Eres el Peregrino Número

miércoles, 31 de julio de 2013

LA VEIGA VILLAZÓN: DE LLAMAS A QUINTANA (SALAS, ASTURIAS)

Llamas, Parroquia de Villazón (Salas)
Tras dejar atrás Cornellana y subir a Suburriba, comienza un apacible descenso por el bosque autóctono de robles, castaños y otras especies hasta llegar a una cantera y de allí al pueblo de Llamas, a unos 37 kilómetros al oeste de Oviedo/Uviéu, ciudad capital de Asturias donde comienza el Camino Primitivo a los pies de la catedral de San Salvador.


 Estamos en términos de la parroquia de Villazón, donde el río Nonaya, afluente del Narcea, forma un espléndio valle, una vega o veiga: La Veiga Villazón

La Veiga Villazón desde Llamas
Recordemos que en Asturias y Galicia el término parroquia hace referencia a una organización administrativa civil, existente también en Galicia y en otros lugares del mundo con características más o menos similares (Andorra, Inglaterra, Portugal, San Marino, Luisiana, Venezuela, Jamaica, Gales) y con distinto grado de reconocimiento en cada caso. En el caso asturgallego son organizaciones inferiores a los concejos y aunque basadas en una organización civil-eclesiástica anterior perviven como unidades vecinales, coincidiendo con la división religiosa en muchos casos pero conservando entidad civil, con sus subdivisiones en barrios, aldeas, quintanas, lugares... etc. El término viene del griego paroikía, "cerca de casa" y los primeros testimonios escritos sobre su existencia son medievales, si bien es muy fácil que se basen en una organización romana anterior y esta a la vez tome como modelo ancestrales estructuras autóctonas prerromanas en grupos familiares y suprafamiliares o "gens", pese a que a lo largo del tiempo cambiasen sin duda en muchos casos parte de sus características y límites.


Llamas es en asturiano sinónimo de llamarga, lodazal, barrizal, como debieron ser antaño las vegas que desde el pueblo se extienden hasta el Nonaya: La Veiga Villazón, tan verde y fértil, llanísima, brillante bajo el sol, pero que a veces vuelve a formar charcas de barro con las lluvias o cuando el río alguna vez tiende a desbordarse.


Entramos así en Llamas.


En Llamas llegamos primeramente a una casa que mira hacia el Camino, con panera al lado.


Disfrutamos de una soberbia vista de pueblo y valle.


Después va un caserón de piedra bien restaurado, una casona con ventanas adienteladas de piedras de cantería.


Y a continuación un palomar, también de piedra, circular y techo cónico, viendo plantadas en la vega pomaradas y otros frutales.


El palomar es sin duda elelemento que identifica el paso del Camino por Llamas.


Vista del Camino desde la cantera acá.


Palomar en medio de campos y Camino.


Amapolas en el prado...


Prados arriba a la izquierda vemos la capilla de San Ildefonso, con renombrada romería el mes de septiembre.


Hermosísimas quintanas de Llamas.


Hórreos de pegollos de madera.


Pasamos enfrente.


El Camino pasa al fondo, enfrente de la casa, de derecha izquierda, este es el ramal que va a la capilla. Si queremos verla de frente hemos de desviarnos unos pocos metros porque el Camino no va hacia ella sino que continúa de frente.


Capilla de San Ildefonso, un poco apartada del Camino.


Gatos en el hórreo del desvío a la capilla (video)...


 Paso a paso iremos saliendo del bello pueblo de Llamas, viendo a la izquierda la escuela.


La Veiga Villazón, la gran vega del río Nonaya que se extiende por esta parroquia a la que pertenece Llamas, siempre a la vista a la derecha. Al fondo La Sierra de Faxas.


Al fondo las "ciactrices" de la tan malograda y semiparalizada obra de la Autovía de La Espina.


En seguida quedaron atrás Llamas y la cantera.


Venimos caminando.

Video de Llamas y el Camino en invierno...


A nuestra izquierda tenemos las laderas que bajan del monte de Las Traviesas.


A la derecha, las de Las Cuestas y El Castiellu, cayendo hacia el río y la carretera. Esta parte del valle es conocida como Los Praones,


Más al fondo divisamos unos cuetos: El Monte la Vallina, Fumarrosa, las estribaciones de El Viso y La Sierra Bodenaya con El Rebollín, ya en las inmediaciones de La Espina.


 La Veiga Villazón y sus rebaños de ganado vacuno...


Bucolismo rural.


Vacas en el llanísimo pasto.


Dejamos el desvío a Monte Agudo y seguimos de frente, por esta pista tan soberbiamente llana.


Está el itineario bien indicado.


Pista ancha y llana.


Zona de hongos y setas.


En la sublime paz del sendero todo yace en reposo ajena de inquietudes.


