Eres el Peregrino Número

sábado, 10 de mayo de 2014

LA RUTA DE LOS HOSPITALES POR LA SIERRA DE FONFARAÓN, LA MARTA, LA FREITA Y EL PALO (ASTURIAS)


Alto del Hospital y Pico Cimeiro. Sierra de Fonfaraón. Ruta de los Hospitales.
La Solana, cruce de caminos a la salida del pueblo de Borres o Bourres. A la derecha
 comienza la Ruta de los Hospitales.
Poco después de salir del pueblo de Borres/Bourres el Camino llega a La Solana, un cruce al occidente del concejo tinetense en el que hemos de tomar una decisión: al fondo a la izquierda vamos a Samblismo y de allí a La Mortera, Colinas, Porciles y La Campa Chavadoira en la ruta que nos llevará al valle del río Nisón en La Puela/Pola de Allande. A la derecha, por la parte alta de La Mortera subiremos a La Sierra de Fonfaraón: la Ruta de los Hospitales. Allí un panel nos informa.


La famosa Ruta de los Hospitales por La Sierra de Fonfaraón, en el occidente asturiano, paso de las tierras de Tineo/Tinéu a las de Allande, es en realidad la ruta más antigua, basada en la calzada romana que subía a las antiguas minas de oro de estas cordilleras, las cuales han dejando honda huella y cicatrices en las montañas. Se la llama popularmente Ruta de los Hospitales pues existieron nada menos que cuatro fundaciones hospitalarias para los peregrinos, a pocos kilómetros unas de otras, lo que demuestra tanto su vinculación a la senda xacobea como la fragosidad del trayecto, sobre todo cuando arreciaba el mal tiempo, principalmente durante las nevadas del invierno. En la baja Edad Media empezaron a utilizarse más los caminos que se dirigían hacia la entonces naciente villa de La Puela (Pola de Allande), en el fondo del valle, por donde a partir del siglo XIX se trazaron también las actuales carreteras, quedando la Ruta de los Hospitales cada vez más relegada para el uso ganadero y para alguno de los escasos viandantes o peregrinos que aún la empleaban en aquellas fechas.


No obstante, el camino en sí no es especialmente dificultoso, ancha pista de tierra y piedra bien señalizada, exceptuando unos metros entre las camperas y algunos roquedos en la ascension al Alto del Hospital.


La dificultad mayor es que durante unos 15 kilómetros no hallaremos pueblos ni apenas gente, conveniendo ir provistos de comida y agua. No hemos de acometer la ruta en caso de circunstancias metereológicas adversas... nieve, niebla, intensa lluvia, o si no estamos mínimamente acostumbrados a las excursiones de montaña, pues hay constantes subidas, así como si nosotros o alguno de nuestros acompañantes va cansado o con alguna dificultad. Entonces mejor ir por abajo, por los pueblos, donde hay bares-tienda cerca de la carretera para comprar algo y descansar


Tras estudiar los paneles que muestran el itinerario de las dos alternativas, emprendemos pues  el camino de Fonfaraón con la idea de realizar la Ruta de los Hospitales.Tomamos entonces para ello el ramal de la derecha, senda de tierra y piedra que asciende ligeramente por los bosques de El Picón.


 Primeramente unos metros al sol.


Y ya estamos a la sombra de los árboles.


Pinares y arbustos en ligero ascenso cuesta arriba.


Llegando a lo alto salimos a campos más abiertos.


Abajo a la izquierda vemos los tejados de una casa y un hórreo. Más abajo va la carretera y más abajo todavía el otro camino, saliendo de Samblismo a La Mortera. Es el valle del río de este nombre, el río La Mortera, guardado al sur por La Sierra de Calcabo y el Alto del Chanecín. En la lejanía son las cordilleras del suroccidente asturiano.


Tramo más llano, paisaje casi de puerto de montaña.


Y aquí zona de pastos.


Por allí seguimos. Estamos en la falda sur del Picu'l Cuernu.


Ya vemos cada vez mejor y más cercanas las cumbres de la Ruta de los Hospitales, en concreto El Picón y El Caborno, por cuyas faldas subiremos, muy cerca de la cima, hacia aquella collada de la izquierda.


Dejamos enseguida atrás los pinos al llegar a una carretera local, que seguiremos por lo llano, unos cuantos metros a la derecha, saliendo después de ella en un desvío a la izquierda por otra pista terrera, viendo ya de frente las casas de La Mortera y las estribaciones de La Sierra de Fonfaraón.


La Mortera y al fondo Porciles, por donde va el otro camino...


