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sábado, 15 de marzo de 2014

MONTEFURAO (ALLANDE, ASTURIAS) UN ANTIGUO HOSPITAL DE PEREGRINOS EN LA CRESTA DE LAS MONTAÑAS DEL ORO


Montefurao desde el Camino

Bajando del puerto de El Palo, vemos el pueblo de Montefurao, sito a poco más de mil metros de altitud, en una cresta que separa dos profundos valles, el de Castaedo o Castanedo, al norte (a la derecha) y el del río del Oro, al sur (a la izquierda), cresta la cual forma un pasillo natural que, desde la Sierra del Palo, continúa hacia occidente, discurriendo por él el Camino, subiendo al monte del Sesto da Fonte (1.021 m) rumbo a Llago y a Berducedo, todo ello parte de una gran cuenca aurífera la antigüedad, explotada intensamente hasta el siglo III, cuyas marcas y señales siguen  bien a la vista


El propio nombre del pueblo, Montefurao, "tiene su origen en unas instalaciones que perforan una montaña para hacer pasar el agua del río del Oro (Orúa) hasta un determinado lugar donde existieron lavaderos de oro. El lugar donde se extraía el oro es una cueva llamada de Xuan Rata", dice la Gran Enciclopedia Asturiana. El viejo camino minero era parte además de una antigua vía entre Asturias y Galicia siguiendo el eje de Lucus Asturum a Lucus Augusti la cual se constituyó en la principal ruta por el interior, Camín Real a Galicia y Camín Francés de peregrinos en las edades Media y Moderna


Bajando del puerto de El Palo y tras cruzar la carretera AS-14, la cuesta se suaviza considerablemente y desciende más pausadamente viendo enfrente, en la cresta, las casas de Montefurao bajo el Sesto da Fonte, a donde vamos a subir después, continuando camino


Abajo a nuestra derecha sigue dicha carretera AS-14, cuya construcción, a finales del siglo XIX, relegó al viejo camino a simple vía pecuaria. Forma parte de la segunda fase de la carretera que comunicó la capital del concejo con Cangas del Narcea en 1883 y, posteriormente, con Berducedo, por este puerto de El Palo


Más adelante, a mediados del siglo XX, fue prolongada hasta Grandas pasando por encima de la presa del Salto de Salime, embalse que anegó numerosos pueblos y obligó a hacer una nueva carretera al quedar cortada la que iba a la villa grandalesa desde Berducedo por El Valledor. Actualmente es denominada oficialmente carretera AS-14 Grandas de Salime-Puente del Infierno


Un poco más abajo, una pista es el canal o antigua que comunica con la Cova de Xan Rata o Xuan Rata, por donde discurre un camino, que en su momento fue ruta jacobita oficial, de La Marta a Montefurao por Vallinadosa. Este es el valle de Castaedo o Castanedo, donde están el pueblo y el río del mismo nombre, en lo más profundo del mismo, entre la cresta de Montefurao y el Sesto da Fonte a la izquierda y el monte de A Prida y El Rellayo a la derecha


De aquí es oriundo Marcelino Lozano Sol, nacido en 1947 en Casa Pascual, autor de varios libros dedicados a estos pueblos allandeses, uno de ellos titulado. De aquí es oriundo Marcelino Lozano Sol, nacido en 1947 en Casa Pascual, autor de varios libros dedicados a estos pueblos allandeses, uno de ellos Castaedo y Monón en poucas palabras, Vocabulario y memoria viva, publicado en 2014.  Fallecido en diciembre de 2025, Demelsa Álvarez le dedica este obituario en el periódico La Nueva España:
"La parroquia de Lago, en Allande, despidió este jueves a mediodía a su vecino Marcelino Lozano Sol, de 78 años, natural de la localidad de Castanedo, aunque de joven había emigrado a Avilés para trabajar en una fábrica de aluminio. Además de su trabajo, también se dedicó a la investigación y es autor de varios libros que reflejan la vida rural en los años cincuenta y sesenta del pasado siglo. 
El Ayuntamiento de Allande, que expresó a través de sus redes sociales su pésame a la familia, reconoció a su vecino por una “trayectoria vital y literaria que ha sido un valioso legado para la memoria y la identidad de nuestro concejo”. 
“Dedicó una parte importante de su vida a recoger, documentar y transmitir la memoria del mundo rural asturiano, desde dentro, con sinceridad y profundidad. Fruto de ese empeño son sus obras que constituyen testimonios imprescindibles para conocer la vida campesina tradicional de Allande y del occidente de Asturias”, detallan. 
Su primera publicación fue “Castaedo y Monón en poucas palabras. Vocabulario y memoria viva” (2014), en el que recoge las palabras y las vivencias en ambos pueblos allandeses. Luego llegó “Las abejas, con el viento en contra. Hábitat e historia en Allande” (2020), dedicado a la apicultura, tan presente en el concejo allandés. Su último libro, publicado el año pasado es “El camino del emigrante. Reflexiones y testimonios orales”. 
El Ayuntamiento de Allande hace un reconocimiento institucional a Marcelino Lozano Sol “por su labor cultural y humana”, ya que aseguran que con sus trabajos “no solo preservó palabras y saberes casi olvidados, sino que también contribuyó a fortalecer el conocimiento del patrimonio inmaterial de Allande, ayudando a que futuras generaciones puedan conocer y entender el modo de vida de sus antepasados”.

