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martes, 29 de abril de 2014

SANTIAGO DE BAAMONDE. LUGO, GALICIA: HISTORIA Y ARTE EN EL CAMINO

Iglesia de Santiago de Baamonde
Tras salir del albergue de peregrinos y en A Rotonda tomar la antigua carretera de A Coruña, los romeros a Santiago del Camino Norte pasan bajo la iglesia parroquial de Santiago de Baamonde, cuya advocación delata la estrecha relación de la población con la ruta xacobea.


Su estilo constructivo es básicamente románico del siglo XII.

 Si bien cuenta con una capilla mayor de gusto gótico (s. XV), especialmente visible en su ventana ojival.

De todas maneras este templo se alza sobre otro anterior, pues se conservan algunos elementos como una antigua piedra que se empleó mucho tiempo como base de la pila del agua bendita, aparecida durante unas reformas bajo el altar mayor. Llaman la atención los arcos de sus portadas, frontal y lateral, con sus capiteles, columnas y arquivoltas.

Llaman la atención los arcos de sus portadas, frontal y lateral, con sus capiteles, columnas y arquivoltas. Esta es la portada sur.

Esta es la portada oeste, la principal


Capiteles con tema vegetal.


Sito al lado de la carretera de Madrid-A Coruña, aparecieron al ensancharse esta vía unos sepulcros de pizarra situados en un muro de cierre de su campo circundante.


Muy importante es el Calvario de Baamonde (s. XVIII), sito frente al santuario, de tres cruceiros, el central con la imagen de Cristo Crucificado y la Virgen de la Dolorosa y los de los lados sin talla escultórica.



En el campo de la iglesia existe un noble castaño de 500 años, salvado de ser tirado en las obras de la carretera gracias a la intervención del artista local Victor Corral (con interesante casa-museo a escasos metros de aquí).



Victor Corral talló una capilla en su interior, respetando la vida del árbol, dedicada a la Virgen del Rosario, de especial devoción y romería en Baamonde pues exisitió una cofradía a ella dedicada documentada desde 1690. Por esta razón campo y castaño fueron respetados.


La capilla desde el exterior.


Oratorio en su interior. Se trata realmente de un verdadero esmoleiro o pequeño santuario sagrado, con la Virgen tallada en su hueco y un rosario colocado junto con un poema del autor: "Las hojas de este abuelo castaño hablan del cielo y su fruto dorado, perfuman la Virgen del Rosario. Soy escultor nato y vecino de este atrio, donde crecen las flores y nidan los pajaros, pues doy gracias a Dios que ha dejado poner mis manos en el rey de los castaños. 1971". 




Un poco más arriba de la iglesia está la Casa-museo de Víctor Corral. Se trata de un conjunto de vivienda-taller construido por el propio escultor en 1971 siguiendo la inspiración de los pazos gallegos, hasta con capilla propia y palomar. En sus bellos jardines se exponen numerosas esculturas, albergando en el interior un soberbio conjunto de arte abstracto y religioso.


Nuestra estancia en Baamonde puede verse gratísimamente completada con una visita a esta casa museo que recibe cada año más de 20.000 visitantes. Víctor nació aquí en Baamonde en 1937, dedicándose además de a la escultura a la poesía, la fotografía y la pintura. Tras una infancia en este entorno agrícola y ganadero donde talló sus primeras esculturas en las peñas, estudió en la Escuela de Artes de A Coruña y en la de La Lonja de Barcelona, inaugurando un primer taller en 1963. En 1966 protagonizó en la misma Barcelona su primera exposición a la que seguirían más por España y el extranjero. Al regresar a su lugar de nacimiento realizó con sus propias manos esta maravilla.


Desde la iglesia y el cruce a la casa de Víctor Corral los peregrinos habrán de continuar por los arcenes de la carretera de A Coruña.


Tres kilómetros por aquí nos aguardan...

  
Nos vamos de Baamonde al pie de la Aldea de Riba, origen de la población y donde está la muralla, ahora tapia de separación entre propiedades.


Nada queda sin embargo de la mítica torre de Camarasa, anexa a estas defensas y que se dice era de las más antiguas de Galicia, destruida en la Revuelta Irmandiña. Aún quedaban porciones de la misma a principios del siglo XX pero las piedras fueron aprovechadas para  obras vecinales. Era baluarte de los condes de Amarante y uno de sus famosos dueños fue Rodrigo Romais, conde de Monterroso y Santa María de Ortigueira.



Pasamos junto a esta casa de la carretera.


Vamos paralelos al ferrocarril.


Atrás queda la gasolinera, donde hay restaurante-parrilla, a la derecha arriba está el Alto do Curro de Carlos, más abajo la autovía, al lado nuestro la carretera, la izquierda la línea ferroviaria, luego el río Parga y al otro lado los montes de A Serra Gorda.

  
Pasamos Riocovo y el área recreativa da Perdiz.


Entramos en el concello de Guitiriz.


Y aquí vamos desviarnos a la izquierda, cruzar un paso a nivel sin barreras y pasar sobre el río por A Ponte de Parga.