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miércoles, 8 de enero de 2014

VILABADE "LA CATEDRAL DE CASTROVERDE" (GALICIA) LA CAPILLA DEL CARMEN Y A FONTE DO ROMEIRO, DONDE SAN FRANCISCO DE ASÍS SE ENCONTRÓ AL 'LOBO DA VAQUERIZA': EL HOSPITAL DE SAN GABRIEL Y EL PAZO DEL VIRREY DE MÉXICO

Santa María de Vilabade "la catedral de Castroverde"

Esta es la iglesia de Santa María de Vilabade 'villa del abad', llamada la "catedral de Castroverde" por estar en términos de este concello y próxima a su capital. Perteneció en origen al monasterio franciscano aquí fundado en el siglo XV sobre otro anterior, del que se tienen noticias desde comienzos del siglo XIII. La existencia de un hospital de peregrinos en las cercanías, el de San Gabriel, atendido por los monjes de San Francisco del desaparecido convento, hizo que muchos peregrinos optasen por tomar, desde O Cádavo, capital de Baleira, este camino por Vilabade en vez del más antiguo por Vilalle. En la actualidad la bifurcación de ambos se encuentra en A Serra da Vaqueriza, unos 450 metros más al norte del alto de este nombre, al que en nuestros días, si seguimos la ruta oficialmente señalizada, subimos por el pueblo de Pradeda

Bifurcación de A Serra da Vaqueriza: a la izquierda a Vilalle, a la derecha a Vilabade

Esta es la bifurcación de A Serra da Vaqueriza o Vaqueriza, a veces escrito con 'B' y a veces con 'V': a la izquierda se va a Vilalle y a la derecha a Vilabade, que es la opción que vamos a escoger en esta entrada de blog


Aquí, un panel informativo y sendos mojones a los lados, uno en cada sentido, informan y señalan las dos rutas que aquí se bifurcan


La ruta de Vilabade, que es la de arriba, aparece pintada en verde, mientras que la de Vilalle, la de abajo, está en rojo. Abajo a la derecha y con la letra A en círculo amarillo está nuestra posición actual y, a la izquierda y con la letra V la reunión de los dos caminos en el barrio de Tarrío, a la entrada de Castroverde


La unión de caminos en Tarrío, donde está el Albergue Municipal de Castroverde (público), el trazado del Camino de Santiago por la población y la salida de esta hacia San Miguel do Camiño


Algunos de los elementos más destacados del patrimonio de Vilavade que veremos escogiendo esta alternativa: la ya mencionada iglesia de Santa María, el Pazo de Vilabade, que está al lado y la capilla del Carmen o Capela do Carme con su hermosa carballeira. No se conservan ni claustro ni dependencias del antiguo convento de San Francisco, salvo la iglesia, que pasó a ser parroquial, ni tampoco nada a la vista del Hospital de San Gabriel, pero podríamos añadir, por ejemplo, la Fonte do Romeiro, al lado de la Capela do Carmen, o las vistas de la  Torre do Homenaxe, del Castelo de Castroverde, llegando a la capital del concello y, por supuesto, las de la ciudad de Lugo en la lejanía desde lo alto de esta misma sierra de A Vaqueriza


Aquí, abajo a la izquierda, tenemos de nuevo el lugar en el que nos encontramos, en plena bifurcación, donde aparecen las distancias de cada opción: por Vilabade son 5,285 km y por Vilalle 4.592 m, es decir, poco más de medio kilómetro de diferencia


Tomamos pues en este caso la dirección de Vilabade por esta pista forestal que sustituyó al antiguo camino. Atentos también al mojón, pues puede quedar oculto por la hierba crecida


En una de tantas decisiones extrañas tomadas en su momento, los mojones del Camino por Vilabade, considerado alternativo al oficial desde 2017, no tienen puesta la distancia a la Praza do Obradoiro de Santiago de Compostela, donde se halla el Kilómetro Cero de la peregrinación, sino que en la placa correspondiente aparece escrita simplemente la palabra COMPLEMENTARIO


Tirando un poco por alto y vista la distancia kilométrica del mojón anterior, en el Alto da Vaqueriza al lado de la carretera, podríamos decir que estamos a 128 kilómetros de la emblemática plaza compostelana, por lo que, sabedores que el Kilómetro 100 del Camino se encuentra al final de la cuesta de A Chanca, barrio de la ciudad de Lugo, podemos decir que estamos a 28 kilómetros de la Porta de San Pedro, acceso a la población intramuros


Otra de las grandes curiosidades de este trazado hacia Vilabade es que, hasta 2017, fue el único trazado oficial pese a los estudios pormenorizados realizados para saber del trayecto histórico hacia Vilalle. Entonces, reparando el desaguisado, se creó otro, al nombrar al de Vilalle itinerario oficial y a este complementario, lo que dio lugar a debates, polémicas y hasta tachado de señales


Para más inri, el camino a Vilabade que empleaban los peregrinos no era este, sino que, como dicen los historiadores Luz Durán y Ricardo Polín, esta "desviación posterior realizada por algunos peregrinos para visitar el antiguo monasterio franciscano de Santa María de Vilabade (Castroverde). Desde O Cádavo va por Valverde hacia Os Penedos, Ínsua, Vilaselle, Perrelos e Touzón", esto es, subiendo desde la capital de Baleira por estos pueblos, situados un poco más al norte, "cruzando A Serra da Vacariza hasta la ermita del Carmen en Vilabade", tal y como lo plasman en el folleto-guía Baleira no Camiño Primitivo de Santiago, publicado cara al famoso Xacobeo'93 por la Librería Paradela de Castroverde en colaboración con la asociación Amigos do Camiño Primitivo


En ese mismo año, 1993 y en el artículo de la revista Lvcensia nº6 titulado O Camiño Primitivo de Santiago, Ricardo Polín incide en dicho trayecto 'vilabadense' y nos ofrece más datos de su recorrido hasta la villa de Castroverde:
"... algunos peregrinos optaban por visitar el santuario de Vilabade y hospedarse en su convento franciscano, para lo cual, desde O Cádavo subían a A Vacariza por Os Penedos, Vilaselle, A Capela, Perrelos y O Touzón; el Camino de Santiago va a enlazar en As Veigas do Touzón con el antiguo Camiño dos Arrieiros procedente de A Lastra, bajando a la ermita del Carmen por A Caxigueira. Luego, una vieja calzada empedrada conducía a los romeros hacia Vilabade, entrando por A Bica, hasta el conjunto monumental formando en torno a la plaza medieval donde se celebraba el mercado hasta la época reciente. Bajando por la Agra de Cal y Panicol, ambas vías -la de Vilalle y la de Vilabade- van a confluir al barrio de Tarrío ("Tras del Río"), ya en Santiago de Castroverde"

La apertura de pistas forestales, la concentración parcelaria, la misma construcción de la carretera de Lugo, acabada totalmente en diciembre de 1894 y, por último, ciertas decisiones tomadas a lo largo del tiempo y, especialmente a finales del siglo XX, trastocaron completamente el entramado viario histórico e hicieron desparecer elementos esenciales de su patrimonio, desde el viejo empedrado hasta un importante cruceiro de piedra, como también denuncia Ricardo Polín, según leemos en la web de la Asociación de Amigos do Patrimonio de Castroverde:
"A la atención del Comité Asesor del Camino de Santiago 
Lugo, 17 de diciembre de 2007 
En relación con el expediente (…) y dado que compromisos laborales nos impiden asistir a la reunión del Comité Asesor del día 18 —tal como hubiéramos deseado—, sentimos la obligación moral de someter a su consideración la siguiente información. Consideramos que dicha información es de interés para el patrimonio del Camino Primitivo en relación con el asunto que se aborda en este punto del orden del día: 
1º.- El trazado original del llamado Camiño Francés o Camiño Vello —situado en la cima del alto de Vacariza, en el límite entre los municipios de Baleira y Castroverde— fue destruido una mañana de mediados de julio de 1994 por la Consejería de Obras Públicas, dirigida entonces por Xosé Cuíña Crespo. 
2º.- Su firme y el material superficial circundante se utilizaron como escombros y material de relleno para la ampliación de la carretera C-630 (actualmente la 530) entre Lugo y A Fonsagrada; al mismo tiempo, la arboleda que protegía la ruta jacobea y definía el entorno paisajístico del antiguo camino fue totalmente talada. 
3º.- Contrariamente a las apariencias, esta actuación no se debió a que el camino histórico interfiriera con la carretera —ya que esta discurre a cierta distancia de aquel—, sino al simple deseo de aprovechar materiales cercanos (y, por tanto, económicos y de fácil acceso) para el firme de la vía. 
4º.- Junto al camino se alzaba un cruceiro de piedra que databa de 1866, conocido como A Cruz de Pedra. Este nombre señala el lugar donde un viajero cayó muerto mientras regresaba a su hogar en la aldea de Fontela —en la parroquia de Santiago da Fontaneira, situada precisamente en el Camiño Primitivo (Camino Primitivo)—. Este trágico suceso quedó conmemorado en la inscripción de la cruz y en la memoria local: «Año 1866. Aquí murió Juan Neira, de Fontela». 
5º.- A Cruz de Pedra —un bien cultural de mediados del siglo XIX— fue arrancada por una excavadora y desechada sin miramiento alguno en una zarzalera cercana. 6. Antes de este desastre, la Asociación de Amigos del Camino Primitivo de Santiago notificó reiteradamente a las autoridades «competentes» —por escrito— la probabilidad de que la primera ruta jacobea de la historia, la Cruz de Pedra y su entorno en el Alto da Vacariza, resultaran destruidas; un hecho que finalmente se produjo. No hubo respuesta ni se tomaron medidas al respecto; o, más bien, se adoptó tácitamente una política de no intervención. 
7.- En la fecha señalada, el abajo firmante acudió al lugar para documentar visualmente los hechos, captando el instante preciso en que la maquinaria arrancaba del suelo el cruceiro para arrojarlo a un vertedero. Estas imágenes fueron difundidas por los principales periódicos gallegos, generando una notable repercusión mediática. (La cruz sería reinstalada mucho tiempo después por las asociaciones de Amigos del Camino Primitivo de Galicia y Asturias —utilizando una piedra de molino como base— en el emplazamiento más cercano posible, dada la negligencia de las instituciones). 
8.- Tras la indignación pública, el Sr. Ameixide, arqueólogo del Departamento de Cultura de Lugo, visitó el lugar; sin embargo, no consta resolución alguna relativa a los procedimientos administrativos supuestamente iniciados. 
9.- La consecuencia inmediata de este atentado contra el patrimonio cultural fue el corte y la obstrucción del antiguo camino —que desde tiempos inmemoriales conectaba los municipios de Baleira y Castroverde a lo largo de un tramo de 10 kilómetros en dirección a Compostela— y su transformación en una franja de terreno devastada que posteriormente sirvió como vertedero. 
10.- Con el Camino bloqueado y ante la inacción de las instituciones, cayó en desuso el tramo original de la ruta jacobea situado entre el alto de A Vacariza y la localidad de Santiago de Castroverde; este trazado discurría a los pies del castro de Vilalle y cerca del dolmen de Marrondo, conocido como Cova dos Mouros. Se trataba de un hermoso y tradicional tramo de ocho kilómetros pavimentado con losas de piedra, conocido como "A Calzada", que atravesaba el Monte Vello. Los vecinos han expresado su indignación por este abandono —que se prolonga ya más de una década— tras haber presenciado, con absoluta incredulidad, los hechos anteriormente descritos: 
11º.- Bajo la dirección de la Sra. María Antón Vilasánchez, el Xacobeo aprobó un trazado precario para el Camiño Primitivo. Al llegar al citado punto de ruptura —y en lugar de mantener la línea recta del camino antiguo y restaurar el paso original—, la ruta introduce un giro de 90 grados que asciende por la cresta del Mirador do Monte Pradairo. Tras otro giro brusco de descenso y un rodeo de varios kilómetros por pistas forestales sin mayor interés, la ruta se precipita en fuerte pendiente hacia la Ermida do Carme de Vilabade, una fundación piadosa de finales del siglo XVII sin vínculo intrínseco con la ruta jacobea. 
12º.- Cuando los entonces alcaldes de A Fonsagrada (Sr. Bertín Deza) y Castroverde (Sr. Miguel Rodríguez) cuestionaron al responsable de Xacobeo sobre este absurdo histórico y cartográfico —que desafía la lógica más elemental del trazado de caminos tradicionales—, la respuesta recibida fue que la administración había optado por esta vía por considerarla una "ruta de futuro". 
13º.- En relación con esta inesperada desviación del itinerario histórico del Camiño Primitivo entre Baleira y Castroverde —que elude la ruta antigua a través de la aldea de Vilalle—, consideramos oportuno señalar la creación de un establecimiento de turismo rural en la parroquia de Vilabade. Dicha iniciativa vino acompañada de una importante campaña publicitaria que resaltaba su ubicación junto a la ruta jacobea primitiva, sumada a la presión ejercida por ciertos intereses vinculados al complejo monumental de la zona. 14.- Curiosamente, mientras se ideaba una ruta de acceso tortuosa hacia Vilabade y se dejaba en desuso el camino original por Vilalle, resulta llamativo el desconocimiento —tanto oficial como extraoficial— existente sobre el llamado "Camino Real a Vilabade", que parte de la localidad de O Cádavo. Se trata de un camino directo y ancestral hacia el santuario —«Monumento Nacional» desde 1979—; una vía antigua, hermosa y bien conservada que asciende la sierra en diagonal siguiendo un trazado medieval. Fue utilizada habitualmente hasta tiempos recientes por los habitantes de la zona de Tras da Serra, recorriendo el valle de Baleira por lo que en 1236 se conocía como la Costa de Férbeda. Esta histórica ruta alternativa —que documentamos exhaustivamente en nuestro libro titulado Á Baleira de Camiño— conducía directamente a la iglesia de Santa María de Vilabade; el documento fundacional del templo, que data de 1457, destaca su condición de santuario dedicado a la Virxe do Camiño (Virgen del Camino) y señala su ubicación en la ruta de peregrinación que iba desde San Salvador de Oviedo hasta Santiago de Galicia. (Este histórico camino a Vilabade carece de cualquier tipo de protección y se ve actualmente afectado por el proceso de concentración parcelaria en las parroquias de A Esperela y O Cádavo). 
15. En conclusión —y más allá del desastre cartográfico que hemos descrito brevemente, el cual ha puesto en peligro la ruta durante la última docena de años—, consideramos esencial priorizar y restaurar el trazado tradicional del Camiño Primitivo subsanando los daños en A Vacariza. Se trata de un enclave emblemático situado a 830 metros de altitud, que ofrece la primera vista lejana de la Ciudad del Santísimo Sacramento. Marca un punto de inflexión entre las sierras orientales y las llanuras de Lugo; es un lugar idóneo para ofrecer información de manera discreta y un sitio donde los peregrinos han establecido espontáneamente el ritual de colgar coronas de flores en el crucero de piedra. Como mínimo, esto implica aportar tierra para recuperar la suave pendiente del terreno, reubicar el crucero de 1866 en su emplazamiento original y fomentar la regeneración de la vegetación autóctona para crear una pantalla protectora entre el Camino y la carretera local. Malgastar fondos públicos en arreglar cunetas y limpiar pistas forestales —sin conexión alguna con la ruta histórica a Compostela, mientras esta languidece debido a una reiterada incompetencia e inacción— no es, ciertamente, lo que la cultura espera de nosotros en este momento histórico. (Por cierto, sería oportuno que los departamentos administrativos responsables de estos atentados contra nuestro patrimonio asumieran la tarea de restaurar el lugar y se hicieran cargo de sus actos). 
Atentamente, 
RICARDO POLÍN"

Espesas arboledas, algunas autóctonas, con bastantes castiñeiros y algunos carballos, y otras repoblaciones forestales de piñeiros, flanquean el Camino, que sigue en llano y en línea recta, recién entrados en el concello de Castoverde por el Alto da Vaqueriza


La pista es de tierra y zahorra, ancha como una carretera y no tiene pérdida, toda recta y sin, de momento, más cruces ni bifurcaciones


Estamos en la cresta de la sierra, a unos 860 metros de altitud sobre el nivel del mar aproximadamente. El Alto da Vaqueriza y esta su serranía es el último puerto de montaña de cierta relevancia del Camino Primitivo antes de llegar a Lugo, e incluso hasta más allá aún, hasta A Serra do Careón, paso a la coruñesa Terra de Melide


Junto con peregrinos y bicigrinos es habitual encontrarse con senderistas y ciclistas de bicicleta de montaña, pues tanto en Castroverde como en Baleira varias rutas confluyen y discurren por esta sierra de la que este viene a ser su camino principal


Aunque no haya ninguna encrucijada ni desvío, ver algún mojón, u otra señal jacobita cada cierto trecho, nos garantiza que no nos hemos saltado ninguno y que seguimos en la dirección y rumbo correctos


Independientemente del camino desparecido y su patrimonio, así como de su trazado histórico trastocado, por esta pista llana se avanza cómodamente, y más comparándolo con las continuas subidas y bajadas anterior del Camino Primitivo prácticamente desde el principio su misma salida del casco urbano ovetense


Pasaremos ahora a una nueva fase del Camino Primitivo en la que habrá más tramos llanos 'o casi llanos', y las subidas no serán tan largas y constantes, aunque algunas, como A Costa Francesa de Gondar o la del citado barrio de A Chanca de Lugo, no nos dejarán indiferentes


Flanqueados por espesos matorrales y frondosas fragas, el paisaje podemos decir que es de los denominados 'introspectivos', esto es, de que solamente vemos lo que tenemos en nuestro entorno más inmediato, pero no tardaremos en despejar nuevos horizonte


Estamos en la zona de Carredo y Fonteseca, cerca de A Fonte do Foro. El Camino sigue en dirección norte en paralelo a la frontera de Castroverde con Baleira, que discurre linealmente unos 75 metros a nuestra derecha, al este


Dicha frontera discurre prado abajo aproximadamente por donde vemos una línea de árboles, por donde pasa otro camino, la cual da paso a una gran plantación de eucaliptos en O Liñeiro, inmediaciones de O Touzón (Baleira). Desde aquí vemos la caída al valle del Rego do Lameirón, que pertenece a la cuenca fluvial del Eo. De frente es A Pena do Pozo, con el Alto de Penas (913 m). Más a lo lejos están el Pico Ribón (1.048 m) y Pena Chorosa (1.011 m) y en la lejanía aún llegamos a ver Pedras Apañadas (1.202 m) al este, en A Serra do Acevo, por donde hemos entrado en Galicia


Montes de Penedo Apertado y del Pico da Fontaneira (1.003 m), separación entre las cuencas del Eo y del Neira, paso de A Lastra a A Fontaneira. A la derecha asoma un poco de A Serra do Candín con su legendario Campo da Matanza, en la bajada a O Cádavo, la capital de Baleira


Este es el panorama tal y como se lo suelen encontrar muchos peregrinos por la mañana de días despejados, con las nieblas cubriendo el valle, que irán disipándose según sube el sol y las toca con sus rayos, en el transcurrir de la mañana


La pista sigue recta y puede incluso hacérsenos extramente larga, avanzando en dirección noroeste siempre llana


La ancha senda sigue la sinuosidad de la cresta de la montaña y hace un poco de curva a la derecha


Luego a la izquierda, acercándonos a un piñeiral. Fijémonos en el intenso amarillo del brezo o Uz


Son más que evidentes los trabajos de ensanche y aplanamiento de la pista efectuados en su momento y arreglados periódicamente, así como de desbroce, que suele acometerse comenzando la primavera


La selvática fronda forma una tupida barrera vegetal a cada lado, infranqueable. Aunque tampoco frecuente, no es extraño que nos aparezca en algún corzo cruzando el Camino, pero suele escabullirse antes de tener tiempo a hacerle una buena foto


La fraga y el piñeiral llegan hasta donde alcanza la vista pista adelante, pero pronto pasaremos por una zona de mayores perspectivas en lontananza, pero ahora al oeste


Verdadero vergel verde también de muy espeso sotobosque que crece, intrincado, al pie de los árboles


Unos metros más adelante, donde hay una bifurcación y un mojón entre la hierba de la vereda, tenemos buenas vistas, a menos mientras no se plante ni crezca más el matorral


Fijémonos en las rodadas de las marcas de los tractores: hay primeramente un ramal a la derecha, que comunica con O Touzón por A Chousa do Escribán, y luego otro a la izquierda, nosotros seguimos de frente y en recto


El de la izquierda baja y enlaza con el camino que va a Vilalle, por lo que si por alguna razón cambiamos de idea y preferimos seguir por ahí, podríamos tomarlo. De todas formas mejor no aventurarse por senderos fuera del Camino y no señalizados para evitar alguna sorpresa desagradable


Ya que hemos escogido ir por Vilabade continuemos por Vilabade, pues además la diferencia de distancias no es demasiado acusada ni mucho menos


Si bien cuando vinimos haciendo estas fotos los zarzales estaban bien crecidos pudimos divisar, al oeste, casi por sorpresa y con sumo entusiasmo, la ciudad de Lugo, a lo lejos, con la larga hilera de edificios de la urbe, que parece estar a nuestro próximo alcance, aunque aún nos queda para llegar toda una jornada andante, eso sí, más llana y confortable, entre pueblos, prados, regatos y bosquetes. Un encanto para el sufrido peregrino que ya deja definitivamente los altos puertos asturgalaicos y se encamina a los más suaves paisajes del interior lucense, la chaira, si bien no tan llana como dice su nombre cuando se recorre caminando, como tantas veces recalcamos


La ciudad se extiende en eje sureste-noroeste siguiendo la carretera Madrid-A Coruña. Vista así parece aparentemente muy cercana, pero aún nos aguardan unos 25 kilómetros, poco más o menos, para llegar a ella, por lo que si salimos tempranamente de O Cádavo, muy posiblemente lleguemos avanzada la tarde (nunca caminar de noche, es muy fácil perderse y acabar donde no se quiere, carretera, bosque, fincas, pueblos fuera de ruta, grandes rodeos...)


La distancia total entre O Cádavo y Lugo es de unos 30 kilómetros largos, por lo que muchos peregrinos gustan de dividirla en dos, sobre todo desde que en la aldea de Vilar de Cas abrió el albergue A Pociña de Muñiz. Quienes hayan dormido en Castroverde tienen una distancia sensiblemente más corta, nueve kilómetros menos, o sea, 21 kilómetros hasta el centro histórico de Lugo, pero ello les ha obligado a hacer una etapa extraordinariamente larga y dura desde A Fonsagrada, incluyendo la subida y posterior bajada por esta Serra da Vaqueriza


La carretera Madrid-A Coruña, actual N-6, antes escrita como N-VI, fue de las primeras que se proyectaron en España, ya en 1761. Durante los siglos XIX y XX se reformó varias veces, incluyendo cambios de trazado, y fue entonces cuando la ciudad se extendió grandemente por ella, aunque también por la de A Fonsagrada (actual LU-530), culminada en diciembre de 1894, y por la carretera de Santiago que, como la de A Coruña a Madrid, fue reformándose a lo largo del tiempo hasta ser sustituidas ambas como vías rodadas principales por sendas autovías en el siglo XXI


Como bien podemos comprobar, el paisaje cambia bastante, las altas serranías dan paso a suaves y largas colinas, no tan duras de subir y bajar, así como a algunas llanuras, con profusión de bosques autóctonos pero también plantaciones de pinos y eucaliptos. Así serán el paisaje y la orografía, ya en plena cuenca fluvial del Miño, que nos llevarán a Lugo y aún más allá


Más allá de Lugo vemos el monte O Picato (783 m), pero en días muy despejados podremos reconocer la larguísima loma de A Serra do Careón, divisoria con la provincia de A Coruña y paso a la Terra de Melide, que nosotros pasaremos subiendo por As Seixas y Hospital das Seixas, concello de Palas de Rei. Pero la cota superior de la sierra apenas roza los 800 metros de altitud, no pasando nosotros de los 750 m al subir el puerto. Esto es, menos altura que a la que estamos ahora


La ciudad de Lugo, contando sus arrabales y polígonos cercanos al casco urbano, se extiende en el eje antedicho unos diez kilómetros aproximadamente. No es posible ver su famosa muralla, tapada por los edificios pero antes de su crecimiento urbano extramuros, con su gran tamaño, altura, extensión y sus altas torres, de dos y se dice que hasta de tres pisos, toda ella encalada de blanco para impermeabilizarla (ahora está enteramente a piedra vista) su aspecto debió ser imponente y admiración de viajeros y peregrinos desde muchísimos kilómetros de distancia


Con zoom o las correspondientes lentes de aumentos quizás podamos reconocer las torres de su catedral de Santa María, la de Nosa Señora dos Ollos Grandes 'Nuestra Señora de los Ojos Grandes', así llamada por la imagen de la patrona en su capilla catedralicia, de amplia y abierta mirada, como tendremos ocasión de conocer. Sabedores de la ubicación de la catedral podemos hacernos una idea de por donde entra el Camino en la ciudad, y por donde sale posteriormente


El casco antiguo de Lugo conserva un importantísimo patrimonio del que daremos cuenta, principalmente del que hallamos a lo largo del mismo Camino, según atravesamos la ciudad. Más al norte y a la derecha se reconoce también perfectamente el populoso barrio de A Milagrosa


Varias aldeas salpican A Chaira: algunas las conoceremos también camino de Lugo al salir de Castroverde, ya hemos citado a San Miguel do Camiño, Vilar de Cas o Gondar, pero hemos de mencionar también a Souto de Torres, Pipe, Moreira, Soutomerille, Báscuas, A Viña...