Aquí es donde nos desviamos a la izquierda por una pista de zahorra para ir en dirección a la zona alta de La Mortera


La pista es llana y pasa entre las fincas


En este camino admiramos al norte los inmensos murallones de El Picu Mul.leirosu, La Chana'l Fontón, Penamosca y El Raboiru, moles de más de mil metros que se alzan sobre el valle del río Bárzana, con sus pequeñas aldeas que vemos en la lejanía al pie de los paredones... Recorva, Cedea, La Fanosa, Ricastiel.lu


Bastante más acá un piño de casas es Santiáu Zarréu (Santiago Cerredo), advocación que guarda relación con un viejo ramal xacobeo que desde Oubona iba a Bárzana'l Monesteriu, donde existía otra fundación monacal, para luego venir a encontrarse con este camino por el que vamos nosotros en La Mortera


Según estamos avanzando y contemplando el panorama, llega un momento en el que desde la senda disfrutamos de una maravillosa vista de La Mortera, aldea situada en una estratégica cresta que da a dos valles, en concreto vemos las pocas casas que componen la parte alta del pueblo, con la capilla de San Pascual, de grande y alto pórtico abierto al Camino


Tras ella reconocemos perfectamente bien la pista que sube a La Sierra de Fonfaraón, con espléndidos panoramas de más valles y cordilleras, casi peladas, de pocos árboles, heridas sus entrañas por las señales de las explotaciones auríferas de astures y romanos.


El propio nombre de Fonfaraón, que algún "investigador" quiso poner como ejemplo de unas semiesotéricas relaciones con el Egipto faraónico, no tiene nada que ver con esto, sino con fontefarayón, fuente del farallón, promontorios rocosos, donde en lo más alto tenemos el Alto del Hospital, que hace referencia a los antiguos hospitales-alberguería de peregrinos de los que aún veremos cimientos y piedras jalonando el trayecto que nos aguarda.


Vemos perfectamente en el medio de la foto la capilla de San Pascual, así como la pista que sube monte arriba y por la que dentro de muy poco caminaremos nosotros.


El pueblo fue parte del "Coto de las Morteras de Villarmilde" que no se integró en el concejo de Tineo/Tinéu hasta el siglo XIX.


Muy importante: si es verano y hace calor, llevemos buena provisión de agua o bebidas, pues aunque econtraremos alguna fuente allá arriba, no corramos el riesgo de no verlas o de que estén secas o en malas condiciones. Aquí en La Mortera, poco más abajo del Camino, en la carretera, tenemos una tienda bar: Casa Boto.


 El Camino pasa entre las casas. Vemos también la carpa de las fiestas.


Vamos acercándonos a la capilla, dedicada como decimos a San Pascual.


Alta y de buenas proporciones, pues fue antiguamente iglesia de quel extinguido "Coto de las Morteras de Villarmilde", de dependencia señorial. Tiene el tejado alto y su pórtico da buen cobijo.


En el interior, guardado por puerta y barrotes hechos en madera, cerrando un gran arco de medio punto en el acceso al altar, tenemos un retablo barroco con diversas imágenes religiosas y los escudos de los linajes que dominaron el coto.


A la derecha de la capilla sigue nuestro periplo, pero tengamos presente una vez más que, abajo, en la carretera, está el bar de Casa Boto, y aún más abajo, por entre otro buen grupo de casas de este mismo pueblo, pasa el otro Camino, el que se dirige a La Puela/Pola de Allande


A la derecha de la capilla de San Pascual continuamos unos pocos metros en llano, por senda asfaltada que enseguida dejamos para subir por una pista, la cual, tras dejar atrás la última casa (a la izquierda de la foto), nos ofrece una buena vista de La Mortera, conforme seguimos subiendo y ascendemos junto a algunos pinares


Señalización en la Ruta de los Hospitales


La Mortera va quedando abajo atrás...


Aquí tenemos ahora una buena vista de La Mortera: a la izquierda el camino por donde venimos y las casas alrededor de la capilla, a la derecha la carretera con el bar al fondo y abajo las casas por donde va el trayecto que se dirige a La Puela/Pola de Allande por Colinas, Porciles y Chavadoira.


Subiendo directos desde La Mortera.


Señalando hacia El Pico Picón y El Pico Caborno. La primera parte de la cuesta viene a ser la más dura, pero es bastante llevadera, por lo menos más que la que nos tocaría si subiésemos al Puerto del Palo desde La Puela. Por aquí hay un paraje denominado Los Romeiros, pues hasta la propia toponimia se ha impregnado del paso de peregrinos jacobeos durante 1.200 años.


El Camino pasa junto a unas plantaciones de pino. Aquí la pista se torna más llana.


Fincas de pasto.Aparte de esas plantaciones de pinos hay pocos árboles relativamente, predominando arbustos y pastos, con cerramientos de alambradas en las fincas.


Mojones, hitos de piedras hechos por los propios peregrinos.


Se ven las rodadas de los tractores.


Aquí nos encontramos con esta cancela o portilla que podemos abrir. Ella luego cierra sola, gracias a un resorte. Si no lo hiciese volvamos a cerrarla tras de nosotros. No es para que no pasen los peregrinos, es para que no lo haga el ganado, pues en verano se puebla de vaquerías y de caballos semisalvajes, dado que es un regalo de la naturaleza pasear por estos andurriales. Aquí comienza otro buen repecho.