Más allá del Sesto da Fonte se encuentra El Pico Llago (993m), a cuyos pies seguirá el Camino, muy cerca de la AS-14, hacia Llago. A su derecha cierra el valle por el oeste la gran ladera de A Costa, donde el río Castaedo gira al norte hacia la aldea de Pontenova, donde se une al Pumarín, afluente del Lloredo o Llouredo, que es a su vez afluente del Navia, río que pasaremos, recordamos de nuevo, por la presa del Salto de Salime


Antes del Salto de Salime, subiremos el Cordal de Berducedo, larga loma de praderías y bosquetes que vemos a lo lejos, entrando en el concejo de Grandas de Salime por la parroquia de A Mesa, subiendo luego a Buspol para iniciar la formidable, por lo dura y por lo bella, bajada a la presa del embalse, para seguidamente subir a Grandas, la capital del concejo


Las altas torres de alta tensión son las que distribuyen la energía eléctrica del embalse, cuya construcción constituyó todo un fenómeno que transformó la comarca, desapareciendo numerosos pueblos asturianos y gallegos y cortando los antiguos caminos por El Valledor, que quedó transformado en un 'fondo de saco' al sur de Allande...


Vemos ahora mejor el camino de la antigua o canal aurífero de la Cova de Xan Rata por donde viene a Montefurao el camino de La Marta por Vallinadosa, con los canchales de piedra suelta por la ladera que caracterizan el paisaje de la Sierra del Palo


Sobre ellos crece profusamente la vegetación, pero nunca los cubre del todo, son producto de la erosión en estas rocas cuarcíticas fácilmente deleznables desparramadas por las laderas de los estériles de las antiguas minas


Más allá está el monte A Folgueira (914 m) y, en la distancia, las sierras de Muriellos y Carondio, cuya cota máxima son los 1.222 metros del pico de este nombre, en la frontera con el vecino concejo de Villayón 


Estos antiguos caminos anteriores a la carretera fueron empleados profusamente para explotar las minas, extraer la vetas auríferas por diversos procedimientos, comercializar la producción y desplazar a los trabajadores, que se supone se alojarían en algunos castros cercanos o en barracones provisionales


El perfil de las montañas y su orografía fueron moldeados por aquellos gigantescos movimientos de tierra. Se sospecha que los trabajos se interrumpirían o, al menos, ralentizarían grandemente al llegar el invierno con las drásticas condiciones meteorológicas imperantes


Estas 'montañas del oro' forman parte de la gran veta aurífera del noroeste peninsular que va desde la costa asturgalaica hasta el Bierzo y norte de Portugal. Los topónimos relacionados tanto con la minería, como el mismo de Montefurao, como con el oro, como El Valledor 'valle del oro' y Ourense, por citar algunos cercanos y conocidos, son muy abundantes, como iremos comprobando


No es casualidad que la conquista de los territorios del noroeste ibérico por Roma se produzca coincidiendo con la reforma económica de Augusto basada en el patrón oro, el áureo. Estos yacimientos ya se conocerían desde la Prehistoria y Edad de los Metales, evolucionando las técnicas elementales de bateo de los ríos a la extracción directa de las entrañas de las montañas con diversas técnicas según el yacimiento


La más espectacular y destructiva era la ruina montium por la que se desmoronaban montañas enteras, pero había otras. Las prospecciones arqueológicas efectuadas han demostrado que ya eran empleadas por los astures pero tras la conquista romana se aplicaron intensamente dentro de una gran estructura minera que tuvo su fin en el siglo III, no por agotamiento del mineral sino porque otras reformas económicas imperiales dejaron de hacer rentable su explotación, al menos a esos niveles


Las necrópolis tumulares megalíticas de la Edad del Bronce guardarían el testimonio de aquellas primeras civilizaciones, surgidas en el Neolítico, de agricultores y ganaderos que dieron fin al largo periodo de los cazadores-recolectores. Las artes de los cultivos y la domesticación de animales se expandieron como se extendieron las del arte de la minería y de la fundición de metales, siendo el oro uno de los primeros, junto con el cobre y el estaño cuya aleación daba el bronce que dio nombre a todo un amplio periodo histórico


A la Edad del Bronce le siguió la Edad del Hierro, más difícil de fundir eficazmente pero más duro y resistente, así como más abundante en la naturaleza. Con ella aparecen, acaso ya antes, los castros y poblados fortificados que serían los precedentes poblacionales inmediatos de las actuales aldeas, pueblos y parroquias


Roma, a la vez que los anuló como centros de resistencia, los reaprovechó, al menos en parte, como parte de la estructura de agrupamiento poblacional, así como de control del territorio, máxime aquí, en las minas y sus caminos. Siendo el más cercano localizado el de El Cuturyón, cerca de la aldea de San Pedro, allí donde el río Castaedo da sus aguas al Pumarín, afluente del Llouredo, que lo es a la vez del Navia


Esta Sierra del palo forma parte de la gran dorsal asturiana que desde la costa hasta la Cordillera separa de norte a sur la cuenca del Narcea, que hemos dejado atrás, de la del Navia, transición geográfica que es también paisajística y cultural. Estamos en la parte del concejo de Allande llamada 'del Palo allá', explicada así en el Gran Atlas del Principado de Asturias al comenzar el apartado de Historia en la parte dedicada a Allande:
"El término allandés se enmarca en la zona de los extensos concejo del occidente asturiano, compartiendo, en buena parte, la general evolución histórica de esa gran superficie comarcal. Sin embargo, quizá se perciba en este municipio como en ningún otro la separación la separación entre dos áreas submunicipales vinculadas a zonas diferentes dentro del punto de vista histórico y cultural. Del Palo allá habitan los gal.legos, que forman parte del ambiente extremo-occidental de Asturias; del Palo acá viven los curitos, enraizados en el mundo centro-occidental de la región. Esta división aparecerá aún más marcada en algunos de los procesos históricos que aquí se van a sinsetizar."

