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viernes, 16 de octubre de 2020

VISITANDO A PENA DO UNTO EN EL CASTRO DEL COTO DA RECADIEIRA Y A FONTE DE AUGAS SULFURUSAS (MONDOÑEDO, GALICIA)

A Pena do Unto, Castro Coto da Recadieira (Mondoñedo)
Coto da Recadieira

Los peregrinos y caminantes que realizan el Camiño Cultural das Catedráis o Variante Marítima se disponen a entrar en la ciudad de Mondoñedo y llegar a la Praza da Catedral, culminación de esta senda que une las antiguas catedrales mindonienses y que, saliendo de Ribadeo, donde se separa del trazado oficial del Camiño Norte al pie de A Ponte dos Santos, recorre la franja costera de ese concejo y del de Barreiros, cruza el Masma en A Ponte da Espiñeiria y entra en el concello de Foz, visita San Martiño de Mondoñedo, antigua catedral antecesora del Mondoñedo actual, y luego viene aquí, al Mondoñedo trasladado por iniciativa de la reina Urraca más al sur, allá por los años 1112-1117, incluyendo monjes, enseres, doble sede episcopal y... hasta el nombre del lugar

Así, saliendo ya de la mindoniense parroquia de Viloalle, se abren ante nosotros algunas opciones, escogiendo nosotros la de pasar A Ponte Nova de Viloalle, sobre el río Tronceda que aquí se hace Masma, seguidamente cruzar la carretera LU-160 y atravesar el Coto da Recadieria, rumbo a San Lázaro, antesala de Mondoñedo, donde nos reuniremos con el Camino Norte antes de entrar en el centro urbano de Mondoñedo

Coto da Recadieria: a la izquierda se sube al castro

Una vez pasadas las primeras casas del Coto da Recaideira podemos seguir de frente, rumbo a San Lázaro o, previamente, realizar una muy oportuna, casi obligada visita, a dos lugares de mucho interés, A Pena do Unto, en el castro galaico aquí existente, y la Fonte de Augas Sulfurosas

Para ello, dando vista ya al totémico Monte Padornelo (618 m), dejaremos un instante lo que es propiamente el Camino, para realizar estas visitas, tomando una senda a la izquierda


Es la subida al solar del Castro da Recadieira, en lo alto de un coto, cueto, plantado de eucalipto


A muy escasos metros encontramos una bifurcación: ahora podremos escoger, arriba a la derecha iremos primero al castro, a la izquierda bajaremos a la Fonte de Augas Sulfurosas


Vamos a ir primeramente al castro, pero es realmente indistinto visitar primero un lugar u otro...


Abajo las casas de A Recadieira, a la izquierda el Coto da Fervenza, en el que se encuentra el paradisiaco paraje de A Fervenza de Viloalle, gran cascada, área recreativa, vieja central eléctrica y canal del río de Tronceda. otra visita muy a destacar que hemos recomendado en su momento, antes de cruzar el río


Arriba los montes de Os Castelos (384 m), otro recinto castrexo del que hemos hablado abundantemente viniendo de Masma y Viloalle, nombrado a veces como Castelo da Toxiza


Al fondo el valle del Masma en Viloalle, por donde hemos venido hasta aquí siguiendo el trazado del viejo Camiño Real. A la derecha vemos Os Godillós y monte de Lourido, asiento de As Casas dos Mouros, otro más de los numerosos castros sitos en estos parajes, al que también nos hemos referido varias veces en nuestro recorrido por sus inmediaciones


De frente son las casas de A Cabana, en Viloalle, por donde venimos a cruzar el Tronceda y por donde puede irse al Coto da Fervenza. A la derecha A Igrexa


Están en el camino, justo al pie de la corona o croa del castro


El camino que sube se estrecha, encajando entre ellas


 Fijémonos en las grandes y sugerentes peñas empotradas en las paredes de las viviendas


Esta es A Casa dos Abus


Seguimos subiendo, a la izquierda de esta otra casa


Y ya estamos al pie de la croa o cima de este castro que dominaba los valles de los ríos Tronceda, Valiñadares y Cesuras. Su recinto es redondeado y su protección era en base a murallas de piedra. Se hallaron en el lugar dos torques de oro, un torques de plata y un pequeño lingote de oro de una torta de fundición.

Estos son los hallazgos datados científicamente, luego se dice dice antiguamente los vecinos encontraban tesouros, así uno apodado O Cabrito encontró un báculo de oro, de un metro de largo. con bolas huecas en las puntas, por el que le dieron 9.000 reales que, llevado a la Exposición de París, se valoró en más de 60.000


Luego una hija de un tal Xaneiro se toó una "piedra como un puño", que dio a otra persona, y esta, para no devolverla, dijo se había deshecho como barro. Un vecino, Rosendo Rubal se haría con una bola y dos bolos de oro escondidos en unas rocas, una hija de la Roxa do Coto recibió 40 pesos por una piedra, un tal Cacheiras vendió una piedra de oro, otro un aro metálico, pero no de oro, todo según datos de Galicia Encantada. Enciclopedia de fantasía popular de Galicia


La senda pierde se torna de hierba y tiende a confundirse con el monte y pradería. Pasamos al lado de esta caseta...