Aqui tenemos una fuente, pero quizás mejor que hayamos llenado antes nuestras cantimploras en nuestro albergue o alojamiento con agua de mejor garantía sanitaria sin duda.


La soledad no es realmente tan absoluta en determinadas épocas, porque aparte del paso de peregrinos podremos encontrar gente a caballo o en todoterreno que sube o baja de ver sus rebaños. Allí asoma El Picu Caborno.


Más altos aún la senda se torna plenamente montañera. pero es ancha y perfecta de caminar


Dominamos desde estas alturas gran parte del occidente de Asturias, desde el mar a los puertos de la cordillera. Debajo de nosotros tenemos la aldea de Colinas, por donde pasa el otro camino.


Una sensación mágica es cuando estamos nosotros más altos que las nubes, arriba con sol y abajo todo cubierto por un mar de niebla. La cámara de fotos entonces cumplirá su función para inmortalizar esas fascinantes escenas.


Nieblas matinales en la lejanía.


Otra vista de Colinas.


Estamos en la zona de Los Romeiros, topónimo totalmente vinculado al paso de peregrinos.



Encandilados con el paisaje nos damos cuenta que hemos ganado bastante altura.


El Camino hace una curva y pasamos bajo la cima de El Picu'l Picón de 975 metros, y El Picu Caborno de 1.106 metros, donde han sido hallados túmulos funerarios de miles de años de antiguedad.


Bajo El Picu Caborno.


Viene otro tramo en cuesta a lo largo de esta ladera...


Subida y seguimos la sinuosidad de la montaña.


La grandiosidad de la montaña...


Pasamos unos pinos.


Y ante nosotros la collada de La Portiel.la.


Una pista que sube de Colinas llega hasta aquí y enlaza con nuestro camino.



Gran paisaje.


Mas recuesta...


Vista atrás.


Vista adelante. A la izquierda El Picu Tableiros y El Picu la Cabanona.


Flechas amarillas.


Ahora el paisaje se abre al oeste, vemos más allá de aquella collada de La Portiel.la las montañas por las que sigue la ruta hacia El Palo.


Al  terminar el ascenso, en La Portiel.la, nuestro campo panorámico se abre ahora hacia el norte, bordeando El Picu Caborno, de 1.106 metros, ya teniendo de frente el Alto del Hospital con El Picu Cimeiro a su derecha.


Hermosos paisajes al culminar este primer ascenso...


Amplísima campera abierta y luminosa.


Expuesta eso sí a los cuatro vientos


Tenemos ante nosotros a la derecha y al norte las moles del Picu Mul.leirosu y debajo nuestro las cuestas que caen hacia las casas y cabañas de Las Alzadas, Curriel.los y Coucil.lín, que quizás no veamos ocultas por estas laderas y, tras las lomas y camperas que hacia allá bajan, hacia las profundidades del estrecho valle del río Bárzana y sus afluentes


Más al oeste La Sierra la Muria.


Toda esta cordillera cierra el valle al occidente por esta Sierra la Muria, viéndose claramente las milenarias "heridas" de las minas de oro, argayos y fanas, desprendimientos y tajaduras de tierra, piedras y roca abierta al derribar los mineros montañas enteras, tras perforarlas con una red de galerías excavadas en sus entrañas, prender adentro grandes hogueras y luego arrojar con presión hectólitros y hectólitros de agua en su interior, canalizada desde piscinas o lagunas artificiales que aprovechan las fuentes de la montaña, provocando una reacción que hacía temblar a la cordillera entera, como sacudida por un terremoto, desmoronándose en sus faldas, desparramando las rocas donde se buscarán las vetas de oro. Un hercúleo trabajo de titanes que cuesta mucho imaginarse.


La Muria y Mul.leirosu, titanes de la alta montaña hendidos y horadados hace milenios por una verdadera fiebre del oro que se apoderó de estas alturas.


Proseguimos ruta por la ladera del Picu Tableiros, viendo ya al fondo La Paradiel.la y el ascenso que enseguida nos tocará subir por La Campa la para llegar al Alto del Hospital...


La Paradiel.la, donde estuvo uno de los hospitales de peregrinos que acogían a los viajeros de esta serranía.


En aquella bifurcación del fondo el camino de la derecha, que sube directo, es el que nos llevará por La Campa la Braña al Alto del Hospital y al Hospital de Fonfaraón, bajo El Picu Cimeiro.


La Paradiel.la, en una llanada de la cresta de la montaña.


Aquí  estuvo el Hospital de Peregrinos de La Paradiel.la (pronunciado Paradietsa, que quiera decir "pequeña parada"), el cual dispuso de capilla propia, pero únicamente quedan de él piedras sueltas entre las ruinas de lo que fue esta hospedería de romeros.


Las ruinas en medio de un campo llano en la cresta de la montaña.


Las ruinas y el camino por el que hemos venido.