Más cerca y bajo nosotros está el monte O Coto (823 m), plantado de coníferas. A sus pies pasa el camino de Vilalle, siguiendo el pequeño valle del Rego de Novellas, que nace en la fronda de la falda occidental de A Serra da Vaqueriza


A la izquierda, es el valle del Rego de Aguillón, que dará sus aguas el río Uriz al pie del Monte Marrondo (725 m). Se reconocen algunas casas de pueblos como Peredo, A Frairía y Folgueira, concello de Castroverde, de donde tenemos que destacar sus pazos, como escribe Alberto Gayoso en la noticia Castroverde muestra, a través de sus pazos, la riqueza de su origen señorial, publicada en el periódico El Progreso del 10-8-2011:
"Si hay una arquitectura por excelencia en Galicia, esa es la de los pazos, y el municipio de Castroverde puede presumir de tener una buena colección de estas típicas edificaciones. 
Vestigio del dominio señorial son los pazos de Frairía, con su patio central con arcos; el de Cellán de Mosteiro, con sus dos escudos, o el de Pena, con sus grandes proporciones que le permiten un gran patio y amplias salas. Destaca el de Abraira-Arana de Vilabade por su gran valor artístico, que aumenta la belleza de su contemplación al formar ángulo con la iglesia de Vilabade. 
El visitante tiene mucho donde elegir para elaborar una ruta por estas edificaciones, entre distintos estilos y localizaciones. 
Varias construcciones señoriales están vinculadas a la casa de los Sobrado, que pasó por gloria e infortunio -más de lo primero que de lo segundo puesto que el linaje acabó siendo poseedor de varios cotos, capellanías, casas señoriales con sus terrenos, posesiones de rentas y derechos juridisccionales- durante su historia hasta que en 1720 se dividió en distintas ramas que se repartieron sus posesiones. 
El pazo da Folgueira -hoy Freiría- fue clave para la expulsión de los franceses. En él, Jose María Pardo preparó tropas, corriendo con el mantenimiento por su cuenta. Esta colaboración le acabó valiendo el ser regidor y gobernador de Lugo. De este mismo linaje han salido tres alcaldes para la capital de la provincia..."

Al otro lado del valle divisamos el Monte Salgueiros (678 m) con el valle del Rego de Mosteiro en lontananza, vista abierta hacia la chaira lucense y su cuenca del Miño


Esta Serra da Vaqueriza forma parte de una dorsal que, de sur a norte, separa las cuencas del Miño y del Eo, algo muy parecido a lo que ocurre con la Serra do Careón, que da paso a la Terra de Melide y a la cuenca del Tambre


La puesta de sol, con el astro rey ocultándose tras A Serra do Careón al oeste es uno de los fantásticos espectáculos que nos ofrece la naturaleza desde esta Serra da Vaqueriza que, no obstante, dado lo intempestivo de la hora y el relativo alejamiento de este tramo de los lugares de pernocta, los peregrinos suelen perderse


Por eso compartimos aquí unas fotos de dicha puesta de sol, el sunset en inglés y el solpor en gallego, al menos para que no os perdáis este impresionante prodigio. Se corresponden a las que saqué una vez que vivaqueé aposta para ello en esta sierra


Hay una entrada de blog dedicada a la puesta de sol que puede verse en A Fonsagrada, en concreto en el barrio de Os Chaos, que es más factible de contemplar para los peregrinos, dado que está próxima a los albergues, pensiones y hoteles donde suelen alojarse los peregrinos en esa villa


Contemplamos al sol ocultarse tras A Serra do Careón, en concreto tras un mar de nubes que cubre, poco más allá, la Terra de Melide, entrada en tierras coruñesas. La llamada 'dorsal gallega' de la que forma parte se prolonga hacia el norte por los Montes Corno do Boi y A Serra da Serpe, paso del Camino Norte hacia Sobrado


Más al sur, hacia la comarca de Sarria, paso del Camino Fránces, se reconocen otras serranías. como A Serra de Illoa, A Serra do Páramo, Láncara y otras de las que gustaba apartarse al famoso monje alemán Hermann Künig von Vach, cuya ruta, que enlaza con el Camino Primitivo en Lugo, inspiró la actual Vía Künig, de la que leemos en la web que lleva su nombre:
"La Vía Künig es el Camino de Santiago que hizo el monje servita alemán Hermann Künig entre el verano de 1488 y finales del 1490. Su trazado y características las conocemos perfectamente ya que Hermann Künig hizo precisamente el Camino con el objetivo de escribir la primera Guía de Peregrinos a Santiago, titulada «Die walfart und Straß zu sant Jacob«. Tanto este viaje de exploración a Santiago como la propia Guía de Peregrinos fue un encargo del Prior General de la Orden de los Servitas Antonio Alabanti, el cual la publica por primera vez en 1495. Tendrá tanta demanda y fama que posteriormente será publicada cuatro veces mas. 
La Guía de Peregrinos a Santiago de Hermann Künig tiene un valor incalculable. Es, de hecho, la primera Guía de Peregrinos de la historia y, por lo tanto, la primera Guía del Camino de Santiago. No solo nos indica cual es el mejor Camino para llegar a Santiago, sino que, además, lo hace de una forma detallada y minuciosa. Una Guía moderna, ágil, de fácil lectura pequeña, que los peregrinos pudieron llevar con ellos durante su Camino.  Künig recorre casi 2400 km en el viaje de ida y  otros tantos en el viaje de vuelta. Toda una odisea que  llevó a cabo en compañía de varias personas más, entre las que estaban Jerónimo Fusco y Emilia Fernández que, por cierto, es la primera peregrina retratada de la historia. 
En su largo viaje de exploración por Europa, Künig recorrió diferentes rutas. Muchas siguen siendo usadas hoy en día y son muy famosas como «la Vía Tolosana», «la Vía del Piamonte» o mismo el «Camino Francés», pero otros tramos que uso Künig no corrieron la misma suerte y actualmente se encuentran perdidos y olvidados. 
En relación al tramo leonés, Künig recomienda un paso fácil para evitar la altura de los Montes de León y el terrible Foncebalón. Se trata de una ruta que se desvía del Camino Francés en San Martín del Camino hacia Santa Marina del Rey y continua por Benavides, Villamejil, Magaz o Villameca, Villagatón y Brañuelas,  para cruzar la Cepeda y alcanzar Cerezal de Tremor, Bembibre, Albares (donde se une con el Camino del Manzanal) y Ponferrada. Por esta vía se llega al Bierzo por una cota de 1100 metros, en lugar de los 1500 de Foncebadón. 
El tramo gallego comienza justamente en la entrada de Galicia. Künig informa que el Camino se desvía del actual Camino Francés en Herrerías de Valcárcel (León) para evitar la llamada “Costa da Faba” del Cebreiro y el alto del Poio. De esta forma discurre por territorio más llano a través de los municipios de Pedrafita, As Nogais, Becerrea, Baralla, O Corgo y Lugo. A partir de la ciudad de Lugo enlaza con el Camino Primitivo hasta Santiago de Compostela".

Encontramos un panel explicativo de rutas senderistas de la sierra, que pueden servirnos de referencia e un momento dado


El sol ya se ha ocultado detrás de A Serra do Careón pero sus rayos se reflejan en las nubes a la vez que el cielo se torna cada vez más anaranjado hasta llegar a ser casi rojo. Estamos en un lugar que podríamos decir se encuentra a medio camino entre O Cádavo y Castroverde. Si algún peregrino asiste a este espectáculo con la idea de pernoctar en la segunda población es más que probable se le eche la noche encima...


Insistimos en que no es conveniente para nada caminar de noche, pues es fácil saltarse alguna señal y equivocarse en cualquier cruce o desvío. No obstante, cierto es que a partir de aquí con la poca claridad que nos aguarda, podríamos llegar bastante bien a Vilabade y, una vez allí y ya por carretera asfaltada y parcialmente iluminada, es fácil aproximarse a la ya muy cercana villa de Castroverde, capital del concello


La ciudad de Lugo al ir llegando la noche, con las cuestas hacia el valle del Mera, por donde sigue el Camino, al oeste, al igual que en la lejanía, A Serra do Careón. Más cerca y en primer plano nos parece reconocer el Alto da Devesa (581 m), paso de Gondar a Bascuas, reconocible por su gran cantera


Y se encienden las luces de la ciudad, más allá de la colina del Monte Coutado y con la silueta de los montes hacia Guntín, Vilar de Donas y Palas de Rei en lontananza


Avanza la noche y las luces de Lugo se aprecian más intensas. No es tan difícil para el peregrino se le eche la noche encima si camina en invierno y, por ejemplo, apura la etapa desde A Fonsagrada hasta Castroverde. Aunque os desenvolváis bien no dejéis de avisar que vais a llegar tarde a vuestro lugar de pernocta


Y ahora y como contraste, una foto de Lugo al amanecer, cuando los primeros rayos de sol de la mañana se reflejan en su larguísima línea de edificios. La aparente cercanía de la ciudad puede ser engañosa, como suele suceder tantas veces en el Camino, y lo más fácil es que, por mucho que madruguemos, lleguemos ya avanzada la tarde, a no ser que nos agobiemos con carreras y fatigas, de las que escribe el gran cronista de las rutas jacobeas Antón Pombo en su Guía del Camino de Santiago. Camino Norte:
"Las prisas son malas consejeras, y la obsesión por cumplir objetivos prefijados una pesada carga. Dejarse llevar por las vicisitudes de la ruta, ignorar las etapas diseñadas de antemano, o recogidas en las guías, incluida esta, es la mejor consigna".

Existe aún así una cierta tendencia a las carreras por diversos motivos, a veces tener siempre el tiempo justo, bien voluntariamente o bien porque no tenemos más remedio, lo cual o es fuente de preocupaciones constantes o nos hace pasar de largo de muchos lugares y experiencias gratificantes


Entendemos que el Camino de Santiago no es solo caminar ni mucho menos, es solo una parte, importante, básica y esencial, por supuesto, pero solo una parte de las muchas facetas a conocer, descubrir y vivir. Para las prisas y los prisioneros del reloj un peregrino nos decía que "para correr ya tengo once meses y medio más al año"


Y esta es una hermosa vista desde este mismo paraje por la mañana temprano de un día de verano, cuando también aquí los bancos niebla, fruto de la evaporación con el calor estival de gran cantidad de agua de ríos y embalses del día anterior, aún no se han disipado al sur de la mañana. Por abajo, entre las plantaciones de coníferas, se dirige a Castroverde el camino de Vilalle


Así el valle del Miño, al que da allí, al sur sus aguas el Neira, aparece cubierto por el manto blanco de la nieblas matinales. A lo lejos está A Serra do Faro (1.181 m), cerca de Chantada. También es posible que veamos el Alto do Pico (1.202 m) y, más al oeste, O Candán (1.015 m) en los Montes do Testeiro


Según avanzamos por Galicia nos iremos aproximando a la unión del Camino Primitivo con el Camino Francés, pero esto no será hasta la villa de Melide, ya en tierra coruñesa. A este camino se irán añadiendo unos y otros a norte y sur hasta Lavacolla, antesala del Monte do Gozo, ya en el concello de Santiago de Compostela


Y esta es la sierra y el Camino al buen sol de una mañana primaveral. La pista llana ayuda avanzar bastante rápida y cómodamente, dependiendo naturalmente de nuestro estado de fuerzas


Cuesta abajo tal vez podamos ver entre el arbolado la pista que es también actualmente el camino a Vilalle. Más allá es el valle del río Uriz y sus afluentes. A lo lejos las nieblas mañaneras del valle dieron paso a las brumas en las montañas


El mojón garantiza que seguimos en el Camino correcto y árboles y arbustos vuelven a levantar sus correspondientes murallas vegetales a ambos lados de la senda


Más piñeiros a la derecha, donde el Camino, siempre llaneando, hace también un poco de curva


Sigue luego un trecho bastante recto a la sombra del piñeiral


Aunque no nos percatamos al principio, la pista empieza a bajar muy suavemente en este zigzagueo


Y así, casi sin darnos cuenta posiblemente, empezamos la bajada a Vilabade, pueblo del que nos separan dos kilómetros, aunque de la Capela do Carme 'capilla del Carmen', solamente uno y medio


Estos pinares o piñeirales resultaron seriamente afectados por la plaga del llamado hongo de las bandas roja y marrón, que afecta totalmente a su madera, por lo que se talaron en grandes cantidades. Estos siguen en pie pero veremos enseguida áreas más 'peladas', al menos hasta que no se repueblen


En esta curva sí que se nota un poco más la bajada, si bien siempre muy liviana, lo que agradecen nuestras piernas, sufridoras de subeybajas continuos desde el mismo comienzo del Camino saliendo de la capital asturiana por las cuestas del Naranco


Cuesta abajo ya encontramos uno de esos parajes en los que buena parte de los pinos han sido talados, cambiando el paisaje y entorno más inmediatos


Estamos en la zona de As Penas dos Caxigal, donde hay una bifurcación muy importante: hemos de ir a la izquierda, continuando la bajada


Atendamos al mojón que tenemos enfrente, que nos señala el rumbo a tomar


Este es el aspecto de la bifurcación cuando había más pinos. No es donde más se cortaron pero enseguida vamos a ver zonas en las que sí se hace más patente


Es pues pues que, cuando vengáis se hayan vuelto a repoblar estos montes, con pinos de otras especies o con otros árboles, o que la cosa siga igual o parecida. Independientemente de pestes y enfermedades las plantaciones de crecimiento rápido (pinos y eucaliptos) son las propensas a cambios bruscos del paisaje en la época de las cortas


Estamos en el Monte da Granda. La pista sigue siendo muy ancha y por ella suben y bajar los camiones madereros cuando se producen esas talas, así como vehículos de vigilancia forestal e incluso de ayuda a los peregrinos en temporada alta 


Lo más fácil es, sin embargo, que aparte de peregrinos y algún ciclista de montaña no nos encontremos a nadie más en este trayecto


Estamos en la zona de A Poula, donde nace, en la espesura y unos metros más abajo, el Rego de Pereira. Aquí las coníferas siguen presentes a la izquierda pero han desaparecido a la derecha. Insistimos en que es posible que el panorama haya cambiado cuando vengáis


Bifurcación y de frente todo recto en continua cuesta abajo, como bien indica el mojón que nos vamos a encontrar en el cruce


Mojón que, como hemos dicho antes, no lleva la distancia kilométrica de los hitos de los caminos oficiales, como es el caso del de Vilalle


Fijémonos en la rasa pelada que es aquí esta ladera desde el Camino hasta los pinares que sí se han mantenido en la cercanía de la cima del Alto das Penas (918 m)


La pista caminera sigue la sinuosa orografía de esta falda occidental de A Serra da Vaqueriza


Y así serpentea mientras seguimos perdiendo altura paso a paso...


Tramo de árboles autóctonos a nuestra izquierda, carballos y castiñeiros sobre todo. A la derecha sigue la ladera pelada del antiguo piñeiral


La bajada, suave y pausada, ya no acabará hasta pasado Vilabade, aunque a partir de la ya muy cercana ermita del Carmen estará asfaltada hasta Castroverde, como se ha dicho


Una cuneta con profundo surco a la derecha canaliza las aguas sobrantes de las lluvias evitando que arroyen por la pista y la deshagan


Pista de zahorra resultado de la transformación del viejo camino que venía de O Cádavo por Perrelos y O Touzón


La pista prosigue en lento pero prolongado descenso ladera abajo, siempre en dirección  noroeste. Observemos el desmonte hecho en su día para ensancharla


Otro poco de zigzag para seguir perdiendo altura poco a poco pero de manera continuada


La senda no ofrece opción de duda ni pérdida y caminamos tranquilamente por tan plácidos parajes


A partir de aquí ya tendremos pinos a ambos lados de la pista, por la que continuamos este liviano pero largo descenso a Vilabade


Se considera a Castroverde, y en concreto a esta sierra, una transición entre la montaña oriental lucense y la chaira o meseta luguesa, por lo que las pendientes van declinando conforme avanzamos en dirección oeste


Nos adentramos en el piñeiral, siempre en continua bajada. Los árboles son aquí verdaderamente altos


"El paisaje de media montaña ofrece zonas de prados donde pasta el ganado, bosques de pinos y fauna variada —fundamentalmente corzos y jabalíes—", leemos en la web de Casa do Queixeiro


Al haber más árboles estamos en una zona de un poco más de umbría, en la que caminamos 'a sol y sombra' según tramos y trechos


Las verdes veredas contrastan con la clara zahorra del Camino en esta zona de pinos y castiñeiros


Curva cerrada ahora, a la izquierda, en continua bajada, suave pero sin tregua


Las rugosas cortezas de los pinos llaman la atención; en ellas crece algo de moho


Más castañares. Estamos 


Es posiblemente esta la parte más tupida del bosque, un verdadero encanto inolvidable caminar por la foresta


Miramos arriba, hacia las copas de los pinos, cómo se yerguen verticales hacia el cielo


Aquí hay una bifurcación, en la que vamos a seguir por la pista principal, siempre recto y sin desvíos, en el lugar de A Caxigueira (de caxigos, especie de robles)


Como siempre, un mojón en el cruce nos indica la dirección a seguir para evitar toda duda


Estamos en la zona conocida como Agro da Capela, lo que equivale a ser el 'campo de la capilla', la del Carmen o Capela do Carme, que no tardaremos en ver entre la espesura


Lo que acaso sí veamos, si los árboles nos dejan, sea esta bella estampa de la villa de Castroverde la capital del concello, con Lugo a lo lejos. El Camino, luego de atravesar Vilabade, llega a la población por la parte de abajo, se une al que llega de Vilalle y entra en el casco urbano por el barrio de Tarrío. La parte más poblada y de casas más concentrada es la de la carretera de Lugo, llamada rúa Rosalía de Castro a su paso por la población


El Camino señalizado cruza la carretera en Tarrío, frente al albergue público de peregrinos, y se dirige por la rúa do Médico y la llanura de A Veiga hacia la iglesia y la Casa do Concello (núcleo de casas a la izquierda), saliendo por la rúa da Feira al pie del boscoso monte A Lomba (653 m), cruzando de nuevo la carretera de Lugo (LU-530 en dirección a San Miguel do Camiño


La pista sigue siendo ancha en todo momento en el Agro da Capela, plantado en la actualidad completamente de eucaliptos, aunque se ve aquí y allá algún castiñeiro


Crece también el sotobosque de arbustos, helechos y zarzales que pueblan el suelo del piñeiral


Al fondo, entre ramas y troncos, vemos una especie de claro en el bosque: son los primeros prados de Vilabade, al este del pueblo, que aún no veremos desde aquí


También entre los troncos, pero los de la izquierda, empezamos a ver una construcción de color blanco que destaca en la fronda...


Es la Capela do Carme o capilla del Carmen, antesala de Vilabade, en medio de una carballeira que es escenario de renombradas romerías, que se celebran el primer fin de semana de agosto


No apreciamos aún del todo bien su estructura pero sí que reconocemos cabecera con sacristía adosada a su parte posterior y pórtico. Fue consagrada el 29 de agosto de 1607 tras su construcción auspiciada por la familia Montenegro-Páramo Osorio Ulloa


A todas luces, la fundación se hizo sobre un santuario anterior del que existen referencias desde 1487, posiblemente vinculada al Hospital de San Gabriel, en el que los franciscanos del convento de Vilabade acogían a los peregrinos y del que aún hay noticias documentales en 1605


El Camino baja a la izquierda unos metros más adelante, al llegar al prado, y pasa muy cerca de la capilla, por lo que la podremos visitar sin prácticamente desviarnos


Ahí vemos bien sacristía y cabecera. El paso al santuario desde el Camino se hace por A Fonte do Romeiro, oculta en la umbría, donde podremos descansar y rellenar nuestras cantimploras


Ahí vemos a la derecha el Camino, más allá de los árboles, rumbo cuesta abajo a Vilabade, así como el ramal que entra en el campo de la ermita, desde la que también podremos bajar entre los carballos del campo de la romería, saliendo al Camino unos metros más abajo


El Camino hace una curva cerrada a la izquierda, saliendo del piñeiral enfrente de este gran prado, que se extiende hasta el Rego do Caxigal, arroyo que nace en la sierra y sigue, al pie de los piñeiros que vemos al fondo, hacia Vilabade, al igual que el Camino...


Desde el prado, aquí recién segado y tostado por el so, tenemos una estupenda vista hacia Castroverde, en medio del valle, antigua Santiago de Vilariño, que sigue siendo el nombre de su parroquia, advocación jacobita en un pequeño 'villar' o núcleo de población que, como O Cádavo y A Fonsagrada, constituía un importante cruce de caminos


Al camino entre Asturias y Galicia vía Lugo, cuya línea de edificios volvemos a ver en la lejanía, se le cruza el que, de norte a sur, viene de la costa, vía Mondoñedo y Meira, y sigue hacia Os Ancares para ganar la meseta, llamado genéricamente Camiño de Castilla, mientras que el que va a Lugo y a Santiago era el Camiño Francés o Camiño de Ovedo, entre otras denominaciones


En primer término (abajo a la derecha de la foto), vemos algunas casas de Vilabade, aunque no la iglesia de Santa María de Vilabade o 'catedral de Castroverde', oculta por el boscaje ribereño que crece en la orilla del Rego da Fonte do Caxigal


Sí vemos bien el Camino, asfaltado, que desde la Capela do Carme va a Vilabade y, más adelante y a la izquierda de las dos casas blancas, cómo sale hacia Castroverde, dando vista a las casas de A Fortaleza, donde se encuentra O Castelo, el antiguo castillo de Castroverde, del que se conservan algunas partes, la más destacada, la Torre do Homenaxe, que veremos mejor según nos aproximemos a la villa


Ahí estaba el castro galaico que daba nombre a Castroverde, por lo que la existencia de una fortaleza, fortificación o poblado fortificado en el lugar ya vendría acaso desde antes de la conquista romana y sería el antecedente poblacional de la villa actual


Lo que mejor vemos son las casas extendidas a lo largo de la carretera de Lugo, la rúa Rosalía de Casto a su paso por la población. El Camino antiguo, tras cruzar dicha carretera en Tarrío, va un poco más a la izquierda, por A Veiga, dirigiéndose a la iglesia de Santiago y a la Casa do Concello


El historiador Ricardo Polín señala la existencia de varios hospitales de peregrinos a lo largo del tiempo en Castoverde, uno mencionado en 1307 en una escritura en la que figuran el obispo de Lugo don Rodrigo Martínez y un tal Paio Miguélez, "posiblemente situado en el antiguo lazareto (posterior Casa de Escardeto), con  portalón de doble arco y aire hidalgo, cuya capilla de San Lázaro existió hasta la época moderna", nos dice en O Camiño Primitivo de Santiago, separata de la revista Lvcensia nº6, año 1993)


Anteriormente, siempre según Ricardo Polín, habría existido el hospital del "antiquísimo monasterio de San Martiño de Bolaño", citado en 897 en un documento del rey Alfonso III El Magno, es decir, dos años antes de su visita a Compostela para la consagración de su nueva iglesia-basílica por parte del obispo Sisnando I, en estilo prerrománico, como lo sería el viejo monasterio de Castroverde


Otro era el Hospital da Fortaleza, "del que hoy se conserva una valiosa inscripción en una edificación adosada a las murallas, donde se rememora el dominio sobre el mismo del linaje de los Osorio", dueños y señores de estos parajes, como Pedro Osorio de Villalobos, uno de los cabecillas de la Gran Guerra Irmandiña en el siglo XIV, razón por la cual este su castillo no fue destruido por los irmandiños. Antes de él, ejercieron su señorío los Castro, que lo vendieron a los Osorio de la Casa de Altamira a principios del siglo XVI, según venta efectuada por Inés de Castro y Pero Niño


El actual Castroverde surge en el paso natural llano que hay entre el monte A Lomba anteriormente citado, a la izquierda, y el Monte do Castelo (615 m) en A Fortaleza, a la derecha, paso que aprovechó también la carretera. Más antiguamente, "accedían por una calzada empedrada los peregrinos procedentes de Meira y Mondoñedo", dice Polín: estos vendrían por San Pedro de Bolaño, un poco más al norte, siguiendo el paso entre el Monte do Castelo y esta Serra da Vaqueriza


El Camino sigue a Lugo saliendo de Castroverde hacia San Miguel do Camiño, en el valle del río Chamoso, bajo el Monte Reboleiras (591 m), que fue posesión de la Orden de Santiago, nos recuerda también Ricardo Polín, que recuerda este elenco de fundaciones hospitalarias en la guía Camino Primitivo a Santiago de Compostela:
"Castroverde fue un señorío medieval de fuerte resonancia, constituyéndose al final de la Edad Media en centro de espiritualidad al convertirse la ermita de Vilabade en convento mendicante y propiciar el asiento de los franciscanos en estas tierras. Creado como una parte del antiguo condado de Trastámara, Santiago de Castroverde se convierte pronto en una de las estaciones fundamentales del primer camino a Compostela. De hecho, ya se documenta la existencia  de hospital de peregrinos en 1287.

Otros muchos documentos acreditan el paso del itinerario santiaguista por tierras de Castroverde. Uno de ellos -de 1343- deslinda una tierra con la propia calzada jacobea. Es por ello que en el siglo XVIII aún se conservaban dos fundaciones hospitalarias en torno a esta villa condal: el hospital de San Bartolomé y el de San Lázaro, con capilla en la salida hacia San Miguel do Camiño, percibiendo ambos numerosas rentas. Incluso el antiquísimo monasterio de San Martiñ de Bolaño (referido en el año 897) incluía los servicios de un hospital para peregrinos y transeúntes que accedían a este hermoso valle por la calzada medieval enlosada procedente de Meira y Mondoñedo en sentido transversal"

En esta foto reconocemos bien, a la izquierda, las casas de Tarrío, donde se unen este y el camino de Vilalle. El siguiente hospital de peregrinos se encontraría en Gondar, ya en el concello de Lugo. Luego, en la ciudad, había varios, como veremos en su momento. A estas fundaciones hospitalarias asistenciales de romeiros habría que añadir, mesones como los de Fraiás y A Pallota, para arrieros y demás viajeros, pero empleados también por los peregrinos


Pero es en el entorno de Castroverde donde se concentran más fundaciones vinculadas al Camino, o a los caminos, pues hay dos, Vilabade y Vilaselle, lo que da idea del paso continuo de peregrinos a lo largo del tiempo


Tras hacernos una buena idea del contexto geográfico e histórico en el que nos encontramos continuamos camino pista abajo, pisando ya asfalto en esta recta


Merece la pena dejar un instante el trazado oficial del Camino para acercarnos a la Capela do Carme y su hermosa e inolvidable carballeira y campo de romerías


Y aquí, al pie de la senda que del Camino va al santuario, se encuentra la Fonte do Romeiro, topónimo del que parece evidente su vinculación romera. En este manantial se hizo, además de frontón para la fuente propiamente dicha, un  rellano de losas de piedra y sendos bancos corridos, también de piedra a los lados, formando una pequeña explanada rectangular


También hay un sumidero. De frente vemos el Camino pasar. Aquí nacería el Rego da Capela, que en su momento sería canalizado y pasaría subterráneamente carballeira abajo hasta que, saliendo de ella, dará sus aguas al Rego do Caxigal al sur de Vilabade


El agua es muy fresca y reconfortante, siendo este un lugar ideal para hacer un alto y descansar de nuestra fatiga tras cruzar A Serra da Vaqueriza, también llamada do Miradoiro entre otros nombres. No obstante muchos peregrinos pasan de largo, a veces sin siquiera verla, agobiados por las prisas y prisioneros del reloj, no siempre con motivo ni necesidad


"Fonte do Romeiro en Vilabade, donde, según es tradición, se encontró San Francisco de Asís con el lobo da Vacariza", leemos en la web del Concello de Castroverde, sin duda referida a la posible peregrinación de San Francisco de Asís a Compostela, la cual se habría realizado entre los años 1213 y 1215, aunque las menciones a la misma son posteriores y recogidas de la tradición oral


La tradición oral señala también que San Francisco iba fundando comunidades y conventos allí por donde pasaba, lo que de ser así sería milagroso ya que habría pasado por varios y muy distintos caminos. De todas maneras, como toda leyenda hay una base real, los fundarían sus discípulos y demás miembros de la orden franciscana a lo largo de los caminos más transitados


En cuanto a la leyenda de San Francisco de Asís y el lobo da Vaqueriza, esta sería una variante de la del famoso Lobo de Gubbio, ciudad de la Umbría, en Italia que, vinculada al santo, alcanzó gran relevancia en toda la cristiandad. Compartimos la versión del Directorio Franciscano (franciscanos.org) 

"En el tiempo en que San Francisco moraba en la ciudad de Gubbio, apareció en la comarca un grandísimo lobo, terrible y feroz, que no sólo devoraba los animales, sino también a los hombres; hasta el punto de que tenía aterrorizados a todos los habitantes, porque muchas veces se acercaba a la ciudad. Todos iban armados cuando salían de la ciudad, como si fueran a la guerra; y aun así, quien topaba con él estando solo no podía defenderse. Era tal el terror, que nadie se aventuraba a salir de la ciudad.