Seguidamente a la izquierda de un cobertizo...


Nos internamos en el boscaje...


Suele haber un paso franco entre arbustos y matorrales, más o menos pisado y trillado


Crecen los helechos en la cuesta...


Entre la vegetación es posible que haya algún claro que nos permita ver al sur Mondoñedo


Mondoñedo y la subida a As Barbeitas, por donde sigue el camino hacia Maariz y el Alto da Xesta, en la ruta del Camino Norte a Abadín y a Vilalba


En primer término tenemos el barrio de San Lázaro. Ahí, como hemos dicho, nos reunimos con el trazado del Camino Norte del que nos hemos separado en la misma entrada de Ribadeo. Un poco abajo vemos una carretera, es la LU-160 que acabamos de cruzar. La unión se caminos se encuentra justo allí, en las primeras casas. Luego sigue el camino por la fila de viviendas que se prolonga a la derecha, hacia el centro y casco histórico de Mondoñedo, rica en "pan, aguas y latín" como bien diría Álvaro Cunqueiro


De vez en cuando se ve que alguien sube a limpiar, segando y quitando de malezas los accesos al castro


Las antiguas y dos veces milenarias estructuras defensivas son casi irreconocibles entre el arbolado


Aquí ahora atención, iremos a la izquierda


Seguiremos subiendo un poco más...


Pronto empezamos a llanear...


Y seguimos de frente


Ojo aquí con un hoyo, surco o escalón, un pequeño pozo o trinchera


La plantación intensiva de eucaliptos forma una tupida umbría que, en tiempos de talas, se transforma en una desolada rasa pelada


Y aquí está A Pena do Unto, un peñón con una macabra tradición, para la que no obstante no hay evidencias demostradas, la de sacrificios humanos, dada su forma, con un canal que la recorre de arriba abajo, donde hay una poza, y que el nombre unto equivale a grasa, procediendo del latín unguere, untar, perfumar con aceite, emparentado con unctum, de donde salen ungüento, unción, unto, untar...


Incluso el primer investigador de este castro, J. Villaamil y Castro, se dejarían llevar por la leyenda, escribiendo así en Antigüedades prehistóricas y célticas de Galicia, del año 1873
" la concavidad que presenta se adapta un cuerpo humano en posición supina y aptitud muy propia para ser degollado, y que su sangre corra por un profundo canal de un decímetro de ancho y otro tanto de fondo"

Dice la leyenda que debajo de la Pena do Unto está enterrado un tesouro que dejaron escondido los míticos mouros, el cual ha de ser descubierto por la "pata de una cabra". Otra tradición asegura que antiguamente la cueva llegaba subterránea a Vilanova de Lourenzá


Leemos en Entrevista a Álvaro Cunqueiro de Manuel Pérez Bello en la revista Grial 110, abril-maio-xuño de 1991

" En toda esta infancia, en toda esta mestura, eu sabía que había tesouros porque aparecían de vez en cando na Recadeira e noutros lugares. Eu sabía que había un mundo que non era o mundo de tódolos días, sóubeno enseguida. Pero, pronto -non sei como- a pluma fóiseme a escribir"


Y otro gran mindoniense, el médico y poeta Leiras Pulpeiro, le dedica estos versos "abonando as teorías sacrificiais que espallara Villaamil y Castro", como dice Armando Requeixo en Álvaro Cunqueiro e Mondoñedo. Guía literaria:
O dolmen da Recadeira:

Riba dun Coto do val de Brea.
Nun rechanciño, que é todo area,
sobre us penedos un croio hai,
quen, como niles finca pouquiño,
se pra el se cata dende o camiño,
mesmo figura que a cair vai.

Pro su, o que tal lonxe coidara,
alí subido ben o arrepara,
conoce logo que, cal está,
anque cen xuntas de bois puxeran
a turrar dile nin o moveran,
como, dín, quixo non sei quen xa.

Van moitos xunto ó tal croio,
que pró nacente fai cuase albogo,
pra ben de cerca podelo ver,
e veno, é certo, mais no-adviñan
que é un daquiles que os celtas tiñan
prós sacrificios de homes facer.

E como pasan homes e creencias,
i os menos levan as conocencias
que a aquela pena lla fan falar,
pouquiño a pouco vana deixando
sin as siñales que están mostrando
que, pra aquil pobo, foi un altar

Que non estivera tan desfeitiña
cal xa se atopa certa fochiña
de que algo enriba inda se ve,
si máis souperan que alí esganaron
centos de probes que entón lidaron
cos que lle ós nosos daban con pé.

