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miércoles, 7 de mayo de 2014

LA TORRE DOS ANDRADE: EL CASTELO DE VILALBA (LUGO, GALICIA)

Torre dos Andrade
Praza de Santa María y Torre dos Andrade
Por la rúa Porta de Cima, una de las que entraba en la antigua plaza amurallada el Camino Norte de Santiago llega al centro histórico de Vilalba, capital de la Terra Chá, en la Praza de Santa María, donde vemos, al fondo, el gran símbolo de la historia y patrimonio de la población: la Torre dos Andrade, el Castelo de Vilalba. Por ello, antes de continuar camino hacia la iglesia, estimamos muy oportuno hacerle una visita, así como a su entorno, máxime si resulta que nos hospedásemos en esta población


Con sus 40 metros de altura construidos en piedra de granito y pizarra, se trata de una alta torre octogonal que formó parte de un formidable castillo con tres torreones y muralla de planta poligonal. Fue la torre del homenaje de una fortaleza que guardaba el importante cruce de caminos que favoreció el nacimiento de esta villa de Vilalba


Si bien estos parajes ya estuvieron habitados desde la Prehistoria, y los castros serían el precedente urbano más inmediato a las actuales poblaciones, la primera vez que se menciona a Vilalba en un documento es en el Concilio de Lugo del siglo VI, nombrada como Santa María de Montenegro pues estaba bajo la protección de la estirpe de este nombre. Este lugar sería destruido por un incendio en el siglo VIII y volvería a aparecer en la historia como Vilarente en el siglo XII, dada su importancia en un estratégico cruce de caminos: el que procede de Ribadeo y el que viene de Betanzos y A Coruña, el primera además importante senda de peregrinación a Santiago, el actualmente conocido como Camino Norte


Este camino era vital para las extensas posesiones del obispado de Mondoñedo, así es que el antiguo Coto de Vilarente fue dividido en 1128 entre el obispo mindoniense y el Conde de Montenegro, Rodrigo Velaz. Para mejor control del cruce caminero se erigió en algún momento el Castelo de Vilalba, del que actualmente se conserva la torre, de la que pronto hablaremos, su primera referencia es del año 1296 pero se supone estaría en pie desde años atrás, supuestamente levantado por Rodrigo Sánchez en ese mismo siglo XIII, si bien existen noticias de una fortaleza en el lugar desde el siglo XI



El baluarte era feudo de Fernán Ruiz de Castro, señor de Lemos, pero parece había sido donado por los reyes Sancho IV y su mujer María de Molina al infante don Felipe, lo que provocó un enfrentamiento entre este y Fernán Ruiz que acabó en un duelo, celebrado en Monforte, que supuso la muerte de Fernán


Dentro de las convulsiones políticas entre los sucesores de Sancho IV, el infante Felipe, hermano de Fernando IV, sería preso en ella por Fernando Rodríguez de Castro, quien reafirmaría su dominio sobre el lugar


Como era usual al pie del castillo y a lo largo de los caminos nacería, o renacería, esta villa, que sería  amurallada y tendría tres puertas, aunque algunos textos hablarían de diez, tal vez abarcando portezuelas menores o postigos


La plaza pasaría de los Castro de Lemos a los Andrade durante las luchas entre Pedro I y Enrique II al trono de Castilla. Los Andrade irían cambiando de bando según iban recibiendo donaciones, privilegios y prebendas de uno o de otro. Una práctica muy habitual en la nobleza feudal que era dueña de territorios y formaba ejércitos



De ahí viene que en la fortaleza, reconstruida como Parador de Turismo en los años 60, veamos profusamente el jabalí. símbolo de los Andrade



Así en 1364 Pedro I donaría el Castelo de Vilalba a Fernán Pérez de Andrade, O Boo, de quien la heredaría su hermano Pedro Pérez de Andrade y luego el hijo de este Nuño Freyre de Andrade. O Mao, que tan cruel dominio ejercería que provocaría la sublevación de la I Revuelta Irmandiña, en la que este baluarte resistió el ataque de las huestes de Roi Xordo al centrarse los rebeldes más en asaltar Pontedeume