La frontera geográfico-cultural de El Palo y cordales aledaños llegó a tener su manifestación política cuando se creó el efímero Ayuntamiento de Corondeño, de efímera existencia durante el Trienio Liberal (1.820-1823), que englobaba las parroquias 'del Palo allá'. Realmente ya había sido un coto aparte fuera de la jurisdicción de los Señores de Allande, los Cienfuegos o, desde el siglo XVII también condes de Peñalba o Marcel de Peñalba, dentro de un contexto histórico que nos describen en Archivos de Asturias:
"Este extenso concejo del occidente asturiano presenta la peculiaridad de mostrar dos áreas submunicipales bien definidas desde el punto de vista cultural, separadas geográficamente por el Alto del Palo y que muestran una neta división entre una zona de cultura y tradición gallega, propia de los concejos del extremo occidental asturiano, y el territorio de los "curitos", enraizados en las tradiciones del centro-occidental de la región. 
Todo el territorio de Allande conserva vestigios de un pasado remoto ligado a la minería del oro e indicios de una intensa romanización. Los primeros testimonios documentales concretos sobre el concejo aparecen en el periodo altomedieval, ligando el mismo a los extensos patrimonios eclesiásticos que la iglesia de San Salvador de Oviedo poseía en la zona occidental de Asturias. A partir del siglo X otras entidades eclesiásticas, principalmente los monasterios de San Juan de Corias y Santa María de Celón, incorporan un importante número de propiedades en el término de Allande. En 1214 el rey Alfonso IX ordena una pesquisa para deslindar los bienes y derechos de la corona respecto de los acaparados por el cenobio de Corias y pocos años después, en 1222, el mismo monarca redacta un privilegio que obligaba a los peregrinos que se dirigían a Santiago a pasar por Tineo y Obona, un trayecto que discurre en gran medida por tierras allandesas. 
Entre 1262 y 1268 se funda la puebla de Allande a iniciativa del prelado ovetense don Pedro y se trata de un caso único en Asturias de pola de iniciativa regia y señorial a un tiempo, que permanece como un realengo peculiar en el que las posesiones principales estaban en manos de la Mitra ovetense. Sin embargo, el realengo se enajena a finales del s. XIII a favor de Rodrigo Álvarez de las Asturias y lo heredara a su vez Enrique de Trastámara, que lo incorpora en 1369 a las posesiones asturianas de la familia de los Quiñones. 
En 1515 Rodrigo González de la Rua y Cienfuegos, contador de los Reyes Católicos y de Carlos V, compra las rentas y jurisdicción de Allande al Conde de Luna, Francisco Fernández de Quiñónes, en venta judicial. Desde entonces, Allande fue en su mayor parte señorío de los Condes de Peñalba, con excepción del pequeño coto de Corondeño de Berducedo, que tenía régimen aparte aunque dependiente del municipio principal. Era pues un municipio mixto, real y señorial, donde el merino o juez mayor era de nombramiento del conde y los otros dos jueces eran designados por los regidores de las demás parroquias. Esta situación no se modifica hasta las reforma constitucional de 1812 que suprime las prerrogativas de los condes y propicia el nombramiento del primer alcalde constitucional de Allande. Se suprime a su vez la pequeña jurisdicción de Corondeño, si bien en el Trienio Liberal (1820-1823) se independiza y forma ayuntamiento constitucional aparte durante este breve periodo
A mediados del siglo XIX el concejo vive un modesto auge de la tradicional industria artesanal del hierro, con la apertura de tres nuevas herrerías por el sistema de forja catalana y alimentadas con carbón vegetal. Sin embargo, la competencia de las factorías industriales de altos hornos acabaron con este despunte preindustrializador en la década de los ochenta. La capital del concejo sufre en la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX un cierto impulso dinamizador con la apertura de la nueva carretera a Cangas, la llegada de la luz eléctrica y el telégrafo y la construcción, en 1906, de la actual Casa Consistorial. Sin embargo, el proceso modernizador corre parejo al auge de la emigración de los allandeses a América, principalmente a Cuba, Argentina, Puerto Rico y la República Dominicana. En la actualidad el concejo apenas sobrepasa los 2.600 vecinos, menos de un tercio de la existente a principios del siglo XX, y su economía es marcadamente agrícola y ganadera."

El erudito historiador Narciso Santos Yanguas explica etimológicamente, como posibilidad, el topónimo El Palo en base al latín palus, 'lago, laguna', en este caso de aguas estancadas, pues hay varias lagunas o estanques empleados para embalsar agua destinada a la técnicas mineras de explotación aurífera, explicándolo así en su trabajo La vía de Pola de Allande a Grandas de Salime (vía romana del Puerto del Palo):
"La denominación que reciben tanto la sierra como el puerto del Palo tal vez derive del término latino palus, que significa lago o laguna (de aguas estancadas); eso explica que la denominación toponímica de dicho paso montañoso (así como de la sierra en general) se relacione con los dos estanques de agua de tiempos romanos existentes en lo alto del puerto, utilizados como puntos de captación y concentración del agua con vistas al aprovechamiento de los recursos auríferos de la región"

El Palo, como topónimo, se repite en bastantes lugares de Asturias, auríferos o no; el profesor Xulio Concepción en su Diccionario toponímico de la montaña asturiana le dedica una amplia entrada a sus posibles acepciones etimológicas, de la que compartimos varias precisiones que abarcan desde efectivamente el agua a la orografía y aprovechamientos del terreno, eso sí, nada que ver, en principio, con 'palos de madera' ni 'el palo' como expresión popular de 'esfuerzo':
"A pesar de la facilidad que supondría la voz común palu, nada ha de tener que ver en un puerto alto y entre peñas. Por la naturaleza común a lugares con estos nombres, se suele pensar en una voz prerromana con el sentido de 'roca, pendiente', o de 'agua'. No obstante, la presencia de camperas próximas en algunos parajes observados no descarta otros orígenes. Por ejemplo, en relación  con los pastos (latín pabulum)"

Pone de ejemplo Xulio Concepción varios altos de El Palo existentes en la Cordillera, donde las lagunas se forman con el deshielo primaveral, solo que aquí serían producto de la minería del oro. En relación con El Palo Allandés nos ofrece esta explicación:
"Zona alomada de pastos veraniegos con abundantes pedreros y piedra suelta por todas sus vertientes. La cara que da al norte, muy azotada por las ventiscas, carga abundante nieve en los inviernos, formando espesos *trabes en las crestas cimeras.

