Bajando del puerto de El Palo, vemos el pueblo de Montefurao, sito a poco más de mil metros de altitud, en una cresta que separa dos profundos valles, el de Castaedo o Castanedo, al norte (a la derecha) y el del río del Oro, al sur (a la izquierda), cresta la cual forma un pasillo natural que, desde la Sierra del Palo, continúa hacia occidente, discurriendo por él el Camino, subiendo al monte del Sesto da Fonte (1.021 m) rumbo a Llago y a Berducedo, todo ello parte de una gran cuenca aurífera la antigüedad, explotada intensamente hasta el siglo III, cuyas marcas y señales siguen bien a la vista
El propio nombre del pueblo, Montefurao, "tiene su origen en unas instalaciones que perforan una montaña para hacer pasar el agua del río del Oro (Orúa) hasta un determinado lugar donde existieron lavaderos de oro. El lugar donde se extraía el oro es una cueva llamada de Xuan Rata", dice la Gran Enciclopedia Asturiana. El viejo camino minero era parte además de una antigua vía entre Asturias y Galicia siguiendo el eje de Lucus Asturum a Lucus Augusti la cual se constituyó en la principal ruta por el interior, Camín Real a Galicia y Camín Francés de peregrinos en las edades Media y Moderna
Bajando del puerto de El Palo y tras cruzar la carretera AS-14, la cuesta se suaviza considerablemente y desciende más pausadamente viendo enfrente, en la cresta, las casas de Montefurao bajo el Sesto da Fonte, a donde vamos a subir después, continuando camino
Abajo a nuestra derecha sigue dicha carretera AS-14, cuya construcción, a finales del siglo XIX, relegó al viejo camino a simple vía pecuaria. Forma parte de la segunda fase de la carretera que comunicó la capital del concejo con Cangas del Narcea en 1883 y, posteriormente, con Berducedo, por este puerto de El Palo
Más adelante, a mediados del siglo XX, fue prolongada hasta Grandas pasando por encima de la presa del Salto de Salime, embalse que anegó numerosos pueblos y obligó a hacer una nueva carretera al quedar cortada la que iba a la villa grandalesa desde Berducedo por El Valledor. Actualmente es denominada oficialmente carretera AS-14 Grandas de Salime-Puente del Infierno
Un poco más abajo, una pista es el canal o antigua que comunica con la Cova de Xan Rata o Xuan Rata, por donde discurre un camino, que en su momento fue ruta jacobita oficial, de La Marta a Montefurao por Vallinadosa. Este es el valle de Castaedo o Castanedo, donde están el pueblo y el río del mismo nombre, en lo más profundo del mismo, entre la cresta de Montefurao y el Sesto da Fonte a la izquierda y el monte de A Prida y El Rellayo a la derecha
De aquí es oriundo Marcelino Lozano Sol, nacido en 1947 en Casa Pascual, autor de varios libros dedicados a estos pueblos allandeses, uno de ellos Castaedo y Monón en poucas palabras, Vocabulario y memoria viva, publicado en 2014. Fallecido en diciembre de 2025, Demelsa Álvarez le dedica este obituario en el periódico La Nueva España:
"La parroquia de Lago, en Allande, despidió este jueves a mediodía a su vecino Marcelino Lozano Sol, de 78 años, natural de la localidad de Castanedo, aunque de joven había emigrado a Avilés para trabajar en una fábrica de aluminio. Además de su trabajo, también se dedicó a la investigación y es autor de varios libros que reflejan la vida rural en los años cincuenta y sesenta del pasado siglo.
El Ayuntamiento de Allande, que expresó a través de sus redes sociales su pésame a la familia, reconoció a su vecino por una “trayectoria vital y literaria que ha sido un valioso legado para la memoria y la identidad de nuestro concejo”.
“Dedicó una parte importante de su vida a recoger, documentar y transmitir la memoria del mundo rural asturiano, desde dentro, con sinceridad y profundidad. Fruto de ese empeño son sus obras que constituyen testimonios imprescindibles para conocer la vida campesina tradicional de Allande y del occidente de Asturias”, detallan.
Su primera publicación fue “Castaedo y Monón en poucas palabras. Vocabulario y memoria viva” (2014), en el que recoge las palabras y las vivencias en ambos pueblos allandeses. Luego llegó “Las abejas, con el viento en contra. Hábitat e historia en Allande” (2020), dedicado a la apicultura, tan presente en el concejo allandés. Su último libro, publicado el año pasado es “El camino del emigrante. Reflexiones y testimonios orales”.
El Ayuntamiento de Allande hace un reconocimiento institucional a Marcelino Lozano Sol “por su labor cultural y humana”, ya que aseguran que con sus trabajos “no solo preservó palabras y saberes casi olvidados, sino que también contribuyó a fortalecer el conocimiento del patrimonio inmaterial de Allande, ayudando a que futuras generaciones puedan conocer y entender el modo de vida de sus antepasados”.
Más allá del Sesto da Fonte se encuentra El Pico Llago (993m), a cuyos pies seguirá el Camino, muy cerca de la AS-14, hacia Llago. A su derecha cierra el valle por el oeste la gran ladera de A Costa, donde el río Castaedo gira al norte hacia la aldea de Pontenova, donde se une al Pumarín, afluente del Lloredo o Llouredo, que es a su vez afluente del Navia, río que pasaremos, recordamos de nuevo, por la presa del Salto de Salime
Antes del Salto de Salime, subiremos el Cordal de Berducedo, larga loma de praderías y bosquetes que vemos a lo lejos, entrando en el concejo de Grandas de Salime por la parroquia de A Mesa, subiendo luego a Buspol para iniciar la formidable, por lo dura y por lo bella, bajada a la presa del embalse, para seguidamente subir a Grandas, la capital del concejo
Vemos ahora mejor el camino de la antigua o canal aurífero de la Cova de Xan Rata por donde viene a Montefurao el camino de La Marta por Vallinadosa, con los canchales de piedra suelta por la ladera que caracterizan el paisaje de la Sierra del Palo
Sobre ellos crece profusamente la vegetación, pero nunca los cubre del todo, son producto de la erosión en estas rocas cuarcíticas fácilmente deleznables desparramadas por las laderas de los estériles de las antiguas minas
Más allá está el monte A Folgueira (914 m) y, en la distancia, las sierras de Muriellos y Carondio, cuya cota máxima son los 1.222 metros del pico de este nombre, en la frontera con el vecino concejo de Villayón
Estos antiguos caminos anteriores a la carretera fueron empleados profusamente para explotar las minas, extraer la vetas auríferas por diversos procedimientos, comercializar la producción y desplazar a los trabajadores, que se supone se alojarían en algunos castros cercanos o en barracones provisionales
El perfil de las montañas y su orografía fueron moldeados por aquellos gigantescos movimientos de tierra. Se sospecha que los trabajos se interrumpirían o, al menos, ralentizarían grandemente al llegar el invierno con las drásticas condiciones meteorológicas imperantes
Estas 'montañas del oro' forman parte de la gran veta aurífera del noroeste peninsular que va desde la costa asturgalaica hasta el Bierzo y norte de Portugal. Los topónimos relacionados tanto con la minería, como el mismo de Montefurao, como con el oro, como El Valledor 'valle del oro' y Ourense, por citar algunos cercanos y conocidos, son muy abundantes, como iremos comprobando
No es casualidad que la conquista de los territorios del noroeste ibérico por Roma se produzca coincidiendo con la reforma económica de Augusto basada en el patrón oro, el áureo. Estos yacimientos ya se conocerían desde la Prehistoria y Edad de los Metales, evolucionando las técnicas elementales de bateo de los ríos a la extracción directa de las entrañas de las montañas con diversas técnicas según el yacimiento
La más espectacular y destructiva era la ruina montium por la que se desmoronaban montañas enteras, pero había otras. Las prospecciones arqueológicas efectuadas han demostrado que ya eran empleadas por los astures pero tras la conquista romana se aplicaron intensamente dentro de una gran estructura minera que tuvo su fin en el siglo III, no por agotamiento del mineral sino porque otras reformas económicas imperiales dejaron de hacer rentable su explotación, al menos a esos niveles
Las necrópolis tumulares megalíticas de la Edad del Bronce guardarían el testimonio de aquellas primeras civilizaciones, surgidas en el Neolítico, de agricultores y ganaderos que dieron fin al largo periodo de los cazadores-recolectores. Las artes de los cultivos y la domesticación de animales se expandieron como se extendieron las del arte de la minería y de la fundición de metales, siendo el oro uno de los primeros, junto con el cobre y el estaño cuya aleación daba el bronce que dio nombre a todo un amplio periodo histórico
A la Edad del Bronce le siguió la Edad del Hierro, más difícil de fundir eficazmente pero más duro y resistente, así como más abundante en la naturaleza. Con ella aparecen, acaso ya antes, los castros y poblados fortificados que serían los precedentes poblacionales inmediatos de las actuales aldeas, pueblos y parroquias
Esta Sierra del palo forma parte de la gran dorsal asturiana que desde la costa hasta la Cordillera separa de norte a sur la cuenca del Narcea, que hemos dejado atrás, de la del Navia, transición geográfica que es también paisajística y cultural. Estamos en la parte del concejo de Allande llamada 'del Palo allá', explicada así en el Gran Atlas del Principado de Asturias al comenzar el apartado de Historia en la parte dedicada a Allande:
"El término allandés se enmarca en la zona de los extensos concejo del occidente asturiano, compartiendo, en buena parte, la general evolución histórica de esa gran superficie comarcal. Sin embargo, quizá se perciba en este municipio como en ningún otro la separación la separación entre dos áreas submunicipales vinculadas a zonas diferentes dentro del punto de vista histórico y cultural. Del Palo allá habitan los gal.legos, que forman parte del ambiente extremo-occidental de Asturias; del Palo acá viven los curitos, enraizados en el mundo centro-occidental de la región. Esta división aparecerá aún más marcada en algunos de los procesos históricos que aquí se van a sinsetizar."
