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lunes, 29 de abril de 2024

VERIÑA (GIJÓN/XIXÓN, ASTURIAS) PUENTE SECU, LA ERMITA DE SAN MARTÍN, Y LES CASES DE LA ESTACIÓN: CUANDO EL VALLE DE ABOÑO FUE LA VENECIA DE ASTURIAS

Ermita de San Martín de Veriña

Situada solitaria en lo alto de un cueto verde que domina el gijonés valle del río Aboño, la ermita de San Martín de Veriña, de traza bajomedieval con reformas posteriores, es la del santo patrón de les pescaderes y de les cigarreres de Cimavilla, vendedoras de pescado unas y trabajadoras de la fábrica de tabacos del desamortizado convento de las Agustinas Recoletas otras, que acudían a festejar al santo y a comer y bailar en los establecimientos que hubo en las inmediaciones, antes que la construcción de la factoría siderúrgica de Uninsa, luego Ensidesa y actualmente ArcelorMittal (tras otros nombres anteriores), cuyas altas chimeneas destacan en el paisaje, transformasen radicalmente estos parajes

Tanto es así, que incluso es posible que los peregrinos ni siquiera reparen en ella, tras salir de el casco urbano por El Cerilleru y La Cuesta Veriña, pese a que pasen frente a ella y casi a sus pies, tapada parcialmente por algunos árboles y arbustos y semioculta o camuflada en medio de una pequeña "isla" rodeada de industria, polígonos y carreteras


Muchas de aquellas cigarreras y pescaderas sin duda se acercarían a celebrar a su patrón caminando por la carretera de Avilés, antaño un callejón con arboledas que atravesaba la campiña de La Cuesta Veriña y L'Alto Cerilleru y hoy amplia avenida donde la Torre de Horizon marca la siempre creciente expansión urbana gijonesa, aquí en dirección oeste, como hacía el viejo Camín Real de la Cosa que por aquí discurría, antes de la carretera, recuperado ahora en su señalización para el tránsito de los peregrinos del Camino de Santiago del Norte, que por aquí han vuelto a caminar, como en los tiempos de las históricas romerías jacobitas

Pasando detrás de la torre, vemos al norte las laderas del Monte la Llana o El Monte'l Condesu, por donde viene, hasta aquí prácticamente, la divisoria entre las parroquias de Xove y Veriña

Más abajo, en El Campón, está El Parque de Xove, gran espacio verde donde antaño había caserías de huertas y ganado, como la de Fran, y luego se instaló la industria Crady, clausurada en 2012 tras larga crisis, de la que hablamos en la entrada de blog correspondiente a El Cerilleru


Cruce de caminos hacia diferentes barrios de las parroquias de Xove y Veriña, Les Cabañes, La Piquera, Rubín, Xove de Riba...


La Ería de Polía y La Ería La Fame, en Rubín, nuevas áreas de expansión urbanística, donde aún pueden verse vaquerías y algunas estampas rurales


La Cuesta Veriña, que comienza en El Cerilleru (La Calzada Alta), acaba en este alto, L'Alto'l Cerilleru, dando vista a las antiguas naves del llamado Tren de Laminación de Alvarín, en el cruce con la carretera a La Campa Torres


La señal advierte que aquí salimos oficialmente del casco urbano de la ciudad


La acera, muy ancha, se estrecha considerablemente a partir de aquí pero es más que suficiente para pasar cómodamente los caminantes, ajenos al intenso tráfico que suele haber la mayor parte de las veces


A nuestra izquierda, al otro lado de la carretera, la nave del Grupo Sem, en una explanada al final de la cuesta


Más allá de la sebe, el matorral de seto silvestre que antaño separaba las fincas, tenemos una buena vista parcial de algunos barrios y lugares al sur de la ciudad de Gijón/Xixón, con el Monte Deva (424 m) en la lejanía, al este


En primer lugar, los barrios de La Dehesa, Los Campones y La Quintana, en Tremañes, más allá las nuevas urbanizaciones hacia La Braña, Pechera, Pumarín, L'Alto Pumarín, Nuevo Gijón...


De un tiempo acá, el urbanismo gijonés vuelve a gustar de crecer tremendamente en altura, con la construcción de nuevas torres por doquier, como la del Grupo Flvminis en Nuevo Gijón 


El edificio Pléyades (a la izquierda de la foto) y otros bloques de casas a lo largo de la carretera de Oviedo, que se extienden hacia Roces. Más cerca, los polígonos industriales de Tremañes


En medio de la foto, la gran nave gris de Novelec y, a sus pies, los tejados de las viviendas unifamiliares del Poblado Santa Bárbara, construido en 1955 al borde de la carretera de Oviedo y en medio de la campiña de Tremañes limítrofe con Roces. En la distancia, en la falda del monte, la parroquia de Caldones


Las estribaciones de La Peña los Cuatro Xueces (640 m), donde confluyen los concejos de Gijón/Xixón, Siero, Sariegu y Villaviciosa


Siguiendo la cima de cumbres divisamos La Llomba con El Torrexón, Picu los Soldaos o Monte les Antenes (737 m) a la izquierda y El Picu Fariu (707 m) a la derecha, marcando la frontera entre Siero y Sariegu. Más cerca y en primer término El Monte Fano (441 m) con El Picu'l H.uin (con hache aspirada, también Daljuín), ta en términos gijoneses de las parroquias de Fano y Llavandera


Las antenas de El Torrexón son una buena referencia visual desde la lejanía, se le llama El Torrexón por la existencia de una antigua torre desde donde se hacían señales lumínicas por parte de un destacamente militar, de ahí que sea también conocido como El Picu los Soldaos


Más a la derecha El Xigal (562 m), divisoria gijonesa con Siero. Más atrás La Gotera (572 m) y Los Ablanos (566 m)


Toda la mole del Picu'l Sol (439 m) que se alza sobre las parroquias gijonesas de Llavandera, Güerces y Vega, gran atalaya sobre la ciudad y el concejo. Más cerca y sobre los polígonos El Monte la Fana, entre Roces y Porceyo, con El Recuestu y La Perdiz a su izquierda


También en El Picu'l Sol las antenas de su cima nos sirven de referencia visual, a sus pies algunas casas del barrio de Santecía, en Güerces. Es un lugar ideal para los amantes del parapente, en la foto aparecen algunos


A la izquierda la alargada loma del Pangrán con El Picu Samartín (519 m) continúa por su cresta la divisoria con Siero


El Monte, parroquia de Güerces y La Torre les Cruzaes. Abajo y más cerca sigue El Monte la Fana, por la parte de Porceyo


Inmediaciones del Alto la Madera, sobre el valle de Llantones, parroquia de Llorio. Las casas de la ladera siguen siendo de El Monte, en Güerces


El Picu Cuetu (229 m) al sur de Mareo, parroquia de La Pedrera y altos de Arroyo en La Pedrera


A la derecha El Picumil (307 m) en Cuatrovientos, parroquia de Ruedes, y abajo, en primer término, los bloques de El Poblao Lloreda, en Tremañes, construido en 1957


Los polígonos ocupan buena parte de la parroquia de Tremañes, llegando por aquí hasta La Piñona, en Veriña


La salida a Avilés, y puede decirse que gran parte de la etapa que nos aguarda hasta la Villa del Adelantado, tiene tramos muy industriales y uno será este, sin embargo también los hay relativamente naturales, como el del Monte Areo, si bien imperantes los monocultivos de eucaliptos sobre la vegetación autóctona, pudiendo visitarse sus campos de túmulos antes de bajar a las hermosas praderías de El Valle, ya en Carreño


La subida se acaba definitivamente al llegar a Casa Pepe Ladia y el cruce con la carretera a La Campa Torres



Si bien hasta aquí hay aceras a derecha e izquierda, lo mejor es en este trecho ir por la derecha, para cruzar desde la casa a la estación de servicio


Si fuésemos por la izquierda aquí se acabarían las aceras, por lo que habríamos de cruzar a la derecha, si bien es a veces harto difícil y complicado dado que no hay semáforos ni pasos de cebra y el tráfico suele ser muy intenso

A la derecha también se acaban las aceras, pero al menos hay una pista peatonal habilitada para los viandantes

No obstante, la tenemos que dejar inmediatamente, con la máxima precaución, para cruzar al otro lado

Aquí volvemos a tener un poco más acera, que nos libra lo suficiente del tráfico. Observemos la flecha amarilla en el poste

Al fondo, el paisaje de chimeneas de ArcelorMittal anuncia nuestra cercanía al muy industrializado valle de Aboño, antesala de la subsiguiente ascensión al Monte Areo

