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viernes, 13 de septiembre de 2013

SANTA MARÍA DE MELIDE, JOYA DEL ROMÁNICO GALLEGO: LAS RUNAS Y LOS LEPROSOS DE SAN LÁZARO

Santa María de Melide y el Camino
El Camino y Melide desde O Castelo
Desde O Castelo de Melide echamos la vista atrás antes de abandonar esta población, capital de concello y cabeza de comarca, la Terra de Melide hito del Camino a dos jornadas de Santiago oficialmente, bien es verdad que el peregrino puede emplear el tiempo que estimen adecuado para empaparse de la sustancia de esta maravillosa ruta y todos sus rincones...


Así bajamos del solar del viejo castillo asaltado por los irmandiños y construido sobre un castro galaico, antecesor de la actual población y que controló valle y Camino desde hace siglos, sino milenios para, luego de un agradable desceno entre árboles y setos cruzar la carretera de Santiago (N-547) y entrar en la parroquia de Santa María de Melide, siguiendo la carretera de Visantoña.


Aquí cruzamos la carretera de Santiago.


Volvemos así al agro gallego entre huertas y maizales...


Entramos en la parroquia de Santa María de Melide.


Dejamos la carretera de Visantoña rápidamente, pues tomamos un ramal a la derecha, donde hallamos un cruceiro de piedra, emblema del Camino.


Y ante el cruceiro, las casas de Santa María.
 


En una casa próxima vemos una placa.


Placa en homenaje a Concepción Segade Mejuto, abuela de Melide.


Otra vivienda está blasonada.


Seguimos pues desde el cruceiro ya divisamos, unos metros más allá, la iglesia parroquial de Santa María.


Efectivamente, al borde mismo del Camino, nos encontramos con la iglesia parroquial de Santa María de Melide, consagrada en el año 1180. Su estructura exterior es plenamente románica, exceptuando algunos elementos añadidos como dos sepulcros góticos a ambos lados de la portada sur y la espadaña del campanario.


Sepulcros góticos a ambos lados de la protada sur, románica

Es de nave rectangular y ábside del altar que arranca en paredes rectas que se vuelven semicirculares, muy características de este arte medieval.


Este ábside presenta ventanuco con arco, columnas, fustes y capiteles labrados, así como canecillos sosteniendo los salientes del alerón del tejado, también cincelados con alegorías del arte y figuración del medievo.


Una cenefa ajedrezada recorre el ábside. Los capiteles de las columnas son de inspiración entre geométrica y vegetal, los canecillos presentan temática similar mas algunas formas de objetos o animales.


La portada sur, encuadrada en un frontón, presenta escenas y detalles también típicamente románicos.


Arcos cincelados con motivos geométricos y capiteles sobre los que estos descansan, encima de los fustes de las columnas, con bajorelieves de temática vegetal y cuadrúpedos afrontados.



También los canecillos que, sobre esta portada, sostienen el saliente o tejadillo, tienen motivos zoomorfos de animales simbólicos.

También los canecillos que, sobre esta portada, sostienen el saliente o tejadillo, tienen motivos zoomorfos de animales simbólicos.


Los capiteles de la izquierda, de tema vegetal o naturalista y los dos cuadrúpedos enfrentados...


Los de la derecha también cincelados con inspiración de plantas, composiciónmuy empleada en el románico. Todo ello tenía un significado que muchas veces se ha perdido. A los lados se disponen sendos sepulcros góticos, sin duda de linajes principales que tuvieron asiento en esta iglesia...


Todo este emplazamiento en torno a la iglesia es sumamente interesante: se sospecha que aquí pudo estar el solar de la mítica Villa Mellitus, Mellita o Melliti que daría origen al nombre Melide, villa de origen romano o altomedieval, aunque verdaderos antecesores de la misma debieron ser los castros galaicos localizados en estos parajes.


Más enigmática es la portada oeste, antaño la principal, pues en los arcos semicirculares exteriores presenta unos símbolos semejantes a runas, en los que han querido verse reminiscencias germánicas (simbolismo del antiguo reino suevo, extinguido siglos antes de la construcción románica de este santuario) o incluso célticas y castrexas, pues también podrían tener ese fundamento, ya que en principio no son estos detalles muy característicos del románico, no obstante alguien más entendido en el tema podría arrojar luz en este debate.




Por supuesto los elementos son labrados en la baja Edad Media, pero parecen imitar la alegoría mágico-decorativa de épocas aún más ancestrales.


En cambio los capiteles de las columnas sí muestran escenas mucho más usuales en la escultura románica, pájaros, serpientes, animales o seres antropomorfos y esquemas naturalistas de vegetales y plantas.



La entrada suele realizarse por la portada sur.


En el interior destacan las pinturas murales del ábside, en el altar, estas del siglo XVI, con ángeles tocando trompetas así como evocaciones de la Trinidad y otras inspiraciones religiosas, así como diversa y notable imaginería.


El altar es románico, uno de los pocos que se conservan en Galicia, y está dedicado a Nuestra Señora de las Nieves, Santa María, patrona de iglesia y parroquia.


Imágenes de Dios Pater y ángeles en la bóveda. Y a los lados de la ventana pinturas de santos.