La frontera geográfico-cultural de El Palo y cordales aledaños llegó a tener su manifestación política cuando se creó el efímero Ayuntamiento de Corondeño, de efímera existencia durante el Trienio Liberal (1.820-1823), que englobaba las parroquias 'del Palo allá'. Realmente ya había sido un coto aparte fuera de la jurisdicción de los Señores de Allande, los Cienfuegos o, desde el siglo XVII también condes de Peñalba o Marcel de Peñalba, dentro de un contexto histórico que nos describen en Archivos de Asturias:
"Este extenso concejo del occidente asturiano presenta la peculiaridad de mostrar dos áreas submunicipales bien definidas desde el punto de vista cultural, separadas geográficamente por el Alto del Palo y que muestran una neta división entre una zona de cultura y tradición gallega, propia de los concejos del extremo occidental asturiano, y el territorio de los "curitos", enraizados en las tradiciones del centro-occidental de la región.
Todo el territorio de Allande conserva vestigios de un pasado remoto ligado a la minería del oro e indicios de una intensa romanización. Los primeros testimonios documentales concretos sobre el concejo aparecen en el periodo altomedieval, ligando el mismo a los extensos patrimonios eclesiásticos que la iglesia de San Salvador de Oviedo poseía en la zona occidental de Asturias. A partir del siglo X otras entidades eclesiásticas, principalmente los monasterios de San Juan de Corias y Santa María de Celón, incorporan un importante número de propiedades en el término de Allande. En 1214 el rey Alfonso IX ordena una pesquisa para deslindar los bienes y derechos de la corona respecto de los acaparados por el cenobio de Corias y pocos años después, en 1222, el mismo monarca redacta un privilegio que obligaba a los peregrinos que se dirigían a Santiago a pasar por Tineo y Obona, un trayecto que discurre en gran medida por tierras allandesas.
Entre 1262 y 1268 se funda la puebla de Allande a iniciativa del prelado ovetense don Pedro y se trata de un caso único en Asturias de pola de iniciativa regia y señorial a un tiempo, que permanece como un realengo peculiar en el que las posesiones principales estaban en manos de la Mitra ovetense. Sin embargo, el realengo se enajena a finales del s. XIII a favor de Rodrigo Álvarez de las Asturias y lo heredara a su vez Enrique de Trastámara, que lo incorpora en 1369 a las posesiones asturianas de la familia de los Quiñones.
En 1515 Rodrigo González de la Rua y Cienfuegos, contador de los Reyes Católicos y de Carlos V, compra las rentas y jurisdicción de Allande al Conde de Luna, Francisco Fernández de Quiñónes, en venta judicial. Desde entonces, Allande fue en su mayor parte señorío de los Condes de Peñalba, con excepción del pequeño coto de Corondeño de Berducedo, que tenía régimen aparte aunque dependiente del municipio principal. Era pues un municipio mixto, real y señorial, donde el merino o juez mayor era de nombramiento del conde y los otros dos jueces eran designados por los regidores de las demás parroquias. Esta situación no se modifica hasta las reforma constitucional de 1812 que suprime las prerrogativas de los condes y propicia el nombramiento del primer alcalde constitucional de Allande. Se suprime a su vez la pequeña jurisdicción de Corondeño, si bien en el Trienio Liberal (1820-1823) se independiza y forma ayuntamiento constitucional aparte durante este breve periodo.
A mediados del siglo XIX el concejo vive un modesto auge de la tradicional industria artesanal del hierro, con la apertura de tres nuevas herrerías por el sistema de forja catalana y alimentadas con carbón vegetal. Sin embargo, la competencia de las factorías industriales de altos hornos acabaron con este despunte preindustrializador en la década de los ochenta. La capital del concejo sufre en la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX un cierto impulso dinamizador con la apertura de la nueva carretera a Cangas, la llegada de la luz eléctrica y el telégrafo y la construcción, en 1906, de la actual Casa Consistorial. Sin embargo, el proceso modernizador corre parejo al auge de la emigración de los allandeses a América, principalmente a Cuba, Argentina, Puerto Rico y la República Dominicana. En la actualidad el concejo apenas sobrepasa los 2.600 vecinos, menos de un tercio de la existente a principios del siglo XX, y su economía es marcadamente agrícola y ganadera."
El erudito historiador Narciso Santos Yanguas explica etimológicamente, como posibilidad, el topónimo El Palo en base al latín palus, 'lago, laguna', en este caso de aguas estancadas, pues hay varias lagunas o estanques empleados para embalsar agua destinada a la técnicas mineras de explotación aurífera, explicándolo así en su trabajo La vía de Pola de Allande a Grandas de Salime (vía romana del Puerto del Palo):
"La denominación que reciben tanto la sierra como el puerto del Palo tal vez derive del término latino palus, que significa lago o laguna (de aguas estancadas); eso explica que la denominación toponímica de dicho paso montañoso (así como de la sierra en general) se relacione con los dos estanques de agua de tiempos romanos existentes en lo alto del puerto, utilizados como puntos de captación y concentración del agua con vistas al aprovechamiento de los recursos auríferos de la región"
El Palo, como topónimo, se repite en bastantes lugares de Asturias, auríferos o no; el profesor Xulio Concepción en su Diccionario toponímico de la montaña asturiana le dedica una amplia entrada a sus posibles acepciones etimológicas, de la que compartimos varias precisiones que abarcan desde efectivamente el agua a la orografía y aprovechamientos del terreno, eso sí, nada que ver, en principio, con 'palos de madera' ni 'el palo' como expresión popular de 'esfuerzo':
"A pesar de la facilidad que supondría la voz común palu, nada ha de tener que ver en un puerto alto y entre peñas. Por la naturaleza común a lugares con estos nombres, se suele pensar en una voz prerromana con el sentido de 'roca, pendiente', o de 'agua'. No obstante, la presencia de camperas próximas en algunos parajes observados no descarta otros orígenes. Por ejemplo, en relación con los pastos (latín pabulum)"
Pone de ejemplo Xulio Concepción varios altos de El Palo existentes en la Cordillera, donde las lagunas se forman con el deshielo primaveral, solo que aquí serían producto de la minería del oro. En relación con El Palo Allandés nos ofrece esta explicación:
"Zona alomada de pastos veraniegos con abundantes pedreros y piedra suelta por todas sus vertientes. La cara que da al norte, muy azotada por las ventiscas, carga abundante nieve en los inviernos, formando espesos *trabes en las crestas cimeras.Todo el cordal del Palo es zona de **tsagos, tsaguetes y lagunas de invierno, sobre todo, que sirven de abrevaderos a los ganados en el verano (La Laguna'l Palo, Pozu Secu...). En el mismo cordal a Berducedo están Llago y Couso, que hacen referencia también a lugares cercados para el agua"
*un trabe es en asturiano 'viga grande'; y aplicado al terreno, 'un montón de nieve que permanece después del deshielo, impide el paso, y, en ocasiones, puede desprenderse en forma de aine ('alud')", explica en el mismo diccionario Xulio Concepción
** tsagos, tsaguetes, 'lagos, laguitos', también se escribe normativamente l.lagos, l.laguetes (transcripción de la 'che vaqueira' de la zona occidental asturiana)
No existe, sin embargo, unanimidad plena a la hora de fijar etimológicamente el topónimo; es más, no es descartable que la misma palabra diera nombre a diversos lugares por diferente causa:
"La diversidad de parajes no deja claro el topónimo. Por la presencia de peñas en muchos casos, convendría la misma raíz citada prerromana *pal-, *pal-l-o- ('roca').Para algunos casos donde predomina el 'agua', podría tratarse de la misma raíz *pal-, en su acepción de 'agua estancada, lugar pantanoso'. Tal vez aquella que dio el latín palus -udis, 'laguna, charca, agua estancada'. En el mismo campo hidronímico existen voces como palafitos: viviendas levantadas sobre lagos; palustre: relativo a los pantanos y lagunas; paludismo, enfermedad transmitida por mosquitos de lagunas.El hecho es que el topónimo Palos/s está muy extendido por la toponimia peninsular. Por esta razón se suele relacionar la voz con culturas prerromanas.Finalmente, como se dijo, la coincidencia de pastos de verano con estos nombres no descarta un origen en latín pabulum ('pasto'). Tendría la misma evolución fónica que otros casos del tipo fabulare > falar, parabolare > parlar, etc. Por lo mismo pabulum daría Palo. Se da la circunstancia que todos estos lugares que llevan el componente Palo, son aprovechados como pastizales buena parte del año..."