Las ruinas del Tren de Laminación de Alvarín, testimonio del antiguo esplendor industrial siderúrgico

Pasamos delante del portón, mucha atención ahora pues vamos a dejar la carretera de Avilés al llegar a la siguiente curva

Fijémonos en la enorme flecha amarilla con las letras camino pintada en el siguiente portón: aquí podemos ya ir dejando la acera para toma esta pista de tierra a la derecha

A continuación del portón con la flechona una portiella y otra ruina, Casa Inocencio


Vamos a tomar el camino que baja, suavemente, a su izquierda, entre les sebes o setos silvestres


Este Camino va bajar para cruzar un paso a nivel sin barreras, si bien con buena visibilidad. La alternativa, que se señalizó en su momento con flechas amarillas, indicaba seguir de frente por la acera, que desaparece dramáticamente al llegar al puente sobre el ferrocarril y deja al caminante un trecho a expensas de los vehículos



Escogemos pues, tal y como está indicado, bajar por esta pista hasta la vía del tren


La sebe forma una buena pantalla visual y sonora con el trepidante tráfico de la carretera, nos adentramos en un trecho de cierto bucolismo, al lado de los prados, a nuestra derecha, de Veriña de Riba


Otra nave desvencijada, a nuestra izquierda, al fondo empiezan a asomar las casas de Puente Secu, uno de los lugares de la parroquia de Veriña


Y también, más atrás, el Monte Areo, que recorreremos en buena parte, pues su cima es una gran planicie, paso natural hacia el valle de Carreño


Las chimeneas siderúrgicas, más cerca, ya vemos también la línea férrea del Ferrocarril Ferrol-Gijón, llamado El Estratégico, pues aprobada su construcción en 1886 nacía con la idea de comunicar los acuartelamientos artilleros de Ferrol con las fábricas de armas de Asturias y que no fuese visible desde el mar para evitar el cañoneo de flotas enemigas


De aquella, las largas crisis cubanas presagiaban una guerra con los Estados Unidos, como finalmente ocurriría, aunque no se extendería a estas costas. Por diversas vicisitudes las obras no comenzaron hasta 1921. Se fueron inaugurando tramos un poco "a trompicones", década a década, transformada ya la idea original en un ferrocarril para pasajeros y mercancías al quedar obsoleta la idea militar original. La totalidad de la línea no se acabó hasta 1972


Antiguamente este tramo era conocido como el del tren El Carreño, pues se basaba en una línea ferroviaria aprobada en 1900 e inaugurada en enero de1909 que comunicaba con las minas de hierro de El Regueral en Candás, capital del vecino de Carreño, que con el tiempo sería también para pasajeros y llegaría hasta Avilés


La juventud de aquellos tiempos acudía a los animados bailes de los pueblos como, cerca de aquí, el Venecia, el Parque Venecia o Casa Nemesia, en la Estación de Veriña. También era ruta a las playas de Aboño (desaparecida con la industria) y las de Perlora y Xivares



Durante unos metros, caminamos paralelos a la vía, como hemos dicho la visibilidad para cruzar es muy buena, pero miremos muy mucho antes de cruzar, pues han ocurrido algunos accidentes muy graves en este lugar. Ante nosotros la Casa la Palmera, que nos va a servir también de referencia para encontrar el paso de la vía


Antes de llegar a ella, cuya entrada vemos al fondo, justo aquí a la izquierda hay un sendero de piedras, que es por donde la gente cruza de un lado a otro


Está formado en parte por el mismo balasto o piedras de la base de las vías. Aquí salimos a la calle Manuel Vigil Montoto (primer secretario general del Sindicato Obrero Metalúrgico de Asturias) , detrás de otra estación de servicio


Seguimos bajando, la vía del tren y la Casa la Palmera quedan ahora a nuestra derecha


De frente a nosotros asoman, cuesta abajo, los tejados de Puente Secu, con las chimeneas en medio del valle


También se reconocen las demás instalaciones de ArcelorMittal y los prados de las laderas del Monte La Llana, estribaciones septentrionales del Monte Areo, por donde subiremos a su meseta, plantada de ocalitos


Es el barrio de Zarracina, nuestra subida al monte se hará por el Camín Rebesosu, a la izquierda, ascendiendo hacia la izquierda por el Camín de Guimarán a Villar que pasa por Casa'l Cabreru hacia los lugares de Cimavilla y El Pozón, por donde subirá el Camino al Monte Areo por El Reguerón arriba, en la ruta hacia Avilés


La carretera hace una curva cerrada a la izquierda, bordeando la gasolinera


Llegamos a la rotonda y cruzamos a la derecha, volviendo a salir a la carretera de Avilés


Seguimos por la acera, bajando, viendo al fondo el Polígono de La Piñona. El filólogo Ramón d'Andrés, en su Diccionario toponímico del concejo de Gijón dice que "tiene la variante también popular, pero minoritaria, La Cogolla"


La Piñona es como se conoce el monte situado un poco más allá, donde estuvo antaño, al otro lado y frente al río Pinzales, que se une muy cerca con el Aboño, la cantera de yeso de Los Gavianes


Al sur, muy a lo lejos, se reconocen en días claros las paredes calizas del Aramo, cuyas cumbres más altas son El Gamoniteiru (1.786 m), El Barriscal (1.734 m), El Gamonal (1.712 m), El Picu Xistras (1.775 m), El Moncuevu (1.717 m), Penapodre (1.631 m), Las Bizarreras (1.626 m) o El Pelitrón (1.562 m)


Los claros neveros de las últimas nieves de la primavera destacan en sus quebradas, por ahí está además L'Angliru, mítica majada y meta de la Vuelta Ciclista a España, a unos 1.570 m de altitud


Aunque más pequeño que los otros se distingue bien, por su posición septentrional, La Mostayal (1.313 m) o La Peña la Vara, mítica cumbre montañera (a la derecha de la foto)


Es lugar de pastos de montaña desde tiempos prehistóricos y ahí están para demostrarlo sus monumentos megalíticos, confluyen en sus cimas concejos como Lena, Riosa y Morcín, estos por aquí por su cara oriental; y Santo Adriano, Proaza y Quirós, por la occidental, al otro lado


La vista puede llegar, al sur, más allá del Aramo, a Pena Rueda (2.155 m) en Quirós y más allá, hasta El Güertu'l Diablu (2.183 m), al norte de Ubiña


El paisaje de naves y factorías se extiende hacia Los Campones y La Xovería, en Tremañes. Muchas antiguas industrias y empresas fueron trasladándose con el crecimiento urbano a estos polígonos en el extrarradio de la población. Otras muchas más, nuevas, se instalaron directamente aquí


Pero lo que más llama la atención son las altas chimeneas e instalaciones siderúrgicas de ArcelorMittal, que ocupan una grandísima extensión al oeste del concejo, en el valle de los ríos Aboño y Pinzales, en lo que se llamaba Les Vegues Braves, antiguas plantaciones de huerta y maizales, así como azúcar para la cercana Azucarera de Veriña


La Azucarera cerró en 1958 si bien su edificio siguió en pie varias décadas. Las obras de Uninsa, luego integrada en Ensidesa y actualmente ArcelorMittal, comenzaron, un año después, en 1959. Previamente había historias de boca en boca sobre el proyecto de instalar una gran siderúrgica pero no se le dio mayor credibilidad hasta que un día llegaron unos obreros a reforzar algunos puentes para soportar el peso de maquinaria y tráfico pesado. Luego llegaron las expropiaciones con las que no hubo mayor problema pues parece ser no fueron mal pagadas


Antes que palas y máquinas empezasen el trabajo para remover miles y miles de toneladas de tierra y rellenar la gran vega, llegaron más de veinte burreros con un gran tropel de burros con alforjas que fueron los que realmente iniciaron la labor


Desaparecieron numerosas caserías y lugares, así como algunos elementos del patrimonio histórico como El Puente'l Ciegu de Veriña o La Torre y El Palacio de Fresno, barrio que desapareció entero, quedando Montiana. Uninsa fue creada oficialmente en 1961 y en 1973 se integraría en Ensidesa. La factoría, llamada de Veriña aunque la mayor parte de los terrenos ocupados son en Puao y en Fresno, comenzó a funcionar en 1963


A nuestra derecha y sobre el ferrocarril Ferrol-Gijón, arriba en La Campina, está el depósito de agua de Veriña, no muy lejos de las antiguas escuelas, derribadas hace tiempo


