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viernes, 30 de mayo de 2014

LA CATEDRAL DE SANTIAGO DE COMPOSTELA, SU HISTORIA Y ENTORNO: LLEGADA A LA PRAZA DO OBRADOIRO Y A LA PORTA SANTA

Catedral de Santiago de Compostela y Praza do Obradoiro
Rúa da Acibechería. De frente a la Praza da Quintana, Porta do Paraíso y Praza do Obradoiro. A la izquierda a la Praza da Quintana y la Porta Santa, por donde se entra a la catedral en Año Santo Compostelano

En la rúa da Acibechería  y procedentes de la Praza de los peregrinos se dirigen a la Praza do Obradoiro y a la misma catedral de Santiago, son estos pasos sumamente intensos y emocionantes ante las maravillas que se contemplan y los momentos que se viven. El Camino usual, más empleado normalmente por peregrinos y visitantes es el que sigue la calle toda de frente hacia la Praza da Inmaculada, donde está la Porta do Paraíso, y entrar por ella a la catedral, o bien seguir hacia el Pazo Arzobispal para salir a O Obradoiro, fachada principal y barroca que guarda el románico Pórtico de la Gloria. PERO si es Año Santo Compostelano el ritual sería ir desde aquí a la izquierda, a San Paio de Antealtares y, por la Rúa Sacra salir a la Praza da Quintana frente a la Casa da Parra y entrar en la catedral por la Porta Santa. Vamos a explicar las dos opciones:

1) A LA CATEDRAL POR LA PORTA DO PARAÍSO Y LA PRAZA DO OBRADOIRO:



En este caso los peregrinos siguen todo recto por la rúa da Acibechería, la del antiguo gremio de azabacheros de Santiago, viendo al fondo ya el Pazo Arzobispal ante la Praza da Quintana, ruta hacia la puerta norte de la catedral o Porta do Paraíso, así como al Arco del Pazo Arzobispal, que nos encamina bajo el palacio del arzobispo a salir a la Praza do Obradoiro


Llegamos así a este último tramo de rúa antes de llegar a la plaza, con sus tiendas entre las que destacan productos alimentarios gallegos, souvenirs y joyerías


Y así los peregrinos salen directamente de la Rúa da Acibechería a la Praza da Inmaculada, viendo a la derecha el impresionante monasterio de San Martiño Pinario, fundación del siglo X sobre un oratorio anterior, A Corticela, dedicado a Santa María, el cual estaba más cercano a la antigua basílica, hoy catedral, y por ello quedó integrado en la misma durante las reformas de Alfonso III El Magno y el obispo Sisnando I. Se trataba de uno de los primeros santuarios con monjes a cargo del culto al Apóstol y por lo tanto origen de la actual ciudad, los cuales se establecieron justo al norte de su tumba. Acabando el siglo IX Sisnando I apoyó que los monjes fundasen un lugar de culto propio en su asentamiento, naciendo aquella capilla de A Corticela, así como que se esta comunidad se instalasen en el cercano pinar de Pinario o Piñeiro, naciendo el actual convento en el año 899. Siguieron vinculados al culto apostólico y su liturgia siguió haciéndose en Santa María da Corticela hasta que a finales del siglo X lo compartieron con la de su iglesia monacal dedicada a San Martín o San Martiño de Tours, santo de origen franco llegado con las primeras peregrinaciones


El siglo XI será una época dorada para el monasterio, que se engrandece y consagra una iglesia románica justo ante el hospital de peregrinos que atendía a los peregrinos justo a las puertas de la catedral, en esta plaza llamada entonces del Paraíso. A finales de la centuria los benedictinos se irán haciendo cargo del convento pero en el XII el obispo Diego Xelmírez preferirá ir apartándolos de su misión de culto y custodia del sepulcro de Santiago, acaparando sus rentas, donaciones, limosnas y demás recursos, a cambio les dará otras compensaciones y consagrará su nueva iglesia en el año 1102



En el año 1494 las reformas religiosas para paliar la relajación del clero reinando los Reyes Católicos le hacen depender de los benedictinos de Valladolid, lo que traerá un nuevo esplendor que hará de él el monasterio más poderoso de Galicia emprendiéndose la gran reforma con el aspecto que vemos ahora, reforma para la que se necesitó derribar el antiguo hospital de peregrinos aquí existente dejando libre esta gran plaza entre el convento y la catedral. Esta majestuosa portada es la del monasterio propiamente dicho, pues la iglesia está situada más atrás, en la Praza de San Martiño Pinario, a la que se accede desde aquí por la rúa da Moeda Vella. En el conjunto, proyecto del arquitecto Mateo López y con intervención de Ginés Martínez de Aranda y Bartolomé Fernández Lechuga, hay elementos renacentistas, barrocos y neoclásicos, si bien esta fachada es la gran obra maestra del barroco gallego junto con la de la misma catedral que mira a la Praza do Obradoiro


Esta fachada principal es diseño de Fray Gabriel de Casas y presenta cuatro grandiosas columnas dóricas y, sobre la puerta, la estructura añadida por Fernando de Casas Novoa con una imagen de San Benito, el escudo de España y en lo alto San Martín a caballo. Se accede por escalinata, la torre de cinco cuerpos rompe la monotonía de la fachada


San Martín compartiendo su capa con el mendigo y a los lados dos querubines


La Desamortización de Mendizábal declaró el convento extinguido en 1835 y, luego de tener el edificio diversas funciones, pasó a ser desde 1868 Seminario Mayor de la archidiócesis de Santiago de Compostela, función que sigue teniendo en nuestros días junto con la de sede de las facultades de Teología y Trabajo Social, museo y hospedería, que fue esta antes residencia universitaria hasta el año 2008


Al lado de la entrada a San Martiño Pinario, presidiendo la Praza da Inmaculada y con el Pazo de Xelmírez al fondo, un busto honra la memoria del Papa Juan Pablo II, el primer Papa que visitó Santiago de Compostela como peregrino, pues otros que lo hicieron fue antes de ser proclamados papas. La primera visita fue en 1982 y la segunda en 1989, antecedente directo del impulso definitivo a las modernas peregrinaciones.  En sus llamadas Juan Pablo II llega a decir:

"Yo desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: vuelve a encontrarte. Sé tu misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Tú aún puedes ser faro de civilización y estímulo del progreso para el mundo"

Luego pronuncia la frase atribuida a Goethe...

Décadas después su pétrea mirada observa desde aquí el paso de miles de peregrinos de todo el orbe y condición...


Son los peregrinos que pasan al pie de la fachada norte o de la Acibechería de la catedral de Santiago. Así es como la ven por primera vez quienes llegan caminando desde los caminos Primitivo, Norte, Inglés y Francés y tras entrar en lo que fue el recinto amurallado de Compostela por la Porta do Camiño. Esta fachada fue comenzada en estilo barroco por Lucas Ferro Caaveiro y acabada por Domingo Lois Monteagudo y Clemente Fernández Sarela en estilo neoclásico en 1769. En este entorno inmediato fue donde se construyó la primera cerca o muralla del primer núcleo de Santiago. Esta obra a caballo entre ambos estilos fue provocada por la destrucción en un incendio de la fachada anterior, románica, que hubo de ser demolida tras un incendio en 1758. Había sido la llamada Puerta del Paraíso, construida en el año 1122 por Bernardo, el tesorero, Partes que se pudieron salvar fueron colocadas en la portada sur, la de la Praza das Praterías. La nueva fachada barroca heredera de la medieval recuerda esquemas de la por entonces bastante reciente del Obradoiro, que veremos después. Al rehacerla en este estilo se igualó en esplendor a la fachada que por entonces ya presentaba San Martiño Pinario, así como urbanizar la plaza y ampliar el Pazo de Xelmírez


En el siglo XIII, se añadió en la zona noroeste, al lado de esta portada, el Panteón Real, donde se enterraron varios reyes, reinas y nobleza como el conde Raimundo de Borgoña, la reina doña Berenguela, los reyes Fernando II, Alfonso IX, la reina Juana de Castro. Luego en el transepto norte, entre las capillas románicas de la Santa Cruz y San Nicolás, se hizo a mediados de esa centuria la del Sancti Spiritus por iniciativa del compostelano Pedro Vidal, burgués sin título nobiliario que sin duda reivindicaba su derecho a tener su lugar entre los difuntos principales, un espacio agrandado un siglo después por Gonzalo Pérez de Moscoso, arcediano de la reina, para sepulcro de su pariente Alonso Sánchez de Moscoso, dentro de la multitud de sepulcros góticos hechos en aquel tiempo, ya consagrada la catedral románica



 Constituye la entrada histórica al templo catedralicio, dado que por aquí se entra además a aquella primera capilla primigenia, A Corticela, que vemos asomando un poco a la izquierda de la foto, ahora integrada en la catedral pero que antaño fue templo aparte, si bien los peregrinos de ahora suelen mayormente dirigirse antes a la Praza do Obradoiro


Si nos fijamos, la estructura románica de Santa María da Corticela, vista desde aquí, deja a las claras su origen. De su historia hablaremos más cuando visitemos el interior de la catedral


Aquí, en el arranque de la actual rúa da Acibechería, estuvo antaño el Hospital de pobres y peregrinos de Santiago, construído por orden del arzobispo Xelmírez luego del primero, patrocinado por Sisnando I y Alfonso III al lado de la basílica prerrománica consagrada en el año 899 donde estaba el primer santuario de Alfonso II en la tumba del apóstol. El hospital creado por Xelmírez funcionaba con las limosnas del altar mayor y otras. Con el tiempo fue haciéndose más grande hasta ocupar todo el terreno entre la calle y el monasterio de San Martiño Pinario y dado el grosor de sus muros formó parte del templo-fortaleza que alguna revuelta padeció en tiempos del obispo-fundador, siendo destruido por un incendio en 1484 y reconstruido con dos plantas, abajo dedicadas a cocina, bodegas, capilla, enfermería y 19 camas. Arriba había otra enfermería, 20 camas y una sala con seis lechos aparte para enfermos contagiosos


Cuando en el siglo XVI  sus funciones fueron traspasadas al nuevo Hospital Real (actual Hostal dos Reis Católicos), el edificio fue cedido a San Martiño Pinario para crear el primer antecedente de la Universidad de Santiago, iniciativa del arzobispo Alonso III de Fonseca, llamándose Colegio de Santiago Apóstol y luego Colegio de San Jerónimo o Colegio de Artistas que, andado el tiempo y tras no pocas gestiones se trasladó a la entonces llamada Plaza del Hospital (Obradoiro), conservándose del antiguo una portada románico-gótica de la que hablaremos dentro de poco. Existió aquí además una fuente llamada del Hospital, que desapareció en la reurbanización de esta plaza a principios del siglo XX. Hoy en día en el solar del desaparecido hospital los peregrinos también descansan... ante la catedral de Santiago



Desde la rúa y plaza vemos a la derecha las torres barrocas de de la catedral: la Torre de la Carraca (derecha) y la Torre de las Campanas (izquierda), y a la izquierda el cimborrio y a su izquierda a la vez la Torre del Reloj, La Berenguela. De las torres hablaremos en su momento pero del cimborrio, que hemos de decir que tiene dos fases distintas de construcción: una obra bajomedieval en torno al año 1400, superpuesta a una estructura anterior cuadrangular a todas luces románicas, más pequeña y menos luminosa, y otra obra del siglo XVII, cuando se eleva para destacar más en el paisaje de acceso a la catedral, añadiéndosele balconada intermedia y cúpula con linterna



En lo alto hay una imagen de Santiago con los reyes Alfonso III y Ordoño II orando a sus pies


Bajo ellos una concha y una guirnalda


Un poco más abajo, en el centro de esta fachada norte, hay una estatua de la Fé. Ángeles con alas sobre las ventanas y medallones con personajes vinculados a la historia del lugar



 Esta puerta es además de la entrada directa de los peregrinos que deseaban entrar al interior antes que llegar a la Praza do Obradoiro, el acceso más inmediato desde el pazo arzobispal y el lugar de la Bula de la Santa Cruzada y la Ofrenda del monarca al Apóstol. Entre las filigranas vemos las conchas de vieira con bordones cruzados sobre los tragaluces, trofeos militares, escudo del Cabildo sobre el arco de la puerta de la izquierda y escudo del arzobispo Rajoy sobre el de la derecha


Con la Praza da Inmaculada a la derecha y la fachada norte a la izquierda seguimos todo de frente, hacia el Pazo de Xelmírez construido por iniciativa del obispo Diego Xelmírez tras las destrucciones de las revueltas de 1117 que acabaron con el anterior, sito en la fachada de las Praterías (fachada sur). El obispo mandó erigir dentro de su nuevo palacio una capilla "ante la que se acuña la moneda, frente a la iglesia de Santiago, a la derecha se sale de la misma iglesia del Apóstol" por lo que esta calle sería llamada de la Moneda y la plaza de los Cambeas


 Fue profundamente reformado a lo largo de estos siglos, primeramente por Pedro Suárez de Deza en 1180, luego el arzobispo Juan Arias encargó más obras al maestro Boneth en 1250, con la idea de mostrar su señorío en la ciudad, imitando los palacios eclesiásticos franceses, con capilla propia, gran sala de doble planta y una torre, símbolo de poder. En los siglos XV y XVI fue también reformado por los arzobispos Lope de Mendoza, Alonso de Fonseca y Ulloa y Maximiliano de Austria. La gran reforma del siglo XVIII que le añadió una planta obligó a hacer una nueva fachada barroca mirando a la plaza. Fue durante unos meses, entre diciembre de 1981 y el verano de 1982, sede del Parlamento de Galicia. Actualmente forma parte del Museo de la Catedral

El arco del Pazo de Xelmírez o Pazo Arzobispal, con sus escaleras, forma el paso, físico y emotivo, a la gran Praza do Obradoiro. Por arriba el prelado tenía acceso directo a la catedral sin necesidad de salir a la calle


Suele ser las más de las veces muy transitado


Los peregrinos se dirigen por aquí hacia la plaza, que es además un gran espacio de socialización y, por supuesto, recalcamos, para muchos peregrinos la llegada a una especie de "meta", si es que en el Camino esto puede discernirse bien, la vista de la fachada oeste de la catedral y la entrada a la misma por el majestuoso Pórtico de la Gloria


Suelen a ciertas horas tocar gaiteros y otros músicos. Es una de las estampas más recordadas por los peregrinos


Al salir a la Praza do Obradoiro lo primero que vemos es el Hostal dos Reis Católicos, el antiguo  Hospital Real, construido entre 1501 y 1511 para hospital de peregrinos, si bien su capilla no se terminaría hasta 1527, y que como tal funcionó hasta el siglo XIX. Luego, en el XX, pasó a su función actual de parador de turismo. Las obras fueron sufragadas en 1499 por los Reyes Católicos, gracias a los ingresos de la guerra de Granada, haciendo realidad un compromiso contraído durante su visita a la ciudad en 1486. En concreto se encomendó dar un tercio del tesoro capturado, el llamado Voto de Granada, para construirlo y mantenerlo como agradecimiento al Apóstol. estaría dedicado a los peregrinos pobres y enfermos ya que "muchos de ellos perecen en el suelo de la catedral y otras partes, por no tener quien los reciba y aposente". La iniciativa promovería aún más las peregrinaciones en un momento en el que que estaban decayendo por diversas vicisitudes históricas y sociales y aún decaerían más con la Reforma de Lute


Fue su arquitecto Enrique Egas, de la prestigiosa familia de arquitectos y escultores hispanoflamencos Egas, los Eyck Koeman originales. Para construirlo fue necesario derribar un barrio aquí ubicado hasta entonces y se destinó además de para alojar peregrinos para asistencia sanitaria, siendo uno de los precedentes de los hospitales en el sentido actual del término



Antes mismo de ver la catedral admiramos esta impresionante obra renacentista pero con fuertes influencias góticas. Los ojos se nos van a su fachada gótico plateresca flanqueada por los escudos con las armas de Castilla y a su lado la cruz en un círculo, emblema del hospital. Enfrente estaba la Porta da Trinidade, por donde salían de la antigua muralla los peregrinos que seguían hacia Fisterra


La portada es obra de maestros franceses en la que podemos ver numerosas imágenes relacionadas con la salvación, a la izquierda de abajo arriba tenemos a Adán, Santa Catalina y San Juan Bautista, a la derecha en ese orden Eva, Santa Lucía y María Magdalena, arriba en el friso, en horizontal, los doce apóstoles. A la izquierda de la ventana central Cristo, Santiago y San Pedro, a la derecha de la misma la Virgen María con el Niño, San Juan Evangelista y San Pablo. Arriba del todo seis ángeles tocando instrumentos...


Imagen de los apóstoles


Santiago, San Pedro y San Salvador, a la derecha la Virgen y el Niño


Santiago con el hábito peregrino y el Salvador con la bola del mundo en la mano


Su Capilla Real, en el interior, como decimos lo último que se construyó, es ya de algo avanzado el siglo XVI, declarada monumento en 1912, está rodeada de cuatro patios, dos góticos de Enrique Egas dedicados a San Juan y San Marcos, y otros dos barrocos de San Lucas y San Mateo. Con el declive de las peregrinaciones se potenció su función médica si bien se siguió con su misión original pues, aún el 1743 el peregrino Nicola Albani, nada propenso a las críticas pues buena parte de su romería fue durmiendo a raso, afirma habar visto "casi ciento sesenta peregrinos de diferentes naciones" aunque no se les da ... "otra cosa que tres noches de alojamiento con malísimas camas". Más tarde se registrarán solo como mucho algunas decenas, buena parte de ellos extranjeros, portugueses, franceses y españoles, como corresponde a las últimas etapas de las peregrinaciones antiguas, ya sin ingleses, alemanes. nórdicos, etc



Empezando el siglo XX hay una cierta afluencia de peregrinos cuando se celebra el Año Santo Compostelano pero su función hospitalaria es asumida por el nuevo hospital universiario, mientras que los peregrinos, que aumentan tras la guerra civil, son acogidos normalmente en fundaciones religiosas, buscándosele entonces al Real Hospital nuevos usos, como el de hotel de autoridades, y así en julio de 1954, en pleno Año Santo, se inaugura como Hostal de los Reyes Católicos, integrándose en la red de paradores nacionales de turismo. Su cafetería, abierta al público, se hizo en el comedor de peregrinos sanos


Caminando hacia desde el Hostal dos Reis Católicos hacia la gran explanada de la Praza do Obradoiro, vemos de frente a la catedral el Pazo de Raxoi, porticado totalmente a la larga, sede del Ayuntamiento y de la Xunta de Galicia. Su construcción partió del arzobispo Bartolomé Rajoy Losada en 1766, sobre la antigua cárcel y las murallas, para hacer un seminario de confesores. A la derecha como hemos dicho, estaba la Porta da Trinidade, salida a Fisterra y así conocida por haber una iglesia de esta advocación, desaparecida, también llamada Iglesia de los Peregrinos, de ahí que en el siglo XII el Codex Calixtinus la llame Porta de Sancto Peregrino, pues era además acceso al entonces cementerio, camposanto que fue del Hospital de Santiago del que hablábamos en la Praza da Inmaculada. La puerta desapareció con la construcción del palacio, lo mismo que el camposanto. Aún en 1710 se entierra allí Ángel Blanco de Salcedo, canónigo de la catedral y administrador de Hospital Real, cuya sepultura fue redescubierta en 1965


Su estilo es de corte neoclásico francés, fachada simétrica con un frontón central de remate triangular y dos frentes laterales de remate circular, todos descansando en columnas jónicas. En el relieve del frontón central, obra de José Ferreiro, donde se representa la mítica batalla de Clavijo reinando Ramiro I, durante la cual dice la leyenda que el Apóstol ayudó a los cristianos, naciendo allí la versión bélica del santo, declarado patrón de los ejércitos. Albergó el pazo la cárcel, ayuntamiento y residencia de los niños cantores del coro de la catedral, acólitos y sacerdotes. El administrador del Hospital Real se opuso a su construcción dado que según denunció le quitaba luz natural y ventilación, además de afectar a la salida y entrada de enfermos y peregrinos. El edificio es en la actualidad sede del Concello de Santiago y de la Xunta de Galicia


Por su parte esta Praza do Obradoiro se llama así por ser donde se instalaron, a partir del siglo XII los más de los obradoiros o talleres de cantería de la obra románica de la catedral, lo cual se mantuvo durante siglos. Luego fue llamada del Hospital, del Príncipe y de España hasta que con la democracia recuperó su topónimo tradicional. Es durante aquellas obras medievales cuando se va configurando la actual plaza, que por entonces tenía una vista amplia y abierta hacia el horizonte y las rutas a Fisterra, Muxía y otros lugares de las rutas xacobeas hacia el mar de la Costa da Morte, con unos impresionantes atardeceres, por ello al irse cerrando esta plaza con el Pazo de Raxoi se levantaron lógicas suspicacias en su época