San Francisco, movido a compasión de la gente del pueblo, quiso salir a enfrentarse con el lobo, desatendiendo los consejos de los habitantes, que querían a todo trance disuadirle. Y, haciendo la señal de la cruz, salió fuera del pueblo con sus compañeros, puesta en Dios toda su confianza. Como los compañeros vacilaran en seguir adelante, San Francisco se encaminó resueltamente hacia el lugar donde estaba el lobo. Cuando he aquí que, a la vista de muchos de los habitantes, que habían seguido en gran número para ver este milagro, el lobo avanzó al encuentro de San Francisco con la boca abierta; acercándose a él, San Francisco le hizo la señal de la cruz, lo llamó a sí y le dijo:

-- ¡Ven aquí, hermano lobo! Yo te mando, de parte de Cristo, que no hagas daño ni a mí ni a nadie.

¡Cosa admirable! Apenas trazó la cruz San Francisco, el terrible lobo cerró la boca, dejó de correr y, obedeciendo la orden, se acercó mansamente, como un cordero, y se echó a los pies de San Francisco. Entonces, San Francisco le habló en estos términos:

-- Hermano lobo, tú estás haciendo daño en esta comarca, has causado grandísimos males, maltratando y matando las criaturas de Dios sin su permiso; y no te has contentado con matar y devorar las bestias, sino que has tenido el atrevimiento de dar muerte y causar daño a los hombres, hechos a imagen de Dios. Por todo ello has merecido la horca como ladrón y homicida malvado. Toda la gente grita y murmura contra ti y toda la ciudad es enemiga tuya. Pero yo quiero, hermano lobo, hacer las paces entre tu y ellos, de manera que tú no les ofendas en adelante, y ellos te perdonen toda ofensa pasada, y dejen de perseguirte hombres y perros.

Ante estas palabras, el lobo, con el movimiento del cuerpo, de la cola y de las orejas y bajando la cabeza, manifestaba aceptar y querer cumplir lo que decía San Francisco. Díjole entonces San Francisco:

-- Hermano lobo, puesto que estás de acuerdo en sellar y mantener esta paz, yo te prometo hacer que la gente de la ciudad te proporcione continuamente lo que necesitas mientras vivas, de modo que no pases ya hambre; porque sé muy bien que por hambre has hecho el mal que has hecho. Pero, una vez que yo te haya conseguido este favor, quiero, hermano lobo, que tú me prometas que no harás daño ya a ningún hombre del mundo y a ningún animal. ¿Me lo prometes?

El lobo, inclinando la cabeza, dio a entender claramente que lo prometía. San Francisco le dijo:

-- Hermano lobo, quiero que me des fe de esta promesa, para que yo pueda fiarme de ti plenamente.

Tendióle San Francisco la mano para recibir la fe, y el lobo levantó la pata delantera y la puso mansamente sobre la mano de San Francisco, dándole la señal de fe que le pedía. Luego le dijo San Francisco:

-- Hermano lobo, te mando, en nombre de Jesucristo, que vengas ahora conmigo sin temor alguno; vamos a concluir esta paz en el nombre de Dios.

El lobo, obediente, marchó con él como manso cordero, en medio del asombro de los habitantes. Corrió rápidamente la noticia por toda la ciudad; y todos, grandes y pequeños, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, fueron acudiendo a la plaza para ver el lobo con San Francisco. Cuando todo el pueblo se hubo reunido, San Francisco se levantó y les predicó, diciéndoles, entre otras cosas, cómo Dios permite tales calamidades por causa de los pecados; y que es mucho más de temer el fuego del infierno, que ha de durar eternamente para los condenados, que no la ferocidad de un lobo, que sólo puede matar el cuerpo; y si la boca de un pequeño animal infunde tanto miedo y terror a tanta gente, cuánto más de temer no será la boca del infierno. «Volveos, pues, a Dios, carísimos, y haced penitencia de vuestros pecados, y Dios os librará del lobo al presente y del fuego infernal en el futuro.»

Terminado el sermón, dijo San Francisco:

-- Escuchad, hermanos míos: el hermano lobo, que está aquí ante vosotros, me ha prometido y dado su fe de hacer paces con vosotros y de no dañaros en adelante en cosa alguna si vosotros os comprometéis a darle cada día lo que necesita. Yo salgo fiador por él de que cumplirá fielmente por su parte el acuerdo de paz.

Entonces, todo el pueblo, a una voz, prometió alimentarlo continuamente. Y San Francisco dijo al lobo delante de todos:

-- Y tú, hermano lobo, ¿me prometes cumplir para con ellos el acuerdo de paz, es decir, que no harás daño ni a los hombres, ni a los animales, ni a criatura alguna?

El lobo se arrodilló y bajó la cabeza, manifestando con gestos mansos del cuerpo, de la cola y de las orejas, en la forma que podía, su voluntad de cumplir todas las condiciones del acuerdo. Añadió San Francisco:

-- Hermano lobo, quiero que así como me has dado fe de esta promesa fuera de las puertas de la ciudad, vuelvas ahora a darme fe delante de todo el pueblo de que yo no quedaré engañado en la palabra que he dado en nombre tuyo.

Entonces, el lobo, alzando la pata derecha, la puso en la mano de San Francisco. Este acto y los otros que se han referido produjeron tanta admiración y alegría en todo el pueblo, así por a devoción del Santo como por la novedad del milagro y por la paz con el lobo, que todos comenzaron a clamar al cielo, alabando y bendiciendo a Dios por haberles enviado a San Francisco, el cual, por sus méritos, los había librado de la boca de la bestia feroz.

El lobo siguió viviendo dos años en Gubbio; entraba mansamente en las casas de puerta en puerta, sin causar mal a nadie y sin recibirlo de ninguno. La gente lo alimentaba cortésmente, y, aunque iba así por la ciudad y por las casas, nunca le ladraban los perros. Por fin, al cabo de dos años, el hermano lobo murió de viejo; los habitantes lo sintieron mucho, ya que, al verlo andar tan manso por la ciudad, les traía a la memoria la virtud y la santidad de San Francisco.

En alabanza de Cristo. Amén".


De esta y otras fuentes y lugares de la zona seguimos leyendo en la web del Concello de Castoverde (quien conozca el gallego acceda directamente para leer el relato original, sin necesidad de traducción):
"Quizás lo mejor sea no decir nada sobre esta parroquia, dejando que sean el turista, el visitante o el peregrino quienes la descubran; ninguno de ellos quedará decepcionado. Para que recuperen fuerzas y puedan continuar su camino, pueden beber y refrescarse con el agua de la montaña: un agua que desciende del cielo, filtrándose a través de los esquistos y las vetas ricas en hierro de la Serra da Ferradura. Allí se encuentra la Fonte do Romeiro —que no debe confundirse con el romeo (romero), un arbusto—, situada a lo largo del Camino de Santiago, justo al lado de la capilla de El Carmen; ¡auténtica agua bendita! Los manantiales de O Caxigal riegan las tierras situadas bajo A Vacariza. También está la Fonte da Bica, que brota a través de un conducto; ¡afortunadamente, aquí no hay racionamiento! Asimismo, existen la Fonte da Liñeira y otros manantiales cercanos que abastecen de agua a la localidad de Castroverde. Tampoco debemos pasar por alto los manantiales de As Forxas, en Frontoi —que forma parte de la misma parroquia—, un nombre de sonoridad evocadora que remite a las antiguas herrerías".

Desde la fuente seguimos el sendero hacia la capilla, Excelente mirador, de esos que te dejan cautivado por la belleza del entorno, muy parecido a lo que le ocurrió al abad Ero de Armenteira con el pajarillo", seguimos leyendo en Concello de Castoverde, refiriéndose a esta leyenda gallega de la que plasmamos la versión que nos da la Wikipedia:
"El noble tuvo cierta noche un sueño en el que la Virgen María les decía tanto a él como a su mujer que fundasen un monasterio, para que así tuviesen descendencia espiritual, mucho más importante que la terrenal (el hecho es que ellos no tenían hijos). De modo que Ero decidió transformar uno de sus palacios en el monasterio de Santa María de Armenteira y se convirtió en su abad.

De acuerdo a la leyenda, durante su larga estancia en el monasterio el abad se preguntaba a menudo sobre cómo sería el Paraíso y le rogaba encarecidamente a la Virgen María que le dejara verlo. Así pues, un día, paseando por los bosques cercanos al monasterio Ero quedó cautivado por el cantar de un mirlo y se sentó bajo un árbol para contemplarlo. Entró en un profundo trance en el que pasó trescientos años y al regresar al monasterio preguntó por los monjes y nadie pudo contestarle. Entendió lo que había sucedido y murió en ese momento a los pies de los monjes del monasterio.
La leyenda es común en diferentes partes de Galicia (como Samos), España y Europa, cuya historia aparece relatada en la Cantiga 103 de Cantigas de Santa María, compilada por el rey Alfonso X el Sabio".

La capilla se encuentra en plena pendiente de esta bajada de la sierra hacia Vilabade y Castroverde, existiendo documentación de la misma, dicen en la web del Concello de Castroverde, desde el año 1487 y conservada en el Archivo Histórico Nacional, por lo que la consagración de 1607 se trataría efectivamente de una refundación por parte de los Montenegro-Páramo Osorio Ulloa


La sacristía adosada a la monumental cabecera cuadrada de cubierta a cuatro aguas es también bastante grande para una capilla que por sus dimensiones parece toda una parroquial, la nave es rectangular y el santuario sigue el eje este-oeste, como los templos medievales. La sacristía presenta tejado a tres aguas, hecho de louxas de pizarra


Vanos y esquinas son de piedra de cantería, dejada a la vista, mientras que los muros propiamente dichos están revocados y pintados de blanco. Varias ventanas proporcionan luz natural al interior, tanto de la cabecera como de la sacristía y de la nave, esta con tejado a dos aguas, donde vemos una puerta lateral, la septentrional


El 29 de junio de 1669 se crea aquí la Cofradía del Carmen con donación y amparo de Don Diego Osorio Escobar y Lamas, Arzobispo de Puebla, Capitán General y Virrey de México, quien hizo su pazo un poco más abajo, al lado del antiguo convento franciscano de Vilabade, que también él patrocinó e hizo reformar:
"Esta capilla sirve de sede a la cofradía de la Virgen del Carmen; su fundación y dotación —una capellanía con fines benéficos— fueron protegidas y reforzadas por el omnipresente Excelentísimo Señor Don Diego Osorio de Escobar y de Lamas, arzobispo-obispo de Puebla de los Ángeles y virrey y capitán general de México (según las Reales Cédulas fechadas el 29 de junio de 1664, durante el reinado de Felipe IV). 
En 1661, este arzobispo destinó una suma muy considerable en plata —equivalente hoy a varios millones de euros— no solo a la conservación de esta capilla y al fomento de otras obras piadosas, ¡sino también a dotar a las doncellas de Vilabade para que pudieran contraer matrimonio! Según consta en el Libro de la Cofradía del Carmen, con fecha del «...veintinueve días del mes de agosto del año mil setecientos siete»: «...Nosotros, Don Juan de Montenegro-Páramo y Neyra y Doña Isabel María Ana de Ossorio y de Ulloa, esposos, vecinos de Puebla de Burón (nota: actuaban como administradores locales del conde de Altamira) y residentes en la villa de Vilabade, DECLARAMOS: Que, dado que Don Pedro de Montenegro Páramo y Doña Isabel de Neira y Santiso —susodichos padres de quien suscribe, Don Juan de Montenegro— fundaron en el término de esta villa, en el paraje conocido como la fuente del Romero, una ermita bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen, con el propósito de establecer allí su Santa Cofradía...» 
Estas familias (Montenegro, Osorio, Ulloa...) convirtieron Castroverde —y, en particular, Vilabade— en una pequeña corte señorial. 
Cofradía de la Virgen del Carmen 
Esta cofradía, con sede en la capilla de Vilabade, cerró el siglo XX con poco más de mil miembros. Como se ha mencionado anteriormente, fue fundada el 29 de agosto de 1607 por la familia Montenegro-Páramo Ossorio y Ulloa, y su aprobación canónica fue ratificada por la Orden del Carmen en 1763. 
A la fundación de esta cofradía se vinculó un beneficio-capellanía, instituido en 1661 por Su Excelencia don Diego Ossorio de Escobar —arzobispo de Puebla de los Ángeles y capitán general de México—, tal como consta en las Reales Cédulas fechadas el 29 de junio de 1664, durante el reinado de Felipe IV de España".

Sobre su relación con los franciscanos, el hospital de peregrinos y la atención a los romeiros, seguimos leyendo en Concello de Castroverde lo siguiente:
"Un documento de 1605 menciona un hospital que existió cerca del Camino, dedicado a san Gabriel —en alusión al arcángel que acompañó a Tobías—; en este caso, se invocaba su protección para los peregrinos que se dirigían a Santiago. También se hace referencia al capellán de esta ermita, aunque este dato aparece en documentos del siglo XVIII".

Si nos apartamos un poco de la capilla veremos uno de los estanques de la canalización subterránea del agua de la Fonte do Romeiro que alimenta al Rego da Capela


Es una pequeña piscina rectangular en la que el agua sale por unos orificios, se remansa y vuelve a introducirse bajo tierra por un sumidero


Por alguna razón, podríamos pensar desde abrevadero de ganado hasta lugar de baños de los peregrinos que llegaban al convento, se hizo esta pequeña poza y otra más en el campo de la capilla y al paso del Camino de Santiago


Las salidas del agua


El sumidero, con buen caudal de agua


Pasamos ahora a la fachada principal de la Capela do Carmen, que mira al oeste. "Pequeña capilla situada en Vilabade que fue construida en el siglo XVII, aunque documentos hacen referencia en este zona hubo ya una capilla a finales del siglo XV. Aquí el primer domingo de agosto se realiza una romería", resumen en Páxinas Galegas...


La puerta presenta el recurso de los almohadillados, técnica muy usual en el arte barroco, aunque no exclusiva de él, pues evoluciona a partir de precedentes clásicos y renacentistas, que consiste en trabajar los sillares de piedra hasta hacerlos tan salientes que parecen sillares o almohadas, con bordes resaltados y centros hundidos


Es un detalle de cierto refinamiento que revela el patrocinio de la capilla por parte de poderosas familias, cuyos escudos ostenta la fachada. Nos llama poderosamente la atención la inexistencia aparente de espadaña ni de campanario ni campana alguna, al menos a simple vista


La clave de la puerta principal no es exactamente un almohadillado sino que representa el rostro de un personaje alegórico


Es básicamente una cabeza con lo que parece un peinado de raya en medio propio de la época, cara de rasgos pronunciados, grandes ojos, nariz, boca y mejillas. Lo que se asemeja a unos pequeños brazos muestra un medallón con la M de los Montenegro-Páramo Osorio Ulloa, los fundadores


Y arriba están sus escudos blasonados, llamando especialmente la atención el de arriba, el coronado, con la corona cincelada en muy llamativo relieve


Dicho escudo muestra una cruz y tres estrellas, que son una variante del escudo de la Orden de San Francisco. Se le representa en la parte superior mientras que más abajo están los de los linajes que patrocinaron esta fundación piadosa


La capilla es habitual encontrarla cerrada salvo con ocasión de las fiestas, de alguna liturgia especial, visita programada o labores de limpieza y mantenimiento, cómo tuvimos en este caso la suerte de coincidir, por lo que pudimos fotografiarla bien por dentro


Al entrar  vemos toda la nave a la larga hacia la cabecera o presbiterio. A los lados sendas puertas laterales a norte y sur, con pilas de agua bendita y, arriba, la cubierta de madera, si revestimiento interior, sobre la que se colocan las louxas de pizarra al exterior


La nave es el espacio de los fieles, mientras que la cabecera es el de los oficiantes de la liturgia, separados ambos espacios por un arco de medio punto liso


A los lados del arco y sobre pedestal de pared hay sendas imágenes de la Virgen María, en hábito blanco la de la derecha y blanco y azul la de la izquierda


Observemos los escalones, que suponen un paulatino aumento del nivel del suelo, de la nave al altar y presbiterio y luego a la sacristía, con puertas a los lados del retablo


El retablo es barroco, como la capilla y hubo de hacerse muy posiblemente después de su consagración. Algunos textos dan la fecha de 1696


Los minuciosos detalles geométricos y vegetales tallados con absoluta profusión, así como con abundancia de filigranas son una preciosa muestra y ejemplo del horror vacui de los artistas barrocos


Preside el retablo la santa patrona, la Virgen del Carmen, fácil de identificar, con el Niño y los escapularios. A sus pies, tres querubines


Además de la iluminación interior, ventanas laterales proporcionan luz natural exterior. El color blanco de las paredes resalta la luminosidad y claridad del templo


Arriba, magnífica bóveda de media esfera, cuyo círculo remarca una imposta de piedra, lisa 


Atendamos al detalle de la clave de esta bóveda, aunque resulte difícil reconocerlo a simple vista desde el suelo


De nuevo la cruz franciscana, que revela su vinculación a los monjes del cercano convento de Vilabade


Visitado el interior de la capilla regresaremos al exterior, fijándonos ahora en los confesionarios que hay a los lados de la portada principal, por donde hemos entrado, y por donde vamos a salir


Ambos parecen de factura relativamente moderna. Fijémonos en el símbolo de las llaves cruzadas


Antes de seguir ruta que, como hemos dicho, podemos hacer caminando por esta bella carballeira, vamos a seguir reconociendo el exterior de la capilla


Vamos a ver ahora el pórtico, situado en la parte sur del santuario, cuya cubierta se apoya en la misma y en columnas de planta cuadrada colocadas sobre murete de piedra


Es bastante grande, con dos niveles a altura superior del suelo, ambos con banco corrido de piedra. El del fondo con entrada meridional al templo 


Son en total seis columnas. Justo después hay un monolito a la altura de la cabecera, que vamos a ir a ver


Es una dedicatoria a José Trashorras Paradela como Cofrade Exemplar de la Cofradía do Carme


Este es su texto, según la fecha inscrita el monolito se inauguró el 16-7-2005, es decir, el día del Carmen


Vamos a ver un detalle más aquí en la parte posterior, que recorre el borde exterior de la sacristía y cabecera


Una pequeña trinchera, con muro de piedra, que separa esta parte del templo situada más baja que el terreno, evitando el contacto directo y, por lo tanto, la filtración de humedades


Conocida la Capela do Carme continuamos la marcha rumbo ya al pueblo de Vilabade


En vez de regresar aún al Camino oficialmente trazado nos gusta caminar por este mullido campo de hierba de la carballeira de la romería


No hay un sendero plenamente definido, pero la referencia es seguir todo cuesta abajo paralelos al Camino, que discurre a escasos metros a la derecha


Pasamos al lado de la plataforma-escenario de las fiestas y continuamos avanzando entre los carballos


Un paraje extraordinariamente bello y totalmente nemético, que nos transmite evocadoras sensaciones


Además del placer de caminar por el mullido suelo de hierba, que es una delicia, incluso echarnos a descansar sobre él (si está bien seco, se entiende), después de tanto suelo duro y firme alicatado


A la derecha y junto al Camino, otro de los encantadores estanques del agua del Rego da Capela, que aflora aquí un instante a la superficie mientras continúa bajando subterráneamente por el subsuelo del robledal


Es una poza parecida, aunque no del todo igual, que la que vimos anteriormente, a la altura de la capilla, la cual vemos ahora allá atrás, en medio de un deslumbrante halo de luz


Es sin lugar a dudas un espacio absolutamente idílico que nos despierta sentimientos de espiritualidad y plácida emoción


Un poco más abajo, mesas y bancos fijos, de cemento, como el escenario que acabamos de dejar atrás. Aquí se colocan las familias, los grupos de amigos, el día de la fiesta y aquí pueden sentarse a solazarse visitantes y peregrinos


Hay por aquí algo de sendero hecho por los vehículos de mantenimiento de la carballeira, a la que llegamos con los trabajos de poda en marcha. Luego se segará y desbrozará


Una pequeña fuente, con grifo de pulsador, nuevo, de acero inoxidable, de la que también podemos recoger agua en nuestra cantimplora


Proseguimos nuestra andadura entre los carballos, con más mesas y bancos a los lados de la senda


A la izquierda de la carballeira se extienden los campos regados por el Rego da Capela hacia el Monte Tras da Cerca, con Castroverde en lontananza


Un poco más cerca se encuentra Vilalle, por donde va el otro camino, pueblo que no podemos ver, oculto por colinas, fragas y plantaciones de eucaliptos, solar además del castro de Vilalle, otro antecedente poblacional castrexo


En la delimitación del trazado del Camino Primitivo de la Xunta de Galicia se confirma que ya en 1307 se sabe de la existencia de un hospital de peregrinos en Santiago de Vilariño, cuando el obispo y cabildo de Lugo donan a un matrimonio de Castroverde "o nosso orto chamado do Espital, que jaz na terraria de Castroverde, sub signo de Santiago de Villarinho…, et fer de testada no Camino Françes…". Un siglo después, en 1409, el notario de Lugo, Gómez Fernández, vende una "praza" de casa en Castroverde "enna rua de Cruz, que limita de una parte con la rua do camiño françes y de la otra enna rúa que vay pera a iglesia de Santiago de Vilariño"


Fue aquí de nuevo, como vimos en tantas villas del Camino Primitivo, cuando el rey-peregrino Alfonso IX, gran favorecedor de esta ruta de romería a Santiago, hizo de esta una villa de territorio realengo, aforada y dependiente de la Corona sin más vasallaje señorial, como manifiesta en documento del año 1202:
"…Ego rex Adefonsus Dei gratia Legionensis, una cum uxore mea regina domina Berengalia, polos servizos recibidos dos poboadores de loci nostri de castro viride, facimus cartam de bonis fori".

La inestabilidad de los monarcas a partir de Alfonso X El Sabio hizo que villas y pueblas volviesen al dominio feudal, cuando unos y otros las concedían a los nobles guerreros y terratenientes en pago a sus cambiantes fidelidades. Esto se hará especialmente patente con los Trastámara, linaje de origen gallego que se asienta en Castilla y ocupa el trono con Enrique II


Y así, el 25 de enero de 1418, don Fadrique Enríquez de Castro, conde de Trastámara, instituyó el señorío de Castro y Luaces, con centro en el castillo de Luaces, territorio que pasará a ser mayorazgo para su sobrino, Alonso de Castro. Empezando el siglo XVI y como se ha dicho, el señorío pasa a los Osorio, una rama menor de la Casa de Altamira, quienes se asientan en Vilabade. Las causas de esta venta nos las explican también en el citado documento de delimitación de la Xunta de Galicia:
"La oposición de la Iglesia de Lugo a la familia Castro —ya patente durante la época del primer señor, don Alonso, debido a los abusos que este cometió contra el clero lucense— perduraría durante mucho tiempo. Por este motivo, aceptaron la intervención del conde de Monterrei, don Sancho de Ulloa, sujeta a una serie de condiciones; entre ellas, la restitución de ciertos bienes que habían sido incautados. El conde permaneció en Castroverde; de ​​hecho, un documento de 1474 menciona la «casa fortificada de Castroverde», la cual cuenta con Don Sancho de Ulloa, conde de Monterrei.8 Sin embargo, los Reyes Católicos apoyaron a Isabel de Castro —casada con Pero Nuño, merino mayor (magistrado principal) de Valladolid— y, en 1477, obligaron a don Sancho de Ulloa a renunciar al señorío de Castroverde y Luaces. Años más tarde, el conde de Monterrei seguía inmerso en litigios, tratando de incorporar Castroverde a su propio patrimonio. A principios del siglo XVI, después de que la Corona anulara las cláusulas testamentarias establecidas por don Fernando de Castro en 1458, se concedió una licencia real en 1512 para vender el señorío de Castroverde y Luaces a un comprador concreto y preexistente: la Casa de Altamira".

