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domingo, 12 de octubre de 2014

EN LA CAPITAL ALLANDESA: LA IGLESIA DE SAN ANDRÉS, EL PALACIO DE CIENFUEGOS Y LA VIRGEN DEL AVELLANO (ALL RUTA A LA PUELA/POLA DE ALLANDE Y A EL PALO (5)

El Camino llega a la iglesia parroquial de San Andrés.
Al entrar en el centro urbano de La Puela/Pola de Allande, siguiendo la calle Alcalde Manuel Ramos, procedentes del recorrido caminero que baja de Ferróy, llegaremos a la iglesia parroquial de San Andrés ya al lado de los edificios del centro de la población. Atrás en el ábside la clásica Cruz de San Andrés, en forma de X y orientada al este, de donde viene la ruta xacobea primitiva, delata su advocación.


En la sacristía y señalando el Camino vemos las conchas xacobeas.


Ventanuco y concha caminera.


Su nave se encuentra orientada al oeste, por donde se encuentra la entrada principal frente a la Plaza Hermanos Cardierno. Este templo parece ser fue construido por iniciativa de uno de los señores de la zona, Rodrigo González de la Rúa y Cienfuegos, contador de los Reyes Católicos, quien compró las posesiones de Allande a otros nobles que las poseyeron con anterioridad. La Puela, después de unos años de disfrutar de la Carta Puebla, garantía de libertades para sus habitantes, cayó bajo el dominio de varias estirpes nobiliarias, como los Álvarez de  las Asturias o los Quiñones, antes de pasar por compra a estos nuevos dueños, que empezarían a ostentar el título de Condes de Peñalba


El santuario debió empezar a construirse a finales del siglo XVI, siguendo la moda castellana, pero presenta destacados elementos añadidos en sucesivas reformas, como es el caso de la fachada, de traza historicista, o la citada torre del campanario. Anteriormente se sabe de una iglesia más antigua, del siglo XII, anterior incluso a la fundación de La Puela/Pola de Allande entre 1262 y 1268, que fue echada abajo para levantar esta.


Es fácil que en su primera construcción trabajasen algunos de los maestros que se encontraban en aquel tiempo rematando las últimas tareas pendientes de la catedral de Oviedo/Uviéu, tal y como sucedió en otras iglesias asturianas


Dentro admiraremos el estilo gótico de su fábrica original. Arcos y nervadura gótica y retablo mayor en el altar, de estilo manierista y dedicado al Cristo del Amparo


Renacimiento tardío del siglo XVI, con bastantes imágenes y tallas de interés.


Otros artísticos retablos existentes en las capillas lateras son de los siglos XVII y XVIII. Este es el de la izquierda


Este es el de la derecha.


Se venera también en procesión a la Virgen del Avellano, que viene aquí desde su capilla en lo alto de la villa, en la fiesta del 8 de septiembre. La Virgen del Avellano es un culto que puede haber venido de uno de los pueblos del concejo, Is, al crearse en la baja Edad Media esta puebla allandesa. 


La talla es del siglo XIV y su veneración está totalmente relacionada con la peregrinaciones.


Un romero gascón, Pierre Villafloure, recobró aquí la salud tras una milagrosa interseción. Hacía por segunda vez el Camino de Santiago y guardaba reposo a consecuencia de una sangría de boca. Llevaba cuarenta días en el hospital de peregrinos sin que ni el cura ni el barbero, los más entendidos en ciencia médica que había, supiesen poner remedio. Es entonces cuando un fraile de Oubona que iba con asiduidad a la capilla del Avellano encomendó el enfermo a la Virgen, sanando en una semana. El gascón en agradecimiento prometió rezarle a la Virgen del Avellano todas las noches de su vida así como sufragar una misa anual en la parroquia parisina donde residía.


Empezando el siglo XX su fachada fue objeto de reformas, así como del remate de la torre del campanario


En el exterior fue instalado un monumento dedicado a los emigrantes.


Así como una placa que rememora la Xunta Xeneral de 1569 celebrada por los vecinos de entonces para defender sus intereses de los abusos señoriales.


En la placa se hace referencia a las fiestas de Nuestra Señora del Avellano, que se celebran en septiembre, de honda tradición y devoción en el concejo allandés, con solemne y concurrida procesión entre este santuario y la capilla de la santa, en la zona alta de la población, así como sonoras y espectaculares descargas de voladores y fuegos artificiales durante esas jornadas.



Arriba de la iglesia y la población el Palacio de Cienfuegos o de Peñalba es otra de las grandes referencias históricas de esta villa y concejo, fácil de ver entre los bloques de viviendas, pues destaca arriba en un altozano, con su amplia galería y mirador encima de  la villa.


