Eres el Peregrino Número

martes, 18 de marzo de 2014

A PONTE DO PASATEMPO. MONDOÑEDO, LUGO, GALICIA. LA ÉPICA HISTORIA DEL MARISCAL PARDO DE CELA


Este es el puente sobre el río Valiñadares en Mondoñedo, por él entran en la ciudad y una de las antiguas capitales de las viejas provincias del Reino de Galicia, los peregrinos que han pasado de Asturias a Galicia por Abres y Trabada, entrando en este concello de Mondoñedo por Lindín viniendo de O Val de Lourenzá y llegando aquí al barrio de Os Muiños (los molinos) cruzando este puente de piedra cuyo llamativo nombre tiene su origen en un trágico episodio inmortalizado por la literatura gallega. En la baja Edad Media, el mariscal Mariscal Pardo de Cela, noble gallego, tomó partido por Juana la Beltraneja y se opuso enérgicamente a la nueva política ejercida por su rival Isabel la Católica, casada con Fernando de Aragón. Esta "rebeldía" contra el nuevo orden de los Reyes Católicos le llevaría a su detención y posterior ejecución, tanto de él como de su hijo Pedro, en los primeros días de octubre de 1483 en la misma Praza da Catedral de Mondoñedo. Es en ese momento cuando su mujer Isabel de Castro, que era prima de la reina Isabel, traía al galope con su séquito el papel con la firma del indulto real, pero fue parada aposta en este puente por unos clérigos que, buscando cualquier excusa, le hicieron perder el tiempo justo mientras se efectuaban las decapitaciones. Desde entonces, este antiguo puente, llamado A Ponte dos Ruzos, empezó a ser conocido como Ponte do Pasatempo.



Era el Mariscal Pedro Pardo de Cela Aguiar y Rinadeneyra nacido en Castro d'Ouro, miembro de las linajudas estirpes de los Señores de Cela y Violante de Aguiar. Su amistad con los condes de Monterrei y Lemos le hizo conocer a doña Isabel de Castro, hija de la condesa Beatriz y Pedro de Osorio, primer conde de Lemos. Era entonces precisamente Pardo de Cela merino o representante en Mondoñedo de esta Casa de Lemos en Mondoñedo, de la que el obispo Pedro Enríquez, primo de Isabel de Castro, le entregó como dote para su boda (año 1441), todas las rentas del obispado, exceptuando las que precisaba para su propio sustento, entre ellas el Castelo da Frouxeira, fortaleza que en aquel tiempo terminaba de reconstruirse.


Era un delicado momento social y político: las Guerras Irmandiñas acababan de terminar y la parte sur del histórico Reino de Galicia, Portugal,  acababa de constituirsese independiente. En esos delicados momentos es cuando, fallecido el obispo en 1445 Pardo de Cela llega a ser alcalde de Viveiro y es nombrado Mariscal en 1474, alcaldía de la que es privado dos años después por los Reyes Católicos, dada su postura favorable a la hermana de Isabel, Juana la Beltraneja, en sus derechos al trono durante la guerra sucesoria que estalló tras el envenenamiento de Enrique IV. Juana era apoyada en Galicia y Portugal, pues estaba casada con el rey portugués Alfonso.


Dado su partido, el Mariscal es expulsado de Viveiro y se le niega la entrada en Ortigueira y Mondoñedo, previa carta en este sentido de los Reyes Católicos, siendo entonces cuando se hace fuerte en Frouxeira, derrotando con Pedro de Bolaño y Pedro de Miranda a las tropas castellanas en 1480. Mientras, los nuevos obispos de Mondoñedo le reclamaban la devolución al obispado de la dote de su esposa otorgada por su antecesor el obispo Pedro Enríquez, pleito fallado en contra de Pardo de Cela por el corregidor de la ciudad. Un fallo discutible por cuanto se dice que eran esto parte de los bienes patrimoniales propios y personales del obispo, y no del obispado, aunque por ello fue condenado a muerte por rebeldía, resolución que permitía de paso librarse a los Reyes Católicos de un poderoso rival, pues no en vano Fernando de Aragón contrata los servicios del mercenario francés Luis Mudarra, quien al mando de 300 jinetes consigue apresar al Mariscal. No obstante, dada la resistencia en A Frouxeira, hubieron de valerse de la traición de 23 "criados" del castillo, quienes abrieron sus puertas mientras Pardo de Cela visitaba a su aliado Pedro de Miranda en otro centro de resistencia, el castillo de Castro d'Ouro. Fue entonces cuando a su regreso él, su hijo, su aliado y numerosos partidarios fueron detenidos por las tropas de Mudarra y llevados a Mondoñedo para ser ejecutados públicamente en la Praza da Catedral


Es entonces cuando nace el mito, las hazañas del mariscal como valedor son narradas en trovas y poemas, cantadas en ferias y mercados, como defensor de los derechos de Galicia frente al nuevo poder asentado en Castilla. Esto ha dado, da y dará origen a numerosos estudios históricos que ahondarán en estos fundamentales sucesos, intentando separar lo épico de lo real. Independientemente de todo ello, la figura del Mariscal Pardo de Cela será a partir de entonces una de las más importantes de la historia y estudios gallegos.


Enterrado en la catedral con el beneplácito obispal, sus bienes confiscados serán en parte devueltos a su viuda, exceptuando el Castelo da Frouxeira, que sería comprado por Munzo o Mouso Mudarra. Su hija Constanza, aún un tiempo más en rebeldía. acabaría claudicando y, perdonándosele la vida, e ingresa, voluntariamente o a la fuerza, en un convento. Su hermana Beatriz conseguiría la devolución a su vez de parte de sus también confiscadas propiedades. Pero las trovas en ferias y mercados seguirán catando aquellas gestas y llegarán a nuestros días, inmortalizado estos epìsodios, la oposición a la autoridad de los nuevos reyes, la traición de A Frouxeira capitaneada por Roi Cofano do Valadouro, o las gentes del obispo entreteniendo a su mujer en el puente cuando esta llevaba en su mano el papel del perdón, mientras su marido, siempre en la voz del romancero, perdía su cabeza y esta rodaba, aún con fuerzas para decir la famosa letanía... "Credo, credo, credo" (creo, creo, creo)...


Sus símbolos y blasones fueron borrados y quísose cayesen en el olvido pero el día 16 de marzo de 1965 aparece, durante las obras efectuadas en la catedral, una tumba con su escudo de armas y la leyenda... Pardo de Cela arno (arcediano) de Viveiro. 

Los restos del Mariscal Pardo de Cela volvían a la luz...