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viernes, 30 de mayo de 2014

LA CATEDRAL DE SANTIAGO DE COMPOSTELA: ORIGEN, ENTORNO Y SINOPSIS HISTÓRICA

Fachada barroca de la catedral de Santiago de Compostela, superpuesta a la románica y esta a su vez construida sobre santuarios más antiguos, ampliados, reformados, reedificados, destruidos y reconstruidos a lo largo de los siglos

Procedentes de la rúa da Acibechería y de la Praza de Cervantes los peregrinos se dirigen a la Praza do Obradoiro y a la misma catedral de Santiago. Son estos pasos sumamente intensos y emocionantes ante las maravillas quue se contemplan y los momentos que se viven. dan vista a San Martiño Pinario, seminario menor desde 1868 en lo que fue un monasterio, estéticamente de trazas barrocas pero cuyo origen primigenio se sume en el nacimiento del culto xacobeo en Compostela...


Aquí, desde la Praza da Inmaculada los romeros dan vista al magnífico conjunto de San Martiño Pinario, seminario menor desde 1868 en lo que fue un monasterio, estéticamente de trazas barrocas pero cuyo origen primigenio se sume en el nacimiento del culto xacobeo en Compostela...


Y desde la Praza da Inmaculada, donde un busto honra la memoria del Papa Juan Pablo II, pasamos a los pies de la fachada norte de la catedal, fachada barroca superpuesta a una románica. Momento de emoción este cuando llegamos aquí al vernos ya en el destino del Camino...


Solo queda pues bajar las escaleras del Pazo Arzobispal y pasar, al otro lado, a la Praza do Obradoiro


Para llegar a un lugar que hoy como ayer es confluencia de gentes, lenguas, culturas y pareceres...


La Praza do Obradoiro, verdadera  gran Plaza del Mundo, Praza do Mundo...


Los peregrinos afluyen desde los cuatro puntos cardinales, desde todos los caminos, aunque el principalmente transitado es este que viene de la rúa de San Pedro y Porta do Camiño

La historia de la catedral de Santiago de Compostela está totalmente relacionada con su entorno, pero existe realmente un "Santiago antes que Santiago", si se nos permite la expresión, de indudable importancia para comprender lo que habría de acontecer después


Hace milenios, en los terrenos que hoy conforman la ciudad de Santiago y su actual concello, ya existían pobladores. De algunos de los más antiguos se conservan sus monumentos funerarios, túmulos o mámoas, así como petroglifos, dibujos simbólicos grabados y/o pintados en las rocas y penedos.


Luego vendrá la cultura castrexa, llamada así por sus poblados fortificados o castros, de los que se catalogaron en Santiago unos 27. En este caso destaca uno localizado en pleno casco urbano y que hubo de ser fundamental para el nacimiento del Santiago actual, siendo su primer precedente: se trata del castro de San Fiz de Solovio, mencionado como tal en el Libro de la Hermandad de Caballeros Cambeadores donde se informa que... "El cuerpo de Santiago estaba escondido en una cueva debajo de la tierra, en el Monte Burgo de Libredón, debajo del castro de San Fiz de Solovio"

Iglesia de San Fiz de Solovio con su cruceiro, sucesora de un primitivo santuario, quizás un enclave natural, en el que a decir de la tradición el eremita Pelayo "vio las luces" y prodigios que le llevaron a la tumba del Apóstol
El emplazamiento exacto se entresaca de este dato, pues estamos hablando de la iglesia de San Fiz de Solovio, al lado del mercado y cerca de la actual Facultad de Geografía e Historia y de la rúa denominada precisamente do Castro. No en vano la tradición quiere que sea este el paraje en el que el eremita Pelayo vió las luces y prodigios que le señalaron la proximidad del sepulcro de Santiago.

