su Variante Marítima, con especial dedicación a Mondoñedo, concello y comarca


Una de las conferencias celebradas en Mondoñedo de la asociación Abrindo Camiño, que impulsa el conocimiento y la interrelación de todas las personas y colectivos implicados en las rutas a Santiago


Otras iniciativas están aquí plasmadas en trofeos y galardones, como la Feiramostra de Mondoñedo


La Gastronomía de A Mariña


A Fonte Vella, la fuente histórica de la ciudad de Mondoñedo, en un galardón de As San Lucas, la gran fiesta de Mondoñedo, con romería y grandiosa feira de cabalos


Más motivos gallegos en cerámica de Sargadelos


Desayuno y tertulia en El Remanso con grandes entusiastas de los caminos de Santiago. Además de Ansedes, de pie, a la izquierda está María Asunción Arias, Presidenta de la Asociación do Camiño de Inverno por Valdeorras. A la derecha, en primer plano César Morán, músico, escritor y Catedrático de Lingua e Cultura Galega. Detrás de él Xosé María García Palmeiro, Presidente de la Asociación de Periodistas y Escritores del Camino de Santiago


Tras estancia y desayuno reemprendemos la marcha camino adelante


A la derecha, la ya mencionada capilla de San Ramón donde, según el historiador mindoniense Lence Santar, empezó a celebrarse romería en torno a este santo alrededor de 1856, que hasta esa fecha se hacía en el santuario de Os Remedios


Templo de una sola nave, capilla mayor y sacristía, fue rehabilitado varias veces, la última hacia 1990. Se sabe tuvo un pórtico o atrio que, según el Cronista Oficial de Mondoñedo Antonio Reigosa, desapareció en algún momento después de su última referencia, en 1923


A la izquierda, grandes prados se extienden hacia la unión de los ríos Masma y Figueiras


En la ribera, separada del agua por un espeso seto silvestre, pasa el que parece el caballo blanco de Santiago... un fenómeno de pigmentación natural, o más bien de despigmentación, que ha sido visto desde tiempo inmemorial como una característica muy especial, así Pegaso, Babieca o los caballos de Napoleón eran blancos

En lo que respecta al Apóstol Santiago, un caballo blanco es en el que aparece montado en la legendaria Batalla de Clavijo, origen de la advocación bélica de este santo, pese a que no era militar, algo parecido a lo ocurrido con San Millán, eremita que vivió retirado en la sierra de La Demanda, pero al que se ha querido ver colaborando con Santiago en aquella batalla, por lo que parece una cristianización de los Dióscuros, Castro y Pólux, que también aparecían en la batalla montados en sendos caballos blancos


Aparece también el caballo blanco como el montado por uno de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, el de la Conquista o Gloria, interpretándose que el arquero que galopa sobre él es la triunfante propagación del Evangelio:
"Cuando abrió el primer sello, oí al primer ser viviente, que decía: Ven. Miré y vi un caballo blanco, y el que montaba sobre él tenía un arco, y le fue dada una corona, y salió vencedor, y para vencer"
La diosa celta Epona cabalgaba un caballo blanco y su representación se ha sugerido como el transporte de las almas de los difuntos, pero también la fertilidad y la protección de los viajeros. Llegó a ser la única dedicada celta adorada en la misma Roma. Caso singular es el enorme caballo blanco de Uffington en Oxfordshire (Inglaterra), representado sobre una colina y datado en 3.000 años de antigüedad. Existen muchísimas más referencias a caballos blancos sagrados, como el montado por Zeus, las yeguas blancas de Kublay Khan, los que los habitantes de Cilicia daban al rey persa encarnación de Mithra, o hasta las leyendas populares de los caballos-fantasma, o el diablo que se transformaba en caballería para descabalgar a quien se atreviera a montarlo


Más allá, asoma la iglesia parroquial de Santa María de Viloalle, del año 1924, siendo obispo D. Juan José Solís y Fernández, pues hasta 1895 esta feligresía pertenecía a la parroquia de Santiago de Mondoñedo. En un principio parece ser hizo las veces de parroquial, o al menos se pensó en que fuera, la capilla de San Ramón o de la Virxe da Pastoriza


Esta capilla podemos subir a verla ahora, desviándonos un instante del Camino....


Una senda sube a la derecha al campo da capela


Estos son los muros del viejo cementerio auspiciado en 1758 por el obispo mindoniense Riomol y Quiroga. De él dice García Doural...
"En el costado derecho y parte trasera de la edificación religiosa fue construido un reducido cementerio, todo él rodeado de un alto muro de piedra. Hace muchos años que se dejó de enterrar en su interior"

El camino sigue subiendo al pie del muro del camposanto


Y ya llegamos a la capilla. Una escalera a la izquierda sube a la puerta lateral, por ahí podemos subir al santuario o bien continuar por la senda, que sigue subiendo


Nosotros en este caso vamos a abrir la vieja escalera...


Aquí está también la puerta del cementerio, del que escribe Doural...
"En el interior del cementerio anexo, se pueden observar varias lápidas sepulcrales de piedra. Una de ellas, por resultarnos muy curiosa, la transcribimos al pie de la letra y dice: “Aquí yacen las cenizas de Ramón Doural, labrador, falleció el 12 de septiembre de 1880, a los 70 años”. Conocemos muchas inscripciones funerarias en los alrededores de Mondoñedo, pero en ninguna hemos visto gravada la modesta profesión del difunto"

También habla de la recuperación del lugar...
"Hará unos veinte años, la edificación y el cementerio se encontraban en completo abandono. En aquella fecha era párroco de Viloalle D. Manuel Fernández Page, quién, con la estimable aportación económica y laboral por parte de los vecinos, realizan una limpieza de maleza de todo el entorno, sustituyen toda la cubierta de la edificación, limpian y rejuntan todas las piedras de sus muros, construyen una puerta nueva de entrada a la capilla y cementerio, confeccionan unos nuevos asientos de madera, etc"

Por su parte de la antigua romería de San Ramón escribe Xan de Masma, Patricio Delgado Luaces, en su obra A Besta,...
" alí onde o río se estende formando o pozo do ingrés; astra donde o Masma fixérase un canal, a pouca costa, si tivéramos gobernos con vergonza; alí naquel souto de castaños, ó outro lado donde empezan as penas que postas unhas sobre doutras forman a Tronzeda, e semellan unha escada prós xigantes; pasando un rústeco ponte feito con dous troncos de árbol, para salvar con el o pequeno afluente que baixa do Cadramón; naquela pradeira cuberta de madreselva e de fiúncho, donde os paxariños parez que cantan mellor, donde dá gusto dormir a sesta á sombra dos castaños, alí naquel rincón feiticeiro da feiticeira Galicia tiña unha probe ermida San Ramón, donde tódolos domingos viña a dicir misa o crego D. Juan…"

Dice que además tocaban en ella dos grandes músicos de Mondoñedo...

“contratados o gaiteiro de Zoñán co bombo e o redobrante, e a cega dos Muíños para rascar no violín a danza, me gustan todas, me gustan todas en general”.


El Cronista Oficial de Mondoñedo, Antonio Raigosa, que dedica a esta capilla un capítulo de su excelente Caderno de Campo, Paseando Mondoñedo: Capela de San Ramón de Viloalle, dice que este capítulo es crítico, como todos los de esta novela, que refleja los usos y costumbres de la época, resultando una estampa muy aproximada a cómo debería de ser aquella romería entre finales del siglo XIX y primeros del XX y, basándose en el libro A Música en Mondoñedo de Andrés García Doural y Xosé Ramón García González, la Cega dos Muíños (ciega del barrio de Os Muíños en Mondoñedo -los molinos-) era en realidad de O Coto, al lado de Viloalle, y era conocida como A Pachacha, que tocaba por toda Galicia e incluso pasa a Asturias, León y Norte de Portugal y , tal como podemos leer en esa obra:
"Unha das festas nas que toca é a do San Ramón, na parroquia de Viloalle, en 1.869 onde tamén esta contratado o Gaiteiro de Zoñán, dividíndose as xentes en dous grupos, namentres o gaiteiro acompañado polo bombo e redobrante toca as muiñeiras, os fandangos e os zapateados no lugar da festa, a cega toca ó pé do río onde se xuntan os partidarios dos bailes agarradiños”

En este campo hay una cruz metálica clavada en una roca, como la mítica espada bretona Excálibur


Representa a una Virgen, tal vez la Virxe da Pastoriza, abajo un querubín y más abajo, al pie, dos ángeles


También comenta Doural que, se un tiempo aquí, la romería ha sido recuperada:
"Desde hace varios años, en fechas próximas a la festividad de San Ramón, muchos vecinos de la parroquia se reúnen en el entorno de la citada capilla, escuchan misa, sacan en procesión varias imágenes y más tarde comparten mesa y mantel"

Visitada la capilla, volvemos por donde hemos venido


Desde la capilla hay una muy buena vista de esta parte del valle del Masma. Al fondo el monte de Lourido con As Casas dos Mouros


Aquí El Remanso y a lo lejos O Pombeiro y el Coto do Pombo


El arcoiris se dibuja en el cielo, buen momento para recordar aquellos versos de Álvaro Cunqueiro, tras una exposición pictórica de Manuel Colmeiro
Ensono dos sete colores 
(Vidas iluminadas de poetas e pintores)

Cara e crus: A invenzón do arco Iris
Roxo: Shelley (O amor. Cemiterio en Roma. Ariel)
Laranxado: Degas (O que se sabe da pintura)
Marelo: Corpechot (Tratado da xardiñeiría. Canzón de dama)
Verde: Rosalía (Invitazón, canzón-vals, sepultura)
Azul: Giotto (Alba, aza e fonte anterga)
Añel: Blake (Derradeira visión de El Señor. Elexía)
Violeta: Bécquer (Estampa, rima, canzón romántica)