¡Ai, pedra sagra pra aquela xente,
ben ti nos dices caladamente
o que coas aras de hoxe farán,
cando alá os homes que tras nós veñan
na estima xusta e debida teñan
os que orden inda de Roma dan!

Existieron antaño gacetillas, gacetas de tesoros, libros ciprianillos, etc. que señalaban lugares donse estaban enterradas riquezas. En base a uno de ellos, que según una leyenda supo, no se sabe cómo, un vecino de Viloalle que estaba en Madrid, lo encargó y se lo trajeron, comprobando que decía dónde estaba el tesoro, transcribe XS.M. González Reboredo en Lendas galegas de tradición oral:
"Pena da Feira, que de ella dase vista a Oirán, o castelo de Folgoso e pena Carbeira. Aí hai unha muller encantada ata o ano de 19...(...) a pena polo mendo ten un furado e no furado un almirez de ouro. A muller chámase Basilisa e debaixo da pena onde ela está encantada hai unha alfombra e 3.000.000 de ouro. O que a desencante, se é persona de profesar fe, pode casar con ela. Para desencantala ten que levar azougue mirlado, unha cruz de cánabo mcho, un real de ocho cuartos e unto de home para dar baño á pena por onde está o almirez para que abra por aló. Tamén ten que levar o libro Cabrícula e Salomones e principiar polo artículo 146 por unhas letras que dín: lurente cun demus, maleficio demun demus. Depues abrirase a pena y encontrarase a muller encantada e os miles"

Es interesante que aquí aparece el "unto de home", su grasa, como parte del ritual de desencantamiento y hallazgo de las rqiuezas. Por su parte Israel J. Espino en Grimorios, Ciprianillos y Gacetas de Tesoros dice:
"La explicación que se ofrece de la existencia de estas “listas de tesoros” es bastante ingeniosa, y remite a una vaga memoria popular de los grandes acontecimientos históricos y de los movimientos demográficos del pasado: Los pueblos históricos, tras muchos siglos en el país, se han hecho tremendamente ricos, pero llega una invasión –o, en el caso de los moros y de los judíos, una expulsión– que les fuerza a abandonar sus hogares y su país"

Un enclave realmente fascinante...


Volvemos pues por donde hemos venido, hacia las casas del Coto da Recadieira, dando vista nuevamente a Os Castelos


Y bajo los grandes penedos del castro de este Coto da Recaideira


A Casa dos Abus....


Las enormes peñas incrustadas...


Y volvemos abajo...


Ahí tenemos de nuevo el camino... pero antes vamos a conocer, como hemos dicho, la Fonte de Augas Sulfurosas


Para ello tomaremos ahora el camino que sale a la derecha, el que veíamos antes al subir...


Y nos dirigimos a aquel grupo de casas...


Buen jardín a la izquierda...


El perro nos ladra...


Y luego nos acompaña...


Empezamos a bajar...


Hermosas construcciones de piedra


Sigue el descenso, bordeando toda la ladera del coto, el cueto...


Y llegamos a otro núcleo de casas...


Cruce y a la derecha


Aquí tenemos las señales


Nos dirigimos a la fuente...


Un hermoso camino por la ribera del río Valiñadares


Río que va a unirse un poco más allá al Tronceda, que empezará a ser llamado Masma...


Laderas del Monte de Camba, antiguo campo de batalla en las guerras napoleónicas, como repasábamos viniendo de Masma a Viloalle, y solar de las antiguas dehesas nacionales para proveer de madera a la armada, hoy transformado en una gran plantación de eucaliptos


El camino es llano y recorre un souto o bosque autóctono ribereño


No hay que caminar mucho, enseguida llegaremos a la fuente...


Aquí hay una placa que nos indica sus características y, a continuación, la barandilla que baja al manantial


En la placa leemos:

"A Fonte:

Manantial de aguas sulfurado fluorado sódicas frías. Descubiertas en los últimos años del siglo XIX por el médico Leiras Pulpeiro, tras analizarlas, las aconsejó por su acción terapéutica en los "catarros crónicos de las vías digestivas y en ciertas afecciones hepáticas". En las décadas siguientes su consumo se popularizó dadas sus contrastadas propiedades salutíferas"



Y esta es la Ruta Leiras Pulpeiro con lugares significativos de su vida y obras...


Vamos pues a bajar a la fuente, que está en la misma orilla del Valiñadares...


Es un corto descenso a un lugar realmente encantador...


El sitio, eso sí, es pequeño, hay un cierto problema de espacio, si se reúne un pequeño grupo de personas...


Un vaso, siempre cerca, en las ramas de los árboles...