Rúa do Castro y estatua de Alfonso II El Casto
Facultade de Xeografía e Historia de Santiago de Compostela, en sus inmediaciones estuvo el castro de San Fiz de Solovio, primer antecedente de la actual ciudad
El castro hubo de ser determinante para, al llegar la dominación romana, se estableciese en sus inmediaciones una mansio, especie de actual área de servicio, llamada Aseconia y sita en la importante calzada romana que fue la Vía XIX del itinerario de Antonino (guía Michelín de la época), trazada para comunicar importantes poblaciones de la antigua Gallaecia, la cual comprendía todo el noroeste peninsular, y que a su vez parece estar basada en pasos naturales e itinerarios anteriores. En concreto unía Bracara Augusta (actual Braga), con Ponte de Lima, Tude (Tui), Turoqua (Pontevedra), Aquis Celenis (Caldas de Reis), Iria Flavia, Martiae, Lucus Augusti (Lugo) y Astúrica Augusta (Astorga). En torno a esa mansio y ese castro se fundarían villas y viviendas, las cuales tendrían una necrópolis, pues no en vano en las excavaciones hechas en el subsuelo de la misma catedral se hallaron sepulturas romanas y posteriores.

El sol se "sumerge" en la Praia do Rostro de Fisterra (foto cortesía de El Zampón de Compostela)
El milenario culto al Ara Solis, el altar del sol que se oculta diariamente en los mares de la Costa da Morte, ante Fisterra (Finis Terrae, fin de la tierra), sin duda hace que estas vías, sendas y lugares estén vinculado con lo religioso desde la más remota noche de los tiempos.


Se sabe de los navegantes que allí llegaban y rendían tributo al sol en aquellos santuarios naturales, saga marinera acompañada de otras terrestres que, siguiendo tambiénde día la dirección del astro solar y de noche la Vía Láctea (El Camino de Santiago en el firmamento), llegarían al extremo de la tierra en un peregrinar de antiquísimos orígenes


En el contexto de la romanización haría su aparición el cristianismo, por lo que estas tumbas, todas o en parte, podrían estar relacionadas en algún momento con el periodo de la evangelización del lugar. Aquí haría su aparición, a decir de la tradición, la figura del Apóstol Santiago, discípulo de Jesús, quien predicaría en estas tierras en las tempranísimas fechas de las primeras décadas de nuestra era. Volvería a Jerusalén, donde sería decapitado, y sus restos serían trasladados por sus seguidores de nuevo a Galicia, en una barca de piedra. Independientemente de la realidad histórica del suceso, y de quien o quienes estuviesen realmente aquí enterrados, todo su legado simboliza las vicisitudes de la cristianización de Hispania y sería totalmente esencial para explicar la evolución social, política y religiosa de Europa entera.


Persecuciones religiosas, invasiones, avatares históricos,la caída del Imperio Romano... harían que el poblamiento, tal y como sucedió en infinidad de localidades de entonces, fuese abandonado y casi olvidado. Aún así y fuese por verdad histórica o por la razón que fuese, cobraba fuerza la idea que Santiago el Mayor había sido el evangelizador de Hispania y que fue enterrado en algún paraje de la Gallaecia, destacando entre otros los escritos de Isidoro de Sevilla y de Aldhelmo de Malmesbury, en Inglaterra

Bajorrelieve de Beato de Liébana en el monasterio de Santo Toribio (Cantabria)
Quizás más directa y fundamental pudo ser la intervención de Beato de Liébana en los primeros años de existencia del Asturorum Regnum o Reino de Asturias que, tras imponerse a la extensión del islam con la caída del poder visigodo, pasaba a ir ocupando precisamente gran parte del tan citado noroeste peninsular. Beato se sabe fue consejero, confesor, asesor... de algunos reyes y reinas, verdadero ideólogo de la corte, siendo protegido por los monarcas Silo y Adosinda primero, y Mauregato después, en sus disputas con el obispo Elipando de Toledo, que con sus enseñanzas y discusiones sobre la naturaleza divina de Cristo (un viejo dilema cristano desde los tiempos de Arriano) hacía peligrar la unidad religiosa de esta parte de Europa buscando un acercamiento al islam, que cree en Jesús como profeta, aunque no como Mesías. En este su ámbito de actuación escribiría sus Comentarios del Apocalipsis de San Juan que causarían sensación en todo el orbe cristiano, temeroso del fin del mundo ante un contexto difícil de enfrentemientos e invasiones. Asimismo, su Himno Jacobeo preconiza nuevamente el culto a Santiago, presagio de lo que pasará no mucho después, en los albores y primera mitad del siglo VIII, reinando ya Alfonso II El Casto