Predominan aquí las viviendas unifamiliares, como las de Casa Dolores y Casa José Félix. A lo lejos, a la izquierda de la foto, vemos el gasoducto que comunica las factorías de ArcelorMittal y la Térmica de Aboño, sita esta al otro lado del monte, gasoducto llamado popularmente El Tubón


Llegamos a las casas de Puente Secu, nombre que parece hacer referencia, como topónimo, a la existencia de un puente que antaño salvaría la hondonada que aquí se forma al pie de La Piñona, por la que no discurre ningún río pero que en tiempos sería un cierto obstáculo orográfico


Primeramente había aquí un taller de carpintería, al lado de Casa Gelina. En relación al topónimo Veriña la etimología se antoja más complicada de explicar, nos remitimos de nuevo a Ramón d'Andrés:
"Es posible que se remonte a un nombre romano de hombre, que sería el propietario de alguna tierra o finca del lugar. Ese nombre sería probablemente Verīnĭus, del que saldría un adjetivo femenino Verīnĭam [weríniam] ‘de Verinius’, en una expresión como vīllam Verīnĭam ‘la casería de Verinius’"

Ramón d'Andrés recoge además toda la documentación antigua relativa al topónimo, desde la Edad Media:
"teniendo en cuenta que la nn representaba en la Edad Media el sonido de la actual «ñ», tenemos: «Petrus de Verinna» (inventario de bienes del Monasterio de San Pelayo de Oviedo, año 1220); «con el bachiller Alfonso Alvarez de Verinna, canonigo e vicario por el sennor dean don Juan de Grado», «el bachiller de Verinna» (Catedral de Oviedo-4, año 1479); «yo, Johán de Verinna, morador en Jove que ye en Gigion» (Monasterio de San Pelayo de Oviedo, año 1330); «Testigos: […] Pedro Martiniz de Verinna» (misma fuente, año 1332). El Libro del Cay recogen testimonios como estos: «Joan Prieto de Beriña, vezino desta villa» (año 1576), «para cobrar todas las bulas que al presente se deben en los lugares de Jobe e Beriña» (año 1567). Idénticos son los que se encuentran en el Libro Ordinario: «En Beriña a Fernando Alvarez de Beriña», «Juan Prieto Beriña», «E luego paresçio Juan Alvarez de Beriña, el biejo, y mandó por la aldea de Beriña beinte reales por la alcavala de la dicha aldea de Beriña por todo el dicho año. No firmó, que no sabe», «En Beriña, Fernando Alvarez de Beriña, el cojo», «Juan Prieto de Beriña» (año 1576); «el liçençiado Zifuentes para en Jobe y Beriña, el qual nonbro a Juan Albarez de Beriña» (año 1577); «Y luego nonbró en Beriña a Fernando Albarez» (año 1578). Lo mismo el Catastro del Marqués de la Ensenada (1752) que el diccionario geográfico de Madoz (1845-50), citan este topónimo como «Beriña» y «Veriña», en una época en que no había todavía regularidad ortográfica; en el Catastro aparece también «Verina». En los mapas de los siglos xvii y xviii, realizados en su mayoría por cartógrafos extranjeros, Veriña suele aparecer con la forma «Verinna»"

Seguidamente estaba el bar, Casa Pepe Verán o antes Casa'l Ferrador y, a continuación, Casa María Luisa. A la izquierda, al otro lado de la carretera, donde ahora está el Desguace Puente Seco, era la fábrica de lejía de Manolón


Había en el antiguo chigre un buen baile, al que acudía la juventud de la época. Nos ofrece una buena descripción, con fotos, J.R. Núñez en La Calzada... mucho más que un barrio de Gijón:
"Para muchos jóvenes de la Calzada de los años 60 el bar el FERRADOR era una prueba de baile en pista después de haber pasado por todas las romerías donde iniciábamos la posibilidad de poder bailar dado que en los bailes tenían un mínimo de edad para poder entrar de 18 años, bien es verdad que tu altura y no tener cara de niño en las salas de baile de Gijón daba cierta ventaja para entrar. En el bar FERRADOR al ser un bar –merendero con mesas de piedra, árboles y un amplio jardín no había ese control. 
Los diversos grupos de amigos que teníamos como centro de reunión el ateneo La calzada y bares del entorno la mayoría iniciábamos las tranquilas caminatas pasando por el Cerilleru y subir la cuesta de Veriña. 
Escuchar y bailar a Johnny and Charley creadores de la Yenca hacer un descanso para comer un bocadillo de mejillones que a veces compensaba si no tenías posibilidades de bailar, sobre todo con las chicas que querías. Bien podríamos decir que habíamos pasado una buena tarde de domingo y al acabar el baile empezar a bajar la cuesta de Veriña cantando BORRACHO de los Brincos. 
La Casa ´l Ferrador fue perdiendo referencia y paso luego a ser Casa Pepe Verán, también Bar Restaurante Puente Seco."

A la derecha, Desguaces Gerardo, a la entrada del núcleo de Puente Secu, donde están Casa Ángel y Casa Luis El Ferrador


La bajada desde L'Alto'l Cerilleru se acaba cuando pasamos debajo del doble puente del Ferrocarril de ArcelorMittal-El Musel y de la línea de Renfe Gijón-Madrid


De frente, otra rotonda, la de la GJ-10, planteada como Rotonda de Camiones ya en 1937, no será hasta 1947 cuando un plan de ordenación urbana plasme su trazado, que tardaría aún varias décadas en hacerse. El tráfico, incluso pesado, se multiplicará a partir de aquí


Hay un buena franja de arcén bajo el puente y según pasamos enfrente de Casa Lola


Enfrente, al otro lado de la rotonda, una palmera señala el lugar en el que estuvo la Quinta Cuesta, donde hubo antiguamente un afamado taller de bicicletas


El arcén desaparece en forma de cuneta pero aquí lo dejaremos a la derecha para tomar un sendero que nos librará del tráfico de la ronda


Atentos a las flechas amarillas pintadas en esta alcantarilla y en varios postes, no pasemos de largo pues caminar por la ronda es sumamente peligroso


El sendero, junto al seto de la casa, es estrecho, pero tenemos un pasamanos a la izquierda que nos separa del desnivel que cae hacia la carretera



Cruce de gran trasiego de vehículos, la principal entrada y salida de la ciudad por el oeste, carretera de Avilés y cercanía enlace con la cercana Autopista Y. Leemos en Wikipedia de la GJ-10:
"En la actualidad se prevé la reducción parcial de su capacidad y tráfico debido a la construcción de la GJ-82, que desviaría el gran tráfico de camiones que se dirigen al Puerto de El Musel, motivo de contaminación y degradación de los barrios de La CalzadaNatahoyoPerchera-La Braña y El Polígono."


Evidentemente no podemos negar la verdad y hemos de decir que estamos en una zona sumamente degradada paisajística y ambientalmente, pues además de la contaminación industrial tenemos la del bullicioso y continuo tráfico



Al llegar a esta portilla de acceso a Casa Lola volvemos a pisar asfalto en lo que debió ser un tramo de la antigua carretera de Avilés, sustituida aquí por la GJ-10. A nuestra izquierda, al otro lado de la carretera, tenemos el cueto de la ermita de San Martín, que empezaremos a ver un poco más adelante


Un quitamiedos separa el Camino del desnivel respecto a la carretera, es el Camín de La Estación y se trata actualmente de una vía de comunicación interna de estas casas de Puente Secu


De frente vemos las instalaciones de ArcelorMittal y, sobre ellas, la cuesta al Monte Areo. Esta gran explanada es un tramo de la carretera antigua, que seguimos para evitar el trasiego de camiones y coches de la carretera actual


Allí al otro lado se instaló, a partir de 1959, el tren de comerciales de la antigua UNINSA, que posteriormente pasó a ENSIDESA y luego de diversas vicisitudes, CSI Corporación Siderúrgica Integral, Aceralia, Arcelor y Arcelor-Mittal


Montañas de carbón y minerales al aire agravan terriblemente el problema de la polución de la ciudad y concejo, principalmente en esta su zona oeste, la más industrial


Al menos, pronto subiremos por Zarracina arriba adentrándonos en la meseta del Monte Areo, algo más apartados de la a veces intensa contaminación ambiental para la que se lleva añísimos buscando una solución


Ya allá por el año 1988, en un reportaje dedicado a la parroquia de Veriña por el periódico El Comercio, se decía lo siguiente:
"En los tiempos actuales, los problemas de mayor trascendencia para Veriña son dos: la contaminación y la falta de equipamientos. En relación con lo primero, el alcalde pedáneo Manuel González Cuervo, dice que "cuando a mediados de los años sesenta se empezaron a negociar las expropiaciones, no pensábamos que Uninsa iba a ser tan negativa para la parroquia. Creíamos que iban a hacer algo decente, pero la realidad ha sido diferente. Todo fueron perjuicios y ahora, cuando planteamos soluciones como poner filtros en los hornos o disponer de un sistema de riego en el parque de carbones y minerales, la Dirección de Ensidesa nos dice que si tienen que hacer esto cierran la fábrica y así estamos".