Y así, en el valle del Masma, retomamos el camino


Caminamos así de nuevo por esta llanura, al lado mismo de la ladera del monte


Fincas a la izquierda. Se tienen noticias de la existencia de un viejo puente, llamado de San Ramón, que desapareció en la gran riada resultado de la gran tormenta de 1905, escribe García Doural: 
"El domingo 17 de septiembre de 1905 se desató una espantosa tormenta de viento y agua sobre la comarca de Mondoñedo. Algunos puentes, prácticamente barridos, cuantiosos frutos perdidos, un trozo de la carretera de Mondoñedo a Vivero totalmente inutilizada, numerosos caminos deshechos y los daños cuantiosos.
Los puentes del Mazo y de S. Ramón de Viloalle han desaparecido. Solamente se sabía de su existencia por algunos estribos de cantería que lograron mantenerse de pié (1). El río Masma, a donde van a parar otros pequeños ríos, era un mar inmenso. El agua llegó a la altura de las paredes de la huerta del Palacio de Buen Aire de Masma"

Y prosigue diciendo en Miscelánea Mindoniense:
"La intensa lluvia hizo que desbordaran los ríos, de tal manera que los vecinos subieron las reses a las habitaciones, otros llevaron el ganado a sitios elevados y los amarraron a los árboles. Otros animales domésticos perecieron ahogados. 
La tormenta de agua y viento cesó a las cuatro de la madrugada. El mayor consuelo es que no hubo que lamentar desgracias personales"

Estamos Millarado, un nombre que nos recuerda a los miliarium romanos. No en vano estamos siguiendo el trazado de un Camiño Real


Aquí hay un cruce, nosotros seguiremos de frente, pasando delante de la casa y dejando a la izquierda el puente que comunica con A Igrexa, el barrio en torno a la iglesia parroquial, el cual veremos desde un poco más adelante


Al fondo a lo lejos ya reconocemos el Padornelo (617 m), que se alza sobre la ciudad de Mondoñedo


Pasamos A Fonte do Millarado antiguo suministro a este barrio de Viloalle


Más atrás el lavadero, del que solo parecen asomar las columnas de su desaparecido tejado


O Millardo y el Monte de Camba. A la izquierda asoma A Casabranca


El Camino va entre las casas


Gran paisaje de prados y huertas en este valle circundado por montañas


Jardines, cipreses, palmeras


Espeso seto de arbustos ornamentales


Cabazo a la entrada de una casa...


Zona de paseos en las cercanías del casco urbano mindoniense


Soberbio caserón de piedra...


Otro cabazo o cabozo...


Sigue el Camino, siempre en llano


Más huertas a la izquierda


Más allá A Igrexa. En el lugar de Souto da Taberna se celebraba, desde 1855, A Feira do Carme, trasladada aquí en esa fecha a petición vecinal


Toda esta zona, como bien escribe Doural, fue sumamente afectada por aquella tremenda crecida fluvial ocasionada por la espantosa tormenta de la noche del 16 a 17 de septiembre de 1905, que fue recordada durante tantísimo tiempo
"La gran riada afectó a numerosos caminos vecinales y a muchos puentes que existían sobre los ríos, quedando algunos destruidos y otros muy deteriorados, hasta el punto de hacerse intransitables. 
El Ayuntamiento mindoniense realizó un esfuerzo extraordinario, con sus exíguos medios, para solucionar la mayor parte de los daños causados, pero no ha podido realizar alguno, como el puente llamado “del Mazo”, de la parroquia de Santa María de Viloalle, y solicita ayuda económica a la Exc. Diputación provincial de Lugo para su recomposición. En estas fechas era Alcalde de Mondoñedo D. Francisco Díaz Portas y primer teniente de alcalde D. Alejo Ferreiro Soilán. 
A consecuencia de la gran riada, grandes extensiones de prados naturales, que a derecha e izquierda de los ríos existían, quedaron convertidas en enormes depósitos de escombros. Las tierras de labor, perdieron su capa de tierra vegetal. Los maizales no pudieron llegar a su maduración, los nabales y tierras de alcacer han sido materialmente arrasadas. Como consecuencia de estas incalculables pérdidas, surge un gran quebranto en la ganadería de la zona"

Nos dirigimos ahora hacia el barrio de A Cabana, que aún no vemos desde aquí


A la derecha el monte, zona de talas y repoblaciones de eucalipto


A la izquierda, la gran vega del Masma


Al otro lado del río, asoma una casa


Es A Casa Branca, al lado de la carretera LU-160


Allí estuvo la Fábrica de Casariego, de Gaseosas Casba


Y atrás queda ya también A Igrexa. Si nos fijamos veremos a la derecha, justo encima del cabazo, la espadaña del campanario de la iglesia de Santa María de Viloalle, que está un poco más allá de las casas


Y ahora nos adentramos en la eucaliptal que puebla las riberas del Masma


La carretera serpentea siguiendo la sinuosidad del espacio entre la falda del monte y la orilla del río


Un talud de piedra asegura el terreno


Hay también algo de arboleda autóctona en este tramo...


Desde aquí sí que podemos ver el Masma, que empieza a ser así llamado unos metros más allá, al unirse con el Valiñadares, como hemos dicho, el río Tronceda


El rumor de la corriente es un murmullo que impregna el sonoro ambiente de este trayecto


En algunos mapas en este curso el río aparece llamado como Gontán, sin duda debido a un error topográfico


Y ahora, vamos a ver, una piedra con historia...


El medio del río, esta gran roca cayó de la montaña en la tormenta de 1905, según leemos una vez más en la tan recomendable Miscelánea Mindoniense:
"Con motivo de estas intensas lluvias caídas, ocurrió un incidente en la parroquia de Viloalle, que por suerte no causo desgracias personales. En la parte inferior del camino de carro por donde se asciende a la vivienda y fincas de “O Chaelo” de la citada parroquia, se hallaba situada en una parcela de empinado monte una gran piedra granítica, desde tiempo inmemorial. Con motivo del numeroso aparato eléctrico y gran cantidad de agua caída en la fecha anteriormente señalada, el terreno se reblandeció y esta gran piedra echó a rodar monte abajo y lo arrasó todo a su paso. Con la velocidad que descendió, rebasó el trazado del camino de carro que comunicaba el barrio de A Cabana con los de Millarado y de la Iglesia y penetró en el cauce del caudaloso río Masma. Desde esta fecha, permanece inmóvil en el centro del cauce del río, a pesar de las grandes crecidas ocurridas posteriormente. Su enorme peso tiene la culpa"

En 1763, el canónigo y Dignidad de Prior de la Catedral de Mondoñedo, ya ponderaba estas aguas y lugares en su obra Noticias de la Santa Iglesia de Mondoñedo:
"El río Bria (Valiñadares) está muy poblado de molinos; y a las piedras de que se forman las ruedas, con que se muele el grano, que se cortan en la falda de un monte que está en la extremidad septentrional del valle (Gramela - Viloalle) atribuyen algunos la buena qualidad del pan, que se come en esta ciudad; otros quieren que penda de la pureza de las aguas, con que se amasa: lo cierto es, no se encuentra en España ciudad de mejores aguas, ni mejor pan que la de Mondoñedo, pues en estos dos géneros a ninguna le conoce ventaja"

Pero ahora se aparte un poco a la derecha...


Y es que las fértiles tierra de esta veiga han sido secularmente aprovechadas para cultivos


Y más allá prados de siega y pasto


Una muy buena vista del Padornelo, más cercano ya. Por esa su ladera oeste discurren la Autovía del Cantábrico y, bastante más abajo, el Camino Norte procedente de Vilanova de Lourenzá, O Val de Cabarcos y Ribadeo, más a la derecha el que ha pasado de Asturias a Galicia por Abres y Trabada


Entrada a las huertas...


Vamos saliendo así de la plantación maderera de eucaliptos


A la derecha una casa...


Alta y de piedra, pero que casi no vemos, rodeada de árboles y arbustos


Más praderías y frutales


Monte de Camba....


Tramo ahora todo recto...


Cruce y de frente


Pasamos unos invernaderos..


Curva a la izquierda


Precioso seto cuyas hojas se tornan rojas en otoño


Y ya estamos en A Cabana, otro de los barrios de la parroquia de Viloalle


Las casas se disponen a los lados del Camino...


Por aquí pasaban antiguamente, siguiendo el Camiño Real, los cargamentos de leña de las parroquias de Coubeira y Figueiras hacia la ciudad de Mondoñedo


A nuestra izquierda más hermosos labrantíos del agro gallego

 
Aquí, oculto por la vegetación, está el lugar en el que se unen los ríos Valiñadares y Tronceda, que empezará a llamarse Masma


Y a los lejos las casas de A Casabranca, las de la histórica fábrica de gaseosas de Viloalle, Casa de Refrescos de Antonio Barro, Casa Blanca, de la que alguien dijo en su momento "que seguro máis dunha vez acompañou a "paella de troitas" do "Capellán" de Viloalle (ver "Comer en Galicia de Jorge Víctor Sueiro)" que disponia además de excelentes naranjos


Allí están también las casas de O Vilar, de donde era Antonio Lexido Fernández, O Cego de Viloalle, nacido en 1895 y que, siendo muy, quedó ciego a causa de la viruela, por lo que fue enviado a estudiar a Santiago y, como era común en la época, aprendió a tocar el violín para ganarse la vida, recorriendo las fiestas de buena parte de estos contornos. Se dice era amigo de Álvaro Cunqueiro, a quien acudía para que le corrigiera versos de las canciones que componía para las ferias, a veces basada en sucesos de los que corría tinta en la prensa. Así es el mismo Cunqueiro quien escribe: "se presentaba el ciego con recorte de periódico en el que venía la noticia del crimen, y yo no tenía más que aderezar la historia y ponerla en verso"


Sin embargo Andrés García Doural y Monchu García, en el ya citado libro de A Música en Mondoñedo, dicen que O Cego de Viloalle nació en el barrio de Millarado, que acabamos de dejar atrás. el 9 de enero de 1895, falleciendo en este, A Cabana, el 30 de abril 1976...
"Outro dos músicos da zona de Mondoñedo que percorría vilas e cidades cantando as coplas e tocando o violín, na primeira metade do século, era Antonio Lexide Fernández, o Cego de Viloalle. Nace o 9 de Xaneiro do 1895 en Millarado, na parroquia de Viloalle.