Muchos son los que recuerdan a Juan Carlos Lema, Zapatones quien, tras una azarosa vida, hace de esta plaza su vida desde el Año Santo de 1993 vestido de peregrino a la antigua usanza, dejándose hacer fotos con turistas y platicando con unos y otros, atento, servicial, pero también con problemas que le acompañaron durante toda su existencia. Se dice criado por las Hermanas de la Caridad de A Coruña al ser abandonado por sus padres. Se supone que su nacimiento sería en A Ponte do Porto de Camariñas en 1954. A los seis años pasaría al Colegio Salesiano coruñés, viviendo luego en Castrelo, Cambados, donde fue preso por hurtos y fue en la mili castigado por desacato


Revela que fue trabajando de camarero en Cambados cuando, cansado de la rutina, decidió llevar esta vida:

"Cuando trabajaba en el restaurante Fariña hice mi primera peregrinación con el hijo de los dueños del local. Fue un solo día, y desde Cambados, pero me atrapó. Después, al salir de la cárcel militar, andaba de parra en parra, y un día en Santiago, mirando a la Catedral, lo pensé. Resulta que Daniel Otero, un comerciante que estaba cerca de Platerías, tenía un muñeco vestido de peregrino. Le pedí el traje, y así fue... Una de sus nueras, Marisa, me decía "eres un zapatones", y me gustó. De este modo logré ganarme honradamente la vida y empecé a sentir que la sociedad me abría, por fin, las puertas. No pedía nada, pero la gente me daba dinero por hacerse fotos conmigo, y me dejé la barba"

Se afirma también que el rey Juan Carlos I le dijo cuando lo conoció que tenía "la sala de estar más bonita de España". Pero los golpes de la vida continuarían, en el año 2011 fue deshauciado por su casero e ingresó en un centro de desintoxicación de alcohol, en el año 2013 es atropellado en el Camino Francés cuando estaba a un kilómetro de Santiago y resulta con las dos piernas fracturadas, se repone pero no recupera su ánimo. Como triste final, apareció muerto en Pontevedra el 15 de mayo de 1954. Realmente de su biografía real poco se sabe aunque hay unos cuantos puntos más claros de los que no se desdecía, no pocos autores, peregrinos, personalidades, etc que lo conocieron han glosado su figura


Y así vamos caminando ya bajo la impresionante fachada barroca de Santiago de Compostela, la visión que anhelan miles de peregrinos de todo el mundo. Al dejar atras el pasadizo vemos también la fachada barroca del Pazo de Xelmírez con el escudo en la fachada. La fachada de la catedral
guarda un santuario anterior, románico, cuya máxima espresión es el Pórtico de la Gloria. A la izquierda vemos la fachada barroca del Pazo de Xelmírez que mira a la plaza del Pazo de Xelmírez La historia de la catedral de Santiago de Compostela está totalmente relacionada con su entorno, pues existe además un "Santiago antes que Santiago", si se nos permite la expresión, de indudable importancia para comprender lo que habría de acontecer después, pues hemos de pensar que desde hace milenios, en los terrenos que hoy conforman la ciudad de Santiago y su actual concello, ya existían pobladores. De algunos de los más antiguos se conservan sus monumentos funerarios, túmulos o mámoas, así como petroglifos, dibujos simbólicos grabados y/o pintados en las rocas y penedos. Luego vendrá la cultura castrexa, llamada así por sus poblados fortificados o castros, de los que se catalogaron en Santiago unos 27

Iglesia de San Fiz de Solovio con su cruceiro, sucesora de un primitivo santuario, quizás un enclave natural, en el que a decir de la tradición el eremita Pelayo "vio las luces" y prodigios que le llevaron a la tumba del Apóstol

 En este caso destaca uno localizado en pleno casco urbano y que hubo de ser fundamental para el nacimiento del Santiago actual, siendo su primer precedente: se trata del castro de San Fiz de Solovio, mencionado como tal en el Libro de la Hermandad de Caballeros Cambeadores donde se informa que... "El cuerpo de Santiago estaba escondido en una cueva debajo de la tierra, en el Monte Burgo de Libredón, debajo del castro de San Fiz de Solovio". El emplazamiento exacto se entresaca de este dato, pues estamos hablando de la iglesia de San Fiz de Solovio, al lado del mercado y cerca de la actual Facultad de Geografía e Historia y de la rúa denominada precisamente do Castro. No en vano la tradición quiere que sea este el paraje en el que el eremita Pelayo vió las luces y prodigios que le señalaron la proximidad del sepulcro de Santiago

Facultade de Xeografía e Historia de Santiago de Compostela, en sus inmediaciones estuvo el castro de San Fiz de Solovio, primer antecedente de la actual ciudad
El castro hubo de ser determinante para, al llegar la dominación romana, se estableciese en sus inmediaciones una mansio, especie de actual área de servicio, llamada Aseconia y sita en la importante calzada romana que fue la Vía XIX del itinerario de Antonino (guía Michelín de la época), trazada para comunicar importantes poblaciones de la antigua Gallaecia, la cual comprendía todo el noroeste peninsular, y que a su vez parece estar basada en pasos naturales e itinerarios anteriores. En concreto unía Bracara Augusta (actual Braga), con Ponte de Lima, Tude (Tui), Turoqua (Pontevedra), Aquis Celenis (Caldas de Reis), Iria Flavia, Martiae, Lucus Augusti (Lugo) y Astúrica Augusta (Astorga). En torno a esa mansio y ese castro se fundarían villas y viviendas, las cuales tendrían una necrópolis, pues no en vano en las excavaciones hechas en el subsuelo de la misma catedral se hallaron sepulturas romanas y posteriores


El milenario culto al Ara Solis, el altar del sol que se oculta diariamente en los mares de la Costa da Morte, ante Fisterra (Finis Terrae, fin de la tierra), sin duda hace que estas vías, sendas y lugares estén vinculados con lo religioso desde la más remota noche de los tiempos. Se sabe de los navegantes que allí llegaban y rendían tributo al sol en aquellos santuarios naturales, saga marinera acompañada de otras terrestres que, siguiendo también de día la dirección del astro solar y de noche la Vía Láctea (El Camino de Santiago en el firmamento), llegarían al extremo de la tierra en un peregrinar de antiquísimos orígenes


En el contexto de la romanización haría su aparición el cristianismo, por lo que estas tumbas, todas o en parte, podrían estar relacionadas en algún momento con el periodo de la evangelización del lugar. Aquí haría su aparición, a decir de la tradición, la figura del Apóstol Santiago, discípulo de Jesús, quien predicaría en estas tierras en las tempranísimas fechas de las primeras décadas de nuestra era. Volvería a Jerusalén, donde sería decapitado, y sus restos serían trasladados por sus seguidores de nuevo a Galicia, en una barca de piedra. Independientemente de la realidad histórica del suceso, y de quien o quienes estuviesen realmente aquí enterrados, todo su legado simboliza las vicisitudes de la cristianización de Hispania y sería totalmente esencial para explicar la evolución social, política y religiosa de Europa entera


Persecuciones religiosas, invasiones, avatares históricos,la caída del Imperio Romano... harían que el poblamiento, tal y como sucedió en infinidad de localidades de entonces, fuese abandonado y casi olvidado. Aún así y fuese por verdad histórica o por la razón que fuese, cobraba fuerza la idea que Santiago el Mayor había sido el evangelizador de Hispania y que fue enterrado en algún paraje de la Gallaecia, destacando entre otros los escritos de Isidoro de Sevilla y de Aldhelmo de Malmesbury, en Inglaterra

Bajorrelieve de Beato de Liébana en el monasterio de Santo Toribio (Cantabria)

Quizás más directa y fundamental pudo ser la intervención de Beato de Liébana en los primeros años de existencia del Asturorum Regnum o Reino de Asturias que, tras imponerse a la extensión del islam con la caída del poder visigodo, pasaba a ir ocupando precisamente gran parte del tan citado noroeste peninsular. Beato se sabe fue consejero, confesor, asesor... de algunos reyes y reinas, verdadero ideólogo de la corte, siendo protegido por los monarcas Silo y Adosinda primero, y Mauregato después, en sus disputas con el obispo Elipando de Toledo, que con sus enseñanzas y discusiones sobre la naturaleza divina de Cristo (un viejo dilema cristano desde los tiempos de Arriano) hacía peligrar la unidad religiosa de esta parte de Europa buscando un acercamiento al islam, que cree en Jesús como profeta, aunque no como Mesías. En este su ámbito de actuación escribiría sus Comentarios del Apocalipsis de San Juan que causarían sensación en todo el orbe cristiano, temeroso del fin del mundo ante un contexto difícil de enfrentemientos e invasiones. Asimismo, su Himno Jacobeo preconiza nuevamente el culto a Santiago, presagio de lo que pasará no mucho después, en los albores y primera mitad del siglo VIII, reinando ya Alfonso II El Casto


Allá en las primeras décadas octava centuria, en el bosque Libredón, cerca precisamente del fin del mundo, de Finisterre, donde un eremita llamado Pelayo, que vivía en recogimiento, un buen día, según la historiografía oficial, deja su aislamiento y se encamina a Iria Flavia (Padrón) para avisar al obispo Teodomiro de los prodigios y señales de los que era testigo: luces, ángeles, apariciones sobrenaturales. El prelado acude y en este paraje, señalado por las estrellas, y las estelas... funerarias del Campus Stelae, dice confirmar que allí se halla la sepultura, en mármol, del Apóstol Santiago, al que viejas tradiciones tenían por evangelizador de la vieja Hispania romana y de los últimos rincones de la Gallaecia


No se sabe a ciencia cierta la fecha exacta de este suceso, la inventio, si bien la del año 813 que aparece en diversos estudios y publicaciones puede ser demasiado temprana pues hasta el año 819 se sabe que no estaba en el sitial obispal Teodomiro, sino Quendulfo II, ambos personajes totalmente históricos, por lo que las fecha debería ser un poco más tardía. Tal vez con el 813 se buscaba antiguamente coincidir con el reinado en vida de Carlomagno, emperador de los francos, al que muchos atribuyeron erróneamente ser paladín de las peregrinaciones, a raíz del Codex Calixtinus, pero que falleció en el año 814


Sea como fuese la noticia corre y se extiende pronto, el rey Alfonso II El Casto sale de su capital en Oviedo y se dirige a visitar esta parte de sus dominios para dar fe del hallazgo y hacer levantar un santuario para gran honra del Apóstol del Trueno, convirtiéndose en el primer peregrino, al menos peregrino conocido y poderoso, de la historia jacobea. Así en el año 834 se escribe en uno de sus documentos... 

"Pues en nuestros días nos ha sido revelado el preciado tesoro del bienaventurado Apóstol, es decir su santísimo cuerpo. Al tener noticia de lo cual, con gran devoción y espíritu de súplica, me apresuré a ir a adorar y veneré tan precioso tesoro, acompañado de mi corte, y le rendimos culto en medio de lágrimas y oraciones como Patrón y Señor de España, y por nuestra propia voluntad, le otorgamos el pequeño obsequio antes referido, y mandamos construir una iglesia en su honor"

Apóstol Santiago en la catedral de Compostela
Esta sería la historia del nacimiento del culto a Santiago, a grandes rasgos, aunque quizás no fuese tan rápida y sencilla. En un principio se advierte que pasan nada menos que dos décadas entre descubrimiento y documento de confirmación, no faltando la posibilidad que la noticia no fuese aceptada como veraz de buenas a primeras y necesitase un tiempo de poso, meditación o estudio. Tal vez incluso, el temor de sedes eclesiásticas y políticas como la propia Oviedo o Lugo, histórica capital de Galicia, a verse desbancadas, pesase tambien en una decisión definitiva. Mismamente la propia presencia del monarca en Compostela ha sido cuestionada, aunque no su disposición de ratificar definitivamente el hallazgo. Posteriormente y dada su significación como baluarte religioso, social y político ante las amenazas de musulmanes e infieles en la endeble frontera sur de la Europa cristiana, Santiago fue atribuido de simbolismo guerrero, patrón de ejércitos y guardián de peregrinos, fomentándose su culto y el lugar de su santuario a todos los niveles, equiparándose a Roma y la misma Jerusalén.

Alfonso II El Casto, estatua réplica e la anterior en la Praza de Entrepariñas, al lado de la rúa do Castro y muy cerca de San Fiz de Solovio, solar origen de la población
Así primeramente se dispondría la construcción de una primera capilla en el emplazamiento de la que se tenía como tumba apostólica, hecha iglesia en el año 829, aún reinando Alfonso II El Casto, así irían asentándose los primeros nuevos pobladores en torno a las en principio modestísimas fundaciones conventuales de Ante-Altares y A Corticela, pero poco después del fallecimiento y entierro en Compostela de Teodomiro, este enclave se hace sede de la Diócesis de Iria, tanto por la creciente importancia del culto xacobeo como para alejarla de los desembarcos vikingos. Los peregrinos empiezan a llegar en número importante y ya a mediados de la centuria se sabe de un primer hospital para acogerlos. En el año 899 Alfonso III El Magno manda erigir una nueva basílica sobre el pequeño santuario de Alfonso II. Los peligros no cesaban el obispo Sisnando II moriría de un flechazo en Fornelos de Montes en 968 haciendo frente a los vikingos y casi treinta años después esta obra, de trazas prerrománicas y consagrada con gran ritual y boato, sería destruida en el año 997 por una razzia o incursión de Almanzor, quien no obstante respetaría el sepulcro de Santiago aunque se llevaría las campanas arrastradas por prisioneros cristianos, (tiempo después y avanzada la llamada "reconquista" se haría la misma "operación", pero a la inversa, devolviéndose aquí las campanas transportadas por cautivos moros)


Poco después, en el año 1000, se iniciaría la reconstrucción del santuario con el obispo Pedro de Mendoza, el mismo que evacuó la ciudad ante la acometida de Almanzor. Aquel templo era a todas luces insuficiente ante la afluencia de peregrinos a este uno de los grandes centros de peregrinación de la cristiandad y por ello a partir del año 1075 se impulsaría la construcción de un nuevo santuario reinando Alfonso VI y siendo obispo Diego Peláez, cuya destitución en 1088 provoca la parada de las obras. En el año 1090 el joven y estudioso monje Diego Xelmírez, hijo de un noble caballero nombrado como tal por sus servicios a la iglesia compostelana, es nombrado secretario y canciller por los representantes del rey Alfonso VI, los condes de Galicia Raimundo de Borgoña y Doña Urraca, para tres años más tarde nombrarlo administrador de la Diócesis de Iria Flavia (Padrón), que será extinguida en el 1095 por la la Bula Veterum Sinodalia del Papa Urbano II  y trasladada a Compostela, asumiendo que es el solar del sepulcro de Santiago, nueva sede con dependencia directa nada más que de el Papa. Los trabajos se reanudarán entonces con Xelmírez contando con los apoyos del entonces obispo Dalmacio, primero de Santiago como tal, y de Raimundo de Borgoña. Será precisamente Diego Xelmírez, al ser nombrado obispo en 1100 y arzobispo en 1120 (primero de Santiago), el mayor promotor del éxito de la empresa, pese a que habría aún de paralizarse más de una vez, reanudándose gracias a limosnas y donaciones



En una de las primitivas torres hubieron de guardarse Xelmírez y la reina Urraca de una turba enfurecida en unos de los convulsos episodios que vio la ciudad, allá por el año 1117 y para hacerles salir quiso prender fuego al edificio. El obispo escapó pero Urraca fue atrapada y vejada por la muchedumbre pero, consiguiendo escapar, se pone al frente de sus ejércitos y asedia a la ciudad, que se rinde y es sometida a gran represión. La obra afectada hubo de ser restaurada. Una de sus intervenciones más discutidas fue la de destruir el mausoleo romano donde se descubrió la tumba apostólica para hacer un nuevo altar, considerado un sacrilegio por parte del Cabildo. Las intervenciones del maestro Mateo, patrocinadas por Fernando II, se inician en 1168 con el ya mencionado Pórtico de la Gloria y, acabado este, se hacen las torres románicas predecesoras de las actuales barrocas, la fachada principal y el coro de piedra, por lo que lograría consagrarse definitivamente en el 1211, pese a que los remates aún ocuparían parte del siglo XIII. La consagración sería protagonizada por el arzobispo Pedro Muñiz El Nigromántico, quien tenía fama de mago, según la tradición transmitida hasta nuestros días. Estaría también el rey Alfonso IX


Pero luego la construcción no permaneció inalterable ni mucho menos, pues es cuando se hacen varias capillas góticas de las que de alguna ya hemos hablado al pasar por la fachada norte. En 1334 Leonor González funda una capilla a la derecha de esta fachada occidental con la  escena de la Epifanía, actualmente en el Museo de la Catedral y, entre fines del siglo XIV y comienzos del XV se hace en la cabecera la capilla de los España o de Nuestra Señora de la Blanca por parte de la iniciativa Juan Miguélez do Camiño seguida por Fernán González do Preguntoiro, quien sería regidor de Santiago en 1418 y notario de su Iglesia, constituyendo un panteón familiar. Estas obras de recintos funerarios góticos acaban con la del arzobispo Lope de Mendoza, dedicada a Nuestra Señora del Perdón, derribada luego por el arzobispo Rajoy o Raxoi para la rotonda ilustrada de la capilla de la Comunión. En el siglo XV se hicieron en las antiguas torres trabajos de reforma, donando Luis XI de Francia sus dos campanas mayores. A finales de esa centuria el peregrino Arnold von Harff intentó ver los restos del Apóstol, incluso pagando pero le dijeron que...

"... no es costumbre enseñarlo; que el cuerpo santo de Santiago está en el altar mayor, y que quien lo dudase, en el mismo momento se volvería loco como un perro rabioso..."