En 1442 Juan II confirma a Fernán Pérez de Andrade, O Mozo, la posesión de este señorío, pero en 1467, durante la II Revuelta Irmandiña, el castillo de Vilalba sí sería destruida por el ejército de Alfonso de Lanzós (hidalgo y pariente de la casa), Pedro de Osorio y Diego de Lemos



Derrotados los irmandiños en 1467 Diego de Andrade, hijo de O Mozo, acomete la reconstrucción del castillo empleando para ello prisioneros derrotados. Muchas otras defensas habían resistido gracias a haber sido adaptada a un nuevo elemento bélico, que si bien ya se empleaba en Europa desde el siglo XIII, no se generalizó hasta entonces, la pólvora


Por entonces los castillos se reforzaban y esta forma octogonal de la torre, con cantería en las esquinas y piedras unidas con mortera de cal, resistía mejor que las cuadradas los cañonazos, protegida además por otras torres más pequeñas, todas con troneras para los cañones. De aquella reconstrucción es la traza actual de la torre. En esta zona se conservan ademásseñales de la antigua muralla y hay un cruceiro


En 1486 Diego de Andrade recibe el título de Conde de Vilalba por los Reyes Católicos, y su hijo Fernando de Andrade e Pérez das Mariñas será Señor de Pontedeume, Ferrol y Vilalba, segundo Conde de Vilalba y primer Conde de Andrade, también por designación real quien, empezando la centuria del 1500, aún acometía aquí obras de consolidación, siéndole la fortaleza confiscada en 1509 por Fernando el Católico, dudoso de su lealtad


Su hija Teresa de Andrade de Ulloa y Zuñiga, Condesa de Vilalba casaría con Fernán Ruiz de Castro, primer marqués de Sarria, reincorporándose así Vilalba y las demás tierras de los Andrade a la casa de Lemos. Así en 1540 un nieto de Fernando de Andrade, Pedro Fernández de Castro, heredaría el título. Realmente los señores de la casa nunca habitaron la torre que, al perder su carácter defensivo y de dominio del territorio no fue, como otras, transformada en pazo o casona, siendo abandonada a su suerte



En 1777 muere sin descendencia Joaquín López de Zuñiga y Castro, XIII conde de Lemos, IX de Andrade, y XI de Vilalba, siendo su heredera Catalina Colón de Portugal y Ayala, casada con Francis Fitz-James-Stuart, segundo duque de Berwick, II duque de Liria y Jérica. En 1802 se unieron, entre otros, los ducados de Berwick y Alba en Carlos Miguel Fitz-James Suart y Silva, pasando el condado de Vilalba a ser una título más de la casa de Berwick o casa de Alba


Por su parte la torre sería recuperada como defensa para la I Guerra Carlista, reconstruyéndose muros, escaleras, baluartes y baterías, así como una caseta con aspilleras para fusilería sobre el torreón de entrada, También se cerró la aún existente muralla de la villa, haciéndose troneras y protegiendo las entradas de la Praza Real, Praza do Pan, rúa do Sol, Rúa Real, Costa da Roexira y Porta de Cima, donde se hicieron puertas y fosos al pie del castillo, habilitándose una plaza fuerte para refugio de los vecinos ante cualquier peligro



Vilalba padece entonces el asalto de una partida de 250 carlistas en 1835, mandados por Juan Martínez Villaverde, canónigo proscrito de Mondoñedo, más conocido como el Cura de Freixo, que era arcediano en Melide. La villa fue defendida por una milicia local reclutada para la defensa de estas partidas

Un año más tarde la guarnición fue enviada a Ferrol ante la expedición del general carlista Miguel Gómez Damas, que avanzaba desde Santiago a Asturias, viniendo entonces por aquí y encontrándose con la villa indefensa, solo quedaban mujeres y niños y saqueó a voluntad campos y casas antes de proseguir hacia Mondoñedo. Luego el jefe carlista Pardo, con 150 hombres armados, atacó Vilalba la noche del 26 de octubre, pero al haber regresado la guarnición fue rechazado,llegando únicamente a ocupar algunas casas más allá de las murallas


