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miércoles, 31 de julio de 2013

LA ESPINA: ANTIGUA VENTA CAMINERA QUE FUE AYUNTAMIENTO

La Espina
Camino de La Espina desde Bodenaya.
Tras la larga cuesta y ascenso subiendo desde la villa de Salas, capital del concejo, llegamos a Porciles y Bodenaya, al pie de la sierra de este nombre: Después, en este largo trayecto llano, cruzaremos la N-634 y, paralelos a esta carretera nacional, que quedará a nuestra izquierda, iremos llegando a un importante enclave caminero desde la antigüedad: La Espina, cuyas primeras casas ya iremos viendo desde aquí.


Estamos al occidente del concejo de Salas unos 54 kilómetros al occidente de Oviedo/Uviéu, principio del Camino Primitivo, en lo que suele ser una segunda o tercera jornada para la mayor parte de los peregrinos. Bien es verdad que cada uno puede emplear el tiempo que estime necesario, máxime ahora que además de los albergues públicos también están los privados, especializándose otros alojamientos como pensiones, hoteles, etc. cada vez más en el trato a los peregrinos.


La llegada a La Espina por el Camino es un entorno marcadamente rural, caserías ganaderas y quintanas de hórreo y paneras entre pastizales...


Y centenarios caserones de piedra y cabañas, en medio de los campos.


Vista desde la senda.


A mano izquierda, en la carretera N-634 ya vemos en cambio los edificios de trazas más urbanas al principio de la población. Hallaremos bares, comercios y albergues. Al fondo vemos El Zarrín con su polígono industrial y El Monte'l Molinón, que se alza sobre esta gran meseta de La Espina.


En este ramal, si lo deseásemos, podríamos bajar a la carretera, que es aquí como una gran avenida que atraviesa la localidad de este a oeste. Allí están los primeros establecimientos.


Son edificios de dos, tres o más plantas, de trazas urbanas.


Vista a la izquierda.


 Ahora a nuestra derecha tenemos las escuelas.


En estas escuelas siguen impartiéndose clases, a diferencias de otras muchas de las zonas rurales, clausuradas por mor de la concentración escolar.


 La carretera cada vez más cerca.


Seguimos ruta por la calle de La Escuela.


Tras las escuelas de La Espina, nuestro paso avanza por la calle que pasa detrás de las casas y edificios que por la otra fachada dan a la carretera general, que atraviesa la localidad.


Llegamos entonces al centro de salud, cerca de uno de los albergues de La Espina: El Texu,



Y al pequeño parque tras la Plaza la Iglesia, saliendo ya al templo parroquial de San Vicente de La Espina, junto al que, cuenta la historia, durmieron los generales Gómez y Espartero durante una de aquellas carlistadas o guerras carlistas del siglo XIX, los dos en campaña por estos estratégicos puertos y pasos de montaña.


La iglesia debió estar relacionada más antiguamente con la renombrada Malatería de La Espina, hospital de leprosos también conocido como de Nuestra Señora del Baçar, donde los enfermos que querían ingresar habían de presentarse al sustituto del Mayordomo de la Casa de Salas, quien les daba un documento en el que un médico certificaba la enfermedad de lepra o pelagra.


El Mayordomo tenía que supervisar también las curaciones y los malatos dados de alta. De aquella malatería nada queda, una vieja imagen de San Lázaro, patrón de los leprosos, fue destruida en la guerra civil, imagen a la que los vecinos llevaban agua para emplearla después en remedios caseros y curaciones.


El único vestigio que llegó a nuestros días es, como tantas veces ocurre, un topónimo, La Manteiría, un lugar en los alrededores de la actual iglesia, además de referencias en documentos escritos desde el año 1224, con privilegios de reyes como Alfonso IX, que la eximían de impuestos.



Los leprosos podían pedir limosna por todos los conceyos de la zona, Salas, Tineo/Tinéu y Valdés. Hasta 1761 las tierras de La Espina pertenecieron a la malatería, cuando se registraron, pocos años después, los últimos ingresos.

La Espina desde la iglesia
Enfrente de la iglesia se extiende una gran campera, que da vista a la parte trasera de los edificios situados frente al cruce de la carretera N-634, que baja a Trevías (Valdés), con la que va a Tineo/Tinéu (AS-216), bajo los picudos montes de La Preda: Las Ourales y L'Altu la Degol.lada.

Doctor Manuel González Suárez
Arriba a nuestra derecha hay un parque con un busto dedicado al doctor Manuel González Suárez, quien fuese médico de la localidad.


Ahora desde la iglesia salimos a la carretera, en medio de la población.

Aquí tomamos la dirección de la derecha.

Panerona en el camino al estanco y al cruce
Saliendo a la calle desde la iglesia, por la acera derecha pasamos bajo una panera y seguidamente al lado del estanco, ya frente del cruce de carreteras Una hacia Trevías y otra hacia Tineo/Tinéu, que es la que va de frente y por donde continuamos nosotros:

De frente, La Venta La Espina.
Ahora es allá, a mano izquierda, al otro lado de la avenida y encrucijada, cuando vemos un edificio antiguo, de piedra y planta baja pero alargado, con gran portal de acceso justo donde la calle se cruza con un ramal local, se trata de La Venta La Espina, otra importante referencia caminera.