Todo el cordal del Palo es zona de **tsagos, tsaguetes y lagunas de invierno, sobre todo, que sirven de abrevaderos a los ganados en el verano (La Laguna'l Palo, Pozu Secu...). En el mismo cordal a Berducedo están Llago y Couso, que hacen referencia también a lugares cercados para el agua"
*un trabe es en asturiano 'viga grande'; y aplicado al terreno, 'un montón de nieve que permanece después del deshielo, impide el paso, y, en ocasiones, puede desprenderse en forma de aine ('alud')", explica en el mismo diccionario Xulio Concepción

** tsagos, tsaguetes, 'lagos, laguitos', también se escribe normativamente l.lagosl.laguetes (transcripción de la 'che vaqueira' de la zona occidental asturiana)

No existe, sin embargo, unanimidad plena a la hora de fijar etimológicamente el topónimo; es más, no es descartable que la misma palabra diera nombre a diversos lugares por diferente causa:

"La diversidad de parajes no deja claro el topónimo. Por la presencia de peñas en muchos casos, convendría la misma raíz citada prerromana *pal-, *pal-l-o- ('roca').

Para algunos casos donde predomina el 'agua', podría tratarse de la misma raíz *pal-, en su acepción de 'agua estancada, lugar pantanoso'. Tal vez aquella que dio el latín palus -udis, 'laguna, charca, agua estancada'. En el mismo campo hidronímico existen voces como palafitos: viviendas levantadas sobre lagos; palustre: relativo a los pantanos y lagunas; paludismo, enfermedad transmitida por mosquitos de lagunas.

El hecho es que el topónimo Palos/s está muy extendido por la toponimia peninsular. Por esta razón se suele relacionar la voz con culturas prerromanas.

Finalmente, como se dijo, la coincidencia de pastos de verano con estos nombres no descarta un origen en latín pabulum ('pasto'). Tendría la misma evolución fónica que otros casos del tipo fabulare > falar, parabolare > parlar, etc. Por lo mismo pabulum daría Palo. Se da la circunstancia que todos estos lugares que llevan el componente Palo, son aprovechados como pastizales buena parte del año..."

Lagunas, de nieve o embalses auríferos, pastos, alturas pendientes, todas estas acepciones tendrían pues estos topónimos en base a Palo, y todas posibles. El historiador Luis Antonio Alías incide en su condicionante de lugar de paso y transición geográfica y cultural en su libro El Camino de Santiago en Asturias. Itinerarios:
"Difícil divisoria de 1.146 m. de altura entre el Allande de los coritos o curitos (Palo p'acá), herederos de los pésicos y falantes del bable occidental, y el de los gatsegos o farracos (Palo p'allá), herederos de los galaicos lucenses y falantes del bable gallego. Ofrece un amplio dominio visual, enriquecido generalmente por bellísimos juegos de luz, nubes, sol, nieve y lluvia sobre la región del río Navia."

"Orográficamente es una zona muy montañosa y accidentada, formada por un espinazo central, la Sierra del Palo, que hace no solamente de divisoria hidrográfica, sino también dialectal, costumbrista, económica y eclesiástica", detalla de la geografía allandesa la Gran Enciclopedia Asturiana, añadiendo:
"Todas estas estribaciones dejan entre sí valles y cañadas angostos, por los que discurre un buen número de arroyos que van a llevar sus aguas al Narcea, por medio del Argancinas, con sus afluentes el Nisón, que baña la villa de Pola de Allande, el Prada y Merúa, o al Navia, por medio del Oro, con sus tributarios el Trabaces y Orúa (...)

Estas series de montañas y valles no dejan entre sí apenas llanuras, que son aprovechadas en extremo por las praderas y los llanos de alguna extensión son más abundantes en las montañas que en los valles."

Cierra el valle por el oeste El Pico Llago (993 m, arriba a la izquierda de la foto), con su gran ladera de A Costa y Pedreira que obliga al río Castaedo a desplazarse hacia el norte antes de dar sus aguas al Pumarín en la aldea de Pontenova. "En su cumbre tiene una torre de repetidores, y un testimonio tumular perteneciente a la necrópolis tumular del cordal de Lago-Berducedo", cuentan también en la Enciclopedia del paisaje de Asturias


Estos caminos formarían parte de una red viaria mucho más extensa, descrita de esta manera por Narciso Santos Yanguas:
"La sierra del Palo en época romana vendría contextualizada por el camino de comunicación conocido como "vía romana del Puerto del Palo"; su existencia se consolidaría entonces, aunque hemos de hacer remontar sus orígenes a la fase anterior de acuerdo con los testimonios que la cultura dolménica ha dejado en sus aledaños: en este sentido destaca la abundante localización de túmulos, de los que se ha descubierto un buen número de ellos en la próxima sierra de Fonfaraón. (...)

Hacia la población de Berducedo la vía romana que transitaba por el Puerto del Palo (conocido desde antiguo por los paisanos como "Puerto de las Dorniellas"), no cuenta con prominencias montañosas destacadas (sierras, cordilleras o montes) si exceptuamos, y ya en las proximidades del Puerto, al monte Panchón, que configura la elevación más pronunciada de todo el concejo allandés (de 1.414 ms. de altitud). 

El recorrido correspondiente al Puerto del Palo esta constituido por una altura que sobrepasa los 1.100 ms., contando a su izquierda con la sierra de los Lagos, por la que transitaría una vía o ramal, que enlazaría con la de la sierra del Palo en las proximidades de Montefurado"

En documentos medievales, además de referirse al término de Alliande o Aliande (ad limiten, posiblemente por ser el límite secular asturgalaico) aparece el "territorio Hor u Or", es decir, 'del oro', que ha quedado grabado también en la toponimia: Valledor, Río d'Or, etc. El Gran Atlas del Principado de Asturias lo expone así al comenzar el apartado de Historia en la parte dedicada a Allande:
"El término allandés se enmarca en la zona de los extensos concejo del occidente asturiano, compartiendo, en buena parte, la general evolución histórica de esa gran superficie comarcal. Sin embargo, quizá se perciba en este municipio como en ningún otro la separación la separación entre dos áreas submunicipales vinculadas a zonas diferentes dentro del punto de vista histórico y cultural. Del Palo allá habitan los gal.legos, que forman parte del ambiente extremo-occidental de Asturias; del Palo acá viven los curitos, enraizados en el mundo centro-occidental de la región. Esta división aparecerá aún más marcada en algunos de los procesos históricos que aquí se van a sintetizar."