Harff, joven noble alemán, estaba peregrinando a los tres grandes santuarios de la cristiandad, Santiago, Roma y Jerusalén, si bien tal y como dejó escrito, no sólo para consuelo y salvación de su alma, sino "también para conocer las ciudades, los países y las costumbres de los pueblos", por lo que se le ha calificado más de viajero que de peregrino, si bien es un ejemplo de los cambios de motivación por los que se hacía el Camino en su época. Además de sus dudas sobre la autenticidad de las reliquias, pues por aquel entonces se decía que el cuerpo de Santiago podía estar en el Languedoc, y de que decía no haber encontrado buen alojamiento ni alimento en España el noble alemán dejó mala constancia de su estancia pues a su regreso fue asaltado y varios de sus compañeros de viaje fueron asesinados, llevándose los malhechores todo lo que llevaban, así es que solo recomienda en su escrito que peregrinen a Santiago pobres, ladrones y asesinos


Llegado el siglo XVI con el Renacimiento  el objetivo de las profundas intervenciones que se realizarían a partir de entonces se basarían en que no decayesen la importancia del santuario, ciudad y peregrinaciones tras el triunfo del protestantismo en media Europa occidental. Es entonces cuando se hace el nuevo claustro sustituyendo al medieval con el arzobispo Alfonso III de Fonseca, que estaría en obras durante más de cien años e incidiría en la creación de nuevos espacios tanto dentro de la catedral: la sacristía, el Tesoro, o las capillas de las Reliquias y de San Fernando, etc, como fuera con rúas y plazas. Los arquitectos Juan de Álava y Rodrigo Gil de Hontañón serían algunos de sus artífices, poniendo el arzobispo la primera piedra en 1521. Dos años después se inician los trabajos en la capilla de los Clérigos del Coro o de la Concepción, junto a la del Sancti Spiritus



 En esa centuria la Reforma protestante iba a ocasionar la ruptura con Roma de media cristiandad y por lo tanto afectaría muy negativamente a las peregrinaciones, Martín Lutero, horrorizado tras una visita a Roma en 1510 viendo cómo se mercadeaba con indulgencias, manifiesta que es la fe es superior a las obras en la salvación y publica sus 95 tesis en 1517. No criticaría la peregrinación en sí, sino que fuese ocasión de picaresca y pecado, que unos la pudiesen hacer en nombre de otros, y que muchos de sus compatriotas prolongasen la romería hasta Fisterra. Es muy crítico también con el culto a las reliquias y deja caer que las de Compostela podrian ser las de un perro o un caballo En 1537 la ruptura anglicana de Enrique VIII será otro mazazo para las rutas a Santiago


La fachada occidental del claustro, a la derecha de las torres, comenzó su obra en 1568 dirigida por Juan de Herrera, una epidemia las paraliza y se reanudan con Gaspar de Arce Solórzano hasta 1590 configurando el espacio urbano ante esta plaza. Es entonces cuando sucede un suceso de capital magnitud: tras el desastre de la Armada Invencible en 1588, las incursiones inglesas capitaneadas por Francis Drake en A Coruña amenazan con destruir la catedral de Santiago, ello unido al deseo de Felipe II de llevarse las reliquias de Santiago a El Escorial hizo que el arzobispo Juan de San Clemente y Torquemada las escondiese bajo el altar mayor en tan gran secreto que nunca confesó donde las había guardado, permaneciendo perdidas y ocultas varios siglos. Los golpes a las peregrinaciones no cesaban pero las obras seguían: en 1614 Jácome Fernández proyecta el final de este trabajo con una galería abierta con columnas jónicas que sostienen un tejado con cornisa y apareciendo otras dos pequeñas torres, la del Tesoro, sobre la Praza das Praterías (a la derecha de la foto), y la de la Vela, en la esquina sudeste


Obras y proyectos se sucederían a lo largo de los siglos XVII y XVIII dádole su actual aspecto y configuración. Es en el siglo XVII cuando se hace la escalera renacentista para subir al Pórtico de la Gloria, obra renacentista de Ginés Martínez que se basa en la hecha por Jacopo Vignola para el Palacio Farnesio de Roma, en forma de rombo con dos rampas que rodean la cripta románica del maestro Mateo en la llamada Catedral Vella. Esta estructura sustituye a la anterior románica que hizo el maestro Mateo para salvar el desnivel y la gran portada románica del Pórtico de la Gloria. Gracias a los dibujos y proyectos del canónigo José de Vega y Verdugo conocemos como serían en esos siglos entre el renacimiento y el barroco los exteriores de la catedral, presentando ideas para al altar mayor o esta fachada del Obradoiro y abogando por una recuperación estética y por lo tanto general de la ciudad, en base a los nuevos edificios barrocos. En ese contexto viene entonces el gran Domingo de Andrade al cargo de maestro de obras en el último tercio de esa centuria, quien acometerá algunos de los más importantes proyectos de la historia del templo como serían el nuevo altar mayor con el camarín del Apóstol o la gran capilla de la sacristía, así como en 1709 la cúpula


En 1711 llega otro "gigante" de la catedral y del arte barroco, Fernando de Casas Novoa, arquitecto que sucede al ya mayor Andrade dirigiendo las obras, que ya estaban perfiladas, de Andrede, pero que el remató con gran éxito. Un de sus primeros trabajos fue hacerse cargo de los mármoles, retablo de la Virgen del Pilar y sepulcro del arzobispo Antonio Monroy, quien entre otras cosas sufragó las obras de la inacabada sacristía de Andrade a cambio de hacer allí esta capilla y panteón. En 1738 acomete la misión de su vida, el diseño de la nueva fachada del Obradoiro, decidida por el Cabildo a consecuencia de los problemas de la anterior, en concreto de las continuas reparaciones de su rosetón central y el tener que apuntalarse las torres con contrafuertes. Las obras comenzaron en febrero y terminaron el 28 del mismo mes de 1749, tres meses después del fallecimiento de Casas Novoa, quien no las llegó a ver terminadas, función que pasó al aparejador Lucas Ferro Caaveiro. De trata de la imagen emblemática por antonomasia de la catedral de Santiago


Aquí tenemos las grandes torres picudas de la grandiosa fachada dieciochesca que guardó el Pórtico de la Gloria, tan expuesto durante tantos siglos a las inclemencias meteorológicas. Su altura de 80 metros sigue haciendo de la catedral el edificio más alto de Santiago. Como elemento totalmente novedoso está la gran cristalera que da luz al altar mayor, prodigio de la técnica y que refleja como un espejo la luz del atardecer, el momento excepcional para admirar el conjunto. Hemos de recordar que estas obras se hacían para intentar paliar la decadencia de las peregrinaciones, que duraba siglos. En 1752 el Catastro del Marqués de Ensenada refleja que casi la mitad de la vecindad vive de modestos talleres artesanos para vender a los peregrinos


Arriba está la imagen de Santiago presidiendo la plaza y siendo adorado por dos reyes. Abajo están sus discípulos Teodoro y Atanasio y en medio una urna simboliza el sepulcro donde se hallaron sus restos. La estrella representa a las luces vistas por su descubridor, el eremita Pelayo, al igual que las cabezas de ángeles debajo del arca. El conjunto de esculturas es del año 1746, cuando fueron instaladas aquí, obra de los escultores Gregorio Fernández y Antonio Vaamonde, así como Francisco Fernández Montero, quien talló las imágenes de los cuatro ángeles que portan la Cruz de Santiago, dos a cada lado, pintados de blanco y oro por Juan Antonio García de Bouzas


Más abajo están Zebedeo y Salomé, padres de Santiago, uno en cada torre, así como su hermano San Juan Evangelista, Santiago Alfeo o el Menor otro discípulo de Cristo, Susana y Santa Bárbara, obras también de Gregorio Fernández y Antonio Vaamonde


Las torres, superpuestas a una base anterior de las desaparecidas torres románicas, tienen nombre La de la derecha es la de Las Campanas, la primera que se hizo, el primer cuerpo de la torre anterior, románica, se hizo en el  siglo XII, en el XV tuvo reformas y en 1483 Luis XI de Francia, gran benefactor de la catedral, donó las dos campanas mayores de las trece existentes, comprometiéndose a llevar por barco el metal y los enseres necesarios para hacerlas en Santiago, y así fueron colocadas en 1484. De ellas escribiría el clérigo peregrino Domenico Laffi que hubieron de dejar de tocarse porque su estrépito ocasionaba partos prematuros. Esta torre entre los siglos XVII y XVIII hubo de apuntalarse con contrafuertes y entre 1667 y 1670 José de la Peña hizo el cuerpo barroco para alojar las campanas, acabado por Domingo de Andrade. Todo el conjunto ha sido sometido de unos años a esta parte a un profundo trabajo de restauración. A la izquierda es la llamada Torre Norte o de La Carraca por ser donde suena este instrumento en Semana Santa, cuando callan las campanas en señal de duelo por la muerte de Jesús. La leyenda dice que su sonido espantó a un cercana partida francesa durante la invasión napoleónica, marchándose pues pensaron había estallado un gran motín. Fue proyectada por Fernando de Casas Novoa en 1738 imitando la ya construida por Peña del Toro y Domingo de Andrade. En el año 2010 una nueva carraca sustituyó a la antigua, que no podía ser restaurada y hoy se encuentra en el Museo de la Catedral. Realmente todo el conjunto catedralicio ha sido sometido de unos años a esta parte a un profundo trabajo de restauración


En 1879 se produce un acontecimiento excepcional, se redescubren los restos atribuidos a Santiago tras ser ocultos durante la amenaza de Drake a finales del siglo XVI, es el llamado Redescubrimiento. El hallazgo se debe al tesón y la voluntad del cardenal Miguel Payá y Rico, quien llega a Santiago en 1875 y se plantea como primer objetivo localizar las reliquias que dieron origen a la ciudad y a la epopeya de las peregrinaciones a este lugar. Encuentra no poca oposición pero no se desalienta, convencido que han de estar en algún lugar del altar mayor comienza las labores de búsqueda en total secreto con los canónigos arqueólogos Antonio López Ferreiro y José Labín Cabello, disimulando como obras de mantenimiento una prospección arqueológica. Primeramente investigan bajo el altar mayor, pues se suponía era el solar de la antigua necrópolis pero fracasan, intentándolo después en lugares señalados por dichos y tradiciones de transmisión oral, entre ellos el ábside, donde hay una capillita detrás del altar mayor, donde en la noche del 28 al 29 de enero de 1879 encuentran un nicho de piedra tapado con una losa que abren, dejando ver unos huesos en un lugar donde no se hacían enterramientos "por respeto al Apóstol". Los restos parecían haber sido manipulados burdamente, quizás enterrados con prisa, lo que daba una pista del temor al ataque enemigo


Se encarga pues un estudio científico en el que participan Antonio Casares, rector de la Universidad y catedrático de la Facultad de Farmacio de Santiago, Francisco Freire Barreiro, catedrático de Medicina, y Timoteo Sánchez Freire, catedrático de Cirugía. El resultado, basado en tres preguntas, refleja que los huesos, que estaban muy deteriorados, tenían siglos de existencia, que no se descarta que fuesen de Santiago y sus discípulos. Tras unos años de estudios en 1883 se proclama el Decreto Arzobispal de confirmación del hallazgo. El siguiente paso es que el Papa León XIII nombre una comisión extraordinaria de la Congregación de ritos para que manifieste su parecer, siendo su veredicto que las pruebas eran insuficientes, encargándose a uno de sus miembros, el cardenal Agostino Caprara, una investigación. para ello estudiará con un forense una reliquia del santo que Xelmírez regaló al obispo Atón de Pistoia, en Italia, la única reconocida como de Santiago fuera de Italia, determinándose que es un hueso del cráneo seccionado atribuible a decapitación. Pasa luego por Madrid para reunirse con expertos del informe histórico y seguidamente en Compostela examina los huesos, descubriendo que falta exactamente una porción en los mismos que correspondería a la reliquia de Pistoia. Tras varias gestiones y un informe favorable El Vaticano confirma la veracidad de las reliquias el 25 de julio de 1884, día de Santiago, y el 1 de noviembre el Papa confirma en su bula Deus Omnipotens como auténticos los restos, favoreciéndose así una cierta recuperación de las peregrinaciones y de la atención sobre la ciudad de Santiago que, no obstante, no llegaría a ser la acontecida un siglo después con la promoción y señalización de las rutas xacobeas, naciendo una nueva época de peregrinaciones o, al menos, de gentes que toman los milenarios caminos, con diferentes ánimos y motivaciones, pero que vuelven a pisar las viejas sendas xacobeas. No se han hecho oficialmente desde entonces más estudios científicos sobre los restos óseos, aparte de una inspección en 1993 que parece no haber trascendido. Se han hecho algunas peticiones para que puedan ser analizados con la prueba del carbono 14 pero no se ha tenido éxito


Con varios precedentes y declaraciones, la señalización con flechas amarillas a cargo de entusiastas  como el precursor Elías Valiña, la creación de asociaciones y la implicación de las autoridades, puede decirse que es en el Año de 1993, o algo antes, cuando se produce el nuevo gran boom de los caminos a Santiago, adaptados más o menos a los nuevos tiempos y formas de vida y de entenderla, con sus inconvenientes y ventajas, pero es un hecho


Aquí sí que se ven grandes escenas de júbilo a la llegada. La Praza do Obradoiro es desde su origen plaza de fiesta y romería pero también de solemnidades, donde se recibía a los monarcas y autoridades y donde se concentran en nuestros días los peregrinos. Al fondo, la escalera de Ginés Martínez nos llevará al Pórtico de la Gloria


Al empezar a subir está el Centro de Recepción de visitantes de la catedral, situado en la cripta atribuida al maestro Mateo, llamada Catedral Vella, una verdadera iglesia subterránea de cuatro naves longitudinales a manera de girola en torno a un pilar en el que convergen varios arcos. El maestro Mateo duplicó el grosor de los arcos que separan el primer tramo del segundo



El Pórtico de la Gloria es una magnífica portada románica de arcos de medio punto con infinidad de figuras esculpidas y abundante iconografía presidida por Cristo en Majestad, con las imágenes de los cuatro Evangelistas, los símbolos de la Pasión, los 24 sabios del Apocalipsis, el Templo de Jerusalén, apóstoles, profetas y numerosas escenas y elementos alegóricos inspirados tanto en el Antiguo Testamento como en el Apocalipsis de San Juan. Algunas imágenes fueron retiradas al erigirse la fachada barroca, pero estas se conservan en el museo catedralicio. El pórtico ha vuelto a abrirse al público tras largos años de rehabilitación. Su autor es el maestro Mateo, uno de los máximos artistas del románico del que poco sabemos hasta que llega aquí en el año 1168, llamado por el rey Fernando II de León para reanudar las paralizadas obras de la catedral románica siendo nombrado director de las mismas. Se le supone nacido en el mismo Santiago en la década de 1140 y que su formación fuese en los mismos obradoiros de la plaza, conociendo el trabajo en la piedra y los modelos del románico europeo que llegarían en planos y dibujos para inspirar a los canteros con los que trabajaba. Primeramente remata la obra de las naves y hace una novedosa cripta que salva el desnivel entre ellas y el suelo. El viernes 1 de abril del año 1888 se realiza la colocación de los dinteles del tímpano con lo que comienza propiamente la construcción de este Pórtico de la Gloria, lo sabemos gracias a la inscripción que dice

"en el año de la Encarnación del Señor 1188, en el día 1 de abril, fueron colocados por el Maestro Mateo los dinteles de la puerta mayor de la iglesia de Santiago, que dirigió la obra de dichos portales desde sus cimientos"

No se sabe cuando murió, cuando se dio por acabada la obra con la consagración del arzobispo Pedro Muñiz en 1121 tendría 70 años y, pese a la esperanza medieval de vida, podría haber estado presente aunque otros se decantan por su fallecimiento poco antes, allá por el 1217


La estructura del pórtico son realmente pues tres plantas, abajo la cripta, que es el mundo terrenal, arriba el pórtico o nártex propiamente dicho, entrada principal por la portada oeste, donde se ve la representación de la Jerusalén Celeste, y arriba la tribuna, iluminada gracias a un antiguo rosetón, símbolo de la unión con la divinidad. La iconografía es una alegoría del Apocalipsis de San Juan y de otros textos del Antiguo Testamento, no descartándose una cierta escenografía en piedra de la pieza teatral religiosa Ordo Prophetarum basada en la llegada del Mesías que se interpretaba en Nochebuena. Se compone de tres arcos de medio punto que corresponden a las tres naves de la iglesia de peregrinación, siendo como las naves el central mayor que los laterales


El central tiene un impresionante tímpano, espacio entre el arco semicircular, dividido por una columna central, el parteluz


Abajo en la base del parteluz se muestra una persona que agarra dos leones con la boca abierta, tal vez la escena de Daniel en el foso. Justo encima el fuste de la columna enseña el árbol genealógico de Jesús, Árbol de Jesé, viéndose arriba a la Virgen María en el momento de la Anunciación.
 Ahí antaño los peregrinos se arrodillaban al entrar y hundían los dedos de la mano en los agujeros correspondientes. Simbólicamente era una búsqueda de la felicidad y la sabiduría tomando contacto con el "Eje del Mundo". Parece ser que este gesto fue buscado adrede y que los huecos ya existían en el pórtico original. Estos rituales se han prohibido por razones de integridad del monumento y de higiene


Justo arriba está el capitel de la Santísima Trinidad, Dios Padre coronado abrazando al Hijo con los brazos extendidos y arriba el Espíritu Santo. Hay varios ángeles


Encima del capitel tenemos a Santiago Apóstol, sentado en una silla sobre leones


Está Santiago vestido con túnica y manto, portando un báculo y dando a ver un papel con la leyenda "Misit me Dominus", esto es Me envió el Señor, el Salvador, quien aparece en la parte superior, Cristo resucitado en majestad, mostrando sus llagas de la Pasión, Juez del Último día, presentándose Santiago así como el intercesor de los fieles ante él. Entre los dos un capitel con las Tentaciones de Jesús en el desierto


Arriba a los lados de Cristó están los evangelistas, a la derecha está San Mateo y, a la derecha de San Mateo, los justos. A la izquierda está San Juan con su símbolo, el águila, y su obra, el best-seller de la Edad Media, el Libro del Apocalipsis inspirado por la divinidad en la isla de Patmos. A la izquierda de San Juan también los justos, en torno al Salvador. Abajo a la izquierda San Lucas con su toro alado y a la izquierda de él la cruz. Abajo a su derecha es San Marcos con el león, a su derecha unos ángeles muestran los símbolos de la Pasión, triunfo anunciador de la segunda venida del Salvador, primero la alegoría de los clavos y la corona de espinas, luego la condena y la jarra de vinagre, y a continuaciónel látigo y los flagelos y la lanza y la esponja. Otros ángeles portan incensarios. Arriba en el arco son los 24 ancianos del Apocalipsis


Los ancianos hablan entre ellos tocan y cantan al Cordero, otros portan recipientes de perfumes que significan las oraciones de los santos


Los gestos de las figuras, si bien aún con la mayestática pose del románico reflejan una fase tardía, pues se van despojando de hieratismo e impasibilidad, buscándose una mayor humanización y proximidad de los fieles con lo sagrado, algo que triunfará definitivamente en el gótico y renacimiento


 En las columnas de la izquierda de este gran arco central vemos de izquierda a derecha, también en actitudes muy humanas de conversación, a los profetas Jeremías, Daniel, Isaías y Moisés. En las de la derecha a los apóstoles Pedro, Pablo, Santiago y Juan. Arriba escenas infernales del medievo. Abajo la decoración en este y los demás arcos del nártex es de figuras monstruosas aplastadas en los basamentos


En medio del espacio entre arcos hay una columna, arriba la de la derecha presenta los ángeles que guían a los justos, en forma de niños, hacia la Gloria. Ahora en ese arco lateral derecho vemos a la izquierda dos apóstoles en las columnas de ese lado y, en las del derecho, los apóstoles San Bartolomé (izquierda) y Santo Tomás (derecha). Arriba en el arco Cristo y el arcángel San Gabriel y a la derecha los justos llevados por la Gloria a la Casa de Dios. A la izquierda un ángel toca la trompeta del Juicio Final


Vamos al arco de la izquierda, allí la columna que lo separa del central tiene arriba sobre el capitel a los ángeles que llevan a los hebreos fieles en forma de niños hacia la Gloria. En el arco las columnas de la derecha son profetas menores, tal vez Joel a la izquierda y Oseas a la derecha. En las de la izquierda otros dos, puede que Amós a la derecha y Abdías a la izquierda. En el arco representación de Cristo en el limbo antes de la Resurreción, liberando a los justos del seno de Abraham, reconociéndose a Adán y Eva y a ocho personajes más, siete con corona, que son los patriarcas veterotestamentarios y las tribus de Judá y Benjamín.  En la arquivolta de arrrriba doce figuras coronadas que parecen aplastadas por una moldura son las otras diez tribus de Israel en el cautivero de Babilonia. A la izquierda otro ángel con la trompeta


Si tenemos oportunidad, entremos por el Pórtico de la Gloria al interior del templo, admirando su estructura de tres naves. la grande en medio con el altar de Santiago al fondo, y las laterales. Aquí sí que destaca la gran obra románica de la catedral donde trabajaron el maestro Mateo y, antes que él:

Bernardo El Viejo (1075-1078), que según el Codex Calixtinus era normando y sería el primer constructor, junto con Roberto, de la obra románica también bajo el arzobispo Xelmírez, sobre todo la girola en torno a la capilla mayor, que vemos al fondo

Maestro Esteban (1088?-1100), maestro de obras también con el arzobispo Diego Xelmírez, que restauró los canecillos de la capilla axial de la cabecera y esculpir la fachada de la Praza das Praterías, posiblemente con otros maestros pues, tal y como dice la Historia Compostelana:

"comenzó a restaurar lo destruido, conservar lo restaurado y conducir lo conservado no sin mucho trabajo, a estado de perfección"

Bernardo El Joven o El Tesorero (1100-1140), tal vez hijo o nieto de Bernardo El Viejo y profesional de varias materias pues aparte de arquitecto era escultor, pintor, mecánico, calígrafo y diplomático, colaborador del arzobispo Xelmírez, de quien era tesorero y con quien recuperó los parados trabajos catedralicios desde que el maestro Esteban se fue a Pamplona a las obras de su catedral y que según algunos podría ser su padre, y este a su vez el hijo Bernardo El Viejo. Se afirma que más que director fue administrador y se le atribuye la antigua fuente de Santiago, destruida en el siglo XV y sustituida por otra en la Praza das Praterías


Mirando hacia adentro, una escultura orante al pie del parteluz, es la del famosísimo "Santo dos Croques"representación supuesta del maestro Mateo, donde aquel que se pegase tres golpes con él, cabeza contra cabeza (croque), suponían recibía con este acto talento e inteligencia. La sospecha es que fueron los antiguos estudiantes universitarios quienes empezaron con esta tradición, pero cierto nada se sabe, puesto que además y por causa del desgaste de la imagen, la práctica, que empezó a ser asumida por peregrinos y turistas, también acabó siendo erradicada. La relación con Mateo viene de una antigua inscripción en el pergamino que porta, que se dice ponía architectus fe. Llegó a ser llamado San Mateo, si bien el maestro nunca fue canonizado. Se vincula también con rituales iniciáticos de algunos arquitectos


En la parte central de la nave principal vemos los órganos, fabricados en 1708 y 1712 por el maestro Manuel de la Viña, con caja del arquitecto Antonio Alfonsín y esculpidos por Manuel Romay, fueron fusionados en uno solo en 1978 con algunas reformas imprescindibles, además de luego añadir nuevos mecanismos electrónicos e informáticos


Según avanzamos hacia el altar mayor vemos la nave norte a nuestra izquierda, con sus ventanales por los que entra luz de la Praza da Inmaculada o da Acibechería. Esa nave norte alberga las capillas del Cristo de Burgos y de la Comunión, que veremos enseguida