Allá por los años 813-14,en el bosque Libredón, cerca precisamente del fin del mundo, de Finisterre, donde un eremita llamado Pelayo, que vivía en recogimiento, un buen día, según la historiografía oficial, deja su aislamiento y se encamina a Iria Flavia (Padrón) para avisar al obispo Teodomiro de los prodigios y señales de los que era testigo: luces, ángeles, apariciones sobrenaturales. El prelado acude y en este paraje, señalado por las estrellas, y las estelas... funerarias del Campus Stelae, dice confirmar que allí se halla la sepultura, en mármol, del Apóstol Santiago, al que viejas tradiciones tenían por evangelizador de la vieja Hispania romana y de los últimos rincones de la Gallaecia. La noticia corre y se extiende pronto, el rey Alfonso II El Casto sale de su capital en Oviedo y se dirige a visitar esta parte de sus dominios para dar fe del hallazgo y hacer levantar un santuario para gran honra del Apóstol del Trueno, convirtiéndose en el primer peregrino, al menos peregrino conocido y poderoso, de la historia jacobea. Así en el año 834 se escribe en uno de sus documentos... 

"Pues en nuestros días nos ha sido revelado el preciado tesoro del bienaventurado Apóstol, es decir su santísimo cuerpo. Al tener noticia de lo cual, con gran devoción y espíritu de súplica, me apresuré a ir a adorar y veneré tan precioso tesoro, acompañado de mi corte, y le rendimos culto en medio de lágrimas y oraciones como Patrón y Señor de España, y por nuestra propia voluntad, le otorgamos el pequeño obsequio antes referido, y mandamos construir una iglesia en su honor"

Apóstol Santiago en la catedral de Compostela
Esta sería la historia del nacimiento del culto a Santiago, a grandes rasgos, aunque quizás no fuese tan rápida y sencilla. En un principio se advierte que pasan nada menos que dos décadas entre descubrimiento y documento de confirmación, no faltando la posibilidad que la noticia no fuese aceptada como veraz de buenas a primeras y necesitase un tiempo de poso, meditación o estudio. Tal vez incluso, el temor de sedes eclesiásticas y políticas como la propia Oviedo o Lugo, histórica capital de Galicia, a verse desbancadas, pesase tambien en una decisión definitiva. Mismamente la propia presencia del monarca en Compostela ha sido cuestionada, aunque no su disposición de ratificar definitivamente el hallazgo. Posteriormente y dada su significación como baluarte religioso, social y político ante las amenazas de musulmanes e infieles en la endeble frontera sur de la Europa cristiana, Santiago fue atribuido de simbolismo guerrero, patrón de ejércitos y guardián de peregrinos, fomentándose su culto y el lugar de su santuario a todos los niveles, equiparándose a Roma y la misma Jerusalén.

Alfonos II El Casto, estauta réplica e la anterior en la Praza de Entrepariñas, al lado de la rúa do Castro y muy cerca de San Fiz de Solovio, solar origen de la población
Así primeramente se dispondría la construcción de una primera capilla en el emplazamiento de la que se tenía como tumba apostólica, hecha iglesia en el año 829, aún reinando Alfonso II El Casto y posteriormente catedral con un rey posterior, Alfonso III El Magno. Esta obra, de trazas prerrománicas y consagrada con gran ritual y boato, sería destruida en el año 997 por una razzia o incursión de Almanzor, quien no obstante respetaría el sepulcro de Santiago aunque se llevaría las campanas arrastradas por prisioneros cristianos, (tiempo después y avanzada la llamada "reconquista" se haría la misma "operación", pero a la inversa, devolviéndose aquí las campanas transportadas por cautivos moros).


