Eres el Peregrino Número

viernes, 21 de noviembre de 2014

IGLESIA DE LA PEREDA Y ANTIGUO HOSPITAL DE PEREGRINOS. RUTA AL ESPÍN Y BEDURES. TINEO/TINÉU (ASTURIAS)


La Pereda y su iglesia desde el Camino, saliendo hacia El Pedregal
La Pereda
Salimos de La Pereda, el primer pueblo y parroquia del concejo de Tineo/Tinéu que recorremos en el trayecto del Camino Primitivo y a donde entrábamos viniendo de La Espina, en Salas. Subíamos así desde la histórica y emblemática capilla del Cristo de los Afligidos al barrio de Reconoco, donde finaliza la cuesta y empezamos a caminar algo más en llano dirigiéndonos a El Pedregal, en ruta a la capital del concejo, uno de los más grandes de Asturias y que por eso se le conoce como El Concechón


Aquí empieza nuestro periplo a lo largo de la falda sur de La Sierra, La Sierra Tinéu, que se extiende hacia el suroeste mientras vemos al sur las extensas praderías, como una verdadera meseta, que se extienden a lo lejos para caer al valle del Narcea, ante los cordales que separan al Concechón de los concejos de Miranda y Cangas del Narcea


Hay grandes vaquerías pues es una tierra eminentemente ganadera y de pastos


No es infrecuente econtrarse con ganaderos y sus rebaños de vacas


Al este a lo lejos divisamos otra sierra, Bodenaya, al pie de la que se sube de Salas a La Espina


Y también tenemos una buena panorámica de La Pereda: la ascensión desde el barrio de El Humiadoiro, que debe su nombre a un viejo humilladero, junto a la capilla del Cristo de los Afligidos, hacia el barrio de Reconco, arriba a la izquierda


Desde esta posición tenemos una completa visual de la población, con la iglesia parroquial de Santo Tomás de La Preda en medio de la foto, iglesia ya citada en la Edad Media, cuando pertenecía al monasterio de Bárzana de Tineo/Tinéu, hasta que en el siglo XII pasó al de San Tirso de Ninole, en Candamo, por disposición de la reina Urraca la Asturiana


Luego fue iglesia parroquial pero todavía hasta el siglo XIX dependió de la abadía de Courias, en Cangas del Narcea, que llevaba la mitad de sus rentas, quedando la otra mitad para el párroco


Los grandes soportales del pórtico de la iglesia son un añadido del año 1965, pero el templo actual es obra del siglo XVIII. Aquí fundó en 1651 el canónigo Don Pedro García del Pedregal una obra pía para pobres y doncellas, dejando en testamento cincuenta ducados para construir en el santuario una capilla dedicada a Nuestra Señora del Rosario.

 
Fueron los monjes benedictinos de Courias quienes fundaron en el solar un hospital de peregrinos, en honor del rey Fernando II, agradeciédole la donación de tierras en este lugar, justo en unos campos situados enfrente del templo, al otro lado de la carretera, que siguen llamándose El Prau del Hospital. No se conserva nada de él pero aún existían testimonios de su existencia en el siglo XIX. 



Las señales nos indican seguir adelante...


Nuestra ruta se adentra en los parajes de La Sierra Tinéu, bajo Las Ourales, por tramos empedrados de gran belleza, donde el Camino se encaja literalmente entre las camperas de la falda de la montaña, fincas ganaderas y buen arbolado autóctono.


El Camino en diversos tramos tiene una buena caja, señal de su antigüedad.


Hay partes con buena sombra.


Y otras más al sol que nos ofrecen una buena panorámica de la grandiosa planicie la meseta verde salpicada de árboles que se extiende al sur, hasta el valle del Narcea...


Al fondo a lo lejos distinguimos las casas de La Miariega y El Pedregal.


En un cruce subimos un poco por el ramal de la derecha. Estamos en la zona conocida como Las Matiegas.


Luego va otro y continuamos de frente, sin hacer caso a los desvíos que van abajo hacia la carretera o arriba a la cima del cordal, sino que vamos siempre a media ladera, siguiendo en todo momento las señales jacobeas de mojones y flechas amarillas.


Altos son los picos de la cordillera que divisamos al sur. Las montañas del suroccidente asturiano: Miranda, Somiedo, Cangas del Narcea y... naturalmente los cordales tinetenses. Por abajo va la carretera AS-216.


Atrás El Monte'l Molinón...


Ante nosotros La Curiscada y al fondo La Sierra del Courío...


La carretera, siempre abajo.


Itinerario con tramos empedrados en Las Matiegas que dan paso a otros de firme de tierra.