Lagunas, de nieve o embalses auríferos, pastos, alturas pendientes, todas estas acepciones tendrían pues estos topónimos en base a Palo, y todas posibles. El historiador Luis Antonio Alías incide en su condicionante de lugar de paso y transición geográfica y cultural en su libro El Camino de Santiago en Asturias. Itinerarios:
"Difícil divisoria de 1.146 m. de altura entre el Allande de los coritos o curitos (Palo p'acá), herederos de los pésicos y falantes del bable occidental, y el de los gatsegos o farracos (Palo p'allá), herederos de los galaicos lucenses y falantes del bable gallego. Ofrece un amplio dominio visual, enriquecido generalmente por bellísimos juegos de luz, nubes, sol, nieve y lluvia sobre la región del río Navia."
"Orográficamente es una zona muy montañosa y accidentada, formada por un espinazo central, la Sierra del Palo, que hace no solamente de divisoria hidrográfica, sino también dialectal, costumbrista, económica y eclesiástica", detalla de la geografía allandesa la Gran Enciclopedia Asturiana, añadiendo:
"Todas estas estribaciones dejan entre sí valles y cañadas angostos, por los que discurre un buen número de arroyos que van a llevar sus aguas al Narcea, por medio del Argancinas, con sus afluentes el Nisón, que baña la villa de Pola de Allande, el Prada y Merúa, o al Navia, por medio del Oro, con sus tributarios el Trabaces y Orúa (...)Estas series de montañas y valles no dejan entre sí apenas llanuras, que son aprovechadas en extremo por las praderas y los llanos de alguna extensión son más abundantes en las montañas que en los valles."
Cierra el valle por el oeste El Pico Llago (993 m, arriba a la izquierda de la foto), con su gran ladera de A Costa y Pedreira que obliga al río Castaedo a desplazarse hacia el norte antes de dar sus aguas al Pumarín en la aldea de Pontenova. "En su cumbre tiene una torre de repetidores, y un testimonio tumular perteneciente a la necrópolis tumular del cordal de Lago-Berducedo", cuentan también en la Enciclopedia del paisaje de Asturias
Estos caminos formarían parte de una red viaria mucho más extensa, descrita de esta manera por Narciso Santos Yanguas:
"La sierra del Palo en época romana vendría contextualizada por el camino de comunicación conocido como "vía romana del Puerto del Palo"; su existencia se consolidaría entonces, aunque hemos de hacer remontar sus orígenes a la fase anterior de acuerdo con los testimonios que la cultura dolménica ha dejado en sus aledaños: en este sentido destaca la abundante localización de túmulos, de los que se ha descubierto un buen número de ellos en la próxima sierra de Fonfaraón. (...)Hacia la población de Berducedo la vía romana que transitaba por el Puerto del Palo (conocido desde antiguo por los paisanos como "Puerto de las Dorniellas"), no cuenta con prominencias montañosas destacadas (sierras, cordilleras o montes) si exceptuamos, y ya en las proximidades del Puerto, al monte Panchón, que configura la elevación más pronunciada de todo el concejo allandés (de 1.414 ms. de altitud).El recorrido correspondiente al Puerto del Palo esta constituido por una altura que sobrepasa los 1.100 ms., contando a su izquierda con la sierra de los Lagos, por la que transitaría una vía o ramal, que enlazaría con la de la sierra del Palo en las proximidades de Montefurado"
En documentos medievales, además de referirse al término de Alliande o Aliande (ad limiten, posiblemente por ser el límite secular asturgalaico) aparece el "territorio Hor u Or", es decir, 'del oro', que ha quedado grabado también en la toponimia: Valledor, Río d'Or, etc. El Gran Atlas del Principado de Asturias lo expone así al comenzar el apartado de Historia en la parte dedicada a Allande:
"El término allandés se enmarca en la zona de los extensos concejo del occidente asturiano, compartiendo, en buena parte, la general evolución histórica de esa gran superficie comarcal. Sin embargo, quizá se perciba en este municipio como en ningún otro la separación la separación entre dos áreas submunicipales vinculadas a zonas diferentes dentro del punto de vista histórico y cultural. Del Palo allá habitan los gal.legos, que forman parte del ambiente extremo-occidental de Asturias; del Palo acá viven los curitos, enraizados en el mundo centro-occidental de la región. Esta división aparecerá aún más marcada en algunos de los procesos históricos que aquí se van a sintetizar."
La bajada de El Palo hacia el pueblo de Montefurao se suaviza notablemente tras el primer tramo desde el puerto, lo que la hace mucho más llevadera, aunque nuestro juego de piernas sin duda se resiente con el notable esfuerzo realizado. Compartimos de la web Pilgrim una amena descripción y relato de este verdaderamente inolvidable, por lo dura y por el paisaje, descenso desde el puerto:
"Toda esta zona fue aprovechada por el imperio romano para abastecerse del mineral más preciado: el oro. Muestra de ello son las numerosas zanjas y “cicatrices” que apreciaremos a lo largo de la ladera de la montaña y una laguna artificial fruto de estas excavaciones. En este descenso iremos apreciando poco a poco la cercanía de Montefurado, pueblo que tan sólo habita una persona pero que goza de una gran belleza, destacando la pequeña ermita de Santiago conocida como El Pintu y que en la antigüedad fue un hospital de peregrinos. Los hospitaleros salían al paso de los antiguos romeros para guiarlos y evitar así que se perdieran entre las intensas nevadas, durante las cuales también colocaban estacas indicando así el camino correcto para llegar al refugio. El nombre de esta zona rinde honor a las galerías y túneles excavados por los romanos para regar las minas de oro con el agua de los ríos cercanos."
El "puerto del Palo, Goliat del Camino Primitivo", leemos en la guía del Camino Primitivo de La Nueva España, que destaca este "descenso, raudo y áspero entre los canchales. Es en este océano de las montañas de Allande donde se mimetiza Montefurado". Así nos cuenta cómo prosigue la ruta hasta el pueblo:
"un sendero de fuerte desnivel y piedra suelta se lanza ladera abajo, una crueldad para los cuádriceps que retienen como pueden el peso del binomio peregrino-mochila. Procurando no resbalar desembocamos medio kilómetro después en la AS-14, que cruzamos para proseguir la bajada por otra senda. Este segundo tramo es mucho más benévolo, pasando junto a unas peñas y tomando la vereda que conduce a Montefurado, como una isla en medio del océano..."