El robusto caserón sigue levantando a los cuatro vientos su silueta dominante, aunque ya no amenazante, como símbolo que fue de aquellas estirpes que desde él ejercieron, por todos los medios, su mando y prebendas sobre sus forzosos y sufridos vasallos. Desde aquí ejerce su dominio, visual, sobre el valle, en la ruta hacia el Puerto del Palo.


Se edificó encima de un castro que después fue fortaleza romana (sin duda relacionada con las explotaciones auríferas de la comarca) y medieval. Antigua torre defensiva y de vigilancia, transformada con el tiempo en casa fuerte, casona y palacio residencial, con cómodas habitaciones y aposentos para la época (parladoiro, dormitorio real, 23 cuartos de dormida...), pero también con lúgubres mazmorras, salas de torturas, emparedamientos y ejecuciones.


 La primera población se fundó entre los años 1262-1268, por iniciativa del obispo Don Pedro (la iglesia era dueña del territorio) a petición de los habitantes de Allande, para "fazer serviçio a nuestro señor el rey e cumplir rogo de don Gutier Suárez, su adelantado mayor en el regno de León". Se trata de la fundación de una nueva puebla que aglutinaría la administración un territorio que es el actual concejo, con derechos y libertades especiales para sus moradores, siendo no obstante un caso extraño en Asturias de una Carta Puebla hecha tanto por iniciativa real como señorial.

La Puela/Pola de Allande desde lo alto. El Camino pasa al lado de la iglesia (izquierda de la foto) hacia el centro urbano.
Pero aún no había acabado aquel siglo cuando la naciente puebla volvería a caer definitivamente en la órbita del poder señorial, pues la reina María de Molina lo entregaría, garantizando su lealtad, al poderoso magnate Rodrigo Álvarez de la Asturias, en aquellos convulsos años de continuas disputas al trono de diferentes parientes y linajes. En el año 1344 heredaría el señorío un ahijado de Rodrigo Álvarez, el hijo bastardo de Alfonso IX Enrique de Trastámara. Luego, por las mismas causas de garantizar lealtades esta dinastía real trastamarista lo otorgaría en 1369 a los Quiñones, luego conocidos por el título de condes de Luna, quienes lo poseerían buena parte del siglo XV, teniendo su casa señorial en este palacio, hasta que en 1515, Francisco Fernández de Quiñones, muy perjudicado por la actuación de los corregidores de los Reyes Católicos, quienes intentaban quitar poder a la vieja nobleza terrateniente, vende esta plaza a uno de esos representantes de los monarcas, el contador mayor de los reyes Rodrigo de la Rúa y Cienfuegos, convirtiéndose este en el nuevo amo, estirpe que ostentará el título de condes de Peñalba.


Es entonces cuando parece ser llega el tiempo en el que se ejerce un dominino más férreo sobre villa y concejo, con larga y dilatada resistencia antiseñorial. En 1569 hay litigios contra los señores, se reune la vecindad en Xunta Xeneral y se llegan a aprobar unas ordenanzas municipales.


En 1658 se promueven nuevos pleitos fundamentándose en que toda Asturias es patrimonio del heredero de la corona y no de ningún señorío local, años después se llega a denunciar al conde ante el Consejo de Hacienda pero este es absuelto en 1742. En 1774 se condena al concejo al "perpetuo silencio" y se reconoce el dominio de los Cienfuegos. Esta penosa situación no se verá erradicada hasta la Constitución de Cádiz de 1812, la cual pone fin a cualquier dependencia señorial en Allande.


Por ello, desde hace mucho tiempo, la silueta y figura del palacio ya no son causa de pavor, es Monumento Histórico-Artístico y un elemento fundamental del patrimonio allandés.


Siguiendo el Camino, siguiendo desde la iglesia, vamos de la Plaza de Abajo a la Calle Mayor. Lástima de la desaparición de la Casa del Fraile, señero edificio del siglo XVIII que estaba en un solar a la izquierda.


Y seguimos por la calle Mayor


Aquí está la Casa la Culebra


Llamada así porque tiene una culebra labrada en una de las ventanas que dan a la calle



Seguimos caminando


Y llegamos a la Casa la Chiquita, del año 1870


Placa de la casa


Salimos a la Avenida de América


Y vamos a la Plaza Diz Tirado


La Plaza Diz Tirado, donde la Avenida de América, verdadera arteria comercial, empalma con la Avenida de Galicia, por la que se sale para continuar Camino. Pero antes merece la pena visitar los alrededores, el centro de La Puela


Ahí veremos el Monumento al Emigrante como permanente recuerdo a los allandeses que salieron a ultramar, a los que tanto y tan bueno se les debe.
 