Poco después, en el año 1000, se iniciaría la reconstrucción del santuario con el obispo Pedro de Mendoza, el mismo que evacuó la ciudad ante la acometida de Almanzor. Aquel templo era a todas luces insuficiente ante la afluencia de peregrinos a este uno de los grandes centros de peregrinación de la cristiandad y por ello a partir del año 1075 se impulsaría la construcción de una nueva catedral románica que, andando el tiempo, iría ampliándose y engrandeciéndose con nuevas estructuras. La catedral actual empezó sus trabajos al ser nombrada sede episcopal en el dicho  año 1075, reinando Alfonso VI y siendo obispo Diego Peláez, cuya destitución en 1088 provoca la parada de las obras. Poco después vuelven a arrancar con Diego Gelmírez, contando con los apoyos del obispo Dalmacio y del noble Raimundo de Borgoña. Será precisamente Diego Gelmírez, al ser nombrado obispo en 1100 y arzobispo en 1120, el mayor promotor del éxito de la empresa, pese a que habría aún de paralizarse más de una vez, reanudándose gracias a limosnas y donaciones, consagrándose en el año 1128. Las intervenciones del maestro Mateo se inician en 1168 con el ya mencionado Pórtico de la Gloria, por lo que lograría consagrarse definitivamente en el 1211, pese a que los remates aún ocuparían parte del siglo XIII. La consagración sería protagonizada por el Arzobispo Pedro Muñiz El Nigromántico, quien tenía fama de mago, según la tradición transmitida hasta nuestros días


Luego el templo románico fue transformado y ampliado entre los siglos XVI y XVIII, hasta darle su actual aspecto y configuración.


Es sobre todo la gran reforma barroca la cual le daría a la catedral el aspecto que actualmente vemos.


En las excavaciones de los años 1878-79 promovidas por el cardenal Payá aparecen los cimientos de los santuarios primigenios, las viejas sepulturas y el Arca Marmórica donde se dice está el Apóstol, al cual acompañarían sus dos discípulos Atanasio y Teodoro.


Realizando el recorrido que suelen caminar los peregrinos hacia la Praza do Obradoiro y todos los aledaños de la catedral, podemos al mismo tiempo hacer un periplo por la historia y detalles artísticos y arquitectónicos de la construcción.

RECORRIDO DEL CAMINO HACIA LA CATEDRAL:


Magnífica es la impresión del peregrino cuando, a través de la rúa da Acibechería, se acerca a la catedral, ya al pie de la majestuosa mole, sensación de grandiosidad, de sus fachadas y torres que se alzan imponentes hacia el cielo. Hay diferentes maneras de entrar en ella, todas con su historia y rituales.


Quizás la inmensa mayoría de los peregrinos opten por ir directamente a la Praza do Obradoiro, pero primeramente habremos de pasar por la florida Praza da Inmaculada, contemplando la fachada norte del santuario, o de la Acibechería, a caballo entre el barroco y el neoclasicimismo, con las estatuas de reyes orantes, Alfonso III y Ordoño II.


Anterior a esta hubo una portada románica, llamada Puerta del Paraíso, que tuvo ser demolida tras un incendio en 1758 para construir esta. Constituye una de las entradas tradicionales e históricas al templo catedralicio.


Al otro lado de la Praza da Inmaculada, a nuestra derecha, se sitúa el no menos impresionante monasterio de San Martiño Pinario, fundación benidictina del siglo X sobre un oratorio anterior, A Corticela, dedicado a Santa María, el cual quedó integrado en la catedral durante las reformas de Alfonso III El Magno y el obispo Sisnando. En el año 899 se fundó este cenobio sustituido en 1102 por uno nuevo consagrado por el obispo Gelmírez que, reedificado totalmente en el siglo XVI, pasó en 1868, tras las desamortizaciones, a seminario mayor.