El Camino Francés (como se llamaba históricamente a este y a todos los caminos procedentes de allende los Pirineos) pasaba por la Ferrería de Castroverde, "praça que jas a Ferraria de Castroverde… a qual praça topa en a rua do camyno Françes", como se lee en un documento de la catedral de Lugo fechado en 1428, así como junto a O Castelo, pues en escrito de 1402 se cita la donación de una casa en Castroverde "junto a çerca do castello… e fere de testa enno camino françes"


Paso a paso el sendero que atraviesa la carballeira se define más y llegamos ya al final de este encantador y mágico robledal


Enlazamos aquí con otra senda que comunica el camino con la finca que acabamos de ver y seguimos a la derecha


Y aquí salimos al Camino propiamente dicho y seguimos a la izquierda, con A Serra de Monciro (857 m) a lo lejos, al norte, que cierra por el oeste el valle del Rego Chamoso y sus afluentes


A sus pies se encuentra la parroquia de Montecubeiro, donde se libró la batalla del mismo nombre en 774, por la que el rey Silo, con corte en la asturiana Pravia, afianzó su dominio sobre esta parte de Galicia, como explican en Románico digital:
"La primera referencia histórica que encontramos se remonta al siglo VIII y alude a la batalla de Monte Cupeiro. En ella el rey astur Don Silo derrota a los rebeldes gallegos sublevados, según se puede leer en el Cronicón de Alfonso III: Populus Galletiae contra se rebellantes in Monte Cupeiro. Posiblemente fue también durante esta época cuando se fundó una pequeña comunidad de monjes en la zona, impulsada por el mismo rey y que daría origen al posterior monasterio. En el año 1249 se tienen noticias documentales que permiten corroborar la existencia de un cenobio benedictino". 

Generalmente se asume que fue una batalla entre real y legendaria, más o menos como la del Campo da Matanza, de la que hablamos llegando a O Cádavo, capital de Baleira, si bien esta sería contra los musulmanes mientras que la primera enfrentaría a los gallegos con las tropas del rey asturiano, quienes los vencerían, iniciando un periodo de dominio de las cortes asturianas, praviana primero y ovetense después, sobre Galicia, que en tiempos de Alfonso II El Casto llegaría bastante más allá de Compostela


Batallas libradas en los caminos que, basados en pasos naturales que trazaron sendas prehistóricas, se cruzan en lugares como Castroverde, cuyas casas nos orientan como un faro hacia el oeste. En la Historia de Castroverde de la web del Pazo de Vilabade, nos la explica dentro de este contexto histórico, caminero y jacobita:
"Tienen los valles de Castroverde  una larga historia con presencia Castreña y Romana. Muy cercano se encuentra el primitivos Castro de Viladonga,  es visita obligada , como vestigios de la presencia Romana y posteriormente Visigoda. 
Su rica geografía, sus yacimientos áureos mineros, y su ubicación como el lugar natural de paso entre Asturias y Galicia y la meseta  hizo  que durante la dominación romana transcurrieran por sus tierras la XIX y XX Calzadas Romanas , que unían Lucus Augusti con Astorga y con  Oviedo.   A lo largo de estas calzadas , para apoyar a los viajeros  se ubicaban  las llamadas se mansiones,  que actualmente llamaríamos posadas.   
La ocupación y presencia Sueva y Goda, también nos deja sus vestigios en estas tierras, entre los que destacamos, la Iglesia de Tordea y Soutomerille, donde pueden apreciarse restos e influencias Visigodas y prerrománicas, así  como una vinculación económica  muy importante entre el obispado de Lugo y cotos colindantes. 
Siglos mas tarde, los restos de esta Calzada Romana serán utilizadas por las tropas Astures del Rey Silo , y aplacar  la revuelta que los Gallegos  en Castroverde en la llamada batalla de Montecubeiro en el 774,  lo que garantizara  el definitivo Control Astur  sobre Galicia, muy al origen de la Reconquista. 
Posteriormente,   en el 814, el Rey Alfonso II (educado en el monasterio de Samos) peregrinara por estos parajes camino de Santiago, dando origen al llamado hoy Camino Primitivo, ante el anuncio del descubrimiento de las Reliquias del Santo.  
En 1214, San Francisco de Asís,  peregrina a Santiago, y a su vuelta hacia Italia pasa por estas tierras camino de Oviedo,  donde y fundara sendos Monasterios Franciscanos.  
Esta peregrinación reactivará el Camino Primitivo  y la necesidad de sus Hospitales de apoyo, que será apoyada por la Monarquía y sus principales nobles. Así Pedro I Rey de Castilla, ordena la fundación del cercano Hospital de Montouto, y  su principal  vasallo, Don Ferran Nuñez de Castro ,  nombrado Conde de Trastámara y Lemos, será importante mecenas de los Franciscanos de Lugo, colaborando en la construcción de su Monasterio, a mediados del S, XIV.  El Señorío de Castroverde se mantendrá en la Familia Castro hasta su venta por Inés de Castro y Pedro Niño a los Osorio da la Casa de Altamira a principios del s. XVI".

Y ahí tenemos a Castroverde en la encrucijada, en medio del valle y de los pasillos naturales entre montes y serranías y, al oeste, la sucesión de colinas de la chaira lucense. Empezando por el Monte do Coto (632 m) a la derecha, a cuyos pies discurre el Rego Chamoso, cuyo valle forma el siguiente pasillo natural hacia Lugo


Las casas de Lugo van ocultándose, según bajamos, detrás de la larga loma del Alto da Devesa (581 m) y Trascastro (532 m), paso a Báscuas al oeste de Gondar. Un poco antes son los altos de Moreira, con cotas máximas que rozan los 550 metros


A lo lejos sí seguimos viendo la larga línea de cumbres de A Serra do Careón, parte de la llamada 'dorsal gallega' que separa términos lucenses y coruñeses


Y aquí tenemos otro hermoso panorama de la campiña entre Vilabade y Vilalle, regada por el Rego da Capela y el Rego de Cornedo, con el Monte da Valiña entre ambos


A lo lejos, volvemos a ver el monte O Coto, buena referencia para saber por donde va la carretera


El Camino asfaltado desde la Capela do Carme, seguirá así hasta A Veiga de Castroverde, donde encontraremos algo de senda de tierra. No será hasta pasado San Miguel do Camiño cuando, en las orillas del Rego Chamoso, sigamos por senderos apartados del tráfico rodado


El Camino hace un poco de curva a la derecha mientras se dirige a un bosquete que da paso a una plantación de eucaliptos


Si bien el tráfico es muy escaso suelen pasar tractores y vehículos de residentes o de gente que sube a visitar la capilla, por lo que hemos de ir atentos


Dejamos a la izquierda la entrada a una finca y seguimos de frente, bajando por el asfalto, tal como manda el mojón


A la sombra de los árboles, la curva sigue, cerrada. Tengamos en cuenta que se suele oír antes el motor de cualquier vehículo que se le vea. Si esto ocurre arrimémonos bien a la izquierda y dejémoslo pasar, no nos atravesemos en la calzada


Un poco más de visibilidad, pero no hay demasiado margen de espacio si nos cruzamos con algún tractor, por ejemplo, seamos cautos pues


Seguidamente, un poco de curva a la derecha, entre la espesura


Y ya salimos del boscaje a la claridad de los campos de Vilabade donde, sin darnos cuenta, acabamos de pasar sobre el Rego da Fonte do Caxigal, que riega estas praderías


De frente es el monte de As Forxas, topónimo que evoca las fraguas de antiguos ferreiros


Caminamos en llano, o casi, en esta curva cerrada a la izquierda, desde la que empezamos a ver las primeras casas de Vilabade, cabeza de esta parroquia de la que nos cuentan en la web del Concello de Castroverde que es una auténtica 'ciudad jardín' al lado de la villa-capital:
"Una parroquia situada justo al lado de la localidad principal; tan cerca, de hecho, que funciona como un barrio, un complemento perfecto. En cierto sentido, está destinada a convertirse en la «Ciudad Jardín» de Castroverde. Abarca la aldea de Frontoi, un nombre que deriva del antropónimo Frontonius"

Dice Ricardo Polín en O Camiño Primitivo de Santiago que "una vieja calzada empedrada conducía a los romeiros hasta Vilabade, entrando por A Bica, hasta el conjunto monumental formado en torno a la plaza medieval donde se celebraba el mercado hasta época reciente". Posteriormente, en Camino Primitivo a Santiago de Compostela, se extiende más en sus siempre amenas descripciones:
"Esta antigua vía que venía de O Cádavo (...) bajaba a Vilabade a través del Camiño do Hospital, donde posiblemente existiese un albergue con advocación a San Gabriel. La ruta compostelana está en el origen de la comunidad franciscana del monasterio, religiosos que asumieron buena parte de la labor asistencial dedicada a los pobres peregrinos. En escritura fechada en Burgos el año de 1457 se afirma que el templo de Vilabade tendría un sentido religioso particular porque sería un nuevo santuario de la Virgen del Camino".

Efectivamente ese conjunto monumental destaca la iglesia de Santa María de Vilabade, la que fue del desaparecido convento franciscano, de la que vemos cabecera, cubierta de pizarra a tres aguas con llamativos pináculos y espadaña del campanario, también con pináculos rematados en esfera, elementos que formarían parte de las reformas barrocas del siglo XVII, realizadas por iniciativa de don Diego Osorio Escobar y Llamas, Arzobispo de Puebla, Capitán General y Virrey de La Nueva España (México), quien también mandó construir para su retiro, y mirando a la misma plaza del santuario, el Pazo de Abraira-Arana, Casa Grande de Vilabade, parece que sobre el antiguo convento


El Concello de Castroverde recoge la tradición de su fundación por el mismo San Francisco de Asís cuando pasó por este mismo Camino regresando desde Santiago a Italia vía la Sancta Ovetensis, por lo que estaría haciendo caso a aquella máxima de origen medieval que dice que "el que va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y olvida al señor"....
"La tradición sostiene que el monasterio fue fundado directamente por san Francisco de Asís en el año 1214, mientras viajaba desde Santiago hacia Oviedo por el Camino Primitivo a su paso por Asturias. San Francisco recorrió esta zona —siguiendo la ruta del citado Castrum do Vallis Viridis (Castro do Val Verde)— acompañado por varios compañeros, entre ellos fray Bernardo de Quitaval. Dada su profunda devoción por la naturaleza, quedó cautivado por este lugar; ¡y no es para menos!"

Los franciscanos, orden mendicante, gustaban de fundar sus cenobios en el entorno y afueras de villas, ciudades y poblaciones-cabecera de cierta relevancia, con un núcleo urbano que concentrase la población y que fuera centro de un territorio, como ya lo era Castroverde en aquel tiempo


El Camino ya es plenamente llano y con bastante buena visibilidad, una llanura muy diferente a las cuestas de la sierra, siguen diciendo en la entrada dedicada a Vilabade en la web del Concello de Castroverde:
"Esta parroquia se extiende al pie de la ladera suroccidental de la Serra do Pradairo —también conocida, según el tramo, como Serra da Ferradura o Serra do Miradoiro—. Más arriba, hacia el norte, la sierra culmina en un destacado vértice geodésico a una altitud de 1029 metros sobre el nivel del mar. El terreno es inclinado, aunque existen zonas llanas considerables en la base de las montañas. La vegetación es exuberante: ¡un auténtico vergel!"

Enlazamos con un camino de acceso a las fincas y seguimos de frente siempre en llano y pisando asfalto, pasando junto a una hermosa finca plantada de frutales


Fijémonos en el bien trabajado murete de piedra y en los tres peldaños hechos con tres lajas de piedra incrustados en él


El mojón nos confirma inequívocamente la dirección a seguir camino de la iglesia, de porte muy alto, como podemos percatarnos ya en la distancia. Nada de extraño que la dieran en llamar la 'catedral de Castroverde', como destacan también en el portal del Concello, mencionando tanto al párroco, el padre Manuel Varela Gorgoso, como a Elías Valiña, párroco también, pero de O Cebreiro, y pionero en la señalización del Camino de Santiago:
"El santuario. ¡Una catedral, a la que solo le falta un obispo para serlo de verdad! (En su lugar está el padre Manuel, alguien igual de valioso: un hombre polifacético y servicial que ha contribuido enormemente a la cultura y al turismo de esta región). Tras sucesivas reconstrucciones y ampliaciones —en palabras del experto Elías Valiña, un hombre que amaba la naturaleza, pero que quizá amaba aún más el arte—, «la iglesia de Vilabade es una construcción de singular interés».

La iglesia, "una estructura que ha sido objeto de sucesivas reformas y ampliaciones" y único elemento conservado, reformas aparte, de la fundación original, que parece superpuesta a otra anterior


Una inscripción al lado de la portada lo hace fundación de Fernando de Castro, de la casa de los Condes de Lemos, canónigo y deán de la catedral de Santiago, en 1457, acabando las obras en 1468, para servicio de los franciscanos, pero anteriormente se sabe de un templo denominado Villa Abati (villa del abad) en un documento de 1202, por lo que se trataría realmente, como en el caso de la Capela do Carme, de una refundación:
"Es una cuestión que requiere mayor investigación. Lo cierto es que la fundación documentada en 1457 parece contener una omisión: no se trató de una fundación propiamente dicha, ¡sino de una refundación! Los registros no fueron explícitos —o quizá sus autores prefirieron no serlo—, una estrategia que pudo servir a sus intereses para obtener ciertos privilegios o concesiones reales, muy codiciados en aquella época.

Dado que nuestra rama del Camino —hacia el siglo XV— había perdido gran parte de su relevancia y el flujo de peregrinos se había desplazado hacia tierras castellanas, difícilmente se le habría ocurrido a nadie traer frailes a Vilabade y emprender nuevas obras; sobre todo teniendo en cuenta que se trataba de una orden mendicante, para la cual las limosnas y donaciones resultaban vitales. Otra cosa muy distinta habría sido reavivar unas brasas casi extintas: ¡reconstruir el antiguo emplazamiento, rehabilitar el convento!

Detengámonos un momento a considerar que, ya en 1202 (NML, 182), el lugar aparecía mencionado como Santa María de Villa Abati. ¿Una «Vila» (asentamiento) de un abad —pero sin abad, sin convento y sin comunidad? ¡Ergo, es que ya debía de existir! Por otra parte, esta «refundación» del siglo XV apenas conllevó obras de construcción reales. Si hubiera sido una intervención a fondo —y, como diría Lois do Cando, ¡los frailes nunca hacían las cosas a medias!—, el edificio conventual no habría sido transformado tan radicalmente por el severo obispo Osorio en un pazo (una casa solariega privada), hasta el punto de no dejar rastro alguno de la estructura original

Lo que interpretamos como una «refundación» se basa en un documento otorgado en Burgos, con fecha del 6 de abril de 1457, el cual figura dentro de las letras ejecutorias (documentos de ejecución legal) de la que —quizás— fuera la bula papal fundacional. «Desde el 27 de julio de 1460, [...] para aquellos que acudían allí en peregrinación, al encontrarse en el Camino Francés, y en peregrinación a la iglesia del glorioso apóstol Santiago de Galicia, patrón de España, así como a la iglesia de San Salvador de Oviedo, por la cual todos los cristianos católicos sienten gran devoción». (Documentos sobre el convento que existió a finales del siglo XV en Villabad (Lugo). Ibero-American Archive 10 (1918) 329-333)".


Ricardo Polín aclara que "La principal referencia es la iglesia de Santa María, fundada por Fernando de Castro en 1457 para servir al eremitorio franciscano asentado en este lugar y como lugar de mausoleo de los señores de Castroverde", por lo que los frailes ya estarían en el lugar antes de la fundación de la iglesia actual. No obstante esa presencia habría de ser posterior a la Villa Abati de 1202, pues San Francisco no empezó a predicar hasta 1207 y su orden no sería fundada hasta dos años después


En Turismo Galicia se señalan hasta dos fundaciones o comunidades franciscanas, una en el siglo XIII y otra en el XV, si bien la segunda no tendría mucha vida: 
"La tradición relaciona este templo con el viaje de san Francisco de Asís hacia Oviedo en 1214, cuando regresaba de su peregrinación a Santiago. Según la misma, el propio santo crearía aquí una fundación. Es posible que ya en el siglo XIII existiese una pequeña comunidad franciscana en este lugar, pero en el XIV ya solo sobrevivía la iglesia; el resto de dependencias conventuales se habrían perdido seguramente por tratarse de una pequeña comunidad y por el carácter mendicante de la misma, que limitaba sus recursos. Si esto fuese así, la fundación franciscana que posteriormente tuvo lugar, en 1457, sería una refundación. 
Una de las dedicaciones tempranas de esta comunidad fue la atención a los peregrinos. Pero en 1472 se produce un pleito por el cual la iglesia pasa al cabildo lucense, lo que supone el fin de su vinculación a la Orden franciscana".

Los franciscanos se fueron de Vilabade, se supone que al gran monasterio de San Francisco en la más populosa y creciente ciudad de Lugo. Por eso don Diego Osorio Escobar y Llamas edificó su pazo en el mismo lugar de las dependencias monacales, conservando la iglesia pero reformándola, que con el tiempo pasaría a ser parroquial:

"El convento original terminó desapareciendo, como tantos otros; tal vez los frailes se trasladaron a la casa franciscana de Lugo, ya fuera por el estado ruinoso del edificio o por el declive de la ruta de los «francos» (peregrinos). (...)

Así pues, surgió una paradoja: cuando nuestros franciscanos dispusieron por fin de un monasterio digno —o, al menos, habitable—, se encontraron con una iglesia muy precaria. Por el contrario, cuando más tarde las familias de los Castro y los Osorio erigieron la maravilla que hoy conocemos como «Catedral», la comunidad ya no estaba allí: ¡se habían marchado a Lugo para no volver jamás!"

Sin embargo, en la web del Concello de Castroverde, se nos dice que los franciscanos debían de estar aún aquí cuando nació don Diego Osorio Escobar y Llamas, pues él mismo llegó a ingresar en la Orden antes de llegar a los grandes cargos eclesiásticos que se le asignaron como prelado. Su apego al lugar sería el motivo de construir aquí su residencia y asumir la renovación-ampliación de la iglesia


Lamentablemente, dicen en Concello de Castroverde, " No se han conservado —o, al menos, no se han localizado— los planos de estas intervenciones, los cuales habrían permitido distinguir con precisión entre la estructura original, erigida por Fernando de Castro, y las adiciones realizadas por su pariente, Osorio".


Y así en Turismo Galicia inciden en que "Como reflejo de estas circunstancias, la iglesia de Vilabade muestra elementos góticos muy destacados, pero también otros estilos surgidos de las transformaciones de los siglos XVI, XVII y XVIII que le confieren su apariencia actual", lo que delata continuas intervenciones sobre el edificio bajomedieval. Sin embargo nada parece saberse de posibles restos del santuario precedente de Villa Abati


Hermoso caserón, soberbiamente restaurado, en el camino a la iglesia por A Bica. Su gusto, detalles y estructura nos recuerda al de la Capela de Carme


Aquí en este cobertizo con portón verde, pudimos conocer en su tiempo la labor que el artesano de la madera Constantino García Juanes exponía en su taller, al lado del Camino


Constantino García Juanes con alguna de sus obras en una foto del año 2015


La iglesia se ve prominente y erguida dominando el panorama, destacando sobre todo el caserío. Si esta sensación de majestuosidad y grandeza la vemos desde la lejanía y por su cabecera, imaginémonos cuando estemos en la imponente parte delantera, con su pórtico barroco


Pero tampoco nos perdamos otros detalles recorriendo el pueblo, como esta canalización de aguas sobrantes


A la derecha de la iglesia están las casas del pueblo, mientras que a la izquierda hay una frondosa y bella fraga. Fue declarada Monumento Histórico Artístico en 1979 y en la actualidad está reconocida como Bien de Interés Cultural (BIC)


Huertas, prados y cultivos de invernadero, un bucólico entorno rural-residencial el de la 'ciudad-jardín de Castroverde'. En El Camino al pie de la letra nos ofrecen más datos de la historia del lugar:
"La aldea de Vilabade se documenta desde 1100 en cartularios del monasterio de Samos. Conserva una de las iglesias góticas mejor preservadas del Camino Primitivo: Santa María de Vilabade, gótico-mudéjar del XV con cabecera renacentista, conocida como la Catedral de la Montaña por sus dimensiones desproporcionadas para una aldea rural (treinta metros de longitud y campanario gótico de veinte metros)".

Cabecera renacentista que vamos viendo cada vez mejor. La iglesia fue restaurada en el año 2025, mejorando su estado y poniendo remedio a algunas malogradas intervenciones de la década de 1970, como "una importante obra de reforma en las cubiertas, en la que se incorporaron por encima de las bóvedas unos forjados de hormigón dejando un espacio bajo-cubierta entre ambos. También en esa intervención se sustituyeron las revocaduras de cal por otras de mortero de cemento que provocaron con el paso del tiempo patologías en el edificio".


En cuanto al antiguo Hospital de San Gabriel, si bien se pensaba que estaría en alguna zona dentro del triángulo entre la Capela do Carme, la iglesia de Santa María de Vilabade y el pueblo de Vilalle, el 8 de julio de 2015 La Voz de Galicia publica, con la firma de Enrique G. Souto, la sorprendente noticia Localizan el hospital de peregrinos de San Gabriel de Vilabade, en Castroverde, por parte del tantas veces citado historiador Ricardo Polín, pero ubicándolo en Frontoi, unos 700 metros más al norte de aquí, lo que da en qué pensar sobre los antiguos itinerarios camineros de peregrinación:
"El investigador Ricardo Polín ha descubierto el emplazamiento en el que estuvo el hospital de peregrinos de San Gabriel en Frontoi de Vilabade, en Castroverde. Explica en qué momento se encuentran las averiguaciones que lleva a cabo sobre este asunto. 
Polín señala: «Logo de dúas décadas tratando de desvelar as incógnitas que impedían confirmar a suposta existencia dun antigo hospital de peregrinos na histórica parroquia castroverdense de Vilabade, e sobre a base dunha mínima alusión de Elías Valiña a este feito, coincidindo coa proclamación pola Unesco desta vía primitiva como Patrimonio Mundial, o misterio semella quedar resolto non só coa localización no Arquivo Histórico Nacional de valiosa documentación relativa ao denominado Hospital de San Gabriel na Vila Abati, que viría así a sumarse á súa impresionante tríade monumental constituída por igrexa (BIC), capela e pazo, senón tamén coa descuberta da ubicación concreta que acolleu esta institución benéfica na máis antiga verea a Compostela». 
El investigador da las claves del hallazgo: «A pervivencia no tempo do topónimo Hospital nunha grande parcela rústica con muro perimetral, situada na aldea de Frontoi, sobre un paso de difícil orografía na ladeira de poñente da serra da Vacariza, así como as investigacións sobre a antiga presenza do denominado Camiño do Hospital que traía aos camiñantes de Tras da Serra procedentes da banda asturiana por terras de Baleira e Fonsagrada, permiten incorporar este importante achado ao acervo cultural desta vía agora con protección internacional». Destaca la colaboración «de ilustres vilabadenses como os señores Antonio do Roxo ou Casanova, así como do profesor Manuel Fernández Sarceda». 
Polín anuncia que pronto podrá dar a conocer «referencias documentais datadas a comezos do século XVII, etapa cronolóxica coincidente coa orde de fundación da obra pía promovida nunha das cláusulas do testamento redactado en 1613 desde Los Reis (Lima) por Pedro Muñiz de Carvajales para o reparto de esmolas o día de Nadal de cada ano entre os pobres da vila de Vilabade». 
Añade 
«Trátase dunha documentación vinculada ao clero secular, nunha área próxima ao asentamento baixomedieval da comunidade franciscana de Vilabade e que a bo seguro permitirá aclarar importantes detalles relativos ao seu funcionamento e organización». 
Esta documentación servirá 
«para poñer unha vez máis en evidencia a falta de rigor da traza histórica do Camiño Primitivo, aprobada pola Consellaría de Cultura e do seu patrimonio asociado, cuestión denunciada desde distintos ámbitos» 
Recuerda que este asunto está sometido 
«a un recurso contencioso polas organizacións agrupadas no Foro do Camiño, que teñen expresado o seu desexo de que se respecten os criterios da Unesco canto á integridade e autenticidade dos bens protexidos polo alto organismo»

Quien desee consultar las alegaciones al expediente de delimitación del Camino Primitivo de Santiago puede hacerlo en la web de la asociación de Amigos do Patrimonio de Castroverde, de las que compartimos este extracto referido al trazado jacobita por oficial Vilabade (como siempre, quien sepa gallego es mejor que vea el texto original):
"Tal como se señala en las aportaciones relativas al municipio de Baleira, el histórico «Camino Real y Francés» de Vilabade no guarda relación alguna con el absurdo desvío artificial introducido en años recientes a través de una pista forestal. Este trazado —promovido por la propia administración, como ha ocurrido en otras ocasiones, a modo de mera solución provisional— asciende por el monte hacia la ermita de O Carme. Dicho lugar pertenece a una época muy posterior a la del itinerario medieval, el cual seguía una ruta más cómoda e independiente: ascendía desde la localidad de O Cádavo, pasaba por Vilaselle y la Chousa do Escribán —en el límite con Castroverde— y alcanzaba una cresta desde la que descendía directamente hasta el núcleo de Santa María de Vilabade. El camino se aproximaba al emplazamiento probable del Hospital de San Gabriel (mencionado por don Elías Valiña) y al Camiño do Hospital, cerca de la aldea de Frontoi, para finalmente acceder al conjunto monumental junto a la Casa do Cura y llegar hasta el pórtico de la iglesia gótica y el convento franciscano. (Resulta, a todas luces, lamentable la propuesta de otorgar un estatus de protección a esta pista forestal —totalmente ajena al trazado medieval y carente de cualquier fundamento histórico—; se trata de una elección frustrante dentro de un proyecto de recuperación cultural como este). 
Aun así, resultaría razonable considerar, como variante alternativa, un enlace que conecte la ruta medieval —posteriormente denominada camino real de Vilabade— con la citada capilla de O Carme (situada muy cerca). Esto facilitaría la conexión con un importante elemento del patrimonio cultural y arquitectónico del siglo XVIII; un aspecto que, a nuestro juicio, merece una consideración seria y detenida. (En este supuesto, sería necesario restaurar un tramo del camino de acceso a la capilla, el cual se ha conservado hasta la actualidad y discurre en paralelo al trazado propuesto en el proyecto de delimitación).(...)

El antiguo trazado que comunica las parroquias de Vilalle y Vilabade —ambas vinculadas dentro de la estructura eclesiástica y que funcionan como variantes históricas del Camiño Primitivo (Camino Primitivo)— debe incluirse en el proyecto de delimitación. Esta vía de conexión, que desde antiguo ha enlazado ambos núcleos a través de A Valiña, el molino y las inmediaciones de la Casa Grande, facilitaba la peregrinación por el Camiño Francés a su paso por Vilalle, conduciendo posteriormente al conjunto monumental de Vilabade —con su convento y hospital— o, a la inversa, permitía a los peregrinos transitar por el camino real de Vilabade para llegar a Vilalle y continuar, desde allí, por la ruta astur-francesa en dirección a la localidad de Castroverde. Esta conexión posee profundas raíces históricas y un notable potencial cultural".