En el mismo reportaje, otro vecino, Manuel Suárez Quirós, recordaba la antigua Veriña de su juventud, cuando "la vida de la parroquia giraba en torno a dos actividades concretas: la agricultura y la Azucarera de Veriña", que estaba en realidad al otro lado del río, en términos de la vecina parroquia de Puao, pero existía la costumbre de bautizar a veces a las empresas con el nombre más conocido o el de "la estación de tren más cercana", situación que se repitió cuando se llamó a esta siderúrgica la Factoría de Veriña:
"La actividad era por entonces casi totalmente agrícola. Todas las familias tenían sus tierras en las que trabajaban y sacaban frutos aunque muchos jóvenes trabajaban también en Gijón Fabril, el astillero de Riera o en la misma Azucarera, especialmente en invierno, cuando había más producción y necesidad de mano de obra temporera. Eran unos años, hacia el 28 o el 30, en los que se asfaltó la actual carretera. ¿Coches? Recuerdo que prácticamente solo pasaba el fallecido "Difuntín", un ricachón de Avilés que iba en su flamante Ford hacia Gijón, donde tenía negocios."

Ahora sí vemos en lo alto del cueto, cual verdadera isla que emerge entre instalaciones industriales, polígonos y rotondas, la histórica ermita de San Martín de Veriña. Su campo de romerías es un pequeño rellano en la cima, antaño desde ahí se vería el paso del río Aboño por el desaparecido Puente'l Ciegu, al igual que La Vega Veriña y Les Vegues Braves, estas, de la vecina parroquia de Puao, con sus grandes plantaciones, centradas mucho tiempo en la remolacha para la Azucarera Asturiana de Veriña, pero también otros cultivos


Si bien Veriña tiene esta ermita de San Martín carece de iglesia parroquial, siendo en lo eclesiástico filial o hijuela de la vecina parroquia de Xove, aunque en lo administrativamente civil es una parroquia aparte, con su propia asociación vecinal


Existía, es verdad, una tradición que asegura que hubo una parroquial dedicada a Santa María que fue destruida por un rayo, aunque no se sabe, de ser cierto, donde pudo estar. En el citado reportaje de El Comercio del año 1988, contamos con este testimonio del vecino Manuel Sánchez Quiñones, que decía:
"Yo recuerdo que mi abuelo contaba que la iglesia parroquial de Santa María había sido derribada por un rayo y que, antiguamente, muchos vecinos de Jove venían a esta iglesia.

Lo que no tenemos ni idea es donde podía estar esta iglesia, aunque posiblemente no se encontrara muy lejos de donde está la capilla de San Martín"

En el mismo artículo se comenta además la antigua veneración de San Martín y las romerías del santo, en noviembre:
"es muy venerada desde hace muchísimos años por los fieles de Gijón y especialmente por las cigarreras y los pescadores, de los que es santo patrón. Antiguamente, el 11 de noviembre, muchos peregrinos subían a pie hasta la capilla para rezar. Ahora es más fácil, ya que hay una carretera de acceso, pero no se ha perdido un ápice de devoción por el santo. A pesar de eso y de que no fue incendiada cuando la guerra civil, sí que destrozaron la imagen del santo y hubo que traer otra desde Oviedo. Además, en dos ocasiones, una antes de la guerra y la otra hace unos dos años, robaron la campana de la capilla, sin que haya vuelto a recuperarse."


En su interior existe un sepulcro gótico del siglo XIV que pudiera ser el antiguo linaje de los Álvarez de Veriña, si bien la capilla parece anterior, del siglo XII. Una inscripción de 1825 señala una de sus reformas, esta es la ficha de este santuario en Asturies Camín al andar:
"Ermita localizada en  una pequeña elevación, en un entorno sumamente alterado por la instalación en los años 1970 de la cercana factoría siderúrgica y por la construcción de una serie de infraestructuras auxiliares de la misma. 

Es una construcción con planta rectangular, con una única nave con coro a los pies, y cabecera recta. Los orígenes del templo se remontan al siglo XII, habiendo experimentado diferentes modificaciones con los siglos, siendo la más reciente la construcción de un moderno campanario exento en acero, a principios del siglo XXI, por iniciativa de la asociación vecinal. "


En la actualidad el campanario no es de espadaña sino exterior, colocada la campana en una estructura metálica en forma de cruz en el campo de la ermita, el musicólogo Julio Sánchez-Andrade, en su libro Campanas y campaneros del Arciprestazgo de Gijón, conoció la espadaña y la campana que había en el año 2000, la posterior a los robos anteriores, señalando que carece de decoración. Explica además así la ermita que hizo las veces de parroquial hasta 1982:
"Esta antigua capilla está situada en un alto en la antigua carretera de Gijón-Avilés, en una zona en la que debido a la industria, el polvo de carbón forma una capa que cubre el edificio (...), son los vecinos los que se ocupan del mantenimiento.
Tiene una espadaña de ladrillo y una campana fija a una estructura de hierro. De su badajo pende una cuerda para tocar desde el suelo -sólo con motivo de ciertas fiestas- y su acceso a la espadaña se hace por el exterior del templo, que fue parroquial hasta 1982."

En los primeros años del siglo XXI la ermita es restaurada por iniciativa vecinal y este es el aspecto resultante de aquella rehabilitación del edificio. Con el título Lo que queda de los güelos y el subtítulo "La rehabilitación de la capilla de San Martín, único patrimonio de Veriña, representa la salvación de una parroquia que tiene miedo de desaparecer", la periodista Miriam Suárez publica en el periódico La Nueva España del 23 de enero de aquel año la reseña de aquel trabajo:
"Los vecinos de Veriña llevan casi tres años entregados al proyecto de rehabilitación de la capilla de San Martín. Este pequeño templo es «lo único que nos queda de los güelos». Rescatarlo de la contaminación y la vejez representa la salvación de una parroquia que hace lo imposible por no caer en el desánimo. 
Los miembros de la Asociación de Vecinos de Veriña, bautizada con el nombre de «La Capilla», empezaron a trabajar en el proyecto de rehabilitación en 2005. Las obras, que fueron tuteladas por técnicos del Principado, destaparon unos antiguos enterramientos que, sin tener un gran valor arqueológico, han sido documentados como parte de este proceso de revalorización patrimonial. 
En la reforma llevan gastados ya 54.000 euros. Aparte de los donativos que han ido haciendo los propios vecinos, se cuenta con ayudas económicas del Principado, Arcelor, la Caja Rural, el Arzobispado de Oviedo y la parroquia de San Melchor de El Cerillero, de la que depende Veriña. Hasta que esas ayudas empezaron a materializarse, no faltaron brazos para trabajar gratis en la capilla. 
Es el caso de Luis Manuel Menéndez -prejubilado de Mina La Camocha- y de Alfredo González -un antiguo trabajador de Campsa-, que no dudaron en ofrecerse voluntarios para ir arreglando la ermita de Veriña. «Si no lo hacemos los vecinos, ¿quién lo va a hacer?», coinciden. (...) 
Las excavaciones, la instalación de los servicios generales y el drenaje de las humedades corrieron a cargo de los vecinos. Para la renovación de la cubierta, sin embargo, contrataron a una empresa especializada. La ermita de San Martín -datada en el siglo XII- se encuentra en un altozano de Veriña, con vistas directas a las instalaciones de Arcelor, y hubo momentos en que los operarios tuvieron que parar por la cantidad de polvo que arrastraba el viento. No hay ilusión que pueda mover montañas como ésta. 
El techo que le han puesto a la capilla es de madera de castaño. La obra está prácticamente terminada. «Lo siguiente será arreglar la fachada, las paredes interiores y los suelos», explica Luis Manuel Menéndez. «También tenemos pensado rehabilitar el campanario», añade Alfredo González. El proyecto de reforma se completará con un lavado de cara de las imágenes de San Martín y Santa Isabel, patronos de Veriña. Coincidiendo con la celebración de su festividad, la asociación vecinal procura organizar actividades que proporcionen nuevos fondos para poder seguir con la obra. Hasta han llegado a rifar un cordero. 
«La gente está muy ilusionada con este proyecto y, cuando toca trabajar, la verdad es que lo hacemos con mucha alegría. Para mí, por lo menos, no supone ninguna obligación», asegura Luis Manuel Menéndez, que vive en el barrio de El Polígono, aunque tiene casa en la parroquia desde hace 15 años. Alfredo González, uno de los veteranos de Veriña, aduce que «lo hacemos para que no nos ocurra lo que pasó en Aboño, que, cuando se dieron cuenta, había desaparecido el pueblu». 
El Ayuntamiento de Gijón contribuirá urbanizando el camino de acceso al templo, que ahora está prácticamente intransitable. Ése, al menos, es el compromiso. Los vecinos de Veriña esperan que esta rehabilitación sea la antesala de un futuro mejor: «A ver si una cosa lleva a la otra y salimos adelante»."

