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miércoles, 20 de noviembre de 2013

ANTIGUO CONVENTO DE SAN FRANCISCO, EL PALACIO, LA TORRE Y EL HOSPITAL DE PEREGRINOS MATER CRISTI. TINEO/TINÉU (ASTURIAS)

Antiguo convento de San Francisco, actual iglesia parroquial de San Pedro
En el casco histórico de la villa de Tineo/Tinéu, siguiendo el trazado del Camino Primitivo de Santiago, bajamos desde San Roque por El Paseo de los Frailes y la calle Sánchez de Campomanes, atravesamos el barrio Cimavil.la y llegamos a la iglesia parroquial de San Pedro, antiguo monasterio franciscano que conserva de su construcción original, siglos XIII al XV, elementos de transición entre el arte románico y el gótico.


Uno de ellos, que se ve desde el exterior, es la portada principal, guardada hoy en día por el pórtico, portada de tres arquivoltas sostenidas por columnas a ambos lados, labrado todo en piedra con gran maestría, pues guarda relación con los modelos de la orden franciscana en su convento de Avilés.


Los arcos muestran relieves en forma de zig-zag o "dientes de sierra", muy usuales en el románico asturiano, los cuales reposan en unos capiteles, cincelados a la derecha con motivos vegetales y a la izquierda con cuadrúpedos afrontados y otros temas naturalistas de diferente composición. Aunque no tan antigua como el arco, la puerta de madera es de grandísima importancia, hecha en el siglo XVI en un estilo dicen, único en España.


Capiteles de la derecha, cincelados con motivos vegetales.


 Capiteles d ela izquierda, con animales enfrentados, temas naturalistas y ajedrezados.


En este atrio, a la izquierda, tenemos otro elemento muy importante.


Está allí, en una hornacina.


Se trata de una imagen sigular, la talla de la santa que perteneció al desaparecido Hospital de Peregrinos Mater Cristi, del que el actual, en el barrio El Viso ha recuperado su nombre y memoria. A los lados hay dos interesantes representaciones relacionadas con las peregrinaciones, a la derecha tres conchas peregrinas y a la izquierda la Cruz de Santiago.


La santa del hospital de peregrinos


Las conchas.


 La cruz de Santiago.


La orden franciscana fundó el convento en el siglo XIII, no mucho después de ser otorgada la Carta Puebla a esta villa, protagonizando episodios fundamentales para la historia del lugar, fomentando la cultura con cátedras de Latín, Filosofía y Teología.


La primitiva obra románica tuvo pues muchísimos retoques, con numerosas intervenciones que se hicieron a lo largo del tiempo. La Orden de San Francisco, muy vinculada a los nacientes núcleos urbanos, fundaría de aquella los cenobios de Avilés y de Oviedo/Uviéu, contemporáneos de esta.


Una tradición asegura que el propio San Francisco de Asís visitó en Asturias las casas de la Orden en su peregrinar a Santiago, tradición por otra parte muy difícil de demostrar pues tal vez se atenga poco a la realidad, pero revela la importancia fundamental de los franciscanos allá donde se instalaron.


Antes de pasar al interior, una puerta lateral sale a lo que fue el claustro del convento. Cuando Jovellanos visitó el monasterio ya habían transcurrido los años de esplendor y esta fundación estaba en decadencia.


Años después, en 1836, con la Desamortización de Mendizábal, marcharon los últimos frailes franciscos y el edificio pasó a propiedad estatal, tras lo que, por compra, fue al Ayuntamiento.


En 1880 el templo llegó a ser la nueva iglesia parroquial de San Pedro y el claustro fue demolido en 1892 para hacer sitio al Palacio de la Audiencia.


Aquí estuvieron anteriormente la cuadra, la cocina, las celdas de los monjes, el comedor y otras dependencias. Ahora se encuentra la Casa Rectoral, con sus blasones en la fachada.


Puede decirse que lo único que sobrevivió del claustro es una ventana de piedra del siglo XIV, hecha con unas trazas muy empleadas en los templos mendicantes de la provincia franciscana de Santiago, a la que pertenecía Asturias.


Arriba, la torre del campanario es románica en parte, pero su aspecto actual obedece a las reformas de los siglos XVII y XVIII.