A causa de las obras realizadas Pedro Yáñez, apoderado del duque de Berwick, protestó al gobernador exigiendo se le pagasen los daños, pero la respuesta del Concello fue que no había razón para ello, sino que más bien la torre había sido bien reconstruida y perfeccionada, y que desconocían además quien era el propietario del fuerte en aquel momento, solicitándose la retirada de la demanda, como así se acordó

Avanzando el siglo XIX y acabadas las carlistadas el castillo vuelve a caer en el abandono, llegando a ser vendido por el duque de Berwick y Alba al precio de la piedra. Por entonces aún no se apreciaba como ahora estos elementos del patrimonio histórico y las viejas murallas solían emplearse como cantera pública para sacar piedra y hacer casas, puentes, muros, y cualquier obra que se necesitase. Son derribadas las torres menores, la puerta de entrada del castillo y parte de las murallas


Entonces se abre esta nueva calle que pasa a sus pies, la actual rúa Valeriano Valdesuso (último dueño de la torre), y con la piedra se construyen estas viviendas


La torre del homenaje, símbolo del poder señorial de los Andrade, se mantuvo en pie,pero hacia 1910 su propietario quiso venderla también como cantera. Es entonces cuando estudiosos e intelectuales gallegos emprenden una campaña en prensa para conservarla como monumento. Gracias a ello no se tocó pero siguieron pasando los años, la torre quedó sin techo y sin pisos, se caían las piedras, criaban ratas, se producían hendiduras y un deterioro total del inmueble


La tradición aseguraba, como en otras fortalezas, que un pasadizo comunicaba un pozo del interior de la torre con el río Madalena, cuesta abajo de Vilalba, por donde sigue el Camino


En los años 60 del siglo XX, siendo ministro Manuel Fraga Iribarne (nacido muy cerca de aquí), se hace aquí un nuevo Parador de Turismo, restaurándose por fin la torre tras ser comprada a los familiares de Valeriano Valdesuso, quien la había adquirido décadas atrás. Para su inauguración se fijó la fiesta de Santiago, 25 de julio, patrón de Galicia, con una gran fiesta popular. Sin embargo el proyecto de comprar algunas casas para hacer un espacio abierto a manera de campo alrededor de la torre nunca se llevó a cabo



Es llamativo el jabalí, en lo alto. De nuevo la enseña familiar de los Andrade



Enfrente de la torre los edificios del Parador de Turismo
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Podemos dar una vuelta a la torre, enmarcada entre las casas en sus otros ángulos.


Aquí se unen la Rúa da Pravia y la Rúa Conde Pallares. Son las avenidas principales que atraviesan actualmente la población. Es zona de tiendas, comercios, bares, hoteles y terrazas. Nacieron al amparo de la nueva carretera, actual (N-634), desplazando a la rúa Porta de Cima y a la Praza de Santa María como centro y arteria neurálgica de la nueva población



Aquí está A Pravia, impresionante arce que es monumento natural de Vilalba, la tardición dice que su nombre obedece a que fue plantada por un asturiano de Pravia


Al otro lado de la calle, en la Praza de Suso Gayoso, la Casa da Cultura, antigua Casa do Concello o Ayuntamiento


Y enfrente A Fonte da Estrada, de agua muy apreciada


No dejemos, si somos de buen yantar, de probar el preciado Roscón de Vilalba, riquísimo rosco de almendra con huevos, azúcar y raspadura de limón,


Del roscón se cuenta era, junto con el capón, parte de los pagos y tributos a los condes de Andrade, señores de tierra, villa y castillo.


No nos olvidemos tampoco de destacar el célebre Queixo de San Simón da Costa, fruto de la riqueza láctea de la Terra Chá y cuyo origen se remonta a la época castreña, si bien no tenemos documentos que avalen desde cuando se elabora hasta su triunfo en las ferias alimentarias madrileñas, a las que acudían los queseros lucenses, a mediados del siglo XIX.


Es de leche de vaca, cruda o pasteurizada, de las razas aquí existentes: rubia gallega, pardo alpina, frisona y sus cruces, siempre alimentadas a la manera tradicional. Al final del proceso de maduración se procede al ahumado a base de madera de abedul sin corteza.


Regresemos ahora a la Praza de Santa María, donde retomamos el Camino,  que de la rúa Porta de Cima se dirige a la iglesia parroquial de Santa María de Vilalba




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