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martes, 29 de abril de 2014

CASA DE LOS COVIÁN, COLUNGA, ASTURIAS: RESIDENCIA INESPERADA DE UN EMPERADOR


El Camín Real atraviesa la villa de Colunga, capital del concejo de este nombre, y se dirige hacia la Calle Real, donde encontraremos uno de los monumentos más notables de la población, la Casa de los Covián o Alonso Covián, ejemplo destacado de arquitectura civil renacentista (s. XVI).


Galería, portalón, enmarcaciones de piedra noble, escudo de armas, aspilleras, balcones... forman parte de los elementos artísticos y arquitectónicos de esta noble mansión en la que, a decir de cronistas y de la tradición, pernoctó el joven emperador Carlos de Gante, que sería Carlos I de España y V de Alemania al llegar a ocupar con el tiempo dos tronos imperiales.


Entonces, durante su inesperada estancia en Colunga, aún era un joven que venía a hacerse cargo del trono en sus nuevos dominios españoles, heredados por testamento de su abuelo Fernando de Aragón, no sin importantes resistencias debido a su prontitud en atribuirse el título de rey, asesorado por sus consejeros flamencos, cuando en realidad la disposición testamentaria decía que era Gobernador y Administrador de estos reinos en nombre de la reina Juana la Loca, su madre, incapacitada para ejercer.


Nacido en las tierras flamencas de Gante, Carlos desembarcó en 1517 en Tazones (Villaviciosa, un poco más al occidente de Colunga) debido a una tormenta, cuando el plan era que la flota arribase a Santander y de allí dirigirse a Tordesillas, visitando a su madre Juana, y a Valladolid, iniciando los rituales de su toma de posesión. El nuevo mandatario y su séquito hubieron pues de ir a la capital cántabra por estos viejos caminos, buscando posada y acomodo en alguna de las residencias de algún principal. No obstante, ello  fue causa de disgusto, pues su cronista oficial, Laurent Vital, que le acompañaba, no paraba de quejarse en todo el trayecto, de la pobreza que hallaban, aún en las casas de la nobleza local, y así lo dejó plasmado en el relato de este improvisado viaje, diciendo que, aunque fue "alojado en la mejor casa de Colunga", este alojamiento era "bien pobre y miserable y tal como la suerte le deparaba y no como a S.M. le correspondía"


Uno de los detalles más llamativos es, al decir de los entendidos en arte, la famosa "ventana en esquina" de esta casa, muy usual en el arte del renacimiento pero no demasiado representado en las construcciones asturianas de la época que han llegado a nuestros días.


Al lado de la casa, mirando hacia la iglesia, se encuentra el monumento que honra la memoria del doctor Grande Covián, profesor de Fisiología y experto en nutrición, bioquímico y humanista, aquí nacido en el año 1909.