La bajada de El Palo hacia el pueblo de Montefurao se suaviza notablemente tras el primer tramo desde el puerto, lo que la hace mucho más llevadera, aunque nuestro juego de piernas sin duda se resiente con el notable esfuerzo realizado. Compartimos de la web Pilgrim una amena descripción y relato de este verdaderamente inolvidable, por lo dura y por el paisaje, descenso desde el puerto:
"Toda esta zona fue aprovechada por el imperio romano para abastecerse del mineral más preciado: el oro. Muestra de ello son las numerosas zanjas y “cicatrices” que apreciaremos a lo largo de la ladera de la montaña y una laguna artificial fruto de estas excavaciones. En este descenso iremos apreciando poco a poco la cercanía de Montefurado, pueblo que tan sólo habita una persona pero que goza de una gran belleza, destacando la pequeña ermita de Santiago conocida como El Pintu y que en la antigüedad fue un hospital de peregrinos. Los hospitaleros salían al paso de los antiguos romeros para guiarlos y evitar así que se perdieran entre las intensas nevadas, durante las cuales también colocaban estacas indicando así el camino correcto para llegar al refugio. El nombre de esta zona rinde honor a las galerías y túneles excavados por los romanos para regar las minas de oro con el agua de los ríos cercanos."

El "puerto del Palo, Goliat del Camino Primitivo", leemos en la guía del Camino Primitivo de La Nueva España, que destaca este "descenso, raudo y áspero entre los canchales. Es en este océano de las montañas de Allande donde se mimetiza Montefurado". Así nos cuenta cómo prosigue la ruta hasta el pueblo: 
"un sendero de fuerte desnivel y piedra suelta se lanza ladera abajo, una crueldad para los cuádriceps que retienen como pueden el peso del binomio peregrino-mochila. Procurando no resbalar desembocamos medio kilómetro después en la AS-14, que cruzamos para proseguir la bajada por otra senda. Este segundo tramo es mucho más benévolo, pasando junto a unas peñas y tomando la vereda que conduce a Montefurado, como una isla en medio del océano..."

Durante un trecho, perdemos de vista Montefurao momentáneamente según avanzamos, muy directos, por esta parte de la ladera. Pero el Sesto da Fonte, el Pico Llago y el Cordal de Berducedo siguen siempre a nuestra vista y ante nuestros ojos, así como, por supuesto, el bello valle de Castaedo


El sendero es razonablemente estrecho; podemos imaginarnos que antaño hubiera sido más ancho, aunque recordemos que antiguamente no todos los caminos eran, por ejemplo, hábiles para el paso de un carro, pues eran los denominados 'caminos de herradura', es decir, solamente buenos para el paso de caballerías, además naturalmente de los viandantes


Las caballerías que más se verían habrían de ser sin duda las recuas de mulas de los arrieros, los grandes transportistas de la antigüedad. Como buenos conocedores de los caminos es muy posible que buena parte de los peregrinos, que mayoritariamente los desconocían, siguieran sus pasos o, al menos sus indicaciones


Habría una diferencia notable sin embargo en los destinos. Los peregrinos buscarían alojarse preferentemente en los hospitales de acogida a ellos dedicados, así como, normalmente, a transeúntes, pobres y enfermos que vivían de limosnas y de la caridad, mientras que los arrieros irían a las ventas camineras y tabernas como la que se sabe existió en el puerto


En Archivos de Asturias se recoge la "Instancia de José Álvarez Sierra, vecino de Lago, José Magadán de Montefurado, y cinco más, arrendatarios de la Taberna de la parte del concejo de Allande que llaman del Palo, en la que solicitan al Ayuntamiento de Allande la fijación del precio del vino en seis reales, que fue denegada por el Ayuntamiento en sesión extraordinario del 6 de junio de 1852", es decir, antes todavía de hacerse la actual carretera


El Camino de Santiago, la carretera y la casi olvidada variante de Vallinadosa, discurren en paralelo y cerca uno de otro en la falda de la montaña, jalonada acá y allá por las torres de alta tensión de la energía eléctrica del Salto de Salime y los eólicos


No llegamos a ver la Cova de Xan Rata ni Vallinadosa, sitos ambos al otro lado del pliegue de esta ladera de El Palo. La cueva, galería aurífera, era según la leyenda la morada de un terrible cuélebre devorador que se alimentaba del ganado que pastaba en las praderías de la montaña, e incluso se metía en las huertas. Un día, un vecino, Xuan o Xan, se propuso acabar con él, arrojándole una gran piedra calentada al rojo, que el cuélebre pensó era una gran hogaza de pan sacada del horno, la engulló y se la tragó, muriendo no sin antes proferir espantosos bramidos, metiéndose al interior de la cueva: "Afuracou pa dentro como unha rata e desapareceu no fondo da cova", explica la tradición popular, pasando a ser la gruta conocida como A Cova de Xan Rata


Fijémonos en el camino que viene de La Marta por Vallinadosa y la cueva, con la carretera más arriba, en su gran curva para salvar el desnivel del puerto, ambas entre canchales de piedras sueltas


El Camino, siguiendo la orografía de la falada de la montaña, hace aquí un curva a la izquierda al llegar a este penedo 


La senda en este lugar se abrió a pico en la misma roca madre que presenta un gran afloramiento a manera de peñón


Y en él se abrió un paso en la roca, a manera de pequeño y diminuto desfiladero


Un paraje bastante llamativo que nos hace pensar en los trabajos de los antiguos mineros; un pasillo pétreo por el que habrán pasado innumerables peregrinos y viajeros a lo largo del tiempo


El suelo es también de piedra, todo ello ha sido tallado como una gran escultura


Se forman una especie de peldaños  para ayudar tanto a quien baja como a quien sube


Aquí se nota más la forma de escalera...