Otra estupenda referencia histórica, y documental, de la ermita y de la antigua configuración parroquial, es la que nos proporcionan en Archivos de Asturias, que dice así:
"Historia institucional/Reseña biográfica:

La parroquia se constituye en unidad administrativa eclesiástica a partir del siglo IV pero no es hasta el periodo comprendido entre los siglos VIII y IX cuando aparece ya con una organización jurídica y administrativa muy estable. Es dificil precisar cómo se desarrolló la estructuración administrativa de la iglesia en Asturias durante la Alta Edad Media, aunque se cree que debió ocurrir a lo largo del siglo XI. Por aquel entonces el concepto parroquia no está plenamente consolidado y se ha de tener en cuenta más bien el de "ecclesiae" o "monasteria". La primera referencia documental que en principio tenemos de San Martino de Veriña es la del Libro Becerro de la Catedral de Oviedo donde se incluye como parroquia con la denominación de "San Martino de Orio". En el Diccionario Geográfico de Madoz de mediados del siglo XIX figura como San Martín de Veriña y añade que la parroquia se trasladó a la vecina de Jove al arruinarse la antigua iglesia. Efectivamente fue suprimida e incluida su jurisdicción y feligresía en la la Parroquia de Santa Cruz de Jove. La actual ermita de San Martín de Veriña es incofundiblemente de origen románico aunque está muy modificada.

Historia archivística:

Se desconoce, aunque es de suponer que los fondos documentales transferidos al Archivo Histórico Diocesano de Oviedo se custodiaron hasta entonces en la sede de la propia iglesia o en la Casa Rectoral de la Parroquia.

Forma de ingreso:

Los fondos históricos de la parroquia de San Martino de Veriña se transfirieron en depósito al Archivo Histórico Diocesano de Oviedo el 13 de junio de 1994, en cumplimiento de la principal finalidad que éste tiene de albergar la documentación de los archivos históricos parroquiales.

Alcance y contenido:

Se custodian dos libros sacramentales de bautizados (1655-1840), difuntos (1658-1764), casados (1655-1838) y confirmados (1786-1826), más dos libros de Fábrica (1654-1781 y 1768-1835)."

La ermita y su campo de romerías constituyen sin duda un ejemplo de la pervivencia y conservación de la historia, la memoria y el patrimonio en medio de un enclava radicalmente transformado por la más intensiva industrialización desde mediados del siglo XX hasta nuestros días


Al fondo, un poco a la derecha de la foto, está el desfiladero de Entrepeñes, también llamado La Foz de Puao, formado por el río Aboño, que acaba de recibir las aguas del río Pinzales, y a partir del que, al otro del monte, empieza a formar su ría, ahora también totalmente industrializada y canalizada, como su antigua playa, a la que antiguamente se llegaba navegando en lancha desde el añorado Parque Venecia, antigua Casa Nemesia, merendero y baile antes y después de la guerra civil para varias generaciones, llamado así por esas singladuras playeras desde su embarcadero


Es curioso que ambas partes del desfiladero se llamen La Llana o El Monte la Llana, ello es debido a su planicie, que forma parte, en este caso, el de Puao, de la meseta del Monte Areo


Aquí vemos, sobre La Foz de Puao, El Tubón, con algunas casas de El Monte, como Casa José Luarca


Las casas de El Monte, sobre Zarracina, se asientas en pequeños rellanos de la abrupta ladera por la que va El Tubón, y al pie de los ocalitos plantados en los antiguos pastizales de la cima de La Llana


Precisamente entre los ocalitos tenemos Casa Claudio, casi oculta entre las plantaciones. Más abajo, en El Camín del Monte están Casa Riestra, Casa Maruja o de Argentina y Casa Ángeles El Municipal y Casa Gelín


Justo encima, en un claro del eucaliptal, uno de los prados de pasto que aún quedan en La Llana sin eucaliptos, zona en la que se hizo la perrera municipal


A nuestra derecha La Chumbera, llamada así por la planta que crece delante de su fachada, que fue bar y pasó por diferentes negocios de hostelería, casa mariñana, de portalón de entrada y cuartos o habitaciones a los lados. Fue muchos años establecimiento de hostelería que pasó por diferentes fases. A la izquierda una gran panera, evolución en tamaño del hórreo para albergar las grandes cosechas de maíz, a partir del siglo XVII.


Al llegar a ella el Camín de La Estación sube levemente mientras, enfrente, y a lo lejos, empezamos a ver, a la derecha de Entrepeñes, las casas de Veriña de Riba


Sobre ellas, La Llana es más conocido tal vez como El Monte'l Condesu, y formaría parte de la sierra que se extiende hacia el mar, al norte, hacia El Cabu Torres, encima de Xove y El Musel


Pasamos ahora al pie de la Subestación Eléctrica de Veriña y Les Cases de la RENFE


A la izquierda, las instalaciones siderúrgicas ocupan La Vega Veriña y Les Vegues Braves de Puao. Los ríos Aboño y Pinzales bajan ocultos, canalizados y algo desviados respecto a su curso original


El valle de Aboño se sabe que fue navegable hasta bastante tierra adentro en tiempos pasados, tanto es así que, más allá de Puao, la parroquia de San Andrés fue llamada de los Tacones por los estacones de madera a los que se amarraban las lanchas, los cuales aparecieron además cuando se hizo el pantano para suministro de agua a la antigua Uninsa


El topónimo podría referirse también al latino stationes como plural de stationem 'puerto para los barcos', como bien recoge el erudito toponomista Xosé Lluis García Arias en Toponimia asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos, comparándolo con el caso del puerto pesquero de Tazones:
"Tazones probablemente se explica por STATIONES, plural de stati¯onem ‘puerto para los barcos’ (OLD), tal y como sugiere la documentación medieval que alude a “illo nostro directo destazones cum sua criacione”

La pérdida de la S- líquida no es, por lo demás, fenómeno inusitado ya que ocurre en palabras de tanto uso como STARE > tar. El mismo fenómeno lo vemos en el topónimo Los Tacones si es que guarda relación con un aumentativo de la variante masculina de STAKKA ‘estaca’ , cosa aceptable si se refería a la balaustrada de contención del río."

El río Pinzales va al otro lado de los árboles que crecen al margen izquierdo de la GJ-10, más allá de la Estación de Servicio


Pasamos ahora junto a Casa'l Carniceru y Casa Loli, donde acaba esta pequeña subida en rampa, toda recta por la vieja carretera, al pie de los altos de La Campina y El Cantu


Al fondo, sobre La Foz de Puao, La Falconera y La Cantera, a la izquierda de La Llana o El Monte'l Condesu y encima de las casas de La Cuesta, En Veriña de Riba


La carretera hace aquí una pronunciada curva a la izquierda, buscando el paso natural de Entrepeñes, comunicación con Carreño, Avilés y Gozón, hacia el Cabu Peñes


Sobre ella, una conta transportadora comunica la factoría siderúrgica con el cargadero de La Estación de Veriña


Más arriba, El Camín de la Cuesta comunica La Estación con las casas de Veriña de Riba, en el Camín del Mirador, Casa Blanca y Casa Aurelio


Más arriba sube El Camín del Pozu, por Les Cases del Ferreru


Más a la izquierda la Casa la Belga, encima de Casa Amparo y La Caleya la Cuesta, monte arriba hay más casas hacia La Falconera


Al otro lado del desfiladero de Entrepeñes está Muniello, otro barrio de Puao que no llegamos a ver desde aquí. Antaño los carreteros paraban en La Fuente Veriña, en la carretera de Avilés y en medio de La Foz de Puao, muchos de ellos trayendo la preciada fresa de candamo al mercado de Gijón/Xixón