A enfermidade da viruela prívao da vista cando só ten oito anos, ingresando despois nun colexio en Compostela onde aprende a tocar o violín" 
De regreso a Mondoñedo frecuentarías las ferias d elos alrededores tocando y vendiendo coplas acompañado por sus hermanos Ramón y Marcial y, más adelante, por su mujer, luego por su hija Sabina, que ya desde pequeña va con él, cantando a veces alguna copla, mientras Antonio, Antón, toca el violín y le hace los coros. Durante un tiempo toca con él su sobrino Rafael

Era fácil verlo en las famosas ferias de As San Lucas de Mondoñedo vendiendo los panfletos del último crimen, o afinando su violín para cantar a las gentes que acuden de toda la zona el romance más espectacular de la temporada...
"Pode presumir de ser amigo do ilustre escritor Alvaro Cunqueiro, a quén tantas veces acode para que lle amañe as coplas dos acontecementos, a maior parte delas están baseadas en feitos reais. Tamén interpreta outro tipo de pezas entre as que destacan algúns cuplés"

Todos los años hace una gira que comienza en Carnaval y acaba en San Juan, recorriendo las cuatro provincias gallegas, León, Asturias, y llegando a Medina de Rioseco para San Isidro. Siempre está de buen humor, el pitillo en los labios nunca le puede faltar, Se dice llega a tener problemas con familiares de acusados de ciertos de los delitos que canta y glosa, que se oponen a su venta en papel e interpretación, siendo muchas sacadas en el famoso semanario de sucesos El Caso
"Entre as cantigas que interpreta Antón encontramos Romance de las dos gemelas, Cuatro niños envenenados, Vinde mociños e mozas, Carta de Pepe a Rosa e A tola de Cangas de Onís (que quixo comer ó seu home pola noite, morrendo desangrado). Morreu no lugar de A Cabana na parroquia de Viloalle, o día 30 de Abril do ano 1976"

Y en A Cabana pasaremos ahora delante de Casa Xeitoso


Seguidamente O Fogar de Melisa


De frente, más allá de las casas, O Coto da Recaideira, donde está localizado un castro galaico, en el que se encuentra la mitológica Pena do Unto, que puede visitarse


Y a nuestra derecha está, unos metros monte arriba, la famosa Fervenza de Viloalle, el Coto da Fervenza, gran cascada y poza, verdadera piscina natural, además de área recreativa, canal y antigua central eléctrica vecinal, que también merece la pena conocerse, todo ello en el río Tronceda, poco antes de unirse con el Valiñadares


Otro lugar de interés es, a la izquierda del Coto da Recadieira, la fuente de aguas sulfurosas glosada, como todos estos lugares, por otro gran escritor mindoniense, Leiras Pulpeiro, del que algo ya hemos hablado y del que mucho habrá que hablar aún, atravesando Mondoñedo, ciudad y concello


En base a ello hay diferentes formas y opciones de continuar ruta, nosotros escogemos ir de frente hacia A Ponte Nova de Viloalle


A Ponte Nova de Viloalle está de frente, al pie del Coto da Recadieira. Nuestra opción es continuar hacia ella, no sin antes advertir que, a la derecha, está la ruta a la Fervenza do Coto o Fervenza de Viloalle (pinchar aquí), desde el que hay camino hacia la carretera LU-160 para continuar por su arcén a Mondoñedo. De todas maneras hay un paso un tanto dificultoso por algún penedo, bajando del área recreativa a la poza y a la pasarela sobre la cascada o fervenza del Tronceda, pudiendo también visitarse la parte de arriba, la del canal, para hacer el circuito completo

Tal vez merecería la pena dedicar a la Fervenza de Viloalle  un capítulo especial y también, una vez recorridos esos parajes, regresar aquí, pues el recorrido por la LU-160 hasta Mondoñedo, en concreto hasta el barrio de San Lázaro, enlace con el Camino Norte, puede ser un tanto monótono, si bien hay buen arcén


Siguiendo de frente, podríamos cruzar la carretera y atravesar O Coto da Recadieira por un recorrido sensiblemente más ameno y tranquilo que la carretera general, permitiéndonos además, si lo deseamos, visitar las citadas Pena do Unto y A Fonte de Augas Sulfurosas


Y aquí llegamos a la Ponte Nova de Viloalle, cuya historia reciente podría documentarse a partir del 27 de noviembre de 1758, cuando se reúnen la Justicia y Regimiento de Mondoñedo para discutir el Real Despacho dedicado a la reedificación del Puente Nuevo o de la Recadeira de Viloalle, en un momento delicado pues había en marcha un pleito entre los vecinos de esta parroquia y los de las vecinas de Coubeira y Ferreiras por el mismo asunto, pues era su comunicación con la ciudad y amenazaba derrumbe


Dice Andrés García Doural que este puente era entonces de tres palos, con sus lastras por encima, hallándose en el paso del Camiño Real
"Los carros y caballerías pasaban por el río y en tiempo de invierno y crecidas lluvias era intransitable y con bastante peligro para carros y caballerías, por cuyas razones era muy necesario construir de nuevo otro"

Según informe de D. Alejo Arias...
“Se halla situado a cuarto y medio de legua de esta ciudad, términos de la feligresía de Santa María de Viloalle, en Camino Real, que transita o pasa al Valle de Oro, San Ciprian, Villa de Vivero y otras partes, muy preciso para todos los caminantes, pasan por él, no solamente los racionales, sino las caballerías y más ganado, en tiempo de invierno, por llevar crecido caudal de agua el río, sobre el que está y a la desembocadura de este en el río grande que llaman de Tronceda”

Y así, siguiendo a Doural, sabemos las condiciones estipuladas para este puente, cuya construcción se hizo perentoria tras uno de aquellos seculares episodios de crecidas e inundaciones:
"Con motivo de los numerosos y cuantiosos daños ocasionados por las aguas de la terrible tormenta del mes de septiembre de 1761, que arrancó y llevo varios puentes existentes sobre varios ríos de los alrededores de la ciudad, que algunas casas y molinos quedaron atollados y muchas tierras de cultivo inundadas, que los pisos de los caminos desechos, muchos descoronados, desperdiciados los frutos de la tierra y que enorme fatalidad en particulares con la pérdida de los haberes y caudales que tenían en sus casas muchas personas, se proyecta la construcción de un buen puente de cantería de un arco de ocho varas de diámetro y de tres de alto bajo la clave, con el ancho correspondiente a dos porciones de calzadas a sus extremos, que es muy necesario construir en lugar de “un infeliz” de madera que hay en el paraje llamado Recadeira, sobre el río que llaman de los Molinos de Abajo"

El puente, con el tiempo, hubo de se ampliado para el paso de vehículos:
"Este puente debía de ser de un arco de ocho varas y cuatro de ancho. Las serelas de él no han de exceder del alto de un pié y del tres cuartas menos tres dedos, cuyo arco se ha de fabricar abajo del puente viejo, siete cuartas en donde estará más firme. En la parte de Viloalle han de hacerse veintidós varas de calzada en cuadro, rozarse algunas paredes para que el camino quede más ancho. Del lugar del Coto, otras treinta varas de calzada, una pared de cuatro cuartas de alto y un paredón por la de San Lázaro para que le atraviesen las aguas, todo de cal y canto, cantería dura y bien profundada, con arreglo al mapa del ingeniero y militar D. Martín Gabriel. Su importe definitivo sumó la cantidad de 6.700 reales. 
Con el paso de los años y con el aumento del volumen de los vehículos a motor, fue necesario ampliar considerablemente el puente. Se le adosó otro, totalmente construido de hormigón, lo que facilita el tránsito de toda clase de vehículos y para comodidad de los vecinos"

Al otro lado del puente llegamos al Coto da Recadieira. Ahora tenemos dos opciones: la más directa es ir a la derecha, atravesar el barrio de A Recadieira, y dirigirnos a San Lázaro, que es la que vamos a usar en este caso

La otra opción sería ir a la izquierda, hacia aquellas casas para, llegando a orillas del Valiñadares, acercarnos a la Fonte de Augas Sulfurosas (pinchar aquí). Luego podríamos regresar a este cruce, o bien subir al Castro da Recadieira y A Pena do Unto, enlazando más allá con el camino que vamos a seguir nosotros


Ya que vamos a la derecha por la LU-160, bien es verdad existe una tercer opción, ya reseñada, de seguirla toda hasta San Lázaro y de allí proseguir a Mondoñedo. Siendo poco más largo que el que vamos a emplear nosotros, tal vez sea bastante más monótono y, a pesar de disponer de arcén, un tanto más peligroso a tener un tráfico un tanto intenso


Nosotros pasamos la marquesina del autobús en este trecho de arcén que tiene además un poco de espacio adyacente a la derecha


Y también un poco de explanada donde en ocasiones aparcan vehículos


Aquí sí que hay que tener precaución máxima al cruzar al otro lado y subir a las casas de A Recadieira, en la parroquia mindoniense de Os Remedios


Al otro lado empezamos una pequeña cuesta


Hay también un pequeño mojón señalizador


Es la Ruta do Camiño Real, con la que coiincidimos en esta parte de nuestro trayecto...


Subimos a las primeras casas...


Construcciones de piedra


Las casas se extienden en torno a los caminos y al pie del antiguo castro...


Abajo la carretera LU-160


Y, más allá, oculto por los eucaliptos, el espacio natural de la Fervenza de Viloalle, que reiteramos nuestra recomendación para visitar


Pasamos ahora junto a este bello jardín


Nuevos usos para los viejos carros...


Curva cerrada a la izquierda. Por aquí suelen pasar pocos coches pero estemos atentos, sobre todo cuando no hay espacio para los viandantes


Las casas, en filas, hacen calle


Gran terraza en chaflán sobre el camino...


Buena parte de estas casas tienen un aire entre lo residencial, lo urbano y lo rural, recuerdan también un poco a la arquitectura indiana o a la burguesa de principios del siglo XX


Hermoso acebo...


Con sus características hojas brillantes y puntiagudas, así como sus frutos rojos


A la izquierda, el solar del Castro da Recadieira, en lo alto de un coto, cueto, plantado de eucalipto y cubierto de matorrales


El castro dominaba los valles de los ríos Tronceda, Valiñadares y Cesuras, su recinto es redondeado y su protección era en base a murallas de piedra. Se hallaron en el lugar dos torques de oro, un torques de plata y un pequeño lingote de oro de una torta de fundición.