Llaman la atención en su frontal la escalera de acceso en abanico y las grandes columnas, dos a cada lado de la puerta, que ascienden hacia arriba, donde preside el edificio una estatua de San Martín de Tours, a caballo, advocación de origen franco muy relacionada con las peregrinaciones. También admiramos otra variada iconografía, como la Virgen con el Niño, en su estructura similar a un retablo.


Desde la Praza da Inmaculada, un pasadizo bajo el Palacio Arzobispal del Obispo Xelmírez, gran promotor de la catedral románica, en el que toca siempre un gaitero, a manera de bienvenida, nos encamina a la Praza do Obradoiro, enorme explanada empedrada, casi siempre con gran afluencia de gentes, sobre todo en verano, cuando se llena de peregrinos caminantes, descansando, derrengados a veces, con sus mochilas, sus bicicletas, tumbados o sentados en el suelo, antes o después de visitar la catedral, fundamento de nuestro apasionante viaje, no siendo tampoco extraña la llegada de grupos a caballo.


Allí tenemos las grandes torres picudas de su fachada oeste, la principal, levantada para guardar la portada románica del Pórtico de la Gloria, muy expuesta al principio a las condiciones climatológicas, lluvias, vientos y tormentas


Fachada reformada varias veces hasta que en el siglo XVIII se edificó la actual traza barroca, obra de Fernando de Casas Novoa, presidida por la imagen de Santiago Peregrino arriba en lo alto, junto a la de sus discípulos Atanasio y Teodoro


Una urna simboliza el sepulcro donde se hallaron sus restos y la estrella representa a las luces vistas por su descubridor, el eremita Pelayo. Las primitivas torres eran también románicas y ya en el siglo XV se hicieron en ellas trabajos de reforma, donando Luis XI de Francia sus dos campanas mayores


Las dos torres hubieron de reforzarse tiempo después con contrafuertes, hasta que se erigieron las barrocas. La derecha es la Torre de las Campanas y la izquierda la Torre de la Carraca, por haberse instalado en ella una carraca empleada antaño en la liturgia de la Semana Santa, pues su ruido amortiguaba, en señal de duelo, al de las campanas.


Una escalera renacentista, obra de Ginés Martínez nos sube al maravilloso Pórtico de la Gloria, construido entre 1168 y 1188 por el maestro Mateo y su taller u obradoiro de canteros (de ahí el nombre de la plaza)


El Pórtico de la Gloria es una magnífica portada románica de arcos de medio punto con infinidad de figuras esculpidas y abundante iconografía presidida por Cristo en Majestad, con las imágenes de los cuatro Evangelistas, los símbolos de la Pasión, los 24 sabios del Apocalipsis, el Templo de Jesrusalén, apóstoles, profetas y numerosas escenas y elementos alegóricos, inspirados tanto en el Antiguo Testamento como en el Apocalipsis de San Juan

  Video del Pórtico de la Gloria


Algunas imágenes fueron retiradas al erigirse la fachada barroca, pero estas se conservan en el museo catedralicio, distinguiéndose aún señales de la policromía con la que estuvo pintado. 



Una costumbre, actualmente deshechada por motivo del deterioro ocasionado, era que los peregrinos posasen su mano derecha en una de las columnas, descansando, mientras oraban así apoyados, razón por la que existen cinco cavidades en ella, coincidiendo con los dedos. Simbólicamente era una búsqueda de la felicidad y la sabiduría tomando contacto con el "Eje del Mundo". Parece ser que este gesto fue buscado adrede y que los huecos ya existían en el pórtico original. Otra escultura es la del "Santo dos Croques", donde aquel que se pegase tres golpes con él, cabeza contra cabeza, suponían recibía con este acto talento e inteligencia. La sospecha es que fueron los antiguos estudiantes universitarios quienes empezaron con esta tradición, pero cierto nada se sabe, puesto que además y por causa del desgaste de la imagen, la práctica también acabó siendo erradicada

Antes de acceder al interior de la catedral queremos fijarnos en los demás edificios que se asoman a esta soberbia plaza, empezando por el Hostal dos Reis Católicos, que vemos ya según salimos del pasadizo desde la Praza da Inmaculada, construído entre 1501 y 1511 para hospital de peregrinos y que como tal funcionó hasta el siglo XIX. Luego, en el XX, pasó a su función actual de parador de turismo. Las obras fueron sufragadas en 1499 por los Reyes Católicos, gracias a los ingresos de la guerra de Granada, haciendo realidad un compromiso contraído durante su visita a la ciudad en 1486. 