Durante un trecho, perdemos de vista Montefurao momentáneamente según avanzamos, muy directos, por esta parte de la ladera. Pero el Sesto da Fonte, el Pico Llago y el Cordal de Berducedo siguen siempre a nuestra vista y ante nuestros ojos, así como, por supuesto, el bello valle de Castaedo
El sendero es razonablemente estrecho; podemos imaginarnos que antaño hubiera sido más ancho, aunque recordemos que antiguamente no todos los caminos eran, por ejemplo, hábiles para el paso de un carro, pues eran los denominados 'caminos de herradura', es decir, solamente buenos para el paso de caballerías, además naturalmente de los viandantes
Las caballerías que más se verían habrían de ser sin duda las recuas de mulas de los arrieros, los grandes transportistas de la antigüedad. Como buenos conocedores de los caminos es muy posible que buena parte de los peregrinos, que mayoritariamente los desconocían, siguieran sus pasos o, al menos sus indicaciones
Habría una diferencia notable sin embargo en los destinos. Los peregrinos buscarían alojarse preferentemente en los hospitales de acogida a ellos dedicados, así como, normalmente, a transeúntes, pobres y enfermos que vivían de limosnas y de la caridad, mientras que los arrieros irían a las ventas camineras y tabernas como la que se sabe existió en el puerto
En Archivos de Asturias se recoge la "Instancia de José Álvarez Sierra, vecino de Lago, José Magadán de Montefurado, y cinco más, arrendatarios de la Taberna de la parte del concejo de Allande que llaman del Palo, en la que solicitan al Ayuntamiento de Allande la fijación del precio del vino en seis reales, que fue denegada por el Ayuntamiento en sesión extraordinario del 6 de junio de 1852", es decir, antes todavía de hacerse la actual carretera
El Camino de Santiago, la carretera y la casi olvidada variante de Vallinadosa, discurren en paralelo y cerca uno de otro en la falda de la montaña, jalonada acá y allá por las torres de alta tensión de la energía eléctrica del Salto de Salime y los eólicos
No llegamos a ver la Cova de Xan Rata ni Vallinadosa, sitos ambos al otro lado del pliegue de esta ladera de El Palo. La cueva, galería aurífera, era según la leyenda la morada de un terrible cuélebre devorador que se alimentaba del ganado que pastaba en las praderías de la montaña, e incluso se metía en las huertas. Un día, un vecino, Xuan o Xan, se propuso acabar con él, arrojándole una gran piedra calentada al rojo, que el cuélebre pensó era una gran hogaza de pan sacada del horno, la engulló y se la tragó, muriendo no sin antes proferir espantosos bramidos, metiéndose al interior de la cueva: "Afuracou pa dentro como unha rata e desapareceu no fondo da cova", explica la tradición popular, pasando a ser la gruta conocida como A Cova de Xan Rata
Fijémonos en el camino que viene de La Marta por Vallinadosa y la cueva, con la carretera más arriba, en su gran curva para salvar el desnivel del puerto, ambas entre canchales de piedras sueltas
El Camino, siguiendo la orografía de la falada de la montaña, hace aquí un curva a la izquierda al llegar a este penedo
La senda en este lugar se abrió a pico en la misma roca madre que presenta un gran afloramiento a manera de peñón
Y en él se abrió un paso en la roca, a manera de pequeño y diminuto desfiladero
Un paraje bastante llamativo que nos hace pensar en los trabajos de los antiguos mineros; un pasillo pétreo por el que habrán pasado innumerables peregrinos y viajeros a lo largo del tiempo
El suelo es también de piedra, todo ello ha sido tallado como una gran escultura
Aquí se nota más la forma de escalera...
Salimos de la estrechura y volvemos a ver el pueblo de Montefurao en su cresta, entre las estribaciones de El Palo y del Sesto da Fonte (su prolongación hacia el oeste) y entre el valle del Río del Oro y el de Castaedo. Al fondo a la derecha tenemos El Collado del Couso, bajo El Pico Llago, por donde siguen el Camino y la carretera
El Camino de Santiago, la carretera y la variante de Vallinadosa en la zona de As Fontaías, topónimo relacionado con fuentes
"Mayor vida y renombre tuvo el hospital de Montefurado, pueblo así llamado por atravesarlo la larga galería minera que los romanos, sedientos de oro, excavaron. Vida y renombre fácil de rastrear en la capilla de Santiago. Vida y renombre fáciles de rastrear al seguir en pie la capilla de Santiago
La pequeña capilla de Santiago la reconocemos perfectamente bien a la entrada del pueblo y a la derecha, con su tejado a dos aguas rematado en cruz. A la izquierda tenemos la Casa'l Pintu, con la cuadra en primer término y la vivienda, también bastante grande, a continuación. Es también llamada la Casa del Hospital pues fue la del hospital de peregrinos:
"Casa popular donde estuvo ubicado el hospital, de remota fundación y reconstruido en 1744. Las rentas de las tierras de labor que disfrutaba ascendían por entonces a 845 reales y 5 maravedíes. Los albergueros debían dar tres voces por la noche e hincar estacas en el camino para evitar que los peregrinos se extraviaran"
Atentos aquí al bajar por el suelo de roca porque está un poco más irregular y es propenso a un traspiés
Se perfila perfectamente bien desde aquí el canto o cresta en la que se ubica Montefurao y que aprovechan como paso natural el Camino y la carretera, los cuales van a seguir siempre bastante cerca uno de otro hasta que se separen en Berducedo, no volviendo a reencontrarse hasta el Salto de Salime
Si algo caracteriza a la bajada de El Palo es lo recto y directo que va el Camino en todo momento, perdiendo altura rápidamente, al contrario que la carretera, que ha de realizar enormes curvas para que los vehículos puedan subir y bajar con seguridad. Curvas que seguirán, si bien no tan pronunciadas, hasta la villa de Grandas, a excepción de las de la subida al embalse, por la que nos tocará caminar en lo que viene a ser uno de los más largos tramos de carretera general de todo el Camino Primitivo, unos 4-5 kilómetros
Es curioso que según las pesquisas efectuadas en su época, los hospitaleros de Montefurao, como los de La Freita, este cerca del puerto de El Palo, así como los de Valparaíso y Fonfaraón, que como el anterior están en la Ruta de los Hospitales, y el de Cimadevilla en la capital del concejo, manifestasen que estos eran de fundación real, rememorando quizás los tiempos en los que Allande era territorio realengo. No obstante, sus patronos y dueños eran como la mayor parte del actual concejo, de los llamados Señores de Allande, los Cienfuegos, desde el siglo XVII condes de Peñalba o de Marcel de Peñalba, "los cuales percibían por esta regalía tres yantares para su persona, criado y perro".
Los demás hospitales allandeses tenían otros patronos, como la familia local de los Álvarez Sierra en Llago y el señorío gallego de Neira de Jusá el de Berducedo. Leemos de este y de los de Montefurao y La Freita lo siguiente también en la Gran Enciclopedia Asturiana:
"El Hospitalín de La Freita funcionó precariamente porque estaba emplazado en la misma Sierra del Palo o Sierra de las Dorniellas, y que azotaban todos los vientos. Traspasada la montaña se entraba en el llamado, hasta el siglo XVI, "Cuarto del Camino", nombre sin duda bien alusivo, y que comprendías las parroquias de Lago y Berducedo. En Santiago de Montefurado tenían la obligación de dar tres voces por la noche, para que se pudiesen guiar los pasajeros, así como levantar estacas, en tiempos de nieves, indicando los senderos. Este hospital, que se reconstruyó en 1744, cobraba 845 reales y 5 maravedíes de rentas de tierras de labor. El de Lago, bajo la administración de la familia Álvarez de Sierra, se componía de "dos pisos, con portal, tres establos y cocina terrena, pajar y dormitorio alto, midiendo 15 varas de frente y 8 de fondo"; de prados y tierras cobraba 461 reales, 5 de casas y diezmos de trigo, habas, centeno, mijo, castañas, manteca, lino, lana, cabritos y cerdos; y de primicias: centeno y trigo. Al de Berducedo se llegaba por el "carreiro francés", el cual, al parecer, había fundado en el siglo XIII el Señorío de Neira de Jusá; aquí también atendían a los malatos de la comarca y aún se conserva la rigueira dos melatos, al SO. del pueblo, en el lindero con La Mesa; sus rentas consistían en 142 reales y 8 maravedíes de diferentes tierras y 115 de foros..."