Estos son los hallazgos datados científicamente, luego se dice dice antiguamente los vecinos encontraban tesouros, así uno apodado O Cabrito encontró un báculo de oro, de un metro de largo. con bolas huecas en las puntas, por el que le dieron 9.000 reales que, llevado a la Exposición de París, se valoró en más de 60.000

Luego una hija de un tal Xaneiro se toó una "piedra como un puño", que dio a otra persona, y esta, para no devolverla, dijo se había deshecho como barro. Un vecino, Rosendo Rubal se haría con una bola y dos bolos de oro escondidos en unas rocas, una hija de la Roxa do Coto recibió 40 pesos por una piedra, un tal Cacheiras vendió una piedra de oro, otro un aro metálico, pero no de oro, todo según datos de Galicia Encantada. Enciclopedia de fantasía popular de Galicia


Allí está la Pena do Unto, un peñón con una macabra tradición, para la que no obstante no hay evidencias demostradas, la de sacrificios humanos, dada su forma, con un canal que la recorre de arriba abajo, donde hay una poza, y que el nombre unto equivale a grasa, procediendo del latín unguere, untar, perfumar con aceite, emparentado con unctum, de donde salen ungüento, unción, unto, untar...

Incluso el primer investigador de este castro, J. Villaamil y Castro, se dejarían llevar por la leyenda, escribiendo así en Antigüedades prehistóricas y célticas de Galicia, del año 1873
" la concavidad que presenta se adapta un cuerpo humano en posición supina y aptitud muy propia para ser degollado, y que su sangre corra por un profundo canal de un decímetro de ancho y otro tanto de fondo"
Dice la leyenda que debajo de la Pena do Unto está enterrado un tesouro que dejaron escondido los míticos mouros, el cual ha de ser descubierto por la "pata de una cabra". Otra tradición asegura que antiguamente la cueva llegaba subterránea a Vilanova de Lourenzá


Si lo deseamos podemos subir a ver ese peñón: aquí está el camino que sube hacia él. De paso puede visitarse también, además de la Pena do Unto, la Fonte Sulfurosa (pinchar aquí)


El camino como tal, ya en llano, sigue todo recto y de frente


A la derecha, invernaderos, y más allá Os Castelos. a la derecha, solar de otro recinto castrexo del que hablábamos anteriormente y, a la izquierda, el Alto da Costa Vella (345 m) y A Atalaia (508 m), Fraga da Cancela, Monte das Bestas, estribaciones de la Serra da Toxiza


Frente al cruce que va a la Pena do Unto, un bloque de viviendas, y atrás, un cabazo


Tiene una cierta semejanza con la arquitectura de ciertas viviendas obreras de las primeras décadas del siglo XX. Lo cierto es que en esta zona hubo en su tiempo algunas industrias, ya hemos hablado por ejemplo de la fábrica de gaseosas de Viloalle, pero existieron más, algunas incluso más antiguas


Seguimos todo recto. Hace ya unos cuantos años este barrio se hizo célebre por Pitiño, un lobezno criado en cautividad, así recogía la noticia La Voz de Galicia el día 6 de noviembre de 2008:
"Pitiño, el lobo criado en cautividad por un vecino de A Recadieira, abandonó ayer su hogar mindoniense. Lo recogió personal de Medio Ambiente para llevárselo al Centro de Recuperación de Zona Silvestre situado en Alto do Rodicio, en Ourense, en el que permanecerá en tanto no le encuentran un hogar definitivo para vivir. La persona que lo recogió de recién nacido y que lo tuvo en su casa hasta ayer, fue quien se encargó de ayudar a meterlo en el vehículo en que lo trasladaron a su nuevo hogar y no sin pesar, porque no faltaron lágrimas en la despedida. Pitiño se mostró en principio algo reacio a subirse al vehículo, aunque fue suficiente un ligero empujón para convencerlo 
Además del personal de Medio Ambiente al lugar se acercaron miembros del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil que fue quien cursó la denuncia por el hecho de criar a un animal silvestre en cautividad, así como amigos y familiares de la casa donde vivió el lobo durante este año y medio aproximado que tiene. No faltó tampoco alguna cámara de televisión que quiso grabar el triste momento de la despedida

Pitiño jugó con algunos de los presentes antes de salir hacia su nuevo destino. El vecino que lo recogió nos manifestaba hace días su intención de ir a visitarlo si se lo permitían. Ahora tendrá que esperar a que le llegue el expediente que le han abierto como presunto autor de una falta grave contra la Ley de Caza por criar al animal en cautividad"


Cinco días después, el 11 de noviembre, leemos esta noticia en El Progreso:

"La Asociación para la Defensa Ecológica de Galicia, Adega, acaba de solicitar a la Consellería de Medio Ambiente e Desenvolvemento Sostible que no aplique, “de forma excepcional”, una multa a un vecino de A Recadieira (Mondoñedo) que crió a un lobo en cautividad.

La asociación alega que, “a pesar de ser un hecho imputable, tiene el atenuante de mostrar hacia el animal una actitud positiva, de la que estamos muy necesitados”.

La entidad recuerda que el motivo de la sanción es que el lobo es un animal salvaje y, por lo tanto, debe de vivir en su medio, “para asegurar la conservación de la especie, que hoy por hoy está sufriendo graves amenazas”.

“Retirar ejemplares del monte no es desde luego una práctica permitida ni aconsejable, pero, habida cuenta también de que es un hecho aislado, y el primer caso conocido públicamente”, Adega solicita que se “resuelva con una clara advertencia pública al vecino para que no se vuelvan a repetir situaciones semejantes"


Y al este volvemos a ver del Padornelo, Por toda aquella línea de cumbres discurre la Autovía del Cantábrico en la que está considerada como una de las peores decisiones de las obras públicas de carreteras a causa de la intensa niebla que, cada poco, obliga a desviar el tráfico de nuevo a la N-634 a causa de los trágicos accidentes que por esta causa se produjeron desde los primeros días de su inauguración, en febrero de 2014. Así los cuenta Patricia Abet en ABC Galicia el 22 de julio de 2019:

"Cuenta la leyenda negra que durante la construcción del viaducto do Fiouco —por donde transcurre la A-8 a su paso por Mondoñedo— la niebla impedía a los operarios que trabajaban en la obra encontrarse, aunque estuviesen a solo unos metros de distancia. Ese tupido manto blanco con el que los vecinos de la zona siempre convivieron se ha convertido en los últimos años en uno de los mayores quebraderos de cabeza para el departamento de Fomento, incapaz de poner sobre la mesa una solución que evite los continuos cierres del vial y el consiguiente peligro para los conductores.

La inauguración de este tramo negro se remonta a febrero de 2014 y supuso el colofón a una obra con un coste brutal. Doscientos millones de euros para dieciséis kilómetros. O lo que es lo mismo, doce millones y medio por kilómetro. Fue el último trecho de la Autovía del Cantábrico en abrirse y también el más caro de los casi 90 kilómetros de esta arteria que cruzan la Comunidad. El proyecto trató de evitar el Padornelo y desvió el recorrido por el Alto del Fiouco, a casi 700 metros de altura. Una altitud donde la niebla es la protagonista sea cual sea la estación del año"



Otra fila de viviendas en este tramo recto. En su delantera florida, rosales y macetas, un regalo para la vista del caminante, peregrino y excursionista


A la izquierda más huertas e invernaderos en el valle del Valiñadares. Haciéndonos eco de la publicaciones del archivero catedralicio D. Enrique Cal Pardo, sabemos que, hubo en esta zona, cauce del Valiñadares, una sierra de agua, sierra que funcionaba con el agua como fuerza motriz, al igual que molinos, mazos, batanes, precedente industrial de la historia del lugar. Así habla de ello la Miscelánea Mindoniense:
"Una vez más, por medio de documentación del archivo catedralicio de Mondoñedo, publicada por su incansable archivero, D. Enrique Cal Pardo, sabemos que en el lugar conocido como “Couce de Camba”, a la orilla del antiguo río Bria (actualmente Valiñadares) y entre los lugares de Pedrido, Coto de la Recadieira y Ponte Nova de Viloalle se hallaba situada una sierra de madera, movida por la fuerza motriz del agua. La citada sierra era propiedad del cabildo de la catedral de Mondoñedo y era utilizada para serrar la madera que necesitaba su fábrica. En ella se serraban los troncos para transformarlos en tablas, vigas o tablones, que posteriormente eran usados en las construcciones, con el correspondiente ahorro de brazos y jornales"

Por su parte dice Cal Pardo:
“El 8 de agosto de 1470 el cabildo mindoniense arrendó a Juan González de Fontemoya, canónigo y a Lope Marzo y Vasco Fernández, clérigos, la sierra de agua que el cabildo tenía en el lugar conocido como “Couce de Camba” por espacio de dos años” 
Así, en terrenos episcopales, se construyó esta factoría maderera de la que, por lado, conocemos que el encargado de la obra  tuvo problemas para ponerla en marcha:
“Juan González, no había podido terminar de construir la sierra, a causa de las guerras y otras razones fortuitas”

Seguimos leyendo el artículo y ya sabemos cómo se va desenvolviendo la situación, haciéndose realidad casi tres años después:
"El 2 de julio de 1473 el cabildo arrendó a Juan Fernández de Vilasindre, vecino de Villamayor, la sierra de agua, por espacio de cuatro años, con la casa cubierta de paja, con la presa hecha de piedra estanque, árboles, rueda, hierros, beo, hoja de sierra etc. Durante este tiempo debía aserrar toda la madera que fuera necesaria para la obra que se estaba realizando en la catedral

Por curiosidad, consultamos el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1752 y ya no encontramos citada la sierra de agua del cabildo mindoniense. En el Diccionario Geográfico estadístico de D. Pascual Madoz de 1845, tampoco la encontramos. Desconocemos la fecha exacta de su desaparición, aunque a comienzos del segundo milenio, unos verdes prados, un molino harinero en estado ruinoso y unas parcelas de monte, todavía conservan el nombre de sierra de agua"