 La Venta La Espina. Entrada de frente al Camino.

La Espina es llamada La Puerta del Occidente, cruce de caminos y carreteras que vieron el paso de viajeros, peregrinos, arrieros y también de  bastantes invasores ansiaron la posesión de tan valioso lugar, a doce kilómetros de Salas pero que perteneció a Tinéu hasta el siglo XVI. Parece ser que fue una braña vaqueira que prosperó gracias a esta estratégica posición, y en la que acontecieron sucesos muy relevantes, pues en La Espina se firmó, el 14 de mayo del año 1277, una carta de hermandad entre Avilés, Pravia, Grau, Salas, Somiedo, Valdés, Tinéu, Cangas y Allande: la primer federación de concejos asturianos de la que se tiene noticia.


La casa actual de La Venta es del siglo XVIII, cuando era su dueño el Marqués de Villel. La Venta hizo de Ayuntamiento cuando La Espina  fue capital de un municipio independiente que únicamente duró tres años (1820-23), durante el "trienio liberal".


En La Venta paraban arrieros y vaqueiros, pastores trashumantes con su ganado, y demás viajeros que compartían espacio con algún peregrino que no parase en los cercanos hospitales. Entre los visitantes ilustres hemos de citar a Gaspar Melchor de Jovellanos, quien la cita en sus Diarios.


Además de esta venta, en La Espina existieron desde bien antiguo hospitales de peregrinos, uno dependiente del propio obispo de Santiago, fundado quizás con los bienes que en el año 883 el rey Alfonso III El Magno donó al santuario compostelano. El otro hospital, el de San Pedro Apóstol, fue auspiciado por Fernando Valdés salas, el Inquisidor General. Hospitales y malaterías desaparecieron hacia el siglo XVIII.


El primer fin de semana de julio, en pleno trasiego de romeros santiagueros, se celebra La Festona, una multitudinaria celebración de gran raigambre popular.


Saliendo de La Venta y dejando el cruce nosotros continuamos siempre de frente atravesando La Espina de cabo a rabo.


Desde La Venta vemos el hotel de Casa Aurelio, a la izquierda está el albergue El Cruce.


En la otra acera, algún edificio notable.


Atrás quedan los bloques de viviendas, de diferentes épocas y estilos, y adelante pasaremos junto aunas quintas. Al fondo, casi al final, está Casa El Cándano, comercio y bar de gran celebridad.


Y adelante pasaremos junto aunas quintas. Al fondo, casi al final, está Casa El Cándano, comercio y bar de gran celebridad.


 En Casa El Cándano podemos cruzar con cuidado la carretera. A la derecha tiene supermercado. A la derecha es el bar, famoso por sus sabrosos pinchos y  bocadillos.


Seguidamente viene otro cruce donde hay tres casas pegadas de planta baja, entre ellas Casa Marina.


Aquí nos despedimos de La Espina.


Y aquí dejamos la carretera, tras dejar también atrás una rotonda...


Volvemos paso a paso a nuestras sendas de helechos, zarzas y matorrales entre campos verdes.


Y es que, aquí a la derecha irá saliendo el estrecho pero bien trillado sendero que, entre helechales y matojos primero, luego junto a fincas cerradas con alambrada, y a la sombra de los árboles, se irá ensanchando y subiendo a La Pereda o La Preda, primer pueblo del concejo de Tineo/Tinéu que vamos a encontrar en el Camino.



A veces puede parecer que se estrecha un poco el sendero pero siempre hay paso franco para los pereginos...


Se sube poco a poco entre la vegetación que crece al amparo de los matorrales y arbustos.


Los Caminos de la Gloria son los más abruptos e inescrutables.


Pero pronto vuelve el buen paso por anchuroso sendero.


Arriba al fondo se reconocen bien a la izquierda las primeras casas de La Pereda.


 Alguna vivienda de la carretera queda abajo a nuestra izquierda.


Alambrada para cerrar una finca...


Atrás  quedó La Espina...


El Camino se ensancha y presenta, poco antes del pueblo, las clásicas rodadas en el suelo de tractores y todoterrenos. Vamos volviendo de esta manera a lo rural en la entrada al conceyu de Tineo/Tinéu, llamado El Concechón por su gran tamaño y extensión (el segundo de Asturias).


Un último recuesto, muy suave, y entramos en el pueblo de La Pereda...


En la cuesta tendremos oportunidad de ver una hermosa panorámica de La Espina y La Sierra de Boudenaya antes de llegar a las primeras casas del pueblo, despidiéndonos así también del concejo de Salas, hasta la próxima...


Ante la vista de la Sierra del Courío entramos en el pueblo de La Pereda, hasta la capilla del Cristo de los Afligidos, donde se tomará la pista que sube a su lado, cuesta arriba...