La estatua es obra del catalán Antonio Prats Ventós y fue donada por Agnes Fuertes de Carvajal. Las pinturas del mural, representando Allande a un lado y al otro San Juan de Puerto Rico, meta de buena parte de los emigrantes allandeses, y son trabajo del artista allandés José Manuel Vega. Al fondo vemos el mar, surcado por tantos vecinos del concejo buscando mejor vida y una nueva oportunidad


 Emigrante sin equipaje, simbolizando a los muchos que se fueron, literalmente, con lo puesto, obligados por las circunstancas. Jasta el año 2012 estuvo en el cercano Parque Toral. existen réplicas de la misma en los lugares de especial relavancia de la emigración allandesa, como Santo Domingo de la República Dominicana y San Juan de Puerto Rico


Más arriba es el santuario a la Virgen del Avellano, de sonada romería en septiembre. Como suele suceder en numerosas celebraciones marianas, esta advocación se basa en ancestrales tradiciones. En este lugar unos pastores encontraron una imagen de la Virgen en un avellano. El párroco al enterarse mandó fuese llevada a la iglesia parroquial de San Andrés, pero la talla desaparecía cada día y todas las mañana volvía a aparecer en las ramas de aquel avellano. Se volvía a traer al templo allandés pero volvió a repetirse el suceso, hasta que se convino que por alguna razón la Virgen María deseaba ser venerada en este preciso paraje y allí se hizo una capilla de la que la actual sería su sucesora.


 La leyenda piadosa puede transmitir realmente, como también es lógíco y normal y está totalmente extendido, simbolismos ancestrales, incluso precristianos...


En este mismo concejo de Allande, en concreto en el pueblo de Is, parroquia de Santa Colomba, existe una Capilla de la Virgen del Ablano (avellano en asturiano) con una talla románica del siglo IX ó X, sumamente venerada por lo tanto desde tiempo inmemorial.


 No es extraño que esta advocación pasase aquí después de la fundación de esta villa de La Puela o de Pola de Allande en la baja Edad Media como consecuencia de la política repobladora y administrativa de aquel entonces, cuando tanto reyes como nobles y magnates y obispos otorgaban en sus tierras el privilegio de crear una puebla con especiales fueros y derechos para sus habitantes, poblaciones con sus leyes, mercados, artesanía, comercio y demás privilegos, antecedentes de las actuales villas y ciudades, centro de un alfoz de los pueblos circundantes, antecesores a la vez de los actuales concejos, conceyos, municipios...


La aparición de una santa en un avellano no es tampoco una casualidad. En el avellano mora la divinidad o transmite en él su poder, como en numerosos árboles, para la cultura celta y de otros pueblos de la antgüedad, con las varas hechas de sus ramas se espanta a las serpientes, al cuélebre o dragón devorador y al mal, se curan mordeduras de víboras, se buscan tesoros, se busca agua y se desencantan las hadas. Es árbol de la sabiduría y está marcado de un tremendo simbolismo. En torno a árboles como este se emplazaban sus santuarios naturales o nemeton cristianizados posteriormente en advocaciones y capillas...


La talla de la Virgen, del siglo XIV, se venera en la iglesia, obra del siglo XVI pero construida sobre un templo anterior, medieval. No hacía mucho históricamente aún que se había fundado La Puela (entre 1262 y 1268 según Ignacio Ruiz de la Peña) y todo apunta que este centro urbano aglutinador administrativo de las aldeas circundante (actual concejo de Allande), ya había adoptado esta veneración del pueblo de Is, sin duda por la gran devoción que ya se le profesaba desde muy anteriormente. El terreno pertenecía a los señores del cercano y mencinado Palacio de Peñalba o de Cienfuegos, primero de la estirpe de los Ponce, luego de Luna y posteriormente de Cienfuegos, quienes patrocinarían su construcción y mantenimiento.


 En 1681 el estado de la ermita era lamentable y en 1681 hay auspicio por parte del Visitador o representante real para que se rehabilite a costa de la parroquia el santuario de la "Virgen del Ablano"


 En aquellos tiempos de vicisitudes el peregrino gascón Pierre Villafloure, quien peregrinaba a Santiago por aquí tras haberlo hecho por Sangüesa y León, transmitiendo su periplo en el libro Le Chemin de Monsieur Saint Jacques, cayó postrado y enfermo en La Puela de una hemorragia bucal sin que barbero ni cura (lo más aproximado a médicos de entonces) pudieran sanarle. Pasaron así cuarenta terribles días hasta que llegó un fraile del monasterio de Santa María la Real de Oubona sito en este mismo Camino en tierras tinetenses, quien frecuentaba el santuario de la Virgen del Avellano.
Sabedores del prestigio de estos monjes como hombres de Ciencia, se le enteró del caso del gascón y, aparte de sus artes médicas, le encomendó a esta santa allandesa, obrándose el prodigio transcrito así: "en una semana pasó de estar huesudo y macilento a orondo caballero". Pierre de Villafleur prometió rezar todos los días de su vida una Salve a la Virgen del Avellano antes de ir a dormir, sufragando también misas todos los años en su parroquia de París.