Los regatos de las montañas fluyen sus aguas hacia el río Nonaya. Estamos en El Puente la Carril.


Al fondo son las casas de Villarraba.


Prados y bosques.


 Una quintana en un cruce: La Carril.


Villarraba.


Bajamos un poco hasta unas casas: Las Chamargas.


Venimos caminando junto a ellas.


Que enseguida quedan atrás para seguir avanzando nosotros por La Veiga...


Las Chamargas o L.lamargas hace referencia, como Llamas, a zona de barrizales.


Aún se divisa en la distancia la cantera de Llamas...


Al sur Las Traviesas.


Pomaradas y más frutales, balagares o montones de hierba y hierba empacada. Es tiempo de siega.


Y más allá al fondo, mirando al oeste, reconocemos Quintana, cabeza de la parroquia de Villazón.


Pronto pasaremos al pie de la iglesia, a la derecha.


Quintana cerca de la orilla del río, inmediaciones de Villampero o Villampeiru.


Xatos o terneros.


Llegamos a la larga recta que atraviesa esta veiga, según nos dirigimos al pueblo de Quintana, cabeza de la parroquia de Villazón, con sus casas agrupadas en un pequeño alto bajo la silueta de su iglesia parroquial, cuya advocación a Santiago delata su vinculación con la senda jacobea. Al fondo a la izquierda de la foto vemos otra cantera.


Polvorientos pergaminos dicen que hubo aquí un monasterio cedido en el año 1.219 por Sancha Rodríguez a los monjes del monasterio de Belmonte. Todos querían tener dominios en estos disputados valles de Salas.


Aunque el Camino se caracteriza más por sus trayectos más montañeros, la larga recta de Quintana en la parroquia de Villazón suele ser una sensación inolvidable. Bella y llana pero extensísima...


Peregrina en el camino de Quintana.


 El Camino pasa al pie de la iglesia y junto al camposanto.


Un poco a la derecha, las casas del puente que da a la carretera N-634 en La Rabera.


Fabas y maíz en Quintana, ante Picarosu y El Valle.


 Valle muy soleado y abierto, paso continuo de peregrinos.

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Ya estamos bajo la iglesia de Santiago de Villazón.


El Camino pasa bajo la iglesia de Santiago de Villazón a su derecha, donde hay una fuente, La Fonte Santiago.


Un lugar de intenso frescor, que suele estar a la sombra todo el día. Muy malo en invierno pero una paraíso según avanza la  época primaveral. No digamos ya la estival.


Fuente y lavadero muy bien restaurado.


Agua pura, fresca y cristalina de La Fonte Santiago... premonición xacobea también con el líquido elemento.


Un canalillo lleva el agua de la fuente al lavadero.


Al lado de la fuente tendremos lugar de asiento y acomodo..


A partir de la fuente el trayecto está asfaltado.


Amigos en el Camino nos observan al vernos pasar.


Con sombrilla para el sol.


Buen descanso.


El Camino se dirige hacia aquella quintana abandonada.


Más terrenos umbríos y quintanas abandonadas bajo el Monte'l Picarosu.


Pasamos de frente y vemos su galería acristalada.


Más allá, es Casa Mexil sale el sol,  donde comprobamos que las canteras se han "merendado" la montaña al lado del Camino.


Otra fuente para realizar un alto, si nos apetece: Fontecaliente...


Caño de Fontecaliente.


El viejo lavadero abandonado y un tendejón de chapa hecho para cobijarse los peregrinos.


Lugar para descansar, si bien este con trazas más posmodernas.


 A partir de aquí la ruta jacobea vuelve a estar inmersa en la foresta, cuando llegamos a un cruce antes de otra casa, en el que hemos de coger el camino que sube, el de la izquierda, el cual tras un corto repecho vuelve a lo llano en el castañéu del Monte'l Picarosu.


Aquí los amplios paisajes abiertos de La Veiga Villazón ya han quedado definitivamente atrás: es el momento de adentrarnos de nuevo en "la jungla"...


 La impresionante sensación de la soledad del bosque ...


La aparente quietud, el contagioso sosiego de la inmensidad verde...



Flechas amarillas: nuestras amigas junto con las conchas de los mojones...


Paso de caballos... son también peregrinos en ruta a Santiago.


Estamos en las cercanías de L'Espeñidal.


Hitos del Camino en charcas y fontanes, como aquí, cerca de La Pachurra.


Sigue el Camino.


A la derecha, otra llana vega y más allá los desmontes de los tramos no construidos de la Autovía de La Espina.


Una bajada y se llega al puente de Casazorrina...


Construido entre los siglos XVII y XVIII para el paso del río Nonaya....


El paso del Nonaya.


Hermosa senda.


Llegamos a una pista y ya estamos de frente a Casazorrina.