Presenta fachada gótica-plateresca, con numerosas imágenes de apóstoles, santos, Cristo, la Virgen con el Niño y escudos. La Capilla Real o iglesia del hospital es del siglo XVI y tiene dos patios góticos y otros dos barrocos.


La Capilla Real o iglesia del hospital es del siglo XVI y tiene dos patios góticos y otros dos barrocos.

Santiago y San Salvador en la fachada del Hostal dos Reis Católicos


De frente a la catedral se extiende el Pazo de Raxoi, porticado totalmente a la larga, sede del Ayuntamiento y de la Xunta de Galicia. Su construcción partió del arzobispo Bartolomé Rajoy Losada en 1766, sobre la antigua cárcel y las murallas, para hacer un seminario de confesores

Pazo de Raxoi con sus suportales


Un magnífico monumento digno de esta gran Praza do Obradoiro


Es común a lo largo de esta y todas la plazas circundantes que se vea actuar a músicos, cómicos y artistas, también bajo estos pórticos, donde muchos peregrinos se guardan del sol o de la lluvia. Las explanadas de estas plazas son asimismo buen escenario para las fiestas y diversos eventos institucionales. O simplemente, para descanso y solaz de los peregrinos recién llegados.


Inercambiando impresiones


Unos duermen, otros hablan, otros miran, otros hacen fotos, todos aquí descansan

Buscando el ángulo perfecto...


Peregrinos y visitantes


Pazo de Raxoi


Siguen llegando peregrinos


Baños de sol...


Relax


Buscando acomodo en tan magna plaza...


Foto


Amor en el Camino


Al otro lado del Obradoiro, mirando de frente al Hotal Reis Católicos, tenemos el Colexio San Xerome o de San Jerónimo, fundado por el arzobispo Alonso III de Fonseca para colegio de estudiantes pobres y artistas.


Presenta una portada medieval del antiguo Hospicio de la Azabachería y torre, fue luego Escuela de Magisterio y desde los años ochenta Rectorado de la Universidad

  
La catedral de Santiago desde la portada medieval de San Xerome


Entramos pues por el Pórtico de la Gloria dentro de la catedral, no menos majestuoso que el exterior, planta de cruz latina de tres naves, coro de piedra (del maestro Mateo), coro de madera, capillas románicas, ábsides, altísimas bóvedas, arquerías y columnas, más capillas laterales, retablos, órganos barrocos... la apilla Mayor era también románica pero fue reformada, como gran parte del templo, en el siglo XVIII



Capilla Mayor y órganos barrocos. Impresionante bóveda

Dentro del camarín la imagen de Santiago vestido de peregrino es del siglo XIII, rodeado de figuras de reyes y ángeles.


La gente acude al tradicional y emotivo abrazo al Apóstol


Bajo este camarín está el sepulcro de Santiago y sus discípulos Atanasio y Teodoro, escondidos bajo el suelo del ábside en 1589 ante el peligro del asalto de los piratas ingleses, donde fueron olvidados y vueltos a localizar en las excavaciones de 1879, anunciando su autenticidad el Papa León XIII con la bula Deus Omnipotens, previo análisis de la Universidad Compostelana.




Nacido como forma de eliminar el mal olor de los peregrinos que se agolpaban en el interior, donde antaño incluso se les permitía dormir, el rito del botafumeiro es de los más esperados en la liturgia. Su inmenso peso y tamaño hacen que se exiga pericia y temple para manejarlo, con un sistema de poleas y ocho tirabolerios.