En nuestros días, el paisaje industrial impera, incluso en montes y cuestas


Allí, en La Foz de Puao o Entrepeñes, languidecen los restos del referido y recordado Parque Venecia, la antigua Venecia de Asturias, el merendero y baile del valle anegado por los vertidos industriales. Escriben de él así en el ya varias veces citado reportaje de Veriña para El Comercio en 1988, cuyo comienzo era precisamente así:
"A la hora de referirse a Veriña y a los acontecimientos sobre los que giró la vida de sus vecinos desde los primeros años de este siglo (el XX) hasta la fecha, es imprescindible citar dos casos de muy diferentes estilos y consecuencias. De una parte, el Parque Venecia, gran sala de fiestas de los años cuarenta en la que bailó el todo Gijón. ¿Qué gijonés de de los que en la actualidad rondan los sesenta años no fue en alguna ocasión al baile de Casa Nemesia, más conocido por el Parque Venecia?. Hoy en día, la vieja estructura de aquella flamante sala de fiestas, al lado mismo de la carretera de Gijón a Avilés, es solo una semirruina en la que es poco menos que imposible adivinar sus viejos esplendores. El otro suceso que influyó de forma definitiva en la vida de la parroquia fue la construcción de la factoría de Uninsa (hoy Ensidesa), en la zona de la Vega, a mediados de los años 60. Sin contrapartida alguna, los vecinos de Veriña se vieron en un mar de humos y contaminación, a lo que contribuyen de manera eficaz la térmica y el Parque de Carbones de Aboño, que asestaron una buena estocada al antiguo hábitat rural de la parroquia. Ahora, los vecinos de Veriña ven con nostalgia las ruinas del Parque Venecia y con permanente preocupación los humos de la factoría siderúrgica. Los tiempos modernos y la expansión industrial modificaron hasta la orografía de esta pequeña pedanía gijonesa".

Desde aquel reportaje, la preocupación por la contaminación no ha menguado sino que, ante la inexplicable ausencia de remedios efectivos y asumibles, se ha incrementado y extendido a toda la ciudad, concejo y concejos aledaños. A la vez, el Parque Venecia ya casi ni es recuerdo pues sus restos prácticamente han desaparecido, como lo han hecho tantos de los que allí pasaron algunos de sus momentos más felices, como el entonces presidente de la Asociación de Vecinos de Veriña Ángel Uría González, quien decía por entonces:
"El Parque Venecia se empezó a construir sobre el año 43 ó 44. Tenía unos salones extraordinarios y, en su género, se decía que era la mejor sala de España. Llegaban trenes y autobuses de Gijón llenos de jóvenes deseosos de bailar o, si se podía, dar una vuelta en las lanchas que surcaban el río Aboño. Luego, en la otra parte del río, ya en terrenos de Poago, estaba la pista de verano, descubierta. Eran unas instalaciones extraordinarias y el alma de su creadora, Nemesia Muñiz. El baile se mantuvo de moda durante muchos años hasta que falleció doña Nemesia, cuyo entierro, en el entierro de Jove, fue una gran muestra de duelo de todo el vecindario, porque era una persona tremendamente apreciada. Luego, durante unos años, sus hijos se hicieron cargo del baile, que cerró definitivamente a principios de los años sesenta. La verdad es que aún hoy nos produce una sensación de tristeza el ver el edificio casi derruido, después de que todos nosotros, vecinos veteranos de Veriña, viviéramos en él todo su esplendor y buena parte de nuestra juventud."

Por los caminos de Veriña iba antaño la juventud gijonesa a divertirse a los bailes, romerías y bares de esta parroquia gijonesa, la más pequeña en extensión pero que fue uno de los primeros enclaves del ocio gijonés desde principios del siglo XX. Ahora hablamos del Parque Venecia, antes Casa Nemesia, pero había unos cuantos más, en La Estación, como iremos comprobando según vayamos avanzando


El Parque Venecia o Casa Nemesia nació cuando este valle era muy diferente, verde y bucólico, agrícola y pastoril pues hasta había cabreros en la Sierra de Torres y el Monte Areo. El río Aboño empezaba a hacerse ría al recibir las aguas del Pinzales (antes aún más atrás) y esto favoreció la inauguración por Nemesia de su primer merendero con baile embarcadero donde estaba el puente hacia Muniello, antes del cruce del río y de la Fuente Veriña. La periodista Aida Collado escribe de ello en El Comercio del 18-11-2010:
"Hubo un tiempo en el que por la carretera que atraviesa Veriña sólo pasaba el coche del 'Difuntín', un avilesino de dinero que atravesaba la parroquia en su Ford con destino a los negocios que tenía en Gijón. 
Su vehículo se cruzaba en los años 30 con centenares de carros que recogían pulpa de remolacha en la Azucarera para dar de comer al ganado. «Venían de todas partes, hasta de Villaviciosa», recuerdan los vecinos. Fue antes de que el futuro de Veriña cambiase sin remisión, cuando aún era un vergel y prometía como zona residencial; cuando la playa y el río de Aboño eran bonitos adornos para la parroquia y la mayoría de sus habitantes se dedicaban a la agricultura y la ganadería.

Antes de la creación de Uninsa, a mediados de los 60. Y antes de que la Térmica y el Parque de Carbones de Aboño contribuyeran a crear un mar de humos. «A esto ayudó la fábrica de cemento y, por si tuviésemos poco, nos tocó también la depuradora. La zona que más oxígeno nos da es en la que está previsto que se construya la regasificadora», protestan. 
Hace ya mucho que en cada alféizar de ventana «puede observarse perfectamente una capa de polvillo que brilla: son partículas de minerales», informan. «Se mete por las casas y llega a todas partes. De los árboles que había quedan pocos, porque no resisten la contaminación». Y si tarda en llover, «hay que fregar les berces. Además, el día que no viene aire de El Musel, que barre, hay una peste tremenda por la depuradora», comenta José Suárez. 
Todos reconocen que cuando negociaron las expropiaciones, hace ya medio siglo, no esperaban que Uninsa fuese a resultar «tan perjudicial para la parroquia». Por eso, en 1988 ya pedían que colocasen filtros en los hornos. También protestaban porque en la parroquia no había ni un solo columpio para los niños.

Ni columpios, ni niños 
Pero esa petición ya la han abandonado porque «sigue sin haber columpios, pero ahora tampoco hay niños». Atrás quedaron los tiempos en que «en cada casa había 7 u 8 chavales. Sólo en el barrio de La Estación, hace apenas diez años, había 16 chiquillos. Ahora hay dos». No es el único cambio registrado en la población de la parroquia. «En Veriña de Abajo sólo quedan, de vecinos de toda la vida, tres: José y Alfredo Álvarez y Montserrat Gómez». 
Antaño, los vecinos no tenían tantos problemas para sacar adelante sus plantaciones. La campaña de remolacha, para abastecer a la Azucarera de Veriña -que a pesar de llevar el nombre de la parroquia estaba en Poago-, duraba tres meses. El resto del tiempo se dedicaban a sus tierras.

De lo que nunca pudieron quejarse fue de la falta de comunicación. A la carretera asfaltada en los años 30, se unía la estación de Renfe, en la que llegaron a trabajar 15 obreros y el jefe de estación. «De Monteana venían aquí para coger el tren. También es verdad que de aquella, en todo Gijón, había más personas y menos máquinas».
«El prau donde ahora está la Térmica, una vez al año, se llenaba de agua por la mareona, que ahora llamen marea viva. Luego, cuando bajaba, quedaben los peces en el prau», dice Alfredo León en un esfuerzo de memoria. «Y la parcela de la fábrica de cemento -completa José- era el campo de fútbol del Aboño. De ahí salió Prendes, el jugador del Sporting».
El padre de José era el dueño del Salón Moderno Manuel Suárez Álvarez, que abrió en el año 1932 y durante la Guerra Civil fue utilizado como cuartel. Dispuestos a divertirse, los chavales de la época «veníen en madreñes y dejábenles en la garita de la estación. Allí poníen los zapatos para bailar». Después continuó su actividad, pero «cuando Nemesia abrió el Parque Venecia de invierno decidió cerrar, en 1945». Entre otras cosas, porque no había divertimento capaz de competir con los maravillosos salones de la que fue conocida como «la mejor sala de fiestas de España».