Ni que decir tiene que la inmensa mayoría, por no decir la práctica totalidad, de los peregrinos va a seguir las señales jacobeas oficiales y que bastante tienen ya con solucionar el embrollo entre caminos oficiales y complementarios, así como fijarse en no dejar ningún desvío atrás. Pero a los que nos gustan las pesquisas históricas y geográficas sobre los antiguos caminos de peregrinación y rutas históricas en general, estas investigaciones siempre nos apasionan


Esto nos lleva a preguntarnos si estamos siguiendo exactamente la ruta histórica de los peregrinos de antaño o se han creado caminos nuevos siguiendo pistas forestales y otras vías. Independientemente de ello, no había un solo trayecto sino que sería toda una red, cada uno iría por donde buenamente pudiese


Hemos de tener en cuenta además que los peregrinos tampoco sabrían casi nada del camino a seguir. Salvo las indicaciones generales de algunas guías y escritos publicados por los escasos peregrinos-cronistas (en comparación con el número general de romeiros) de antaño, tampoco a disposición de todo el mundo, ni mucho menos, lo que les pudiesen decir por los pueblos y hospitales de acogida y poco más, todo era incertidumbre


La iglesia es de cubierta a dos aguas, pero un faldón adicional cubre el muro de la cabecera o testero


Los peregrinos de antaño no tenían la señalética jacobita actual ni mapas ni dispositivos detallados, sino que deambulaban como podían y seguirían las rutas de otros viajeros, los arrieros, por ejemplo, que con sus grandes recuas de mulas fueron los grandes transportistas de la antigüedad, incluso hasta mucho tiempo después de la inauguración de las primeras carreteras en el siglo XIX. También eran rutas vecinales entre pueblos y villas, ferias y mercados, pastoreo y trashumancia, artesanos ambulantes, emigraciones estacionales (muchas a la siega a Castilla, etc.)


En la distancia, qué duda cabe que las referencias visuales como esta grandiosa iglesia de Santa María de Vilabade serían en sí mismas un poco de atracción de romeiros, más aún cuando veían al lado los edificios monacales, pues ahí era seguro que los atenderían, tras la presentación correspondientes credenciales normalmente, para evitar la muy extendida picaresca de los gallofos o falsos peregrinos


Incluso podrían pernoctar en el mismo convento o en algún hospital cercano, el de San Gabriel tantas veces referido, que de estar en Fazai el camino para ir a él, o para llegar desde él, según el caso, arranca en la plaza que vemos al fondo, en medio de las casas


A la entrada de monasterios y poblaciones solía haber fuentes para que las gentes bebiesen, se lavasen y se acicalasen un poco, estando mínimamente presentables para dar una mejor impresión, además de para alivio propio


Y aquí, pegada al seto tenemos la Fonte da Bica, toda ella de piedra y de llamativa estructura alargada


El agua cae en este pilón y luego va subterránea bajo el Camino, sin duda daría servicio al monasterio franciscano


El agua llega a este pilón por una canaleta también de piedra, entre la que crecen hierbas y helechos


La canaleta está hecha en varios tramos con bloques de piedra en los que se ha cincelado la correspondiente hendidura para que corra el agua. Se dispone sobre murete de piedra y con un ligero desnivel


Y de aquí mana el agua, cayendo a un primer pilón antes de pasar a la canaleta. El agua es muy fresca y antaño solía ponerse cerca algún vaso para que las gentes bebieran al pasar


Vemos la cabecera en todo su esplendor, con sus tres ventanas colocadas en forma de triángulo, siendo más grande la de arriba. Se sabe que forman parte de la reforma de Diego Osorio, pues forman parte de la sacristía que este mandó añadir a la cabecera una sacristía con dos ventanas mas un oratorio en la parte superior, al que pertenece la ventana de arriba. Los pináculos rematados en esfera nos recuerdan al estilo herreriano o escurialense, puesto en boga por el arquitecto Juan de Herrera en el monasterio madrileño de El Escorial y que se extendió por toda España y buena parte de hispanoamérica. Ricardo Polín dice que el templo "combina el gótico preisabelino y el estilo plateresco", todo un compendio pues de arte y arquitectura entre el gótico y el renacimiento


Pináculos de diversos tipos, también en la espadaña del campanario y sobre alguno de los contrafuertes que sostienen la estructura del templo. Aparecen cinceladas diversas filigranas, también en la cruz que remata la espadaña


La iglesia fue construida de granito, es de planta rectangular con muros que, además de altos, son muy robustos


En cada lado hay dos poderosos contrafuertes exteriores, estando los más adelantados rematados en los citados pináculos: estos son los del lado septentrional. Observemos las ventanitas en forma de aspillera o saetera en la parte de la cabecera, así como una pequeña hornacina


Los muros son enteramente de silería, siendo recorridos por una imposta a media altura a partir de los contrafuertes, estos incluidos. Una cornisa continua recorre la parte superior, apoyada sobre modillones lisos y sin filigranas


Un detalle de la cornisa con sus modillones


Y un detalle del pináculo de este contrafuerte, en el que nos parece reconocer a un personaje con hábito esculpido en o alto, así como una banda vertical con motivos florales y una cara. Observemos también la cruz de la espadaña


Dos ventanas a cada lado y en lo alto de la nave dejan pasar luz al interior de la misma. Son abocinadas y de arco ojival, apuntado, muy del gusto gótico


Estas ventanas 'picudas' está divididas por un parteluz central y en la parte superior presentan ornamentos circulares. Aquí vemos bien el abocinado, es decir, que de dentro se abre hacia afuera en tamaño, como una bocina o trompeta. Esta solución permitía que entrase más luz al hacerse vanos en los gruesos muros


Las ventanas no son plenamente idénticas, esta es la más adelantada hacia el pórtico. A la izquierda, una 'ranura de buzón', que nada tiene que ver con los buzones de las cartas, se trata de una solución de ventilación pasiva y control de humedad integrada discretamente en los muros de las iglesias renacentistas y otras construcciones principales


Más detalles de la cornisa, pináculos y espadaña


Vamos a ir pasando ahora a la portada occidental, la principal, con el monumental pórtico neoclásico producto de las reformas emprendidas en el siglo XVIII por los sucesores de don Diego Osorio, del que ya asoma su pazo, construido para su propio retiro, al otro lado de la plaza de la iglesia


Este pórtico cubre la portada principal, gótica, creando un gran espacio cubierto enfrente, que se extiende también al muro meridional


Contemplemos, encima de la cubierta del pórtico, también de pizarra, el óculo frontal, otro elemento que permite el paso de luz natural a la nave y al altar mayor, así como la espadaña del campanario con su balcón de piedra, con balaustrada incluida, para los campaneros


El óculo es también abocinado y en forma de rosetón, en el que reconocemos una franja exterior de motivo floral y otra más interior acaso también de temática vegetal


Como hemos dicho, al no disponerse de los planos pertinentes no siempre es fácil discernir qué partes son originales y cuáles añadidos posteriores, pues entre ambos no transcurrió demasiado tiempo, medido en contextos históricos. Una excepción este maravilloso e impresionante pórtico neoclásico dieciochesco con sus cinco arcos y enorme frontón triangular blasonado que mira al sol de la tarde


Antes de entrar al pórtico, ver la portada gótica y otros elementos, para posteriormente pasar al interior, vamos a recorrer el entorno monumental de la iglesia en su exterior, atendiendo a las descripciones del Concello de Castroverde:
"La estructura oculta sus orígenes románico-góticos bajo un conjunto renacentista, en el que el barroco gallego hace gala de un dominio magistral de las líneas y las proporciones. El campanario —que contaba con un triple arco y un elegante balcón adosado— sucumbió a la furia de una tormenta: un potente rayo hizo añicos los bloques de piedra y destruyó las balaustradas. Este suceso llevó a las autoridades a tomar cartas en el asunto, recordándoles que descuidar la conservación de este «milagro de piedra» constituía, en realidad, un pecado".

En el exterior, incluimos el pazo del Virrey de México, Pazo do Vicerrei o Casa Grande de Vilabade, que con la iglesia forma un ángulo recto ante el que se dispone una gran explanada a manera de plaza mayor. Aquí el Camino, a un nivel más alto, separa esta plaza de la situada delante de las casas del pueblo:
"La iglesia se encuentra en una ubicación estratégica y dominante, justo sobre el Camino (de Santiago), y cuenta con dos pequeñas plazas. La situada en la parte delantera —la plaza principal— es compartida con el Pazo do Vicerrei, actualmente destinado al turismo rural. Tradicionalmente, este espacio servía como lugar para ferias y encuentros sociales, mientras que el pórtico ofrecía refugio y un punto de reunión para que los jóvenes conversaran".

El Pazo de Vilabade, en la actualidad alojamiento turístico, "es de planta cuadrada, tiene patio central cubierto, solana abierta al mediodía y una superficie construida de 2.328 m² en tres plantas", nos dicen en MonumentalNet. Añadir que llama la atención la gran cantidad de vanos en esta fachada principal y que dispone de una finca de 60.000 m² con jardines y arboledas


El edificio palaciego tampoco es el original del momento de su construcción, sino que fue ampliado en 1650 y totalmente reformado a principios del siglo XXI, según nos informan en la web del Pazo de Vilabade, que también nos cuenta la historia del lugar y de su fundador:
"El origen del Pazo  y su Iglesia, el Señorío de Castroverde esta vinculada a la Casa de Castro. Que utilizando los restos del antiguo Monasterio Franciscano y  posible hospital de peregrinos de San Gabriel existente en Villabad decide construir la Iglesia de Santa Maria de Villabad. La Iglesia de Santa María de Vilabade, fue mandada construir  (1467) por D. Fernando de Castro, como Panteon de su Rama Familiar. Fernando de Castro era hijo de Alonso de Castro Sr. de Castroverde y Otero de Rey,(y nieto del Conde de Lemos y Sarria, Condestable de Portugal D. Alvar Pérez de Castro  (ca 1310-1383) el cual habia casado con María Ponce de León y era hermano de la famosa Reina Consorte de Portugal Dª Inés de Castro apodada Cuello de Garza casada con Pedro I de Portugal. 
La venta del Señorío por su hija Isabel, a la casa de Altamira, hará que la miembros de la Familia Osorio, se asienten en Villabad y deje de tener el fin originario previsto para los Castro Sres. de Castroverde. 
Estos orígenes vinculan el Pazo y la Iglesia  a la primerísima nobleza Gallega. Al condado Real de Trastámara, que será donado por el Rey a Los Castro y  a la posterior llegada de la Casa de Altamira (Osorio Moscoso). 
Los Osorio que se instalan en Villabad, son una rama menor de la Casa de Altamira.  Sabemos que en torno a 1570 María Osorio  casará con Alvaro Pérez Teixeiro y serán los padres de Cristóbal Mariño Osorio, que caso con Catalina de Aguiar y Bahamonte, que fueron los padres del  Obispo y Virrey de Nueva España D. Diego Osorio Escobar y Lamas  (1608  Villabad Lugo - 1673 Puebla, México) que será el reformador de su casa natal, ampliando el Pazo y mejorando la edificación  histórica preexistente donde el nacio junto con su hermano D. Juan Osorio Muñiz, Caballero de Santiago en 1650. Pariente  de ellos y nacido en Villabad fue Don Juan Muñiz y Carvajal, Capitán y Maestre de Campo en Chile, en 1629, donde paso  mas de 40 años sirviendo en las amas. 
Don Diego Osorio, se licencio en Derecho Canónico con honores por la Universidad de Valladolid, y desarrolló una brillante carrera Religiosa.  En su carrera eclesiástica, tras brillantes estudios,  fue Vicario General de la Diócesis de Toledo, e Inquisidor General, a la Orden del Arzobispo de Toledo D. Baltasar Moscoso y Sandoval, (de la casa de Altamira y sobrino del Duque de Lerma), siendo propuesto y nombrado  por el Papa Obispo de Puebla de los Ángeles (México). Posteriormente será nombrado Arzobispo interino de México (pues el no quiso renunciar a su vinculación como Obispo de Puebla) , y nombrado por Felipe IV , en 1664, Capitán General , y Virrey Interino de Nueva España, ejerciendo durante ese periodo el Poder Religioso, el poder Judicial el Militar y el Administrativo. 
Fue D. Diego Osorio Escobar y Lamas, un clérigo honesto , capaz  y de carácter, que le llevo a impulsar numerosas obras  Religiosas en Nueva España, prestigioso Jurista, y hábil administrador, pero de carácter.   Entre sus principales legados, destaca la construcción del Convento de la Santísima Trinidad, El Oratorio de San Felipe Neri en Puebla, o la aceleración de la Construcción de la Catedral de Méjico. Fue asimismo el gran impulsor de la promoción de la Canonización de Juan Diego,  tras la aparición de la Virgen de Guadalupe, e impulso la celebración de catequesis y ejercicios espirituales por los Jesuitas en la ciudad de Puebla. 
Durante su corto mandato como Virrey interino, ordenó las finanzas , mejoró el servicio de correos,  ejecutó la reconstrucción del fuerte de Santiago en Cuba, destruido tras la invasión Inglesa de 1662, así como la construcción de fabricas de pólvora y la reconstrucción de la Armada de Barlovento, así como mejoras tendientes a la administración del Virreinato. Fue muy querido en Méjico  y cuenta la crónica de la Catedral que su despedida supuso la mayor concentración de apoyo nunca vivida hasta la época por todos los capitalinos, lo que le granjeo celos del Nuevo Virrey , que llego a prohibirle que residiera en Puebla, alegando retrasos en el pago de impuestos. Falleció a los pocos años sin poder volver a su Galicia Natal y sus feligreses esculpieron en la lapida de su sepulcro del Convento de la Trinidad de Puebla, el lema con que le apodaron de "El Sencillo, Magnifico y Jurisprudentísimo". 
Corrobora su carácter que constituyo con más de 40.000 pesos de plata y una renta anual de 2000 ducados en 1678 una Fundación  con 6 capellanías, encargándole la gestión  a sus cuñados   lo que causa de la vinculación del Pazo de  los Osorio con las familias Montenegro, Páramo, y Ulloa cuyos Blasones adornan el Pazo.  
Fueron sus cuñados, casados con sus hermanas de madre D. Benito Montenegro  y D. Juan José Osorio, como administradores de la citada fundación, quienes  a mediados del S XVIII encargaron el retablo del altar mayor  a Francisco de Lens, y añaden el pórtico Neoclásico a la Iglesia creando uno de los conjuntos mas singulares de Galicia, que ha llegado escrupulosamente conservado hasta nuestros días, y sus descendientes los que heredaron el Pazo".

El virrey fundador del pazo también puso en marcha en Vilabade una casa de doncellas, institución común en la época, para amparo de niñas pobres o huérfanas, y auspició la creación de la Cofradía del Carmen en la capilla de esta advocación que acabamos de visitar


Don Benito Montenegro y Don Juan José Osorio, miembros de los linajes aquí emparentados y que ostentan sus escudos en pazo e iglesia, serías quienes encargarían aquellas nuevas obras en el templo, que le dieron su definitiva configuración actual


Detalle de ambos escudos con sus blasones, representando a los Montenegro, Páramo Osorio, Ulloa Abraira y Arana, familias que reedificaron y mantuvieron el pazo en los siglos XVII y XVIII


La M de los Montenegro es de lo más fácil de identificar sin duda para nosotros los más profanos. La multitud de familias hace que el pazo también sea nombrado como de Abraira-Arana


Un viejo murete de piedra separa el Camino del desnivel del suelo respecto a la plaza, haciendo de mirador hacia la misma, lo que nos permite contemplar las admirables fachadas del pazo y de la iglesia


Para acceder al pórtico desde el Camino hay que bajar unas escaleras, pero si lo hacemos desde la plaza hay que subirlas. Esta ubicación añade grandiosidad al edificio cuando lo vemos de frente. Compartimos parte de la descripción general del templo que nos ofrece Alberto García Roldán en su blog Galicia pueblo a pueblo:
"Dedicada a Santa María, “LA CATEDRAL DE CASTROVERDE”, como se la conoce en la zona, constituye un valioso ejemplo de estilo gótico del siglo XV en Galicia, con elementos en fachada del barroco y neoclásico y una sola nave abovedada, destacando en el interior la imaginería y altar del siglo XVI; así como frescos difíciles de identificar muy deteriorados e incompletos, ya que carecen de elementos que se han perdido debido a la humedad. 
Fue declarada monumento histórico-artístico de carácter nacional, el 16 de noviembre de 1979,​ en la actualidad cuenta con el estatus de Bien de Interés Cultural. 
A su lado se encuentra el Pazo de Vilabade, edificio del siglo XIV reedificado en 1760 por los descendientes de la familia Osorio.  
Entre los dos edificios, forman un atractivo conjunto monumental, único en Galicia. 
En la esquina del conjunto, existió un convento franciscano, del que queda como recuerdo solamente este templo, sucesivamente reformado y ampliado. 
Se mantiene la tradición que describe que fue creado por San Francisco de Asís, concretamente en el año 1214, cuando volvía a Oviedo tras recorrer el camino primitivo a la tumba del apóstol; seguido de varios discípulos, entre ellos, su primer discípulo, Fray Bernardo de Quintavalle. 
El convento originario era pequeño, e insolvente, pues siendo estos una orden mendicante, es decir, que subsistía de las donaciones de los peregrinos que recorrían la ruta primitiva, todavía escasos, lo que ayudo a su detrimento y factiblemente los frailes se reubicaron al poco tiempo, a la congregación francisca que existía en Lugo. 
El hecho es que la fundación documentada de 1457, que figura como la fecha de su fundación, fue más bien una refundación del anterior del S XIII; de la que fue promotor Fernando de Castro, cónyuge de Inés Bermúdez de Montaos y hermano de, don Rodrigo Enríquez Osorio, o Rodrigo Enríquez de Castro, II de los Condes de Lemos. 
Reformada posteriormente en el siglo XVIII, solo se conservan, el ábside y su arco triunfal, como testimonio de su fábrica gótica. 
Tras un pleito, que se plantea poco después de 1472, el cabildo de Lugo se hará con Santa María de Vilabade, concluyendo, de este modo, su vinculación con los franciscanos. 
A la portada en la actualidad, la precede un noble pórtico renacentista de cinco arcos sobre pilares y escaleras de acceso en el arco central. 
Con un frontón triangular, enmarcado por un marco exterior rectilíneo que descansa sobre pilastras, con acróteras flamero en los extremos, y en el ápice, una cruz sobre la esfera de la creación, cercada por una serpiente símbolo de la tentación. En el centro del tímpano, un escudo con el emblema de Osorio".

Y del pórtico en concreto, adjuntamos la información que nos encontramos en Concello de Castoverde:
"La fachada está precedida por un solemne pórtico de estilo renacentista, compuesto por cinco arcos que descansan sobre pilares, con una escalinata que conduce al arco central. El conjunto está rematado por un frontón triangular, delimitado por una moldura recta y saliente que se apoya en pilastras. En los extremos se observan acroteras con forma de llama, y ​​en el vértice, una cruz; en el centro, un escudo luce el emblema de los Osorio. Un pórtico más sencillo se extiende a lo largo del primer tramo del flanco sur de la iglesia; esta estructura forma parte de las obras de ampliación encargadas por el obispo Osorio, mencionadas anteriormente".

El escudo de los Osorio en el centro del frontón triangular


La cruz sobre una esfera en la que se enrosca una serpiente, rematando el frontón, símbolo del triunfo de la fe sobre el pecado


Una acrotera, en forma de copa de la que salen llamas, este tipo de remates para los frontones era usual ya en el arte clásico. Desde aquí tenemos además una estupenda vista del óculo con su rosetón interior de seis lóbulos radiales


Y he aquí de nuevo la "fastuosa espadaña de dos vanos, que albergan las campanas y una coqueta balaustrada", como dicen e Galicia pueblo a pueblo. Dicha balaustrada no nos deja ver bien dichas campanas, pero según su ficha en Badaladas: una de ellas tiene la inscripción IHS MARIA AÑO DE 1706, está rajada y se desconoce su fabricante, siendo su altura 45 cm y su diámetro 47 cm. La otra, de 67 cm de altura y 77 cm de diámetro se sabe que es de 1931, hecha por José Cabrillo Mayor y donada por varios particulares, según reza su inscripción:
D. JOSE VALIÑO TRASORRAS D. EDUARDO LAMELA NAVIA D. JESUS D. EDUARDO  Y D. MANUEL LAMELA FERNANDEZ HACEN ESTE REGALO A LA IGLESIA DE SANTA MARIA DE SILLABAD SIENDO PARROCO D. DOMINGO SAA QUINTELA   AÑO DE 1931

GRAN FUNDICION DE CAMPANAS                                                                                   JOSE CABRILLO MAYOR                                                                                                        MARCA DE FABRICA                                                                                                          Metales Superiores                                                                                                                    SALAMANCA

José Cabrillo Mayor fue un gran constructor de campanas nacido a finales del siglo XIX, fundador de la fábrica Casa Cabrillo, con sede en Salamanca, la cual trabajó hasta 1974. Estimamos interesante adjuntar su biografía e historia de su empresa publicada por el erudito investigador José María Hernández Pérez en Salamanca en el ayer con el título La familia Cabrillo y sus campanas:
"José Cabrillo Mayor nace a finales del siglo XIX en Aldehorno, provincia de Segovia, hijo de Manuel Cabrillo, artista ambulante dedicado a la restauración de retablos de iglesia y de Bonifacia Mayor. Manuel, que fallece en Aldehorno era natural de Güemes, municipio de Bareyo en Cantabria, descendiente de una familia del lugar de Ajo. El apellido Cabrillo es propio de Güemes como lo son: Cereceda, Lagüera, Mazas, Monasterio y Palacio. La Junta de las 7 Villas en Trasmiera está integrada por Argoños, Arnuero, Bareyo, Escalante, Meruelo, Noja y Santoña y dentro de Trasmiera el arte de fundir campanas se da en Castillo, Ajo, Arnuero, Bareyo, Isla, Meruelo, Noja, Suano y Güemes. 
En Aldehorno nacen además de José, Agapito, Balbina y Juan Francisco Cabrillo Mayor. José emigra a Madrid y entra a trabajar en la fundición de campanas de Constantino de Linares Ortiz, descendiente de Güemes, en Carabanchel Bajo, donde conoce a Alfredo Villanueva Linares que se establece en Villanueva de la Serena en Badajoz. Tiene cuatro hijos: Fernando, Isabel, Concha y Yeya Villanueva Sáenz y trabajando José con Alfredo, se casa con su hija Isabel, no llegando a tener descendencia. 
Alfredo aparece por Salamanca en 1890 y en 1913 se dirige a Ledesma para desmontar y fundir 4 campanas de la iglesia de santa María la Mayor, montando un taller en que funde no solo las mencionadas sino otras 17 campanas para Villarino, Monleras, Vega de Tirados, Doñinos de Ledesma, Porqueriza, Calzadilla, Fermoselle, Almeida y Cibanal, las tres de Zamora y otra de Ávila. Aparece en esas fechas como representante de Alfredo, José Cabrillo Mayor y a finales de año el abogado César Martínez Tordera, con domicilio en Doctor Riesco, 54.    
A primeros de 1914 José Cabrillo se establece en Salamanca, Avenida de Canals, 47, como sucursal de la fundición de Villanueva de la Serena, propiedad de Alfredo Villanueva Linares e Hijo, que es él por su matrimonio con Isabel. Las oficinas y vivienda se encuentran en Avenida de Mirat, 1. 
En 1923 solicita autorización para abrir una fundición en el solar existente entre la Avenida de Canals y el Camino de la Cruz de Antón. 
El hermano de José, Agapito, tuvo tres hijos: Venancia, Valentín y Agapita, muriendo en 1909. Valentín tenía 7 años y con sus hermanos, quedó a cargo de los abuelos maternos, al tiempo que su madre María. Ayudando en la tienda de abacería de los abuelos, ya mayores, no le quedó mucho tiempo para asistir a la escuela. A los 15 años le reclama su primo de Madrid para que se haga cargo de la tienda de comestibles que tiene en Cuatro Caminos, porque él tiene que cumplir el servicio militar obligatorio y allá marcha hasta que en 1922, su tío José le llama para que le ayude en su fundición de campanas en Salamanca. Entra como aprendiz en un oficio para él desconocido pero que será su trabajo hasta que fallece. 
Muere José el 1 de marzo de 1949 y está enterrado en la zona Uno, galería Oeste, Nicho doble 3ª fila, Número 218, junto a su esposa, que figura con el segundo apellido Jaén en la esquela y en el cementerio, fallecida en 1976 y su sobrina Agapita Cabrillo García que murió en 1988.  
Tras la guerra civil aumenta el número de pedidos y José incorpora a otro sobrino, Eustasio Cabrillo, hijo del hermano cuyo nombre desconocemos y que era padre de dos hijos que no se dedicaron a la fundición de campanas, los conocidos Florentino, constructor de obras y árbitro de futbol y Tasio, dedicado a la hostelería. 
También entra a trabajar Ricardo Cea Román que llevaba en la fundición 34 años cuando se cierra en 1975 y fallece en 2017. 
En la época en que la fundición estuvo cerrada por motivos políticos, durante la República, José y Valentín se dedicaron a la contrata y venta de traviesas de Renfe, yendo a las subastas, comprando la madera en los bosques, haciendo la corta y preparando las  traviesas para su entrega. 
El sobrino Valentín se hace cargo del negocio en enero de 1952, anunciándose como: Gran fundición de campanas de Valentín Cabrillo García (sobrino y sucesor de José Cabrillo) Avenida General Mola 63, frente a la estación de ferrocarril y oficinas en Torres Quevedo 20. La Casa Cabrillo es recomendada por los Cardenales arzobispos de Sevilla y Toledo, los arzobispos de Valladolid y Santiago de Compostela y los obispos de Ávila, Astorga, Ciudad Rodrigo, Zamora y Salamanca. Isabel continuó como propietaria de la edificación y Valentín fue el industrial que pagaba una renta, al tiempo que adquirió la herramienta, los metales y el horno. Está situada entre las calles de Elcano y Los Zúñiga. 
El hijo único de Valentín, José Manuel se gradúa de Perito Industrial en la Escuela Técnica de Béjar y ayuda todo lo que puede en vacaciones: cuentas, correspondencia, impuestos, bancos y en la fundición, cuando se preparaba la colada y el día de la colada, pues su padre quiso que aprendiera el oficio sin descuidar los estudios.  
Cierra definitivamente el 22 de julio de 1975, tras años de lucha con el Ayuntamiento, que empezó en 1964 ordenando su clausura considerando la fundición como industria insalubre, nociva y peligrosa, consiguiendo con informes técnicos favorables su reversión al instalar medidas correctoras. No obstante insiste el Ayuntamiento y aplica la ordenanza de solares sin edificar e insuficiencia de altura con aplicación de un elevado impuesto, lo que hizo imposible su continuación al coincidir con la época en que se reducen los encargos y se trabaja a pérdidas. 