                                     

Alcanza gran velocidad y altura y aunque alguna vez llegó a salir despedido (pocas en realidad, las registradas a lo largo de la historia), nunca hubo víctimas. En una ocasión salió incluso volando por la Porta das Praterías.


Botafumeiro, unos instantes cargados de emoción y sentimiento...




























Si es Año Santo Compostelano (Xacoceo), la entrada de los peregrinos se encamina hacia la Porta Santa.


Para ello, antes de llegar a la Praza da Inmaculada tomamos a la izquierda la Vía Sacra, que nos lleva a la Praza da Quintana para entrar a esta puerta de la parte trasera de la catedral, quizás algo desplazada de donde estuvo la original.


El Apóstol Santiago en su hábito peregrino preside la Porta Santa



Puerta que se abre la víspera del Año Santo, dentro de un solemne ceremonial religioso, para visitar directamente desde ella la tumba del Apóstol. Se trata de un marcado simbolismo que representa el final de la peregrinación, como acceso desde la salida del sol a la vida nueva. La actual pared barroca guarda la primitiva estructura románica.



Al lado y al pie de la torre llamada La Berenguela, es donde se aparece el famoso fantasma del peregrino...




No sería de recibo dejar de mencionar a la Praza das Praterías, de dos alturas, unas escaleras llevan a la fachada sur de la catedral, donde se alza la Torre del Reloj, llamada Berenguela por el arzobispo Berenguel Landoira, quien mandó construirla en el siglo XIV, siendo ampliada con dos plantas más entre 1676 y 1680. luego embellecida por el maestro mayor Domingo de Andrade. La Torre tenía también atribuciones defensivas cuando fue construida en la baja Edad Media. Al perderlas se transformó en lo que ahora es, obra de este artista.


Aquí la fachada sur de la catedral es románica, hecha entre 1103 y 1117, con dos portadas con sus arcos y columnas, unas de mármol blanco y otras de granito, conjunto todo él profusamente labrado y al que se le añadieron figuras procedentes de otras partes del santuario.


Allí vemos escenas que representan a Cristo, el Padre Eterno, ángeles con trompetas, demonios tentando a Jesús, el rey David, la Creación de Adán... y muchísimas más.






Desde esta portada una gran escalera baja a la parte inferior de la Praza das Praterías, donde está la hermosa Fonte dos Cabalos, de 1825, con cuatro caballos echando agua por la boca, sosteniéndose encima de ellos y sobre un pedestal la representación del Arca Marmórica o tumba de Santiago con una mujer mostrando una estrella en su brazo alzado.




Cierra la plaza por el sur la Casa do Cabildo, otra robusta construcción barroca, de 1758, pero edificio-fachada, hecho por pura condicionate estética para embellecer el conjunto de esta explanada, con muy poca profundidad interior.



La Berenguela sobre la Praza da Quintana y la Praza das Platerías.


La catedral es en sí misma un tesoro de arte y cultura en todos sus rincones y hasta el más mínimo recinto. Al igual que ella la ciudad de Santiago es un compendio de lugares y monumentos con gran interés e historia, desde los edificios religiosos y los palacios hasta los barrios populares, palmo a palmo. Por ello recomendamos que, a poder ser, el peregrino permanezca unos días en Santiago de Compostela para disfrutarla y vivirla en todo su esplendor. Capital de Galicia, estamos sin duda una de las más atractivas ciudades del mundo, con buenos servicios, comercio y gastronomía, volcada desde su nacimiento hacia la hospitalidad con el visitante.


Muchas, muchísimas más son las maravillas históricas y artísticas que podemos ver en la catedral y sus museos y dependencias. Las controversias, estudios y debates en torno a la realidad de la tumba de Jacobo o Santiago no restan ni un ápice de mérito a la gran odisea del Camino como itinerario que unió Europa, por el que circularon personas e ideas que aquí tuvieron y tienen su total culminación, tal y como se ha reconocido