A Veriña llegaban trenes y autobuses llenos de jóvenes para disfrutar del baile y las lanchas del parque. «Nemesia tuvo poder para convencer a los responsables de que hiciesen un apeadero de la Renfe aquí, para que pudiesen asistir al baile gijoneses de todo el concejo», recuerda José. Alfredo León bajaba en lacha desde Aboño, donde vivía: «Lo pasábamos como los indios. También navegábamos por el río hasta la playa. Era la diversión que teníamos». Pero tras la muerte de Nemesia, el Parque Venecia no duró mucho. Durante un tiempo, sus hijos trataron de continuar con el negocio familiar, que estaba ya condenado a desaparecer. Los vecinos dicen, aún a día de hoy, que «fue un pecado dejar caer aquel edificio, al igual que se hizo con el de la Azucarera y la Fábrica de yeso». 
Lo mismo ocurrió con la escuela, que tenía dos aulas, sótano y patio cubierto; aunque más tarde sirvió «para criar gochos dentro, con lo guapu que era».
Quedan dos bares 
El desarrollo no les trajo sólo sufrimiento. Para las obras de las vías de Renfe, sacaron arena del Pozu La Braga, aumentando en varios metros su profundidad. «Era como un lago y hace unos 55 años todos los vecinos íbamos a bañarnos allí». También se metían a remojo en el río Aboño, donde algunos cuentan que «el agua bajaba dulce, por la azucarera». 
Dice la leyenda que la iglesia parroquial de Santa María fue derribada por un rayo. Y aunque la actual capilla de San Martín no ha sufrido accidentes de tal magnitud, lleva décadas siendo víctima de numerosos robos. Hasta hace poco, colocar una nueva campana y verla desaparecer a al poco tiempo era el pan nuestro de cada día. Y ahora los pillos han ampliado mercado: «Nos roban el agua, la luz, los cables... Y, además, como es un sitio bastante apartado, algunos lo utilizan como escombrera». 
Veriña apenas dispone de mobiliario urbano, pero sus habitantes son conscientes de que «desde que lo colocan no dura ni dos días, por los robos. La parroquia tiene muchas zonas con poca gente, a las que vienen los gamberros. También lo tenemos todo lleno de grafitis». Así que la asociación de vecinos cada vez guarda más reservas a la hora de transmitir sus peticiones: «Demandas tal cosa, pero luego ves que nadie lo cuida ni lo usa». 
Aún así, los vecinos siguen estando orgullosos de su parroquia y cada 4 de julio se reúnen para celebrar Santa Isabel. Los últimos años hubo misa y comida para los lugareños, pero ya no se celebró la verbena, desaparecida hace más de 20 años.
Sólo quedan dos bares en la parroquia, A Pulpeira y La Campina. El que fue el tercer superviviente, el Bar Puente Secu, cerró este mes. Por eso, «nos vendría tan bien una senda peatonal y el carril bici de la Campa Torres». Por intentarlo, que no quede."

El gran puente industrial de la cinta trasbordadora tapa parcialmente Les Cases de la Estación, que ya tenemos enfrente. En la actualidad es un apeadero y por aquí circulan las vías de Renfe y Feve, si bien el edificio histórico ha desaparecido el origen de La Estación de Veriña está en el año 1874, tal y como conocemos gracias a Wikipedia:
"Veriña es una estación de ferrocarril situada en la parroquia homónima perteneciente al municipio español de Gijón, en el Principado de Asturias. Forma parte de la red de ancho ibérico operada por Renfe Cercanías y de la red de ancho métrico operada por Renfe Cercanías AM. Está integrada dentro del núcleo de Cercanías Asturias como parte de la línea C-1 (ancho ibérico), así como de la línea C-4 (ancho métrico).
Situación ferroviaria 
La estación consta de dos instalaciones próximas entre sí pertenecientes a la red de ancho ibérico y a la red de ancho métrico del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif). 
La primera de ellas es una estación se encuentra en el punto kilométrico 166,289 de la línea férrea de ancho ibérico que une Venta de Baños con Gijón a 19 metros de altitud. El tramo en el que se encuentra es de vía doble y está electrificado. También forma parte de la línea de mercancías Serín-Aboño, encontrándose en el punto kilométrico 6,8, entre las estaciones de Poago y Aboño. 
La segunda de las instalaciones se encuentra en el punto kilométrico 315,084 de la línea férrea de ancho métrico que une Ferrol con Gijón a 19 metros de altitud.​ El tramo en que se encuentra es de vía única electrificada. 
Historia 
Respecto a la parte correspondiente a la red de ancho ibérico, la estación fue abierta al tráfico el 23 de julio de 1874 con la puesta en marcha del tramo Pola de Lena-Gijón de la línea que pretendía unir León con Gijón. La construcción fue obra de la Compañía de los Ferrocarriles de Asturias, Galicia y León creada para continuar con las obras iniciadas por Noroeste anterior titular de la concesión. Sin embargo su situación financiera no fue mucho mejor que la de su antecesora y en 1885 acabó siendo absorbida por Norte. En 1941, la nacionalización del ferrocarril en España supuso la desaparición de esta última y su integración en la recién creada RENFE. Desde el 31 de diciembre de 2004 Renfe Operadora explota la línea mientras que Adif es la titular de las instalaciones ferroviarias. 
En cuanto a la parte en ancho métrico, las instalaciones ferroviarias se sitúan en el tramo Aboño-Gijón abierto al tráfico en 1950. Las obras corrieron a cargo de una pequeña compañía conocida como la Sociedad de las Minas y Ferrocarril de Carreño. En 1974, y poco después de que el Estado lograra completar las obras de la línea Ferrol-Gijón, que precisamente reaprovechaba el recorrido del Ferrocarril de Carreño (entre Avilés y Gijón), la estación pasó a ser gestionada por la empresa pública FEVE. Esta mantuvo la titularidad del recinto hasta 2013, momento en el cual la explotación fue atribuida a Renfe Operadora y las instalaciones a Adif."

A nuestra derecha, en la franja de terreno entre El Camín de la Estación y la vía del tren está Casa Lorito, o Casa Federico, entre frutales y huertas


Se ve perfectamente parte de la gran trinchera ferroviaria un poco más arriba, encajada en la ladera de El Cantu


En Veriña y su estación coinciden pues la línea de comunicación con la meseta y el Ferrocarril de Carreño, que luego formó parte de la gran línea Ferrol-Gijón que tardó tantísimos años en inaugurarse al completo. Leemos en Historia del Ferrocarril en Gijón:
"Conexión con Asturias y Castilla 
En la segunda mitad del siglo xIX, la Compañía de los Ferrocarriles de Asturias, Galicia y León (AGL) propone la construcción de un ferrocarril entre varios puntos del noroeste peninsular y La Meseta, incluyendo al puerto de Gijón. El 23 de julio de 1874 se inaugura el tramo Gijón-Pola de Lena, aunque no sería hasta 1884 cuando se finaliza toda la línea, que incluía la compleja infraestructura de la Rampa de Pajares. Los graves problemas económicos de la AGL llevan a la empresa a ser absorbida por la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España en 1885, esa empresa construiría la Estación del Norte, actual Museo del Ferrocarril de Asturias. 
El trazado de la línea discurre oeste-este por la parte oeste del concejo de Gijón, sorteando la actual planta industrial de Arcelor Mittal. Es de ancho ibérico con doble vía electrificada y por donde circulan la mayor parte del tráfico ferroviario de la ciudad, destacando los servicios de la línea C-1 de Cercanías. 
Línea Ferrol-Gijón 
"A finales del siglo xix el gobierno se propone conectar la importante base naval de Ferrol con las industrias y armerías de la zona central de Asturias. Las obras se prolongarán durante 51 años siendo la línea totalmente inaugurada en 1972. 
El tramo Avilés-Aboño (límite occidental del concejo de Gijón) ya había sido construido anteriormente por la empresa de vía estrecha Ferrocarril de Carreño, que tenía que hacer un complicado trasbordo desde Aboño hasta Gijón mediante una línea del tranvía local. Aprovechando la construcción de la línea Ferrol-Gijón, esta empresa recibe en 1950 la concesión estatal para alargar el trazado hasta la estación de El Humedal, penetrando por Tremañes. 
En la actualidad, la infraestructura es usada por una línea de Renfe Cercanías AM, la C-4, que conecta Cudillero con Gijón mediante una única vía electrificada."