Muere Valentín nonagenario el 6 de octubre de 1999 y está enterrado en la zona tres, bloque 22, sepultura nº 113, junto a su esposa Isabel Sánchez Mediero, con la que se casó en 1938, fallecida el 15 de agosto de 1988 y nacida en Barbadillo el 27 de setiembre de 1907".  


Fabricó infinidad de campanas, entre su relación de destacadas Hernández Pérez apunta en Galicia una de las del famoso monasterio de Samos, donada por Francisco Franco tras el voraz incendio que asoló el monasterio en 1951. También las de Chantada y Nogueira do Miño, causa de una simpática anécdota:
"Los párrocos de Chantada y Nogueira do Miño se disponen a adquirir sendas campanas y se establece un pique entre ellos para ver quien la compra más grande. Preguntado el de Nogueira si la ha adquirido, responde que ha hecho el encargo a la Real Fábrica de Salamanca y le proporciona el modelo y características. El de Chantada hace el encargo, adquiriendo una campana, ligeramente superior en medidas, que le entrega la Casa Cabrillo en 1921.  
El párroco de Nogueira, que había mentido y no había hecho tal encargo, se ve en la precisión de adquirir una campana de mayor tamaño y cuando llega para su instalación en la iglesia en 1925 se hace necesario recrecer el hueco pues no cabe en el campanario".

De frente, a la derecha del Camino y más elevada que este tenemos una pequeña plaza desde la que, subiendo, tenemos otra magnífica vista de la iglesia


Y es que acercándonos, reconocemos mejor los detalles y filigranas, pero alejándonos tenemos una magnífica visión de conjunto del edificio, del que continuamos con la explicación que hallamos de su fábrica y estructura en Concello de Castroverde:
"Una cornisa continua, situada a un nivel inferior al de la nave, recorre horizontalmente toda la fachada y sirve de base a un frontón del siglo XVII. Los laterales, que presentan volutas incipientes, rematan en una espadaña de dos cuerpos; el inferior cuenta con dos vanos, además de un balcón exterior sostenido por ménsulas y dotado de balaustres de piedra. El cuerpo superior alberga un único vano y está coronado por un pináculo redondeado". 

El Camino empieza aquí a bajar, separando la plaza 'de arriba' de la de 'abajo', la de la iglesia y el pazo


El muro que separa el Camino de la plaza de la iglesia muestra un gran pináculo en el lugar en el que este termina para dar acceso a la misma. La calle hace una curva cerrada a la izquierda y luego baja a la derecha entre las casas, por donde continuaremos ruta hacia la villa de Castroverde


Desde aquí tenemos otra soberbia vista del Pazo de Vilabade, escenario de una hermosa historia-noticia que la periodista Silvia Iglesia publica en el periódico El Progreso del 17-08-2025 titulada Un viaje de película con meta en un espectacular pazo de Castroverde, donde recoge interesantes curiosidades del pazo, entre ellas el premio a su restauración, y también de sus moradores, sobre todo Teresa de Arana...
"Cerca ya de cumplir los 100 años, Teresa de Arana regresa cada verano al regio pazo de Vilabade que un día fue ruina. La cordobesa, que leía poesía a Antonio Gala, merendaba con la reina Fabiola y conducía cuando pocos se lo permitían, deshace el camino para volver a los orígenes
La niña que fue Teresa de Arana no creció jugando entre las macetas atestadas de flores de los patios de Córdoba. Lo hizo, sobre todo, en las entrañas de la Sociedad Española de Construcciones Electromecánicas (Secem) cuando de sus instalaciones salían armamento y material bélico para la Guerra Civil. Su padre, Benito de Arana, ingeniero industrial y director general de la compañía, le abrió las puertas del mundo y le cerró la de una ilusión: "Estudiar, era lo que yo quería. Pero me decía que qué pintaban las mujeres en la universidad". 
Teresa vive el verano de sus 99 años entre los jardines del pazo de Vilabade, en Castroverde, y el sillón de una pequeña estancia que se calienta con los rayos que entran por la puerta que da al jardín y que dan luz a las páginas que lee con avidez. Ahora está enfrascada en una novela policíaca, que es lo que le gusta, "y el misterio, y la historia". Dan cuenta de ello los centenares de libros que copan las estanterías de los cuartos superiores. También las anécdotas. 
Dice su hijo Rafael que de niños, les llevaba a él y a sus hermanos Enriqueta y Luis a una librería todos los viernes, que allí poco menos que les ponían "una alfombra roja", y que en Madrid no hubo televisión "hasta cumplir yo los 17; y se trajo por un evento que se iba a retransmitir". Así que "en casa, o leías o te aburrías". 
Teresa habla despacio y con sorna, a veces se cansa, pero la memoria reacciona rápida cuando se toca la tecla. Responde con la retranca del norte y un ligero acento cordobés que la ata al lugar que la vio nacer y al que no regresa desde hace años.  
En la ciudad andaluza quedaron la sombra de sus carreras por Electromecánicas, el eco de sus conversaciones con la hija del cónsul de Francia que le permitieron dominar el idioma desde pequeña y las huellas de aquel Opel Rekord con el que se puso al volante, la segunda mujer de la provincia en quitarse el carné y la más joven. No tenía más de 20 años. "Yo creo que me animé sola a sacarlo, era muy echada para delante. Luego tenía que llevar a todos los amigos a un lado y al otro, iba lleno el coche,", cuenta.  
Sus recuerdos de "muy buena conductora", tanto que el examinador la obligó a volver al día siguiente de la prueba para enseñarle a los demás alumnos "lo bien que conduce la señorita", los hila con el que guiaba aquellas excursiones en pandilla. 
Un jovencísimo Antonio Gala era el que comandaba las salidas. Por entonces ya había afilado su pluma. "Nos leía él sus poemas, pero a él le gustaba que los leyera yo porque decía que leía muy bien poesía", recuerda una mujer que ve en los versos la armonía: "Me gusta leerla, pero en alto ya no. Ahora solo para mí". 
Sevilla fue su primera parada 
En compañía de su hijo Rafael, Teresa bucea en los entresijos de la memoria y recuerda cuando sobre la fábrica caían bombas. Sus padres quisieron alejarla de aquella pólvora y el destino fue Sevilla.  
"En todos los conventos se madruga muchísimo. Todo se hacía tempranísimo, al apuntar el alba", y a Teresa, ni ahora ni de aquella, le gusta el madrugar. Y sin tiempo a impregnarse del alma de Sevilla, se fue al colegio del Sagrado Corazón de Chamartín, en Madrid, y luego a los 'finishing school' de Poitiers, en Francia, y el de Belmont House, en Inglaterra. Era la Segunda Guerra Mundial. 
"Eran colegios de final de estudios solo para señoritas. Allí enseñaban a jugar al tenis o a montar a caballo, pero a mí no se me daba bien. Era muy torpe", relata, "lo que me gustaba era salir en bici", y volver a su Córdoba, y a su Madrid, y por el 15 de agosto, a la virgen de Begoña de Bilbao, a la que su padre guardaba devoción.   
Una mujer con un gran espíritu viajero 
Más allá de las charlas y la arquitectura, esa disciplina que, de poder, habría estudiado, a Teresa la mueve el viajar. Por eso ahora no se le hacen largos los cientos de kilómetros con los que deshace el camino de media vida para volver de Torrelodones o de Getxo a Castroverde, al pazo del que un día, ella y su marido, "nos enamoramos".  
De joven conoció mundo de la mano de su padre, que la llevó al Berlín de 1946 que agonizaba y al que dieron aliento los berlineses: "Nos cuenta muchas veces cómo cada vecino recogía de la calle un ladrillo y se lo llevaba, y que así se desescombró lo que quedaba de la ciudad", dice su hijo Luis.  
Pero también visitó Roma, París y Bélgica, donde, aún soltera, compartía meriendas con la que sería la futura reina Fabiola. "Al morir mi madre me envió una carta preciosa", desvela entre recuerdo y recuerdo. 
París, la ciudad en la que conoció a su marido 
En la ciudad de la luz Teresa conoció a su futuro marido. Sabino Abraira, natural de Valonga (Pol) y hombre muy conservador, se había reunido primero en La Habana con sus padres y luego emigró a París. Después de ser marino, Sabino desarrolló un negocio de turoperadores dirigido a los primeros turistas americanos, y en el consulado, en una fiesta, se encontraron ambos. Se casarían poco después, en 1957, en Zaragoza. Desembrollando el árbol genealógico, explica Luis, "resulta que eran primos muy, muy lejanos y que mi madre tiene más del norte que del sur".  
Explica él que el Arana viene de Bilbao y el Suárez-Varela que completa el nombre de Teresa tiene su origen en Bergantiños: "Estaban emparentados con los Caamaño, los Varela, los Riobóo, los Pardiñas... Y es un Varela Pardiñas el que se va a Córdoba en 1720". Para cerrar el círculo, "mi padre, Sabino Abraira, tiene entre sus apellidos el Saavedra, igual que mi madre; gente que se había ido a la Reconquista a Córdoba y a Sevilla". 
El pazo de Vilabade, del que se enamoraron 
Su primer hijo llegó al mundo en París y "yo creo que fui el motivo de volver a España", reconoce Rafael.  
A su vuelta al país y en busca de un lugar para formar su familia,  quedaron prendados del pazo de Vilabade, que siglos atrás había pertenecido a su familia común y que recompraron a su propietario. 
En completa ruina y entre obras, Sabino Abraira fue alcalde de Castroverde en la década de 1960. Tras su muerte, Teresa se quedó sola con tres hijos adolescentes a cargo. "Eso sí tiene mérito", dicen.  
Al acabar, desde la puerta del pazo, Teresa recomienda probar el caldo de berzas del Moneda y presume de no fallar ni a una feria de Castroverde: "No perdono faltar al pulpo", dice, y el cordobés aflora, pero más lo hace el espíritu gallego heredado y aprendido. 
Un pazo que data del siglo XVII 
El pazo de Vilabade data del siglo XVII y su resurgir se debe a dos reformas, una en la década de 1960 y otra en la de 1990, comandadas por Teresa de Arana. 
Con dos lareiras, seis habitaciones, un gran salón, una biblioteca, un comedor, terraza y una gran cocina, el inmueble se erige en una finca de grandes dimensiones y arbolado, flanqueado por la 'catedral' de Castroverde: la iglesia de Vilabade. 
En sus estancias se guardan centenares de libros, entre ellos una enorme colección de Agatha Christie en sintonía con la afición de Teresa por la literatura policíaca. También numerosos títulos en gallego, porque "a pesar de ser cordobesa, siempre le gustó leer en gallego", cuenta Rafael. 
Los cortinones resguardan antiguos muebles y maderas originales, como lo son las vigas de la estancia principal del primer piso y muchas de las puertas, así como fotografías que hablan del pasado y pinturas que retratan otros tiempos: son protagonistas los antepasados de Teresa, alrededor del patio central, y un retrato de ella firmado por Enrique Navarro.   
Una restauración que fue reconocida con el premio Pedra do Destino 
El pazo, reformado como alojamiento turístico en 1995, hito que hizo a Teresa merecedora del premio Pedra do Destino, revive cada verano con la llegada de sus propietarios, quienes la habitan "hasta que llega el frío". 
Dice Teresa que lo que la enamoró de Vilabade fue el entorno: "Un profesor de Historia de Lugo, Jesús Rodríguez, cuando vino por primera vez al pazo dijo: 'Esto se puede llamar fin de trayecto'".

Magnífica vista de frente de la 'catedral de Castroverde', "Pueblo de 76 habitantes (670 m) en el Camino Primitivo, municipio de Castroverde, provincia de Lugo, Galicia. A 127 km de Santiago. El paso por esta localidad es facultativo, ya que existen dos rutas para cubrir el tramo que va de O Cádavo a Castroverde", indica la Xacopedia, que continúa informando del lugar:
"Aquí se encuentra la iglesia de Santa María de Vilabade, también conocida como la catedral de Castroverde alrededor de la que originó un convento franciscano. Su construcción fue ordenada en el año 1457 por Fernando de Castro, canónigo y deán de la catedral de Santiago. En un primer momento siguió las pautas estilísticas del gótico pero fue reformada en los siglos XVI y XVII bajo los auspicios de don Diego de Osorio Escobar y Llamas, virrey de México y arzobispo de Puebla de los Ángeles adoptando la apariencia que nuestra actualmente. El retablo mayor -de estilo barroco- se realizó en el año 1759 por Francisco Lens, maestro compostelano, y está protagonizado en su calle central por una imagen de Santiago matamoros. El pórtico de la iglesia es producto de una remodelación neoclásica. Es de una sola nave cubierta con bóveda de cañón, dividida en varios tramos por arcos ligeramente apuntados. La entrada del templo, sin duda el más sobresaliente en el Camino Primitivo gallego antes de Lugo, está protegida por un amplio pórtico. 
En ella se asentó una comunidad franciscana de religiosos, probablemente fundada a mediados del siglo XV, que desempeñaron parte de la labor asistencial dedicada a los pobres peregrinos utilizando como instalación el pazo de Vilabade, un edificio situado al lado. En 1600 el virrey de México y arzobispo de Puebla, Diego de Osorio, adquirió y reformó el edificio palaciego para uso privado". 

Y aquí tenemos el pazo del virrey de México formando ángulo con la iglesia y formando enfrente esta plaza. Fijémonos en el mojón indicando a los peregrinos el camino a Castroverde


Así es como ven la iglesia, de frente, quienes vienen de Castroverde, y así la ven los peregrinos al pasar camino de la villa, al menos aquellos que no pasan de largo sin mirar atrás este espectacular templo parroquial que fue señorial y franciscano


El escudo solariego muestra su carácter señorial, patrocinada su reforma por las poderosas estirpes aquí asentadas


La cruz alegórica del triunfo de la fe destaca el componente sacro que los patrocinadores del nuevo pórtico quisieron reforzar en la antigua iglesia, cuyo campanario de espadaña con balaustrada remata el conjunto


El escritor y periodista José Trapero Pardo, cronista oficial de Lugo, dejó también plasmadas sus interesantes impresiones sobre esta iglesia y en concreto sobre esta fachada y pórtico, como leemos también en Concello de Castroverde:
"Para descubrir realmente la fachada —más allá de la primera mirada y la emoción inicial—, lo mejor es ascender por los peldaños de piedra, tomándose su tiempo, por supuesto; con cada paso hacia arriba, se revela un nuevo elemento estructural o un encanto inédito. El pórtico presenta una fachada de euritmia perfectamente equilibrada: cinco grandes arcos de medio punto, con pilastras intercaladas, parecen sostener un entablamento coronado por un frontón triangular moldurado. Esta estructura centra y otorga distinción al escudo de armas, adornado con estandartes, ramas de laurel y hojas de palma. Al observar con mayor detenimiento, se distingue la «M» coronada del linaje Baamonde-Montenegro en el blasón central, rodeada por otros emblemas heráldicos. 
A propósito de esta perspectiva, Trapero Pardo ofreció una descripción acertada: atravesar los arcos del pórtico equivale a cruzar el umbral del tiempo. Dejando atrás el estilo herreriano, uno se topa con columnas góticas en la entrada; sobre el arco apuntado, tallados en mármol blanco, aparecen los «roeles» (discos heráldicos) de la familia Castro —como una firma dejada por el constructor para asegurar que su memoria perdurara. 
Más arriba se encuentra un óculo —un pequeño rosetón delicadamente calado—, mientras que, en la parte inferior, unas ménsulas talladas representan figuras humanas y animales. Parecen emerger de los sillares de granito como si quisieran conversar con los visitantes, relatando la historia del templo, de los frailes que lo concibieron, de los canteros que labraron la piedra y de la generosa abundancia de la tierra que los sustentó. ¡Oh, México, exótico y lejano —virreinato del obispo Osorio (u Ossorio)—, tú que proporcionaste la plata que fue depositada en el cofre inexpugnable que se conserva en esta sacristía... un cofre que hoy se encuentra vacío!" 

Un banco corrido de piedra se extiende a lo largo del muro que separa la explanada de la plaza del Camino. Aquí se celebraban antaño el mercado de Vilabade, por lo que el lugar era de gran concurrencia de gentes


Más arriba, un segundo muro separa el Camino de la segunda plaza, la que se encuentra frente a las casas de la parte alta del pueblo, muy bellamente ajardinada


A la izquierda se va a Frontoi, solar del antiguo hospital de peregrinos, según las investigaciones de Ricardo Polín y, en este cruce, hay un refugio de piedra abovedado en el muro y en forma de media esfera


Dispone además de dos buenos bancos para sentarse, uno hecho con tres bloques de piedra y el otro de madera, con dos porciones de un tronco o poste cortado y una tabla puesta encima. Buen lugar para guarecerse si nos pilla la tormenta


Y para llenar las cantimploras, pues hay un caño de pulsador. Es muy probable que se nos haya acabado el agua al llegar aquí


Dos son pues los accesos a la iglesia, el de las escaleras arriba desde la plaza y el de escaleras abajo desde el Camino, que es el que más emplean los peregrinos, al menos los que no pasan de largo, insistimos, pues el que se encuentra 'a pie de ruta'


Por aquí vamos a entrar nosotros entonces a recorrer todo el pórtico y acceder posteriormente al interior. Además de horario de apertura suele haber horario de apertura entre Semana Santa y octubre, con persona que atiende al público, pero siempre mejor confirmarlo previamente


Escaleras abajo son solamente un par de peldaños. El pórtico es realmente grande y, como se ha dicho, fue un importante espacio de socialización para la gente de Vilabade. Hoy en día es otro buen refugio contra la tormenta, o también para descansar a la sombra en días de sol y calor, disfrutando del frescor que proporciona la piedra


A la derecha, los cinco arcos de medio punto que miran hacia la plaza y el pazo. El del medio es el de las escaleras de la explanada


Al fondo, el pórtico sigue por el costado sur. Fijémonos arriba en su entramado de madera


Hay también bancos de piedra, hechos con lo que parecen restos del antiguo monasterio. Todo el suelo está bellamente enlosado y columnas de piedra sostienen el pórtico por su lado sur


Cuatro peldaños separan el suelo del pórtico del de la nave de la iglesia, cuya portada es plenamente gótica. A la izquierda hay una inscripción relativa a la fundación del santuario


En ella se lee: 
ANO DEL NASCEMENTO DEL NRO SALVADOR XPO
DE MIL E CATROCENTOS E CINCOENTA E SETE
ANOS COMENCO EL NOBLE CABALLERO DON
FERNANDO DE CASTRO ESTE MONASTERIO A
SERBICIO DE DIOS E DE LA VIRGEN SANTA
E ACABOLA (...)
«En el año del nacimiento de nuestro Salvador Cristo, 1457, el noble caballero don Fernando de Castro comenzó este monasterio para el servicio de Dios y de la Santísima Virgen, y lo concluyó...» y aquí se acaba el texto, porque por alguna razón desconocida, y en fecha también desconocida, el resto de la frase fue borrado picándolo a cincel


Sí sabemos, por García Roldán, que las obras las continuó Carlos de Castro, hijo del fundador, que contó con el apoyo de donaciones particulares


Al pie de la inscripción hay un bloque de piedra y un banco también de piedra con lo que parecen dos basas de antiguas columnas y una lauda sepulcral de alguno de los enterramientos que se realizaban en el interior del templo, o en el mismo pórtico


Presenta un escudo de piedra, que sin duda pertenece a alguna de las familias que aquí tuvieron asiento y patronazgo


Pero está tan gastado que apenas se le nota un poco de relieve


El bloque presenta una inscripción, pero es casi ilegible y no hemos encontrado transcripción de la misma


Al otro lado de las escaleras hay otro banco similar al anterior


Sin embargo el bloque que hace de asiento no parece ostentar simbología ni texto alguno


"El frontis tiene una puerta de acceso gótica abocinada, de tres arquivoltas, capiteles vegetales y columnas entregadas con una base alta e individual", nos dice García Roldán de esta portada en Galicia pueblo a pueblo, mientras que en Concello de Castroverde se extienden en sus detalles:
"La fachada presenta una portada gótica abocinada, compuesta por tres arquivoltas y decorada con capiteles de motivos vegetales, además de columnas adosadas que se asientan sobre basas individuales elevadas. El tímpano, de dimensiones reducidas, está adornado con tres rosetones"

Y de los tres rosetones del tímpano, el del medio, en la clave, en forma de cruz y perforado. Los otros dos presentan flores cinco pétalos.


Otro rosetón o estrella de cinco puntas se encuentra en la pared y a la izquierda del guardapolvo o tornalluvias, que constituye un arco más exterior y presenta decoración también de rosetones, pequeños y dentro de pequeños rectángulos. En este extremo reposa en un ménsula en la que un personaje, tal vez un monje franciscano del monasterio, extiende brazos y manos, ¿acaso leyendo o mostrando un libro?


Los arcos de la triple arquivolta, por su parte, reposan en sendas columnas con capiteles historiados


En el capitel exterior se reconoce una cabeza humana, mientras que en los otros dos una serie de trazos tal vez representen temática vegetal


Detalle de los fustes y basas de las columnas de la izquierda


Y estos son los de la derecha de la portada, con sus respectivos capiteles


Sus filigranas se hallan muy desgastadas pero parecen ser asimismo de motivos vegetales. La ménsula a su derecha también representa a un personaje con hábito


También parece mostrar un libro y los pies asoman un poco bajo las ropas, pero ha desaparecido su cabeza


Más arriba hay otras dos ménsulas, bien salientes, que pudieron sostener un antiguo pórtico anterior a este. Sobre el arco hay además un escudo


El escudo muestra los seis discos, círculos o, en heráldica roelas, de los Castro. A los lados y también sobre el arco dos pequeñas columnas presentan pequeños rosetones, los cuales seguimos viendo asimismo en el guardapolvo, que acaba en un llamativo pico. Además nos parece reconocer tetrapétalas y puntas de diamante


En las ménsulas de arriba la de la izquierda es sin duda un franciscano, pues se reconoce perfectamente el 'cordón de San Francisco', inspirado en el que llevaba San Francisco de Asís. Sobre la cabeza no sabemos si se representa una melena o una capucha, así como una aureola de santo, por lo que de ser así sería el mismo San Francisco, representado en este monasterio franciscano de la misma manera que los benedictinos gustaban de representar a San Benito 


Y esto explicaría porqué en la ménsula de la derecha se representa una fiera, sería el Lobo de Gubbio, al que amansó San Francisco llamándolo Hermano Lobo, siendo muy posible que esta figura alentase la aparición de la variante del Lobo da Vaqueriza, encontrándoselo el santo en este lugar...


Antes de ver la iglesia por dentro vamos a seguir por este su pórtico o cabildo, avanzando por su zona sur, donde hay una puerta lateral


Seis columnas sobre murete de piedra sostienen la cubierta del pórtico. Fuera de él hay una estrecha franja de terreno y un seto lo separa de un bosquete


Y al fondo vemos los otros dos contrafuertes de la iglesia, yendo hacia la cabecera


Cuatro peldaños separan aquí el suelo de la iglesia del suelo del pórtico. Al lado de la puerta hay una portada cegada, de arco de medio punto, más antigua


Podría tratarse de una antigua comunicación de la iglesia con dependencias del desaparecido monasterio, como el claustro o las celdas de los monjes, por ejemplo. A los lados del arco hay sendas figuras


También bastante deterioradas, se identifican plenamente dos personajes vistiendo hábito religioso. La de la derecha nos parece tuviese las manos juntas en oración


En la de la derecha adivinamos unas alas, por lo que podría tratarse de ángeles, en concreto 'ángeles predicadores' apunta García Roldán


Salimos del pórtico al exterior pues también hay aquí cosas que ver, entre los dos contrafuertes


Al lado del primero hay otra puerta de arco de medio punto, bastante más estrecha que la anterior, además de a cierta altura sobre el suelo. Sin duda era otro acceso a otras partes del desaparecido monasterio


Presenta exteriormente un frontón rectangular muy del gusto plateresco, gótico tardío o neorrenacimiento, entre otros nombres, muy del siglo XVI


Justo encima, una cornisa corrida que recorre la nave y otra de las ventanas góticas de la misma


Es bastante semejante a su correspondiente 'hermana' del lado norte, la cual vimos desde el Camino


Arriba, la cornisa superior, con sus modillones, en el alero del tejado


Y el pináculo sobre este primer contrafuerte, de estilo similar al del otro lado, que también vimos desde el Camino


Un detalle de sus ornamentos decorativos en él cincelados


Podríamos pensar que, tras la marcha de los franciscanos y la extinción de la vida monacal, se dio en acometer una serie de transformaciones en el lugar, entre ellas la construcción del pazo y las reformas en la iglesia


Al caer en desuso las demás partes del convento se reaprovecharon para hacer el pazo y, al vez, se hizo necesario cegar las puertas antigua que comunicaban celdas, claustro o lo que hubiere, con la iglesia, que pasaría a ser parroquial de Vilabade, sino lo era ya con los franciscanos


Volvemos así sobre nuestros pasos por el pórtico, viniendo de nuevo a su zona occidental, ante la plaza de la iglesia


Ahí tenemos los cinco arcos mirando a la plaza, al Camino y a las casas de Vilabade


Ahí tenemos las dos entradas, la de la plaza y la del Camino


Nos dicen, como en otros pueblos con iglesias de pórticos similares en tamaño, que en él los niños jugaban antaño a la pelota, al menos hasta que algún vecino o el párroco los echaba


Y volvemos a la portada principal, la gótica, pues ya vamos a visitar el interior de la iglesia


Para las visitas, basta abrir la hoja derecha de la monumental puerta, también con unos cuantos años a sus espaldas


En el interior, la nave se divide en tres tramos mediante arcos apuntados que se corresponden, al exterior, con los contrafuertes, arcos apuntados que descansan sobre pilastras (columnas de sección cuadrangular, que a su vez se adosan a otras que sostienen los arcos longitudinales (los de las paredes laterales), "de modo que los muros laterales quedan relegados a la función de ayudar a contrarrestar el empuje de la arcada interior. Las bóvedas de estos tramos son de crucería, con nervios bien definidos y lunetos que parten de los arcos longitudinales laterales", nos dicen en Concello de Castroverde, a lo que añaden:
"El cuarto tramo interior, delimitado por los contrafuertes exteriores, constituye el presbiterio. Su bóveda de crucería presenta una red de cuatro nervios secundarios (terceletes) que convergen en una clave central. El muro testero está ocupado en su totalidad por el retablo". 