Por García Doural se ve que esta sierra hidráulica no aparece ya en el Catastro del Marqués de la Ensenada de mediados del siglo XVIII, ni tampoco, unos cien años después, en el Diccionario de Madoz, si bien el lugar sigue conociéndose como Serradauga, donde este investigador localizó restos de presa y muro


Pasada esta curva llegamos a otro grupo de casas del Coto da Recadieira: A Volta


Y ya desde aquí divisamos la histórica ciudad de Mondoñedo, una de las históricas capitales de una de las viejas provincias del Antiguo Reino de Galicia, tal vez una antigua Elaneóbriga o Laniobriga, como decía el historiador Mayán Fernández, cuyo origen pudo ser en Os Castros, nombre muy revelador situado en la parte alta, solar castrexo galaico, como otros muchos en este valle, que sería después romanizado, como prueban numerosos elementos, entre ellos una calzada. Hay quien dice que pudo ser llamado entonces Grandimiro, Ontonia... pero seguro nada se sabe, sólo que la población iría extendiéndose hacia las fértiles vegas del valle del Valiñadares, antiguo río Bria, desde su primigenio emplazamiento, y vería la llegada posteriormente de suevos y britones. De aquel periodo, además de restos materiales, han llegado a nosotros leyendas de reinos fabulosos, cuevas encantadas y ciudades perdidas que, como todo relato legendario, guarda bajo las capas del barniz de la inventiva un básico trasfondo real


La entrada de Mondoñedo por la puerta grande de la historia acontece, como tanto hemos recalcado en esta ruta, cuando por disposición de la reina Urraca en 1112, y confirmada en 1117, se traslada aquí la doble sede episcopal, britona y dumiense, de San Martiño de Mondoñedo, y con ella su nombre y topónimo, de su enclave original en las cercanías de la Ría de Foz, desplazando al entonces aquí situado y mencionado como Villamayor de Vallibria o Vilamaior de Val de Bria, población del valle del Valiñadares, todo ello con la bula papal de Pascual II y, algo después, con el Fuero de Alfonso VII que eleva su rango al de ciudad
 

En 1182 Fernando II, deseoso de promocionar a Ribadeo, traslada esta sede nuevamente, pero en 1230 regresa aquí con el obispo Don Martín, siendo entonces cuando se inicia la construcción de la catedral de la Asunción, cuyas torres divisamos desde aquí, culminación de este Camiño Cultural das Catedráis o Variante Marítima, pero que, enlazando ya antes, en San Lázaro, con el Camino Norte procedente de Ribadeo, o con el que ha entrado desde Asturias por Abres y Trabada en la Praza da Catedral, prosigue hacia Santiago vía Abadín, a su vez dividido en dos rutas opcionales, como pronto iremos viendo

En 1311 los obispos pasan a ser además señores jurisdiccionales del territorio, por lo que, para evitar ataques de otros señores feudales, amurallan la población en 1320, siendo no obstante atacada por Don Fernando Pérez de Castro, señor de Lemos, Monforte y Sarria, pocos años después. La muralla sería pues baluarte a la vez de fueros ciudadanos y poder obispal, además de protección contra epidemias de peste, regulando la apertura de sus puertas. Aquella ciudad vieja resultaría arrasada por un pavoroso incendio en 1424, si bien las Guerras Irmandiñas no la afectarían tanto como a otras comarcas. Puede decirse que aquel periodo culminaría con las luchas y ejecución el Mariscal Pardo de Cela, de las que tanto hemos hablado en esta ruta


Posteriormente, sujeta a los avatares y ciclos de la historia, Mondoñedo seguiría con periodos de expansión social, económica y urbana, como en líneas generales sería el siglo XVI, luego de cierta decadencia, como el XVII, para resurgir en el XVIII con figuras como el oispo Sarmiento, otra época que tendrá su culminación con la supresión de la provincia de la que era capital Mondoñedo en el año 1833 con las reformas liberales, lo que será un importante golpe pero no por ello seguirá evolucionando, cuna de grandes escritores, pioneros y artistas, pensadores pioneros de la Galicia y del mundo actuales

 Un símbolo físico de esos tiempos, religioso pero que trasciende a lo espiritual, es la iglesia de Santiago o Igrexa Nova, que vemos muy bien desde aquí, auspiciada por el obispo Manuel Fernández de Castro, que tenía intención de que esta parroquia, con sede en la misma catedral, tuviese su templo propio, este, cuyas obras empezaron en 1890 con la idea que las sufragase una suscripción popular que, en tiempos pasados, era lo habitual, pero en esos nuevos fracasó, por lo que hubo de suspender las obras, asumir el coste de los trabajos, y volver a ponerlas en marcha, pero que no acabarían hasta 1900. Once años más tarde, el 27 de diciembre de 1911, era en ella bautizado Álvaro Cunqueiro


De la ciudad de Mondoñedo y su historia, de sus monumentos, gentes, personajes, escritores y cronistas, mercados, productos y rincones, hemos tratado ya abundantemente en este Camino Cultural, pero aún habremos de hacerlo muchísimo más recorriendo sus rúas, siguiendo, además de este, el trazado oficial del Camiño Norte y sus variantes


Recorremos de momento este barrio de A Recadieira y sus filas de casas,,,


Una larga recta que nos llevará, directamente ya, a la misma Praza da Catedral, ansiando ya visitarla 


Pero antes hemos de conocer no pocos rincones y lugares por los que discurre nuestro itinerario. Aquí por ejemplo uno de los cruceiros de A Recadieira


Se yergue al lado del camino, sobre un florido jardín y huertas


Arriba en la cruz, está tallado


Representación de Cristo crucificado


Abajo una placa, cuyo texto debió desaparecer hace tiempo. Noprmalmente indicaba su posesión, o  quien lo erigió, a quien estaba destinado, así como alguna reseña a visita y/o disposición episcopal otorgando bulas a quien orase determinados rezos en este lugar


Son muy abundantes en toda Galicia, pero en Mondoñedo especialmente, hemos visto ya unos cuantos y más que vamos a ver, alguno muy cerca de aquí, se erigían por devoción y/o también a causa de algún suceso


Enfrente del cruceiro, al otro lado de la carretera, Casa de Pepe da Volta


Vemos su nombre en la placa


No muy lejos de aquí, en Pedrido, entre los lugares de A Pradella y As Parrelas, fue asaltado a finales de mayo de 1701, el peregrino francés capitán Juan de Celeret. Venía de Ribadeo, acompañado de varios hombres, quienes en un momento le asaltaron robándole los quince doblones que portaba, así como la ropa, dejándole totalmente desnudo. Su historia trascendió pues, suplicó ayuda a las autoridades por escrito, ya que estaba ofrecido a ir a Santiago y le daba suma verguenza continuar como romero mendicante, "mendigar hostiatín", tratándose su problema en sesión municipal del 1 de junio de 1701, acordándose comprarle algo de ropa. Así lo relata la Miscelánea Mindoniense:
"...las autoridades municipales acuerdan se de libranza a D. Francisco de Luaces Somoza para que compre al capitán suplicante un “ajustado…, forrado de bayeta y en caso… se le dé un jubón de lo mismo y la compra y hechura sean a cargo de Francisco Juncal”.

Según una escueta nota al margen del documento del que extrajimos parte de esta información, costó el vestido donado al capitán francés ochenta y cinco reales"
Contaba Mondoñedo con hospitales de peregrinos desde la Edad Media, uno de ellos, el de San Lázaro y San Pablo, fusión de otros anteriores con estas advocaciones, sigue existiendo en nuestros días como residencia


A nuestra izquierda, huertas y sus cobertizos o casetas de aperos. Cerca de aquí, en el lugar de Porto do Bois, orillas del Valiñadares, hubo otra industria basada en la fuerza hidráulica, el llamado Martinete del Coto da Recaideira, un mazo que forjaba aperos agrícolas y enseres domésticos del que se sabe era en 1862 propiedad del vecino Tomás Lombán Díaz Lombardero, que hizo además unos lavaderos de mano para uso de su casa familiar, constituyendo otro de los antecedentes industriales de estos lugares, y como tal aparece reflejado en una relación municipal de la época, afirmándose eso sí que estaba "mal situado y peor construido, carece de suficiente agua y mucho más de carbón, teniendo el dueño que recorrer por este y por el hierro hasta 5 o 6 leguas de distancia".


 Nos dice también Andrés García Doural en Miscelánea Mindoniense:
"Tomás Lombán se dedicaba a la construcción y composición de diferentes herramientas de agricultura y a la elaboración de unos cazos metálicos que eran utilizados en los hogares para coger el agua para beber del interior de las populares sellas de madera en que era transportada.