Vistas hacia el Alto del Hospital



Al sur vista del Picu La Fontanica


Al oeste-suroeste El Picu del Águila, Campo Tabión, La Cabanona, El Picu Formiguera... aquella línea de cumbres delimita el paso del concejo de Tineo/Tinéu al de Allande.


Avanzada la primavera y durante el verano y la primera parte del otoño, es usual encontrarse con rebaños de caballos y vacas en estos pastos altos a los que suben el ganado cuando llega el buen tiempo, regresando a los valles y la marina en la estación fría



Ante nosotros La Campa la Braña con la subida directa al Alto del Hospital


Por la pista del fondo a la derecha comienza la ascensión al Alto del Hospital. La de la izquierda sube desde Porciles por La Vachina pero no nos interesa, pues se desvía muchísimo y no está señalizada, siendo eso sí apta para los vehículos todo-terreno de los ganaderos


Esa ramal a la derecha de la pista principal nos hará ganar altura rápidamente


Afrontando el largo ascenso.


Primero unos metros más o menos llanos...


Pero pronto empezamos a subir: atrás a la derecha de la foto vemos El Picu Tableiros (1.076 mts.). A nuestra derecha el prado de La Paradiel.la (1.076 mts.) y a la izquierda El Picu Caborno (1.106 mts.)


Hay abundante piedra suelta.


El paisaje al sur es formidable. Bajo nosotros el valle del río Porciles y de Frente La Fontanica (993 mts.). Al oeste los picos de la Cordillera.


Un duro recuesto y fuerte ascensión.


Vista atrás de nuevo hacia La Paradiel.la...


Vista al frente, aún queda un trecho que subir por esta pedregosa senda...


Un momento de descanso a la mitad de la rampa...


Al Alto del Hospital.


Flechas amarillas en el pedregoso suelo.


Llegando arriba la piedra desaparece bajo la tierra y verde hierba.


Va acabando la subida. Mojones de madera, muy útiles con niebla, si bien en esas circunstancias se desaconseja esta ruta


Una campera con algunos pinos. La Campa la Braña.


Hitos y círculos de piedras.


Dejamos la campera.


Y emprendemos otra subida.


Hasta el siguiente bosquete de pinos.


El Pico Cimeiro o del Hospital siempre a la vista en este repecho que continúa. Su cima presenta abundante piedra suelta a consecuencia de los rayos sobre la roca. Algún grupo de montaña coloca allí su Belén de cumbres

Seguimos ruta. Aquí el Camino no está tan marcado pero sí señalizado y bien pisado


Matorrales.


Y pinos en otro prado.


Por allí vamos, siguiendo la línea de mojones.


Esta es la parte final del ascenso que nos espera para coronar el Alto del Hospital a unos 1.200 metros de altitud.


Henos ahí acometiendo esos metros finales de esta larga ascensión montañera.


El valle del río Porciles al sur.


Roquedos y peñascales.


Flechas en la roca.


Pastos, ganado de vaca roxa, donde los animales tienen nombre y no son un número...


El Mul.leirosu con sus 1.254 metros siempre domina nuestros pasos. A veces, si las nubes nos dejan, podemos ver al norte el Mar Cantábrico...


Señalando el cercano ya Alto del Hospital.


No llegaremos a la misma cima de este alto, poco antes el Camino llaneará a la derecha.


Un descanso antes de seguir. Atrás ha quedado La Campa la Braña.


Y seguimos subiendo...


Rebaños por doquier...


Paso a paso...


Paisajes de puerto de montaña.


Por fin se antoja próxima y superable la llegada al final de la subida. Al fondo el mojón xacobeo que indica ir a la izquierda y el final de la ascensión.


Nos separan de él escasos metros ya.


Quietud y majestuosidad en las cumbres...


Fin de la subida... una alegría


Ahora todo llano


Un momento más de reposo viendo lo que acabamos de subir para llegar hasta aquí...


La Campa la Braña.


De frente ya más reposadamente...


Más panorámicas de La Campa la Braña al este.


Caballos hermosísimos, libres en la serenidad de las alturas...


Señales de orientación, hitos del Camino...


Aquí estamos entrando en tierras allandesas por la zona de La L.laguna, en el Alto del Hospital.


Una laguna que debió formar parte de aquellas piscinas en las que se acumulaba el agua antes de hacerla caer por las galerías practicadas en el subsuelo, llevando tanto volumen de agua y manejándolo gracias a unos larguísimos canales, de varios kilómetros, con un pequeño desnivel que le dará impulso, canales llamados aquí antiguas y que veremos recorriendo de parte a parte todas las camperas de estas serranías, empleados muchos en la actualidad como caminos, ya que son anchos como pistas camineras y recorren la montaña entera.


Paisaje montaraz


Alta montaña


El Camino, dirigiéndose ya al oeste, nos ofrece otra panorámica, el Alto de la Marta, a la derecha, La Freita en medio y El Palo a la izquierda: Hitos del Camino en la ruta de los hospitales. Muy en lontanaza de adivinan las tierras de Grandas, e incluso Galicia.