Actualmente la Virgen del Avellano es la gran fiesta de esta villa capital del concejo de Allande, celebrándose el día 8 de septiembre su día grande, con procesión desde la capilla a la iglesia de San Andrés, con sonoras romerías todos esos días alrededor de la jornada festiva, descarga de voladores o cohetes, de honda tradición en la comarca, Ofrenda del Avellano, poesía dedicada a la Santa Patrona y un sinfín de actividades en las que se palpa tanto lo festivo como lo solemne y comunitario...


En esta Plaza de Diz Tirado podemos hacer parada en el Café Centro. Al fondo asoma un poco el Ayuntamiento.



Vueltos a la Plaza Diz Tirado, del Café Centro pasamos al Café Vitoria, en un gran edificio urbano clásico...


Está en la Travesía Carlos Santos, la que desde la Plaza Diz Tirado va al Ayuntamiento, realmente es un verdadero puente sobre el río Nisón en el que se alza esta hermosa casa de vecindad...


Podemos bajar, por las escalerillas de la izquieda de la foto a ver el puente y dar un paseo por la orilla...


Escaleras al paseo fluvial.


Vista debajo del puente...


El río Nisón.


El puente y el Café Vitoria a lo lejos




 Grandes y luminosas galerías. esta d ela derecha es la de la parte posterior de la Casa la Culebra


Volvemos al puente, viendo ahora el río desde lo alto.


Grandes edificios urbanos clásicos, con cafés y casas de comidas en la planta baja, pero junto a ellos, en el mismo centro, hay más, con artísticas galerías y balconadas, corredores, ventanales, constituyendo todo ello un auténtico pequeño museo de arquitectura urbana al aire libre.


Entre estos edificios hay que hablar del Ayuntamiento de Allande, obra del arquitecto Regino Pérez de la Sala, del año 1907, con sus soportales amplios y característicos de muchas casas consistoriales asturianas hechas en aquel período.


Junto al Ayuntamiento, el Parque El Toral es otro de los rincones emblemáticos de La Puela, capital del concejo de Allande.


Parque Toral donde, en un muro de piedra, se conmemora la autorización de la reina María Cristina en 1866 para comprar este campo, dedicado desde entonces a plaza pública y mercado.



 Allí está El Casino, otro de los establecimientos célebres de La Puela.


Enfrente del Ayuntamiento de Allande un símbolo de la gastronomía asturiana. Fonda La Nueva Allandesa.


Hora de las ricas comidas.





Enfrente de La Nueva Allandesa, casi frente por frente a su vez del Ayuntamiento alguien ha aparcado un Haiga, un coche clásico con el que demostraban los indianos o americanos que habían hecho fortuna en América, de ahí la expresión facer l'Habana o facer las Américas... realmente no es una circunstancia "normal", es el 8 de septiembre, Día de Nuestra Señora del Avellano.


En contra de lo que se piensa parece ser que su nombre no tiene que ver ni con una marca de coches ni con que los compradores, de los que solía burlarse por su condición de nuevos ricos o que aparentaban serlo pedían "el más grande que haiga" sino con una derivación del término High Class o High Auto con la que denominaba a los coches de alta gama. De todas manea la discusión sobre el origen de la palabra continúa...


Estamos en la calle Donato Fernández, por donde sale la carretera hacia Cangas, donde hay más comercios y bares.


Aquí se encuentran dos fuentes públicas, esta es la de Los Burros, construida bajo la dirección de Ricardo Casielles en 1925.


Su nombre viene que se empleaba como abrevadero de burros y caballerías que entraban y salían por esta vía, la más importante en cuanto a comunicaciones de La Población.


Y otra es la de los Dos Caños, fuente ornamental y para servicio de la vecindad, del año 1883 y diseñada por el ingeniero Francisco Pérez Fernández Casariego, siendo alcalde Carlos Santos, a quien está dedicada la calle situada sobre el puente del río Nisón, pues bajo su mandato se hicieron importantes mejoras en un momento de crecimiento de la población gracias fundamentalmente a los capitales aportados por los emigrantes...



Y volvemos a la Travesía Carlos Santos precisamente, al puente sobre el río Nisón, regresando a la Plaza Diz Tirado.


Y por allí, Avcenida de Galicia, iremos saliendo de La Puela/Pola de Allande nos aguarda una buena jornada andarina por el valle del río Nisón hacia La Reigada y El Palo.