En esta nave sur están la capilla de las Reliquias y el Panteón Real. El Tesoro del Museo de la catedral puede visitarse desde el claustro, sito al otro lado de estas dependencias. Al otro lado dan vista al claustro. La capilla de las Reliquias es uno de los lugares más visitados por los peregrinos desde siempre pues estás especialmente vinculado a las peregrinaciones por razones evidentes


Esta capilla de las Reliquias se hizo por encargo del arzobispo Alfonso de Fonseca y Ulloa al arquitecto Juan de Álava, discípulo de Gil de Hontañón, construida entre 1520 y 1535, tal vez ya bajo el prelado Juan de Tavera, pues se ve su escudo, junto con el de fonseca. Hasta 1614 era el lugar donde antaño celebraba sus reuniones el Cabildo, esto es, la sala capitular

 En el Panteón Real están enterrados personajes reales y/o vinculados a la corona, como Raimundo de Borgoña, quien otorgó a Santiago su condición de sede metropolitana, así como Fernando II, Alfonso IX y su hijo Fernando, Berenguela, Juana de Castro y Pedro Froilaz, traídos a este lugar cuando se terminó esta capilla desde su emplazamiento anterior en la capilla de Santa Catalina

Aquí se fueron reuniendo los miles de reliquias que fueron llegando a Santiago desde el descubrimiento del sepulcro del apóstol y para ello en 1633 se realizó un gran retablo obra de Bernardo de Cabrera y Gregorio, destruido en un incendio en 1921 en el que sin embargo no desaparecieron las reliquias, construyéndose entonces este nuevo, neogótico, de Maximino Magariño, año 1925

En el antiguo retablo estaban pues las innumerables reliquias que antes estaban en otros lugares del templo hasta que aquí vinieron en 1641, redactándose la Relación de lo que se hizo en la colocación de las Stas. Reliquias de esta iglesia del Sr. Santiago del relicario viejo al nuevo de la Capilla de los Reyes, día de Santa Susana, 11 de agosto de 1641

Destacadas reliquias son un trozo de madera del Lignum Crucis, leche de María y pelos de su cabellera, o la cabeza de Santiago Alfeo o el Menor, otro de los santiagos discípulos de Jesús, que traía a Compostela desde Jerusalén el arzobispo Mauricio de Braga pero que, al acabar en poder de Urraca de León, esta se la regaló a Xelmírez, quien la recibiría en procesión desde el Monte do Gozo hasta aquí. Más tarde un busto albergaría la cabeza, mandado hacer por el arzobispo Berenguel de Landoira

Existe una réplica, hecha en el año 2003 en el obrador compostelano Ángel, de la cruz donada por Alfonso III El Magno a la basílica de Santiago en el año 879 durante su consagración, la cual fue robada en 1906, siendo un encargo de la S.A. de Xestión do Plan Xacobeo. Era la de Alfonso III a la vez una réplica también de la de Alfonso II El Casto a Teodomiro en los albores del culto jacobeo en Compostela. Tenía la inscdripción:

OB HONOREM SANCTI IACOBI APOSTOLI
OFFERVNT FAMVLI DEI ADEFONSVS PRINCEPS CVM CONJUGE
SCEMENA REGINA
HOC SIGNO TVETVR PIVS
HOC SIGNUM VINCITUR INIMICUS

El peregrino napolitano Nicola Albani, del que tanto hablamos en estas entradas de blog, escribe de sus impresiones en la peregrinación realizada en 1743, resumiendo la gran importancia del lugar

"la capilla acoge muchos cuerpos santos, y ya no hablo sólo de santísimas cabezas, piernas, pies, manos, dedos, brazos, vientres, ampollas de sangre de mártires -hay una pequeña ampolla con la sangre de San Genaro de Nápoles-; hay también dos ampollas llenas, una con la leche de los pechos y otra con las lágrimas derramadas por los ojos de la Virgen sobre el Monumento de su santísimo Hijo,y también se ven los cabellos y vestidos de la Virgen, con tantas reliquias como puede haber en Roma e incluso Jerusalén, que este santuario de Galicia es una de las tres basílicas de la cristiandad (...) por haber sido el primer apóstol en morir después de Jesús (...). Sólo pueden entrar los peregrinos (...) y el penitencial les va enseñando con detalle cada una de las reliquias y les invita a besar casi todas y a tocar también las coronas y otras devociones que los peregrinos traen (...): y en la mencionada capilla se ganan muchas indulgencias otorgadas por los santos pontífices"


Desde aquí podemos salir al claustro, cuyas obras comenzaron en 1521 de la mano de Juan de Álava y Juan Gil ade Hontañón y finalizaron con Gaspar de Arce. Es de estilo gótico-renacentista de la escuela castellana, de planta cuadrada de 34 metros de lado, coronado por balaustrada con pináculos. En él se encuentran las antiguas campanas de la torre Berenguela




Vemos varias sepulturas bajo las bóvedas, no en vano una de sus funciones era y es la de ser panteón para los canónigos de la catedral, que tienen aquí sus sepulcros, o en la capilla de Alba, panteón también del linaje compostelano de los Rivero de Aguilar. Su construcción fue a la par que la de este claustro plateresco siendo oficialmente fundada en 1529 por el canónigo Gómez Ballo, tal y como sabemos por una antigua inscripción de su arco de acceso mencionada por el también canónigo y visitador de la dócesis Jerónimo del Hoyo. Tuvo un órgano en 1533 sustiuido por otro en 1583

 El retablo fue encargado en 1534 a Cornelis de Holanda sustituyendo a otro anterior del que nada sabemos, pero del de Cornelis tampoco, pues el actual es posterior, estilo rococó, dedicado a la Transfiguración del Señor y obra de José Gambino


También podemos visitar el Archivo-Biblioteca de la catedral, donde puede verse el Codex Calixtinus del Liber Sancti Iacobi, junto con otros muchos vinculados a Santiago y a las peregrinaciones, es un gran patrimonio documental con más de 11.000 documentos medievales e infinidad más de épocas moderna y contemporánea. Su fondo bibliográfico supera los 4.000 volúmenes de libros e los siglos XV al XIX, consituyéndose además en tiempos recuentas la Biblioteca Xacobea con toda la bibliografía de esta temática. Es sucesor del Thesaurum del medievo y de las recopilaciones hechas por varios arzobispos como Diego Xelmírez o Berenguel de Lantoira a lo largo de la historia. Su primer responsable específico fue nombrado en 1519


Hemos de visitar también las dependencias del Museo de la Catedral, que comprende este claustro y varias salas y capillas a lo largo de todo el edificios catedralicio, con exposición de objetos desde época romana hasta el siglo XVIII


Visitado el claustro, la capilla de las Reliquias y el Museo de la Catedral seguimos hacia la capilla mayor, el altar de Santiago. realizamos nuestro recorrido siguiendo un poco lo que vamos encontrándonos a cada paso para recorrer el santuario entero. Normalmente la mayor parte de los peregrinos se dirigen primeramente a este altar mayor para cumplir los añorados rituales, dejando para luego una visita más pormenorizada a todos los muchos e históricos rincones, lugares recintos de la catedral


Hubo aquí un coro de piedra obra del taller del maestro Mateo Mateo datado hacia 1200, el cual se extendía a lo largo de cuatro tramos de esta nave central, también con motivos cincelados de la Jerusalén Celestial con apóstoles y profetas, quitado en 1603 para poner otro de madera en su lugar, obra encargada por el arzobispo Juan de Sanclemente a los escultores Juan Davila y Gregorio Español. La razón fueron las nuevas disposiciones litúrgicas emanadas del Concilio de Trento y que carecía de la necesaria cátedra arzobispal, desde donde el arzobispo se dirige a los fieles. Unas 24 figuras fueron instaladas en la portada que da a la Praza da Quintana, la Porta Santa, otras fueron a parar a diversos lugares, algunos incluso fuera de la catedral y, en algunas excavaciones y restauraciones, han ido apareciendo diversos restos, expuestos en el Museo de la Catedral, pero la mayor parte de la piedra se aprovechó para mampostería. Su destrucción no agradó al todo el mundo, el propio cronista Mauro Castellá Ferrer, testigo del episodio, plasmó lo siguiente en sus escritos:

"se ha deshecho el más lindo Coro antiguo que había en España"

En 1945 el arzobispo Tomás Muñiz Pablos pensó que el culto solemne no había de ser solo para los canónigos y decidió quitar también el de madera con la idea de dar más espacio a peregrinos (hubo un cierto aumento de peregrinaciones en la posguerra) y fieles. Por lo tanto se desarmó, estuvo un tiempo en San Martiño Pinario y luego se trasladó en 1973 a Sobrado dos Monxes, lo que ocasionó cierto destrozo, por lo que fue restaurado y vuelto a San Martiño Pinario en el año 2002


Y llegamos al crucero y a la capilla mayor, en origen románica pero reformada por iniciativa del maestro de obras José Vega y Verdugo, entusiasta del barroco, al que como vimos consideraba el arte que renovase el aspecto de toda la ciudad, reactivando el interés por ella y por lo tanto las peregrinaciones. A los lados tiene púlpitos renacentistas hechos en 1578 por Juan Bautista Celma con escenas de la vida de Santiago. El lugar es iluminado por la luz que entra desde arriba por el cimborrio


 En los ángulos se representan las virtudes cardinales; la Prudencia, la Justicia, la Fortaleza y la Templanza. El arzobispo Antonio Monroy, benefactor de las obras barrocas, donó la plata para el frontal del altar, el sagrario, el expositor y la imagen de la Inmaculada


También presenta baldaquino del siglo XVII sostenido por ángeles


El altar, sobre la cripta donde está el sepulcro del Apóstol, es de Domingo de Andrade y muestra tres figuras de Santiago


El camarín barroco alberga la imagen de Santiago sedente en piedra prolicromada del siglo XIII, en hábito peregrino con esclavina de plata de abundante pedrería. Sobre el tabernáculo está Santiago a caballo siendo venerado por Alfonso II, Ramiro I, Fernando el Católico y Felipe IV


 En los ángulos se representan las virtudes cardinales; la Prudencia, la Justicia, la Fortaleza y la Templanza. El arzobispo Antonio Monroy, benefactor de las obras barrocas, donó la plata para el frontal del altar, el sagrario, el expositor y la imagen de la Inmaculada


Una escalinata a través de una puerta lateral da paso para acercarse a sus espaldas y cumplir el ritual tradicional y emotivo abrazo al Apóstol, del que se sabe desde al menos la consagración de 1221 y que apenas parece haber sufrido más alteraciones que las propias motivadas por los cambios constructivos en su entorno. Simboliza para muchos el final de la peregrinación, si bien no es necesario para ganar el Jubileo y a muchos les agrada el gesto, ligeramente sonriente del santo, otra de aquellas humanizaciones de las figuras sagradas que, en este caso, sin duda favoreció este rito que tiene las trazas de tal vez haber nacido espontáneamente. Hay quien permanece en silencio y quien esboza un deseo


Tal y como pasa con otros personajes bíblicos la biografía de Santiago es imposible prácticamente de separar entre la objetividad histórica y las creencias religiosas, pues solo aparece en los textos sagrados y en las tradiciones posteriores, sin prácticamente otro documento que pueda arrojar algo más de luz. Los datos de los evangelistas dicen que era llamado Santiago o Jacobo de Zebedeo (Zebedeo era su padre y su madre Salomé), nacido posiblemente en Betsaida (Galilea) y que era como su hermano Juan uno de los doce discípulos de Jesus, unos de los primeros en acudir a su llamada siendo pescadores en el lago de Genesaret haciéndolos "pescadores de hombres", y al que su maestro puso el sobrenombre de Bonaerges (Hijo del Trueno), tras invocar a Dios para que destruyese con fuego una ciudad samaritana. Ambos junto con Simón Pedro tienen especial trato con el Mesías (tal vez Juan y Santiago eran primos de Jesús pues Salomé aparece como hermana de María), con quien compartirán numerosos acontecimientos narrados en el Nuevo Testamento, milagros de su maestro, como la resurrección de la hija de Jairo, la transfiguración de Jesús, la oración en el Huerto de los Olivos, o el último de sus signos tras la resurrección, cuando apareció en el lago Tiberiades y protagonizó el episodio de la pesca milagrosa. También estará Santiago en el Cenáculo orando a la espera de la venida del Espíritu Santo tras de lo cual los apóstoles cumplirán el mandato de Jesús de predicar sus enseñanzas


A partir de entonces las fuentes bíblicas darán total protagonismo a su hermano Juan, a Pedro y a Santiago Alfeo, otro de los santiagos discípulos de Jesús citados en el Nuevo Testamentoy de él solo volveremos a saber que será ejecutado en Judea por descapitación a causa de su labor evangelizadora que chocaba con la ortodoxia judía, reinando Agripa I a quien se considera culpable de su muerte, en algún momento entre los años 41 y 44, tal y como se narra en loa Hechos de los Apóstoles

“Por aquel tiempo, el rey Herodes echó mano a algunos de la Iglesia para maltratarlos. Dio muerte a Santiago, hermano de Juan, por la espada. Viendo que esto era grato a los judíos, llegó a prender también a Pedro"

Qué hizo y dónde predicó en esos años entre el mandato de Cristo y su muerte, en torno a una década, se abrió a teorías, especulaciones y leyendas


Ya no sería pues en los escritos bíblicos, sino en la tradición cristiana medieval, donde es llamado Santiago el Mayor para diferenciarlo de los otros, se dice que luego del Pentecostés, allá por el año 33, Santiago surcó el Mediterráneo y tras pasar las columnas de Hércules predicaría en Hispania, llegando por Gallaecia, o bien por tierra desde Tarraco y el valle del Ebro. Hizo algunos fieles y regresando a Roma fueron ordenados obispos por San Pedro, siendo estos los siete Varones Apostólicos


Según los evangelios apócrifos la Virgen María pidió estar rodeada de los apóstoles el día de su muerte y Cristo se lo concedió, apareciéndoseles milagrosamente para hacerles volver. En las tradiciones medievales la aparición se producirá en el caso de Santiago en Muxía (Galicia) y El Pilar (Zaragoza), llegando así Santiago a Jerusalén, donde hallaría la muerte por martirio. Dos de sus discípulos, Atanasio y Teodoro, encontrarían el cuerpo y regresarían con él a Galicia saliendo del puerto palestino de Jaffa. Así, y siguiendo ahora el Códice Calixtino  desembarcaron en el puerto de Padrón, donde se pusieron en contacto con la reina del lugar, Lupa, para buscar sepultura donde enterrar al Apóstol. Siguiendo un mal consejo dado aposta por ella, fueron a Duio a presentarse a su rey, quien los encarcela, aunque pueden escaparse por acción divina. Vuelven no obstante a confiar en Lupa pero esta, que pretendía su muerte, los vuelve a traicionar, aconsejándoles ir al ahora conocido como Pico Sacro, cerca del actual Santiago. Allí les ataca un dragón con su furia y llamaradas, ellos hacen la señal de la cruz y el dragón muere al reventar su vientre, purificando posteriormente el monte con los santos óleos, por lo que empezará a ser llamado Monte Sacro, antes Monte Ilicinio. Los bueyes aparecen pero resultan ser toros bravos, que por milagro amansan, les ponen el yugo, y regresan al palacio de Lupa, quien maravillada se convierte al cristianismo y ahora sí les ayuda a buscar tumba para su maestro en el Monte Libredón, origen del actual Santiago, donde serían redescubiertos siglos después por Teodomiro de Iria Flavia, gracias a la revelatio predecesora de la inventio, los prodigios por los que pasaría, no sin vicisitudes, a ser esta considerada la tumba de Santiago


Otras tradiciones en cambio manifestaban que los evangelizadores de Hispania habrían sido los siete varones apostólicos mandados por San Pedro y San Pablo desde Roma y el mismo papado atribuyó durante siglos a San Pablo esta misión siendo esta la versión oficial mantenida mucho tiempo pues ratificaba la mayor importancia de estos apóstoles y por lo tanto la de la sede romana de la Iglesia, más proclive como mucho a aceptar que sí estuviese Santiago enterrado en este lugar que su propia evangelización, con cuya veracidad tuvo siempre espíritu crítico, al menos hasta finales del siglo XIX cuando se recuperaron los que se tienen por sus restos


Uno de los primeros escritos que avalaría la presencia en Hispania de Santiago sería el Breviarium Apostolorum allá por los siglos VI o VII. En él, pequeña biografía de los apóstoles, se lee por primera vez que Santiago predicó en Hispania y en tierras occidentales, junto con el dato de estar enterrado en el Aicha Marmarica que se ha querido vincular a su tumba el Arca Marmórica de Compostela pero que también podría corresponder a Marmórica en Libia entre otros lugares. Sea como fuese el libro fue conocido por los teólogos cristianos que, como San Isidoro de Sevilla, siguieron propagando esa idea, si bien se sabe de cierta tradición anterior, tal vez de los tiempos en los que el cristianismo fue declarado religión oficial del Imperio Romano, que habla de la evangelización de los apóstoles en la Península, a veces mencionando a Santiago aquí y a veces en otros lugares. En esa época el obispo Máximo de Zaragoza cita el templo dedicado "a la Madre de Dios, llamada de la columna (El Pilar), edificado por el divino Santiago". Aparte de las citadas otras poblaciones con leyendas locales son Cartagena, Sevilla, Valencia, Palencia, Toledo, Braga... solo por citar las principales


Más adelante el monje historiador inglés Beda el Venerable en su Historia eclesiástica gentis Anglorum es quien primero dice que Santiago está enterrado en el occidente de Hispania, así, hablando de San Juan Evangelista transmite que...

"es el hermano del bienaventurado Santiago, cuyo cuerpo descansa en Hispania"

En el Martirologio escribe además que sus restos en Hispania están en el norte y cerca del océano:

"... escondidos en sus últimos límites frente al mar británico"

En el siglo VIII en el naciente reino de Asturias Beato de Liébana escribiría aquel misterioso documento: "O Dei verbum" en el que, como acróstico (las primeras letras de cada verso leídas seguidas forman frases) dedica sesenta versos al Apóstol Santiago como patrón de los cristianos en una loa al rey asturiano Mauregato, varias décadas antes del descubrimiento del sepulcro en Compostela, pero siguiendo una vieja tradición que aseguraba la presencia aquí de la obra evangelizadora del Apóstol...

"Oh muy digno y muy santo Apóstol (Santiago)
dorada cabeza refulgene de Hispania,
defensor poderosos y patrón especialísimo
asiste piadoso a la grey que te ha sido encomendada"

 Beato de Liébana, confesor de reinas y consejero de príncipes, parece adelantarse a un acontecimiento que, independientemente de su total realidad histórica, iba a ser fundamental para la configuración ideológica de Europa tal y como hoy la conocemos. Ya por entonces, décadas antes del descubrimiento del Apóstol, el Reino de Asturias, aún muy débil y pequeño, parecía considerarlo patrón y paladín en momentos muy difíciles de su existencia, algo fundamental para entender lo que vendría después...

   "... Santiago, elegido por Cristo para el triunfo del martirio, cumplió con éxito su apostolado y alcanzó así la victoria y señales de la pasión. Ciertamente atendido por el divino sufragio, actúa frente a las malignas iras del demonio, vence a los necios, castiga a los seguidores del diablo y es oráculo para los creyentes de corazón..."