El famoso hito xacobeo del Alto del Hospital, en torno al que pasta el ganado


La Marta con la carretera que sube del valle a lo lejos



Estamos muy arriba, a unos 1.200 metros de altitud, justo de frente ya al Pico Cimeiro o del Hospital (1.296 mts.), muy cerca de su calva cima, paisaje de brezos, tojos y pastos, escasos arbustos, mas algún roquedo en la parte más alta. Pronto pasaremos junto a las cabañas de lo que fue el Hospital de Peregrinos de Fonfaraón.


Alto la Marta (1.117 mts.) y la carretera ALL-4. A la izquierda el El Pico la Casilla, de 1.159 metros de altura. Cuando lleguemos allí cruzaremos la carretera y caminaremos a su lado, pero por la otra vertiente.


El Panchón y la carretera que sube a El Palo. Abajo es el valle del río Nisón, cuyo fondo aún no vemos desde aquí.


El Panchón y la carretera a El Palo. Formidables murallones de olvidadas vetas auríferas que desangraron la montaña...


Si pasamos en meses de mucho calor es recomendable hacer la travesía bien protegidos contra el sol, con crema para evitar las quemaduras en este aire tan limpio y a esta altura, pues andamos y andaremos aún unos cuantos kilómetros sin apenas sombras. Por supuesto, mejor aprovechar entonces las primeras horas de la mañana para atravesar esta indómita sierra en una etapa inolvidable.


Alto del Hospital con El Panchón y El Palo al fondo, al final del invierno.


Otra foto invernal de la carretera a El Palo. El otro camino, el que viene de La Puela/Pola de Allande sigue todo el curso del valle pero sube directo por esa ladera, bosque arriba, uniéndose con este en el Puerto del Palo (1.147 mts.), la collada a la izquierda de la foto. A su derecha es El Pico del Palo (1.221 mtrs) y otro poco más a la derecha La Freita (1.203 mts.), donde estuvo hasta el siglo XVIII El Hospitalín de la Freita, el primero que se clausuró en esta ruta.. A la derecha de la foto vemos la subida desde La Marta. Todo ello es conocido como La Sierra del Palo. La línea recta que vemos remarcada por la nieve acumulada desde El Palo hacia La Marta es una antigua o canalización romana de agua para las milenarias minas de oro.


Llegamos a la primera de las cabañas, muy deteriordas, apenas cobertizos para el ganado.impresionante.


A la izquierda se alza El Panchón, de 1.411 metros, y El Musqueiro, de 1.397, que se yerguen sobre el valle del río Nisón, por donde sube directamente a El Palo desde el valle el otro camino. Más a la izquierda aún A Serra dos Llagos se extiende hasta el Valledor, al sur de Allande. Otro paisaje impresionante.


Pasamos así, dando vista a El Palo, a la primer cabaña.


Y seguimos de frente hacia la segunda, allí estaba propiamente el Hospital de Peregrinos de Fonfaraón, al pie del Pico Cimeiro, por cuya ladera izquierda, la sur, sube el Camino hacia La Marta y La Freita (izquierda de la foto).


Dejamos atrás pues la primer cabaña y el Alto del Hospital.


Línea de murias de piedras.


Vacas en las fincas al lado del Camino, entre una y otra cabaña.


Seguimos admirando el impresionante paisaje.


Y ya estamos en la segunda cabaña, el enclave lugar donde estuvo el mítico  Hospital de Fonfaraón, apenas hoy día un tendejón de piedras para utilidad ganadera, a manera de pequeño establo de piedra, y unos cercados también de piedras, en un escenario totalmente evocador. Indescriptible.


Visitamos el paraje del histórico hospital de peregrinos que, a unos 1.200 metros de altitud, dio servicio hasta hace prácticamente un siglo


El Hospital de Fonfaraón estuvo en uso todo el siglo XIX e incluso hasta principios del XX, cuando una señora aún albergaba peregrinos al precio de una peseta, allá por el año 1918, siendo esta la más fácil de identificar de todas las fundaciones hospitalarias que hubo en estos montes.


Popularmente era conocido como El Hospital de Baxo, para diferenciarlo del siguiente, del de Valparaíso, conocido como El Hospital de Riba


El Hospital de Fonfaraón estaba situado en este estratégico enclave, mirando al sur y algo protegido de los vientos del norte por El Pico Cimeiro y la ladera del collado.


El interior estaba, hasta hace un tiempo, incluso parcialmente "habitable", un refugio para algún peregrino aventurero. Últimamente la situación había cambiado radicalmente y el interior estaba impracticable.


Existió en algún momento un proyecto para recuperar el lugar y que fuese albergue ya que desde La Marta puede llegarse en vehículo todoterreno pero...  quedó en eso, en proyecto.


Entrada al albergue.


Esta es más "habitable" e incluso tiene en su interior alguna manta, señal que a veces hay peregrinos que pernoctan en este  señalado paraje, aunque no precisamente con grandes comodidades.