Aquí a nuestra derecha estuvo el taller de Laudino, cuya nave se conserva entre arbolado


A la derecha, un antiguo comedero o abrevadero de piedra delata que tuvo que haber un gallinero o similar


Posiblemente se trate de un muy antiguo mortero de mano reaprovechado, no son extraños de encontrar en las caserías rurales, a veces también como maceteros y otros usos


Un tercer ferrocarril, si bien vinculado a la ya estatal Renfe, se puso en marcha, con varios retrasos, entre La Estación de Veriña y La Camocha, este eminentemente minero, proyectado en 1942, inaugurado oficialmente el 26 de agosto de 1949 pero que ya había empezado a circular en junio de ese año. Fue clausurado en 1986 circulando el último documentado el 1 de agosto


Al pasar bajo la cinta transportadora muchísima atención: dejamos el Camín de la Estación para ir a la izquierda


El Camino serpentea dirigiéndose a la rotonda situada detrás de Les Cases de la Estación, para luego pasar bajo el viaducto de la GI-10 (a la izquierda de la foto)


De frente, una casa grande con paneras es la Casa Alfredo l'Alcalde. A la derecha la Casa la Piluca y Les Cases de Leonor, formando una fila


El barrio de La Estación o Les Cases de la Estación nació al amparo de la Estación de Veriña, en la que, durante aquellos años que prácticamente todas las mercancías y viajeros empleaban el ferrocarril, y cuando todo se hacía a manos, llegó a tener entre 50 y 60 trabajadores, cargando y descargando mercancía, además del jefe de estación y personal ferroviario


Esta es la parte más rural del barrio, donde antaño se extendían las huertas de las casas. Más allá veremos alguna vieja casa de pisos, donde había bares y bailes


La estratégica estación ferroviaria formó parte de los escenarios de operaciones de la Revolución de Asturias de 1934, aquí paró, el día 8 de octubre, el grupo de revolucionarios de José María Martínez, al tren del 290 batallón de infantería de las tropas gubernamentales. Consultamos Gijón en la Revolución de Octubre de Gijón en el recuerdo:
"... el tren del 29 está detenido en Veriña. Los 400 soldados están desesperados intentando organizar el desplazamiento hasta Oviedo por tierra. Se dedican a confiscar carros y animales para transportar el material. A doce km de allí, JM Martínez al frente de unos cuantos cenetistas, repartidos por los montes anteriores a llegar a Veranes. Unas cuantas descargas hacen pensar al comandante Cerrada que tiene en frente una tropa de revolucionarios que les han tendido una emboscada. Se repliegan, frenado el avance." JMª Martínez y los suyos vuelven para Gijón."

Fijémonos en la flecha amarilla pintada en el poste a la derecha, conformando que vamos en la dirección correcta. La construcción de viaducto y rotondas transformaron aún más profundamente todo este entorno rural del núcleo ferroviario y de la vieja carretera de Avilés


Al otro lado de la antigua carretera, que ahora va bajo el Viaducto de Veriña, vemos una explanada habilitada como aparcamiento. Además de la cercanía de uno de los accesos de ArcelorMittal hay algunas naves industriales de empresas, que se extienden hacia la estación de servicio


Cruzamos hacia los pilares del viaducto, teniendo un poco más adelante a la derecha la explanada de la báscula. Estemos especialmente precavidos al paso de camiones, pues suelen aparcar aquí


Desde la báscula seguimos viendo la parte de atrás de Les Cases de La Estación, las de la izquierda, como hemos dicho, son de pisos y tienen trazas más urbanas


En una de ellas estuvo el bar Casa Manolo, antigua Casa Lola Varisto, que hizo las veces en sus tiempos sede vecinal


Y al lado, el Salón Moderno, fundado en 1932, que fue en los años 20 y 30 del siglo XX otro célebre baile y, en la Guerra Civil, sede del Comité de Veriña


Regentaba el Salón Moderno la familia de Manuel Suárez Quirós, uno de los entrevistados en el reportaje de El Comercio de 1988, quien contaba sus memorias de esta manera:
"estuvo abierto desde el año 1932 hasta 1945, salvando la época de la guerra, en que fue ocupado como cuartel. Había baile todos los domingos y días de fiestas desde las cinco y media o seis de la tarde hasta las diez de la noche. Disponía de una zona cubierta y venían jóvenes no solo de Veriña, sino también de Poago, de Tremañes, de Jove y hasta de Gijón. Recuerdo que en aquellos años se adquirió para el baile un amplificador de discos Philips que costó cuatro mil pesetas, lo cual era una cantidad muy importante en aquellas fechas y lo tenían muy pocos bailes de Gijón"

"Pero el Salón Moderno no pudo competir a mediados de los años cuarenta con el Parque Venecia", leemos en el reportaje, por lo que terminó cerrando, pero con ambos "empezó a fraguarse lo que, unos años después, convertiría a Veriña en uno de los principales focos de atracción de los gijoneses a la hora de divertirse e ir al baile", se asegura


A la derecha, más hórreos. Algo más arriba estuvieron las escuelas, por la zona de El Cantu y cerca de La Campina


Aquí, aún vemos algunas huertas, en las inmediaciones de la Casa la Renfe, donde allí vivía el jefe de estación (muchos recuerdan a Pepe) y había almacenes ferroviarios


La antigua estación desapareció y ahora se emplea como improvisado y pequeño parking


Más atrás asoma el edificio de la nueva estación que, como hemos dicho, es realmente un apeadero


A su derecha, la parte posterior de Casa Alfredo l'Alcalde y la cinta transportadora


Más arriba asoma alguna casa más de Veriña de Riba, como la Casa'l Cabrero


En Les Cases de la Estación estaba también el bar de la Casa'l Cubano, que tuvo chigre y comedor, acudiendo muchas cigarreras de la Fábrica de Tabacos de Cimavilla a festejar San Martín


Es muy posible que, de no ser por las transformaciones industriales siderúrgicas de su entorno, Les Cases de la Estación hubiesen constituido el germen de un enclave urbano crecido entre la carretera y el ferrocarril, no obstante, como también leemos en el reportaje de 1988, "la creación de la factoría de Ensidesa provocó un acusado descenso de la población", añadiendo que "en 1969 los habitantes de Veriña llegaron a ser 864, mientras que en la actualidad son 322", lo que no era, la primera cifra, nada poca para la parroquia más pequeña del concejo


Las viviendas de los pisos están deshabitadas, en 2008 Veriña bajó a los 177 habitantes pero en 2022 figuraban 680, sin duda relacionado con la construcción de nuevos pisos en la parte más occidental de El Cerilleru (La Calzada Alta), en terrenos que pertenecen a la parroquia de Veriña


Avanzamos por la explanada al lado de la carretera de Avilés antigua, en dirección a Entrepeñes. A la derecha asoman Les Cases de Higinio Bengoechea


Concha y flecha en uno de los pilares del viaducto. Extrememos ahora la precaución pues salimos a la carretera


Justo antes de llegar al desfiladero de Entrepeñes y La Foz de Puao hemos de cruzar esta carretera al otro lado para ir al paso a nivel con barreras que tenemos enfrente, a la izquierda de la calzada


Estamos ante el que sin duda es hoy uno de los grandes puntos negros del Camino de Santiago del Norte al no existir ni paso de cebra ni señales lumínicas que hagan seguro el cruce a los viandantes, entre ellos los numerosos peregrinos que por aquí pasan


Hay delante de nosotros otros dos puentes ferroviarios y, a partir de ellos, ninguna visibilidad, hay que poner no solo la vista sino también el oído al máximo, mirar mucho atrás y adelante y tantear nuestros pasos


Procuremos cruzar en un sitio donde veamos los vehículos que vienen de frente, pasando debajo del puente, lo mejor posible, y sin olvidarnos de mirar atrás. Dadas las velocidades que se alcanzan en un momento están aquí


Por suerte no andamos más que unos pocos metros por esta carretera, justo antes de los citados puentes, de RENFE y FEVE, tomamos el camino de la izquierda


Eso sí, nos toca el paso a nivel del tren siderúrgico, que pasa por aquí


Y entramos en la parroquia de Puao por el barrio de Zarracina. Hay sendos puentes sobre el Río Aboño, uno para esta Carretera de Puao, o de Montiana, y otro para el ferrocarril de RENFE


De frente, el ya citado gasoducto de El Tubón, que veíamos ya desde Puente Secu


Aquí se unen los ríos Pinzales y Aboño. Antaño y como hemos dicho el trazado original del Camín Real pasaba el río por El Puente'l Ciegu, puente de tres arcos construido en 1595 por el maestro de obras gijonés Don Francisco de la Viña. En nuestros días el paisaje se ha transformado radicalmente y el puente quedó sepultado por los escombros de relleno para instalar la gran factoría siderúrgica


Pasamos pues bajo El Tubón y avanzamos por términos de Zarracina, parroquia de Puao, iniciando nuestra subida al Monte Areo...




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