Si nos damos la vuelta, veremos en la pared y junto a la puerta, uno de los frescos que han aparecido en las paredes del templo

Este parece representar a alguien blandiendo un grueso palo. Hay quien lo ha identificado con un peregrino, pero no parece un bordón. No obstante sí podría estar relacionado con el paso de los peregrinos según Alberto García Roldán, autor de Galicia pueblo a pueblo:

"De los frescos irreconocibles, particularmente me llama la atención, uno situado a la izquierda según se traspasa la puerta de entrada, que representa a un hombre alto con un tronco en el que se apoya. Podría ser San Cristóbal, patrón de los viajeros, y al que se simbolizaba en el medievo como un gigante con un listón a modo de sostén, y más elementos desaparecidos por las humedades. Su ubicación a la entrada del templo, hace que sea visible en todo momento, pues se creía que con mirarle, se libraba uno todo el día de la mala muerte, por ello se colocaba bien visible, de forma que fuese la primera imagen y la última que el creyente viese. También el hecho de ser el patrón de los caminantes, siendo esta iglesia de Vilabade parada en el camino primitivo a Compostela, le adhiere más fuerza a esta deducción".

El retablo mayor, al fondo, es de madera de castaño, "para algunos atribuido a Francisco Moure, aunque según estudios de la historiadora y  doctora en historia del arte, Doña María Dolores Vila Jato, se especifica en escritura del 7 de enero de 1759, que los señores de Vilabad, conciertan con Francisco de Lens, la hechura del retablo", nos dice asimismo Alberto García Roldán. Al acercarnos a él y al altar veremos otros retablos laterales e imaginería


Capilla y retablo de la Virgen de los Dolores en el lado de la epístola (a la izquierda según entramos). A sus pies tenemos a la izquierda a San José con el Niño Jesús en imagen de vestir, y, seguidamente a la derecha, Santa Bárbara con la torre, Santa Catalina con corona, libro, espada y cabeza decapitada bajo su pie derecho, y San Antonio de Padua, reconocible con el Niño en sus brazos. "Destacan por su gran tamaño, su ejecución impecable y su magnífica policromía las imágenes de santa Bárbara, santa Catalina de Siena, santa Lucía y la Virgen de los Dolores", leemos en Concello de Castroverde.

A lado del evangelio (derecha yendo hacia el altar) hay una imagen de Santa Lucía (la de la izquierda) y otra, de vestir, de la Virgen del Rosario. Detrás, en la pared, un fresco con imágenes de santos o apóstoles y diversas filigranas, "les faltan elementos que se perdieron a causa de la humedad durante los años en que el tejado —formado por losas de piedra— se deterioró, o, cuando menos, debido a dicha humedad", advierten en Concello de Castroverde


En el altar, retablo mayor y retablos laterales y arriba bóveda nervada con los escudos de los linajes mecenas de la iglesia en las claves. Fijémonos también en las ventanas góticas y en el sagrario, al igual que en las numerosas tallas y filigranas del retablo. Leemos en Concello de Castroverde:
"El retablo mayor —un interesante conjunto escultórico que data de mediados del siglo XVII— es una obra de transición entre el Renacimiento y el Barroco, realizada en madera de castaño vista (con acabado de cera). Con una anchura de 7,50 metros en su base, ocupa todo el muro del testero. Se atribuye a Francisco Moure. La estructura consta de un cuerpo principal de gran altura, dividido en tres calles verticales por cuatro columnas de orden compuesto, cuyos fustes están decorados con una gran variedad de relieves. En el banco y el sotabanco, situados bajo las calles laterales, se abren dos puertas que dan acceso a la sacristía. Del centro del banco surge un artístico expositor compuesto por dos niveles; el inferior está flanqueado por dos columnas a cada lado. El nivel superior presenta una hornacina que alberga una talla de Santa María —titular del templo—, acompañada por figuras de ángeles. Esta sección está rematada por una pequeña cúpula que sirve de pedestal a una segunda hornacina, más pequeña, situada en el eje central. Esta hornacina contiene otra talla de Santa María —una figura giratoria concebida para el oratorio situado sobre la sacristía—, acompañada por ángeles que portan ofrendas. En las calles laterales se encuentran pequeñas hornacinas rematadas con veneras (conchas), que albergan las imágenes de San José y San Juan Bautista. El ático —la sección superior—, que culmina en una forma circular (tondo), presenta una escena de Santiago Matamoros, acompañado por guerreros y ángeles. A ambos lados se sitúan tallas de santas. 
Las esculturas integradas en el expositor, la figura de Santiago Matamoros y el resto de las imágenes parecen ser posteriores al retablo, correspondiendo al periodo barroco-rococó. Retablos laterales: En el presbiterio, en el lado sur y alojado en un arco de medio punto (arcosolio), se encuentra un retablo barroco que consta de una única hornacina, dos columnas salomónicas (helicoidales) y festones. Un frontón partido enmarca la hornacina que alberga al Santo Cristo (1,00 m). El ático está decorado con un rosetón semicircular con motivos vegetales variados. En la base se sitúan figuras exentas talladas: la Virgen Dolorosa (0,90 m) y San Juan (de la misma altura). Un conjunto de gran calidad. Siglo XVII. En la nave —también en el lado sur— se halla un retablo sencillo (2,00 m) con dos columnas estriadas que presentan anillos en su tercio inferior. Cuenta con basas áticas y capiteles corintios. Incluye una imagen de Santiago Peregrino, cuyo estilo hunde sus raíces en la tradición románica. Una pieza de arte popular; siglo XVI. 
Otras piezas escultóricas: una Inmaculada (0,75 m), santa Bárbara (1,20 m), santa Catalina (1,12 m), santa Lucía (0,72 m) y san Antonio (0,65 m). Todas ellas son tallas de gran calidad que datan del siglo XVI. 
En la sacristía se encuentra una imagen de Cristo (1,13 m) —una pieza de arte gótico popular del siglo XV—, dotada de articulaciones para ser utilizada en la representación de un Descendimiento de la cruz. También hay una cómoda (4,50 m), una pieza de estilo popular y gran factura que data del siglo XVII". 

Al lado de la mesa del altar y sobre pedestal, la Virgen del Carmen. Seguimos con la magnífica descripción del retablo mayor en Concello de Castroverde:
"El retablo mayor no es algo para contemplar de pasada; es una obra que uno debe llevarse consigo... (¡al menos, capturada en una fotografía!). En la parte superior puede verse el escudo de los condes de Lemos; sin embargo, el verdadero atractivo reside en la composición general de esta pieza singular: sus columnas evocan una sensación de estabilidad ornamental y serenidad. Destacan las guirnaldas florales colgantes, que recuerdan a las empleadas por Casas en el claustro de la catedral de Lugo y en la capilla de los Ollos Grandes, dentro de la misma catedral. Por su parte, los frontones moldurados parecen sostener diversos sectores de la estructura del retablo". 

Fijémonos igualmente, abajo y a los lados del retablo, con las puertas que comunican con la sacristía añadida a esta cabecera que antes veíamos por el exterior. "En el basamento se encuentran las puertas de acceso a la sacristía, que comprenden un marco acodillado en sus refuerzos de talle y una postal encima, elementos proyectados por los fundadores", cuenta Alberto García Roldán. Pasamos ahora a la descripción de las figuras y otros elementos en la página del Concello de Castoverde, empezando arriba por Santiago en su versión bélica:

"Santiago introduce la única nota de tensión en el ambiente, con su porte enérgico y guerrero —una interpretación típica de la época— y su espada de hoja ondulada, colocada de tal manera que no resulta posible determinar si está dirigida contra los moros o contra los «malos cristianos». 
En la sección central se encuentra una pequeña hornacina —enmarcada por un reborde en relieve— que alberga una imagen de la Virgen sentada, con el Niño descansando sobre su rodilla derecha. A esta hornacina se puede acceder desde la sacristía, lo que permite a los fieles besar la imagen, la cual está montada sobre una base giratoria. El retablo está realizado en madera de castaño sin pintar; o, mejor dicho, ha sido «pintado» por la noble pátina del tiempo. Se atribuye al maestro Moure, célebre autor de la sillería del coro de la catedral de Lugo, así como de otras obras destacadas en Monforte, Ourense y otros lugares. 

Independientemente de si los visitantes son creyentes, este sagrario —o estructura a modo de ostensorio—, situado en el centro del retablo mayor, inspira devoción. Se trata de una pieza singular, notable tanto por su tamaño como por sus características distintivas. La sección central, flanqueada por columnas que emulan el estilo plateresco presente en diversos templos, alberga el sagrario propiamente dicho. Sobre él, en un espacio de menor tamaño, la Virgen extiende su manto; a sus pies aparecen dos figuras, probablemente los fundadores de esta iglesia. La estructura está rematada por una cúpula abovedada coronada por una linterna, que es, en esencia, una versión en miniatura del cuerpo principal del ostensorio. Figuras de ángeles, que representan diversas virtudes, rodean esta pieza única —posiblemente uno de los ejemplos más bellos y valiosos de su estilo en toda Galicia, que rivaliza en armonía con el ostensorio de Celanova—. 
Otros putti (figuras de querubines), aunque independientes de la estructura principal, parecen formar parte de la composición general; flanquean la hornacina de la Virgen. Uno de ellos sostiene sobre su cabeza una cartela con la inscripción «IANVA», mientras que el otro lleva la inscripción «COELI»; ambas aluden al título de «Puerta del Cielo» (Porta do Ceo) que se le atribuye a la Virgen María en sus letanías". 

El Santiago bélico, iconografía de su legendaria aparición en la batalla de Clavijo, nos dice Alberto García Roldán que es de estilo rococó, evolución del barroco tardío. Al pie del caballo y a los lados aparecen tres guerreros musulmanes y a los lados hay figuras alegóricas de la Caridad (la de la derecha según la miramos de frente) y de la Esperanza (a la izquierda), reconocidas por su iconografía, una con el Niño y otra con el ancla. "Remata todo el conjunto un rococó escudo circular con marco acantiforme con una composición a María, a quien se consagra todo el retablo", explica Alberto García Roldán, añadiendo:
"El segundo cuerpo lo preside la imagen de Santiago matamoros, a los laterales se hallan sendas figuras alegóricas de la Caridad y la Esperanza, identificadas por sus atributos habituales, ambas parecen emerger en su amalgama".

Justo debajo, hay "Un pequeño hueco, con un borde recortado para albergar la imagen de la Virgen sedente, con el Niño en la rodilla a la derecha. Se puede acceder a este vestuario desde la sacristía, para besar la imagen que gira sobre su peana", continúa García Roldán al referirse a esta representación de la  patrona de la iglesia, advocación que irían encaminada a ser Virgen del Camino, como se ha referido anteriormente, donde aparecen varios angelotes, cuatro alrededor y tres sosteniendo su pedestal:
"En la cara central de las piastras, y en su parte superior, se decoran con cabezas de sonrientes angelotes, entre fino ramaje y venera, los angelotes, separados de la repisa de la chimenea, parecen formar un conjunto, que flanquea la cámara de la Virgen.  

Uno de ellos levanta, por encima de su cabeza, un mensaje que dice "IANVA"; el otro muestra la inscripción "COELI", alusiva al título de Puerta del Cielo, que se entrega a  María en su camarín".

De ahí que la sacristía tenga, como vimos al exterior, dos pisos, el de arriba dedicado a oratorio. Más abajo hay otro grupo de angelotes en el "monumental sagrario", con un camarín que alberga otra imagen de la Virgen María


A los lados del Sagrario están San José (a la izquierda) y San Juan Bautista (a la derecha), también con su referencia en Concello de Villaverde:
"También son de gran valor las figuras talladas —como la de san José, situada en el retablo mayor—, la cual conserva toda su grandeza y exhibe la exuberancia artística característica de los escultores de la época dorada de nuestro Barroco. A modo de comparación, cabe destacar la anatomía perfecta y la postura de la figura del Bautista. Ambas se encuentran en hornacinas con un fondo liso y sin policromar".

A la izquierda de San José y en el lado del evangelio hay un altar en arcosolio de arco de medio punto, de inspiración románico gótica y dedicado a la Inmaculada. A sus pies está la pila bautismal


En el retablo de la Inmaculada se representa, sobre la Virgen, la escena de la Visitación, con María y su prima, Santa Isabel


En el suelo, una tumba con inscripción y escudo de la familia benefactora


Al lado del evangelio hay otro altar bastante similar, si bien este rematado en un pico de marcado gusto gótico. Su retablo representa a Cristo crucificado, con la Virgen María y San Juan Evangelista a los pies


Volviendo al exterior, reparamos en los arcos góticos de los tramos de la nave y el el coro con su balaustrada, que se apoya sobre arco rebajado, atendiendo a la advertencia que nos hacen en Concello de Castroverde:
"Al recorrer de nuevo la iglesia —como lo haría un turista, pues bien merece la pena—, busquemos primero las conchas de vieira talladas en los bloques de granito de la pared interior derecha. Estas atestiguan la tradición de los peregrinos que, recorriendo el Camino Primitivo hacia Campus Stellae, hacían una parada aquí tras haber reabastecido sus calabazas de agua más arriba, en las laderas de O Pradairo, en la Fonte do Peregrino (también llamada Fonte do Romeiro), cerca de la ermita de O Carme".

Bajamos ahora pues a la plaza de la iglesia, o de la iglesia y el pazo, antigua plaza del mercado, por lo que hizo las veces de plaza mayor de Vilabade, podríamos decir


Volvemos a ver el pazo de Vilabade al volver al Camino, enlazando con lo que ahora es la carretera LU-P-1206, que nos llevará a la capital del concello, la villa de Castroverde


Si la plaza fue una especie de plaza mayor, este primer tramo de carretera sería una calle mayor, pues las casas, todas ellas unifamiliares, se extienden linealmente formando sendas hileras a ambos lados de la calzada


La carretera, toda ella asfaltada, avanza muy recta en suave descenso. Aunque pisamos suelo duro se camina bastante cómodamente, según nuestras fuerzas, naturalmente


Muchas casas tienen macetas con bellas y coloristas flores que engalanan la rúa y le aportan vistosidad 


No suele haber más tráfico que el de los residentes y algunos visitantes y huéspedes del pazo, pero dado que caminamos todo el tiempo por la calzada habremos de ir atentos al paso bastante ocasional de algún vehículo


En Concello de Castroverde nos dicen asimismo que Vilabade es "Una parroquia situada justo al lado de la localidad principal —tan cerca, de hecho, que funciona como un barrio de esta, como dos mitades de un todo—. Además, está llamada a convertirse en la «Ciudad Jardín» de Castroverde. Incluye la localidad de Frontoi, nombre que deriva del antropónimo Frontonius".


Vilabade tiene verdaderamente el aspecto de una pequeña villa, posiblemente nacida a partir del antiguo monasterio que, como hemos visto, parece más antiguo que la fundación franciscana amparada por la nobleza local


Por el topónimo no es difícil pensar que el monasterio más antiguo fuese una comunidad vinculada a una villae o núcelo poblacional agrario de época tardorromana o altomedieval. Su posesor sería el propio abad, de ahí Villa Abati, 'la villa del abad', esto es, Vilabade


Las fachadas que fueron dejadas a piedra vista, esto es, sin revocar, presentan muros de mampostería y vanos de sillería, como advertimos en puertas y ventanas


A la derecha, un souto de castaños o castiñeiros, pequeño pero muy frondoso


Y aquí, entre las macetas, un buen banco para sentarse a descansar, ajustarnos las botas o las mochilas


Quienes hayan salido de O Cádavo se supone aún estarán bastante frescos, aunque la subida con posterior bajada del alto y sierra de A Vaqueriza se ha cobrado su pertinente tributo de sudores y fatigas


He aquí un artístico banco de madera hecho reaprovechando las ruedas de un viejo carro do país. Un poco más adelante encontraremos otro muy parecido


Fijémonos en la concha y la flecha colocadas en la base de un pequeño seto de jardín. Recordemos que la flecha es el único elemento estrictamente direccional, independientemente de la posición de la concha


Otra hermosa casa de piedra con bancos corridos a los lados de la puerta. Muchas veces encontraremos a los vecinos viendo pasar a los caminantes, si tenemos oportunidad podremos conversar con ellos, siempre tendremos oportunidad de enterarnos de curiosidades y de cosas útiles para el Camino


Algunas casas están al borde mismo del Camino, mientras otras ocupan una posición un poco más separada del mismo, formando un espacio delantero en el que era factible hacer alguna caseta anexa o cobertizo


A la derecha, el castañar. Pasamos debajo de las ramas y hojas de los árboles más cercanos al Camino. Los frutos caídos al suelo saciarían antiguamente el hambre de los romeiros


Pueblo eminentemente rural, los usos residenciales van imperando sobre las labores campesinas tradicionales, y esto también se hace patente en las casas, aunque sean antiguas


Esta tiene un pequeño terreno entre la carretera y la entrada de la vivienda, a manera de corralada o corral


A la derecha, un viejo murete de piedra nos separa del castañar. Las casas se van espaciando según caminamos hacia Castroverde, empezando a ver también fincas y parcelas a los lados de la calle


Admiramos esta preciosísima parra en este buen caserón que tenemos a la derecha


Una cancela en el acceso a una de las fincas; la calle sigue entre más árboles y tiende e llanear


Mirando atrás, tenemos una hermosa vista de Santa María de Vilabade con los peregrinos pasando a sus pies mientras atraviesan el pueblo. Quienes han salido de A Fonsagrada están a punto de rematar una etapa bastante larga y tendrán especial gana de llegar a pernoctar a Castroverde


En este tramo empezaremos a ver casas de estilo más residencial, con terreno en buena parte dedicado a jardines, de ahí que a Vilabade se la considere la 'ciudad jardín' de Castroverde, a semejanza de lugares similares existentes en las afueras de otras poblaciones


Pero también veremos elementos eminentemente rurales, como cuadras, casetas de aperos, hórreos


Allí hay un hórreo restaurado. Como vemos es de los de cubierta a cuatro aguas, similares a los que hemos visto en Asturias. Será sobre todo a partir de la ciudad de Lugo cuando este modelo de paso al estilo 'cabazo' más predominante en el resto de Galicia, aunque también con diversas clases


Extensas fincas que llegan, al fondo, a la orilla del Rego da Fonte do Caxigal, que nace en la fuente que le da nombre, en lo alto de la sierra


Un rebaño de cabras pace en la veiga del Monte Tras la Cerca, 'detrás de la cerca', de frondosas fragas y soutos 


Cruce de caminos: nosotros seguimos de frente carretera adelante sin pérdida


Y esta es una foto del rebaño de cabras que vimos antes, cuando lo llevan al pasto...


Casas campesinas reformadas y trasformadas en residenciales


Caminamos entre ella y la que debió ser la antigua cuadra. Toda la zona tuvo especial dependencia antaño del obispado de Lugo, siendo Castroverde una de sus despensas. Recordemos cómo los franciscanos tuvieron que irse de Vilabade por un pleito con las autoridades eclesiásticas lucenses


Al fondo ha un poco de curva con visibilidad reducida. Si pasa algún vehículo arrimémonos a la acera de la izquierda


Tengamos presente que además de coches, pasan furgonetas de reparto, tractores, camiones de ganado, cubas de la leche, vehículos forestales y algún autocar, a veces, a visitar la iglesia de Vilabade


Gran portón en la cuadra a nuestra derecha. Un poco más allá está el otro banco hecho con ruedas del carro do país


Un ejemplo de la reutilización de elementos campesinos caídos en desuso que hemos visto y veremos en muchas partes


Franja de acera enlosada a nuestra izquierda, donde hay otra hermosa casa con paredes de piedra vista


A partir de aquí las aceras van a ir desapareciendo y las casas espaciándose más unas de otras. Estamos aproximadamente a un kilómetro y medio del barrio de Tarrío, donde se encuentra, a la entrada misma del casco urbano de Castroverde, el albergue público de peregrinos. En la población hay además otros alojamientos


Otra vista de la llanura hacia la veiga del Rego da Fonte do Caxigal, que recibe allí las aguas del Rego da Capela, con el Monte da Valiña, su souto y eucaliptal, al fondo. Un poco más allá está Vilalle


Los árboles forman en este tramo un túnel vegetal. La carretera es prácticamente llana


Y hace esta larga recta entre casas y jardines. Los usos residenciales se hacen más patentes, recalcamos, según nos acercamos a Castroverde


Castaños a la izquierda y jardines con flores, frutales, árboles ornamentales y setos cultivados a la derecha, en terrenos cercados por tapias


Dejamos a la izquierda la entrada de una finca y caminamos al pie de este castiñeiro hacia otro grupo de casas


Además de viviendas labregas a lo largo de la carretera se han venido construyendo otras, formando todo un barrio lineal que llega hasta Tarrío, donde nos cruzaremos con la carretera de Lugo, la LU-530


A la izquierda una hermosa rosaleda de rosas rojas siempre ha llamad nuestra atención a nuestro paso por el lugar


Parte de ellas crecen en la vereda al lado de esta cuadra, con muro parte de piedra y parte de ladrillo


A la izquierda, una rosaleda de rosas amarillas, a la entrada de otra finca


Bifurcación y de frente, tal y como nos confirma el siguiente mojón, que tenemos ahí delante


Ahí a la sombra de un carballo hay una mesa con bancos, donde se paran muchos peregrinos


Un lugar magnífico también para echar el freno y reposar de nuestra caminata, si lo precisamos, antes de llegar a Castroverde


A la derecha, una parede de piedra separa la carretera local de un campo de berzas


La carretera haca aquí un poco de curva a la izquierda. Al pie del muro hay una cuneta que nos sirve para arrimarnos a él si viene algún vehículo


Algunas condimentarán sin duda los guisos de gastronomía gallega de los que podemos dar cuenta en Castroverde


Llegamos al lugar conocido como A Cortiña do Horto, una cortiña es un pequeño campo cerrado y un horto un huerto. La toponimia delata los seculares usos tradicionales del agro gallego


La especialización ganadera hizo que el campo gallego, como el asturiano, se especializase en hierbas y forrajes, pero antaño los huertos fueron mucho más abundantes, así como los cultivos de cereales para hacer el pan en casa, tras moler el grano en algún molino cercano


Árboles ornamentales revelan por su parte las tendencias residenciales que van imperando en las nuevas construcciones desde hace ya unas cuantas décadas


Casa A Cortiña do Orto, con su jardín a la entrada


El nombre, en azulejos de cerámica, a la puerta. Según el número es el número 3 de las de Vilabade


Fijémonos en el marco o mojón divisorio de la izquierda, así como en el límite de velocidad de 50 que hay un poco más adelante, a la derecha. La broma fácil que se hace en estos casos es advertir a nuestros acompañantes que "¡cuidado, no corráis muy rápido, que ponen multa!", muy recurrente pero que siempre deja escapar alguna sonrisa


Chistes aparte lo cierto es que las rectas siempre animan a pisar el acelerador pero esta carretera, por la que pasan tantos peregrinos, además de pasar por zona relativamente poblada, no es para ello


Tramos de sol y tramos de sombra en un agradable paseo por la 'ciudad jardín' de Castroverde


Lo llano del terreno invita también a muchos peregrinos a apurar el paso, con ganas unos de poner fin a la etapa del día y otros de 'desayunar por segunda vez', como suele decirse, haciendo parada antes de proseguir a Lugo, o a Vilar de Cas, donde no pocos harán parada y fonda en A Pociña de Muñiz, dividiendo la etapa en dos


A la derecha, otro elemento que demuestra que no han desaparecido del todo, ni mucho menos, las labores labregas seculares en el campo gallego


Un porco, cocho o cerdo, se acerca al muro de la finca y parece que quiere saludarnos


Un nuevo amigo en el Camino, aunque tal vez mañana sea el fundamento de nuestro cocido...


La carretera es toda ella bastante recta, salvo alguna pequeña curva como la que vemos un poco más adelante


A la izquierda, la entrada a otra finca, cercana a los soutos ribereños del Rego da Fonte do Caxigal


Esta magnífica tierra, verde, llana y fértil fue de siempre especialmente apetecida, tanto por el clero catedralicio lucense como por la nobleza, como bien hemos relatado y como nos explican en la sección de Historia de la web del Pazo de Vilabade:
"Junto a esta influencia religiosa, el Señorío de Castroverde y Luaces, se verán fuertemente afectado por las posiciones que han tomado su Señor en el S XIV y S XV en tres guerras fratricidas:  
- la primera la de los partidarios de Pedro I y su hermanastro Enrique II, que afectara a la Familia Castro gran defensora de Pedro Iç 
- la Guerra de Sucesión de Castilla entre Juana la Beltraneja e Isabel la Católica, donde nuevamente la familia Castro opto por apoyar a la Beltraneja y por ultimoç¡- las revueltas de los Irmandiños donde Pedro Osorio Sr. de Villalobos, Sr. de Castroverde sera uno de sus capitanes, y por la que no fue derribada su Fortaleza. 
A partir del S. XVI Castroverde sufrirá el impacto de que sus propietarios estén alejados , priorizando otras propiedades". 