Existen, hemos de decir, algunas tradiciones de peregrinos a Jerusalén que dicen que la tumba de Santiago está en el Monte de los Olivos. Para la Iglesia Armenia su cabeza permanece enterrada en la ciudad y tienen su propio templo a él dedicado, si bien no descartan que el cuerpo sí hubiese ido a Galicia a algún otro lugar


Las primeras señales inequívocas de cristianización de Galicia son del siglo III,  bastante tiempo después de la que sería su evangelización, pero puede decirse que, hoy en día, la naturaleza de los restos que a Santiago se atribuyen no es precisamente el fundamento de las actuales peregrinaciones, pues son un compendio de muchas más cosas, estudiadas incluso ya como un gran fenómeno sociológico de masas a nivel mundial


Para dar el abrazo al santo iremos de la capilla mayor a la derecha, hacia la girola


Aquí está la puerta a la escalinata del camarín, para subir al para muchos ansiado y aliviador abrazo


Abrazo a Santiago


Bajo este camarín está como hemos dicho el sepulcro de Santiago y sus discípulos Atanasio y Teodoro, cuyos huesos fueron escondidos bajo el suelo del ábside en 1589 ante el peligro del asalto de los piratas ingleses, donde fueron olvidados y vueltos a localizar en las excavaciones de 1879, anunciando su autenticidad el Papa León XIII con la bula Deus Omnipotens, previo análisis de la Universidad Compostelana. Mucho tiempo atrás otra amenaza, tal vez mayor, hubo sobre estos restos. En agosto del año 997 un ejercito musulmán procedente de Córdoba y mandado por Almanzor arrasó Santiago en una expedición de castigo ante la falta de pago de tributos del rey leonés Bermudo II. Las gentes  pudieron escapar y el obispo Pedro de Menzozo  trasladó a lugar seguro las reliquias de Santiago y el tesoro del templo pero Almanzor destruyó la ciudad, respetando la tumba de Santiago dado que Jesús es considerado un profeta por el islam por lo que según su fe es inaceptable profanar la tumba de uno de sus discípulos. Otra posiblidad es que temiese alguna maldición supersticiosa. Las crónicas dicen que se encontró rezando allí a un vecino, solitario, que se había quedado y que era según dijo descendiente de Santiago, por lo que fue respetado. Se dice era el propio obispo. Otra versión cristiana es la que aparece en la Primera crónica general de Alfonso X El Sabio, según la cual Dios paró el incendio de la ciudad al llegar a la tumba, hiriendo a Almanzor y su ejército, que se hubo de retirar


Y esta es la Urna de Santiago, hecha para guardar los restos del Apóstol y de sus discípulos Atanasio y Teodoro tras ser redescubiertas en el subsuelo de la catedral en enero de 1879 y ubicada donde estuvo anteriormente su sepulcro, siendo el impulsor de la obra el canónigo Antonio López Ferreiro, siendo sus artífices los artistas compostelanos José Losada (el dibujante) y Ricardo Martínez y fue colocada aquí en el año santo compostelano de 1886. Esta dentro divida en tres compartimentos y afuera evoca el retablo de plata que hubo en el altar mayor entre los siglos XII y XVII con la imagen central de Maiestas Domini rodeado por el tetramorfos y los apóstoles a los lados


Realmente y en contra de lo que pueda parecer no siempre se aceptó de buen grado ni mucho menos, ni siquiera por las autoridades eclesiásticas, la posibilidad de que aquí estuviesen los restos de Santiago. Algunos historiadores ya vislumbran que en la misma corte asturiana de Alfonso II El Casto y en otros lugares de su reino pudo haber serias reticencias que prolongaron su reconocimiento. Más tardaron la sede romana y los papas, rehacios a nada que dispute su preeminencia a la sede vaticana, no aceptando bien que Santiago fuese evangelizador de la Península y que en el año 44 llegase en barco a Galicia. Para compensar se mantuvo más abierto a reconocer que en Compostela sí estaba su tumba y así lo aceptó Urbano II, aunque el debate volvería a abrirse en el siglo XVI y en algún momento más. León XIII afirmó la autenticidad de los restos en 1884 y Juan Pablo II será peregrino en 1982 y 1989. En el 2006 Benedicto XVI promovería las peregrinaciones, reconocería la tradición de Compostela y anunciaría su visita en el Año Santo Compostelano de 2010


Como decimos esto no fue siempre así, hay tradiciones que sitúan o situaron la tumba de Santiago en Jerusalén, en Marmárica (Libia) o en otros lugares de Europa, como Mérida, Angers, Toulouse y otras. Por otro lado diversos historiadores ven en esta tumba, hallada en una necrópolis romana y sueva, los restos de algún otro personaje principal, sin descartarse que pudiese ser uno de los primeros transmisores de la fe. El más conocido es Prisciliano, personaje histórico del  siglo IV que llegó a obispo de Ávila pero que se enfrentaría con los dogmas de la iglesia oficial y que sería acusado de hereje y magia, por lo que moriría decapitado, como Santiago, pero en Tréveris, en el año 385, siendo traídos sus restos por sus discípulos a Galicia, como Santiago, pero en este caso porque se le supone oriundo de allí, traslado narrado en la Crónica de Sulpicio Severo a principios del siglo V. Esto hizo que se pensase en que podía ser reminiscencia del culto a sus creencias la veneración a su lugar de enterramiento que, en un momento en que se necesitaba llamar la atención de Europa, se transformase por el del Apóstol Santiago. Numerosos historiadores de todo el mundo suscriben esa posibilidad, otros que si bien puede estar enterrado en Galicia no es en Santiago


 Realmente no se sabe si sería gallego o no, pero la citada Crónica de Sulpicio Severo lo hace noble, rico, erudito y elocuente. Por lo que se sabe mezcló cristianismo con corrientes religiosas, filosóficas
y culturales no aceptadas por la iglesia oficial, gnosticismo, magia, astrología e incluso puede haber bebido de fuentes druídicas, judías y orientales, descubriendo en Burdeos el cristianismo primitivo formándose con el retórico Delphidius y fundando allí una primer comunidad donde las mujeres participaban de la liturgia y, si bien eran encaminados a la castidad, se permitía el casamiento de sacerdotes. Prisciliano veneraba las fuerzas naturales, era partidario de la libre interpretación de los textos sagrados y predicaba la pobreza, condenando la esclavitud. Comenzó a predicar en el año 379 y llegó a tener muchos adeptos en toda Hispania entre gentes influyentes, mujeres y clases populares, principalmente en el territorio de la Gallaecia, pero sus adeptos se extendieron a la Galia. Esto no gustó a los ortodoxos, que convocaron un Concilio en Zaragoza con diez obispos hispanos y dos aquitanos, pero la ausencia de Instancio y Salviano, prelados acusados de priscilianistas y que pronto nombrarían a Prisciliano obispo de Ávila, y que Simposio de Astorga, futuro priscilianista, se fuese a los dos días truncaron hubiese una clara condena


Luego de infructuosos intentos de mediación y de cartas de acusación mutua se consigue que el emperador Graciano El Joven, ya enfrentado con los arrianos, excomulgue y destierre de sus sedes obispales a Prisciliano y sus seguidores. Por causa del mandato imperial Prisciliano no logra ser recibido por Dámaso, el obispo de Roma, a donde había ido a defenderse, si bien en Milán, dentro de las convulsiones de la última época del Imperio, logra anular la orden del emperador. Regresa a Hispania, se reafirma ante sus fieles y consigue que el procónsul Volvencio ordene la detención de su enemigo el obispo Itaciom que huye a Tréveris acogido por el prelado antipriscilianista Britto. Es entonces cuando Magno Clemente Máximo, gobernador de Britania, se subleva con su ejército y mata a Graciano en Lugdunum (Lyon), un suceso que no gustará a  Teodosio, por lo que Magno Clemente se buscará aliados en la iglesia católica, afectada entonces por multitud de disidentes. Dentro de un plan premeditado se convoca Concilio en Burdeos al que van Prisciliano y alguno de los suyos pero, aunque se condena sus ideas como heréticas, lo único que se consigue es que Instancio sea depuesto de su sede


 Por aquel entonces la herejía no se contemplaba como una pena tan importante como lo sería después por lo que la trampa era otra. La trampa vino cuando Prisciliano y algunos de sus discípulos fueron a Tréveris, capital de Máximo, a solicitarle ayuda tras la muerte de una de sus seguidoras, Urbica, linchada por una turba. Allí es acusado por sus enemigos de brujería, confesando bajo tortura, y decapitado junto con sus fieles Felicísimo, Armenio, Eucrocia la viuda de Delphidius, Latroniano, Aurelio y Asarino, en unas circunstancias que realmente recuerdan a las de Santiago y los suyos. Se trata de los primeros herejes ajusticiado por una jurisdicción civil lo que causa estupor y condena por la mayor parte de los obispos católicos de occidente, incluyendo a Martín de Tours y el Papa Siricio. Su muerte no sería el final de sus ideas sino todo lo contrario, el priscilianismo incluso cobró fuerza y fueron 200 años más necesarios para erradicarlo o... transformarlo. Incluso la ruta por la que su cuerpo sería devuelto a su tierra sería el precedente del Camino. El debate siempre está abierto


Y aquí, ante el altar mayor y Santiago, en el crucero, otro de los símbolos de la catedral y de las peregrinaciones: el El botafumeiro



El botafumeiro (literalmente echador de humo) es gran incensario de latón bañado en plata al que se le hace ondular muy espectacularmente en medio de este crucero de la catedral durante determinados actos litúrgicos. El actual tiene 1.60 metros de altura y 62 kilogramos de peso desde el baño en plata que se le dio en la restauración del año 2006 de Luis Molina Acebedo (antes pesaba 60), La cuerda tiene 60 metros de largo, 5 centímetros de ancho y pesa 90 kilos. Sustituye a otras anteriores de cáñamo o esparto
                           

Su carga son unos 40 kilos de carbón y de incienso, llegando su peso total pues a pasar de los 100. Hay que atarlo con varios nudos muy fuertes a la cuerda y se mueve con unas poleas por la nave transversal, para ello los ocho tiraboleiros lo empujan dándole impulso y luego tiran cada uno de un cabo para darle velocidad


Ciertamente no se sabe nada de su origen pero se conoce que era una práctica tradicional en otros templos. En el caso de Santiago es el llamado "Turibulum Magnum" en el Codex Calixtinus, aunque otras fuentes señalan que la primera mención segura es de 1322 y hasta el siglo XIV es presentado como "gran incensario". Se supone es un ritual de purificación espiritual religioso pero también físico al purificar el aire cuando la iglesia estaba atestada de fieles, recordando que hasta el siglo XVI los peregrinos, además de aistir a la liturgia y orar, dormían en el interior. Otra posibilidad, no incompatible con las anteriores, es que naciese con la intención de honrar con incienso la tumba del Apóstol. No olvidemos que el incienso es una resina aromática vegetal muy empleada en la liturgia de varias religiones y que en el cristianismo es muy mencionada en el Antiguo Testamento y que en el Evangelio de San Mateo se dice que los Reyes Magos regalaron al Niño Jesús oro como símbolo de su naturaleza real, inicienso que representa a la naturaleza divina por ser usado en los cultos, y mirra representando su muerte en la cruz al ser un compuesto embalsamador


Es el tiraboleiro mayor quien le da el primer impulso y luego lo para, marcando él el ritmo


El botafumeiro se desplaza por este crucero de la catedral, entre las portadas de la Acibechería y la de Praterías, justo donde se unen los brazos de la cruz


Puede llegar a los 68 kilómetros por hora y hacer un arco de 65 metros con una altura máxima de 21. Al fondo vemos el brazo del crucero hacia la Praza da Acibechería


Dada la velocidad y el impulso hubo alguna vez desprendimientos su bien nunca se ocasionaron víctimas. Tal vez el accidente más sonado fue en 1499 cuando el botafumeiro salió volando por la Porta das Praterías (al fondo), estando en misa nada menos que Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos, cosa que también pasó en 1622, aunque de forma menos estrepitosa, y el 26 de julio del Año Santo de 1937, en plena guerra civil, con tan gran estruendo que fue hay quien dice que fue confundido con una bomba. Hoy en día se prohíbe el acceso a las partes más peligrosas de manera que se pueda observar todo el ritual sin riesgos


Poco se sabe salvo escuetas referencias de los botafumeiros antiguos, tal vez de plata y diferentes al que vemos ahora, que en ocasiones hasta les caía carbón durante el vuelo, el cual era empleado como amuleto. En el año 1400 el rey Luis IX de Francia donó dinero para sustituir al incensario medieval pero ello no se hizo hasta 1554


El mecanismo actual fue aplicado en 1604 tras la renovación del rito hecha por el prelado Juan de Sanclemente y Torquemada, que mandó embellecer el cimborrio, abrir ventanas y cambiar las vigas de madera, oponiéndose a aquellos que querían suprimirlo. Pocos años después, en 1610, el peregrino Diego de Guzmán escribe que el botafumeiro volaba "dando golpes en las bóvedas altas" 


 En 1809 las tropas napoleónicas robaron el antiguo y en 1851 se fabricó este, obra de José Losada. Tanto el actual como el regalado por la Hermandad de Alféreces provisionales que se expone en la biblioteca capitular son réplicas del desaparecido en 1809


El asombro de los numerosos peregrinos que, incluso con la larga decadencia de las peregrinaciones a partir de la Reforma, venían a Santiago y asistían a su impresionante ceremonial, hizo que el botafumeiro no desapareciese tal y como pasó en otros templos de Europa, si bien su uso, a partir del siglo XIX, quedaba reducido a las liturgias más solemnes


Antaño funcionaba todos los domingos en la misa del mediodía y a diario en las misas del peregrino cuando era Año Santo Compostelano. Su desgaste hizo que se decidiese que únicamente volase en unas doce fiestas señaladas al año, incluyendo por supuesto Santiago, así como los domingos al mediodía en Año Santo Compostelano. También puede solicitarse por peregrinos o grupos de fieles aportando una cantidad para su mantenimiento


En la actualidad con el impulso de las peregrinaciones funciona en las fiestas principales, unas veinticinco, sobre todo las más relacionadas con los rituales jacobeos, el 25 de julio y el 30 de diciembre. Si es Año Santo lo hace todos los días en la misa del peregrino a las doce del mediodía y también puede solicitarse por peregrinos o grupos de fieles aportando una cantidad para su mantenimiento


A finales del siglo XIX ya se decía que era el acto de máxima expectación de todos cuantos se celebraban en la catedral, tanto es así que a principios del XX, en otra iniciativa para recuperar las peregrinaciones, la prensa compostelana pedía su utilización en la liturgia para atraer files y romeros. Hoy en día sin duda una de las preguntas más oídas en Santiago sea para saber cuando funciona el botafumeiro, tanto es así que incluso alguna voz crítica lo tilda de espectáculo turístico más que otra cosa, si bien a nadie se le pasa por la cabeza no ya suprimirlo sino restringirlo


No sería ninguna exageración decir que es uno de los elementos que a día de hoy más contribuyen a la llegada de peregrinos y visitantes en general a Santiago, después de tantos siglos intentando recuperarse el pulso de las peregrinaciones perdido tras la Reforma protestante, cosa conseguida a finales del siglo XX, si bien no solo por cuestiones de fé sino por otros muchos factores propios ya de nuestro tiempo y que abarcan desde el deporte hasta el ocio. En este sentido la propia Catedral en su página web manifiesta que:

"Este gran incensario quiere simbolizar la verdadera actitud del creyente. Así como el humo del incienso sube hacia lo más alto de las naves del templo, así también las oraciones de los peregrinos deben alzarse hacia el corazón de Dios. Y así como el aroma del incienso perfuma toda la basílica compostelana, de igual modo el cristiano, con sus virtudes y el testimonio de su vida, debe impregnar del buen olor de Cristo, la sociedad en la que vive"


Tanto los momentos en los que el botafumeiro echa a volar, como los que casi toca el techo o cuando va deteniéndose son de grandísima expectación. Las gentes no apartan la vista de lo alto y esta va bajando al son que baja el maravilloso ingenio metálico dispensador de efluvios y aromas sagrados


Se sabe que ya en la Edad Media en muchas iglesias del Camino había misas dedicadas a los peregrinos que solían anunciarse por la mañana al son de la campana, publicándose al terminar las indulgencias ganadas por parte del cardenal mayor, ofreciéndose luego las limosnas. De todas maneras la actual Misa del Peregrino en la catedral de Santiago es una ceremonia implantada en el Año Santo de 1976 que se realiza a las doce de la mañana y que ha de ampliarse en 1982 a horarios de tarde, llegando en 1993 a las cuatro y cinco diarias. Para saber los horarios de misas puede consultarse la ya mencionada web catedralicia que, en el momento de escribir estas líneas, son estos: a las 12:00 y a las 19:30 los días de semana. Los sábados a las 12:00, a las 18:00 y a las 19:30 y los domingos y festivos los horarios de estas misas son a las 12:00, a las 13:15, a las 18:00 y a las 19:30. En algunas iglesias del Camino también se celebran con diferentes horarios


Listos para intervenir


Atención a la maniobra


Se detiene...


Fin de la Misa del Peregrino


La cuerda


Las alturas del crucero, donde se unen la nave principal y la transversar o transepto. Arriba el cimborrio embellecido por iniciativa de Juan de Sanclemente en los albores del siglo XVII


El botafumeiro se eleva...


Y ahí se queda, en medio del crucero, con la portada de la Praza das Praterías al fondo, por donde una vez "se escapó" atravesando por el aire todo el transepto sur


En este transepto está la tumba de Teodomiro obispo de Iria Flavia quien, según la tradición, fue avisado por el eremita Pelayo de luminarias en un monte de su diócesis, Libredón, situado en este lugar. Personado en el mismo confirma que las prodigiosas señales están señalando el lugar donde está enterrado Santiago y avisa al rey Alfonso II El Casto que acude a comprobarlo personalmente. Durante mucho tiempo se dudó de su existencia fuera de las leyendas pero en 1955 se descubrió aquí su lauda sepulcral con la inscripción de su cargo como obispo de Iria y el año de su muerte, el 847. El que se enterrase aquí en vez de en la capital de su diócesis es un dato muy a tener en cuenta. Sus sucesores harían lo mismo, aún siendo la sede Iria Flavia tendrían aquí su residencia. Santiago será sede espiscopal en el año 1095

No se sabe qué le llevó a confirmar el hallazgo, en las noticias transmitidas por la Concordia de Antealtares (1077) y la Historia Compostelana (s. XII), comprueba que se encuentra con una necrópolis abandonada y, luego de ayuno y meditación, dio con la respuesta: era la tumba de Santiago el Mayor y de sus discípulos Atanasio y Teodoro

Existiendo tradiciones y noticias de la evangelización apostólica en estos lugares, tal vez reminiscencias de los tiempos de la cristianización, además de la necesidad imperiosa de la política y la religión del momento de hacer frente a enemigos externos e internos, dándose a conocer en todo el orbe cristiano, sin duda fueron causas fundamentales, aparte de otras pistas que desconocemos para que no solo él, sino también Alfonso II El Casto, diesen por cierto este hallazgo que, independientemente de las creencias, cambió sin duda el curso de la historia


En este transepto, justo ya al lado de la Porta das Praterías, se encuentra el Pórtico Real, actualmente tienda de la catedral, así como una pila bautismal del siglo XII



Desde el transepto sur volvemos a la capilla mayor para, a su derecha, volver a la girola o deambulatorio, de origen románico y hecha en tiempos de Xelmírez, teniendo como referencia de nuevo la puerta de la escalinata del abrazo a Santiago. Iniciamos así un recorrido por sus capillas en la parte más antigua, si bien reformada, de la construcción románica


A mano derecha la primera capilla de la girola es la del Pilar, unión que fue de las de San Andrés y San Fructuoso dentro de la obra románica encargada por Xelmírez. Iba a ser la nueva sacristía encargada a Domingo de Andrade cuando el obispo Monroy la sufragó a cambio de estar aquí su sepulcro y  se consagrase como capilla de la Virgen del Pilar, siendo acabada por Fernando de Casas Nova tras el fallecimiento de Andrade en 1712. En el retablo diseñado por Casas Novoa se ven además de a la patrona a Santo Domingo de Guzmán, San Sebastián, Santo Tomás de Aquino y San Juan el Bautista, destacando en el ático el cuadro de la Aparición de la Virgen del Pilar a Santiago obra del compostelano Juan Antonio de Bouzas que en 1719 fue responsable de la parte pictórica de la capilla. El sepulcro con el arzobispo Antonio Monroy en postura orante es de Diego Fernández de Sande. La cúpula aparece adornada con motivos militare y heráldicos. Fue sacristía hasta 1879 cuando el cardenal Miguel Payá y Rico mandó fuese solo capilla



Esta es la capilla de Mondragón o de La Piedad que fundó en 1521 Juan de Mondragón con licencia del arzobispo Alonso de Fonseca y Ulloa y acabada un año después, es ojival estilo gótico flamígero


Un relieve en terracota con el Descendimiento de Jesús o Lamentación sobre Cristo muerto, de Miguel de Sevilla y hecha en 1526 es la joya del recinto


Esta es la capilla de la Azucena o de San Pedro, de estructura medieval y que es de las más antiguas de la catedral junto con las del Salvador y San Juan, fundada por Mencía de Andrade en 1571, quien tiene aquí su sepulcro, hecho por el aragonés Juan Bautista Celma en 1582. El retablo fue diseño de Casas Novoa construido por Francisco de Moas en 1731, donde se ven las imágenes de la Virgen de la Azucena y de San Pedro, San José, San Judas Tadeo y Santa Rita de Casia. Sobresalen asimismo las pinturas del mismo autor, Exaltación de San Pedro y Conversión de San Pablo, descubiertas en las restauraciones de 1998. Es especialmente simbólica para los devotos de San Pedro