También nos dice el citado documento que poseía una turbina y que solamente funcionaba una tercera parte del año, achacándolo a la escasez de agua y a la poca demanda de trabajo. A su propietario le aportaba medio real por cada una de las ocho horas que trabajaba (una peseta diaria)"

Sus deficiencias hubieron de ir subsanándose en la medida de los posible y el mazo estuvo funcionando hasta la Guerra Civil, de él solo quedan los topónimos, en las cercanías de Viloalle:
"Con el paso de los años, para solucionar algunos de estos serios problemas, su descendiente Pascual Lombán Ares, prolonga la presa del martinete unos ochenta metros, para darle mayor caída al agua y desplaza al mismo tiempo la edificación y el martinete 
Los vecinos de mayor edad de los barrios más próximos, recuerdan perfectamente el canal que conducía el agua y cómo era la última edificación donde se hallaba colocado el martinete, el cual estuvo en funcionamiento hasta rematada la guerra civil (1.936-39), como nos comentó su descendiente “Tito”. Todavía hoy, existe un grupo de viviendas del Coto y un tramo de empinada carretera, muy cercanos a Viloalle, conocidos como “O Mazo” y “A Costa do Mazo”

Seguimos avanzando carretera adelante. A la derecha, al oeste, montes del Alto da Costa Vella


Un viejo cabazo asoma más allá de los helechos


A lo lejos al sur empezamos a ver los montes de A Pena da Roca (768 m) sobre Mondoñedo, y que separan el valle del Rego Cesuras del valle del Valiñadares


Al este y más allá del Padornelo, los montes de Lindín y Argomoso, que separan Mondoñedo del Val de Lourenzá


Por allí baja, tras subir de O Val de Lourenzá, el otro ramal del Camino Norte que, por la Ría de Abres, ha cruzado a Galicia en Trabada, disponiéndose ahora a llegar directo al barrio mindoniense de Os Muíños


Pasamos junto a otra fila de casas,,,


La carretera va un poco cuesta abajo, descendiendo ligeramente


A la izquierda nuevas referencia geográficas para continuar, luego de Mondoñedo, por el Camino del Norte


Los montes de A Farrapa, que cierran el valle del Valiñadares en su curso alto, solar de la Cova do Rei Cintolo, una de las mágicas grutas mindonienses de la mítica ciudad de Bría, antecesora legendaria del Mondoñedo actual


Pasamos así la última de las casas de esta hilera,,,


Y pasamos este chalet con su finca y frutales


No lejos de aquí, en O Barcal, parroquia de Vilamor, al pie del Padornelo, aconteció un sonado suceso del que siempre se pensó era leyenda. Durante la Guerra de la Independencia, que asoló Mondoñedo, un militar francés llega moribundo a la casa de una vecina y le hace entrega, antes de fallecer, de su mochila, llena de objetos robados en campaña. Doural, realizando investigaciones al respecto, encuentra este documento en el Archivo Diocesano de Mondoñedo:
“ 8 de abril de 1.809, fallece en la vivienda que ocupaba Dª Manuela Penelas, comerciante de Mondoñedo, D. Augusto Philiberto Ganon, conocido como “La Baviere”, oficial de alta graduación del ejército francés, natural de la población de Bouny, perteneciente al departamento de L´ain, situado al Este del Reino de Francia. Fue sepultado su cadáver en el claustro de la Santa Iglesia Catedral, con misa cantada de termo entero, que celebraron tres prebendados de la misma"

En nuestro camino parra e invernaderos


Buenos frutales...


Palmera y huertas...


Más buenas plantaciones de árboles frutales...


Jardines a la izquierda, con el tronco seco de un árbol que sirve de bello ornamento. Poco más allá a la derecha, un cruceiro


Mirando, al camino, en medio de un prado


Nos acercamos y apreciamos que carece de imágenes labradas, si bien la cruz presenta una forma muy bien trabajada, con detalles como apomados a los lados.  Tampoco se ve aparentemente ninguna inscripción


El propio concello de Mondoñedo le dedica en su página todo un apartado a estas construcciones:
"Los cruceiros son cruces de piedra que se presentan como una de las manifestaciones populares más extendidas en Galicia. Se sitúan en lugares simbólicos y todos ellos responden a una razón relacionada con el mundo místico. 
Tenemos cruceros en cruces de vías, en los atrios de las Iglesias, en los cementerios, en lugares donde hubo un difunto, para la conmemoración de acontecimientos, como rogativa, como agradecimiento a una concesión divina, etc. y son, también en ocasiones, lugares a los que peregrinar en busca de alguna cura física o espiritual para el devoto"

Al otro lado, prado arriba, pasa la LU-160, con la que pronto nos vamos a reencontrar. A la derecha el puente de la carretera que comunica el Coto da Recadieira con Seivane


Y así, entre estas praderías llegando a Mondoñedo, qué menos que admirar la hierba, la glosada por el mindoniense Álvaro Cunqueiro:
HERBA AQUÍ OU ACOLÁ

Todo pende en que aún esteña morto
perguntando póla herba que nasce derriba
coma por un novo corpo máis levián,
abaneado pólo vento,
-que trae e que leva a semente-.
Herba no monte ou nas rúas da cidade
-aquí podían ser os pés dos vagabundos
que ún se soñara nús unha mañán de cedo-

Canto vai da memoria á herba
por onde terreas pensativas azas

caladamente te recomezan. Ouh abril,
tí liberdado dos vermes e dos ósos
dos ouvidos por onde estabas apegado
a aqueles outros pasaxeiros de traxe novo!
Cando chove adeprendo a beber auga.
Por unha boca que non tiven, abrancuxados
fíos que zugan no terrón e medran:
foron percisos nubes e sol e un sacho
-namentras te valeiras
esqueces os cantos ledos do verán e o melro
o pan e o lume e esa doce sorrisa
que todos tivemos unha vez pousada no peito-.

Todo pende en que ún esteña morto
e queira volver ao val e á noite
esmola de home, pasteiro comuna


Y esta es la traducción que nos ofrece Anxo Pastor en La nube habitada. Álvaro Cunqueiro:
HIERBA AQUÍ O ALLÁ

Todo depende de que uno esté muerto
preguntando por la hierba que nace encima
como por un nuevo cuerpo más ligero,
acunado por el viento,
-que trae y lleva la simiente-
Hierba en el monte o en las calles de la ciudad
-aquí podían ser los pies de los vagabundos
que uno soñara desnudos una mañana de madrugada-.

Cuanto va desde la memoria a la hierba
por donde pensativas alas térreas
calladamente te recomienzan. ¡Oh abril,
tú libre de gusanos y huesos
de los oídos por donde estabas unido
a aquellos otros pasajeros de traje nuevo!
Cuando llueve aprendo a beber agua.
Por una boca que no tuve, blanquecinos
hilos que sorben en la tierra y crecen:
fueron precisos nubes y sol y una azada
-en tanto te vacías
olvidas los cantos alegres del verano y el mirlo
el pan, el fuego y esa dulce sonrisa
que todos tuvimos una vez posada en el pecho-.

Todo depende de que uno esté muerto
y quiera volver al valle y a la noche
limosna de hombre, prado comunal
donde blancas ovejas dirigidas por una anciana
pacen continuamente sin levantar la cabeza
sin darse cuenta de dónde viene la hierba
que muelen y remuelen los dientes apretados.


Fijémonos ahora, a lo lejos, en la ladera del Padornelo


Hay unas casas, O Reguengo, parroquia de Santiago de Mondoñedo, por donde va el Camino Norte que, pasando desde Asturias por Ribadeo, cruza O Val de Cabarcos en Barreiros, llega a Vilanova de Lourenzá, y entra en el concello mindoniense por Grove


Arriba los penedos y antenas que hacen inconfundible a esta montaña,,,


Y este es el valle hermoso valle de Mondieño, tan bien descrito en  www.mondoñedo.net
"El valle de Mondoñedo descansa entre montañas viejas de cimas redondeadas. Situado entre las sierras de Lourenzá, A Toxiza y los Montes de Enfesta.

Los bosques de pinos y eucaliptos ocupan grandes extensiones, pero también abundan castaños y robles en las laderas de las montañas. En los cauces de los ríos se completa la vegetación con álamos, abedules y sauces.
La ciudad se abre paso en medio de toda esta vegetación.

El lobo, el corzo y el jabalí, acompañados de pequeñas manadas de caballos salvajes, son los habitantes de los bosques que rodean el valle.
Las distintas tonalidades de verde, a veces se interrumpen con los grises de las cumbres de granito. 
Los ríos, los regatos y las fuentes que discurren por el valle llevan sus aguas al Masma, río más importante de Mondoñedo, formado por las aguas del Valiñadares y el Cesuras. Más tarde se les unirán el Tronceda y el Figueiras, a partir de donde tomará el nombre de Masma, río que pronto llegará al mar en la ría de Foz"

Dibuja ahora la carretera una perfecta perspectiva en línea de fuga hacia la ciudad de Mondoñedo, tacita o "cunquiña deleitosa", como diría otro de sus ilustres hijos, Leiras Pulpeiro...
Cunquiña deleitosa
onde todo florece, e todo medra;
recuncho que aos magoados dás refolgos
co incenso da maleza
e a sombra dos seus soutos caladiños,
e a auga das súas fontes, limpa e fresca.
botarás algún día de entre os fiúnchos,
e os infantes da veiga,
tanta limacha moura
como nela se atopa en onde quira,
e, fuxindo do sol, sempre arrastrados,
e a poder de rastreso, atodo chegan,
e que todo che enliman,
cando todo non adelantan?
Deus te libre de praga, e faga logo
que o teu vale, Valibria, limpo vexas
de cantos do teu comen,
e non sucan teu pan, nin nel segan!

A la derecha, hay un campo arbolado y una fuente, entre esta carretera y la LU-160


Puede ser un muy buen lugar para hacer un alto antes de entrar en la histórica ciudad, rica en "pan, aguas y latín" como decía Álvaro Cunqueiro, y así lo remarcaba el periodista Feliciano Fidalgo en El País el 10 de agosto de 1994...
"Cunqueiro lo dijo todo de Mondoñedo: "Pan, agua y latín"; el pan de hogaza crujiente mima la boca, el agua es de ley, y Mondoñedo es ciudad obispal, con seminario y curas y monumentos de ver; y es de visitar don Manolo Montero, que así le llaman a este personaje del que su amigo Cunqueiro dijo: "Es la flor de los libreros gallegos"; y él, con énfasis, dice de Cunqueiro en su librería y museo de la calle de la Concepción, 4: "Yo era el librero de cámara de Cunqueiro"

Un lugar de sombrea, entre las dos estradas pero a la vez muy tranquilo y discreto, ideal para el descanso


Y fresco, gracias al agua que sale del caño y moja el suelo de piedra, muy agradecido para días de sol castigador


Toda la construcción es de piedra...


Y enfrente un monolito


Una placa informa de la inauguración de este lugar dentro del acondicionamiento del trecho Mondoñedo-Masma


Fue el 3 de mayo de 1995 con Manuel Fraga Iribarne, Presidente por entonces de la Xunta de Galicia


Desde aqu´no saldremos aún a la LU-160, seguiremos camino por A Recadieira, yendo hacia aquella casa, viendo al fondo la larga silueta del Padornelo extendiéndose al sur, hacia O Barral de Cima en Lindín y montes de A Farrapa. Decía así por ello Cunqueiro en Ollar Galicia:
"Mondoñedo está nun colo verde entre altos e oscuros montes, de características formas: o Pardonelo, a Pena da Roca, a Toxiza. É unha cidade silandeira e tranquía"


La casa, con su garaje-terraza-cenador, parece presentar también un cierto toque indiano


En la carretera, justo antes de llegar a la casa, hay una cruz de ferro


Son muncho menos abundantes que los cruceiros de piedra pero en MOndoñedo tenemos algunos ejemplos, tal que este


La veiga se extiende de aquí al Valiñadares, que no vemos por la espesura de sus orillas


Pasamos así bajo la emblemática casa, con fachada de piedra...