Un grupo en una de las frecuentes visitas...


Al llegar, mucha gente se pregunta dónde está la fuente...


Hay que mirar un poco, justo aquí, debajo de la losa


Aquí está el salutífero manantial de aguas sulfurosas, saliendo de un caño. Se dice estas aguas sulfurado-fluorado-sódicas frías fueron descubiertas en 1894 por el vecino Marcelino Lombán, otros dicen que por Sergio García de la Vega, Magistral de la Catedral de Mondoñedo, pero fue Leiras Pulpeiro quien, tras analizarlas, las recomienda y pone en valor, "óptimas para curar catarros crónicos de las vías digestivas y enfermedades hepáticas", siendo costumbre a partir del año 1907 venir a tomar las aguas, a veces todos los días, o a llevarlas en recipientes para casa, a veces alojándose durante dos o tres semanas en alguna de las casas del barrio. Luego la costumbre, con el tiempo, cayó en desuso


Forma al caer un pequeño charco, cubierto de hojas...


Y un pequeño canalillo que lleva el agua al río...


Al lado hay un asiento de piedra y, entre los dos, una lápida funeraria, localizada por unos vecinos que estaban reponiendo el murete de contención del terreno sobre la fuente en julio de 2020.  Parece ser era costumbre reutilizar estas coberturas sepulcrales para obras diversas, tal y como nos informa Andrés García Doural en su Miscelánea Mindoniense:
"A mí no me extrañó mucho que la tapa de una sepultura fuera reutilizada en una pequeña construcción. Conocemos varios casos: Cuando se cambió el pavimento al trozo de calle por la que se accede a la Alameda, al Centro de Salud y Hospital de San Pablo, aparecieron otras, cubriendo unos desagües. En la solana de una vivienda de la calle San Roque, como pavimento fue reutilizada la tapa de la sepultura de otro canónigo. En el año 1905, en la prensa local, los vecinos se quejaban de que en lo que conocemos como Rambla, al costado del Palacio Episcopal, en el pavimento de la calle se veían muchas lápidas con sus inscripciones, lo que parecía una necrópolis. En las escaleras por donde se accedía a dependencias del antiguo archivo catedralicio y despacho de D. Enrique Cal Pardo, también fueron reutilizadas algunas. En el portal de una vivienda de la Avenida de San Lucas, pero muy desgastada, también fue reutilizada la tapa de una sepultura. En el cementerio viejo, cuando se amplió y mejoró, se aprovecharon muchas en la construcción de las nuevas escaleras. Todavía se pueden contemplar y leer sin dificultad alguna de ellas. En el atrio del Santuario de Los Remedios, lugar acostumbrado para recibir sepultura los oficiales y jefes militares, destinados en Mondoñedo, también se puede observar alguna. A otras les fue dada la vuelta o pulido su superficie, para borrar sus inscripciones"

Según reza la inscripción es la tapa de la sepultura de D. Rosendo José de la Vega y Río, canónigo Doctoral de la antigua rúa do Perexil, actual de Pardo de Cela (por donde el Camino Norte se dirige a la Praza da Catedral). También de él nos dice Doural:
"D. Antonio Alonso Blanco, de 68 años, falleció el 5 de septiembre de 1844. Era hijo legítimo de D. José Alonso Álvarez y de Dª Josefa Blanco, difuntos, vecinos que han sido de la parroquia de San Martín el Real de Torazo, concejo de Cabranes, obispado de Oviedo(a unos 50 kilómetros de la capital). Se le dio sepultura en el cementerio de la ciudad y sitio destinado a los de su clase. “Se celebraron misas cantadas de termo entero, asistiendo a ellas todos los señores sacerdotes y cantores niños de coro, dos músicos bajones, con toque de campanas mayores”. “Mandó que fuese amortajado su cadáver con el hábito que usan los religiosos carmelitas y las vestiduras sacerdotales, que tuviese puestas durante la agonía de la muerte”.

Fueron hermanos de D. Antonio: 1-D. Manuel, sacerdote, cura párroco de Torazo. 2-D. José, casado en Torazo. 3-D. Francisco, ex-general de los Basilios, residente en Madrid. 4-Dª Manuela, monja de Santa Clara en Villafrechos de Campos (Valladolid). 5 y 6-Dª Antonia y Dª Concepción, casadas. 7-Dª María, difunta.

D. Antonio nombró cumplidores de su testamento a los presbíteros D. José María Arias y a su hermano D. Antonio, sacristanes mayores de la Santa Iglesia Catedral de Mondoñedo"

Desde A Fonte volvemos arriba, al camino...


Regresamos a las casas...


Y ahora a la izquierda, volvemos por donde vinimos...


Volviendo arriba, retomamos el camino por el Coto da Recadieira rumbo a la ciudad de Mondoñedo








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