Bifurcación con el camino que va a O Codesal, lugar que pertenece parte a la parroquia de Castroverde y parte a la parroquia de Vilabade, por el Agra de Agüeiras. Nosotros seguimos de frente, siempre por la carretera asfaltada


Para evitar cualquier duda, el mojón garantiza la ruta a seguir


A la derecha, una cuneta encementada bordea un terreno cerrado por muro y verja


A la izquierda, campos abiertos hacia el río, muy verdes en primavera, en ellos crecen algunos carballos y castiñeiros


El muro cierra la finca de otra casa estilo residencial, con palmera a la entrada y frutales y jardines en la parcela


Aquí es donde empieza la curva que veíamos desde un trecho más atrás


Y aquí comienza otra recta bastante larga. A la entrada de la casa una placa pone el número 107, lo que indicaría que estamos en términos de la parroquia de Castroverde, la de la capital del concejo


Recordamos una vez más que el término 'parroquia', en Galicia a la vez que en Asturias, implica una división territorial no solo eclesiástica sino también civil, más pequeña que un ayuntamiento, municipio o concello


Más hermosas praderías llanas entre la carretera y los soutos del Rego da Fonte do Caxigal, a la izquierda


A la derecha, Casa Asunción, con las grandes fincas del Agra de Agüeiras, llanura que se extiende hasta la villa de Castroverde. La carretera va haciendo un poco de bajada en este trecho recto


Murete y entrada a la finca. Desde un poco más abajo tendremos excelentes vistas hacia la población


Paisaje del Agra de Agüeiras 'campo de tierra con abundante agua', quiere decir etimológicamente, como el habitual en estos terrenos llanos donde el agua de lluvia, fuentes y arroyos tiende a encharcarse


Más allá de las casas de la carretera LU-P-1206 volvemos a ver el boscoso monte de A Lomba, encima de la villa, alguna de cuyas casas divisamos desde aquí


Las casas de la zona de la iglesia están a la izquierda, al pie de A Lomba, donde hay un mirador. En medio vemos los edificios de la rúa Rosalía de Castro y a la derecha las de A Fortaleza, en el camino a O Castelo


Y ahí tenemos el Monte do Castelo, también bastante boscoso, que domina el panorama. Más abajo asoma alguna casa de Codesal entre los árboles



Es posible que entre los árboles de la cima del monte podamos ver la Torre do Homenaxe de O Castelo de Castroverde, a la que le dedicamos una entrada de blog, dado su interés y cercanía al Camino. Es del siglo XIV pero habría sido levantada sobre un castro galaico que daría nombre a Castroverde


Otro importante elemento del patrimonio de esta villa y concello, antiguo baluarte de las estirpes que dominaron la comarca en el pasado, torre que sigue dominando desde sus alturas villa y valle, testimonio de su historia y del control señorial sobre estas tierras y caminos. Si hacemos escala en Castroverde, o bien realizamos una etapa corta hacia Vilar de Cas, se hace especialmente factible hacerle una merecida visita


Hablamos abundantemente de ella tanto en la entrada de blog dedicada al paso del Camino de Santiago por el casco urbano de Castroverde como en la entrada específica referida que a ella y su castillo, del que quedan algunos muros, encontramos en este mismo blog. Perteneció a la Casa de Lemos y tuvo, como se ha dicho, incluso hospital de peregrinos. En su capilla estaba la Virxe do Castelo, que ahora se venera en la iglesia parroquial


Riegan esos campos el Rego de Tarrío, sobre el que pasaremos para llegar al albergue público, y en Rego de Rodinso. Más allá y oculto por los bosques está Bolaño, considerada "la aldea con más encanto de todo Lugo", afirma la Wikipedia, si bien sabemos sin duda que 'cada uno tendrá su favorita'. Ahí hay otro castro, el de A Croa 'corona'. A lo lejos volvemos a ver A Serra de Monciro


De frente a nosotros, Villa Lucía y sus dependencias nos sirven de referencia en esta Travesía de Vilabade, como se llama a la carretera LU-P-1206 a la entrada de Castroverde


El cartel nos anuncia nuestra cercanía al albergue público, aunque no del todo inmediatez, pues nos separan desde aquí unos 700 metros aún, si no calculamos mal


Una alta línea de coníferas destaca en la campiña frente a Villa Lucía, formando un piñeiral lineal a la izquierda de la carretera, separando dos fincas


Al llegar a los pinos la carretera va a hacer una curva a la derecha frente a Villa Lucía


Otra vista del Agra de Agüeiras hacia los campos y fragas de O Codesal de Arriba y del monte de Os Veigós, y las hermosas fragas en las inmediaciones de Bolaño, parroquia de la que nos cuentan historia y etimología en Concello de Castroverde:
"El nombre «Bolaño» podría derivar tanto de la leyenda de «bolo + año» —que se mencionará al describir el escudo actual de Castroverde— como de la «bola» de Xivil, que preside estas tierras (donde «bolo» conlleva la idea semántica de elevación o cabeza). Otra posibilidad es que provenga del término precéltico «Abod», que alude a la abundancia de agua, estanques o manantiales; en este caso, la evolución fonética habría seguido el curso: Bodaño > Bolaño. Según Don Nicandro Ares, el nombre procede del antropónimo Bullanius. Este autor documenta las siguientes referencias: en la donación de Alfonso III (año 897) aparece Monasterium Sancti Martini de Bolanio, et ecclesiam S. Eolaliae. En el reparto de bienes realizado en 1120 por el obispo Pedro III a los canónigos de Lugo, se mencionan hereditates Sancti Martini et Sancte Eolalie et ceteras villas in Bolanio, entre otras menciones. En el documento n.º 1277 (CDF) aparece registrado como Bolanno."

Ahí está a lo lejos el citado monte castrexo de A Croa (667 m), con el Monte de Mouriz (635 m) a su derecha. En A Serra de Monciro, cuya loma fija una cumbrera de cotas parecidas, está el Monte do Poulo (814 m), cerca de Montecubeiro, que guarda la memoria de la victoria del rey Silo y de posibles comunidades monacales priscilianistas:
"En cuanto a la toponimia, no hay lugar a dudas: todo es monte (terreno elevado o agreste) y está repleto de cubeiros —términos derivados de cuba, cupa o copa—; además, el paisaje aparece salpicado de mámoas (antiguos túmulos funerarios). Todavía a mediados del siglo XIX, el nombre se escribía en dos palabras: Monte Cubeiro. 
Surge una pregunta: ¿fueron Dios o el Diablo quienes señalaron este lugar a los frailes fundadores? Recordemos que los seguidores de Prisciliano eran acusados ​​de retirarse a los montes para orar, lejos de los asentamientos humanos; de ahí surgió la figura de los primeros anacoretas o cenobitas, que buscaban el aislamiento en los bosques más espesos o en los riscos más escarpados (Caaveiro, San Pedro de Rocas, San Cibrao do Monte Cubeiro…). Esto ocurría durante los siglos V y VI… Los ancianos del lugar sostienen que la primera comunidad estableció una ermita en Valga do Santo Estevo (situada sobre la actual acea —o molino de agua— de A Laxe). Más abajo, siguiendo el curso del río Azúmara, a media legua de dicha Valga, se alzaba otra capilla o ermita — Os Penallos, cerca del Mazo de Bascuas —, donde aún hoy perdura el topónimo Monte da Capela. Más adelante, río abajo, encontramos el monasterio de Mosteiro (en Pol), el paraje conocido como Arcos de Frades, y así sucesivamente. Es evidente que el valle del Azúmara funcionó como una especie de «Ribeira Sacra», una tradición que se remonta a los druidas que habitaron sus numerosos castros (poblados fortificados). 
Aquellos anacoretas de Monte Cubeiro —fueran priscilianistas o de otra índole— ascendieron, al parecer, desde la Terra Chá, atraídos por las truchas del Azúmara. Procedieron a despejar y cultivar cada palmo de tierra cultivable, transformando estas laderas fluviales en un Couto (un territorio privilegiado y autónomo); ¡verdaderamente una Berg Land (territorio de tierras altas) que se alza en las alturas! (...)

La evidencia documental más antigua que se conoce relata cómo el rey Silo, sexto rey de Asturias (o, más exactamente, rey en Asturias, elevado al trono por nepotismo de la nobleza local en el año 774, tras la muerte del rey Aurelio y en contra de la voluntad de los gallegos), recorrió la antigua calzada romana (Gigia – Lucus [Lugo de Llanera] – Tineo – Pola de Allande – Berducedo – Grandas – Fonsagrada – Castroverde – Lucus Augusti) para reprimir un levantamiento en su retaguardia. Parece que el enfrentamiento comenzó encima de O Cádavo, en el lugar conocido como Monte o Campo da Matanza, y que la retirada posterior se desarrolló debajo de O Miradoiro, finalizando en el manantial de Matahomes. El nombre de un arroyo cercano, Río dos Ósos ("Río de los Huesos"), también lo dice todo. La Crónica de Alfonso III dice: Populus Gallaeciae contra se rebellantes in Monte Cuperio bello superavit, etc. sub imperio subjugavit ("Derrotó a los rebeldes de Galicia en la batalla de Monte Cuperio... y los puso bajo su dominio"). 

Se estableció una comunidad religiosa en San Cibrao, tal vez (...) a instancias del Rey como acto de acción de gracias, o tal vez como evolución de las ermitas que existieron en esta apartada y bien adaptada zona (como las supuestamente encontradas en Valga do Santo Estevo, Santo Adrao, Foxos, O Barreiro y otros lugares)".


Os Veigós y As Forxas, en las inmediaciones de Frontoi, lugares de Vilabade que van quedando atrás


Podemos decir que en Castroverde, como veníamos advirtiendo, hemos ganado ya la chaira lucense, por lo que ya hemos dejado atrás las etapas tan típicamente montañeras que tanto encandilan a los peregrinos del Camino Primitivo, pues en ellas radica su característica más llamativa a nivel general


Pero comienza ahora un paisaje que también forma parte del Camino Primitivo y que va a encandilarnos, el de las llanuras y suaves colinas lucenses, aunque no siempre tan llano del todo cuando se hace caminando, como tantas veces comentamos y como vamos a poder comprobar


No muy lejos de aquí, al otro lado de los bosques al final de esta campiña, va el otro camino, el que viene de Vilalle y entra en Castroverde por O Marquesado, topónimo que evidencia antiguas posesiones señoriales en la zona, sino tiene que ver con algún apodo 


De frente vemos el Monte Queimado (638 m), al sur de Castroverde y reconocible por su cortafuegos, por donde pasa una línea de torres de alta tensión


Más a la izquierda son los altos de A Groba (598 m), en Covelas, parroquia de la que nos cuentan así en la web del Concello de Castroverde:
"¿Cuevas, cuevas marinas, lugares de enterramiento? El término cubela hace referencia a una ladera o terreno en pendiente (relacionado con el topónimo Cubeiro—por ejemplo, Cubeiro en Caraño, Monte Cubeiro, etc.). También puede designar un terreno situado entre dos colinas. Además, una cuvela puede referirse a una talla en la roca con forma de pequeña cueva. El nombre de esta parroquia se ha escrito y pronunciado con cierta incertidumbre, oscilando entre la «o» y la «u», y entre la «b» y la «v». ¿Por qué versión deberíamos optar? Es un lugar magnífico, así que dejemos que sean los lugareños quienes decidan; al fin y al cabo, son ellos quienes más se preocupan por él. Arcedianato de Bolaño, diócesis de Lugo. (...)

En el lado occidental se alzan dos colinas —Val do Outeiro y Castelo— cubiertas de árboles. En ellas, grandes rocas forman cavidades conocidas como la Cova dos Mouros.

El conde de Altamira también ejercía su dominio aquí... salvo en las cuevas de los enanos —pues, al parecer, los había—, quienes trabajaban incansablemente para excavar un túnel que condujera a la despensa del castillo. ¿Lo lograron, o murieron de hambre en el intento? ¡La leyenda no lo dice!"

Seguidamente es el Pico Torrao (603 m), a cuyos pies molía el Muíño de Deiras, que funcionaba con la fuerza motriz del agua del río Tardea. Más a lo lejos hay otro monte O Castelo (608 m), otro solar castrexo de los muchos existentes. En la lejanía es la Pena do Picato (636 m), que hace frontera con el concello de O Corgo


Ante nosotros, aparece otra larga recta en esta Travesía de Vilabade o carretera LU-P-1206


Desde el cruceiro del jardín de Villa Lucía tenemos esta bonita estampa de Castroverde, antigua Santiago Vilariño, como nos dice el erudito investigador y escritor Xosé María Gómez Vilabella en su blog, hablando de la Historia de Castroverde:
"(Santiago, nombre surgido en la Edad Media a partir del latín Sancte Jacobe. Los guerreros del siglo XIII aún clamaban invocando su ayuda: «¡Oh, Santiago!» [Iago o Xaime]). Arcedianato de Bolaño y diócesis de Lugo. Se compone, en esencia, de un único núcleo de población —la localidad principal, Castroverde—, que conserva un barrio a los pies de la fortaleza (en su entorno inmediato) con un marcado carácter medieval. En él se encuentran casas que lucen escudos heráldicos. Es evidente que parte de la piedra empleada en estas construcciones procede de las ruinas del castillo; concretamente, de sus murallas y otras edificaciones anejas. 
Existió cierta incertidumbre en torno a este nombre: Madoz, en su Diccionario Geográfico publicado en 1850, registra esta parroquia como Vilariño; sin embargo, Amor Meilán (GPL 235), hacia 1928, la denomina «Santiago de Castroverde». De esta localidad surgieron los siguientes núcleos: Codesal (lugar de codesos —arbustos leguminosos—), O Marquesado y Tarrío".

Pasamos pues frente a la entrada de Villa Lucía y continuamos con paso resuelto carretera adelante en otro buen trecho llano y recto


Al pasar, fijémonos en el cruceiro, con Cristo crucificado a un lado y al otro la Dolorosa, iconografía que es de las más empleadas en ellos. Manuel Muñiz Beteiro y Antonio V. Figueiroa Paz, autores de Cruceiros de Galicia, lo mencionan como Cruceiro de "Villa Lucía" de Máximo e María y lo describen así:
"Una plataforma que consiste en un único escalón de granito. Sobre ella se asienta un plinto compuesto por dos secciones: 
La primera, que es más ancha, consta de dos filetes unidos por una moldura cóncavo-convexa (una cimacia invertida), un toro (una moldura convexa) y un bloque rectangular; el toro y el bloque rectangular están unidos por una moldura cóncava.

El segundo elemento consiste en una estructura prismática cuadrangular que presenta cuatro acanaladuras en su sección central. 
La base, de estilo clásico, está compuesta por dos toros (molduras convexas) unidos por una escocia (moldura cóncava de doble curvatura), la cual descansa sobre un filete (moldura plana continua) de gran tamaño o un pequeño bloque rectangular. 
El fuste es cilíndrico y se estrecha a medida que asciende hacia la parte superior. 
Cuenta con un capitel de orden corintio, con volutas en los ángulos y dos niveles de hojas de acanto. Un astrágalo (moldura pequeña y redondeada) separa el capitel del fuste. 
Por último, se encuentra una cruz latina de sección cilíndrica. En el anverso, presenta la efigie de Cristo crucificado, con los brazos extendidos hacia arriba, formando una «V» respecto al travesaño; en el reverso, aparece la efigie del Sagrado Corazón o de la Virgen María, apoyada sobre un suppedaneum (apoyo para los pies). 
Notas: 
Este cruceiro tiene una altura aproximada de 5,80 metros y lleva inscritos los nombres de sus propietarios: María y Máximo (abuelos) y Raúl y Lucía (nietos). Fue adquirido en 2014 al cantero Julio Martínez, de O Rosal (Pontevedra), poco después de la compra de la casa Riveiro en Vilabade. 
Como elemento de interés adicional, existe una figura de piedra de Santiago Peregrino, de 1,90 metros de altura y 2.000 kilogramos de peso, que fue adquirida en Ponte de Lima".


Como hemos leído en el apartado de Historia del Pazo de Vilabade, en Castroverde pasó lo que en otros dominios señoriales: las familias posesoras se ausentaron a las ciudades, donde estaban los centros de poder y decisión. De Lugo y Santiago, relativamente cercanas, pronto se fueron a la corte, a Valladolido primero y luego a Madrid, dejando sus dominios, de los que cobraban las rentas, a sus cargos, por ellos electos, y demás representantes


Algunos miembros de estas familias participaron en política y llegaron a ser notablemente influyentes, pero se dio el caso que algunos ni siquiera habían pisado nunca el solar de sus ancestros. Nos lo explican también en Concello de Castroverde:
"Bajo el Antiguo Régimen, el lugar se hallaba bajo la jurisdicción y autoridad de los condes de Altamira; ¡estaba, literalmente, anclado en los mismos cimientos de su castillo! A mediados del siglo XVIII, esta parroquia seguía siendo propiedad —bajo su señorío— de los condes de Altamira. Eran más conocidos por su nombre que por su rostro, pues, como es bien sabido, durante las frecuentes ausencias del señor, sus residencias feudales quedaban al cuidado de un alcaide, quien estaba al mando de una guarnición de hombres. Este debió de ser el caso en Castroverde, donde los señores —ocupados en la corte o en sus otras posesiones— apenas se dejaban ver ante sus propios vasallos".

Paisajes hacia el Agra do Pedazo, por donde viene el camino de Vilalle, con el que pronto nos vamos a unir, en O Marquesado y Tarrío. Entre los árboles está el cementerio de Castroverde y, no demasiado lejos, el castro de Vilalle. Hay al menos un castro por parroquia, lo que revela que podrían ser su precedente poblacional


En las fincas al lado de la Travesía de Vilabade surgen nuevas urbanizaciones, formando un arrabal semiurbano a la entrada de Castroverde. Las antiguas fincas agrícolas y ganaderas se van parcelando y edificando con casas unifamiliares y chalets


Algunos particulares colocan señales jacobitas en los muros que cierran sus terrenos, tal que aquí a nuestra derecha


Más encantadores e inolvidables paisajes hacia el Agra de Agüeiras y O Codesal, con A Serra de Monciro en la lejanía, sobre Montecubeiro, parroquia de resonancias priscilianistas, bélicas, druídicas y benedictinas dicen en Concello de Castroverde también:
"La tradición sostiene que el cementerio civil de O Zarro Novo, en Sagaruxe —reservado para los ajusticiados, los fetos abortados, quienes se quitaron la vida y otros casos similares—, fue antaño un robledal destinado a rituales druídicos, en tiempos remotos perdidos en la bruma de la historia. 
El primer registro histórico concreto sobre nuestros monjes —los «monjes negros» de la Orden de San Benito— proviene de una disputa surgida en el seno de la comunidad en torno a la destitución de su abad, Iolino, y la posterior elección de Martín, un monje proveniente del monasterio de Ribas do Sil. A raíz de ello, el papa Inocencio IV ordenó una investigación oficial. Esto ocurrió en el año 1249, lo que pone de manifiesto que el monasterio benedictino ya existía desde hacía mucho tiempo".

Chalets en la antesala de la villa de Castroverde, zona de crecimiento de la población. No en vano Gómez Vilabella exclama en su blog que "¡algún día Vilariño, Vilabade e Bolaño serán todo ún!" con el crecimiento de la urbe


De momento estamos en lo que los geógrafos y urbanistas llaman 'zona residencial de baja densidad', es decir, de casas unifamiliares con su terreno, cada una en su estilo, no de bloques de pisos ni de urbanizaciones clónicas de chalets, adosados o similares


De todas maneras cierto es que tanto espacio llano anima a construir, junto con el paulatino abandono de la actividad ganadera


Es una bajada suave, casi llana, la que hace el Camino-carretera en la Travesía de Vilabade. Compartimos de Gómez Vilabella este su guiño a los peregrinos que caminan por aquí para entrar en Castroverde:
"De Castroverde o mellor é explicar pouco, que pode resultar máis grato, máis elocuente, e por suposto máis sorpresivo, visitalo de propia iniciativa, tal que peregrinando polo Camiño Primitivo, ou facendo sendeirismo a partir da vila, ¡que por onde, e para onde, hai! O problema será decidir a ruta. Se non lles chega con subir ao castelo, daquela pasen ao campo da feira, e desde alí suban á Lomba, ¡cargadiños de aparatos ópticos, por suposto!"

Aproximándonos al casco urbano, las casas ya son más numerosas y hacen calle, aunque todas siempre con su propio terreno, cercado y ajardinado o arbolado, como el propio en una 'ciudad jardín'


En este tramo además se ha dejado espacio a ambos márgenes para poder aparcar los coches


Sebes o setos naturales separan aquí la Travesía de Vilabade de las fincas colindantes. Al fondo a la derecha seguimos viendo el Monte do Castelo 


Y las casas de A Fortaleza y O Codesal, así como el Agra de Agüeiras regada por el Rego de Tarrío. En A Fortaleza se encuentra la Casa do Queixeiro, que dispone de habitaciones para peregrinos, de la que leemos en su web:
"En el núcleo de Castroverde, coronando una colina sobre las ruinas de un antiguo castro, se alzan los restos del castillo medieval del siglo XIV. Del conjunto original se conservan la vieja muralla y la torre del homenaje, vinculada a los condes de Lemos. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1994 y conserva piezas históricas en el Museo Provincial de Lugo. Es una de las paradas más fotografiadas del tramo lucense del Camino Primitivo".

Tengamos siempre en cuenta, como dicen en la web de la Casa do Queixeiro, que "Castroverde no es solo un punto de paso. Es un municipio con historia propia, con varios monumentos declarados Bien de Interés Cultural y un entorno natural que merece tiempo. Los peregrinos que llegan aquí encuentran mucho más que un lugar donde dormir", por ello insisten en que "la iglesia de Vilabade y el castillo merecen una parada. No los ignores por ir demasiado rápido", una buena advertencia contra las prisas que tanto agobian a no pocos peregrinos, a veces sin causa ni necesidad


Los peregrinos de antaño se alojarían en los antiguos hospitales (fundaciones de acogida) de San Lázaro y de San Bartolomé, cuya administración "se regía por orden real; el primero generaba unos ingresos de 493 reales de vellón, y el segundo, 100. Ninguna de las dos instituciones incurría en gastos para el cuidado o mantenimiento de los enfermos, ya que estos costes corrían a cargo de los propios individuos. Un administrador cuyo nombre ha quedado registrado fue don Juan José Osorio y Omaña, residente en Santa María Madalena da Pena", nos explican igualmente en Concello de Castroverde


Dichos hospitales han desaparecido hace muchísimo, pero son sus sucesores el actual albergue público de peregrinos y los demás alojamientos de Castroverde


Al ser una zona residencial próxima a la villa es posible que tengamos algo más de tráfico en este trayecto por la Travesía de Vilabade, pero tampoco demasiado, el de los residentes y poco más


El caminar por asfalto se ve compensado tanto por el paisaje como por la comodidad al avanzar, sin cuestas ni remontes, siempre en llano o en muy suave descenso


Más prados y hermosas fragas y soutos, bosques autóctonos, jalonan el recorrido y amenizan la vista que contempla tan magnífico panorama
.

A Lomba nos sirve de referencia geográfica y visual para comprobar cómo nos vamos acercando al casco urbano


Tras una curva llega otra recta, que ya será la final hacia O Marquesado y Tarrío, solar del albergue público de peregrinos


O Marquesado ya aparece citado como barrio o lugar de Castroverde en el Catastro de Ensenada de 1753. Por aquí están los Prados do Marquesado, el Agro do Marquesado y otros topónimos similares


Hay aquí también un núcleo de casas y al fondo vemos ya el cruce con la carretera de Lugo, la LU-503


A nuestra izquierda, una nave industrial y, al lado de ella y cubierta de hiedra, la que fue la Sala de Fiestas Discoteca 2001, donde bailó toda una generación. Aquí se presentó la Asociación Cultural y Musical Zuncurrundullo, de la que leemos en su web:
"La Banda de Gaitas  y Tambores "Zuncurrundullo" se formó en Castroverde, provincia de Lugo (Galicia-España) en el año 1989 y adoptó como nombre un vocablo gallego hasta entonces olvidado, usado en algunas adivinanzas para enmascarar en los textos la palabra "Gaita". 
A lo largo de estos (...) años, la Banda consiguió un gran reconocimiento por su trabajo musical y su originalidad interpretativa, siendo además merecedora de grandes premios y destacando su participación en numerosos Festivales Célticos de categoría Internacional y en la Liga Gallega de Bandas de Gaitas dentro del 1º Grado, donde siempre se encontró en los primeros puestos. 
Su repertorio no solo contiene piezas tradicionales gallegas, sino también, bandas sonoras de películas, obras clásicas, composiciones de su director (Cándido Díaz) y música tradicional de otros países, lo que da a su repertorio una gran variedad sonora".

A la izquierda es la nave de Almacenes Balonga, "almacén de patatas, cereales, frutas, semillas, pollos y gallinas ponedoras" y demás productos para el campo, empresa fundada en 1954, con tienda de venta al público en la rúa Rosalía de Castro


Un poco más adelante, una señal de ceda el paso advierte a los conductores de la cercanía a dicha rúa, que vemos un poco más adelante, nombre de la carretera de Lugo a su paso por el casco urbano de Castroverde, como se ha dicho


Tengamos en cuenta que Castroverde es la última villa capital de concello antes de la ciudad de Lugo, distante unos 20 kilómetros largos de aquí, por lo que si precisamos hacer compras de vituallas o de cualquier cosa, disponer, de farmacia, cajero, oficina de correos, información turística, etc., hemos de hacerlo en esta villa


Desde aquí ya vemos el tráfico del cruce con la carretera de Lugo, donde hay un stop


La señal de ceda el paso a la que antes nos referíamos advierte a los conductores de su cercanía


Pasamos entre dos fincas, entre O Marquesado y Tarrío, la de la izquierda cerrada por tapia y la de la derecha por sebe o seto natural. Al fondo, una arboleda ribereña señala el curso del Rego de Tarrío


Mucha atención porque antes de llegar a la carretera general vamos a enlazar con el camino que viene de Vilalle y tomaremos a la vez un desvío a la derecha


Pasadas estas fincas y a solo 30 metros de la LU-530 se cruzan los dos caminos


Aquí a la izquierda llega el de Vilalle y a la derecha vamos nosotros, dejando la Travesía de Vilabade o carretera LU-P-1206 


Y tomamos este sendero a la derecha al pie del árbol, como  nos señala el mojón que tenemos delante


Por aquí pasaremos sobre el Rego de Tarrío y llegaremos al albergue de peregrinos, al otro lado de los árboles del fondo, entrando al casco urbano de Castroverde por Tarrío cuando estamos a 121 kilómetros y 700 metros de la Praza do Obradoiro y a unos cien menos del centro urbano de Lugo







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