No habría agradado ello para nada al rey Alfonso IX, quien manifestó enérgicamente y por escrito en 1222 que nadie osara apartar a los peregrinos hacia Santiago en Galicia de su Puebla de Tinegio, por él fundada ocho años antes, y por el monasterio de Santa María la Real de Oubona, al que favoreció, como también al de San Miguel de Bárcena, para que el creciente número de romeros, tanto siguiendo la ruta interior como desplazándose al litoral desde ella, pasase por estos lugares
La carretera de Galicia precisamente, la antigua Oviedo-Villalba y actual N-634 evitó estas serranías y profundísimos valles del occidente yendo por La Espina hacia la costa, como gran parte de los peregrinos de antaño, pero no todos
Un peregrino famoso que indudablemente habría hecho el Camino de Santiago por el ahora llamado Camino Primitivo, el gascón Pierre Villafloure, autor de la obra Le Chemin de Monsieur Sain Jacques, se quedó especialmente vinculado a Allande por un milagro de su patrona, la Virgen del Avellano, que le curó de una grave dolencia estando en el Hospital de Cimadevilla
"... quedó postrado en cama durante cuarenta días en Pola de Allande sin que el barbero ni el cura, que eran los mayores conocedores de la ciencia médica de la zona, pudieran detener dicha hemorragia bucal. Estando el enfermo en esta situación, llegó a «La Pola» un monje de Obona camino del santuario de la Virgen del Avellano a la que solía visitar con frecuencia. El monje encomendó al francés a la Virgen del Avellano y «en una semana pasó de estar huesudo y macilento a orondo caballero». Al verse sano, Pierre de Villafleur hizo la promesa de rezar todos los días de su vida una Salve a la Virgen del Avellano antes de acostarse y sufragar en su parroquia de París una misa anual por las mismas intenciones"
El topónimo, evidentemente, está, como Valledor, totalmente vinculado a las explotaciones auríferas de la antigüedad en este lugar en el que confluyen la Sierra del Palo (de la que forma parte el Sesto da Fonte, recordamos, la Sierra del Valledor al sur y, aquí al este (a nuestra izquierda), la Sierra de los Lagos o Serra dos Llagos, prolongación de la del Palo hacia el sur
En lo alto están El Pico Hoyo (1.301 m) "zona de monte bajo, brezales, utilizado para el ganado caballar y vacuno. Al Norte se encuentra la veiga de los Maderos, lugar con charcas naturales, y donde ascendían los maderos que extraían del cauce del río Prada gracias a la fuerza de los bueyes en el rpimer tercio del siglo XX, para arrastrarlos hasta el puerto del Palo". Más al sur es El Pico Garabis o Grabis (1.395 m), con sus pastizales de ganado vacuno y caballar. Todo ello hollado por el Parque Eólico de la Sierra de los Lagos, de la que leemos así en la Enciclopedia del paisaje de Asturias, publicada en 2002, justo antes de que se colocasen los aerogeneradores:
"Sierra divisoria del concejo de Allande, tanto geográfica, cultural económica y demográficamente, Situada entre el alto del Palo, en su extremo nororiental, y la collada de los Lagos en su extremo suroccidental, es la divisoria de aguas de las cuencas del Navia y del Narcea. Su mayor altitud es el pico Panchón, con 1.411 m de altura, la mayor del concejo. Es una zona azotada por fuertes vientos, desforestada y de escasa riqueza económica que cambiará ahora gracias a la instalación del mayor parque eólico de Asturias (Allande). P. E. de la Sierra de los Lagos, que ocupará los 12 km de extensión. Por sus laderas se desgajan diversas sierras como las de Iboyo, Cazarnosa y la del Valledor. La sierra del Palo es considerada su apéndice septentrional. En la ladera oeste corre el arroyo de la Cereixal (...). Se encuentra rodeada de exploraciones auríferas romanas: al este Fresnedo, al oeste el Carcabón del Monte Redondo. Al norte las explotaciones de la sierra del Palo"
Con Montefurao enfrente de nosotros, el Camino tiende a llanear. Podemos imaginarnos la alegría de los antiguos peregrinos, sabedores que allí encontrarían acomodo tras las fragosidades de El Palo y las cuestas desde La Reigada los que vienen desde la capital del concejo por La Ferreirada (valle del río Nisón), o las soledades de Fonfaraón quienes proceden de la Ruta de los Hospitales
La Sierra del Valledor, como las de los Llagos, El Palo, Fonfaraón y otras, es parte de la gran dorsal asturiana que separa geográfica y culturalmente las cuencas del Narcea y del Navia, explicándolo de esta manera la Enciclopedia del paisaje de Asturias:
"La sierra del Valledor forma con El Palo y Los Lagos una divisoria natural entre las cuencas del Navia y del Narcea. Es divisoria entre los concejos de Allande y Cangas del Narcea y límite lingüístico entre la variante occidental de la lengua asturiana con el gallego-asturiano. Ostenta un relieve muy abrupto, con el pico Orúa como cénit con 1.366 m. Este relieve tiene su explicación por los resaltes cuarcíticos y la alternancia con las pizarras. Los ríos van encajados, siendo la cuenca del río del Oro la alternancia del territorio del Valledor, que va desde la sierra de los Lagos hasta el Navia, en el embalse de Salime, y por el sur los límites con Cangas del Narcea, Ibias y Lugo, en las parroquias de Busteagudo y Valbaler, en total 22 km lineales. Por toda la sierra sobresalen los restos de las explotaciones auríferas romanas, siendo visibles por sus laderas las antiguas que servían para el traslado del agua a pozos de almacenamiento. Por toda la serranía discurre una antigua senda que comunica el Pozo de las Muyeres Muertas y los Chanos de Braniego, desde donde se tiene amplias vistas de las serranías de la zona y que está siendo muy frecuentada por los aficionados al senderismo. Declarada como paisaje protegido, con la de Carondio, mantiene una singularidad faunística y vegetal como la presencia de especies de influencia mediterránea como madroños, rebollos, alcornoques, etc. Bosques de ribera en las márgenes del río del Oro y sus afluentes, brezales en altura, etc. La fauna presenta especies mediterráneas como el lagarto ocelado; además del corzo, el jabalí y la presencia del lobo."
En cuanto a la Sierra del Palo, que es por donde caminamos nosotros, dicha enciclopedia explica lo siguiente:
"Alineación montañosa situada en la zona central del concejo de Allande, con 4 km. de longitud y sentido SSO-NNE, divisoria de cuencas hidrográficas; al este el Narcea, al oeste el Navia; y también diferenciadora climática, cultural y humana dentro del concejo de Allande: "Tras del Palo", los situados al oeste, zona más despoblada y de cultura más cercana a Galicia, de los denominados "Gachegos"; y "del Palo acá", los situados al este, la zona más densamente poblada con la villa de la Pola a la cabeza, los llamados "Curitos". Es un apéndice de la sierra de los Lagos y enlaza la misma desde el pierto del Palo con la de Fonfaraón a través de la Marta (collado Santiellos). Es atravesada por los canales (antiguas), testimonio de la actividad minera romana, depósitos y explotaciones como la de la Fana, em ambas vertientes pero más intensamente en la vertiente oeste. El camino de Santiago cruza en toda su extensión la sierra, desde el collado Santiellos hasta el puerto del Palo y desde la Pola en constante subida hasta el puerto donde se unen ambas."
Al fondo a la derecha, El Pico Llago se considera parte de las estribaciones septentrionales del Cordal de Berducedo, por lo que esta arista de Montefurao y El Sesto da Fonte forma un corredor entre ambas
La construcción del embalse de Salime, además de anegar numerosos pueblos asturianos y gallegos, cortó los pasos seculares hacia Galicia más al sur, algunos empleados por peregrinos si bien de manera más secundaria respecto a esta nuestra ruta, convirtiendo a toda la extensa comarca del Valledor, al sur de Allande, en un saco cerrado en lo que a vías de comunicación se refiere directas hacia Galicia
El río la Cereixal, que viene a unirse con el del Forno en medio de esta espesura nace justo en la collada que une las sierras de Los Llagos y del Valledor, viniendo encajado entre ambas en dirección norte. "En todo su cauce existen canales y pequeñas cortas auríferas, de las explotaciones del Carcabón del Monte Redondo", apunta asimismo la Enciclopedia del paisaje de Asturias
"Se desarrolla entre las sierras de Los Lagos, al este, donde nace en la confluencia del arroyo del Fornu y del Cereixal, lugar donde se ubicó una ferrería hoy desaparecida -ferrería de Villarín (Montefurado)-, de la que solo se conserva el canal de abastecimiento; la sierra de Valledor a sur y sureste, el cordal de Lago-Berducedo al norte y al oeste. Recibe numerosos afluentes provenientes de todos estos cordales, siendo el más importante el río Valledor, que nace en las inmediaciones del Pozo de las Mujeres Muertas, en el límite con Cangas del Narcea e Ibias. Atraviesa las parroquias de Lago, Bereducedo, San Martín y San Salvador de Valledor, en Allande, y la de A Mesa en Grandas. En toda su cuenca se mantienen diversos restos de las antiguas explotaciones auríferas (Allande) el Carcabón de Monte Redondo, las explotaciones del Río del Oro I, del río Valledor, etc. Igualmente quedan restos testimoniales de la ferrería de Armenande, hoy transformada en un molino hidráulico, y situada en la orilla izquierda del río a cientos de metros de la capilla de la Virgen de la O. Desemboca en la orilla derecha del río Navia, a la altura del embalse de Salime, ya en el concejo de Grandas. En sus márgenes se mantiene ricos bosques de ribera, y la fauna piscícola es rica y abundante, en especial en truchas de montaña. Paisaje protegido de las sierras de Carondio y Valledor."