Existe asimismo una fuente, empleada cuando aquí hubo actividad minera algo más recientemente, pero aunque con barro y charcos, no existe un chorro saliendo de un caño, por lo que mejor aprovechemos la que llevemos en la cantimplora, no arriesgándonos tampoco nunca a beber agua sin garantía de que esté en saludables condiciones


Vamos saliendo pues del solar del antiguo hospital de romeros a Santiago.


Seguimos ruta...


El Picu Cimeiro es en su cumbre frontera, al igual que este collado: a la derecha es el concejo de Tineo/Tinéu y a la izquierda Allande, por donde caminamos nosotros.


Subimos un poco de cuesta por la ladera sur del Picu Cimeiro y ya divisamos al oeste el Alto La Marta, por el que habremos de pasar antes del Puerto'l Palo


El Palo y la carretera. En ese valle nace el río Nisón. El otro camino sube desde abajo, desde La Reigada y por el bosque sale a la carretera en la curva de la izquierda de la foto. Allí sube directamente al Palo en un desnivel formidable que pasa por los pinos que hay justo antes de llegar arriba. Nuestro camo se unirá con él en el puerto, al lado de la carretera, luego de bajar desde El Pico del Palo (a la derecha de la foto).


Hay muchos morrilos de piedra suelta, esto se debe aquí a las milenarias minas de oro que se explotaron intensamente cuando Roma dominó estas montañas.


El Camino es una buena pista y no tiene pérdida.


Vista hacia atrás.


Son corrientes los hitos dejados por peregrinos y montañeros, incluso dibujando un corazón de piedras. Ya estamos de frente al Pico Picaratín, de 1.218 metros de altura, a la izquierda de la fotografía.


Panorámicas de El Palo desde Fonfaraón.


Vamos bajando ahora en un cruce a la izquierda. Más abajo es el Valle de la Solana, al pie de La Marta.


Esta bajada se dirige a los pies Pico Cotón (en medio de la foto), de 1.203 metros de altitud y luego al Picaratín.


Mucho más al occidente son los cordales de la cuenca del Navia.


En la inmensidad verde...


El Camino sigue resguardado de los vientos del norte al pasar por la falda sur de las montañas.


Las nieblas son comunes... es lo peor en las alturas, no solo porque no dejan ver el paisaje, en este caso El Palo y El Pnachón, sino porque puede perderse toda referencia visual. Mucho cuidado y calma entonces


La senda, aunque señalizada y balizada, a veces se pierde un poco en la verde campera, ante El Picaratín.


Por allí va el Camino, hacia La Marta. Aquí abajo vemos unas ruinas con un cartel.


Es lo que llegó a nosotros del Hospital de Peregrinos de Valparaíso. El Hospital de Riba.


La escasa distancia, unos dos kilómetros, del de Fonfaraón nos da una idea de la fragosidad y dureza de este Camino con mal tiempo y en invierno, así como de la mucha gente que por él pasaba


Un un montón de piedras y unos arbustos  abajo a la izquierda del Camino es realmente  todo lo que queda del Hospital de Peregrinos de Valparaíso


Luis Antonio Alías en su libro El Camino de Santiago en Asturias. Itinerarios, nos dice que este estuvo abierto hasta el siglo XIX, con una capilla propia dedicada a Santa María Magdalena, de la que se conservaba la imagen en una casa del pueblo de La Reigada, abajo en el valle (por donde pasa el otro camino)


Tanto este como el de Fonfaraón tuvieron grandes rentas y propiedades, ofreciendo a los peregrinos agua, sal, lumbre, manta y posada, incluso durante más de una noche si estaban enfermos. No obstante, en el año 1847 un grupo de vecinos solicitaron cerrarlos ante lo dificultoso que era mantenerlos abiertos en lo peor del invierno, y a cambio abrir uno nuevo en el Puerto'l Palo.


Al final se optó por clausurar el de Valparaíso y dejar el de Fonfaraón, que también acabaría desapareciendo. La capilla del de Valparaíso quedó extinguida en 1819, siendo antes de ello famosa por celebrar la fiesta de La Magdalena con "misas cantadas y rezadas", "dando de pitanza y de comer a los sacerdotes ampliamente".



Al final se optó por clausurar el de Valparaíso y dejar el de Fonfaraón, que también acabaría desapareciendo. La capilla del de Valparaíso quedó extinguida en 1819, siendo antes de ello famosa por celebrar la fiesta de La Magdalena con "misas cantadas y rezadas", "dando de pitanza y de comer a los sacerdotes ampliamente".


El sugerente nombre de Valparaíso (Valle del Paraíso) convivió con el del Hospital de Pachicón, por uno de sus hospitaleros, Francisco Collar, Pachicón de La Reigada, que fue guerrillero en las guerras carlistas.


Sigue ruta el Camino hacia La Marta, La Freita y El Palo. Abajo vemos un poco mejor la cabeza del valle del río Nisón. El otro ramal pasa por los campos verdes de abajo y sube de frente y directo a El Palo.


