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viernes, 21 de febrero de 2014

VAL DE DUIO: EL VALLE DE DUGIUM, LA ATLÁNTIDA XACOBEA

Val de Duio, en Fisterra.
Bajando desde los montes de A Cruz da Rapadoira el Camino que viene de Muxia se acerca a Fisterra bajando al valle Val de Duio, mítico en la tradición xacobea.


Dando ya vista a Fisterra y su entorno, emocionante llegada al Finis Terrae, y ante las alturas del Monte Facho, ya en el mismo cabo, es este un fértil valle en el que se asientas las aldeas y lugares de las parroquias de San Martiño y San Vicenzo, atravesadas por el antiguo Camino que viene de Muxía a lo largo de la mariña de la Costa da Morte, señalizado em ambas direcciones (Fisterra y Muxía) pues forma parte de la senda xacobea a estas poblaciones.


 Esta característica geográfica puede ser la base real sobre la que se asienta la leyenda de Dugium. Se trataba de una ciudad o castro capital de los nerios, gentilidad galaica que puede ser una rama de los ártabros y cuya presencia parece registrarse desde el siglo VII antes de Cristo, dentro de las migraciones celtas a la Península.


Los nerios adoraban al sol en el Promontorio Nerio, Cabo Fisterra, donde lo veían ocultarse bajo las aguas oceánicas al occidente, para renacer al día siguiente al otro lado del mundo, tras las montañas del este. Allí estaría el Ara Solis, donde existen datos de la afluencia de navegantes que también acudían a rendir tributo al astro rey divinizado en este altar del culto solar, peregrinaciones marítimas que estaban acompañadas por otras realizadas por tierra, uno de los precedentes del Camino de Santiago, pues aquí se dice desembarcaron los restos del Apóstol, en la Playa de Langosteira, devueltos por sus discípulos a la Gallaecia en la que, según la tradición, Jacobo predicó.


Conforme a la narración, Santiago en su misión evangelizadora mandaría derribar símbolos paganos como este Ara Solis, en el que los nerios, ya bajo dominación romana, seguían practicando sus creencias. Los mismos conquistadores romanos, según las crónicas, se sintieron atraídos por el lugar, impresionados por la visión del sol "zambulléndose" en el Atlántico, por lo que respetaron y asumieron estos ritos.


La ciudad de Dugium, orugollosa de sus cultos, hacía caso omiso a la evangelización del Apóstol y fue castigada, pereciendo bajo las aguas del mar en una apocalíptica inundación. Solo dos bueyes escaparon al agua pero no al castigo, pues quedaron transoformados en piedra, dice la leyenda, y son ahora las rocas, pequeñas islas, de los Bois de Gures.



Tras bosques y campiñas son los hórreos los que nos señalan ahora la entrada en la aldea de San Salvador.


Pasamos junto al hotel rural Dugium, en el mismo Camino...


A un lado los hórreos...


Y al otro el hotel...


Belleza rural y hermosura natural en San Salvador de Duio. El topónimo podría hacer referencia a la antigua existencia de un santuario, capilla u oratorio con esta advocación.


Cruce de caminos, en el cual seguimos de frente.


El valle de Duio, vista hacia el norte, hacia Vilar de Duio y Denle, por allí viene la carretera desde el arenal de la Praia do Rostro...


Can del Camino...


Por los campos y huertas de Os Espiños dejamos atrás San Salvador de Duio.


Allá son los montes de A Rapadoira, por donde vinimos a Duio procedentes de Buxán y Rial.


Hermoso cruceiro...

Camino de Flores y Hórreos.


Siguiente aldea O Bispo.


El Camino sale ahora a la carretera que viene de Mar do Rostro y entra en Hermedesuxo de Abaixo.


Aquí es donde comprobamos que las leyendas tienen un trasfondo real: en Hermedesuxo se han encontrado numerosos hallazgos arqueológicos que demuestran la existencia de una antigua población, citada incluso posteriormente en el Códex Calixtinus. El tómbolo como decimos pudo sufrir en alguna ocasión la invasión del mar, y se tiene constancia de antiguos templos destruidos por los suevos.


Hermedesuxo, una aldea que puede ser la sucesora de una desaparecida ciudad galaica...


Más allá el Monte Pión...


Saliendo ya también de Hermedesuxo...




El valle y el Monte da Serra...


De Hermedesuxo larga recta hacia As Escaselas.



Estamos cerca de las aldeas de Vigo y Mallas, pero hacia ellas no vamos.


Solo las vemos sobre estos coloristas y luminosos campos...



Aquí tomamos el camino que se dirige a San Martiño.


Trayecto llano que deja atrás As Escaselas...


Y pasa junto a casas campesinas y tierras de labor...



De lo rural a lo residencial


Vista hacia San Martiño y Fisterra, con el Monte Facho en la distancia...


Peregrinos que van a Fisterra.



A la vista de Fisterra.


Y peregrinos que van a Muxía...


A veces algunos perros siguen a los peregrinos varios kilómetros y luego no saben regresar a casa, perdiéndose. Evite siempre que los canes le acompañen.


Zona de expansión urbana fisterrana. San Martiño de Duio...




Más peregrinos a Fisterra.


San Martiño de Arriba, encima del Camino...



Lavadero de San Martiño


Iglesia de San Martiño de Duio, parroquial barroca del año 1717 cuya fábrica actual obedece a los trabajos de los siglos XVIII y XIX. Fue saqueada por los franceses en las guerras napoleónicas.


Imagen de San Martiño en la fachada...


Placas informativas de la saga xacobea enfrente de la iglesia...




También información de la iglesia y su entorno...



Desde San Martiño de Abaixo tenemos unas hermosas vistas de Fisterra, de Escaselas a la Praia Langosteira, la Ría de Corcubión, el Monte Pindo... y la misma villa fisterrana.



As Escaselas, Praia de Langosteira, Monte da Serra y boca de la Ría de Corcubión...


Allá al fondo, el mítico Monte Pindo.


A un paso de Fisterra...



Doble señalización: F a Fistera M a Muxía.


Muchas nuevas edificaciones entre la ladera y el mar.


Divisamos el dique del puerto de Fisterra.



Praia de Langosteira...



Aquí, en la Cruz de Baixar, enlazamos con el Camino que desde el cruce de Hospital vino por Cee y Corcubión a entrar en Fisterra recorriendo la Praia de Langosteira...



Monte Pindo y Cruz de Baixar, entrada en el centro urbano de la villa de Fisterra.



Video del itinerario de Muxía a Lires y a Fisterra.