Eres el Peregrino Número

viernes, 27 de marzo de 2015

SAN LÁZARO, SAN SEBASTIÁN Y A BARCA, HOSPITALES DE LEPROSOS Y PEREGRINOS EN RIBADEO (LUGO, GALICIA)

Capìlla de San Lázaro. Ribadeo
Para salir de esta preciosa villa de Ribadeo, digna de visitarse sin prisas, puerta de Galicia por la costa, tomamos como referencia la Casa do Concello de Ribadeo  y atravesaremos la Praza do Campo en dirección a la iglesia parroquial, antiguo monasterio franciscano . Hemos a continuación de proseguir por la Rúa de San Francisco, cruzando luego la Avenida de Asturias y, torciendo a la derecha por la Rúa Deputación para llegar al barrio de San Lázaro.

La capilla junto al Camino, saliendo ya del casco urbano ribadense
San Lázaro, donde está esta capilla que fue del hospital de malatos o leprosos que aquí existió, por lo menos desde el siglo XIV y hasta finales del XVIII, cuando ante la disminución de la endemia leprosa estas fundaciones fueron extinguidas, pasando con el tiempo sus bienes a particulares y los enfermos enfermos a reales hospicios y otras nuevas instituciones sanitarias. Su fachada se reedificó en parte en 1844 y sobre una puerta vemos el escudo de Ribadeo con su llave y estrella de plata sobre el mar. En muchos casos, tal que este, la capilla pasó a uso público, dando nombre al barrio y lugar. Sus bienes y rentas no fueron de todas maneras muy boyantes, en el inventario de 1555 sabemos que disponía de "unos manteles blancos, dos cálices de plomo, un candelabro de hierro y una caja con llave donde se guardaban los cálices y vestimentas del capellán."


Escudo de Ribadeo
Barrio de San Lázaro, casas frente la capillaáz
La Malatería de San Lázaro fusionó sus rentas en 1766 con el Hospital de Peregrinos de San Sebastián, uno de los dos que existieron en Ribadeo y del que  la tradición afirmaba que había sido fundado el mismo año que se descubrió el sepulcro de Santiago. Dejando de lado tal afirmación lo cierto es que, fundado en Porcillán, estuvo en servicio hasta mediados del siglo XIX en la entonces llamada rúa del Hospital. Los peregrinos tenían derecho a leña para lumbre, paja para el lecho y manta, albergándose estos en la planta baja. Sus rentas fueron fusionadas en 1766 con las de la malatería de San Lázaro, de la que pronto hablaremos. Actualmente existe una Residencia-Hospital de San Sebastián y San Lázaro, de alguna manera una continuidad, transformada pero continuidad, de aquella larga experiencia asistencial. Otro hospital, el de A Barca, fue fundado en 1206 por Pedro Belo y su mujer María Bela, donándolo a las autoridades eclesiásticas del monasterio de Sar y de Ribadeo a cambio de misas de aniversario por la salvación de su alma. Dejaron además estipulado que ambas instituciones religiosas habrían también de contratar mantener en este hospital a un barquero que transportase de una a otra orilla de la ría, por el puerto de Porcillán, a todos los viajeros sin coste alguno para ellos. Se desconoce cuanto duró y cuando se extinguió la labor de esta fundación hospitalaria.


Se sospecha que antiguos hospitales de peregrinos llegaron a especializarse en hospedar y curar enfermos, transformándose en malaterías, de ahí su ubicación en el Camino de Santiago. Aún así, como hemos dicho tantas veces, no pensemos en el término "hospital" con su definición actual. No había médicos y el tratamiento solía reducirse a los baños en fuentes consideradas salutíferas y en algo de cuidado con la alimentación. Los conocimientos de la época sobre el tratamiento de enfermedades nos daban para más. La nobleza y el clero, además de reyes y magnates, solían patrocinar estas fundaciones, pues la lepra y otras enfermedades de la piel que se tenían por el mismo mal, eran una de las lacras más temidas de la antiguedad. Por eso el cuidado o amparo a estos enfermos, que se les mantenía relativamente aislados, era considerada uno de los ejemplos más evidentes de caridad.

Fuente del barrio de San Lázaro para alivio de los peregrinos
Es digo de mención que en Asturias  y Galicia no se celebraron que se sepa las macabras ceremonias, tan realizadas en otras partes, en las que se solemnizaba la "muerte en vida" del leproso. Es más, pese a las duras disposiciones que pretendían apartarlos de los sanos, solían munchos malatos hacer una vida más o menos integrada en la sociedad, iban a ferias y mercados o comían a la mesa de algunos vecinos que los acogían en momentos de penurias, cuando el hospital no se podía hacer cargo de ellos, dándose casos incluso de casamientos con personas sanas. Bien es verdad, recalcamos, que munchos males de la piel que se consideraban lepra no lo eran. Ello no es óbice para que ignoremos esta faceta ejemplar de nuestra historia: la de la solidaridad con el enfermo.



La capilla, en estado ruinoso en el siglo XIX, guarda la memoria de aquellos aconteceres, historia viva de Ribadeo y del Camino...


Señalización del Camino con su proclamación como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2015, al igual que el Camino Primitivo.



La salida del centro urbano se realiza a la altura del estadio de fútbol Pepe Barrera, campo del Ribadeo F.C. fundado en 1913, que se "estrenó" oficialmente el 17 de agosto de aquel año, cuando se llamaba Club Deportivo Ribadense, en un partido contra el Luarca.


Así pasamos bajo el puente en la rúa da Pega...



Y pasamos por una zona de casitas y chalets de la zona rural del extrarradio. Barrio A Pega.


Entramos en la parroquia de Ove.


Puente sobre la nueva carretera...


Banco para sentarse...


Y puente sobre el trazado ferroviario...


La villa de Ribadeo va quedando atrás.


Campos verdísimos.


Ove, camino de la iglesia parroquial y del Monte da Santa Cruz...