Ahora iremos camino de La Marta. Los parques eólicos han hollado las cimas serranas de estas cumbres donde milenarias civilizaciones pastoriles hicieron sus caminos y sus túmulos y dólmenes, cámaras del tiempo que han transmitido hasta nuestros días su obra y su memoria...


Ahí está la carretera, que cruzaremos en aquella curva. Al oeste vemos el cordal de A Mesa, ya en el concejo de Grandas, llegando a ver el Camino, subiendo desde el pueblo, al pied elos eólicos y a su derecha para salir a Buspol y luego bajar al río Navia en el Salto de Salime. Mucho más allá son las montañas del Alto do Acevo, paso de Asturias a Galicia.


Antes de llegar a la carretera pasamos al lado de La L.laguna la Marta, ante el pico del mismo nombre (1.166 mts.)


La Marta, otra de esas lagunas en las que se almacenaban grandes cantidades de agua para luego hacerlas bajar por los canales o antiguas, desmenuzando la cordillera entera en aquellos titánicos trabajos extractivos de la antigüedad, otro paraje ideal para admirar las sierras circundantes.


Ahora en estos grandes charcos se reúne el ganado, vacas y caballos que se sientan en torno al líquido elemento, en esta collada y en las orillas del pequeño lago aurífero. Vemos desde aquí, tras las vacas de la izquierda, El Pico la Casilla y a su derecha el Camino subiendo a La Freita


All fondo a la izquierda vemos la subida que nos aguarda a La Freita


El Cimeiro atrás, a lo lejos. El Camino pasa por la cima de la pradera sobre la laguna


Balizamiento caminero.


Vacas, terneros, caballos, yegúas, la laguna es un verdadero "punto de reunión"


Potro nacido esta primavera.


Un pequeño mar azul en medio del verde.


 Caminamos por la misma cresta de las montañas de la sierra. Al fondo El Panchón. Por aquella zona, más arriba de la carretera, sube a El Palo una tercer ruta que se señalizó desde La Puela/Pola de Allande en su momento pero que cayó en desuso y no suele ser empleada por los peregrinos. No aparece en las guías, salvo alguna antigua


Por la ladera este del Picu La Marta avanzamos hacia El Palo.


El Picu Cimeiro atrás, así como el Alto del Hospital a su derecha.


Bajamos de frente a la carretera.


ATENCIÓN AQUÍ: el camino original iba de frente pero las obras de ensanchamiento de la carretera han hecho un talud insalvable. Hagamos caso a la baliza de la izquierda y bajemos por esa senda a la carretera

Ahora sí que vemos, bajo nosotros, una muy buena perspectiva del valle del río Nisón. Por ahí abajo viene el trayecto desde La Puela/Pola de Allande.

En esta foto de finales del invierno vemos el cruce de la carretera ALL-4 en el Alto la Marta y el Camino viniendo, al pie de la carretera y junto a la estaquera, con La Sierra de Fonfaraón atrás.


Otras vistas del valle, ahora desde la carretera. Imagen otoñal. La carretera del Palo viene subiendo pero, aún más abajo, por las praderías de la parte más profunda, viene el otro camino que, desde La Reigada, empezará a subir hacia el puerto a unirse con este


Y en invierno...


Con las cordilleras nevadas...

La Marta. El Camino oficial y más empleado es el de la izquierda, que sube a La Freita al pie del Pico La Casilla. A la derecha es la variante de Vallinadosa y Cova de Xan Rata que no sube a El Palo y se dirige a Montefurao.
Y así ya nos presentamos en el Alto la Marta, a 1.120 metros de altitud, donde tenemos una doble opción, o si lo queremos, una "variante de la variante". Uno es el Camino oficial propiamente dicho y otro es la alternativa que, sin subir El Palo, baja a Vallinadosa y, por la Cova de Xan Rata, llega al pueblo de Montefurao.  En La Marta, de donde salen ambos caminos, existen también túmulos megalíticos de los primitivos pobladores de estos parajes montesinos, se trata de dos sepulcros prehistóricos de La Carreiriega los Gallegos, un camino perfectamente trazado y anterior a los romanos, de varios miles de años de antigüedad: la auténtica prehistoria del Camino Primitivo


  
En el camino oficial, en la misma curva que hace la carretera al llegar al Alto la Marta, los mojones jacobeos indican claramente ascender una cuesta cerca de una garita, es el cónico pico de La Casilla.


A la izquierda vemos lo que parece ser otro sendero. Se trara realmente de una antigua o canal romano que aportaba agua para la explotación minera del oro en tiempos pretéritos.


Subiendo por la campera arriba...


Nos dirigimos a La Freita.


El Picu Cimeiro y a su izquierda El Picu Cotón. Se ve bien la senda por la que hemos venido, así como las faldas repletas de morrillos de piedra producto de la minería romana.


Abajo el valle del río Nisón. Nos aproximamos a la reunión de ambos caminos...