Salimos de la estrechura y volvemos a ver el pueblo de Montefurao en su cresta, entre las estribaciones de El Palo y del Sesto da Fonte (su prolongación hacia el oeste) y entre el valle del Río del Oro y el de Castaedo. Al fondo a la derecha tenemos El Collado del Couso, bajo El Pico Llago, por donde siguen el Camino y la carretera


El Camino de Santiago, la carretera y la variante de Vallinadosa en la zona de As Fontaías, topónimo relacionado con fuentes


Observamos el estratégico emplazamiento del antiguo Hospital de Santiago de Montefurao en este collado entre dos montañas y dos valles, con los prados de Estaxo en la subida al Sesto da Fonte, "de remota fundación y reconstruido en 1744", explica también Luis Antonio Alías, quien nos ofrece retazos de su historia:
"Mayor vida y renombre tuvo el hospital de Montefurado, pueblo así llamado por atravesarlo la larga galería minera que los romanos, sedientos de oro, excavaron. Vida y renombre fácil de rastrear en la capilla de Santiago. Vida y renombre fáciles de rastrear al seguir en pie la capilla de Santiago

La pequeña capilla de Santiago la reconocemos perfectamente bien a la entrada del pueblo y a la derecha, con su tejado a dos aguas rematado en cruz. A la izquierda tenemos la Casa'l Pintu, con la cuadra en primer término y la vivienda, también bastante grande, a continuación. Es también llamada la Casa del Hospital pues fue la del hospital de peregrinos:
"Casa popular donde estuvo ubicado el hospital, de remota fundación y reconstruido en 1744. Las rentas de las tierras de labor que disfrutaba ascendían por entonces a 845 reales y 5 maravedíes. Los albergueros debían dar tres voces por la noche e hincar estacas en el camino para evitar que los peregrinos se extraviaran"

Atentos aquí al bajar por el suelo de roca porque está un poco más irregular y es propenso a un traspiés


Luego, entre brezos y helechos, salimos del penedo  y continuamos bajando bastante cómodamente, al menos en comparación con el primer trecho, justo pasado el puerto


Asoma ahora a la izquierda del Sesto da Fonte y al sur-suroeste la considerada estribación más septentrional de la Sierra del Valledor, el monte A Mouta (1.093 m) y El Pico A Soma (1.101 m)


Se perfila perfectamente bien desde aquí la crestería en la que se ubica Montefurao y que aprovechan como paso natural el Camino y la carretera


Si algo caracteriza a la bajada de El Palo es lo recto y directo que va el Camino en todo momento, perdiendo altura rápidamente, al contrario que la carretera, que ha de realizar enormes curvas para que los vehículos puedan subir y bajar con seguridad. Curvas que seguirán, si bien no tan pronunciadas, hasta la villa de Grandas, a excepción de las de la subida al embalse, por la que nos tocará caminar en lo que viene a ser uno de los más largos tramos de carretera general de todo el Camino Primitivo, unos 4-5 kilómetros


Es curioso que según las pesquisas efectuadas en su época, los hospitaleros de Montefurao, como los de La Freita, este cerca del puerto de El Palo, así como los de Valparaíso y Fonfaraón, que como el anterior están en la Ruta de los Hospitales, y el de Cimadevilla en la capital del concejo, manifestasen que estos eran de fundación real, rememorando quizás los tiempos en los que Allande era territorio realengo. No obstante, sus patronos y dueños eran como la mayor parte del actual concejo, de los llamados Señores de Allande, los Cienfuegos, desde el siglo XVII condes de Peñalba o de Marcel de Peñalba, "los cuales percibían por esta regalía tres yantares para su persona, criado y perro".


Los demás hospitales allandeses tenían otros patronos, como la familia local de los Álvarez Sierra en Llago y el señorío gallego de Neira de Jusá el de Berducedo. Leemos de este y de los de Montefurao y La Freita lo siguiente también en la Gran Enciclopedia Asturiana:
"El Hospitalín de La Freita funcionó precariamente porque estaba emplazado en la misma Sierra del Palo o Sierra de las Dorniellas, y que azotaban todos los vientos. Traspasada la montaña se entraba en el llamado, hasta el siglo XVI, "Cuarto del Camino", nombre sin duda bien alusivo, y que comprendías las parroquias de Lago y Berducedo. En Santiago de Montefurado tenían la obligación de dar tres voces por la noche, para que se pudiesen guiar los pasajeros, así como levantar estacas, en tiempos de nieves, indicando los senderos. Este hospital, que se reconstruyó en 1744, cobraba 845 reales y 5 maravedíes de rentas de tierras de labor. El de Lago, bajo la administración de la familia Álvarez de Sierra, se componía de "dos pisos, con portal, tres establos y cocina terrena, pajar y dormitorio alto, midiendo 15 varas de frente y 8 de fondo"; de prados y tierras cobraba 461 reales, 5 de casas y diezmos de trigo, habas, centeno, mijo, castañas, manteca, lino, lana, cabritos y cerdos; y de primicias: centeno y trigo. Al de Berducedo se llegaba por el "carreiro francés", el cual, al parecer, había fundado en el siglo XIII el Señorío de Neira de Jusá; aquí también atendían a los malatos de la comarca y aún se conserva la rigueira dos melatos, al SO. del pueblo, en el lindero con La Mesa; sus rentas consistían en 142 reales y 8 maravedíes de diferentes tierras y 115 de foros..."