Estamos pues en medio de una verdadera red de serranías y cordales que conforman a su vez pasos naturales, a veces por sus líneas de cumbres y otras por sus valles que se vieron cortados de raíz con la construcción del embalse del Navia, en cual, en este sector, no tiene otro paso a pie que la carretera AS-14 sobre la presa del Salto de Salime
Estamos en un muy hermoso mirador sobre este valle de la antigua Ferreiría de Villarín que perteneció a Montefurao. Las fraguas allandesas tuvieron gran relevancia en el siglo XVIII y alcanzaron gran fama a mediados del siglo XIX; sin embargo, a partir de 1880 desaparecieron al no poder competir con los altos hornos de las pujantes siderúrgicas que se fundaron por entonces
El río del Forno recibe a la izquierda las aguas del Regueiro das Carcavías; después está el Valle del Monte Redondo, donde el río Cereixal recibe las de A Regueira a Rumiada. Al fondo y cerca de su nacimiento el valle se estrecha en A Garganta, bajo el Alto dos Chagozos (1.168 m), al sur del citado Pico a Soma. Más al sur es el Alto de Fontefría (1.171 m), todos en la Sierra del Valledor
El Collado Braniego une la Sierra del Valledor con la de Los Llagos y hace de frontera con Cangas del Narcea. Allí está la braña de Braniego, a la que los vaqueiros subían el ganado en verano. Nos lo cuenta asimismo la Enciclopedia del paisaje de Asturias en la entrada dedicada a la braña y al monte:
"Situados en la parroquia de Las Montañas (Cangas del Narcea), el monte y la braña vaqueira de Braniego fue hasta 1962 uno de los mayores asentamientos de alzada de Asturias. Propiedad de los vaqueiros de la parroquia de La Montaña (Valdés), fue vendida a la empresa Explotaciones Forestales Pumar SA para su reforestación a base de coníferas. En su origen Braniego fue propiedad de 33 vaqueiros de alzada que anualmente se desplazaban desde los pueblos valdesanos de Buseco y Buchacente, en la parroquia de La Montaña, para pasar la temporada estival en estos fértiles pastos de montaña. Llegó a contabilizarse más de un centenar de cabezas de ganado vacuno. Los vaqueiros contaban con dos núcleos de residencia, en la Campa de Abajo (1.000 m) y en la de Arriba (1.100 m), y unas sesenta cabañas de piedra, de las que aún son visibles sus restos. Está situada en un lugar privilegiado, en una amplia vallina que atraviesa el reguero del mismo nombre que vierte sus aguas en el río Pumar en el lugar de La Cruz de los ríos. En la sierra se encuentran los Llagos de Braniego que servían para beber el ganado vacuno en épocas estivales y de escasez de agua y que fueron en parte tapados por la construcción de un cortafuegos. Tiene una extensión de unas 450 hectáreas, limitando al NO con la sierra del Valledor o de Los Lagos, el SE con el monte del Pumar y la braña de Ladrada (Cangas del Narcea). En la actualidad la parte más alta del monte, por encima de la Campa de Arriba, está a monte raso a consecuencia de la presión de los frecuentes incendios. Por debajo de esta altitud predominan el pino americano y silvestre, además de los hayedos, acebos y abedules. Desde 1994 es propiedad del Principado al ser adquirido dentro de los programas europeos de protección del oso pardo y otras especies protegidas. Junto al monte del Pomar, está catalogado como cercado y vallado, inscrito en el registro de terrenos de Régimen Cinegético Especial."
Ante nosotros y a nuestra izquierda el monte de Fonte Roxa (1.214 m) se adelanta como un espolón al oeste de la línea de cumbres principal, encima del valle, hacia el que cae por la ladera de Fadecabu sobre el lugar conocido como El Campuco, al lado del Sesto Carbayín, Trapella y As Carcabías
Mirando atrás vemos la cabecera del valle del río del Forno, la parte conocida como El Vache Catón, bajo la cuesta del mismo nombre, en la que se ve una antigua o canal acuífero de las antiguas minas de oro, así como grandes canchales bajo las alturas de La Collada Fresneo (1.299 m) El Cordal y El Picu Mosqueiru (1.396 m), cimas todas coronadas por aerogeneradores
Embelesados por tan fantásticas vistas seguimos todo de frente con Montefurao y El Sesto da Fonte cada vez más cerca. Los topónimos en Sesto o Sestu tienen cierta presencia en esta zona y su origen parece ser numeral, bien en relación con antiguas minas o con particiones de tierras, como explica el erudito filólogo Xosé Lluis García Arias en Toponimia asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos
"En las minas modernas, es decir en los pozos mineros, a veces aflora al exterior alguna de sus capas; del número de orden de estas capas pueden tomar su nombre algunos terrenos, así Los Terceros de Mariana (Mieres), El Quintu Carbones (Llangréu), El Sestu o Sestu Pisu Carbones (Llangréu), Sestorrasu (Cangas del Narcea), etc.
Pero otras veces el número puede hacer referencia a la partición de la tierra por una herencia, o por un reparto u otra causa; así aparece ya en la Edad Media cuando los documentos consignan cosas como: “illa mea racione que ibi abuerit de la octaba illa tercia...”. O bien: “et per sesto de Ualle minor”, “et per sestum qui exit ad fonte de Karut”, “et per sistu de Caiake usque in flumine Luinia et per Petrosela usque in Castrum et perrexit ad era Daniel et per sistum usque in Lemnese de rege”.
En algún caso parece que se encuentran los derivados del lat. SEXTUM ‘sexto’, ‘sexta parte’
En una ocasión, un informante nos aseguraba que en este caso existía la variante Xesto da Fonte, por lo que estaríamos entonces ante un lugar abundante en plantas de xesta (genista). El otro componente del topónimo, Fonte 'fuente', no ofrece mayor dificultad de interpretación
Bajo nosotros aparece otro camino, con el que vamos a enlazar un poco más adelante, el cual forma parte de la antigua o canal minero que viene por la falda de la Sierra los Llagos. Aunque se discute sobre las técnicas extractivas aplicadas en cada mina en concreto, en principio formaría parte de la llamada ruina montium, así explicada en Wikipedia:
"Mediante este sistema los mineros excavaban galerías verticales de donde en diversos puntos partían otras horizontales y ciegas. En un momento dado, se soltaba en tromba a través de ellas agua, que previamente había sido acumulada en depósitos y presas, lo que provocaba la compresión del aire atrapado en su interior y hacía explotar el conglomerado de arcilla y roca que formaba la montaña. La masa de lodo obtenida se conducía por gravedad hasta los canales de lavado y filtrado. Los canales de filtrado eran estructuras de madera en las que se hacía pasar la masa resultante, una vez extraídos los cantos rodados, que se amontonaban formando lo que hoy conocemos como "murias" o "pedreiras", y se obtenía el oro a través de filtros realizados con ramas de brezo. Se precisaba de una gran cantidad de agua que se recolectaba por los alrededores mediante grandes infraestructuras hidráulicas y, así, en Las Médulas hay más de 400 km de canales con algunos de más de 100 km, y siempre a una altura superior a la de la explotación.
Tradicionalmente esta técnica fue atribuida a la ingeniería romana; sin embargo, el estudio de diversos castros astures cuyos materiales se adscriben únicamente a la Edad del Hierro (Castro de Ceruñales, Noceda del Bierzo, La Cogollina, Teberga) y cuyas defensas han sido excavadas mediante la técnica de Ruina Montium, permiten hoy día afirmar que se trataba de un sistema prerromano y tradicional de la minería de los astures"
El escritor Plinio El Viejo dejo plasmada esta técnica en su famosa Historia Natural con estas palabras:
"Se excavan túneles a lo largo de grandes distancias dentro de las montañas, iluminados con lámparas; la duración de las jornadas es la misma que la de las vigilias, y durante muchos meses no se ve la luz del día.
Este tipo de obra se llama arrugias. Las grietas se hunden de repente y sepultan a los trabajadores, de modo que ya parece menos temerario buscar perlas y púrpuras en las profundidades del mar. ¡Tanto más peligrosas hemos hecho las tierras!"
"Fue precisamente el codiciado metal áureo el principal acicate para la ocupación romana de estos territorios", explican en el Gran Atlas del Principado de Asturias, que agrupa en tres grandes conjuntos de yacimientos, uno este de El Palo, en el que se encuentra el túnel que dio nombre a Montefurao, al igual que la Cova de Xan Rata, "Geólogos, historiadores, teósofos y buscadores de oro siguen dejándose atraer por sus misterios", apunta por su parte Luis Antonio Alías
"Muy cerca, "antiguas" o caminos que son canales de otras explotaciones -Carcabón de Urúa- trazan cicatrices en las laderas de las montañas", escribe asimismo Alías; y a una de esas antiguas llegamos nosotros ahora, empleada como camino desde tiempo inmemorial, posiblemente desde que en el siglo III se dio por finalizado el trabajo en estos yacimientos, al menos siguiendo las impresionantes técnicas auríferas comentadas
En la Edad Media coexisten las denominaciones territorio "Alliande/Aliande" y "territorio Hor/Or", sabiéndose que las minas se explotaban en tiempos del rey Juan I y su antecesor Enrique II que, en agradecimiento a la fidelidad de los Quiñones en las guerras trastamaristas, concedió estos territorios del suroccidente a esta poderosa familia leonesa, conforme nos cuentan en la Gran Enciclopedia Asturiana:
"Lleva fecha del 15 de octubre de 1369 la donación en encomienda, de Enrique II, de losa lugares de Cangas, Tineo y Allande, al adelantado de de Asturias y León, Pedro Suárez de Quiñones y Arias Pérez de Quiñones, su hermano (...). Confirma la anterior merced Juan I, pero se reserva, en los mencionados lugares, las minas de oro, plata y azogue..."