Ahí abajo está un La Reigada, desde allí el trayecto que viene de La Puela empieza a ascender hasta El Palo.


Esa ruta permite conocer la bella capital allandesa, famosa por su gastronomía, así como conocer su historia y patrimonio, si bien amplía en una jornada o media al menos el recorrido. Ese trayecto, que posiblemente existiría de antes, empezó a emplearse más cuando se fundó La Puela/Pola de Allande en la baja Edad Media.


Esa ruta permite conocer la bella capital allandesa, famosa por su gastronomía, así como conocer su historia y patrimonio, si bien amplía en una jornada o media al menos el recorrido. Ese trayecto, que posiblemente existiría de antes, empezó a emplearse más cuando se fundó La Puela/Pola de Allande en la baja Edad Media.


Ganadería de Montaña...


Y por aquí vamos subiendo hacia aquellos pinos: La Freita.


En este lugar nos asomaremos al inmenso despeñadero y precipio de La Fana la Freita, montaña abierta en una profunda tajada, como hecha por la espada de un gigante, mostrando sus entrañas de piedra clara y rocas en una pared de vértigo, un verdadero espectáculo, resultado también de los trabajos auríferos en tiempos de Roma


Las explotaciones auríferas durante la dominación romana en el noroeste peninsular se basaban en la ruina montium un procedimiento por el que se hacía caer montañas enteras para luego extraer las vetas de oro de sus entrañas.


También llamado arrugia, consistía básicamente en perforar grandes y largas galerías, en las que se hacía entrar agua a presión, llevada allá desde canales labrados en las cimas y laderas, por donde bajaba con fuerza tras ser embalasada en piscinas artificiales arriba en las alturas, procedente de las fuentes de las cordilleras. Antes que se hiciese entrar el agua se prendían en las galerías inmensas hogueras. La reacción física del frío y el calor provocaba un contraste de verdadero terremoto. Este es el resultado.


Nos quedamos con la boca abierta ante esta gigantesca epopeya minera de la antigüedad.


Si bien la excusa oficial para las guerras astur-cántabras contra Roma entre los años 29-19 a.C que supusieron el dominio definitivo del noroese peninsular por el Imperio de Augusto fueron los ataques de astures y cántabros a pueblos aliados de los romanos, el trasfondo real era el oro, tal y como se ve aquí con total claridad.


Oro que ya se extraía desde muchísimo antes pero que la tecnología romana explotó intensísimamente.


El oro tradicionalmente se extraía de las casi siempre diminutas pepitas de los ríos por el procedimiento de la batea, pero esta forma de trabajo iba arrancando la veta entera de las rocas de las cordilleras, exprimiéndolas y desmenuzándolas.


El oro fue sacado de aquí en grandes cantidades y a la caída del Imperio volvieron los bateadores a los ríos, trabajo secular que llegó a nuestros días en alguna familia del occidente astur como los Sanfiz de Navelgas, donde hay todos los años un campeonato internacional de bateadores de oro. En esta foto vemos el Camino, arriba a la izquierda, dirigirse a El Palo sobre tan formidable acantilado. El mismo sendero que, a la derecha de la foto, sube El Pico del Palo, antes del puerto.


Quedamos impresionados ante la magnitud de los trabajos y la ingente cantidad de mineros y operarios necesaria para esta hazaña.


Portento de la minería.


Da incluso sensación de vértigo mirar hacia abajo.


Por abajo precisamente, donde hay otra laguna, está el camino alternativo que desde La Marta va a Montefurao por Vallinadosa.

Aquí arriba se instaló la cuarta fundación hospitalaria de la Ruta de los Hospitales, el llamado Hospitalín de la Freita que, "expuesto a los cuatro vientos", debió de ser un lugar bastante desangelado e inhóspito, por lo que no duró mucho.


Las nieblas en la cuenca del Navia, vertiente hacia la que nos dirigimos, son bastante usuales en las mañanas, pero según avanza el día suelen disiparse.


Atrás va quedando La Freita.


Ahora, por L'Estreitín, nos acercaremos al Alto del Palo en medio de más paisajes bellos e impresionantes...


Ante nosotros El Panchón.


Ya se ve al fondo el puerto.


El Camino en la cresta de L'Estreitín y ante El Pico del Palo.


Buen sendero de montaña.


Roca suelta, restos de la ruina montium.


L'Estreitín, viniendo de La Freita.


Ahí está El Puerto'l Palo.


Allí vamos nosotros.


Un árbol solitario en la majestuosidad de estos páramos montañeros.


El Palo, a la vista.


La carretera AS-14, en la ladera del Panchón.


Hay torres de alta tensión.


Las instalaciones eléctricas de los eólicos al otro lado de la carretera y en el mismo puerto. A la izquierda y antes de la carretera sube el camino que viene de La Puela/Pola de Allande por el valle del río Nisón y ascendiendo desde La Reigada.


Unión de "los dos caminos"


El Puerto del Palo, Allande, referencia obligada en el Camino Primitivo de Santiago.