Esta es la Porta Santa, por donde se entra cuando, en años santos, se abre la portada de la Praza da Quintana. Presenta a los lados sendas esculturas, una del profeta Ezequiel y otra de San Judas Tadeo, que también vinieron del antiguo coro románico. Hay dos pilas de agua bendito en la que los fieles mojan los dedos y los pasan por sus cruces antes de santiguarse. Una vidriera de Santiago Peregrino de 1896 domina la escena. En 1992 se instaló una nueva hoja de madera del escultor Francisco Leiro representando la translatio por mar de los restos de Santiago. En el 2003 se instaló otra hoja que se ve desde el pórtico exterior con seis imágenes en bronce de la vida de Santiago, obra de Suso León. Arriba una inscripción en latín dice "es la casa de Dios y la puerta del cielo"



Y así llegamos a la capilla del Salvador, capilla central de la girola o deambulatorio, un lugar muy especial pues de aquí arrancó la obra de la basílica románica en el año 1075, siendo obispo Diego Peláez y rey Alfonso VI tal y como rezan las inscripciones

REGNANTE PRINCIPE ADEFONSO CONSTRVCTUM OPVS

y

TEMPORE PRESVLIS DIDACO INCEPTVM HOC OPVS FVIT

Aquí se concedió por primera vez en la historia conocida lo que ahora llamamos la compostela o documento que acredita haber hecho la peregrinación. Fue el 1 de mayo de 1321 a Yves de Breton y era la segunda vez que se hacía el Camino. Andado el tiempo también se daba otro certificado de haber confesado y comulgado, habiendo para ello monjes políglotas. No en vano hoy en día es de las capillas más buscadas por los romeiros

En 1372 el rey de Francia Carlos V de Valois mandó celebrar en este lugar varias misas dada su devoción por Santiago, pasando a ser conocida un tiempo como capilla de los Franceses o del Rey de Francia. El arzobispo Alonso III de Fonseca mandó se ubicase aquí el Santísimo Sacramento encargando para ello un nuevo retablo


El retablo es un trabajo de Juan de Álava en 1532 de madera policromada con una imagen del Salvador mostrando las heridas de la crucifixión en las manos. A su derecha está la Virgen con el Niño y a la derecha Santiago Peregrino

Enfrente estuvo la capilla de la Magdalena, donde se redescubrieron las reliquias de Santiago y sus discípulos en 1879. Un rectángulo en el suelo cubierto de cristal y cerrado por una valla muestra el lugar del hallazgo. Esta capilla de la Magdalena del trasaltar de la capilla mayor era muy venerada pues María Magdalena simbolizaba la penitencia del Camino. En su capilla se confesaban, entre los siglos XII y XVI, los peregrinos, recibiendo los certificados precisos, hasta que fue en ello sustituida por la del Salvador. Así, tal y como narra en 1489 el holandés Jean van Doornik:

"Fui a confesarme detrás del altar mayor donde recibí el cuerpo de Nuestro Señor, elogiándole y dándole las gracias por todas las bendiciones y beneficios que me había concedido"


Esta que llegamos ahora es la capilla de Nuestra Señora de la Blanca o de los España pues aquí está enterrado su fundador Juan de España con su familia que, sin descendencia, se la donaron a Pedro de Arosa. Su retablo es neogótico del año 1906 y lo preside la Virgen de la Blanca, obra de 1747 de Gregorio Menéndez. También vemos a la Virgen de Montserrat. Aquí el gremio de plateros venera a su patrón San Eloy


Vamos así dando vuelta completa a la girola, viendo más capillas


La capilla de San Juan, que fue antes de Santa Susana, es otra de las más antiguas, fundada por Diego Gelmírez


Su retablo muestra las imagen de San Juan del siglo XV así como las de Santa Susana y Santo Domingo de la Calzada, obras de 1902 de Mariñas. En ella está en el suelo la tumba del obispo Miguel Novoa Fuente y la de la hermana del arzobispo Juan de Sanclemente



La capilla de San Bartolomé era antes de la Santa Fe cuenta un buen retablo plateresco hecho por el flamenco Mateo Arnao en mármol policromado con las tallas de la Virgen del Buen Consejo, que vemos en medio, a la derecha San Bartolomé y a la izquierda Santiago peregrino. El mismo artista hizo aquí el sepulcro de estilo renacentista de Diego de Castilla, fallecido en 1521, que era bisnieto del rey  Pedro I, representa en su bajorrelieve la Resurrección


Salimos pues hacia el transepto norte, viendo más capillas. Allí está la que en la Edad Media fue la Puerta del Paraíso, que sale a la Praza da Inmaculada o da Acibechería, de la que ya hablábamos cuando pasábamos por el exterior en camino a la Praza do Obradoiro


Ya en el crucero norte, esta es la capilla de la Concepción de María o de la Prima, donde se celebraba antaño la missa prima, obra de 1525 de Juan de Álava con planos de Juan de Jácome y en cuyo suelo está enterrado el gran arquitecto catedralicio Diego de Andrade. Antes estaba aquí la capilla románica de la Santa Cruz, una de las que pudieron ser consagradas por Xelmírez en el año 1105. La nueva obra fue un encargo de la Cofradía de los Clérigos o Capellanes de Coro o de la Inmaculada Concepción, existente ya en el siglo XII, quien puso en marcha la obra, pidiendo los correspondientes permisos, ya en 1523


La imagen fue hecha en piedra policromada por Cornelis de Holanda y es conocida por Nuestra Señora de Prima, que viene de otro retablo del mismo artista de 1526, pintada por Juan Bautista Celma, quien también pintó otras partes del retablo. Atención a la media luna a sus pies, es un simbolismo mariano muy importante pues aparece en el Génesis:

"Una gran señal apareció en el cielo, una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas. Está en cinta y grita por los dolores de la luz"

La mujer se enfrentará a un monstruo de siete cabezas y diez cuernos, va a dar a luz y la bestia quiere hacerla desaparecer, pero se le dan a la mujer dos alas del águila grande para volar hacia el desierto. Popularmente se les llama los cuernos de la Virgen


El retablo de doble altar es de Simón Rodríguez. A la izquierda vemos un elemento que delata la antigua advocación, trazado por Domingo de Andrade en 1721 y contruido por Antonio Alfonsín y Manuel de Leis, el Descendimiento de la Cruz, tallado por Diego Fernández de Sande


En este brazo norte del crucero de la catedral hemos de ver también la capilla del Espíritu Santo, fundada acabando el siglo XIII con dotación para doce clérigos que en el siglo XV son proclamados "racioneros del Espíritu Santo por el arzobispo Álvaro de Isorna, encargándoles del canto del Salve Regina todas las tardes a la Virgen...

"Salve, Regina, Mater misericórdiae:
Vita, ducedo, et spes nostra, salve.
Ad te clamamus, éxsules, fill Hevae,
Ad te suspiramus, gementes
et flentes in hac lacrimarum valle.
Eia ergo Advocata nostra,
illos túos misericordes óculos ad nos converte. Et
Et Jesum benedictum fructum ventris tui, 
nobis post exilium ostende.
O Clemens: O pía: O dulcis Virgo María"

La capilla tuvo una importante reforma en el siglo XIV y otras intervenciones en centurias posteriores. Hay varios sepulcros de los siglo XIII y XIV. La imagen de la Virgen de la Soledad es de 1666, traída aquí procedente de detrás del coro catedralicio. El arzobipo fray Rafael de Vélez regaló su manto bordado mientras peana, ángeles y figuras decorativas obedecen a donaciones. El frontal de plata es de 1747, siendo su autor Antonio de Morales


Yendo por este crucero norte nos encontramos de frente con la capilla de San Antonio, ubicada en parte del espacio que en la Edad Media fue la capilla de San Nicolás, a la derecha de la antigua Puerta del Paraíso, entrada de los peregrinos procedentes de A Porta do Camiño. Se trataba de otra de las capillas románicas que consagró el arzobispo Xelmírez en el año 1105, obra parece ser del maestro Esteban

Esa antigua capilla de San Nicolás formaba parte de las que tenían monjes con don de lenguas, junto con la del Salvador y la de la Corticela,  para las confesiones de peregrinos extranjeros. También se entregaba entonces aquí la compostela. No había exposición del Santísimo Sacramento pero sí Custodia

Su lugar pasó a formar parte en el siglo XVII de un tránsito hacia la parroquia de A Corticela, que veremos enseguida, y a la capilla de San Andrés, las dos a su derecha

La advocación a San Nicolás quedó relegada a un pequeño absidiolo al lado de la fachada de la Acibechería, donde está la portada norte. En 1695, al construirse una sacristía tras el altar, comenzó a llamarse de San Antonio y, en 1696, vino aquí la parroquia de San Fructuoso. Es por ello que en su gran retablo neoclásico de Manuel de Lens de 1729  se pusieron imágenes de los santos a los que estuvo la capilla dedicada: San Antonio Abad, San Fructuoso y San Nicolás, además de otra de San Blas y una pintura de la coronación de la Dolorosa


A la derecha de la de San Antonio esta es la capilla de San Andrés, también donde antes estuvo la de San Nicolás y que en el siglo XVII formó asimismo parte del paso a la parroquial de Santa María da Corticela, cuya entrada vemos a la derecha. Su fundador fue el arzobispo Andrés Girón en 1674, aunque ya San Andrés tenía otra capilla románica donde ahora está la del Pilar, la primera que veíamos en la girola. Esta fundación tiene relación con las reformas barrocas de la época amparadas por el canónigo Vega y Verdugo con el arquitecto Peña de Toro. En un principio fue cuerpo de guardas al estar al lado de la portada norte de la catedral, la ya citada Puerta del Paraíso, la más frecuentada por los peregrinos francos, siendo por ello parte de la parroquia de extranjeros aquí fundada, citada ya en 1695


Este retablo mayor se hizo de 1707 con trazas de Fernández Espantoso, muy inspirado en el gran Domingo de Andrade. Anterior a este es el donado por Benito de Castro y su esposa en 1698 dedicado a San José. Existió un tercero dedicado a la Virgen de Covadonga que fue llevado a la iglesia de la Peregrina, cerca de Santiago. A la derecha están los sepulcros del canónigo Pedro García y del cardenal Juan Martínez, obra de Juan Bautista Celma

Y así nos adentramos en un lugar sumamente importante, contemplando la portada románica de Santa María da Corticela, de curtis, pequeño espacio cerrado. Es del siglo XIII y presenta arcos de medio punto con diversos motivos geométricos y columnas con capiteles de inspiración vegetal, fustes lusos y basas


Lo que más llama la atención es, el el tímpano la Adoración de los Reyes, solo dos, a la izquierda de la Virgen coronada y con el centro floral, con el Niño en brazos, quien bendice y con el Libro de la Vida, y San José. Los Reyes Magos son considerados los primeros peregrinos de Jesús, de ahí que sean tan venerados en estos templos. Esta portada es parte de la reconstrucción que se hace de este santuario, integrado en la sobre un anterior templo prerrománico de tiempos de Alfonso III El Magno y Sisnando, del que conserva varios elementos y donde antes aún parece haber existido un oratorio dedicado al culto y custodia de la tumba de Santiago por parte de una comunidad de monjes, antecesora de los de San Martiño Pinario, la cual compartía esta misión con la vecina de Antealtares, primeras fundaciones en la naciente ciudad-santuario. En el año 1711 se hizo este corredor-escalinata que comunicó ya definitivamente la catedral con la iglesia parroquial de A Corticela


La antigua capilla tendrá altares dedicados a Santa Comba, San Esteban y San Silvestre, bajo cuya advocación estuvo primeramente, si bien enseguida pasó a ser de Santa María que, por tratarse del primer templo dedicado a la Virgen en Santiago, tuvo el adjetivo de La Antigua. Los frailes, dado lo pequeño del lugar, fundan entonces, año 912, el convento de San Martiño Pinario. Recordemos que todo los construido antes del año 997 fue destruido por Almanzor, por lo que hubo de ser tarde o temprano reconstruido, como sería este el caso, dado que los monjes de San Martiño Pinario mantienen el culto a Santiago aquí hasta que se hacen cargo del mismo los frailes catedralicios con el reordenamiento administrativo del prelado Xelmírez a principios del siglo XIII, si bien A Corticela seguirá siendo de los monjes de San Martiño, siendo reformada con actual impronta románica. Es de planta basilical y tres naves de la que la más alta es la central, iluminada con profundos ventanales, mientras los de los lados, también con artesonado de madera, reciben luz con ventanas en sus muros. Primeramente solo tuvo una capilla y luego se le añadieron dos laterales. Los arcos que separan las naves fueron sustituidos por otros dos más grandes a cada lado, abiertos, y sostenidos por una fuerte columna en medio


El Cabildo se hace definitivamente con esta capilla en el año 1527 y es entonces cuando se transforma en parroquia para "peregrinos, extranjeros y vascos" con sacerdotes políglotas llamados linguaxeiros para confesarles en su idioma y haciéndose de ella un lugar de sosiego para los romeros, función que sigue ejerciendo en la actualidad. En el año 1969, durante unos trabajos de restauración, aparecieron tumbas romanas de la necrópolis donde había aparecido la que se tiene por tumba de Santiago, entre ellas un sepulcro suevo. Como parroquia de extranjeros es de las pocas en el mundo que no tiene jurisdicción territorial. Sigue recibiendo muchos peregrinos de todos los países, algunos se han casado aquí tras su peregrinación, sobre todo desde que. Tres imágenes tienen especial veneración, una a la derecha en el altar y otras dos a la izquierda, donde hay unas hornacinas y sepulcros


En el altar por supuesto la patrona, Santa María da Corticela


La Virgen de los Milagros, muy venerada por la vecindad está a la izquierda. A su derecha la tercera imagen con gran devoción


Es Jesús en el Huerto de los Olivos, donde existe la costumbre de que los universitarios depositen papeles con sus deseos escritos


Hay unos sepulcros góticos, este es el cardenal compostelano Gonzalo Eans


Lleva un libro en la mano


La otra es desconocida, se da en llamarla como la Misteriosa dama da Corticela y se abren debates que intentan averiguar su identidad. Apareció durante unas obras de restauración


Y esta es la puerta que da a la Praza da Inmaculada o da Acibechería, por donde vinimos hacia la Praza do Obradoiro. Es la Porta da Acibechería, antiguamente del Paraíso, la famosa y frecuentada portada norte.Vemos al fondo San Martino Piñario


Justo al lado de la puerta está la capilla de Santa Catalina, antiguamente ubicada en el Panteón Real, llevado en 1536 a la capilla de Reliquias-Panteón Real. Tiene retablo neoclásico de finales del siglo XVII con las imágenes de Santa Catalina y Nuestra Señora de Lourdes, patronato de la casa de Bendaña


Detrás de la puerta veremos el mausoleo del prior Juan Vidal, enterrado aquí en 1582. Es obra de Juan Bautista Celma


Otro sepulcro con estatua yacente es el del obispo de Orense Alonso López, fallecido en 1468. Al fondo vemos el crucero y su brazo sur, que va a la Praza das Praterías



Vamos ahora a ir recorriendo esta parte del transepto norte, teniendo ahora a la izquierda las capillas de la Concepción y del Espíritu Santo que acabamos de ver


Aquí está la pequeña capilla de Santiago caballero, con la estatua estilo rococó del apóstol a caballo, obradel imaginero compostelano José Gambino, sobre ella hay una gran placa en bronce


En ella se representa a los dos únicos papas que vinieron a Santiago de Compostela como peregrinos, Juan Pablo II (en 1982 y 1989) y Benedicto XVI (en 2010). Hubo antes que ellos, es cierto papas que sí lo hicieron, pero antes de ser nombrados como tales. Es obra del vigués José Morales instalada en el año 2012. En medio vemos la leyenda:

SUMMI ROMANI PONTIFICES AS SEPULCRUM SANCTI IACOBI PEREGRINI



Regresamos pues hacia el crucero frente la capilla mayor y de allí volveremos a la derecha, por la nave central, viendo ahora las capillas del muro norte, las que tenemos a nuestra derecha

Esta es la capilla de la Comunión, también conocida como del Sagrado Corazón, fundada en 1451 por el arzobispo Lope de Mendoza para albergar su sepulcro, situado a la izquierda, siendo reformada en el siglo XVIII al gusto neoclásico por el arquitecto Miguel Ferro Caaveiro según mandato del arzobispo Bartolomé Rajoy, quien también se enterró aquí, estando su sepulcro a la derecha. De ese tiempo es la cúpula sostenida sobre ocho columnas jónicas, siendo el retablo hecho por la mano de Francisco de Lens. Las imágenes, de doctores de la iglesia, son de Gregorio Español y Juan Dávila. A la derecha hay una imagen en alabastro de la Virgen del Perdón


Y esta es la capilla del Cristo de Burgos, llamada así por presidirla un Cristo de madera tallado en Burgos en 1754 de artista desconocido. Es otra capilla funeraria cuyo fundador es el arzobispo Pedro Carrillo y Antuña, cuya escultura orante se encuentra a la izquierda. El constructor fue Melchor Velasco y Agüero en 1665 con planta de cruz griega y cúpula, así como dos altares laterales. En el altar derecho se representa la escena de Salomé intercediendo ante Cristo por sus hijos Santiago y Juan. A la izquierda es San Pedro en llanto tras la negación de Jesús


Una vez cumplidos, más o menos, los rituales de llegada del peregrino, podemos volver al gran espacio donde se concentran normalmente los romeiros, la Praza do Obradoiro


Llegan peregrinos de todo el mundo...


Intercambiando impresiones


Unos duermen, otros hablan, otros miran, otros hacen fotos, todos aquí descansan


Peregrinos y visitantes


Buscando acomodo en tan magna plaza...


Foto


Amor en el Camino


Al otro lado del Obradoiro, mirando de frente al Hotal Reis Católicos, tenemos el Colexio San Xerome o de San Jerónimo, fundado por el arzobispo Alonso III de Fonseca para colegio de estudiantes pobres y artistas y llamado el Estudio Viejo, situado antiguamente en el Hospital de Santiago en la rúa da Acibechería. Cuando se hicieron cargo de él los monjes de San Martiño Pinario se buscó un nuevo solar y se construyó en este espacio cerrando la Praza do Obradoiro. A la izquierda vemos la Torre de la Vela, parte del claustro de la catedral. Se dicen inspirada en el Mausoleo de Halicarnaso de Mesopotamia y en las pirámides precolombinas. Su autor es Jácome Fernández. El Colexio de San Xerome, que cierra esta gran Praza do Obradoiro por el sur, fue luego Escuela de Magisterio y desde los años 80 Rectorado de la Universidad. La fachada es barroca pero en medio hay una portada medieval


Se trata de una portada románico-gótica, del siglo XV, con numerosas imágenes religiosas, la cual vino aquí desde el Hospital de Santiago sito en la Praza da Acibechería o Inmaculada. Que aún haya influencia tan manifiesta del románico en esa fecha es muy reseñable, sin duda la obra del maestro Mateo en la catedral influyó en ello


Son figuras de santos en el arco y en las columnas, presidido en el tímpano por la Virgen María con el Niño


Santiago y la catedral...

