Eres el Peregrino Número

miércoles, 7 de mayo de 2014

TORRE DOS ANDRADE: CASTELO DE VILALBA (LUGO, GALICIA)

Torre dos Andrade
Praza de Santa María
Por la rúa Porta de Cima el Camino llega al centro histórico de Vilalba, capital de la Terra Chá, en la Praza de Santa María, donde vemos, al fondo, el gran símbolo de la historia y patrimonio de la población: la Torre dos Andrade, el Castelo de Vilalba.


Con sus 40 metros de altura construidos en piedra de granito y pizarra, se trata de una alta torre octogonal que formó parte de un formidable castillo con tres torreones y muralla de planta poligonal. Fue la torre del homenaje de esta fortaleza construida en el siglo XI que guardaba el importante cruce de caminos que favoreció el nacimiento de esta villa de Vilalba.


Aquí confluyen dos rutas milenarias que desde la costa se internan en el interior del país: la que procede de Ribadeo y la que viene de Betanzos y A Coruña, la primera además importante senda de peregrinación a Santiago, el Camino Norte.


Se ven bien las troneras y las saeteras.


A sus pies hay un cruceiro: esta es la estampa que nos encontramos yendo a visitar el conjunto desde la Praza de Santa María, paso del Camino.


Se conservan en esta zona algunas partes de la antigua muralla.


Habilitado el conjunto como parador de turismo, se han instalado algunos elementos alegóricos de la época en este lugar, habilitado como jardines.


Una cabeza de jabalí es el símbolo de la familia de los Andrade.



Jardines y blasones.


Aquí vemos la puerta de arco de medio punto en su segundo piso. Esta torre fue como la villa de Vilalba parte de las pertenencias del linaje de los Castro pero en las guerras al trono castellano entre Enrique II de Trastámara y Pedro I El Cruel, el primero pagó el cambio de bando de Fernán Pérez de Andrade el Bueno cediéndole este enclave estratégico, castillo, población y territorio.


Troneras y saeteras.


Podemos dar una vuelta a la torre, enmarcada entre las casas en sus otros ángulos.


Aquí se unen la Rúa da Pravia y la Rúa Conde Pallares, al otro lado de la torre. Son las avenidas principales que atraviesan actualmente la población. Es zona de tiendas, comercios, bares, hoteles y terrazas.


El antiguo castillo fue asaltado y destruido por los Irmandiños en las revueltas del s. XV, cuando el baluarte era patrimonio del señor de Vilalba Nuno Freire de Andrade el Malo.


Años mas tarde fue reconstruido al serle condecido de nuevo por los Reyes Católicos a un miembro de la estirpe, Diego de Andrade, dándose a posteriori el caso que el lugar volvió a los Castro al casarse su nieta, Teresa de Andrade, con Fernando Ruiz de Castro Osorio, de la casa de Lemos.


Es llamativo el jabalí, enseña familiar de los Andrade.


Aquí hay a la vista saeteras y ventanas.


Perdida definitivamente su razón bélica el castillo fue languideciendo y desapareciendo, exceptuando la torre, aunque fue objeto de reformas en el siglo XVIII.


Tras un perido de abandono en el que amenazó seria ruina, en la década de los años 60 del siglo XX  fue el conjunto de la torre con su terreno más inmediato, donde estuvo el castillo, recuperado y habilitado siendo ahora el Parador de Vilalba.


Más allá de la Torre dos Andrade está A Pravia, un arce monumental y emblema natural de la población.


Y al otro lado de la avenida A Fonte da Estrada, de agua muy apreciada y la Casa da Cultura, antigua Casa do Concello o Ayuntamiento.


No dejemos, si somos de buen yantar, de probar el preciado Roscón de Vilalba, riquísimo rosco de almendra con huevos, azúcar y raspadura de limón,

Del roscón se cuenta era, junto con el capón, parte de los pagos y tributos a los condes de Andrade, señores de tierra, villa y castillo.


No nos olvidemos tampoco de destacar el célebre Queixo de San Simón da Costa , fruto de la riqueza láctea de la Terra Chá y cuyo origen se remonta a la época castreña, si bien no tenemos documentos que avalen desde cuando se elabora hasta su triunfo en las ferias alimentarias madrileñas, a las que acudían los queseros lucenses, a mediados del siglo XIX.


Es de leche de vaca, cruda o pasteurizada, de las razas aquí existentes: rubia gallega, pardo alpina, frisona y sus cruces, siempre alimentadas a la manera tradicional. Al final del proceso de maduración se procede al ahumado a base de madera de abedul sin corteza.


Regresemos ahora a la Praza de Santa María, por donde pasa el Camino, enfrente de la iglesia parroquial, Santa María de Vilalba.