La existencia de tantos hospitales de peregrinos en los trayectos allandeses puede darnos una idea tanto de la fragosidad y dureza del recorrido como de su intenso transitar. No obstante es también curioso que, la mayor parte de los peregrinos que emprendían el Camino Primitivo y nos dejaron por escrito sus relatos, solían dejar el trazado interior para desplazarse hacia la costa a partir sobre todo de La Espina, al final del concejo de Salas. Lo mismo hacían quienes venían de Galicia


No habría agradado ello para nada al rey Alfonso IX, quien manifestó enérgicamente y por escrito en 1222 que nadie osara apartar a los peregrinos hacia Santiago en Galicia de su Puebla de Tinegio, por él fundada ocho años antes, y por el monasterio de Santa María la Real de Oubona, al que favoreció, como también al de San Miguel de Bárcena, para que el creciente número de romeros, tanto siguiendo la ruta interior como desplazándose al litoral desde ella, pasase por estos lugares


Se le hizo pues al rey solamente parcial caso; si bien los peregrinos fueron yendo a, o viniendo de, Galicia, lo cierto es que este se convirtió en el camino principal hacia Lugo y Santiago desde Asturias por el interior hasta la construcción de las primeras carreteras


La carretera de Galicia precisamente, la antigua Oviedo-Villalba y actual N-634 evitó estas serranías y profundísimos valles del occidente yendo por La Espina hacia la costa, como gran parte de los peregrinos de antaño, pero no todos


Un peregrino famoso que indudablemente habría hecho el Camino de Santiago por el ahora llamado Camino Primitivo, el gascón Pierre Villafloure, autor de la obra Le Chemin de Monsieur Sain Jacques, se quedó especialmente vinculado a Allande por un milagro de su patrona, la Virgen del Avellano, que le curó de una grave dolencia estando en el Hospital de Cimadevilla


Era el segundo camino a Compostela que emprendía Villafloure, pues el primero lo haría por el hoy llamado Camino Francés (realmente todos los caminos procedentes de Allende los Pirineos eran llamados así, este hoy denominado Camino Primitivo incluido) vía Sangüesa y León, cuando le sobrevino una fuerte hemorragia en la boca y, tal y como nos cuenta la Wikipedia...
" quedó postrado en cama durante cuarenta días en Pola de Allande sin que el barbero ni el cura, que eran los mayores conocedores de la ciencia médica de la zona, pudieran detener dicha hemorragia bucal. Estando el enfermo en esta situación, llegó a «La Pola» un monje de Obona camino del santuario de la Virgen del Avellano a la que solía visitar con frecuencia. El monje encomendó al francés a la Virgen del Avellano y «en una semana pasó de estar huesudo y macilento a orondo caballero». Al verse sano, Pierre de Villafleur hizo la promesa de rezar todos los días de su vida una Salve a la Virgen del Avellano antes de acostarse y sufragar en su parroquia de París una misa anual por las mismas intenciones"

Y aquí tenemos ahora a nuestros pies el boscoso valle del río del Oro o Río d'Or: aquí en concreto es el valle del río del Forno que, al unirse al del río da Zreixal o Cereixal, que viene del sur, al pie del Pico da Mota, forman el mencionado río del Oro


El topónimo, evidentemente, está, como Valledor, totalmente vinculado a las explotaciones auríferas de la antigüedad en este lugar en el que confluyen la Sierra del Palo (de la que forma parte el Sesto da Fonte, recordamos, la Sierra del Valledor al sur y, aquí al este (a nuestra izquierda), la Sierra de los Lagos o Serra dos Llagos, prolongación de la del Palo hacia el sur


Esta parte es conocida como El Valle Catón, bajo La Cuesta Catón. En lo alto están La Collada Fresneo y El Picu Mosqueiru (1.396 m), con el Parque Eólico de la Sierra de los Lagos, de la que leemos así en la Enciclopedia del paisaje de Asturias, publicada en 2002, justo antes de que se colocasen los aerogeneradores:
"Sierra divisoria del concejo de Allande, tanto geográfica, cultural económica y demográficamente, Situada entre el alto del Palo, en su extremo nororiental, y la collada de los Lagos en su extremo suroccidental, es la divisoria de aguas de las cuencas del Navia y del Narcea. Su mayor altitud es el pico Panchón, con 1.411 m de altura, la mayor del concejo. Es una zona azotada por fuertes vientos, desforestada y de escasa riqueza económica que cambiará ahora gracias a la instalación del mayor parque eólico de Asturias (Allande). P. E. de la Sierra de los Lagos, que ocupará los 12 km de extensión. Por sus laderas se desgajan diversas sierras como las de Iboyo, Cazarnosa y la del Valledor. La sierra del Palo es considerada su apéndice septentrional. En la ladera oeste corre el arroyo de la Cereixal (...). Se encuentra rodeada de exploraciones auríferas romanas: al este Fresnedo, al oeste el Carcabón del Monte Redondo. Al norte las explotaciones de la sierra del Palo"

Con Montefurao enfrente de nosotros, el Camino tiende a llanear. Podemos imaginarnos la alegría de los antiguos peregrinos, sabedores que allí encontrarían acomodo tras las fragosidades de El Palo y las cuestas desde La Reigada los que vienen desde la capital del concejo por La Ferreirada (valle del río Nisón), o las soledades de Fonfaraón quienes proceden de la Ruta de los Hospitales

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A la izquierda vemos la Serra dos Llagos cuya máxima altura es Grabis (1.306 m). A la derecha el Sesto da Fonte y más allá A Soma (1.101 m). En medio el Alto dos Chabazos (1.168 m)  y Fontefría (1.170 m)


Caminamos otra vez casi en llano...


 Por todas partes hay señales que, como heridas en la montaña, recuerdan la intensísima actividad extractiva de la minería del oro, acontecida aquí en tiempos de los romanos y aún antes


La red eléctrica nos acompaña...


Caminamos por el sendero en la ladera...