Paisaje de grandes fincas y de buenos pastizales, siempre divisando la gran meseta verde de prados separados entre sí por arbustos y matorrales que se extiende ante nosotros, hacia La Curiscada.


Trecho que discurre ahora junto a alguna alambrada que cierra los terrenos.


Una corta subida...


Árboles y matorrales.


La meseta y la carretera.


La Curiscada...


El Courío al sur.


Camino que encandila el corazón del peregrino.

 
Hay murias de piedra pizarrosa, medio cubiertas de musgo, donde también se incrustan los líquenes, tiñéndolas de gamas de diferentes verdes.



Pasamos por lugares más sombríos y otros más luminosos, con menos árboles, pero igual de encantadores unos que otros.


Senda muy trillada por el paso continuo de peregrinos.


Bajo la enrramada...


Hermosura natural.


Bosques y campos...


Paisajes rurales.


A nuestra izquierda los campos caen en suabe pendiente.


La carretera...


Senda preciosa, sin apenas cuestas, siempre en ladera...


Árboles y arbustos.


Hierbas y flores.


Campos abiertos hasta donde abarca la vista.


Campos luminosos...


Y umbría forestal...


La magia natural del bosque autóctono...


Uno de los caminos por excelencia de la ruta.


Alambradas de fincas en tramos más abiertos que miran a las sierras del Narcea.


El Picu l'Horru o Pena Manteiga.


Delicia de bajada en llevadero descenso...


Al fondo fincas roturadas.


En la lejanía Casa Burrón, Casa'l Moreno, campos de Las Vacauras, vegas del río Vauregueixu, a la izquierda de La Curiscada. Más allá el profundo tajo pedregoso del río Villanueva, donde están las viejas canalizaciones del Rañadoiro llamadas precisamente Las Antiguas. También vemos el profundo tajo que cae hacia el río Narcea así como las lejanas montañas de La Sierra Bexega,


La Sierra Bodenaya o Boudenaya sigue atrás, antenta a nuestros pasos...


Amplitud de miras en tan soberbio panorama...


Iniciamos un poco de cuesta abajo...


Inmortalizando el momento...


Y seguimos ruta.


Hay ahora una ligera bajada.


Campos abiertos.


Debajo de nosotros, en la carretera, tenemos las casas de El Couto


El Couto, a nuestros piés.


Campos regados por el río Modreiros.


Campos de Ondinas y Los Canares.


Vamos llegando al Espín, con su gran nave ganadera.


Y una panera restaurada.


Encima de los tejados: El Pedregal.


Aquí hay un váter. Es en principio mucho más higiénico que meterse por los prados pero su estructrura choca enormemente con este bucólico entorno rural. Tal vez sea un ejemplo de una cierta masificación del Camino.


Una panera restaurada, bajo ella hay, en la bodega o almacén, se ha habilitado un lugar de descanso, con máquinas de autoservicio.


La quintana del Espín. Por allí sigue la ruta.


 Casa Patacón.


Flechas frente Casa Patacón.


Lavadero fuente y abrevadero frente Casa Patacón.



En la vereda de la senda xacobea...


La Miariega, abajo en la carretera.


Y El Couto.


Aquel pueblo grande es El Pedregal, hacia el que nos dirigimos.


Por las huertas llegamos al siguiente grupo de casas: Bedures.


Enclave de caserías y ganado ovino y vacuno en el que estuvo la casona solariega de los Colado.


Ovejas de Bedures, la reciella o ganado menor.


Se dice que los antiguos señores rurales o fidalgos de la zona se repartían entre ellos las tierras que llevaban o negociaban con los monjes, pues también fue esta propiedad eclesiástica, principalmente de la propia parroquia, del monasterio de Courias y de los fidalgos de El Pedregal, para donde se encaminan ya nuestros pasos.


Casas de Bedures.


Lavadero cubierto.


El cañu del agua.



Mojones y flechas.


Guardián del Camino...


Guardián de la finca... ¡no te atrevas a subir! parece decirnos.


El Camino sale de Bedures, bajo los castaños y los molinos...


Los molinos de El Regueirón, sobre el Camino a la derecha.


Arriba en el bosque.


Los peregrinos salen de Bedures...


Por allí vamos nosotros.


Paisajes de las laderas de La Sierra.



El bosque nos acoge...


Atrás queda la campiña...


El castañar pronto se acaba cuando nos encontramos con "el diablo peregrino" a las puertas de El Pedregal...


Abajo la carretera...


Y de frente El Pedregal...


El Pedregal, otro hito de la historia del Camino al que vamos a entrar y que vamos a conocer...