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sábado, 14 de septiembre de 2013

LUGO: LA MAYESTÁTICA MONUMENTALIDAD BARROCA DE LA CASA DO CONCELLO

Casa do Concello de Lugo
A Praza Maior de Lugo.
En el centro y corazón de la ciudad de Lugo, el Camino Primitivo entra en la población intramuros para, por la rúa de San Pedro y una vez dejada atrás la iglesia de Santiago A Nova, dirigirse hacia A Praza Maior, con su alameda, terrazas y edificios porticados, viendo al fondo ya las torres de la catedral por donde sigue nuestro itinerario xacobeo.

 
Pero antes de continuar más allá nos detenemos al ver, a mano izquierda, un monumento grandioso y excepcional, la Casa do Concello de Lugo.


La Casa do Concello o Ayuntamiento de Lugo es uno de los más emblemáticos y magníficos monumentos de la ciudad, robusto edificio barroco de tres plantas, con torres gemelas en las esquinas, balconada, con soportales y grandioso escudo central. Se empezó a construir en 1735 siguiendo planos del arquitecto compostelano  Ferro Caaveiro.


Por aquel entonces el alcade José Montenegro había recuperado la idea de hacer una nueva sede municipal, encargando un informe que manifestó el mal estado de la fachada, la cual corría riesgo de desplomarse. Es entoces cuando triunfa la idea de hacer un nuevo edificio para las consistoriales, con un  proyecto de Ferro Caaveiro que se aprobó en 1736 y que pasaba por tirar el ayuntamiento anterior y por comprar un terreno de huertas en la parte posterior para agrandar el nuevo edificio. Como nota curiosa las obras no se acabaron hasta 1744 pese a que en la pared aparece la de 1738.


La Casa do Concello se abre a la amplia, luminosa y espaciosa Praza Maior, con sus jardines, kiosko de la música y alameda. En el lugar estuvo antes el paraje de As Cortiñas de San Román, donde estuvo el Hospital de Peregrinos de San Bartolomé. El espacio que ocupa A Alameda fue solar de un convento de monjas recoletas.


La Torre del Reloj, en este mismo edificio, se instaló en el siglo XIX.


La maquinaria relojera se hizo en Londres en 1871, en principio destinada a la catedral de Málaga, aunque luego vino aquí.


Las noticias de los viejos ayuntamientos son muy antiguos, ya en el siglo XIV se informa en un escrito del obispo don Lope que el concello se reunía en As Cortiñas de San Román, el paraje intramuros sito donde hoy está esta plaza. Otro documento posterior (s.XVI) informa que el concello se celebraba en una torre de la muralla, A Muirega. Su estado llegó a estar tan mal que en 1545 se plantea trasladar las juntas a otro edificio. En 1570 se firma un trueque por el que el Concello recibía del Obispado las Casas de Feira Vella o Casas Grandes, otorgando el rey para su construcción el cobro de un impuesto sobre el comercio de artículos como vino, carne y aceite.


El arquitecto Pedro de Artiaga dirigió las obras del nuevo edificio, sito en el mismo lugar que el actual. Se sabe era estilo manierista y seguía trazas locales y de arquitectura señorial de Santiago. En 1587 hubo reformas, para lo que se contrató a Juan de Arce Solozano. Llegó a instalarse una tarima de madera paara que, dada la inexistencia de balcón, la reina Mariana de Neoburgo pudiese presenciar las fiestas.


A primeros del s. XVIII se plantea la necesidad de reparar o hacer una nueva casa consistorial y se llega a plantear el proyecto al rey Felipe V, quien llegaría a encargar un estudio a tal efecto, pero el plan quedó en nada hasta que se retomó definitivamente en 1735, resultando una construcción altamente notable que se inspira en gran parte en el barroco compostelano, tal y como hemos narrado al principio, destancando sus torres, blasón y soportales.


Tanto el visitante a Santiago, como el peregrino, siguiendo la ruta del Camino, el cual pasa por aquí, recorre ahora la Praza Maior y A Alameda.