Los ángeles tocan trompetas.





Un capitel, con una figura humana entre dos animales que podrían ser leones (tengamos en cuenta que muy posiblemente aquellos escultores no los conocían sino por referencias bibliográficas de miniaturas), revelan el martirio de un santo o profeta, quizás Daniel en el foso de los leones u otro tipo de simbolismo muy repetido en este arte medieval. También. no siendo incompatible lo uno con lo otro, podría ser la metáfora de la persona asediada por las tentaciones o el pecado. Profusión de símbolos para una población que en su inmensa mayoría no sabía leer, el románico transmitía así doctrina e ideas, muchas veces superpuestas, con diferentes signinficados, unos más patentes y otros más ocultos, dependiendo de quien los viese y como los interpretase.


La pila bautismal, en una capilla lateral, es también románica, así como la rejería, la única rejería románica conservada en Galicia (s. XIII).


El templo tuvo sin duda relación con una cercana malatería o leprosería dedicada a San Lázaro, la cual acogía a los enfermos de una de las enfermedades más temidas de la antigüedad, la lepra o pelagra. Parece que algunos hospitales de peregrinos se especializaron prontamente en alberguar estos enfermos, amparados por rentas, donaciones y posesiones otorgadas por la alta nobleza y los reyes, pues se consideraba uno de los actos supremos de caridad cristiana. No obstante muchos leprosos no padecían exactamente lepra sino otras enfermedades de la piel que se pensaba eran la misma enfermedad, quizás de aquí venga que muchas veces estos hiciesen una vida muy integrada con los demás vecinos, con escaso miedo al contagio. El tratamiento en aquella época apenas eran más que ciertos cuidados con la alimentación y la higiene a base de baños que se tenían por curativos o milagrosos en arroyos o fuentes próximas. La Orden de San Lázaro, patrón de los leprosos, estuvo al cargo del hospital de malatos, conservándose su nombre en el topónimo del río cercano al santuario, reminiscencia también del baño curativo de los enfermos.


En la actualidad, pasamos el río por un puente, junto a un lavadero al que antaño acudía la vecindad, antes de que se dispusiese de agua corriente en las casas.El tratamiento en aquella época apenas eran más que ciertos cuidados con la alimentación y la higiene a base de baños que se tenían por curativos o milagrosos en arroyos o fuentes próximas. La Orden de San Lázaro, patrón de los leprosos, estuvo al cargo del hospital de malatos, conservándose su nombre en el topónimo del río cercano al santuario, reminiscencia también del baño curativo de los enfermos.


En la actualidad, pasamos el río por un puente, junto a un lavadero al que antaño acudía la vecindad, antes de que se dispusiese de agua corriente en las casas

Rego de San Lázaro y lavadero, reminiscencia de tiempos pasados, desde las animadas tertulias vecinales de antaño a los más antiguos pasos de los pobres leprosos...


La Orden de San Lázaro nació como orden asistencial para los peregrinos en las peligrosas rutas a Tierra Santa. Al igual que otras con el mismo origen pronto extendió su presencia por todos los caminos de peregrinación a los principales santuarios de la cristiandad.


Estos caballeros lazaristas enseguida se especializaron en el cuidado a los afectados por esa terrible enfermedad, siendo sus hospitales verdaderas malaterías o leproserías que siguieron dando servicio hasta el siglo XVIII cuando, al disminuir la endemia leprosa y al cambiar la sociedad tradicional del Antiguo Régimen, fueron sus bienes subastados, pasando a instituciones o a particulares, trasladándose los enfermos que quedaban a los nuevos hospitales, en el sentido ya sanitario que les damos en nuestros días.


Caminamos por terreno muy llano, con gran frondosidad en las matas de arbolado y setos silvestres existentes a ambos lados


Pasamos entre estas casas...


Y llegamos a O Carballal


Entorno de caseríos, huertas y viviendas unifamiliares


En esta encrucijada continuamos de frente a la izquierda


Cartel con el nombre del barrio


Un rincón de placidez...


Carro en miniatura


Pozo del agua...


Así vamos saliendo del núcleo de O Carballal


Sigue la recta


Túnel vegetal


Vemos una nave al fondo, en aquellos campos


Es un criadero de ganado porcino junto al que hay un importante cruce de caminos


En esta bifurcación hay mojones a ambos lados: el Camino como tal y recomendado es, por tradición, el de la derecha, y así aparece reflejado en estos carteles. El de la izquierda es uno de esos discutidos caminos complementarios que han sido señalizados recientemente como alternativa al trazado tradicional con la idea de acercar al peregrino a lugares significativos, trechos perdidos de la ruta de los que aún se conservan tramos


El trayecto recomendado, en rojo,  es según vemos de 1.942 metros de longitud y pasa por el famoso puente de A Ponte das Penas sobre el Rego Catasol, que con sus grandes rocas que en hilera forman el cauce es uno de los lugares más emblemáticos y fotografiados del Camino. Por otro lado el camino complementario, un poco más largo, 2.100 metros se dirige a las aldeas de As Penas y Parabispo, enlazando allí con el recomendado. Ambos están muy proximos...


















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