2) A LA CATEDRAL POR LA VÍA SACRA Y PRAZA DA QUINTANA PARA ENTRAR POR A PORTA SANTA:


Pasamos ahora a explicar la otra ruta alternativa, en la que desde la Rúa da Acibechería y justo antes de antes de la Praza da Inmaculada, nos desviamos a la izquierda para seguir el ritual del Año Santo Compostelano, cuando el día de Santiago (25 de julio) cae en domingo y los peregrinos que cumplen el rito entran en la catedral por la Porta Santa, que solo se abre en esos años


Por aquí vamos primeramente hacia la Vía Sacra y al convento de San Paio de Antealtares, bajando unas escaleras. Fue construido entre los siglos XVII y XVIII sobre otro convento más antiguo, fundado por Alfonso II El Casto para doce monjes benedictinos a cargo del culto en el recientemente descubierto sepulcro de Santiago, por lo que se trataría de una de las primerísimas fundaciones de la ciudad, muy posiblemente entre los años 820 y 830, cuyos monjes estarían a cargo del cuidado y mantenimiento de la tumba apostólica con sus reliquias


Su nombre de Antealtares se debe a sus tres primigenios altares dedicados al Salvador, San Pedro y San Juan Evangelista, justo antes del santuario donde estaba el sepulcro de Santiago. Se tiende a suponer que su primera advocación fue a San Pedro o al Salvador


En el año 1077 se redacta la Concordia de Antealtares, un acuerdo entre este cenobio, representado por el abad Fagildo,  y el inmediato de Santiago, con el obispo Diego Peláez, cuando acababan de empezar, dos años antes, las obras de la catedral románica. En ese acuerdo se señala que los monjes de Antealtares tenían hasta entonces derecho a cobrar la mitad del las ofrendas y limosnas ofrecidas al altar de Santiago, pues era su misión la de orar de manera permanente al apóstol pero, en ese contexto de grandes obras, los monjes de Antealtares acordaban dejar de percibirlo momentáneamente y además que la nueva cabecera del templo en torno a la tumba sagrada se extendiese por su convento, que hubo de volver a construirse más atrás. Realmente nunca volvieron a recuperar aquellos ingresos pues la historia tomó otro rumbo


La parte más esencial del documento es que presenta,  por primera vez de lo que ha llegado hasta nosotros, la relación de sucesos que llevaron al descubrimiento del sepulcro de Santiago y sus discípulos Teodoro y Atanasio y su confirmación con Teodomiro y Alfonso II, así como el comienzo de los trabajos del edificio que será la catedral románica la cual no se consagrará hasta 1221. El documento es una copia de 1435 del original y está guardado en la Universidad de Santiago. Entre el descubrimiento o inventio y el documento original han pasado dos siglos y medio pero, reiteramos, es la fuente más próxima en el tiempo de los pormenores. Hasta entonces hay escritos, naturalmente, sobre el suceso y la creación de los primeros templos, pero nos narran esos detalles


Por su parte el nuevo monasterio de Antealtares pasará a los benedictinos no mucho después y en el siglo XII, con el enérgico Xelmírez, son relevados de su misión de guarda del sepulcro de Santiago dado el ya grande número de frailes que tenía la catedral, por lo que los de Antealtares han de asumir bastantes cambios, entre ellos el de cambiar la advocación anterior por la de San Paio o Pelayo, mártir de Córdoba del año 925 cuyo culto se había extendido por Galicia, suceso ocurrido en torno al 1150


Y así San Paio de Antealtares entra en decadencia a lo largo del siglo XV En 1499 fue reformado por Fray Rodrigo de Valencia, con mandato de los Reyes Católicos, transformándose en convento de mojas de clausura, seguidoras del Santo de Nursia, con bulas papales de Inocencio VIII y Alejandro VI, quienes siguen en la actualidad, más de quinientos años después. La iglesia del cenobio, de la que al pasar vemos la portada, es de finales del siglo XVII (todo el conjunto estuvo en obras desde principios del XVI hasta darle la estructura actual)), siendo un templo de planta de cruz griega, muy poco vista en la arquitectura gallega, fue diseñada por Gabriel de Casas y en su interior hay una buena colección de retablos barrocos entre los que destaca el mayor, dedicado a San Paio Se accede por ella al Museo de Arte Sacra, inaugurado en 1971, donde llama la atención el ara romana de Antealtares, primer altar dedicado a Santiago, así como la imagen del Niño Jesús peregrino. En el convento también hay hospedería


Arriba la imagen del patrón, degollado


Escudo de España


Seguimos por la Vía Sacra junto a la Casa da Parra, de la que hablaremos inmediatamente


Y ya llegamos a la Praza da Quintana, viendo a su derecha la Porta Santa, en la fachada este de la catedral, así como la torre denominada A la izquierda de A Porta Santa admiramos la Torre del Reloj o Torre do Reloxo, llamada Berenguela, al igual que su campana de 14 toneladas que da las horas, por el arzobispo Berenguel de Landoira, bajo cuyo mandato se inauguró en el siglo XIV. Entre 1676 y 1680 le fueron añadidas dos plantas más y fue embellecida por el maestro mayor Domingo de Andrade

Además del camposanto, que vino aquí en el siglo XI, ocupaban antaño lo que hoy es una gran explanada, tiendas y talleres de artesanos que lo atestaban prácticamente todo. Esto cambiará con las transformaciones de la Contrarreforma para recuperar las peregrinaciones, creándose una gran explanada de uso público para que los peregrinos accedan a la catedral por la Porta Santa en el Año Santo Compostelano, imitando a Roma con el Jubileo del año 1500, si bien se dice pudo haber una puerta precedente

Así los tenderos irán desapareciendo y el cementerio, paulatinamente, también, haciéndose la parte barroca exterior de la Porta Santa a principios del siglo XVII, al igual que las escaleras que dividen en dos a esta plaza, A Quintana de Vivos, donde estamos ahora, y abajo A Quintana de Mortos, dode el cementerio no desparecería totalmente hasta 1780

Pero esta gran plaza aún guarda un misterio más, ocultos en el subsuelo, aparecieron en unas excavaciones arqueológicas de hace tiempo los cimientos enorme cabecera gótica para la catedral que no llegó a hacerse por problemas logísticos y económicos, tan sumamente grande que esta plaza no se habría hecho


A nuestra lado está la Casa da Parra, barroca, así conocida por sus motivos vegetales esculpidos en piedra, levantada para el cabildo catedralicio donde antes estuvo la primer Casa Concello o Ayuntamiento de Santiago, derribado en 1588


La obra barroca fue uno de tantos trabajos en la ciudad de Domingo de Andrade, si bien fue muy reformada en el siglo XX, cuando se le añadió un piso y balaustrada. Llama la atención su gran parra de su fachada, de ahí su nombre, pero también los racimos cincelados en piedra en la puerta derecha y en la del balcón. Es actualmente sala de exposiciones


Estos son los racimos de la puerta derecha. Arriba decoración en ménsulas y otras filigranas de motivo geométrico vegetal


 Llaman la atención arriba también las gárgolas, por donde cae el agua de lluvia. Esta parece ser una especie de mono



Gárgola de pez con gesto monstruoso, fruce el ceños, enseña lengua y dientes y tiene hocico, presenta además cola enrrollada y escamas y aletas muy remarcadas


Esta parece un águila en vuelo en picado


Avanzamos por la plaza hacia la Porta Santa, cuyas obras acabaron a final del siglo XVII. En lo alto de la catedral vemos sus tejados y cubiertas, que son visitables. Allí estaba la vivienda de los antiguos campaneros, como Ricardo Fandiño Lage, que lo fue de 1942 a 1962, residiendo allí arriba en una pequeña morada con su mujer y sus tres hijos. Incluso había gallinas y un gallo que entonaba su kikirikí con la alborada, llegando a ser muy popular en Santiago. Ricardo, para llegar a fin de mes, añadía a su oficio el de sastre, llegando a ser entrevistado en 1968 por el Diario de Barcelona



Al sur de la plaza. al lado de la catedral, (Quintana de Mortos) está la Casa da Conga o de los Canónigos, edificio barroco para vivienda de los canónigos de la catedral que empezó a consturirse en 1709, cerrando la explanada por ese lado sur


Fueron diseñadas por Domingo de Andrade allá por el 1709 y acabadas por Casas Novoa, dentro de la continuidad de las obras catedralicias. Se trata de un bloque de cuatro casas con pórtico corrido que las une. En la actualidad son tiendas y establecimientos hosteleros, además de, en la casa derecha, la sede del Colegio de Arquitectos de Galicia


Dejando la Casa da Parra atrás vamos bajando las escaleras entre la Quintana de Vivos y la Quintana de Mortos


Ya en la Quintana de Mortos, mirando atrás, tenemos una buena vista de ese lado norte de la plaza, con la Casa da Parra y, a su izquierda el Café Literarios, famoso por sus célebres foliadas, fiestas con música gallega en vivo y en ocasiones queimadas


La plaza es en nuestros días un gran espacio de paseos, actuaciones, conciertos y otras muchas actividades. En los días, muy abundantes, que la ciudad está saturada de peregrinos y visitantes es un gran espacio de "descongestión" de las atestadas rúas del casco antiguo


 La plaza la cierra el sobrio paredón con ventanas del muro del monasterio de San Paio de Antealtares, producto de las obras del siglo XVI


Si tenemos ocasión, en las tardes soleadas no dejemos de ver las torres de la catedral reflejándose en la gran pared, casi como una "pantalla de proyección". Es un buen momento también para ver la catedral desde la Praza do Obradioro, con el sol dando luminosidad a su espectacular fachada barroca y con el sol destelleando en los cristales


Una placa de piedra recuerda al Batallón Literario de estudiantes, armado en 1808 contra la invasión napoleónica, que fue creado en el seno de la Universidad de Santiago tras una reunión presidida por el arzobispo Rafael Múzquiz Aldunate. Al frente del mismo se nombró a Juan Ignacio de Armada Caamaño Ibáñez de Mondragón y Salgado de Sotomayor, marqués de Santa cruz de Rivadulla, quien tenía experiencia militar, y que mantuvo al batallón con su donaciones aparte de los aportes de particulares. El poder jerárquico universitario fue asumido hasta tal punto que fue nombrado doctor en todas las facultades para que pudiese mandar a los estudiantes, incluso con carácter hereditario

El batallón se formó en 42 días y se puso en marcha tras la bendición de la bandera presidido por el arzobispo, quien arengó a la tropa estudiantina. La bandera se conserva en la sala de juntas de la Facultad de derecho y presenta los escudos del antiguo reino de Galicia y de la Universidad bajo la corona real y con la inscripción

                                 AUSPICE DEO: PRO LIBERTATI REGIS
                                    PALLADIS LEGIO: ANNO MDCCCVIII

Asimismo los soldados llevaban una cinta con el lema:

"Por rescatar a Fernando y acabar con Bonaparte unióse Minerva a Marte"


El día 18 de julio partió el Batallón Literario a formar parte del ejército de Joaquín Blake y Joyes, haciendo de vanguardia junto con otra unidad de voluntario navarros, participando en varias operaciones, siendo disueltos en 1810 por el general Francisco Javier Castaños tras casi desaparecer en combate. Los pocos superviviente fueron ascendidos a oficiales de los cuerpos militares. Esta placa, que en su momento fue llamada de los Literarios los recuerda:

                                                             A LOS HÉROES
                                                   DEL BATALLÓN LITERARIO
                                                               DE 1808
                                   LOS ESCOLARES COMPOSTELANOS DE 1896
                                                       Y LOS AYUNTAMIENTOS
                                                           DE 1822 1865 Y 1896

No se trataba del primer batallón literario de la universidad compostelana, ya en 1663 se había formado uno en la guerra con Portugal y otro más en 1665. Más adelante hubo otro en 1846 durante el Levantamiento de Solís contra Narvaéz


Nosotros nos dirigimos ahora a la Porta Santa o Porta do Perdón, que al otro lado accede a la catedral entre las capillas del Salvador y de la Azucena, puerta que se abre la víspera del Año Santo, dentro de un solemne ceremonial religioso, para visitar directamente desde ella la tumba del Apóstol. Se trata de un marcado simbolismo que representa el final de la peregrinación, como acceso desde la salida del sol a la vida nueva. La actual pared barroca guarda la primitiva estructura románica. Esta puerta se abre a media tarde del 31 de diciembre que precede a un Año Santo Compostelano, dentro de un ritual en el que participan religiosos, fieles y peregrinos a cuya cabeza va el arzobispo. El momento cumbre es cuando este da tres golpes con un martillo de plata a un muro de lajas que la cierra entre un año santo y otro. Se apartan los cascotes, pues el muro cae fácil, y los sacerdotes impregnan con agua bendita en ramas de olivo todo el dintel de la puerta. Para cerrarla se hace algo similar la tarde del 31 de diciembre de esos años santos. En contra de lo que mucha gente piensa, pasar por la puerta no es obligación para ganar el jubileo, su bien es una tradición muy emocionante de discutido origen, pero evidencia una función práctica que es el acceso directo al camarín del Apóstol sin necesidad de dar mayor rodeo en esos años, muy concurridos, no afectando así el paso de peregrinos a otras funciones litúrgicas catedralicias


El paso por la puerta tiene un marcado simbolismo en el rito de paso a una nueva vida y a la revelación. Algunos investigadores afirman que ya en el templo prerrománico existente en el siglo XI existiría una costumbre parecida, comparándose con otras que existieron en otros lugares y que en algunos casos aún perduran, como en la Diócesis de Braga, en Portugal. Asimismo se han visto ritos del perdón a los penitentes, de ahí el otro nombre por el que se la conoce. Otros afirman que la ceremonia se origina a partir de los años santos de Roma del siglo XV, siendo la primera la Puerta Santa romana de la iglesia del Salvador o de San Juan, de Letrán, de la que se sabe tenía este ceremonial en 1423, si bien es posible que ya existiese de tiempo atrás, y la de la basílica de San Pedro era famosa ya en 1450. En ese aspecto se evoca las palabras que San Juan atribuye a Jesús: "Yo soy la puerta, si uno entra por mí se salvará"También se piensa en la frase del Apocalipsis"Abrí delante de tí una puerta que nadie puede cerrar". La interpretación más piadosa de las puertas santas es la inagotable capacidad de perdón de Cristo



Se supone que sería el arzobispo Alonso Fonseca III quien asentaría en la catedral de Santiago este rito de la Porta Santa, tal vez dentro de los años santos de 1507, 1512 y 1518, por lo que el ritual romano de Alejandro VI establecido en el año 1500 se extendería rápido a otros lugares, aunque otros dicen que la tradición compostelana es en realidad anterior a la de Roma y sería Roma quien imitaría a Compostela. También es posible se tratase de una costumbre existente en varios lugares dentro del simbolismo del perdón cristiano. Esta Porta Santa tendría pues su origen a principios del siglo XVI, tal vez en una puerta románica ya existente que a su vez sería antecesora de otra más antigua que comunicaría de frente con San Paio de Antealtares, donde estaban los monjes que custodiaban el sepulcro de Santiago. En el siglo XVII se añadió un telón como pórtico barroco donde había algunas sepulturas de cuando aún estaba en esta plaza el cementerio, obra de 1611 de Jácome Fernández y González de Araújo con el remate de Peña de Toro y Domingo de Andrade


Es entonces cuando se pusieron seis esculturas a cada lado que se ampliaron a doce, veinticuatro en total, en 1660, procedentes del antiguo coro románico de la antigua basílica atribuidas al maestro Mateo, el cual fue desarmado en aquella época. Otros opinan que las figuras fueron sustituyéndose con el tiempo por otras. En el siglo XIX se sabe que cinco fueron restauradas colocándoles nuevas cabezas. Pudiesen representar a los veinticuatro ancianos del Apocalipsis y no están en relación propiamente con el ritual de la Porta Santa sino más bien con una función decorativa



En 1694 se instalaron arriba las esculturas de Santiago y sus discípulos Teodoro y Atanasio con hábito peregrino obra de Pedro del Campo, formando los "ventisiete de la Porta Santa". En algún momento no obstante se criticó su monumentalidad que contrastaba con el recogimiento necesario para el ritual de paso del pecado a la gracia. A finales del siglo XVIII un proyecto para hacer una nueva gran Porta Santa en estilo neoclásico pudo afectar al conjunto que, sin embargo, no pudo materializarse y ha permitido su conservación


Además del ritual de la Porta Santa hemos de hablar del Año Santo Compostelano o Jubileo, surgido en el siglo XV parece basarse en una tradición judía más antigua de santificación y regeneración en periodos de tiempo ya descrita en el Levítico, anunciada por el ióbel, instrumento musical de cuernos de carnero, de donde llega jubileo, gozo celebración. "júbilo". Esta costumbre sagrada inspiraría en el medievo a la Iglesia a conceder indulgencias especiales buscándoles una sucesión especial en el calendario, naciendo el anno iubileo compostelano del que sabemos por primera vez documentalmente en 1434, o incluso en 1428, si bien su origen podría rastrearse siglos atrás. Para unos con la bula Regis Aeterni de 1179 atribuida al Papa Alejandro III por la que concede celebración jubilar los años que el 25 de julio, fiesta del martirio de Santiago, sea domingo. Esta bula sería una confirmación de otra concesión de Calixto II entre 1119 y 1122. De ser así, en este caso el primer Año Santo Compostelano hubiese sido en 1182



Otros en cambio se decantan más por ver su nacimiento en el Año Santo Romano instaurado en el año 1300 por Bonifacio VIII, por lo que entonces los primeros años jubilares compostelanos no llegarían hasta principios del siglo XV, pues los existentes hasta entonces no estarían relacionados con la peregrinación sino con otros episodios como las cruzadas, entre ellos la proclamada por Diego Xelmírez contra los musulmanes citada en una crónica medieval de Alfonso VII que dice este empezó a reinar en "el santo tiempo jubilar"


Independientemente de precedentes es en 1434 cuando el rey Juan II otorga salvoconducto a los peregrinos ultrapirenaicos que quisiesen ganar el jubileo, entre ellos 3000 ingleses que vienen por mar. En 1484 el Papa Sixto IV confirma las indulgencias plenarias jubilares. Posteriormente la Reforma y los cambios sociales y religiosos harían, como tantas veces hemos dicho, menguar las peregrinaciones a todos los los niveles. Incluso en 1610 Felipe III llega a mandar a un enviado suyo a Santiago a que ganase el Jubileo por él. La afluencia de gentes, si bien en ocasiones repunta, no sería la que fue en los siglos de la Edad Media. Esto se agravaría con la definitiva desaparición o transformación a otros usos, de los hospitales de peregrinos, salvo algunas excepciones, con la Ilustración la Desamortización y el final del Antiguo Régimen entre los siglos XVIII y XIX


La mejora de las comunicaciones en el siglo XX hizo regresar peregrinos a Compostela, hasta Alfonso XIII lo hizo en 1909, pero ye en carruajes (los pudientes ) y las clases más populares ya en tren y luego también en autobús, en coche... a nadie se le pasaba por la cabeza, salvo casos que se veían como muy extraños de los llamados popularmente penitentes y algunos otros similaresir a Santiago a pie por los viejos caminos. Y eso fue así hasta prácticamente los años 90 del siglo XX cuando la promoción y señalización de las sendas históricas (y otras) unidos a nuevos usos lúdicos y culturales del ocio y el turismo provocaron un tremendo y duradero auge de los caminos a Santiago a pie, en bici o a caballo, como antiguamente, sobre todo a raíz del Año Santo de 1993 con el Xacobeo, no ya exclusivamente ni mucho menos como fenómeno únicamente religioso y con unas características que, salvo alguna coincidencia puntual, poco tienen que ver, para lo bueno y para lo malo, con las peregrinaciones antiguas, si bien este verdadero fenómeno actual de masas está sujeto a debate y crítica y a todas las interpretaciones




Y esta es la Berenguela, Torre del Reloj o Torre do Reloxo, torre gótica en origen pero de remate barroco que alberga la campana principal del templo de Santiago que, con sus 72 metros de altura, formaba parte del recinto fortificado del templo en tiempos en que la catedral prácticamente hizo alguna vez las veces de baluarte. Su construcción empezó con el arzobispo Rodrigo del Padrón empezando el siglo XIV, y acabó con el ya mencionado Berenguel de Landoira, a quien deben su nombre torre y campana, si bien en algún momento fue conocida también como Torre de la Trinidad. Su aspecto actual es no obstante fruto de las profundas reformas barrocas acometidas por Domingo de Andrade entre 1670 y 1680. Arriba tiene cúpula rematada en linterna que, encendiéndose en los años santos compostelanos, su tenue luz blanca es como un faro para los peregrinos. Arriba presenta decoración con motivos jacobeos y vegetales muy propios del barroco compostelano. Esta considerada una de las más bellas torres del mundo e inspiró a la de Santo Domingo de la Calzada en la Rioja

En la Berenguela  se colocó en 1738 una gran campana que funcionó hasta los años 70 del siglo XX, trayéndose para sustituirla otra nueva en enero de 1999. La antigua es la que está en el claustro. Arriba presenta decoración con motivos jacobeos y vegetales muy propios del barroco compostelano.