Ahora es a nuestra izquierda, poco antes de llegar a Montefurao, cuando se abre este profundo valle en "v" que se adentra hacia el sur entre estas cordilleras, de faldas peladas por los desmontes causados por la minería del oro, pero densamente arboladas en su parte inferior, bajo las que confluyen, en lo más hondo, El Regueiro del Forno, El Río d'Or y El Río da Zreixal, así como otros arroyos que descienden desde ambas vertientes, y es que, ante nosotros, y desde El Palo al sur, se domina el gran circo montañoso de A Serra dos Llagos, con su línea cimera ocupada por una fila de eólicos. Son las alturas de El Cordal del Palo, El Musqueiro, Fonterroxa, El Grabís, en torno a los 1.300 metros de altitud, cordales que se extienden hasta El Valledor, "el valle del oro"


A escasa distancia ya de las casas, que a su derecha tienen la carretera, la cual volvemos a ver cerca, el Camino se une a una antigua, otra de esas larguísimas canalizaciones  que llevaban el agua hacia las entrañas de las agujereadas montañas, para provocar su caída con la fuerza acumulada en los depósitos


Ahora las antiguas se utilizan como caminos, anchos y bien trazados


Por aquí subimos ligeramente


Y pasamos al lado de la carretera, justo donde se une a este camino, al cruzarla, la tan desconocida variante de Vallinadosa


Para llegar a Montefurao hay dos opciones: una es seguir el sendero que sigue a la izquierda, bajando, para luego subir a las casas, La otra es subir un poco de frente, a la derecha del mojón, y llegar por allí al pueblo


Quizás ahora los peregrinos prefieren ir por arriba, como vamos a hacer nosotros


Subimos pues por este pequeño cueto


Con bastantes afloramientos rocosos


Coronamos rápidamente el alto


Y empezamos a bajar


Seguimos la muria de piedras teniendo a la derecha la carretera


Y avanzamos todo recto


Otra pequeña subida


Al pie de la torre de alta tensión


Y llegamos a la pradería que hay justo antes de la capilla de Santiago


Por Montefurao se pasaba el agua con un sistema de túneles y canales de El Río d'Or a El Río Castelo (topónimos evocadores) abasteciendo a los lavaderos de las minas. Además de perforar la montaña dejándola como si de un queso se tratara, se quemaban en el interior de las galerías subterráneas grandes hogueras, buscando un efecto casi "explosivo" por la acción frío-calor, lográndose así altísimas temperaturas que, al entrar de repente una gran masa de agua fría, ocasionaban una inmensa rotura y posterior desprendimiento de grandes montañas


Aquí el otro camino se une a este


Y ya llegamos a la que fue la capilla del Hospital de Santiago de Montefurao


Se trata de una capilla pequeña en tamaño pero grande para la historia de las peregrinaciones, donde muchos caminantes se detienen a descansar, contemplando enfrente las casas y los valles y cordales que se abren y se extienden a nuestra derecha e izquierda.


El alerón del tejado es muy saliente, lo que da buen cobijo en caso de lluvia o de intenso sol


Al pie de la capilla sigue el Camino


Al lado de prados de pasto


Y ya vamos al solar del antiguo hospital, La Casa'l Pintu


Es un gran caserón con cuadras y vivienda


Pasamos junto a uno de los portones de la Casa del Hospital


El portón se abre a una gran corrada o espacio en medio de cuadras, hórreo y vivienda


 Antaño los sufridos hospitaleros habían de dar de noche tres grandes voces y clavar estacas en el camino para señalar bien el trayecto a viajeros, peregrinos, arrieros y caminantes, que se internaban por estos senderos montañeros, sobre todo en temporadas de nieve, niebla o lluvias. Aquello sí que debió de constituir un verdadero "oasis" y salvación para muchísimas personas que hacían esta ruta en una u otra dirección.


Vivienda tradicional de portalón. La historia del lugar parece remontarse al menos al siglo XIV, reconstruido el enclave en 1744, teniendo para su mantenimiento las rentas de sus tierras de labor, que ascendían a 845 reales y 5 maravedíes


Establos


La corrada


Vueltos a ponernos en marcha, quizás un perro mastín se acerque a nosotros, avezado guardián de estas solitarias cumbres, mientras gallos y gallinas, dueños del Camino, se apartan para dejarnos pasar. Se trata del perro de Pepe, el único habitante oficialmente empadronado en Montefurao, aunque alguna vez podemos ver más gente en algunas casas, antiguos vecinos que vienen a cuidar las huertas y el ganado


Pasamos junto al otro portón de la Casa'l Pintu o del Hospital, que dejamos atrás


El Camino sigue de frente. A mano derecha, en la fachada de otra casa, hay un grifo de agua, tal vez muy necesaria en el largo trayecto que nos aguarda. Muchos peregrinos tal vez hayan agotado aquí la de sus cantimploras y botellas, sobre todo los que han hecho la Ruta de los Hospitales



Casa del grifo, con un pequeño lavadero


El Camino atraviesa así Montefurao en medio de un silencio apenas estorbado sino por el campanilleo de los cencerros del ganado del monte, o el paso ocasional de algún vehículo por la cercana carretera


Pasamos junto a más casas


Y salimos así a esta campera


De frente, una pequeña cabaña, saliendo del pueblo


Ante las inmensas serranías de la Serra dos Llagos


Hay un forno o forna, donde se hacía el pan


Hórreo con bodega, a la derecha


Echamos atrás un vistazo dejando atrás la aldea y, encima de ella, también a nuestras espaldas, los formidables murallones auríferos de A Freita y El Palo, pelados en grandes áreas y con los roquedos y pedregales en carne viva, a veces "abiertos en canal", como resultado de la auténtica "fiebre del oro" aquí vivida hace 2.000 años...


Y empezamos a subir poco a poco...


Por aquí salimos de Montefurao


Nuestro siguiente hito caminero es la subida al Sesto da Fonte el alto cueto que se alza tras pasar la aldea y que ya veíamos bajando desde el puerto. Es la ruta al siguiente pueblo: Llago


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