En el interior nos impresiona la grandiosidad de la nave, donde aún podemos encontrar elementos del tiempo de los franciscanos, orden que atraía el patrocinio y protección de la nobleza local, protagonista esta de varias de aquellas reformas y ampliaciones, por lo que luego muchos de sus miembros deseaban ser enterrados en el cenobio, así es que vemos sepulcros de notable antigüedad y escudos de las familias más poderosas de aquel entonces, los García de Tineo, los Cienfuegos, los Maldonado, o los de la propia Orden de San Francisco. Por su parte, el majestuoso arco toral, el del altar, conserva unas filigranas muy llamativas, a la izquierda cabezas de animales, a la derecha cabezas humanas, grabadas en la piedra. Mirando precisamente de frente al altar, a la derecha, una puerta, estilo gótico, da paso a una antigua fuente. Luego de ella otra puerta comunicaba el altar con el claustro. El Retablo Mayor es obra del siglo XVIII, y al lado de la primitiva estructura medieval, la Casa de Merás construyó en 1613 la capilla de la Asunción o capilla de Merás, funeraria, para esta estirpe, en estilo barroco del siglo XVII. Fue mandato testamentario de Pedro de Merás, descendiente de Fernández de la Plaza, famoso por dar muerte al legendaerio capitán sarraceno Barbarroja, en el siglo XVI. Arriba en el coro, el peregrino que tenga tiempo, o que se hospede en esta villa y le sea por ello más factible, tiene la ocasión de realizar una visita al Museo de Arte Sacro, inaugurado en 1997 por el Arzobispo Díaz Merchán, una completísima muestra de arte religioso, con piezas únicas de grandísimo valor histórico y artístico, que podemos ver en las diferentes salas, no faltando los libros, algunos con páginas tachadas y censuradas por el Tribunal de la Inquisición. Destacan por su relación con el Camino las imágenes de los santos peregrinos, Santiago y San Roque, eso sin olvidarnos de la exposición de orfebrería y las tallas de la Virgen, cristos, calvarios y muchas piezas más.



Enfrente de la iglesia hay un cruceiru de piedra, con una representación de Cristo Crucificado mirando al templo y un Santiago Peregrino hacia la cuesta abajo de la calle.


Cristo crucufucado mirando hacia el antiguo convento y el Camino al venir.


Santiago Apóstol mirando a la calle.


Foto en noche de invierno...


Ahí mismo está el Palacio de los García de Tineo, una de las más importantes familias de la antigua villa, levantado entre los siglos XIV y XV, con detalles de estilo gótico y renacentista, como las bolas y remates de los dinteles de las ventanas, algunas picudas, que lucen su fachada, o la puerta ojival. Los balcones son parte de las reformas barrocas de los siglos XVII y XVIII.


El palacio es actualmente casa de cultura.



Unas escaleras bajan a él y a la calle, desde la iglesia y antiguo cenobio.


Por la calle que baja hacia el palacio y la iglesia, enfrente de esta, veremos la Travesía de la Torre con sus casas de corredores sobre la estrecha callejuela (y por donde continúa el Camino). Si vamos por ella veremos la parte más antigua de este Palacio de los García de Tineo.


Se trata de un torreón circular del siglo XIII, guardián de la entrada y salida de la antigua villa. Al lado de él se fue construyendo el conjunto palacial.


Al perderse el valor defensivo y de dominio territorial de torres y castillos los antiguos señores fueron transformándolos en casonas y palacios, una nueva manera de mostrar y ejercer su poder y el de sus estirpes, como fue este el caso.


Muy cerca, en la actual calle La Luna, estuvo el histórico Hospital de Peregrinos Marter Cristi, del que existen noticias desde el año 1274, logrando gran prosperidad en el XIV, con patronos y cofrades, perteneciendo a él muchas haciendas de los alrededores. Los sobrantes de las rentas servían para apadrinar huérfanos y pobres. En la francesada las tropas napoleónicas hicieron de él su cuartel, luego, en 1836, la Desamortización acabó con sus funciones hospitalarias, pasando el inmueble a propiedad municipal. Fue uno de los más importantes hospitales de peregrinos de la parte asturiana del Camino Primitivo.


Aún se veían últimamente algunas porciones el viejo hospital, en la trasera de uno de los edificios de la rúa.



En la Travesía de La Torre sigue el Camino que pronto comenzará a subir a Las Canteironas .


Pero desde aquí también se puede bajar al cento urbano, donde hay tiendas, comercios y buena hostelería. Últimamente han abierto albergues y alojamientos especializados en el trato a los peregrinos, razones más que sobradas para arcercarse, calle abajo, al Ayuntamiento y al Palacio de Merás.