Eres el Peregrino Número

sábado, 8 de agosto de 2015

EL EMOTIVO MONUMENTO AL EMIGRANTE DE NEGREIRA: HOMENAJE A LOS EMIGRANTES EN EL CAMINO...



El peregrino que, saliendo ya poco a poco de la villa de Negreira, pasa bajo los arcos del Pazo do Cotón en dirección al puente sobre el río de Barcala, hallará a mano derecha, en una vistosa plaza, el conmovedor Monumento al Emigrante obra de Fernando García Blanco de 1997 con el que se homenajea a los muchos emigrantes que salieron de aquí a buscar mejor vida para ellos y los suyos. Con esta impactante escultura Negreira rinde tributo a un estamento que le dio vida y prosperidad pues no pocas iniciativas locales fueron patrocinadas por aquellos que un día hubieron de salir de su terruño hacia todos los rincones del planeta.


El monumento, de una expresividad totalmente realista y hasta dramática, representa, viéndolo según nos acercamos a él, un hombre con su pequeño equipaje al hombro saliendo con determinacion de su casa y mirando de frente con decisión, tanto por la imperiosa necesidad de emigrar como por no volver la vista atrás y ver lo que está dejando: su familia. Un niño llorando trágicamente, gritando incluso, su hijo, aún le agarra por la pernera del pantalón desde la ventana como queriéndolo retener para que no se vaya. Pero por el semblante del padre se percibe claramente que la suerte está echada y no hay regreso posible.


Al aproximarnos al conjunto, realizado en bronce, nos damos cuenta que este puede verse desde todos los ángulos y que al otro lado de la pared de la casa que representa la tierra y el hogar hay otra estampa no menos sobrecogedora: la de la mujer y madre, que vemos tiene otro hijo mucho más pequeño, un bebé, con el que está sentada y teniéndolo en regazo parece querer consolarlocon achuchones y caricias pues sin duda, pese a su corta edad, percibe que algo grave pasa en el hogar familiar.



Ella, que mira de reojo hacia su otro hijo que asoma ya medio cuerpo por la ventana, se revela incapaz de participar en esta conmovedora prolongación del ritual de despedida viendo a su esposo irse e intenta resignarse, o eso aparenta, dentro de la desesperación. A su espalda, algunos utensilios de las labores tradicionales parecen hacerse también un hueco en la escena.


Sobre ellos una gran bola del mundo representa esa escapada a buscar el sustento allá donde se pueda y simboliza los emigrantes repartidos por todo el globo, una verdadera diáspora, pues en cualquier parte del planeta hallaremos no solo gallegos acá y allá, sino auténticas colonias y lares galegos por doquier, marcados por la impronta de los lugares en los que residen, ellos y sus descendientes, pero también ellos llevando a Galicia consigo y dejando poso en las sociedades que los acogieron además, por supuesto, en la tierra de la que un día se fueron pero a la que nunca olvidaron...





En liviano descenso dejamos atrás el Monumento al Emigrante, la capilla y el Pazo do Cotón...



Y llegamos al río Barcala, pasando sobre el puente.



Atrás queda Negreira...


Un bello paseo...


 Atras queda la urbe...




Tomamos a la izquierda la carretera de Noia, junto al Casal do Fabeiro...


Y llegamos a un nuevo cruce: a la derecha sigue el Camino, rumbo a la iglesia parroquial. Adelante sed va al Albergue público de Negreira.


Divisamos Negreira, abajo en el valle del Barcala.



Nuevas vistas desde el cruceiro...



Y llegamos ya a la iglesia parroquial de San Xián de Negreira, en el camino a Zas...