Quiere esto decir que en la baja Edad Media había explotaciones auríferas en activo, así como de plata y mercurio (antiguamente denominado azogue), si bien ya serían excavaciones en galería o, sin duda, la siempre persistente actividad de los bateadores en los ríos. No estarían en boga las técnicas del ruina montium ni de las antiguas o canales como este al que llegamos ahora, que es una pistan ancha y bastante llana durante un buen trecho
Antes de entrar en Montefurao el Camino pasará al lado de la carretera AS-14, cuyos guardarraíles vemos un poco más adelante a nuestra derecha
Hay una leve rampa flanqueada por sendas franjas de helechales a los lados
Fijémonos en las balizas para marcar la calzada a los automovilistas en caso de nevadas. Si hacemos el Camino en invierno, incluso avanzado el otoño o en primavera temprana, es posible que coincidamos con alguna de ellas en estos puertos, además de lluvias, granizadas, etc.
De todas maneras la meteorología en el norte de España, aunque suele nevar mucho menos que antes, es mucho más imprevisible que en otras latitudes y también podemos tener sol y buen tiempo, incluso cambiando drásticamente de un día para otro
A nuestra derecha hay un cierre de alambrada para que el ganado no salga a la AS-14, el cual es fácil de pasar para los escasos peregrinos que hacen la varias veces citada variante de Vallinadosa que, recordamos, fue Camino de Santiago oficial hasta principios del siglo XXI
Aquí tenemos una bifurcación: aquí se puede seguir tanto por arriba como por abajo, pues ambos caminos se reúnen al llegar a la capilla de Santiago, a la entrada misma del pueblo, unión de sendas que vemos desde aquí, al fondo. El mojón jacobita, eso sí, que tenemos unos metros más adelante, nos indica ir por abajo
Estamos a poco más de 900 metros de altura, donde el arbolado mengua, bien por la altitud, bien por ser secular zona de pastos y de cultivos de esta aldea que es como un 'oasis' en medio del páramo y soledades de estos puertos
Hace un tiempo se trasladaron las altas torres de alta tensión que, desde el puerto hasta aquí, afeaban el trayecto, aunque es posible que las sigáis viendo en fotografías de hace unos años
Y seguidamente se abre de nuevo al gran paisaje del valle, al sur. El otro camino pasa justo a la derecha, al otro lado de los brezales, siguiendo la loma que nos separa de la carretera
Brezales a la derecha y, poco más allá y a la izquierda, otro bosquete, cuyo arbolado llega abajo al valle
Llega ahora un último tramo de ligera cuesta hasta la capilla y entrada del pueblo
En la subida, las casas se nos ocultan a la vista durante un corto instante...
Subimos un poco más en este tramo en el que el Camino se encaja en estas tupidas barreras vegetales a derecha e izquierda
Volvemos a ver las casas de Montefurao, con el 'moñó' del bosque de la cima del Sesto da Fonte bien reconocible en lontananza
En estas alturas, dependiendo de las lluvias pero ya acabando la primavera y transcurriendo el verano, los prados se agostan al sol y pasan del verde intenso al verde claro y luego al ocre y dorado...
Unas murias levantadas con piedras sueltas, sin argamasa, separan los campos del Camino entrando en la aldea
Aquí enlazamos con el otro camino, el de arriba, que viene a nuestra derecha, y empezamos a llanear
Llegamos a la capilla de Santiago de Montefurao por la parte de atrás, por su cabecera. Seguidamente están las casas del pueblo, empezando por la Casa del Pintu o Casa del Hospital, la del antiguo hospital de peregrinos
Asomándonos a la muria volvemos a ver, abajo, las profundidades del valle de Castaedo, con las laderas de A Costa al Oeste y, más allá, Os Penedóis de San Pedro, cerca del castro de El Cuturuyón, uno de los que dominaban el panorama aurífero en el pasado
Montefurado, historia viva de un pueblo semiabandonado, es como titula el escritor Luis Javier del Valle Vega en su blog Dendecagüelu la semblanza que le dedica al lugar y de la que compartimos este texto:
"Su caserío está compuesto por apenas seis casas, varias cuadras y la capilla de Santiago, habitado de forma habitual por una persona.
Situado en un entorno con abundantes restos de antiguas explotaciones mineras romanas, su nombre está ligado a las mismas, al estar situado en una loma perforada por un túnel que otrora servía para trasvasar aguas desde el río Oro al Castelo con el fin de dar servicio a los lavaderos de mineral que se extraía.
Lugar de paso del Camino de Santiago Primitivo, hasta finales del siglo XIX estuvo en funcionamiento un hospital de peregrinos con capilla, situado en la hoy conocida como casa el Pintu, apodo del que adquirió la casa cuando dejo de prestar los servicios a los peregrinos.Propiedad del señorío de Marcel de Peñalba, su poderío económico motivó que fuese referencia en la red existente, ofreciendo lecho y comida y garantizando el buen estado y señalización de los caminos que por allí pasaban."
El techo es de pizarra y a dos aguas, rematado con una cruz sobre la entrada, que mira al oeste, como los templos medievales. Apoyadas en la muria hay alguna llousas o lajas que parecen servir para tenerlas a mano para cubrir la muria y acometer las pertinentes reparaciones y mantenimiento de la cubierta
Fijémonos en la manera de encajar las llousas en la cumbrera, así como en el pequeño ventanuco en forma de aspillera que da luz al interior de la capilla
"La otrora capilla hospitalaria es de pequeñas dimensiones, planta rectangular, pintada en blanco, de tejado de pizarra con vano en la entrada y coronada con una cruz de piedra", es como la describe Luis Javier del Valle Vega. Luis Antonio Alías nos la presenta como "Pequeña, de planta rectangular, estrechos vanos y tejado de pizarra avanzado sobre la entrada"
La portada en sencilla y simple, sin concesiones a filigranas artísticas ni arquitectónicas, esta estructura actual fácilmente corresponda a la reconstrucción del hospital registrada documentalmente en 1744. La ermita está prácticamente siempre cerrada pero, si acaso tuvierais la suerte de encontrarla abierta, en el altar hay una imagen barroca de Santiago peregrino
Estamos en un verdadero balcón desde el que vemos también, ahora mirando hacia el norte-nordeste, de algunas estribaciones de la zona de La Freita, aunque no su espectacular fana o derrumbe aurífero ocasionado por la ruina montium. Esa vista la tienen, desde arriba, los peregrinos de la Ruta de los Hospitales y, desde abajo, aquellos que escojan bajar de La Marta a Vallinadosa y la Cova de Xan Rata
Impresionantes paisajes de la comarca allandesa 'del Palo allá', el antiguo y efímero Ayuntamiento de Corondeño en lo que fue llamado el Cuarto del Camino. El gran Antón Pombo, en su magnífica Guía del Camino de Santiago. Camino Norte, tantas veces reeditada, nos da estas pinceladas viajeras:
"La aldea tuvo hospital, del que resta la capilla de Santiago con una bella imagen del apóstol, con repintados ojos saltones. Desde aquí prolongamos la marcha por el cordal de Berducedo, muy castigado por la erosión, los incendios y lleno de barrancos, algunos consecuencia de la actividad minera. Geológicamente su composición es pizarrosa, pero con afloraciones calizas que generan un fuerte contraste."
De la misma manera que existieron rutas secundarias más al sur, por El Valledor, hacia Galicia, las hubo por el norte, las cuales, como los pueblos, quedaron anegadas en el valle del Navia por otra gran presa, la de Doiras, en Boal, unos kilómetros más al norte
De manera bastante similar a como lo hace Víctor Guerra, escritor y peregrino, en su libro Los Caminos a la catedral de Oviedo, en que realiza esta ruta pero a la inversa, tal y como gustaban muchos peregrinos que, llegando a Santiago por otras veredas, decidían regresar a casa por esta, atendiendo al dicho popular: "Quien va Santiago y no va al Salvador, visita al criado y olvida al señor":
"Esta diminuta aldea, aunque no lo creamos, contó con un hospital de peregrinos que se registra documentalmente en 1744, aunque la fecha de su fundación es incierta. Antiguamente ocupaba la casa conocida como "El Pintu", en cuyas cercanías se encuentra la capilla dedicada al apóstol Santiago, que data del siglo XVIII, la cual contiene una rústica imagen de Santiago peregrino.Este enclave fue parte de las posesiones de los condes Marcel de Peñalba, que fueron sus patronos. Los hospitaleros que gestionaban tal establecimiento tenían la obligación de dar tres voces a la noches para que los peregrinos se pudiesen guiar en caso de niebla. Además estaban obligados a colocar grandes estacas cuando caían las grandes nevadas para de este modo señalizar el camino. Hoy el caserío de Montefurado es un mudo recuerdo de aquellos viejos tránsitos peregrinos."