Y continuamos junto a la gran vega del Valiñadares...


Vamos en paralelo a la carretera LU-160, siempre a nuestra derecha


Árbol y setos...


Luego otra casa...


Y justo al pasarla, habríamos de cruzar para seguir de frente hacia San Lázaro


Tendremos, con cuidado, que pasar el guardarraíl


Mirando bien antes de cruzar, nos dirigimos a squel puente


Puente de la N-634, que pasa por encima, a donde se sigue desviando el tráfico en los abundantes días de niebla que hacen impracticable el tráfico por la altísima autovía


Pisamos un poco de césped... y ya salimos definitivamente a la LU-160, de la que nos separamos entre A Cabana y Coto da Recadieira


Y caminaremos por el arcén, cruzando antes del puente otro de los enlaces con la N-634


Pasamos así bajo la carretera nacional...


Y seguimos siempre en recto


Cruce y siempre de frente


Volvemos a reconocer muy bien la iglesia de Santiago o Igrexa Nova, Más arriba es la subida a Maariz por San Queitano y As Barbeitas, que emplearán los peregrinos que escojan ir por el Alto da Xesta hacia Abadín


La iglesia, cuyos trabajos arrancaron en octubre de 1890, quedaron parados el mes de junio de 1891 por falta de fondos, como ya hemos dicho, si bien se conseguiría reanudarlas pasado el tempo, siguiendo el proyecto del arquitecto Nemesio Cobreros y siendo encargados de su ejecución varios maestros de obras: en enero de 1900 se acababan las bóvedas, en junio se remataba la torre, y era consagrada en septiembre de ese año


Admiramos ahora todo el murallón de montañas que cierran estos valles por el sur, nuestro paso a la Terra Chá si seguimos cualquiera de los dos ramales que salen de Mondoñedo del Camino Norte. No deja de ser un mal momento para recordar aquel artículo del escritor Juan Cueto, Mondoñedo no existe, publicado en El País en el ya lejano 27 de febrero de 1982, recorriendo literaria y un tanto nostálgicamente, estos paisajes, un año después de la muerte de Álvaro Cunqueiro:
"El autobús que me lleva de Lugo a Mondoñedo no pasa por Villalba. Cuando el conductor atraviesa el alto Miño por la puerta de Rábade, ya metidos hasta el alma en la Terrachá, gira el volante sin contemplaciones en dirección Este y enfila decidido hacia Abadín por humedades donde todavía destacan las blancas cortezas del abedul diurético y ya empieza a florecer el salgueiro, como por aquí le dicen al sauce llorón. Y, sin embargo, juraría que era preceptivo tocar la patria chica de Fraga Iribarne, sobre todo ahora que el villalbés ilustre es mucho más que profeta en su nacionalidad.Incluso creo recordar que, en otros viajes de similar objetivo cunqueiriano, el destartalado, rugiente y oloroso autobús de la empresa Ribadeo, la línea propiamente dicha, hacía parada y fonda de cinco minutos en Villalba, entre un establecimiento de quesos cónicos de San Simón, tocados con la bandera española, y una plaza ajardinada que preside un severo busto en bronce del padre -madre y espíritu santo- de Alianza Popular; un alto en el camino que yo siempre interpretaba a modo de propaganda política astuta, "subliminal" diría un terrible comunicólogo.

Será que el conductor votó otra cosa en las elecciones. O, más probablemente, será que andamos sin saberlo por el célebre camino de quita-y-pon que Merlín trajo enrollado de Bretaña en canuto de hierro, y sirvió un día memorable para sacar al Basileo de Constantinopla del galimatías del desierto, como es fama para todo el mundo menos para Borges, que en ese mismo desierto -infinito- metió el de Buenos Aires a otro monarca y por el vasto laberinto de arena sigue vagando el infeliz

Es mejor así, en cualquier caso, porque si a este brusco giro en la ruta hacia Mondoñedo parece exagerado calificarlo de copernicano, resulta justo decirle giro cunqueiriano. Que el escenario primordial de las andanzas de Merlín, el Sochantre, Tona Teacha, Fanto Fantini, Simbad y tantas otras gentes menores, es el mismo que atraviesa la línea bullanguera, por entre tribus fluviales, urracas y mirlos picoamarillentos de vuelo alegre y gritón, y sierras amigas del lobo y del señor zorro. Ahora, sierras hoscas y duras, porque el roble, el castaño y el nogal de los países del Norte son tipos muy cumplidores con la meteorología oficial y no quieren enterarse de que es primavera hasta después de las ferias de san José, casi como los del Corte Inglés, aunque ya suene la alondra desde principios de febrero y todo huela a tierra recién abierta.

 Hay en estos parajes, sin embargo, bastante más que escenografía cunqueiriana. También desde la ventanilla del autobús contemplo sin dificultad la forma literaria de Cunqueiro. Quiero decir: contemplo ese estilo "solazado y sabroso, con cierto regodeo en los meandros", como él mismo solía decir de su prosa y de la de fray Antonio de Guevara; y es juicio éste que tanto vale para hablar de sus escribires irrepetibles como para encerrar en frase estos paisajes lucenses que serpentean hacia Mondoñedo sin pasar por Villalba, por donde toponimias que llenan la boca de gozo prosódico y la imaginación de fabulaciones (cuevas del rey Cintolo, el Padornelo, la Xesta, la Terrachá), desvíos melancólicos que hacen algo más que suspender la lógica itinerante de Obras Públicas, bosques de la rama dorada habitados por húmedos mitos a la manera de Bretaña, analogías que saltan a la vista y proceden de las grandes aventuras iniciáticas, y que el conductor de la línea me va subrayando con inconfundible estilo cunqueiriano.  
Ya todo es diferente en Mondofíedo, un año después, sin Cunqueiro. Falta el narrador y eso se nota. Me lo confirma el poeta y periodista Pepe Díaz Jácome, sucesor de Alvaro en el cargo de cronista oficial de la villa episcopal: "Hay un gran vacío desde entonces. El de ahora es un silencio diferente". Y es cierto, que por más que lo intento no logro incurrir en ficción cunqueiriana. Al contrario, esta vez se me apareció la realidad.  
El establecimiento del sucesor de Mancebo anda cerrado por defunción: acaba de morir el primer impresor de Cunqueiro y con él desaparece el más extraño y mágico flautista del mundo, incluído el de Hamelín, que don Jesus soplaba en el agujero de la parte superior de la flauta, con naturalidad, "y le salían gotas de salivilla por la parte inferior, en lenta lluvia". El toque de ánimas de las cinco me suena lúgubre. En la Fuentevieja, un grupo de señoras comenta lo último de Dallas. Aquellos "latines litúrgicos que volaban al par que los murciélagos", ahora que pongo atención, no son latines. En el café principal se anuncian conjuntos subrockeros y también un videoclub, mientras una tragaperras titulada Xeitora, ruidosa, puede con el silencio mindoniense que Alvaro veía crecer desde la balconada de su casa. 
Mondoñedo ya no existe. Todo fue un espejismo literario que se desploma cuando falta el narrador. Ahora sólo es ciudad de carne y hueso, piedra y cementerio, ferias de san Lucas y Relojeros. Huyo de Mondoñedo en dirección a Foz, a meterme en la mejor discoteca rockera de las Mariñas, y jugar en las videomáquinas sin complejos literarios. Cerca de la parada de la línea le pregunto a un viejo por el próximo autobús hacia el Norte. El tipo duda unos segundos, me mira melancólico y, con el mismo acento que Cunqueiro emitía para contar las cosas de Mondoñedo, me responde: "Todos los horarios están tergiversados".


Y allí tenemos ya San Lázaro, antesala de la ciudad de Mondoñedo, llamado así por el santo patrón de los leprosos, bajo cuya advocación existió un hospital del que sigue en uso la capilla, conservándose el edificio, ahora destinado a viviendas. Su primera mención documentada es del año 1287. Bajo los auspicios del obispo Don Antonio Sarmiento de Sotomayor se unifica en 1750 con el de pobres y peregrinos de San Pablo, junto a la catedral, y se trasladan ambos a la Alameda dos Remedios, en la parte alta de la población


A la derecha la Pena da Roca divide los valles del Valiñadares y de su afluente el Cesuras, ambos referencia de los dos caminos que salen, como rutas a Santiago ambas, de la Praza da Catedral de Mondoñedo, lugar donde se unen dos, el de Ribadeo y el de Trabada, y se separan pues, otro par...


A sus pies están los montes de Cesuras y a su derecha el llamado Monte do Pico (718 m)


Y más a la derecha son los montes de A Infesta, por donde sube el Camiño Real que era una de las principales comunicaciones de Mondoñedo antaño hacia Ferrol y Santiago. Su trazado ha sido recuperado como ruta xacobea oficial pero la mayor parte de los peregrinos siguen prefiriendo ir por Maariz. Ambas opciones se unen en Gontán, concello de Abadín, y ya serán uno solo camino hasta Vilalba y Baamonde, donde el Camino Norte empezará a separarse de nuevo en trazados recomendados y alternativos


Pasamos ahora, en la llanura, junto a varias casas con finca o terreno


Son viviendas unifamilares y chalets, mirando a la carretera, en los antiguos pastos y sembrados del valle


Llamativo césped rojizo a la altura de una de ellas. Se ve así al comenzar el otoño


Verja y portones...


A lo lejos, más allá de San Lázaro, se yerguen los aerogeneradores, modernos molinos de viento, del Parque Eólico de A Farrapa


A nuestra izquierda, aqulla línea de árboles delata el paso del Rego de Cesuras, aquí llamado de San Lázaro, a desembocar al Valiñadares


Y estas son ya las últimas casas de A Recadieira, antes de San Lázaro...