En el siglo XIX  se instalaron unos relojes en cada cara con la peculiaridad que solo tenían la aguja que da la hora, no la de los minutos. Aún así marcaron la vida de la ciudad durante mucho tiempo. La maquinaria se instaló en 1831 y se dice costó unos 90.000 reales.Asimismo para ese uso horario se colocó en 1738 una gran campana que funcionó hasta los años 70 del siglo XX, trayéndose para sustituirla otra nueva en enero de 1999. La antigua es la que está en el claustro. Arriba presenta decoración con motivos jacobeos y vegetales muy propios del barroco compostelano

Bajo ella está la Puerta Real del Pórtico Real, que se construyó a partir de mediado el siglo XVII para dar mayor accesibilidad a la catedral desde esta plaza recién abierta, dado que la Porta Santa (a la derecha de la foto), únicamente se abre en los años santos. Entre las dos hay otra puerta a un recinto en el que recibían la comunión antaño los peregrinos esperaban para entrar en esos años por la Porta Santa. Luego se abrió la Oficina del Peregrino hasta que en 1993, con la gran llegada de gentes con motivo de la promoción y señalización del Camino, fue trasladada a la cercana Casa del Deán, más grande. Ahora es sede de la Archicofradía Universal del Apóstol Santiago, fundada en 1499 tras la bula papal del Papa Alejandro VI autorizando a los Reyes Católicos la construcción del nuevo Hospital Real donde se dice que "se había de instituir y ordenar una Cofradía de ambos sexos, de cualquier nación o provincia que fuesen y en cualquer parte del mundo que se hallasen". Aquí, entre esta y la Puerta Real, puede verse todas las noches la aparición del célebre Fantasma del Peregrino


Gran expectación causa muchas veces en la noche compostelana este famoso fantasma, una "aparición" causada por un capricho de la luz que ilumina las paredes y filigranas de un rincón de la fachada catedralicia que mira a esta Praza da Quintana, en concreto a la parte conocida como Quintana de Mortos


Pese a ser una sombra totalmente explicada y natural, debida a un pivote colocado para el cable de un pararrayos, su ubicación en este lugar ha dado lugar a varias leyendas y comentarios. Una que es el alma de un peregrino enterrado en el viejo camposanto


Otra tradición fantástica afirma que es la aparición de un fraile que, enamorado de una de las monjas del monasterio de San Paio de Antealtares, le propuso, en una de sus citas secretas facilitadas por un supuesto pasadizo subterráneo entre la catedral y la plaza, escaparse los dos juntos, quedando para ello en esta plaza determinado día a determinada e intempestiva hora. Ella no acudió a la cita y él, ataviado con capa, sombrero y bastón de peregrino, disfrazado para pasar desapercibido, sigue todas las noches presentándose a esperarla desde entonces, incluso después de fallecido, ya en forma de espíritu


Otra leyenda relaciona esta sombra con la del peregrino francés Leonard du Revennant, condenado a muerte en el siglo XV por asesinar a su padre, destacado miembro de la nobleza parisina, con la intención de heredarle antes de tiempo. Su pena fue conmutada por el Duque de Borgoña (quizás su verdadero padre biológico) con la de peregrinar a Santiago (entonces, aunque preferible a una pena capital, era una peligrosa peripecia) para recuperar honra y herencia. Leonard no tardó en volver a las andadas, sucumbiendo a la belleza de una posadera del Camino, asesinó a su novio y luego la violó y mató a ella. Se dictó su persecución pero escapó ataviado con el hábito de monje franciscano y pudo llegar a Santiago de Compostela, aunque hallando todo cerrado, por lo que decidió dormir aquella noche acurrucado en este lugar, esperando por el amanecer para que abriesen la catedral y entrar a ganarse indulgencia y perdón. Entonces repentinamente se le apareció el espíritu de su padre, quien le dijo que por su parte estaba perdonado al haber cumplido la peregrinación impuesta pero que, en pena por el crimen de los dos jóvenes, permanecería para siempre en este lugar hasta que las almas de los asesinados peregrinasen, como él, a la ciudad del Apóstol. El hijo, asustado, blandió la espada que llevaba oculta en sus ropajes y atacó al ánima de su padre, pero solo consiguió clavársela mortalmente a él mismo


Desde entonces, cuenta la legendaria tradición que el espíritu de Leonard du Revennant permanece en este sitio, esperando por las almas peregrinas de sus víctimas


Hace poco oímos personalmente una nueva "versión" de la sombra, asombrosa y sorprendente, que no sabemos si es antigua o una elaboración moderna. Sacando fotos en la plaza al espíritu del peregrino un grupo de personas pasa al lado nuestro y la ve sin apenas detenerse. Entonces uno de ellos les dice a sus acompañantes: "Mirad, ahí está el Apóstol Santiago..."




Dejamos ahora la Praza da Quintana y, al pie de la la Berenguela, vamos a la Praza das Praterías, a la izquierda de la foto, recordando que esta torre fue también llamada del Rey de Francia cuando, el ya mencionado rey Luis XI, envía en 1483 a tres peregrinos, su maitre y dos consejeros, para hacerse cargo de las campanas regaladas por él a la catedral, fuente de numerosas leyendas transmitias por los peregrinos de antaño


Llegamos así a la fachada sur de la catedral con doble portada románica, que mira a la Praza das Praterías, otra de las entradas a la catedral, esta por su transepto sur. Es la única fachada románica que conserva la catedral de Santiago, construida entre los años 1103 y 1117. Sus dos portadas muestran sus arcos y columnas, unas de mármol blanco y otras de granito, profundamente cinceladas. Algunos fustes tienen figuras ondulantes y otras santos y profetas. La iconografía parece centrarse en la figura de Cristo como camino de la salvación


En los capiteles predominan los elementos de inspiración geométrica y vegetal y, tanto en los tímpanos como en la pared que sube hacia las ventanas, también románicas, se presentan frisos con numerosas escenas bíblicas, algunas de origen desconocido y en desorden, pues fueron traídas de otros lugares de la catedral como la desparecida puerta románica norte o del Paraíso, la de Acibecherías


En las jambas se ve a San Andrés y a Moisés, mientras en el contrafuerte izquierdo el rey David toca la viola sentado en el trono con las piernas cruzadas vestido con una fina tela, símbolo del triunfo sobre el mal, obra del maestro Esteban o maestro de las Platerías. También veremos la creación de Adán y Cristo bendiciendo


 En otra jamba aparece la fecha de colocación de la primera piedra de esta portada:

                                   ERA / MC / XLI/ V IDUS / JULLII

Según el paso del calendario romano al hispano será el  11 de julio de 1103


En el friso central vemos a Cristo con varios personajes y representaciones. A su derecha seis pequeñas figuras res arriba y tres abajo pertenecieron al desaparecido coro románico hecho en piedra por el maestro Mateo, traídas aquí a finales del siglo XIX. Bajo la imagen de Cristo un medallón central aparece el Padre Eterno o la Transfiguración con las manos abiertas. Sobre los arcos cuatro ángeles tocan las trompetas del Juicio Final. En el tímpano de la derecha vemos escenas de la Vida de Cristo Pasión de Cristo




Arriba a la derecha el Nacimiento con el Ángel Anunciador, a la izquierda Adoración de los Magos. Abajo a la izquierda la Presentación en el Templo, a su derecha la corona de espinas, el Juicio de Pilatos, Jesús atado a la columna y la traición de Judas



En el tímpano de la portada izquierda vemos la escena de Jesús siendo tentado por varios demonios. A la derecha una mujer sentada sobre dos leones y a medio vestir tiene una calavera en las manos; podría ser Eva, María Magdalena o un símbolo de la mujer adúltera


Más arriba santos y apóstoles, Adán y Eva expulsados del Paraíso y demás personajes alegóricos


Arriba la cornisa presenta multitud de canecillos labrados así como sus espacios intermedios


Y sobre la cornisa las dos ventanas románicas presentan arquivoltas geométricas, fustes ondulantes y capiteles vegetales. El remate de arriba y otras figuras ya pertenecen a periodos constructivos posteriores


Arriba, la impresionante Berenguela domina estas plazas


Abajo, la Praza das Platerías, a donde salió volando por la portada el botafumeiro en 1499 ante el susto de Catalina de Aragón y todos los presentes, su nombre viene de los muchos plateros que se asentaron aquí para vender sus productos a fieles y peregrinos


Su configuración actual se fraguó de los siglos XVI al XIX, si bien el edificio de la izquierda, al este, que está porticado, es de mediados del siglo XIX. Se trataba de otro gran tránsito comercial similar, al norte al de la rúa da Acibechería. También había curtidores, artesanos del cuero, especializados en cinturones y bolsas, así como azabacheros, concheiros o vendedores de conchas de vieira y artesanos de latón o picheleiros, entre otros


Aún en el siglo XVI se sabe la actual plaza estaba llena de sus puestos y talleres cuya actividad estaba más o menos controlada por el Cabildo, esta es la razón por la que, al configurarse la plaza en esa centuria, luego de derribarse las tiendas-taller que lo atestaban, los plateros se fueron estableciendo en buena medida en la fachada catedralicia plateresca del Tesoro, donde aún hay algunos. Arriba está precisamente también la Torre del Tesoro dentro de las obras de esta fachada que cierran el claustro


Las escaleras entre la plaza y la portada sur son del siglo XVI



Esta plaza, que es la más pequeña de las que rodean la catedral, es la única de las que rodean la catedral que conserva una fuente, se trata de la Fonte dos Cabalos. obra de J.Pernas de 1825 que sustituye a la más antigua


Al estilo de las fontanas italianas muestra una hermosa decoración, en este caso cuatro caballos echando agua por los caños dispuestos en su boca, sosteniéndose encima de ellos y sobre un pedestal la representación del Arca Marmórica o tumba de Santiago con una mujer mostrando una estrella en su brazo alzado, símbolo de la ciudad, por lo que se la ha dado en llamar Alegoría de Santiago


Cierra la plaza por el sur la Casa do Cabildo, otra robusta construcción barroca, pero edificio-fachada, hecho por pura condicionante estética para embellecer el conjunto de esta explanada, con muy poca profundidad interior. Anteriormente había tres viviendas, dos de ellas más adelantadas que la actual fachada, que dificultaban el paso de los carros que transportaban material de construcción para la catedral, por lo que dos de ellas fueron compradas y tiradas mientras una tercera, esquina con la rúa Raíña, se mantuvo. La obra para resolver esta circunstancia de un modo artístico fue encargada al gran culminador de la catedral barroca Fernando de Casas Novoa pero que, al fallecer en 1750, se ocupa de la misma su discípulo el aparejador Clemente Fernández Sarela, que ya había trabajado en otras casas del Cabildo en Santiago y en Pazos. Las obras se realizaron entre 1754 y 1758 y su autor se muestra tan orgulloso del resultado que en la inscripción firma como Architecto Sarela en vez de aparejador, no en vano se presenta como un precedente del concepto de edificio-anuncio que no aparecerá hasta dos siglos después



Pese a que se trataba de un edificio-fachada para embellecer la plaza por ese lado se hacen dos viviendas para dos familias que tendrían arriba ambas las cocinas, en medio los dormitorios y abajo cuatro tiendas que serán arrendadas a los plateros. Habrá diferentes arrendatarios de diferentes gremios a lo largo del tiempo hasta que en 1855 con la Desamortización de bienes eclesiásticos pasa por varios propietarios hasta que en el año 2008 es expropiado por el Consorcio de Santiago. La casa inspiró a Valle-Inclán en su obra Mi hermana Antonia. En el año 2002 fue escenario de la película El lápiz del carpintero de Antón Reixa basada en la novela de este título de Manuel Rivas


Desde aquí tenemos una maravillosa vista de la Praza das Praterías con la Fonte dos Cabalos, la Bereguela, la portada románica sur, la fachada y torre del tesoro y... las famosas escaleras donde tantos peregrinos aprovechan para hacerse las inolvidables fotos de grupo




Esta fuente llegó a inspirar a Federico García Lorca en su Danza da lúa en Santiago

"É a lúa, é a lúa 
na Quintana dos mortos. 

Déixame morrer no leito 
soñando con froles d'ouro. 

Nai: A lúa está bailando 
na Quintana dos mortos. 

¡Ai filla, co ár do céo 
vólvome branca de pronto! 

Non é o ar, é a triste lúa 
na Quintana dos mortos. 

¿Quén brúa co-este xemido 
d'imenso boi melancónico? 

Nai: É a lúa, é a lúa 
na Quintana dos mortos. 

íSi, a lúa, a lúa 
coronada de toxos, 
que baila, e baila, e baila 
na Quintana dos mortos!"



Mirando a la fuente y plaza está placa del arzobispo José Martín Herrera de la Iglesia, precursor de las modernas peregrinaciones a Santiago, pues fomentó la llegada de fieles tras el redescubrimiento de las reliquias apostólicas en 1879


Así en 1897 proclamó a nivel internacional a los prelados de las diócesis la necesidad de la recuperación de las peregrinaciones, si bien aún con poco éxito, pero no desistió, en 1909 ayudó a la organización de las mismas según unos criterios muy parecidos a los actuales, las primeras preparadas y programadas de principio a fin, y empezaron a venir ya entonces miles de romeros, principalmente de Galicia, con los párrocos a la cabeza y representantes municipales y eclesiásticos compostelanos, con servicios de asistencia y acogida. Entre los grupos de peregrinos llegaron uno de Inglaterra y otro de Alemania. Además refundó la Archicofradía del Apóstol Santiago y recuperó la tradición xacobea de Padrón con su anteción a Santiaguiño do Monte. apoyó la gran exposición gallega en Compostela y en 1915 se le organiza en la ciudad un gran homenaje en el que se inaugura esta plaza. Marcaría el camino que luego otros seguirían


Admiramos pues ahora esta fachada del claustro que mira a la plaza, pues además de la placa del obispo hay otros elementos interesantes


Hay varios medallones dedicados a personajes de la historia compostelana


Presentan gesto serio


Reyes y guerreros


Prelados


Santiago versión bélica


Escudo de España del águila bicéfala


La barca de piedra con Teodoro y Atanasio llevando el cuerpo de Santiago a Galicia


La Estrella de Santiago sobre el sepulcro del Arca Marmórica con los restos de Santiago


Más medallones sobre los arcos de las ventanas, estrellas y otras filigranas


Y arriba artístita balaustrada


Abajo, ya lo hemos dicho, las tiendas de los plateros


Por aquí vemos los escaparates de los plateros, que dieron nombre a la plaza, cuyo antiguo gremio, de los más influyentes de Santiago, prosperó con las peregrinaciones y abarcaba a esmaltadores y joyeros, siendo por aquel entonces prácticamente todo de producción propia, lo que requería gran pericia dado el material valioso con el que trabajaban


Además de la venta a fieles y romeros los plateros hacían piezas y vendían para la misma catedral, que regulaba su trabajo. Una de las obras más grandes hechas por ellos fue el frontal de Xelmírez, del siglo XII y su baldaquino. Actualmente los comerciantes han ido adaptándose a los tiempos y a una creciente competencia


Tomando como referencia la Casa do Cabildo salimos de la Praza das Praterías


Y desde la Fonte dos Cabalos tomamos la rúa de Fonseca que seguimos hacia el fondo



Y, dando casi ya la vuelta completa alrededor de la catedral llegamos a la fachada este del Colexio de San Xerome, al lado del Pazo de Fonseca, otro de los lugares más importantes del entorno más inmediato del gran santuario apostólico



Aquí tenemos el Árbol de las Ciencias. La tradición cuenta que aquellos estudiantes indecisos sobre la carrera que deseaban cursar habían de dar tres vueltas sobre sí mismos ante él y luego, de espaldas, señalar con el dedo hacia atrás y sin mirar ni tocar el cristal. Allí donde el dedo señalase esa era la materia que habrían de escoger en sus estudios universitarios...


En el año 1544 comenzó aquí a funcionar el prestigioso Colegio de Fonseca, originalmente llamado de Santiago Alfeo, iniciativa del influyente Arzobispo de Santiago Alonso de Fonseca y Ulloa, personalidad fundamental en la historia de la ciudad, lleno de inquietudes culturales y de notabilísima trayectoria política y religiosa en los avatares de la España del Siglo de Oro. Para ello Fonseca no dudó en habilitar el pazo o palacio-casona familiar donde había nacido, muy cerca de la catedral, aglutinando en él clases y estudios que hasta entonces se impartían en diferentes lugares de la población, siendo el germen de la Universidad de Santiago, pues es aquí donde comienza su definitivo impulso, tras los prolegómenos iniciales de unos años antes, con los primeros estudios reglados impartidos desde 1495. Los arquitectos Juan de Álava y Alonso de Covarrubias estuvieron a cargo de su construcción, unas obras que continuaron de 1522 a 1544 con Alonso de Gudín y Jacome García., siendo pronto la sede universitaria creada por este prelado.


Dispone de fachada renacentista con estatuas góticas, así como el escudo de los Fonseca entre figuras de los Doctores de la Iglesia, representando la sabiduría cristiana con Santiago Alfeo, San Pedro, San pablo, San Isidoro y San Leandro. Destaca también la Virgen de la Sabiduría, venerada por los estudiantes en tiempo de exámenes. Esta fachada se acabó en 1688 con Diego de Romay. Actualmente el pazo es sede de la Biblioteca Xeral da Universidade y está unido al Colexio de San Xerome, que mira a la Praza do Obradoiro.


Pasamos al interior, pues merece la pena conocer y pasearse por su hermosísimo claustro plateresco, obra de Gil de Hontañón



Y en medio la estatua de su fundador, Alonso III de Fonseca y Ulloa, en pose pensativa. Bajo su arzobispado, entre 1507 y 1524, se acometieron esta y otras iniciativas muy importantes, sospechándose que fue en ese tiempo cuando se abrió por primera vez la Porta Santa, que hubo ser ser en alguno los años santos de 1507, 1512 y 1518, así como quitar el claustro medieval catedralicio y acometer la obra del actual. También se ponen puertas de madera en la portada románica que, hasta entonces, era paso abierto día y noche. También se establece que sea la capilla del Salvador, en la girola, detrás del altar mayor, la de comunión de los peregrinos francos y donde se expendan las compostelas, cosa se así seguirá siendo hasta 1783



En tiempos de Fonseca fueron peregrinos aquí llegados Gonzalo Fernández de Córdoba, El Gran Capitán, y Carlos I que, antes de ir a Alemania, acude a Santiago a rezar y celebrar  Cortes, pero las protestas de arzobispo y nobleza por el voto perdido de Galicia en las mismas desde el siglo XIV se lo impidieron, aunque tal vez sí pudo pronunciar la frase que se le atribuye llamando al Camino de Santiago "Calle Mayor de Europa"  (atribuida también a otros aunque de gran éxito), así como desde aquí dirigirse aembarcar en A Coruña rumbo a Alemania para ser proclamado emperador como Carlos V. Otro de sus empeños defendiendo los derechos del Arzobispado de Santiago fue el de oponerse a Alonso de Manrique, obispo de Córdaba, que quería ser capellán mayor de la Corona, privilegio de los prelados de Santiago de 1127 al ser este el solar de las reliquias del patrón de España


Políticamente fue también muy activo: el14 de diciembre de 1520 organiza la Asamblea de Melide para mantener al Reino de Galicia fuera de la revuelta de los Comuneros en Castilla, recuperar el voto de Galicia en Cortes y solicitar una casa de contratación de comercio en A Coruña. Cuatro años más tarde dejaría Santiago para su nueva misión como Arzobispo de Toledo


Abajo vemos la expresión Gallaecia Fvlget, escrita por Álvaro Cadaval en la pìedra que rodea este patio, en homenaje a Lope Sánchez de Ulloa, encargado por Carlos I de fundar la universidad

"... Nunc magis atque magis Gallaecia fulget alumno qui dedit hunc patriae tantum generosus honorem. Sanctius ipse Lupus propia de stirpe creatus ut Musis gratum faceret tenebrasque fugaret omnibus hoc breviter complevit amabile munus quo populus merito, proceres et concio tota innumeras tanto grates pro lumine reddunt.
... Ahora más y más Galicia brilla con su alumno que dio este generoso honor a su patria. Este Lope Sánchez, de su estirpe, para hacer un don grato a las Musas y poner en fuga las tinieblas para todos cumplió en breve tiempo el amable encargo con el que el pueblo por el mérito, los próceres y toda la corporación dan innúmeras gracias por tan gran luz"

La estatua es obra del escultor orensano Ramón Conde Bermúdez y fue inaugurada en 1995 coincidiendo con los cinco siglos de la fundación de la Universidad de Santiago


Volvemos al exterior


Y llegamos así a la Praza de Fonseca, puerta de otros lugares del casco histórico de Santiago como la famosa rúa do Franco o la rúa da Raíña


La plaza es un pequeño pero muy coqueto. inolvidable y evocador rincón, relativamente tranquilo a veces en comparación con otros cercanos, verde y colorista con sus jardines, a diferencia de las pétreas plazas catedralicias, rodeado de tiendas de recuerdos y artesanía, además por supuesto, de hostelería en el concurrido, a veces exageradamente, casco viejo compostelano



La plaza tiene en medio una fuente circular hecha de piedra de cantería labrada cuyo chorro arrulla tan bello espacio, rodeado de viviendas, tiendas y bares con sus terrazas



La fuente y el Pazo de Foseca, de aquí viene la famosa canción de la tuna universitaria...

"Triste y sola, sola se queda Fonseca,
Triste y llorosa, queda la Universidad,
y los libros, y los libros empeñados
en el Monte, en el Monte de Piedad"

Se refiere al final de la carrera cuando el estudiante se despide de este colegio y plaza y ha de empeñar sus libros para pagarse el billete de vuelta a casa


Y así, desde la plaza y palacio de Fonseca volvemos hacia A Praza do Obradoiro, dando ya una vuelta completa alrededor de la catedral de Santiago



La Torre de la Vela, a la derecha, nos muestra el Camino


Y salimos de nuevo a la Praza do Obradoiro al pie de la grandiosa fachada oeste de la catedral, donde la gente suele hacer colas para ver el Pórtico de la Gloria


Y en medio de la "gran plaza del mundo" podemos dar por concluida la peregrinación o... seguir Camino, pues no hay siempre del todo un final definido


Y con el Pazo de Xelmírez a la derecha y el Hostal dos Reis Católicos puede ser este el comienzo de un nuevo camino yendo a la izquierda y saliendo del Obradoiro para, tomando la rúa das Hortas, seguir el Camino a Fisterra y Muxía














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