Y, entre la información que nos ofrece la Xacopedia de este pueblo se nos dan retazos de su historia así como de la distancia que nos aguarda hasta Santiago de Compostela:
"Lugar que cuenta con 1 habitante (930 m). Está situado en el Camino Primitivo, en el concejo de Allande, Principado de Asturias. A 209 km de Santiago de Compostela. Situado en el lomo de una sierra, se accede tras bajar del Puerto del Palo. Conserva una capilla dedicada al Apóstol que da cobijo a una imagen de tradición popular de Santiago. La Asociación de Amigos del Camino de Santiago Astur-Galaico del Interior ha convertido esta talla en un símbolo de la recuperación de la peregrinación en tiempos modernos. Antiguamente contó con un hospital de peregrinos, de donde posiblemente procede la escultura apostólica. A día de hoy el recinto en el que se asentaba es una propiedad privada conocida como casa-hospital."
"El pueblo más pequeño del Camino Primitivo", hay quien ha dicho; "océano de las montañas de Allande donde se mimetiza Montefurado, un arrecife de piedra y pizarra, evocan en la Guía del Camino Primitivo de La Nueva España... y en la famosa Guía Eroski:
"pueblo solitario que parece emerger de la montaña y que bien parece el decorado de una película, con sus casas en piedra pizarra. El caserío tuvo hospital de peregrinos. En la actualidad, la capilla de Santiago, con una talla pintoresca del Apóstol, unas gallinas, un mastín y su dueño son los únicos signos vitales en varios kilómetros a la redonda"
Esta sensación de 'isla en medio de la nada' pueden tenerla más especialmente los romeros de la Ruta de los Hospitales, que llevan más de 15 kilómetros sin pasar por núcleo poblado alguno desde el pueblo tinetense de La Mortera
Las pocas casas, sobre una media docena, se extienden todas ellas entre el Camino y, al otro lado, la carretera. La Casa'l Pintu o del Hospital, la más grande de todas, tiene entrada por ambas vías...
Al fondo está el hórreo y, debajo de él, hay una bodega o almacén donde se encuentra, una planta más baja, la entrada desde la carretera, que tiene escaleras
Esta es la cuadra, que acaso fue antaño las caballerizas. Es fácil que desde que el final de su cometido como fundación hospitalaria haya pasado por alguna reforma arquitectónica, aunque sin duda no demasiadas, al menos al exterior
Al fondo, unas escaleras parecen dar paso al pajar. El hórreo sin duda formaría parte del antiguo Hospital de Santiago, pues en él se guardaban las vituallas, el grano principalmente, para moler y hacer el pan, pero también infinidad de productos comestibles, de la huerta y de la matanza
Seguimos camino hasta el final del muro que cierra la corrada de la Casa del Hospital
Observemos el firme, ligeramente inclinado, con el objeto de que el agua de lluvia cayese ladera abajo, siguiendo su cometido cuando se trazó, a sus pies, la carretera. El suelo sería antaño de barro, aunque también es posible que estuviera enlosado, como el de los patios de muchas casonas rurales
Admirable paisaje de la Sierra del Palo con el collado del puerto entre el Altu Panchón y El Picu'l Palo (izquierda). Desde aquí divisamos la fuerte bajada que acabamos de hacer desde allí
Las famosas gallinas, como el mastín de Montefurao, forman parte del paisaje de este caserío caminero, que en invierno podemos encontrarnos vacío, pero con algo más de gente en verano. "Aldea formada por cuatro casas de piedra de pizarra sobre el lomo de una sierra a casi mil metros de altitud, un único habitante, un tranquilo mastín y algunas gallinas revoloteando aquí y allá. Y unas vistas excepcionales", leemos en la no menos famosa Guía Gronze
"En la actualidad únicamente José, su perro mastín y sus animales domésticos habitan el lugar, lejos de los 45 vecinos y 75 almas descritos por Pascual Madoz en 1850 en su diccionario geográfico", es lo que nos reseñan en el blog El Camino de Santiago desde Asturias, añadiendo que "Los hospitaleros de Montefurado, Fonfaraón y Valparaiso tenían la obligación de salir al anochecer y vocear para guiar a posibles peregrinos desorientados, así como la de plantar estacas a lo largo del recorrido en época de nevadas, con el mismo fin."
Resulta más que atrayente pensar que en este lugar, o en el tramo desde el puerto hasta aquí, hubiese habido un refugio desde la más remota noche de los tiempos en el paso de El Palo, del que los romanos hubieran hecho una villae con mansio, cauponae o mutatio, aprovechando el camino aurífero y de comunicación directa entre Lucus Asturum y Lucus Augusti, o incluso un poblado minero, pero es solamente una elucubración y ningún hallazgo documental y arqueológico permite de momento más de imaginarlo
Sobre dónde estaría la residencia de la mano de obra de las minas, Narciso Santos Yanguas piensa que parte en los castros cercanos de El Castello de Berducedo, El Cuturuyón de San Pedro y El Castro de Arbeyales, así como cobertizos provisionales hechos de madera o materiales perecederos, al estilo de barracones. En invierno es fácil que se paralizasen los trabajos o se redujesen drásticamente dado los rigores meteorológicos de estas alturas
El pueblo se asienta en un roquedo, por lo que sus buenos cimientos están asegurados. Las fundaciones hospitalarias las realizaban normalmente reyes, obispos y los señores feudales dueños del territorio, pero también gremios artesanos y concejos. De este de Montefurao ya hemos visto que sus hospitaleros manifestaron que era de fundación real, si bien lo único cierto que se sabe era que sus patronos eran los Señores de Allande, condes Marcel de Peñalba
La Gran Enciclopedia Asturiana afirma que no sería este, de todas maneras, el más rico de sus propiedades, sino que eran los de Fonfaraón y Valparaíso, en la actualmente conocida como Ruta de los Hospitales, "como dueños, en pleno dominio, de extensas propiedades en todo el concejo, así como de importantes rentas, que disfrutaban los hospitaleros o aposenteros en razón de alberguería, que consistía en recoger a los pobres peregrinos transeúntes dándoles agua, sal, lumbre, una manta y algo en que dormir, por un día, y si estuviesen enfermos se habría de prolongar su asistencia"
Aquí se apilan palos, troncos y vigas, que suelen emplearse para hacer cierres de fincas, apoyos o lo que se precise
Al pasar vemos que la cabaña tiene un gran forno, por lo que seguramente aquí se hacía el pan. Observemos en las grandes llousas de pizarra de la cubierta tanto de la cabaña propiamente dicha como del forno, el cual tiene una estructura semicircular que nos recuerda a los ábsides románicos. Fijémonos igualmente en los picos de pìedra que rematan la cubierta de la cabaña y en la cumbrera, no de llousas sino de tejas árabes. La cubierta del forno se asegura por el método tradicional de colocar piedras encima
Aparte del pequeño espacio bajo el tejado de la capilla de Santiago puede decirse que no hay aquí más sombra que la del pinar
Por eso allí muchos peregrinos hacen al llegar a ella un alto al ver que tienen ante sí una buena cuesta arriba
Y aquí tenemos el fuerte repecho de la subida al Sesto da Fonte por los prados de Estaxo arriba, toda recta hasta muy cerca de la cima
Al subir, si miramos atrás, tendremos una muy buena vista del pueblo y del Picu'l Palo, con los grandes zigzags de la carretera en la abrupta ladera del puerto. Un poco más atrás y a su derecha empieza asomar, mínimamente aún, el profundo tajo de La Fana da Freita, el gran derrumbe de la ruina montium, en cuya cima estuvo el Hospitalín de la Freita. Lo veremos mejor desde un poco más arriba y más lejos. A su izquierda vemos la cuesta desde Santiellos y La Marta, así como algo de La Sierra de Fonfaraón
No es dificultoso de pasar para nada pero siempre hay que ser prudentes, sobre todo aquí, donde los peregrinos suelen llevar ya unos cuantos kilómetros a sus espaladas y el cansancio hace mella a quien más y quien menos
Hayan venido por La Ferreirada y subido desde La Reigada, o hecho la Ruta de los Hospitales, aún les aguardan cuatro kilómetros a Llago y otros tantos a Berducedo, más otros cuatro más si quieren continuar hacia A Mesa, todo ello con sus correspondientes subidas y bajadas, pero también con algunos tramos bastante llanos


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