San Lázaro fue además un barrio tradicionalmente industrial, sede de históricas factorías madereras. Su precedente, aparte de los antiquísimos molinos, batanes, sierras, mazos y otros ingenios hidráulicos que aprovechaban la fuerza del agua de estos ríos, podríamos hallarlo en  el Pazó de Caión, construido en terrenos que fueron de la antigua Malatería de San Lázaro, que enseguida veremos un poco más allá, adquiridos el 5 de febrero de 1739 por D. Luis López de Lombardía y su mujer Doña Manuela de Mora Cárdenas, donde hicieron esta gran casona, con fábrica de holandillas, la Real Fábrica de Lienzos, según Real Cédula otorgada por Felipe V al citado D. Luis López de Lombardía, quein falelcería no muchos después en Madrid, el 15 de diciembre de 1741, dejando viuda y cuatro hijos. Doña Manuela se casará en mayo de 1745 con D. Santiago de Olano Villanueva que, como leemos en la Miscelánea Mindoniense de Andrés García Doural, era "tesorero de Bulas, de espolios y vacantes, administrador de la venta de tabacos, pólvora, plomos y sus agregados y de la Pontificia y Real Gracia del escusado en la ciudad de Mondoñedo, su provincia y obispado, de donde es vecino"


A la izquierda las casas al lado de A Ponte de San Lázaro, por donde llega a Mondoñedo, bajando de San Paio, el Camino Norte. Se  dice que el puente es del siglo XVIII, construido por Fray Lorenzo de Santa Teresa a instancias del obispo Antonio Sarmiento de Sotomayor, pero hay noticias de otros anteriores, pues se conservan documentos que hablan de reparaciones efectuadas en 1660


Justo allí, delante de aquellas casas, se producirá la unión de estos dos caminos...


Las señales nos anuncian esta encrucijada emblemática


A la derecha vemos un poco mejor, o con algún detalle más, la zona de A Pena da Roca y los montes de A Infesta


Pena Morcán con los montes de Cabana y el Porto de Calzada da Cabana Vella a su izquierda. Más a la izquierda aún está O Pico (718 mts.), hacia donde suben desde Cesures por A Infesta los peregrinos que escogen ese valle y camino para ir a Abadín y Vilalba, saliendo de Mondoñedo por la Alameda dos Remedios


Cabana Vella, ya en la raya con Abadín y la Terra Chá, aparece citada como Cabada de Bella en documentos de época, donde el día 6 de octubre 1872, según datos de Miscelánea Mindoniense, se reúne un grupo de medio centenar carlistas para formar una partida, organizándose aquel día bajo el mando de D. David Cornejo Díaz, sargento veterano de la Guerra de África y en ese momento conserje del Casino de Mondoñedo, oficialmente Círculo de Recreo. El día 8, según sus creencias tradicionalistas, confiesan y comulgan, posiblemente en la iglesia mindoniense de Romariz, antes de comenzar sus operaciones, y envían un manifiesto al Alcalde de Mondoñedo. Presto sale a batirlos el día 10 una columna de 30 hombres, carabineros y guardias civiles, que no da con ellos y regresa a Mondoñedo a la noche

 El día 11 vuelven a salir reforzados por una compañía del Regimiento de Cuenca llegada de A Coruña, combinada con otra procedente de Viveiro. Se establecen columnas en Carballido, Meira y A Fonsagrada para evitar los movimientos carlistas y al fin, el 11 de octubre de 1972, la Guardia Civil mandada por D. José Albizúa Burgos apresa a la partida, entonces con 19 miembros, incautándoseles sus armas, un caballo,  documentos y bastante dinero, tal y como reflejó la prensa de aquellos días


Por aquellas laderas asciende el Camiño Real desde A Infesta a los puertos, donde una gran roca, O Marco do Couto, marcaba, como su nombre indica, el antiquísimo camino, sin duda un paso natural existente desde la más remota noche de los tiempos


En aquellas alturas apenas hay árboles, con extensas camperas y colinas de braña, majadas y pastos para grandes rebaños caballos y vacas


Un poco más a la derecha reconocemos un gran edificio monacal, es el Mosteiro dos Picos o de San Martiño de Vilaourente, supuestamente construido antes del año 1348 por los franciscanos, pues en esa fecha hay un documento por el que un tal Johan Peres realiza diversas donaciones al por entonces ya fundado convento a cambio de ser enterrado en él: "...mando a miña carne enterrar eno monesterio de san martiño de vilaorunte" dice textualmente en ese escrito


También sabemos sabemos documentalmente que el 9 de agosto de 1379 le es concedido privilegio real otorgado por el monarca Enrique II de Castilla o de Trastámara, confirmado más tarde por su hijo Juan I en documento del 25 de abril de 1382, mostrando su devoción por este convento de "Vilalaurente" en el que "se acogen muchos peregrinos que van al Apóstol Santiago". De ahí se descubre que tenía hospital de romeiros xacobeos y que por allí pasaría una ruta a Santiago, no señalizada oficialmente como tal al menos en nuestros días, que tal vez formase parte de las continuas disputas acontecidas entre este monasterio y el cabildo catedralicio mindoniense por donaciones y enterramientos, como el de Alfonso Suárez en 1382, enterrado en la catedral en 1382 en contra del deseo del finado, que había querido su tumba en San Martiño, por lo que este reclama su cadáver


En el año 1676 acontece un suceso que muestra las tensiones con las autoridades eclesiales mindonienses. Un fiel devoto dona a los frailes una ermita en San Antonio do Carrascal, practicamente en el casco urbano de Mondoñedo, y se produce un intento de traslado de los monjes, dado que San Martiño por entonces decaía y estaba en mal estado, traslado frenado por la jerarquía catedralicia que estaba dispuesta a "expelerles por la fuerza de armas", pues tal vez no los quería ver tan cerca, llegando a ser excomulgados. Una situación muy grave acabará con el auto del Real Consejo ordenando el regreso de los franciscanos, ya establecidos en una casa colindante un año después


A cambio, un poco más de una década después, en el año 1687, comenzarán las primeras intervenciones de reforma del ruinoso cenobio de San Martiño, que transformarán la original fábrica medieval monacal, la cual recalcamos estaba muy deteriorada, construyéndose, tras la contratación de Antonio González Maseda, un lienzo del claustro donde estaban la bodega y la panera, siendo este reedificado, así como la casa desde la capilla mayor a la iglesia, la sacristía y la hospedería


En 1701 se realizan  nuevas obras en las que se derribará la antigua torre del campanario y se hará una nueva de más altura, siendo sus encargados Antonio Rico, de Xuances, y su hijo Miguel, vecino de Mondoñedo. En 1715 el Obispo Muñoz y Salcedo sufragará la construcción de una nueva iglesia


En 1884 pasará a estar ocupado por los Pasionistas, quienes residirán en él hasta 1964, empezando un periodo de total decadencia del conjunto que caería en la ruina pese a alguna tentativa, infructuosa, de restauración. Su traza actual es el de claustro cerrado por tres tramos y el cuarto por la iglesia, de planta rectangular y cúpula sobre el altar mayor. Hay también un viacrucis


Más a nuestra derecha y cerca de nosotros, monte arriba, Seivane, bajo el Alto da Costa Vella


En Seivane hay un buen conjunto de cabazos, siendo célebre su capilla de San Xoán, del siglo XV, así como su fuente. A Fonte de Seivane


Entramos así por San Lázaro oficialmente en Mondoñedo, capital del concello, histórica sede episcopal britona y mindoniense y capital de una de las antiguas siete provincias del Antiguo Reino de Galicia


El paso del Rego de Cesuras o de San Lázaro es el tránsito físico y geográfico


Vemos toda la fina de casa que se extiende hacia el puente. Si nos fijamos en la distancia veremos San Paio, en la falda del Padornelo


Y el río, al su encuentro con el Valiñadares


Veigas de San Lázaro, bien cultivadas. Ahora vemos aún mejor a la derecha todo el circo de montañas que cierran por el sur el valle del Cesuras, tierra de brañas, castros y monasterios que llegaron a desafiar el poder del mismo cabildo mindoniense


San Lázaro es ya en sí mismo un núcleo urbano. La malatería, sus antiguas industrias y ser paso de ríos y cruce de caminos lo configuraron como tal desde hace siglos ya


Y aquí nos unimos, o mejor, nos reunimos, con el Camino Norte, del que nos hemos separado en Ribadeo


A la derecha un cruceiro simboliza esta unión caminera en la importante encrucijada de San Lázaro


Vamos a cercarnos a verlo, pasando junto a él, pues está en un muy hermoso rincón junto al río, donde suelen sentarse vecinos y peregrinos, en los bancos de madera o en los asientos e piedra, junto al río


No aparece inscripción que nos informe de su construcción ni fecha, si bien en su entrada dedicada a este cruceiro por Andrés García Doural en su Miscelánea Mindoniense, sabemos que, por documento del Concello de Mondoñedo del 2 de marzo de 1891, un vecino de San Lázaro, D. José Díaz, O Músico, solicita hacer aquí un puente de madera sobre el río de San Lázaro "apoyando uno de sus estribos" en el "murallón del Cristo",  para comunicar con el barrio de Seivane, siendo apoyado por los vecinos de este barrio y del de O Valiño "aunque también se oponen algunos vecinos de San Lázaro"


Pocos días después se aprueba esta solicitud. De aquel puente no queda nada, tal vez su sucesor sea esta pasarela, comunicación con una casa en la otra orilla


Sí se conserva el cruceiro, si bien con algunas reformas


Conserva, muy gastada, la imagen del Cristo crucificado


Y en su reverso la Virgen Dolorosa


Ya desde aquí, enlazando con las imágenes del Camino Norte y del Camiño Natural de San Rosendo, del que nos separamos en San Martiño de Mondoñedo (Foz), y con el que también nos reunimos aquí, continuamos trayectos hacia la Praza da Catedral de Mondoñedo, atravesando primeramente todo este barrio de San Lázaro, donde conoceremos la antigua malatería y su capilla, a muy pocos metros ya de aquí, pues ya la vemos al fondo de la calle













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